Sudáfrica y México, en la inauguración del Mundial, se mostraron como equipos con similitudes: los dos respetan la pelota y mejor aun, la hacen circular con sentido de profundidad. Pero fueron sumamente débiles en función defensiva y, a su turno, cada uno lo pagó.
En el primer cuarto de hora, el gol de México parecía cuestión de tiempo, no sólo porque el equipo del Vasco Aguirre tenía el balón casi permanentemente sino porque los locales, además de no poder recuperarlo, desprotegían al arquero Khune con continuos errores. En el flanco izquierdo Thwada no marcaba a nadie y Aguilar tenía espacio para moverse a sus anchas. En el medio del área, Franco, a veces Vela y también Dos Santos disfrutaban de las facilidades que les daban los centrales Mokoena y Khumalo.
A poco que Franco hubiese mostrado mejor puntería, el partido bien pudo haberse definido en ese primer tramo pero hacia los veinte, Sudáfrica comenzó a aparecer y muy rápidamente quedó claro que México retrocedía muy mal. Sobre el final de la etapa primera eran los locales los que se habían acercado.
Comenzó el segundo tiempo, Parreira tapó el agujero que había en la izquierda con el ingreso de Masilela por Thwada y, por otra parte, comenzó a ganar protagonismo Tshabalala, no casualmente autor del primer gol con una definición imponente. Es que México, si bien se anuncia con cuatro defensores, juega con Rafa Márquez metido entre Osorio y el Masa Rodríguez más ambos los laterales muy adelantados, lo que lo hace muy vulnerable por los costados. Por otra parte, Sudáfrica tiene en Mphela a un delantero sumamente interesante, astuto para jugar de espaldas y con criterio para moverse desde el centro hacia los costados.
Después de la apertura del marcador todo parecía servido para los locales, con un México desconcertado y ya sin la presencia de antes en el área rival pese a los intentos de Dos Santoa y los ingresos de Cuauhtémoc Blanco y Javi Hernández. Sin embargo, cuando ya había pasado la media hora, una ingenuidad -una más- de Mokoena, que ante una pelota cruzada desde la izquierda quedó habilitando a todos los rivales, permitió que Rafa Márquez igualara. Al fin, fue lo más adecuado al desarrollo.
Párrafo final para los arqueros: Khune tuvo algunas fallas en las salidas pero es muy firme bajo los palos. En cuanto al Conejo Pérez, tapó un mano a mano importante pero sus constantes dudas e indecisiones transmitieron inseguridad a todo su equipo.
viernes, 11 de junio de 2010
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