Comenzó el juego y el monopolio de la pelota era absoluto. El buen ritmo duró pocos minutos, en ese lapso sólo contamos con ese tiro del Gordo Sánchez Miño que Montoya rebotó muy largo y después se había ingresado en una peligrosa laxitud. Cuando parecía que Colón empezaba a acomodarse en el medio, llegó el primer gol y con él, el punto final. Menos mal porque es de adivinar que si transcurría algún tiempo más, nos hubiéramos impacientado.
Buen centro del Gordo al primer palo pero el gol es todo de Gigliotti. Como en Mendoza, aquella vez por abajo y ahora por arriba. Como con River, anticipo ofensivo incontrastable, prepotente. Y cabezazo mortal, a lo Martín.
Es muy valorable que enseguida, en el segundo, el Puma haya jugado de asistidor. Cuando le quedó esa pelota para el perfil izquierdo, la tentación primera de todo hombre del área debe ser terminarla él, más con la chapa que tiene ahora pero el Puma pensó, miró, enganchó y descargó para la llegada de Sánchez Miño. A continuación, el rechazo de Montoya que aprovechó el Burro para meterla y terminar con cualquier duda.
Por fin, gol del Burro. En el día de su cumpleaños (las tetas). Haber mojado lo va a tranquilizar, es de esperar. Se debe haber sacado un peso de encima y en verdad, nos lo sacamos todos.
El momento de Gigliotti es mágico. Su fe derriba montañas. Siete goles en siete partidos desde que lo pusieron de titular y una autoridad en los últimos metros de cancha que seguro, asusta a los rivales. “Viene Gigliotti”, deben pensar. Ya un rato después del partido Vignolo andaba haciendo lobby desvergonzadamente para que lo pongan en la selección. ¡La cara que puso Bianchi cuando Retamozo lo consultó sobre si Sabella tenía que llamar al Puma! Tranquilos, el técnico de la selección podrá ser bueno o malo pero es un técnico. No como sus dos predecesores, que convocaron como a quinientos jugadores cada uno y llegaron a la hora de la verdad sin equipo. El equipo para el Mundial, Sabella, ya lo tiene.
En todo el primer tiempo, Colón ni se acercó a Orion. En el segundo pusieron a Gandín y Comaschi y les dejamos la pelota por largo rato pero no pasó nada. La única que tuvieron en todo el partido fue por una cagada del Chiqui. Comaschi quedó solo pero Agustín achicó bien y terminó afuera.
Ritmo de entrenamiento. Pudimos haber goleado pero no nos lo propusimos, es la verdad. Una muy buena jugada colectiva para anotar, un gran pase de Román y centro de Sánchez Miño que el Puma cabeceó desviado y la del final, otro tiro del Gordo que rechazó Montoya y Cangele cabeceó por arriba.
Volvió Gago, ni él ni Román tuvieron un partido para el recuerdo pero igual ganamos fácil. Son datos de la realidad que podrían entusiasmar pero claro, no puede pasarse por alto lo vaporoso del rival.
Lo cierto es que, en el revoleo de puntos, la fecha salió casi redonda. Quedamos segundos y a tiro. Ahora va a volver Pablito Ledesma en lugar del pibe Bravo, Ribair tuvo minutos, posiblemente esté listo Pichi Erbes y Bianchi va a poder elegir, algo poco frecuente, más bien inédito en los últimos tiempos.
Se nos viene un partido bisagra. El club de los papas (Bergoglio y Tinelli) arrancó el semestre en pos de una triple corona, ya se le quedaron dos terceras partes por el piso y ahora se juega su última parada. Si salimos en pie del coqueto estadio de la villa 1-11-14 todo va a pintar mucho más color de rosa (dicho esto sin alusión a esa camiseta feminoide que nos vendió Nike y aprobaron los Angelici’s Boys). Por supuesto que no va a ser fácil. Pero es nuestro mejor momento en la temporada.