Volvió
el fútbol por los bifes y volvió el Boca que queremos ver. El que
no habíamos visto en los amistosos, por lo que nos habíamos quedado
contrariados y preocupados. Fue un muy buen Boca el que estrenó La
Bombonera por este año, le ganó sin dejar dudas a Colón y afirmó
el liderazgo en el campeonato. El nuevo regreso de Tevez lo tuvo a
Carlitos en un buen nivel, promisorio, aunque el punto más alto
desde lo individual fue Nahitan Nández, estupenda producción
coronada con un golazo en serio. Pero lo más positivo y esperanzador
fue que, por lo menos en la formación inicial, no hubo puntos
débiles y que las individualidadesd se asociaron para darle a forma
a un equipo de buen funcionamiento. Minimizamos y despachamos,
redujimos a expresión mínima a un rival fuerte, calificado, como lo
es Colón. Lo que se dice, un muy buen comienzo.
Iban
nada más que dos minutos cuando abrimos el partido. Elecrizante
arranque de Pavón, a la manera de Pavón. Capitalizó una exquisita
asistencia de Walter Bou, que de espaldas recibió de Jara y con un
taco desarmó a toda la defensa rival. La definición de Kichan,
impecable, con el derechazo bien cruzado.
La
jugada dio respuesta a uno de los grandes temas de la semana: Por qué
Bou y no Wanchope. Guillermo priorizó a Walter porque prefiere un 9
que tenga presencia en el área pero que participe también de los
circuitos colectivos, que sea apto para pivotear fuera del área y
abrirle espacios a los que vienen de atrás, como lo hace
habitualmente el Pipa Benedetto, como puede hacerlo también Bou y
como es más difícil imaginárselo a Wanchope.
Bou
había tenido una buena prestación cuando tuvo continuidad, a fines
de 2016. A lo largo de todo el año pasado quedó a la sombra del
Pipa, se pone mucho el acento en que no marcó goles pero tampoco se
le puede exigir tanto a un tipo que entra una vez diez minutos, otra
quince, otra ocho y otra cero. Parecía haber perdido seguridad,
Walter y cuando entraba, en los breves ratitos que le daban o por más
tiempo en los amistosos, generaba dudas. Ahora, le dieron un
espaldarazo de confianza y volvió a responder.
En
cuanto a Wanchope, en principio su llegada me despertó menos
entusiasmo que a muchos compadres bosteros, quiero verlo. Es un 9 con
peso y chapa de goleador. Sobre todo por su última etapa en Huracán
(cuando ya se sabía que venía a Boca y todos lo miraban), eso
cuenta como antecedente válido. Viene con mucha manija periodística,
pareciera contar con esa cualidad inasible que llamamos “carisma”
(palabra que no explica nada pero que todos entendemos). Habrá que
comprobar cómo se adapta porque Boca no es Huracán ni ninguno de
los clubes en que jugó antes. Esto, más allá de que se trate de
una apuesta personal de Angelici, Guillermo lo aceptó pero no lo
había pedido. Esta vez miró todo el partido desde el banco. Y como
el primer gol llegó enseguida y Bou ganó aprobación rápido, no
hubo margen para que la gente empezara a reclamar su presencia desde
temprano, como seguramente hubiese sucedido si las circunstancias del
partido eran diferentes, si a los veinte minutos estábamos 0 a 0.
A
partir del 1 a 0, todo el transcurso del partido iba a hacerse
bastante parecido. Colón manejó la pelota en campo nuestro por
algunos segmentos y dispuso de ciertas oportunidades. Pero siempre
estuvo latente que Boca podía lastimar en cuanto acelerara. Wilmar
jugó menos de lo habitual, fue menos consistente de lo que
conocemos, pareció ser, de los tres colombianos, el que más sufrió
la comedia del verano. Esa fue la causa primera por la que Colón
contó con mucha posesión y jugó cerca del área nuestra por más
tiempo del que nos gusta. Pero al lado de Wilmar estuvo un Nahitan
imponente, con una entrega y una energía invalorables y con eso se
equilibró el equipo para aguantar cuando hizo falta.
En
el primer tiempo debimos haber ampliado. La cantidad de buenas
asociaciones en ataque y la imagen general lo hubiesen justificado
plenamente. Pudo haber sido con ese latigazo de Edwin desde fuera del
área que sacó el arquero sobre su izquierda. O con ese tiro libre
venenoso del propio Edwin que atravesó el área chica sin que
llegaran a conectarla ni Goltz ni Magallán (¿cuándo va a meter
algún gol un central nuestro?) o con esa brillante acción en que se
juntaton, sobre la derecha, Jara, Pavón y Nández, la última
descarga lo encontró a Carlitos llegando de frente al arco pero
Carlitos le entró muy abajo y la mandó muy arriba, una lástima.
Después estuvo el penal que no nos dieron (el circo que estaríamos
sufriendo hoy si hubiese sido en la otra área), otro gran encuentro
entre Bou y Pavón, hubo una mano clara. Y la última de esa mitad
inicial fue la que le sacó muy bien el arquero a Kichan, que la armó
y la definió desde afuera tras recibir la muy atinada y precisa
devolución de Bou (tercer encuentro de alto vuelo entre los dos).
Ellos
tuvieron dos claras de Vera, una desde cerca que salvó Rossi con el
pie derecho en notable reacción y otra desde afuera que resolvió
también Agustín volando abajo, sobre su derecha. Buen partido de
Rossi, lo necesitaba. Es el arquero de Boca, señores. Que su
respuesta no haya sido la mejor en el primer gol de Aldosivi (el
segundo no se podía sacar) ni en el que costó la derrota en el
clásico no habilita para olvidarse que tuvo un muy buen 2017, de
punta a punta. Y que Boca recibe muy pocos goles. Se habló mucho
(demasiado) de traer a otro pero el arco es de él y con Sara estamos
bien cubiertos. No olvidemos tampoco que Sara era el titular y
estábamos primeros cuando se lesionó, a fines de 2016.
La
primera que tuvimos en el segundo tiempo surgió de otra maniobra con
participación de varios, el último pase de Carlitos fue perfecto,
para la corrida de Pavón por la derecha. Aquí la terminó mal,
Kichan, quiso cruzarla al segundo palo muy forzado cuando los tenía
a Carlitos y a Edwin llegando por el medio. Perdió protagonismo y
precisión, Kichan, durante el segundo tiempo pero todos sabemos (los
contrarios también) que lo tenemos ahí, con el dedo en el gatillo,
es un delantero de excepción y es nuestro.
Guillermo
dispuso el primer cambio en un momento en que había vuelto a
ensuciársenos el partido en la mitad de la cancha. Había que
fortificar el medio con Buffarini. Pudieron haber salido Carlitos o
Edwin, con signos de fatiga los dos más allá de sus muy buenos
aportes. Pero Guillermo, como suelen hacer todos los entrenadores del
mundo, sacó al más fácil de sacar, Bou.
No
entró bien, Buffarini. Acelerado, cometió por lo menos tres
infracciones innecesarias y se apuró con la pelota. Es una
característica muy suya, el apresuramiento. Lo que se ve es que se
sale de la vaina por estar y eso hay que valorárselo, tiene la
entrega que nos seduce, debe encontrar (deben encontrarle) su lugar
en el equipo pero confiamos en él, es de esos jugadores que de
entrada todos sentimos tallados a la medida de Boca.
De
todos modos, el partido quedó resuelto muy pronto con el segundo gol
y fue golazo. Carlitos recibió de Fabra y metió un toquecito de
jerarquía que tomó a los centrales saliendo y lo dejó a Nahitan,
que picaba, solo con el arquero. La definición de Nahitan,
cuchareándosela por arriba al arquero (que mide como dos metros y si
levanta los brazos son como 2,25), una delicia.
Poco
después se fue, Nahitan. Para mí que pidió el cambio sólo porque
quería escuchar la música más maravillosa, que atronara el clásico
y nunca pasado de moda “¡u-ru-guayo!”. Nahitan fue titular
porque no estaba disponible Pablo Pérez. Parece que Pablo ya está
listo y esta semana va a entrenar normal. Si vuelve, se supone, sale
Nández. ¿Sale Nández? ¿Cómo hacemos para sacarlo ahora? Qué
problema, Guille...
En
fin, lo que importa es que el equipo respondió más que bien en este
4-2-3-1 que se armó para darle cabida a Carlitos. Es el mejor
sistema de acuerdo con los jugadores que tenemos. Uno puede avizorar
que va a faltar retroceso por los costados en los partidos en que nos
veamos obligados a juntar líneas para atrás pero hay recambio, hay
variantes, estamos bien.
Del
último tramo quedaron la que le sacó el arquero a Edwin abajo, otro
latigazo sorpresivo después de que la armara bien Pavón y la
última, la que se perdió Espinoza, que recibió en el área una
perfecta descarga de Cardona. Buen partido de Edwin con las
particularidades que le conocemos. Desaparece por muchos minutos, se
va a tomar aire a un costado. Pero el sello de su calidad siempre se
hace ver en algún momento.
Se
viene una parada bravita, de los peores, con los vocuers en el
coqueto estadio de la villa 1-11-14. La ventaja es que salen
presionados ellos, el empate sirve. Si ganáramos (si ganáramos) los
dejamos a nueve. Metieron muchos puntos pero tuvieron suerte, se les
resolvieron partidos que no eran para ganarlos. En Córdoba, el
viernes, Talleres pudo haberlos acostado definitivamente en el primer
tiempo, después se quedaron con diez y con nueve (se sacaron porque
el pito antes había decido no echar a uno de Talleres) y con dos
menos, por poco no lo empatan, menos mal que al final los abrocharon.
Para este jubilado, empieza el peor de los calvarios: ya no puedo ir
de visitante, habrá que acostumbrarse a la televisión, para
siempre.
EL
BOLETÍN: ROSSI 7, JARA 6, GOLTZ 6, MAGALLÁN, 6, FABRA 6, NAHITAN 8,
WILMAR 5, KICHAN 7, CARLITOS 7, EDWIN 7, BOU 7 (FI), BUFFARINI 4,
MARONI 5, ESPINOZA NC.