domingo, 28 de enero de 2018

VOLVIÓ EL CAMPEÓN


Volvió el fútbol por los bifes y volvió el Boca que queremos ver. El que no habíamos visto en los amistosos, por lo que nos habíamos quedado contrariados y preocupados. Fue un muy buen Boca el que estrenó La Bombonera por este año, le ganó sin dejar dudas a Colón y afirmó el liderazgo en el campeonato. El nuevo regreso de Tevez lo tuvo a Carlitos en un buen nivel, promisorio, aunque el punto más alto desde lo individual fue Nahitan Nández, estupenda producción coronada con un golazo en serio. Pero lo más positivo y esperanzador fue que, por lo menos en la formación inicial, no hubo puntos débiles y que las individualidadesd se asociaron para darle a forma a un equipo de buen funcionamiento. Minimizamos y despachamos, redujimos a expresión mínima a un rival fuerte, calificado, como lo es Colón. Lo que se dice, un muy buen comienzo.
Iban nada más que dos minutos cuando abrimos el partido. Elecrizante arranque de Pavón, a la manera de Pavón. Capitalizó una exquisita asistencia de Walter Bou, que de espaldas recibió de Jara y con un taco desarmó a toda la defensa rival. La definición de Kichan, impecable, con el derechazo bien cruzado.
La jugada dio respuesta a uno de los grandes temas de la semana: Por qué Bou y no Wanchope. Guillermo priorizó a Walter porque prefiere un 9 que tenga presencia en el área pero que participe también de los circuitos colectivos, que sea apto para pivotear fuera del área y abrirle espacios a los que vienen de atrás, como lo hace habitualmente el Pipa Benedetto, como puede hacerlo también Bou y como es más difícil imaginárselo a Wanchope.
Bou había tenido una buena prestación cuando tuvo continuidad, a fines de 2016. A lo largo de todo el año pasado quedó a la sombra del Pipa, se pone mucho el acento en que no marcó goles pero tampoco se le puede exigir tanto a un tipo que entra una vez diez minutos, otra quince, otra ocho y otra cero. Parecía haber perdido seguridad, Walter y cuando entraba, en los breves ratitos que le daban o por más tiempo en los amistosos, generaba dudas. Ahora, le dieron un espaldarazo de confianza y volvió a responder.
En cuanto a Wanchope, en principio su llegada me despertó menos entusiasmo que a muchos compadres bosteros, quiero verlo. Es un 9 con peso y chapa de goleador. Sobre todo por su última etapa en Huracán (cuando ya se sabía que venía a Boca y todos lo miraban), eso cuenta como antecedente válido. Viene con mucha manija periodística, pareciera contar con esa cualidad inasible que llamamos “carisma” (palabra que no explica nada pero que todos entendemos). Habrá que comprobar cómo se adapta porque Boca no es Huracán ni ninguno de los clubes en que jugó antes. Esto, más allá de que se trate de una apuesta personal de Angelici, Guillermo lo aceptó pero no lo había pedido. Esta vez miró todo el partido desde el banco. Y como el primer gol llegó enseguida y Bou ganó aprobación rápido, no hubo margen para que la gente empezara a reclamar su presencia desde temprano, como seguramente hubiese sucedido si las circunstancias del partido eran diferentes, si a los veinte minutos estábamos 0 a 0.
A partir del 1 a 0, todo el transcurso del partido iba a hacerse bastante parecido. Colón manejó la pelota en campo nuestro por algunos segmentos y dispuso de ciertas oportunidades. Pero siempre estuvo latente que Boca podía lastimar en cuanto acelerara. Wilmar jugó menos de lo habitual, fue menos consistente de lo que conocemos, pareció ser, de los tres colombianos, el que más sufrió la comedia del verano. Esa fue la causa primera por la que Colón contó con mucha posesión y jugó cerca del área nuestra por más tiempo del que nos gusta. Pero al lado de Wilmar estuvo un Nahitan imponente, con una entrega y una energía invalorables y con eso se equilibró el equipo para aguantar cuando hizo falta.
En el primer tiempo debimos haber ampliado. La cantidad de buenas asociaciones en ataque y la imagen general lo hubiesen justificado plenamente. Pudo haber sido con ese latigazo de Edwin desde fuera del área que sacó el arquero sobre su izquierda. O con ese tiro libre venenoso del propio Edwin que atravesó el área chica sin que llegaran a conectarla ni Goltz ni Magallán (¿cuándo va a meter algún gol un central nuestro?) o con esa brillante acción en que se juntaton, sobre la derecha, Jara, Pavón y Nández, la última descarga lo encontró a Carlitos llegando de frente al arco pero Carlitos le entró muy abajo y la mandó muy arriba, una lástima. Después estuvo el penal que no nos dieron (el circo que estaríamos sufriendo hoy si hubiese sido en la otra área), otro gran encuentro entre Bou y Pavón, hubo una mano clara. Y la última de esa mitad inicial fue la que le sacó muy bien el arquero a Kichan, que la armó y la definió desde afuera tras recibir la muy atinada y precisa devolución de Bou (tercer encuentro de alto vuelo entre los dos).
Ellos tuvieron dos claras de Vera, una desde cerca que salvó Rossi con el pie derecho en notable reacción y otra desde afuera que resolvió también Agustín volando abajo, sobre su derecha. Buen partido de Rossi, lo necesitaba. Es el arquero de Boca, señores. Que su respuesta no haya sido la mejor en el primer gol de Aldosivi (el segundo no se podía sacar) ni en el que costó la derrota en el clásico no habilita para olvidarse que tuvo un muy buen 2017, de punta a punta. Y que Boca recibe muy pocos goles. Se habló mucho (demasiado) de traer a otro pero el arco es de él y con Sara estamos bien cubiertos. No olvidemos tampoco que Sara era el titular y estábamos primeros cuando se lesionó, a fines de 2016.
La primera que tuvimos en el segundo tiempo surgió de otra maniobra con participación de varios, el último pase de Carlitos fue perfecto, para la corrida de Pavón por la derecha. Aquí la terminó mal, Kichan, quiso cruzarla al segundo palo muy forzado cuando los tenía a Carlitos y a Edwin llegando por el medio. Perdió protagonismo y precisión, Kichan, durante el segundo tiempo pero todos sabemos (los contrarios también) que lo tenemos ahí, con el dedo en el gatillo, es un delantero de excepción y es nuestro.
Guillermo dispuso el primer cambio en un momento en que había vuelto a ensuciársenos el partido en la mitad de la cancha. Había que fortificar el medio con Buffarini. Pudieron haber salido Carlitos o Edwin, con signos de fatiga los dos más allá de sus muy buenos aportes. Pero Guillermo, como suelen hacer todos los entrenadores del mundo, sacó al más fácil de sacar, Bou.
No entró bien, Buffarini. Acelerado, cometió por lo menos tres infracciones innecesarias y se apuró con la pelota. Es una característica muy suya, el apresuramiento. Lo que se ve es que se sale de la vaina por estar y eso hay que valorárselo, tiene la entrega que nos seduce, debe encontrar (deben encontrarle) su lugar en el equipo pero confiamos en él, es de esos jugadores que de entrada todos sentimos tallados a la medida de Boca.
De todos modos, el partido quedó resuelto muy pronto con el segundo gol y fue golazo. Carlitos recibió de Fabra y metió un toquecito de jerarquía que tomó a los centrales saliendo y lo dejó a Nahitan, que picaba, solo con el arquero. La definición de Nahitan, cuchareándosela por arriba al arquero (que mide como dos metros y si levanta los brazos son como 2,25), una delicia.
Poco después se fue, Nahitan. Para mí que pidió el cambio sólo porque quería escuchar la música más maravillosa, que atronara el clásico y nunca pasado de moda “¡u-ru-guayo!”. Nahitan fue titular porque no estaba disponible Pablo Pérez. Parece que Pablo ya está listo y esta semana va a entrenar normal. Si vuelve, se supone, sale Nández. ¿Sale Nández? ¿Cómo hacemos para sacarlo ahora? Qué problema, Guille...
En fin, lo que importa es que el equipo respondió más que bien en este 4-2-3-1 que se armó para darle cabida a Carlitos. Es el mejor sistema de acuerdo con los jugadores que tenemos. Uno puede avizorar que va a faltar retroceso por los costados en los partidos en que nos veamos obligados a juntar líneas para atrás pero hay recambio, hay variantes, estamos bien.
Del último tramo quedaron la que le sacó el arquero a Edwin abajo, otro latigazo sorpresivo después de que la armara bien Pavón y la última, la que se perdió Espinoza, que recibió en el área una perfecta descarga de Cardona. Buen partido de Edwin con las particularidades que le conocemos. Desaparece por muchos minutos, se va a tomar aire a un costado. Pero el sello de su calidad siempre se hace ver en algún momento.
Se viene una parada bravita, de los peores, con los vocuers en el coqueto estadio de la villa 1-11-14. La ventaja es que salen presionados ellos, el empate sirve. Si ganáramos (si ganáramos) los dejamos a nueve. Metieron muchos puntos pero tuvieron suerte, se les resolvieron partidos que no eran para ganarlos. En Córdoba, el viernes, Talleres pudo haberlos acostado definitivamente en el primer tiempo, después se quedaron con diez y con nueve (se sacaron porque el pito antes había decido no echar a uno de Talleres) y con dos menos, por poco no lo empatan, menos mal que al final los abrocharon. Para este jubilado, empieza el peor de los calvarios: ya no puedo ir de visitante, habrá que acostumbrarse a la televisión, para siempre.

EL BOLETÍN: ROSSI 7, JARA 6, GOLTZ 6, MAGALLÁN, 6, FABRA 6, NAHITAN 8, WILMAR 5, KICHAN 7, CARLITOS 7, EDWIN 7, BOU 7 (FI), BUFFARINI 4, MARONI 5, ESPINOZA NC.

viernes, 26 de enero de 2018

CON LAS DOS CAMISETAS


JUGADORES EN BOCA Y COLÓN: 48

Arqueros
ERREA, NÉSTOR MARTÍN: Boca: 1962/65+1968 – Colón: 1966/67
PERASSI, JOSÉ FELIPE: Boca: 1977 – Colón: 1990/93

Marcadores laterales derechos
AYRES MORAES ALBUQUERQUE: Boca: 1963/65 – Colón: 1968
CARDOZO, RAÚL: Boca: 1968 – Colón: 1965/67
SILGUERO, DANIEL JUAN TOMÁS: Boca: 1977 – Colón: 1971/72
REBOTTARO, ANDRÉS ORLANDO: Boca: 1979 – Colón: 1981
IBARRA, HUGO BENJAMÍN: Boca: 1998/2001+2002/03+2005/10 – Colón: 1993/98
MARTÍNEZ, JORGE DANIEL: Boca: 2001/02 – Colón: 2002/04
JEREZ, PABLO EZEQUIEL: Boca: 2003/04 – Colón: 2005/08
ViILLAFAÑE, SANTIAGO HERNÁN: Boca: 2007+2010 – Colón: 2016

Primer marcador central
MEDERO, LUIS ADRIÁN: Boca: 1992/96 – Colón: 1996/2001

Segundos marcadores centrales
BACHINO, MARCELO FABIÁN: Boca: 1982/83 – Colón: 1986/87
BORDÓN, MIGUEL ÁNGEL: Boca: 1978/80 – Colón: 1986
DÍAZ, DANIEL ALBERTO: Boca: 2005/07+2013/16 – Colón: 2004/05
CROSA, DIEGO SEBASTIÁN: Boca: 2002/04 – Colón: 2008
Marcadores laterales izquierdos
VERÓN, ANDRÉS CÉSAR: Boca: 1978 – Colón: 1979
ALONSO, RICARDO OSCAR: Boca: 1975/78 – Colón: 1981
PINEDA, MAURICIO HÉCTOR: Boca: 1996/97 – Colón: 2004
BEDOYA, GERARDO ALBERTO: Boca: 2005 – Colón: 2004
URRIBARRI, BRUNO SAÚL: Boca: 2007 – Colón: 2011/13
RODRÍGUEZ, CLEMENTE JUAN: Boca: 2000/04+2007+2010/13 – Colón: 2015/17

Volantes centrales
DI GREGORIO, JORGE SERGIO: Boca: 1985 – Colón: 1986
PREDIGER, LEONARDO SEBASTIÁN: Boca: 2010 – Colón: 2004/06+2007/09+2011/13
MELI, CÉSAR MARCELO: Boca: 2014/16 – Colón: 2012/14

Volantes mixtos derechos
MOLINA, HUGO MARTÍN: Boca: 1983 – Colón: 1986/87
TORESANI, JULIO CÉSAR: Boca: 1996/97 – Colón: 1995/96+1999/2000+2002/03
VILLARREAL, JAVIER ALEJANDRO: Boca: 2001/04 – Colón: 2005
LEDESMA, PABLO MARTÍN: Boca: 2003/08+2012/14 – Colón: 2015/17

Volantes mixtos izquierdos
MEDINA, ORLANDO JOSÉ: Boca: 1969/72 – Colón: 1965/68+1982
IRAZOQUI, JOSÉ LUIS: Boca: 1985/88 – Colón: 1990/91

Enganches
LÓPEZ, CARLOS ÁNGEL: Boca: 1984 – Colón: 1974/75
DÍAZ, DAMIÁN RODRIGO: Boca: 2008/09 – Colón: 2010/11
GRACIÁN, LEANDRO: Boca: 2007/09+2011 – Colón: 2012
Media punta
MENÉNDEZ, NORBERTO: Boca: 1962/67 – Colón: 1968

Punteros derechos
SPINDOLA, MARCELO: Boca: 1933 – Colón: 1931/32
LÓPEZ. JOSÉ OMAR: Boca: 1977/78 – Colón: 1979
FAVRET, RUBÉN OMAR: Boca: 1975/77 – Colón: 1981
SATURNO, SERGIO OMAR: Boca: 1992/94 – Colón: 1984
ESTÉVEZ, RAÚL ENRIQUE: Boca: 2002/04 – Colón: 2004/05
CÁNGELE, FRANCO DARÍO: Boca: 2003/04+2013 – Colón: 2005/06
PAVÓN, CRISTIAN DAVID: Boca: 2015/17 – Colón: 2014

Centrodelanteros
SALDAÑO, JOSÉ LUIS: Boca: 1978 – Colón: 1975/76
COSCIA, HUGO OSCAR: Boca: 1980 – Colón: 1974/76
GIGLIOTTI, EMMANUEL: Boca: 2013/15 – Colón: 2012/13
DALLACOSTA, MAURO: Boca: 2014 – Colón: 2016/17

Punteros izquierdos
COMAS, JORGE ALBERTO: Boca: 1986/89 – Colón: 1980/81+1994/95
SOTELO, JUAN MANUEL: Boca: 1982/84 – Colón: 1989/90
SCALISE, CLAUDIO ALBERTO: Boca: 1986 – Colón: 1991/92

DIRECTORES TÉCNICOS: 6
FERNÁNDEZ ROCA, ÁNGEL: Boca: 1939/40 – Colón: 1959
SILVERO, JOSÉ MARÍA: Boca: 1970/71 – Colón: 1972/73
ROSSI, NÉSTOR RAÚL: Boca: 1965/66 – Colón: 1980
BASILE, ALFIO RUBÉN: Boca: 2005/06+2009 – Colón: 2004
RUSSO, MIGUEL ÁNGEL: Boca: 2007 – Colón: 1999
FALCIONI, JULIO CÉSAR: Boca: 2011/12 – Colón: 2006/07


domingo, 21 de enero de 2018

NOVENTA MINUTOS SIN FÚTBOL

Ni una sola situación de riesgo concreto para el arco rival en los noventa minutos, ninguna acción de ataque bien armada y terminada, ni nos enteramos de cómo ataja el arquero de ellos. River, sin mucho, tuvo dos: el gol, ya cerca del final del primer tiempo y esa otra del segundo que salvó Rossi volviendo sobre sus pasos, justo en la línea.
El partido fue una tortura. Boca no gobernó el juego jamás y se afirmó la sensación de que va a ser muy difícil armarse mientras falte el Negro Wilmar. Sin él y sin Pablo (además de Fernando Gago), sabemos de partida que cualquier formación del medio campo que se intente será un experimento, lo más probable será que no funcione.
Guillermo volvió al 4-3-3, eligió mayoría de titulares pero fue un equipo raro desde los nombres. El pibe Chicco es el único 5 natural de contención con que contamos además de Wilmar (Sebastián Pérez necesita alguien que le corra al lado) pero sabíamos que Chicco está verde para estos compromisos. Buffarini volvió a su antigua posición de interno, con Nández sobre la izquierda. Una línea de volantes que prometía poco y no produjo nada.
Tres puntas, con Carlitos de 9 y sin referente de área. Nunca nos acomodamos. Los extremos no pesaron jamás. Les achicaron bien los espacios y les faltó asistencia. Espinoza no pintaba mal cuando recién llegó al club pero en los últimos tiempos anda extraviado. Pavón, en el primer tiempo por la izquierda y en el segundo por la derecha, nunca entró en órbita, el equipo no encontró espacios para habilitarlo, lo cerraron bien y cada contacto de Kichan con la pelota fue jugada diluida, no generó ni un solo uno contra uno.
En el primer tramo parecía que River estaba más cómodo, aunque tampoco llegaba, salvo la que se anuló por off side (bien) y el penal que pedían de Goltz (no fue). Después se equilibró, se jugó siempre muy lejos de los arcos.
Parecía consumirse la mitad inicial sin nada por aquí ni nada por allá pero apareció el gol. Lo sacaron de posición a Goltz, se lo llevaron lejos entre Borré y Scocco, Paolo salió y quedó fuera de combate. Después, Magallán lo acompañó a Borré pero sin cerrarlo. Y finalmente, Rossi dejó abierto el agujerito en el primer palo justo para que se le pusieran allí.
Lo peor de todo fueron los primeros quince o veinte del segundo tiempo porque la tenían siempre ellos, se afirmó Ponzio en el medio y empezó a hacerse ver Martínez. Boca perdía la pelota enseguida, no tenía salida. Estas son las instancias en que tenemos que exigir que Tevez se haga cargo, marque presencia y haga alguna diferencia. Pero lo cierto es que Carlitos estaba tan confuso como el resto del equipo.
La entrada de Wanchope con el consiguiente cambió de esquema se caía de madura. Desde antes. No porque un cambio de nombres o una variación en el sistema fueran garantía de que iba a modificarse el rumbo del partido (cosa que finalmente no ocurrió) sino porque alguna cosa había que probar, a ver qué pasaba
Salió Chicco, el más fácil de sacar y no está mal. Pero perfectamente podría haber salido también Buffarini, al que no puede negársele que entrega todo (así terminó expulsado) pero que en realidad estaba perdido en la cancha. El único ajuste visible y con algo de positivo fue que Nahitan, más atrás y más adentro, se paró mejor. Carlitos, ahora con un nueve delante de él, como más le gusta, no mejoró.
La sensación era que Boca podía jugar cuatro horas seguidas que no iba a hacer un gol. Repasemos. ¿Que elaboramos? Ya se dijo que de maniobras profundas, ni hablar. En el primer tiempo Kichan le pegó dos veces de afuera (un tiro libre y uno con pelota en movimiento), las dos muy desviadas. Que yo recuerde, el único disparo al arco que atajó Lux en toda la noche fue uno de Espinoza, medio mordido.
En el último segmento Carlitos puso, por lo menos, dos buenas pelotas, En la primer lo dejó a Wanchope en buena posición, dentro del área pero el remate salió a cualquier parte. En la segunda, sorprendió con un tiro libre que se esperaba al arco y él la jugó para Pavón, que estaba libre por derecha. El propio Kichan pareció sorprenderse, se la sacó de encima tocándola para el medio y rechazaron. La última fue una interesante corrida de Gonzalito Maroni por la izquierda (una gota de agua en el Sahara), llegó al fondo muy forzado para sacar el centro de zurda y terminó en corner.
En fin, en el peor de los momentos, Boca jugó peor que con Godoy Cruz (suplentes) y peor que con Aldosivi (titulares). Ojo, que van tres partidos y los perdimos los tres (uno por penales). Que no vaya a decirse que los partidos de verano no importan porque para algo se juegan. Y esta vez fue con River, siempre especial.
Guarda, que estamos a cinco días de Colón y el escenario no es el que pintaba unos días atrás. Es de esperar que los indulten a Wilmar y a Edwin (y a Fabra, que no hizo nada) para que jueguen. Con Wilmar podría ser que Goltz y Magallán recuperen la apostura que tenían el año pasado y que ahora no pueden. Y que también gane seguridad Rossi. Al encuentro entre Edwin y Carlitos tenemos que enfocarle todas las esperanzas, a ver si Boca vuelve engacharse.



EL BOLETÍN: ROSSI 4, PERUZZI 5, GOLTZ 3, MAGALLÁN 4, MAS 5, BUFFARINI 4, CHICCO 4, NÁNDEZ 5, ESPINOZA 3, TEVEZ 5, PAVÓN 3 (FI), WANCHOPE 4, MARONI 5.

jueves, 18 de enero de 2018

PENAS Y PENALES

Que no nos vaya a pasar en un partido por los bifes, sería imperdonable. Ya estaba, 2 a 0, no se tiene que hablar más. De la nada, con dos zapatazos desde fuera del área (un tiro libre) en pocos minutos, igualaron y lo peor es que nos dejaron estupefactos hasta el final del partido, hasta podríamos haberlo perdido en los noventa (sí, también podríamos haberlo ganado). Y encima, palmamos por penales.
La vuelta de Tevez (por ahora sigue suspendida la antigua costumbre de este foro de mencionarlo “Carlitos”) se opacó con los acontecimientos de las últimas horas y para rematarla, esta copa que absurdamente se quedó en Mar del Plata.
Lo de Tevez fue prometedor, sugerente. Se lo ve bien, sumó unas cuantas participaciones con su sello. Está con ganas, afilado. Hay que ver que en los últimos tiempos le faltó competencia así que hasta puede considerarse que jugó más de lo que razonablemente cabía esperar.
También fue prometedor lo de Wanchope. Y confieso que su llegada no me despertó tanto entusiasmo como a muchos cofrades que lo esperaban con los brazos abiertos. Yo lo quiero ver pero empezó bien, hizo un gol, le cepillaron otros dos (el último valía) y hasta se movió bien sin la pelota.
Aldosivi presionó arriba y bien durante casi todo el partido, lo mejor de Boca fue que unas cuantas veces encontró la fórmula para saltar la presión y partir de contra con ventaja. Un mejor aprovechamiento de las oportunidades nos hubiese permitido una definición cómoda.
La jugada del primer gol fue un contraataque de manual. Muy bien Carlitos (uh, se me escapó) para primerear de cabeza y poner en carrera a Espinoza, que la terminó bien con el pase al medio, Pavón y Ábila libres, la metió Kichan, también podría haber sido Wanchope.
Antes habíamos contado con una buena corrida de Peruzzi que finalizó con remate mal ejecutado por Ábila, en el medio del área y más tarde, con un muy buen desborde de Kichan por izquierda, con toque atrás y definición demasiado alta de Nahitan.
Peruzzi, que pareciera estar más fuera que dentro de Boca, tuvo un buen partido, pasó muy bien y permanentemente, de lo mejor que haya producido desde que está con nosotros. Kichan estuvo muy conectado, no siempre resolvió bien pero generó unos cuantos arranques electrizantes.
Después vinieron el gol bien anulado a Wanchope tras otra aparición de Peruzzi en ataque, la que salvó milagrosamente Mas en la línea a continuación de un desentendimiento entre Goltz-Magallán-Rossi y la de Tevez en el palo. Bola bien puesta por Nández, atinado desplazamiento de Wanchope para la derecha, abriendo espacio y el toque de zurda de Tevez, que tomó al arquero caminando, fue una delicia pero por esas cosas, cuestión de centímetros, no entró.
Por si nos faltaran malas noticias, la lesión de Pablo Pérez, sobre el final del primer tiempo, cayó como una maldición. Gemelo, por la cara de desasosiego que se le vio ante las cámaras debe ser desgarro, no lo contemos para Colón y ni hablar para este domingo.
Muy pronto, en el segundo tiempo, llegó en el segundo gol. Otra buena jugada colectiva que empezó con una buena apertura a la izquierda por Sebastián Pérez, Espinoza esperó que le pasara Mas, llegó el centro bajo, Peruzzi, en medio del área (otra participación suya en ataque) no le entró bien pero allí estaba Wanchope, presencia de goleador, para facturar con zurda.
Espinoza fue irregular a lo largo del partido pero mejoró en relación con sus últmas prestaciones anteriores y hay que anotarle que participó en las jugadas de los dos goles, está en carrera.
Se terminaba el partido si no se anulaba mal el siguiente gol de Ábila. Excelente asistencia de Carlitos (uh, se me escapó de nuevo), mostró la repetición que Wanchope estaba en la misma línea del último defensor, en fin.
Después, lo imprevisible. El tiro libre de González a Rossi le cayó encima como una bomba, no era fácil pero era sacable. El segundo, el de Chávez, no, inatajable, un sablazo que pegó en el costado interno de la red, ahí no se llega. Lo peor de la jugada (que empezó con una ley de ventaja para nosotros mas aplicada por Echenique) fue que Chávez contó con mucho espacio para elegir y sacar el remate. Y no fue la única vez que dimos libertades para que nos patearan de afuera.
Sin Wilmar, se desarmó ese triángulo tan seguro y confiable que componía con los dos dentrales, el que más lo sintió fue Goltz, que no tuvo un buen partido, Magallán estuvo más firme.
Es de imaginar que por estas horas muchos saldrán a reclamar la contratación de otro arquero. No estoy de acuerdo, hay que creer en Rossi, darle tranquilidad y confianza. Desde que llegó al club, hace un año, su rendimiento ha sido más que satisfactorio, se ganó el lugar que ocupa, de sobra.
Costó asimilar el impacto de los dos goles seguidos. Se diría que no terminó de asimilarse hasta el final del partido aunque, en los últimos minutos, Boca logró prevalecer por sobre la presión de Aldosivi y jugó en campo rival.
Sin Tevez y sin Wanchope, reemplazados, la mejor con que contamos fue el derechazo que se le fue demasiado cruzado a Peruzzi (de nuevo en área rival). La había armado muy bien Gonzalito Maroni, que volvió a aprovechar los minutos que le dieron, está en crecimiento, es momento de definiciones para él.
Fuimos a los penales y patearon mejor ellos, qué le vamos a hacer. Al remate inicial de Kichan le faltó pimienta y tampoco lo esquinó lo suficiente. En cuanto al de Bou, bueno, la bocha todavía debe estar volando, ya durante el juego había colgado otra, sigue barranca abajo, Bou.
Veníamos demasiado tranquilos y eso, en Boca, nunca dura. Con el fato de Wilmar y de Edwin se le abrieron de par en par las puertas al circo mediático y los próximos días no van a ser fáciles de sobrellevar. Esperemos a que se compruebe si se mandaron o no la cagada, para condenarlos o absolverlos pero por de pronto, estamos metidos en problemas (futbolísticos y extra) que prometen no ser de resolución sencilla.
Ya de por sí, con la llegada de Tevez teníamos que modificar el sistema para darle lugar y había ue ver cómo se acomodaba el doble cinco Wilmar-Pablo. Ahora, no los tenemos a ninguno de los dos.
A Wilmar, sobre todo, parece imposible reemplazarlo. No hay otro como él para dar equilibrio y acomodar a todo el equipo en retroceso. Nahitan, como en Mendoza, tuvo un buen partido, muy activo y determinado pero sus características son otras, no tiene el oficio de Wilmar para meterse entre los centrales. Y Sebastián Pérez, que parece ir agarrando confianza con la pelota, es más tipo Gago, necesita uno que le cubra las espaldas (y además estuvo mucho tiempo parado, le falta rodaje).
El domingo vienen los que te jedi y el resultado importa, aunque sea un amistoso. Parece que Guillermo tiene en mente una mixtura de titulares y suplentes. Plantel tenemos, así que puede hacerlo. Lo que debemos tener claro es que lo que vaya a suceder cuenta. Puede determinar muchas cosas para lo que siga después.



EL BOLETÍN: ROSSI 5, PERUZZI 6, GOLTZ 4, MAGALLÁN 5, MAS 6, NAHITAN 7, PABLO 5, ESPINOZA 6, TEVEZ 7, PAVÓN 6, WANCHOPE 7 (FI), SEBASTIÁN 5, MARONI 6, BOU 3, BUFFARINI 5.

miércoles, 17 de enero de 2018

MI ADIÓS A EL GRÁFICO

MI ADIÓS A EL GRÁFICO
Una tarde fui a la peluquería de Titín González, entré a eso de las 2 y me fui como a las 8. Mi vieja ya estaba preocupada. Es que me había puesto a leer El Gráfico. Titín lo compraba siempre. Yo, allá por los 60, por razones de presupuesto, compraba todas las semanas Así es Boca. El Gráfico, cuando salía tapa de Boca o cuando ganábamos algún partido importante (en cuyo caso, difícil que la tapa no fuera Boca). Más adelante, ya pasada la mitad de la referida década, empecé a comprarlo, también, todas las semanas, junto con Así es Boca y también Goles, aunque chirriara el bolsillo y me privara de otros gustos.
El Gráfico de Borocotó (sí, más vale, el padre) lo conocí después, ya en función de revisión histórica (pocas cosas tan cautivantes como leer Gráficos viejos). Fue entonces que supe del mítico Frascarita, el que ante un triunfo con exhibición de Cirilo Gil tituló “El Señor es Boxeador”; y que otra vez, ante una decisión que no compartía, puso “Los Jurados están para Fallar”.
Mi querido Viejo Osvaldo Ardizzone, que amaba a Frascara y no así a Borocotó, contaba que una vez se cruzaron en el ascensor. “¿Estas son horas de llegar?”, entró duro Borocotó. “¿Y estas son horas de irse?”, devolvió Frascarita.
Yendo más atrás en el tiempo, también leí a Last Reason, el de la columna Todo a Veinte, el que en 1932 escribió (y lo estoy releyendo ahora): “Varallo sabe; Cherrito sabe que sabe; Benítez Cáceres no sabe..., pero sabe que no sabe y se las arregla lo mismo... Y en cuanto a Sánchez..., hay días en que uno no sabe si él no sabe que no sabe... Porque el tipo juega como si supiera”.
Empero, mi arranque como lector fue con El Gráfico de Panzeri. Muchos periodistas reivindican hoy El Gráfico de Panzeri. A mí, por aquel entonces, me fascinaba pero la verdad es que me pongo hoy a leer un Gráfico de esa etapa y se me hace plomizo. Larguísimos, interminables espiches de Panzeri. Por ejemplo, jugaban Boca-River y había un comentario de Panzeri como de 500 líneas, un individual de Boca a cargo de Lazzatti, 400 líneas, y un individual de River a cargo de Peucelle, 400 líneas. Eso era todo. Nada de color, ni una declaración de los protagonistas.
Ha quedado como leyenda la forma en que salió Panzeri de El Gráfico. A mí me la contó, de primera mano, El Viejo Osvaldo. Corría 1962, el hombre fuerte del gobierno era Alsogaray, ministro de Economía y jugaban Boca-River. Aníbal Vigil le dijo a Panzeri:
-Va un recuadro con una opinión sobre el partido firmado por Alsogaray.
-No.
-¿Cómo que no?
-No va.
-Panzeri, le digo que tiene que ir.
-Y yo le digo que no va.
-Panzeri, yo soy el dueño de la editorial.
-Y yo soy el director periodístico de la revista. Mientras lo sea, no va.
-Entonces, usted no es más el director periodístico de la revista.
Maravilloso. Ahora bien, la otra cara de la verdad es que las ventas habían bajado de manera alarmante y los Vigil pensaban (con razón) que había que “aggiornar” la revista.
“Mi” Gráfico fue el de Carlos Fontanarrosa. Una revista ágil, dinámica, vistosa, atrapante. A mí me atraía de manera irresistible Ardizzone. Detestaba a Juvenal, por gashina pero si lo detestaba era porque no dejaba de leerlo. Eran dos vertientes bien diferenciadas: Osvaldo apuntado al costado humano de cada acontecimiento y el pazguato (así lo llamaba yo cariñosamnte) enfocado con rigor en la táctica y la estrategia (sin dejar de traslucir en cada línea su alma de gashina). Y estaba El Veco, otro al que me encantaba leer. Iba a tener que irse en el 71 porque vio ganar a Alí en la primera con Frazier y Vigil le cambió el comentario. Y estaba Piri García, el tipo que bautizó “El Intocable” a Locche (y conste que no soy “locchista” sino todo lo contrario). Y enseguida llegaron Cherquis y Onesime. Seguramente era una revista más apuntada a la venta fácil que la de Panzeri pero era una delicia leerla, más que la de Panzeri. Una de las primeras innovaciones que impuso Fontanarrosn fue hacer tapa de cierre. No era fácil hacer tapa color sobre el cierre, a veces no se podía pero rápidamente fueron quedando de lado las tapas que se hacían tres o cuatro días antes (esto lo entendí mucho después), con bochófilos, pelotaris o lanzadores de martillo.
A propósito, una de mis alucinaciones infantiles, salir en la tapa de El Gráfico, iba a cumplírseme parcialmente en 1980. Cuando pelearon Palma y Ulises Morales, yo hacía boxeo para La Opinión, la vi al borde del ring y en la portada salió la mitad superior de mi cara.
Después vino la época de Onesime. Misma línea. Tipos brillantes, como el Flaco Rafael, el Nene Panno, Ferreira, Barrio, Bonelli (no, Marcelo no, Carlos). Cuando yo laburaba en Almagro y vivía en Ensenada, los lunes, a veces, dejaba ir un tren o dos hasta que llegaba El Gráfico a los kioscos de Constitución, pasadas las 19.30. Para leerla, calentita, en el viaje. También la salida de Onesime fue una novela. Eliminada Argentina del Mundial 82, la revista, que hasta entonces había sido pegajosamente y obsecuentemente menottista, mató a Menotti. Esas cosas, esos giros, fueron deteriorando la imagen de El Gráfico, mellando su credibilidad.
Siguió Cherquis, un periodista de raza, con lo que el concepto encierra de bueno y de malo. Cherquis busca impacto en cada cosa que escribe o hace, a veces lo fuerza, tiene tantísimos adoradores entre sus colegas, como lector le reconozco la capacidad pero nunca contó entre mis predilectos. Renovación del plantel con gente como Arcucci, Suerte, Barraza. Ya la revista iba cayendo en la moda, en el mismo rumbo que gran parte del periodismo abrazaba: polémica por la polémica misma, estofados, puterío permanente por sobre todo.
Cuando los Vigil, en los albores del menemismo, se quedaron con Canal 11, Cherquis pasó al canal y la revista quedó en manos de Proietto. Yo había laburado, en el diario Tempo Argentino, a las órdenes de Proietto, gran editor de gráfica. Por entonces, el que iba convirtiéndose en notero estrella era Gorín. No me gustaba, Gorín. Y ya se acentuaba el insoluble, irreversible problema de todos los medios gráficos: competir, siempre en desventaja, contra la instantaneidad de los medios audiovisuales. Había que recurrir hasta a los golpes bajos, como el escarnio para con Maradona cuando el tema de las drogas en la famosa calle Franklin. O la chupamediez y baratería, pocos años más tarde, cuando Maradona volvió a Boca y salió como en siete u ocho tapas seguidas. O el mal gusto, como aquella tapa de Maradona desnudo en una bañadera, cubriéndose las bolas con una mano (menos mal). ¡Qué distinta a aquella tapa del número 1, en el lejano 1919, con los pibes de todas las escuelas primarias de Buenos Aires desfilando en la Plaza de Mayo ante Yrigoyen!
Lo que siguió a Proietto fue todo barranca abajo. Hamilton intentó una revitalización, varió formas y contenidos pero por lo que a mí respecta, no dio en la tecla. Se cuenta que la empresa le exigió reducción de personal y Hamilton fue digno: “Yo no le corto la cabeza a nadie, me voy yo”. También hubo una etapa de conducción de Poggi, hombre de la vieja guardia con todo el oficio pero ya era mposible levantar. Últimamente, Perugino, buen profesional que apenas administró lo que iba quedando.
El golpe definitivo fue cuando Atlántida le cedió la revista a Torneos. El desconcierto estaba claro. Se reflejó en aquel breve período en que cada número se editaba en dos cuerpos separados, con unos cuadernillos para juntar entre unas tapas con ganchos que iban aparte. Cualquier cosa, no sabían qué inventar. Y el remate, en 2002, cuando El Gráfico dejó de ser semanal y se convirtió en mensuario. Han transcurrido desde entonces casi 16 años. La verdad es que la agonía se hizo demasiado larga.


   La compré hasta el últmo número y la seguí encuadernando. Por inercia. Me pasaba como pasa con los viejos amores. Yo ya no sentía ningún apego por El Gráfico pero sí vive en mí aquel pibe capaz de quedarse seis horas en la peluquería de Titín Gonzàlez, sólo por leerlo. Aquel joven que en Constitución demoraba la vuelta a casa, por esperarlo. El de enero fue el últmo número. Dicen que sigue la edición digital. ¿Qué importa? El Gráfico era papel y tinta, murió El Gráfico. Llorémoslo.

lunes, 15 de enero de 2018

UN PRIMER PASO EN FALSO

Es feo perder. Por los puntos, amistoso, con los titulares o con los suplentes. Y aunque se pudo haber empatado y aunque sabemos que algunos de estos jugadores van a jugar poco, se encendieron alarmas a las que conviene prestarles atención.
Después de ese primer tiro de Espinoza en el travesaño, de entrada (pelota bien ganada y bien jugada por Maroni) y hasta el segundo gol de Godoy Cruz, Boca fue como si no estuviera en la cancha. La tenian siempre ellos y se jugaba cerca del área de Sara. Es decir, los jugadores nuestros parecieron despertarse cuando ya perdían por dos goles.
La función defensiva del equipo fue, a lo largo de todo el partido, un desastre. El Morro García, en particular durante el primer tiempo, nos armaba un descalabro cada vez que se lo proponía.
A Buffarini lo conocemos muy buen jugador, esperamos mucho de él. Mejoró algo en el tramo final, se hizo más agresivo pero durante el primero, lo suyo fue demasiado flojo, dio todas las ventajas, perdió claramente con Garro.
De Mas, el otro nuevo, otro con muy buenos antecedentes, se rescata su esencial participación en la jugada del primer gol pero no pasó muchas veces y en cuanto a la marca, también tuvo sus problemas.
El pibe Heredia tuvo su debut y se lo llevó puesto el desconcierto general, habrá que seguir viéndolo, es un central con buena presencia, por lo regular muy seguro.
La formación tuvo bastante de improvisada, estos once jugadores, juntos, apenas deben haber tenido alguna práctica y algún táctico así que no se trata de matarlos pero sí hay algunas conclusiones por sacar.
Vergini parece más fuera que dentro de Boca y jugó a la altura de esa circunstancia. En el primer gol, cuando llegó despachado ese larguísimo centro de López, el Morro García hizo de cuenta que Vergini no estaba, Santiago corió toda la jugada de atrás, la bola entró entre Sara y el palo más cercano .
En el segundo gol de los mendocnios, de nuevo el Morro nos paseó, esta vez contra el rincón derecho antes de sacar el centro con muy poco espacio, hubo una primera buena respuesta de Sara ante el remate de Rodríguez pero después se durmieron todos, los defensores nuestros se quedaron mirando cómo el propio Rodríguez iba a ganar el rebote y al final le quedó servida la definición a Garro.
Recién entonces, decíamos, Boca tomó conciencia de que estaba en medio de un partido, que había mucha gente mirando en la cancha y por televisión, sólo entonces empezó a intentar jugar. No fue mucho pero algo más digno pudo verse.
Maroni, que había armado aquella primera de Espinoza en el travesaño, armó también la del gol del descuento, la abrió bien para Junior Benítez, que esperó que le pasara Mas y después, el toque hacia el medio del ex San Lorenzo lo definió el propio Gonzalo, que fue con decisión a terminarla.
Muy poco después tuvo el propio Maroni el gol del empate, quedó solo pero no la resolvió bien, se encimó con el arquero, que lo tapó, del otro lado llegaba Espinoza y era la mejor opción. Godoy Cruz por su parte pudo haber hecho el tercero con una peinada del Morro, que nos mataba pero aquí metió un muy buen manotazo Sara para que rebotara en un palo.
El segundo tiempo fue casi todo de Boca. Mejoró mucho Nández, se tomó la iniciativa y empezaron a tener mayor participación Espinoza y Junior, que por lo general eligieron mal pero al menos se hicieron sentir.
Bou tuvo un mano a mano y perdió con el arquero, la adelantó mucho, sigue sin confianza, Walter, como al final del año pasado. Su único aporte positivo fue el segundo gol, en que no tuvo más que conectar después de una buena jugada colectiva, con participación de Nahitan, Maroni y Junior.
Claro que, para entonces y en el medio del dominio nuestro, nos habían metido el tercero. Otra demostración de que en el fondo éramos un desastre. Llegó un corner desde la izquierda, una levísima peinada de Bou en el primer palo descolocó a todos y Angileri la metió llevándosela por delante.
Hasta el final siguió la búsqueda del emapte, que pudo haber sido con esa buena volea de Vadalá, desgraciadamente salió desviada y no hubo más que hacer, perdimos.
Hubo en la alineación elegida por Guillermo hombres de los que ya no podemos esperar mucho. En primer término, Vergini, si llega Gómez ya no habrá cabida para él, ciclo cumplido. Algo parecido podría decirse de Bou aunque parece que los mellizos sigue teniéndole confianza, está desaprovechando oportunidades una detrás de otra. En cuanto a Espinoza y Juniors, les queda crédito pero no mucho. El que renovó las expectativas fue Maroni.
Para darle cabida a Tevez, Guillermo viene probando 4-2-3-1 y esta vez el doble cinco lo compusieron Nández y Sebastián Pérez. Los que van a arrancar de titulares seguramente son Barrios y Pablo Pérez.
La mejoría de Nández en el segundo tiempo fue de las mejores noticias del partido. Puede ser que se acomode en el tándem de volantes centrales, en la selección uruguaya y Peñarol lo hizo. Fucks planteaba la posibilidad de que vaya como extremo pero la verdad es que no lo veo porque con ese sistema, el extremo tiene que tener más alma de delantero que de volante. Nahitan puede ser interno en un 4-3-3 o carrilero en un 4-4-2 pero las veces que Guillermo lo hizo jugar adelantado por derecha, se perdió.
En cuanto a Sebastián Pérez, él también se superó en la parte final pero le falta. Viene de un parate demasiado largo pero lo cierto es que al muy buen volante del Atlético Nacional campeón de la Libertadores, en Boca todavía no lo vimos. Ya lo apuntamos alguna vez desde aquí: una cosa es la prolijidad, asegurar las entregas y otra cosa es sacarse de encima responsabilidades con pases de cinco metros que no conducen a ninguna parte.
Con Aldosivi, el miércoles, parece que van a jugar los titulares. Es otro examen y hay que tomárselo en serio. Porque este primer paso en Mendoza dejó sabor a nada.


EL BOLETÍN: SARA 5, BUFFARINI 4, VERGINI 3, HEREDIA 4, MAS 5, NÁNDEZ 6, SEBASTIÁN PÉREZ 5, ESPINOZA 4, MARONI 6, JUNIOR 5, BOU 3 (FI), VADALÁ NC.