lunes, 29 de agosto de 2016

YA CORREMOS DE ATRÁS

Angelici anda por las Uropas, operando con sus fuegos de artificio. Que la Superliga, que la Liga Sudamericana, que Rummenigge y la mar en coche y mientras tanto, nos mandan al matadero... Lanús de visitante en la primera fecha. Bien, bien, muy bien... Guillermo pidió a Marchesín, los dos Gómez, Pizarro, el paraguayo Ayala, Melano, el Laucha Acosta, Romero, el Pulpito González... Ya que estábamos, podría haber pedido también a Nicolás Russo de presidente, ahí sí que marcábamos un salto de calidad.
Boca, en definitiva, no jugó ni bien ni demasiado mal, fue híbrido, inconsistente, gelatinoso. Sostuvo bien el primer tiempo, después empezó a desacomodarse y cuando pasó a perder, ya no encontró respuestas. La idea fundacional se ve clara, pelota al piso, asociaciones, paciencia. La deuda es la profundidad. La presión alta es un arma poderosa pero hay que trabajarla mucho para que se ejecute debidamente. Si Carlitos va a apretar y Pavón no lo acompaña y un volante va pero otro no, entonces no hay presión alta.El propio Carlitos se encargó de hacérselo notar a sus compañeros y a todo el estadio en un par de oportunidades.
Lanús tiene un libreto parecido pero ya lo sabe de memoria, ahí se estableció una diferencia, la primera. Era como un paso de comedia que en determinados pasajes, los dos equipos se esforzaran por ser prolijos, por circular de abajo, por ubicar al compañero, por asegurar la entrega hasta que de repente la pelota iba a encontrarse con los pies del Chaco Insaurralde y
¡zas! A la concha de la lora.
La otra diferencia que se apreció desde un principio fue que Boca no tenía en la cancha un jugador que arreara gente en velocidad, como Lanús tenía a Almirón y al Laucha Acosta. Pavón es otra cosa, es veloz y con él se podía llegar a ganar por el lado de Velázquez, de hecho se ganó algunas veces pero Cristian es de recorridos más cortos y de terminarlas más por afuera.
La jugada del penal fue una muestra, Acosta encaró recto para el área, nadie atinó a contenerlo hasta los últimos metros y terminó bajándolo Vergini, menos mal que después Montenegro la tiró a la tribuna, era una lástima irnos al vestuario abajo tras un primer tiempo en que no nos habíamos visto del todo mal. Porque salvo esa que armaron al principio, la jugada colectiva mejor concebida y elaborada de todo el partido, la que terminó rematando Almirón y que Sara sacó muy bien al corner, ellos no tuvieron otras que fueran ciertamente profundas.
Todos le estamos apuntando a Carlitos porque se supone que es el “distinto”, desde acá también lo hemos castigado. Y es verdad, él tiene que darnos el plus y no nos lo da. Ahora bien, así y todo, justo es señalar que, en el primer tiempo, puso tres bochas magistrales. En la primera, Benedetto quiso definir fino frente a Monetti, no le dio la fuerza suficiente y dio tiempo a que llegara Braghieri para sacarla. Con el diario del lunes podemos decir que Benedetto tendría que haber roto el arco pero también es verdad que, si entraba, estaríamos hablando de una definición exquisita. En la segunda y la tercera el que quedó solo fue Pavón pero se apuró, ambas veces. En una le pegó mordido, cruzado y desviado, tenía todo un catálogo de cosas para elegir y tiempo suficiente para que la elección fuese la adecuada. En la segunda le dio al primer palo y se le fue.
En el segundo tiempo, de entrada, tuvimos una bola parada bien manejada: centro de Castellani a primer palo, peinada de Carlitos y por poco no llegó el Chaco sobre el sector opuesto. Pero enseguida y aunque el partido estaba panteado en términos parecidos a los del primer tiempo, empezamos a desnudar problemas de retroceso.
A este gil que escribe no le van a decir que no avisó: con Pablo Pérez y Bentancur de doble cinco tenemos buena salida, como se volvió a ver en el primer tiempo pero si hay que achicar espacios hacia atrás, ni uno ni otro tienen el oficio suficente. Por ahí empezó a inclinarse el partido para el lado de Lanús.
Antes del gol habían tenido esa de Moreno, que dejó atrás a Sara y nos salvaron entre Fabra (que no anduvo mal) y el palo. Había sido una muy mala salida de Vergini que nos dejó descubiertos. Vergini acertó en la mayoría de sus participaciones, se lo ve sobrio y aplomado. Pero cometió el penal porque fue muy al bulto y se equivocó muy feo en esa salida de referencia. Regaló, en definitiva, dos goles (que por suerte no tuvieron concreción).
En el gol, bueno, Moreno puso quinta y lo dejó en ridículo al Chaco Insaurralde, su lentitud de movimientos en primer plano. Desde ese mismo momento adivinamos lo peor. Centro, Sand al palo y rebote con todo el arco para que Acosta nos ajusticiara. Fue, por ciento, uno de los hombre clave del partido, el Laucha. El mismo que, cuando estuvo con nosotros, se desgarraba subiendo la escalerita del túnel. Bueno, por lo menos, esta vez se desgarró de nuevo.
Otra diferencia fundamental estuvo en los bancos. Porque Lanús guardó al histórico Sand y al ignoto Moreno para tirarlos a la cancha en el momento adecuado. Y Moreno, especialmente, sacudió el partido, nos revolvió los papeles, nos cambió la partitura. Nosotros mirábamos para el costado y el único que nos prometía algo era Centurión.
Y entró Centurión, nomás, en lugar de Castellani. Castellani, hasta el jueves, estaba más fuera de Boca que dentro. ¿Cómo fue que, de la nada, de no ir ni al banco ni concentrarse para jugar con San Lorenzo y con Santamarina, apareció de titular en la primera fecha del campeonato? Guillermo explicó, después, que contra un equipo que se basa en la tenencia, Boca tenía que apuntar a lo mismo y con Castellani se proponía mejor tenencia que con Zuqui. En fin. Por empezar, nunca, pero nunca, me ha gustado que se decida la formación en función del rival. Y no es que Castellani haya fracasado más que otros en lo individual ni mucho menos que su inclusión nos haya condenado a la derrota pero es que, en el tiempo que ha estado con nosotros, se ha caracterizado por no definir nada. Y sigue sin definir nada.
Centurión comenzó con algunas insinuaciones por la izquierda, en una de las primeras estuvieron muy cerca de cometerle penal. Por el otro lado, Pavón contra Velázquez seguía siendo la otra carta que teníamos. Carlitos, Pablo Pérez y Peruzzi lo buscaron bien algunas veces. Pero Boca ya estaba muy jugado, caminaba por la cornisa, cuando se perdía la pelota el equipo nunca estaba bien armado, estábamos más para el 0-2 que para el 1-1.
El otro cambio, segundo y último, fue Bou por Benedetto, como para ver qué pasaba. La verdad es que no me convence ninguno de los dos 9 que trajimos. A Bou no se le puede decir nada, porque ha sumado muy pocos minutos de competencia. Pero los dos, son jugadores que no llenan, cambios de figuritas, nombres que no anuncian ninguna revolución. Benedetto pareciera que camina bien la cancha, abre espacios, usa bien el cuerpo pero no asusta a nadie. La que tuvo, por lo que fuere, no terminó en gol. Si va a ser el 9, necesitamos mucho más presencia de él.
Se fue una fecha y ya empezamos corriendo de atrás. Para peor, ahora hay dos semanas de parate. Vamos a ver cómo sigue esto pero el cuadro de situación, al momento, es que no hay por qué hacerse demasiadas ilusiones con lo que pueda producir este Boca.



EL BOLETÍN: SARA 6, PERUZZI 5, VERGINI 4, INSAURRALDE 3, FABRA 6, PABLO PÉREZ 5, BENTANCUR 5, PAVÓN 5, TEVEZ 6, CASTELLANI 4, BENEDETTO 4 (FI), CENTURIÓN 5, BOU NC.

martes, 23 de agosto de 2016

FALTAN MÁS GOLES Y MÁS TEVEZ

   Partido raro. Porque la imagen dejada por Boca es, digamos, buena, promisoria, esperanzadora. Y sin embargo, le ganamos a un equipo del ascenso por un solo gol, de última. Y encima, con un gol en off side.
   La idea va queriendo. Bien la presión para recuperar arriba, buena circulación, bola por abajo, cancha ancha. La base de sustentación es el doble cinco, Pérez y Bentancur se llevan bien con la pelota y de ahí parte una buena elaboración. Ya se apuntó desde aquí que en algún momento puede faltarnos consistencia y por otra parte, el gol de ellos, el que nos complicó un partido impensado, nace de una bocha que Pablo y Benta comprometen en un lugar donde la bocha no debe ser comprometida.
   Controlamos el primer tiempo de punta a punta. Se jugó casi todo el tiempo en terreno de ellos. Se buscó por diferentes caminos. El déficit es que, para tan sostenido control, no hubo tanta aproximación al gol, el arquero de ellos no tuvo que disfrazarse de Batman ni mucho menos. Y se fueron los 45 minutos con un solo gol de diferencia. Cierto es que nos cepillaron otro, mal, en el de Bentancur no se supo que cobraron, off side no era, mano tampoco.
    El gol, que llegó en tiempo y forma, como para que no perdiéramos la tranquilidad, fue muy bueno por dos. Primero, porque les metimos la pelota en el área, la sostuvimos, la perdimos e insistimos. Íbamos a terminar metiéndola de segunda. Estupendo centro de Fabra, con rosca a favor del que llega, implacable cabezazo de Benedetto, inapelable.
   Las pasadas de Fabra van convirtiéndose en un arma ofensiva fundamental. El Negro va y va y pasa y llega. Y encima mete esos centros mortales. Por el otro lado, jugó un buen primer tiempo Peruzzi, que viene afirmándose, ya había andado bien con San Lorenzo.
   Benedetto volvió a moverse muy bien en la jugada. Salió para abrir espacios y después volvió a entrar, para convertir. Jugó mejor, tuvo más peso que con San Lorenzo. Falta que los volantes se encuentren mejor con él, cuando sale y cuando vuelve a entrar.
   En el primer tiempo no habíamos tenido noticias de Pavón pero empezó a hacerse ver en el segundo tiempo. Ahora va preferentemente por izquierda y cuando se enchufa, tiene la misma verticalidad que venía mostrando en la derecha. Está afiladísimo, si le dura va a ser una pieza clave, ya viene siéndolo.
   Más allá de Pavón, en el segundo tiempo se había bajado el ritmo. Ya no había tanta posesión. Es aceptable, en noventa minutos hay que sacar el pie del acelerador en algún momento. De cualquier manera, no nos hacían ni cosquillas. Jugábamos más atrás pero Santamarina no veía el arco ni de lejos. Me viene gustando Vergini. Todavía no lo han exigido pero tiene presencia, se lo ve siempre bien paradito, haciendo los movimientos justos.
   De la nada, nos meten ese gol. Ese Michel ya nos había dado un dolor de cabeza hace cuatro años, menos mal que jugamos pocas veces contra estos. Ya se dijo, ahí se movieron mal Pérez y Bentancur. Pablo pudo haberla sacado larga pero prefirió tirarle un piedrazo corto a Benta, que tampoco se la sacó en encima, como era lo más aconsejable, sino que pretendió controlarla. El remate de Michel fue espléndido, la pelota subió y bajó en parábola perfecta, para caer por detrás de Sara. ¿Estaba parado donde debía, Sara? ¿O estaba demasiado adelantado? No, nada que ver, pobre Guillermo. Precisamente, una de las razones por las cuales Guillermo le dio salida a Orion es porque Agustín es un arquero de los palos, unas cuantas veces dejamos constancia desde aquí de que estaba tres metros más atrás de donde debía. Para lo que quiere Guillermo, es vital que el arquero forme un bloque con el resto del equipo, que no queda demasiado separado de la última línea, como la última línea de los volantes y los volantes de los de arriba. Sara estaba donde debía, la definición fue todo mérito de Michel.
   Nos quedaban menos de quince minutos para no ir a los penales, lo bueno es que el equipo se revolvió al instante, fue a morder arriba otra vez y encontró el gol rápido. Buena asistencia de Benedetto, que defiende muy bien la pelota con todo el cuerpo y que en definitiva fue partícipe de los dos goles. Sin mácula la definición de Pavón que no hesitó y lo dejó al arquero sin asunto. Estaba adelantado, se lo comió el lineman, tenía un jugador de Santamarina muy cerca suyo que debe haberle quitado perspectiva.
   Los tandilenses no habían llegado nunca antes y no llegaron nunca después. Lo dicho, es insólito que en un partido así planteado hayamos estado tan cerca de no ganar. No tiene que pasarnos, hay que liquidar antes. Tendría que haber habido, mínimo, dos goles de distancia. Pudo haber sido, si Trucco cobraba el penal que le hicieron a Carlitos, lo empujaron desde atrás delante del arco, era penal o gol. Y a propósito de Carlitos…
   No es que juegue mal, juega hasta bastante bien. Pero no hace la diferencia como tiene que hacerlo un crack reconocido, como él. Es uno más. Así, no es Carlitos. Ahora juega en el lugar de la cancha que quiere. Seguimos esperándolo, lo necesitamos. Toca y va a buscar pero no desequilibra adentro, se diluye lejos del área.
   En fin, no se sabe cuando empieza el campeonato, tenemos en la mira a Lanús por dos veces y estamos bien, por lo menos en buen camino. Tendríamos que estar mejor. Hay que crear oportunidades de gol y definirlas. Y que Carlitos vuelva de una vez, que sea Tevez en serio.

   EL BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 6, VERGINI 6, INSAURRALDE 5, FABRA 7, PÉREZ 6, BENTANCUR 6, ZUQUI 5, TEVEZ 5, PAVÓN 7, BENEDETTO 8 (FI), CARRIZO 6, JARA NC.
           


    

domingo, 21 de agosto de 2016

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y SANTAMARINA: 4

Marcadores laterales izquierdos
FORCHETTI, JUAN MARCOS: Boca: 2002 - Santamarina: 2005/06
GARCÍA BASSO, AGUSTÍN EUGENIO: Boca: 2013 - Santamarina: 2016

Volante central
CHRISTOVAO, GABRIEL: Boca: 2003 - Santamarina: 2006/07

Enganche

LACAVA SCHELL, HUGO NELSON: Boca: 1974/77 - Santamarina: 1985

lunes, 15 de agosto de 2016

UN CLÁSICO COMO LOS DE ANTES

¡Qué diferente! Las dos hinchadas, los sectores populares repletos, las plateas pobladas. Ya hay muy pocas oportunidades de ver algo así. No sólo porque desde hace tres años que, salvo excepciones, no se habilita a los visitantes sino porque, además, la humana estupidez ya había llevado, desde mucho antes, a que cuando Boca era visitante le dieran no más de tres mil entradas. Si esto fue una prueba piloto, espero que hayan tomado nota en cuanto a que los resultados son por demás satisfactorios. El fútbol necesita de este colorido. Y por otra parte, como los organizadores (ajenos al fútbol) actuaron con irreprochable criterio empresarial, en una platea lateral le dieron la mitad a cada uno (San Lorenzo cubrió su parte en un cuarenta por ciento más o menos) y la otra platea lateral se la dieron toda a Boca. Así tiene que ser, viejo. ¿Alguna vez se recuperará la madurez perdida? Porque hasta los años sesenta y hasta setenta, cuando Boca era visitante, en algunas canchas solían darle hasta más de la mitad de las instalaciones. Después nos invadió la imbecilidad y poco a poco se fue echando a la gente de las canchas. Esto de anoche en La Plata debe ser tomado como un regreso a las fuentes, que se aprenda. Que se aprehenda.
Ganamos bien. En buena parte del segundo tiempo corrió bien la bola. Cuando se juntaron los buenos pies de Carlitos, Bentancur, Pablo Pérez y Zuqui. Y cuando entró Pavón, se ganó verticalidad, profundidad. Alentadores, sobre todo, esos últimos 45 minutos. Habrá que ver si engrana Benedetto, que se movió mucho, que usa bien el cuerpo pero por ahora no tiene el peso específico que necesitamos en el área.
A Guillermo le encanta el doble 5 Pablo-Bentancur. Y sí, nos da salida prolijita. Habrá que ver qué pasa cuando nos veamos obligados a jugar por mucho tiempo en retroceso. Durante parte del primer tiempo nos apretaron y ahí pareció faltar consistencia para la recuperación rápida. Tanto Pablo como Benta son jugadores más para jugar a partir de la tenencia de la bocha. Seguimos careciendo de un 5 guerrero, comedor de garrones. Eso, a la larga o a la corta, se siente.
Por otra parte, habrá que ver cuál es el futuro de Bentancur y de Pablo. Guillermo, por ahora, los cuenta. Si es verdad lo de los 15 palos euro con que los diarios de Italia insisten sobre Bentancur, bueno, yo me ofrezco para acompañarlo hasta Ezeiza y llevarle el equipaje. A Benta o a cualquier otro, por esa gita ni hay que pensarlo. A Pablo lo quiere Independiente, Guillermo le dijo que se quede pero los dirigentes parecen encaminados a venderlo. No me gusta, esto de venderle un jugador que nos hace falta a otro club argentino.
Me gustó Vergini. San Lorenzo no apretó mucho pero se lo notó con prestancia, bien paradito, haciendo lo justo. A su lado, el Chaco Insaurralde cumplió aunque me sigue disgustando que muchas veces tire la pelota a la mierda sin que haga falta, en lugar de mirar la cancha y entregársela a un compañero.
Otro que anduvo bien fue Peruzzi, que compuso una buena sociedad con Zuqui. Pero otra vez sopa, se fue unos minutos antes del final lesionado. Una lástima, Gino.
Tranquilo Sara en el arco. No es fácil si situación. Quedó como número 1, por ahora, medio de casualidad (lo mal que manejaron Angelici y sus secuaces el tema Orion-Marchesín espanta). Viene este promocionado chico Werner y Sara sabe que no está seguro, que rinde examen con cada pelota, que a la primera de cambio vuela. Con esa mochila, se lo vio bien, respondiendo cada vez que debió.
Lindo cómo los madrugamos en el primer gol. El lateral rapidito por Gino, con ellos medio dormidos, la devolución certera de Carlitos, Gino hasta el fondo y el centro atrás, la llegada de Pachi por el opuesto para definir. No anduvo mal, Pachi. Por momentos se enredó pero estuvo activo, participativo. Claro que cuando le dejó el lugar a Pavón fue otra cosa, porque Cristian es más directo. Dicho en modo más simple, Cristian es delantero y Pachi es volante, así que si se los pone en el mismo lugar de la cancha, nunca podría ser lo mismo.
Podríamos haber definido antes porque el segundo tiempo fue todo nuestro. Sólo nos complicaron con una sucesión de corners, en uno de los cuales nos cabeceó Díaz y se fue cerca. Por otra parte, Baliño lo tendría que haber echado a Coloccini (el turrito al que le diéramos de comer y se nos escapara por la ventana con el famoso tema de la “patria potestad”). Pero valió la pena esperar para ver el definitivo golazo de Pablo. Desde los pupitres donde estaba éste que escribe, una delicia ver cómo la bola iba abriéndose en su recorrido, alejándose de la mano de Torrico. Lo digo de nuevo: Pablo tendría que quedarse.
Bueno, además del ya apuntado y majestuoso marco que prestaron las dos hinchadas (más la nuestra, of course), la verdad es que, sea como fuere, tenía ganas de ver a Boca. Porque en los partidos de entrenamiento en La Bombonera, Guillermo cierra, la puta madre. Vamos a ver cómo sigue esto, parece que el domingo jugamos por la Copa Argentina pero, a seis días vista, todavía no está definido. Ahora parece que el campeonato empieza el 26. Nos vino bien el cambiazo de último momento, mejor debutar con Belgrano adentro que con Lanús afuera, para qué negarlo. Boca, mi buen amigo, esta campaña volveremo'a estar contigo.



EL BOLETÍN: SARA 6, PERUZZI 7, VERGINI 6, INSAURRALDE 5, FABRA 5, PABLO PÉREZ 8, BENTANCUR 7, ZUQUI 6, CARLITOS 7, PACHI 6, BENEDETTO 5 (FI), SILVA 5, PAVÓN 7, BOU NC, JARA NC.