domingo, 26 de febrero de 2017

DE CÓMO GANAMOS LA LOTERÍA

Un buen trabajo, en líneas generales, prometedor fue el que desarrolló Boca en Santa Fe para ganar la Lotería (Copa Lotería de Santa Fe, así se llama el trofeo que viene a las vitrinas). Claro que debiéramos prestarle atención al detalle de que habiendo expresado una firme superioridad a lo largo de casi todo el juego y habiéndonos encontrado con un rival que dio enormes ventajas en todo momento, se llegó a estar perdiendo, se pasó a ganar no lejos del final y se terminó con un marcador muy apretado.
Guillermo todavía no parece tener el eqipo definido y es natural que así sea. Se le fue el as de espadas, Carlitos Tevez y hay que encontrar no ya el hombre que lo supla, sino la función colectiva que disimule su ausencia.
Desde aquí se han dejado plateadas dudas respecto de que Ricky Centurión pueda jugar por detrás de los delanteros. La verdad es que, por lo visto anoche, es como para darle la razón a Guillermo. Se movió muy bien, Ricky, por todo el ancho. No sólo mostró la facilidad para desequilibrar en el uno contra uno sino que corrió bien la cancha y vio bien el juego. El viernes mismo, en la conferencia, dijo Guillermo que sin dudas va a crecer. Dan ganas de creerle, hay indicios como para hacerlo.
Mejor el segundo tiempo, con Gago de 5 y Barrios a la derecha que el primero, cuando se ubicaron al revés. Se insiste mucho, demasiado con el tema de la falta de contención si Fernando es el 5. Fernando puede perfectamente ser el 5 y no por ello el equipo debe quedar expuesto. No olvidemos que la sensible mejoría del equipo en el tramo final del año pasado se dio a partir del regreso de Fernando, contra San Lorenzo, de 5. Volver a fojas cero no se ve inteligente. Hay que hallar los mecanismos que permitan ser consistentes mientras se aprovecha la limpieza de salida que se tiene con un volante central de esas características. En tal sentido, el segundo tiempo fue una buena prueba.
Después del partido con Aldosivi se señaló desde aquí que a Barrios no le iba a ser sencillo acomodarse a un costado de Fernando. Estos últimos 45 minutos en Santa Fe parecieron desmentir aquella previsión. Bueno lo de Wilmar, muy suelto, llegando al área rival con determinación y conceptos claros. Esa que picó y que se le fue por arriba hubiese sido un golazo. A alguien podría parecerle extraño pero la verdad, al menos por lo observado esta vez, es que con Wilmar tuvimos mejor llegada por ese lado de la que habíamos tenido en el primer tiempo con Fernando. Fernando es un técnico y vistoso jugador cuya importancia en el juego va disminuyendo en la medida en que se acerca a los últmos metros de cancha. Lo mejor suyo está más atrás, donde pueda hacer valer las ventajas de su muy buen panorama.
Buen regreso de Bentancur. Por lo que se había visto en el Sudamericano Sub 20, está en crecimiento muy marcado. Es un pibe. Queremos verlo en Boca con la seguridad y autoridad que se le vio con la celeste. En Santa Fe gustó. Caminó bien, recuperó, tuvo contacto frecuente con la pelota, la distribuyó bien, se mostró a sus compañeros como alternativa de descarga en posiciones de ataque. Estos meses que le quedan con nosotros tendrían que ser los de su despegue definitivo.
Vamos a ver cómo se arma el medio cuando los tengamos a todos porque debemos tener presente que está afuera por lesión Pablo Pérez y Pablo, cuando se recupere, tiene un lugar ganado. En principio, tendría que ir por Barrios.
Benedetto tuvo 66 minutos en cancha y no la metió, Bou tuvo 24 y la metió. Guillermo le viene respetanto la titularidad a Darío y es aceptable, no es que lo suyo pinte de fracaso ni mucho menos, no hace tanto que convirtió aquel gol exquisito en la cancha de San Lorenzo, antes de irse lesionado. Lo que pasa es que todos nos quedamos, lógicamente, con el hecho de que Walter entra y factura, anda muy derecho.
Darío es un jugador que utiliza muy bien el ancho del campo, utiliza bien el cuerpo para defender la bola, juega bien de espaldas. No tuvo la participación suficiente, quedó por mucho tiempo ausente. Le dejaron dos tiros libres: en el primero, resolvió con un incomprensible pase paralelo a Gago (es de esperar que haya sido sólo una mala elección de Darío, porque si se tratara de una “jugada preparada”, estaríamos en problemas más graves), Fernando terminó pegándole incómodo y con zurda, a cualquier lado; en el segundo se decidió Darío a darle al arco pero mal, la rechazaron, jugada intrascendente. Esa del primer tiempo, en que apretó y ganó muy bien la bocha, se fue solo y al final perdió con el arquero encierra las eternas cavilaciones que se presentan entre la mitad del vaso llena y la mitad vacía. Tenía espacio para la gambeta larga pero se encimó mucho con Broun, Darío. Dudó, no decidió en tiempo y forma. Discúlpese la ancianidad, este gil, después de ver varias veces la jugada, no pudo menos que evocar a Valentim. Paulo, en esa acción, salía con tranco largo sobre la derecha y lo dejaba al arquero absolutamente en bolas, que no se dude.
En cuanto a Walter, anda muy afilado, tenemos que aprovechar su momento. Además del gol, estuvo esa que resolvió bien y se le fue por arriba. Estuvo más participativo que Benedetto, entró que se salía de la vaina, fue a todas, reactivó el ataque. Se entendió mejor con Pavón de quien seguimos esperando más. Esa del primer tiempo, en que robó muy bien en una mala salida de ellos y después se la sacó el arquero fue una lástima, le hubiese venido bien un gol, a Cristian pero sigue con el crédito abierto, aunque algún periodista lo tenga entre ojos. Tiene que afinarse. Van a estar parejos, Benedetto y Bou, habrá que ir mirándolos pero hoy, está mejor Bou. Mañana, veremos.
Otro temita que viene dándoles que hablar a los buenos muchachos de los medios es el del arquero. Debutó Rossi y gustó. Gustó, fundamentalmente, por dos jugadas puntuales: la que tapó de entrada y el penal. Con los pies no se complicó, la sacó siempre larga. En la primera se movió bien, retrocedió y se afirmó sin perder la referencia del arco y después, reaccionó y la mandó al corner a puro reflejo. En el penal, esperó hasta último momento y fue a donde tenía que ir. Le faltó reacción a Gino Peruzzi para llegar antes que Leguizamón al rebote. Había invasión pero invasión hay de parte de todos en todos los penales, no vamos a llorar por eso. A propósito... ¿Entendí mal o Vignolo y Latorre dijeron que no había invasión porque Leguizamón tenía un pie tocando la raya del área?... No, no puede ser, debo haber entendido mal.
Esas dos jugadas (más trabajo no tuvo) le alcanzaron a Rossi para que hoy todos estemos mirándolo con mejores ojos que a Werner. Simplificando más, podríamos decir que la comparación básica es esa pelota que sacó muy bien Rossi contra el insólito gol que se morfó Werner en Mar del Plata. Y en segundo plano, el sudor frío que suele recorrernos cuando Axel tiene que jugar con los pies contra la sencillez con que Agustín se sacó el problema de encima cada vez que tuvo que tirarla lejos. El viernes dijo Guillermo que hoy el titular es Axel y está bien, no es que se haya mandado una cadena de cagadas como para colgarlo. Pero con esta buena presentación de Agustín, Axel ya no podrá equivocarse ni una vez desde el próximo partido y él lo sabe, va a tener que jugar con esa presión añadida. Me gusta desde sus tiempos en Chacarita, Rossi. Es muy firme, muy potente, tiene presencia.
Nos atacaron muy poco y sin embargo, en un momento del partido estuvimos perdiendo. Seguimos sin hacernos duros en el fondo. Esta vez les tocó a Vergini y Tobio ser los centrales, seguimos buscando. Yo creo que Tobio es el mejorcito con que contamos y se lesionó. Entró Jara y se acomodó bien. Casi siempre cumple, Jara, donde le toque, no tiene por qué estar tan relegado. Vergini, de menor a mayor, más seguro en el segundo tiempo. Si Tobio no llega con Banfield, habrá que ir con Jara-Vergini, nomás, porque no parece haber predisposición para indultarlos al Chaco Insaurralde y a Jony Silva. Es una gilada pero en fin...
El penal fue una pavada de Fabra, agrandada por el oficio de Blanco. Este tipo de ingenuidades de Frank es la que suele ponerlo en la picota pero es buen jugador, permanente posibilidad en ataque. Dejémoslo jugar
Pelota parada bien manejada la del gol del empate. El corner jugado hacia atrás dispersó a los defensores, perfecto el centro de Frank y Tobio muy cómodo para meter el cabezazo ganador. Defendieron muy mal ellos, como en toda la noche, Fenando les cabeceó en el área chica sin que nadie le hiciera sombra.
El segundo, jugada simple y muy bien resuelta, capitalizando los espacios que se nos ofrecieron. Pelota recta de Gago para la derecha, agresivo Centurión para meterla al medio, impecable Bou para fabricarse el espacio, despegarse del que estaba con él y meter la media vuelta cruzada, muy ajustada.
Parece que se termina la larguísima espera y el próximo "finde" (como se dice ahora), vuelve el fútbol por los puntos. ¿Será así? Ojalá, esto ya no se aguanta. Desde el punto de vista de éste que escribe, nadie parece tener del todo bien enfocado el nudo de esta cuestión. Los clubes están esperando que el estado les pague un paquete de guita que tiene que pagarles. El estado es Macri y Macri está queriendo ahogar a los clubes con menos posibilidades. Su viejo anhelo de imponer por la fuerza y a como dé lugar las sociedades anónimas viene desde antes de que fuera presidente de Boca. Allá por 1992 ó 93 fantaseaba con comprar Deportivo Español y llevárselo a jugar de local en Mar del Plata (Niembro pero también Víctor Hugo le prestaban micrófono). Buscó, buscó, rebuscó y recontrabuscó la manera de forzar las SA, rebotó siempre (hasta ahora) contra los usos y costumbres que desde hace un siglo son propios del fútbol argentino. Ahora, Macri es el presidente de la Nación (¡!). Un mono con navaja. Es el momento de salirse con la suya. Va a seguir apretando y puede haber clubes que tiren la toalla. No los llamados “grandes” (sabemos que grande en serio hay uno solo) pero no sería de extrañar que algunos de los otros terminen siendo SA a cuyo frente se ubiquen distintos testaferros de Macri. ¿Paranoia mía? Veremos...



EL BOLETÍN: ROSSI 7, PERUZZI 5, VERGINI 5, TOBIO 6, FABRA 4, BARRIOS 6, GAGO 6, BENTANCUR 7, PAVÓN 6, BENEDETTO 4, CENTURIÓN 8 (FI), JARA 5, BOU 7, BENÍTEZ NC, SOLÍS NC, SEBASTIÁN PÉREZ NC.

miércoles, 15 de febrero de 2017

CINCO SEGUNDOS

  No iba a decir ni escribir nada pero en fin, me hinché los huevos, lo siento. Sé que en cuanto termine de escribir el presente opúsculo, me voy a arrepentir. Es más, ya me estoy arrepintiendo pero bueno, ahora que empecé, la voy a terminar.
   Lo de Insaurralde (no de Silva) fue una pavada. Como lo dijo él, "cinco segundos de calentura". La reacción de Guillermo, mandándolos (a los dos) al vestuario y a la puta que los parió, natural, propia del momento, adecuada a la situación.
   Punto y aparte.
   Claro está que sabe Insaurralde y mucho más Guillermo lo expuestos que estamos (estamos, dije). Pasa algo así en Boca y da la vuelta al mundo, al instante.
   Ya ni me molesta tanto como antes el circo mediático. Es previsible, están para eso, no sirven para ninguna otra cosa. Tampoco las gastadas de la contra. Viven de Boca. ¿que sería de todos los clubes chicos de la Argentina sin el único grande? Es humano que nos tengan bajo la lupa y actúen en consecuencia ante cualquier estímulo, ante cualquier circunstancia que se les dé.
   Lo que me rompe soberanamente las pelotas es la respuesta de los nuestros. Que la agrandemos nosotros es estúpido. Un tipo se calentó con otro jugando al fútbol, muchachos. No me vengan con la pavada de que "son profesionales" porque antes son humanos. Sería mejor que no pasara pero pasa.
   Más me revienta la percepción de que algunos de los nuestros pareciera que se aprovechan calculadamente de la oportunidad para castigar a la conducción del club (de la cual cualquiera que me conozca sabe que soy férreo opositor) o a la conducción del cuerpo técnico (que me gusta cada vez menos pero ése es otro tema).
   Parece (ni tengo ganas de seguir muy de cerca el tema por falta de relevancia) que los van a multar. Me pregunto por qué lo van a multar a Silva pero ése es un detalle. Si los multan, me parece adecuado.
   Punto y aparte.
   Hay sobrados argumentos para fustigar a Angelici & Company SA, que nos agarremos de esta gilada no tiene sentido.
   Guillermo pareciera ir hundiéndose inexorablemente en sus errores pero en este minúsculo episodio no hay mucho para reprocharle. Los mandó al vestuario (y a la mierda), como correspondía. Listo, ya pasó, ahora hay que seguir entrenándose.
   No nos sirvamos de esta anécdota para hacerle más difícil el laburo a Guillermo. Pateemos para el arco de los contrarios, no para el nuestro. Repito, a mí tampoco me gusta ni medio lo que viene haciendo Guillermo pero escucho y leo por ahí que hay que echarlo. Boca va primero, muchachos. Echar a un técnico que tiene al equipo en la punta es irracional, descabellado, insostenible. Si volvemos al campeonato y Boca se cae a pedazos (ojalá que no pero no me sorprendería), entonces sí, que se lo despida cuando corresponda, no antes.
   La verdad, en este momento, yo no quiero que jueguen ni Insaurralde ni Silva. De lo que tenemos a mano (poco, muy poco), me parece que la mejor opción es Tobio-Magallán como centrales y en cuanto al lateral izquierdo, si por mi fuera, no hay dudas, el dueño del puesto es Fabra. Pero no  matemos, no tiremos abajo de un tren (nosotros, los de Boca) a estos dos pibes por una huevada, por favor.
   Se compara el episodio con el de Osvaldo y se minimiza "fumar un puchito" en el vestuario con esta "pelea vergonzosa, bochornosa y oprobiosa". Lo de Osvaldo, señores, fue una demostración de falta de compromiso que no fue nueva en él, se le rescindió el contrato y estuvo bien. Lo de Insaurralde (no de Silva), una tontería que haríamos bien en olvidar desde hoy.
   Ahora sí, me saqué las ganas, no hablo ni escribo más. Ya estoy arrepentido de haberle sumado más leña al fuego. Perdón, no lo hago más, lo prometo, me llamo a silencio, trataré de ocuparme de cosas de verdad importantes.
   Cambio y fuera.

domingo, 12 de febrero de 2017

DISLOQUE EN MAR DEL PLATA

   Disloque en Mar del Plata es el nombre de una muy mala película argentina de los años sesenta, en la que actuaban los de la entonces famosa Revista Dislocada. No hacía reír a nadie. Como Boca.
   ¿Cómo que le picó mal? Picó como cabía preverlo. ¿Cómo que error de cálculo? Lo que pasó fue que Werner se distrajo con Penco y descuidó la pelota. No le puede suceder. Mide como dos metros y le pasó por arriba. Que nos metan un gol sin siquiera patearnos al arco es un horror.
   Iban nada más que siete minutos y hasta ahí pintaba para noche tranqui, Boca tenía la pelota y empezaba a buscar. Pero ese gol ridículo condicionó todo el desarrollo posterior. Boca manejaba la bola hasta con cierta comodidad pero en el área rival producía muy poco. Benedetto se alejaba demasiado. A Zuqui lo volvieron a poner de lo que no es y Pavón sigue sin terminarlas bien.
   Que la mejor aproximación sea un remate levemente desviado de Vergini, desde afuera, marca a las claras que la cosa no funcionó. Después, Benedetto armó una bien pero tendría que haber seguido con el pase profundo a Pavón, que tenía espacio para irse derecho hacia el arco. Benedetto se tentó con el remate y la mandó a los caños. En el segundo tiempo iba a tener una y le entró muy débil con zurda.
   Muy rápido, en el segundo tiempo, nos acuestan de nuevo. Nos meten exactamente el mismo gol que nos metió Mina con River. Cuando se hace zona en las pelotas paradas suele pasar, con suma frecuencia, que la bola cae en zona de nadie. Así fue. A Galván lo rodeaban tres jugadores de Boca pero Galván no era de ninguno. Más cómodo no podría haber cabeceado.
   Cuando llegó el tercero, ya el desbarajuste era total. Visto con la cámara de atrás del arco es para poner los pelos de punta. Un retroceso caótico, corriendo todos detrás de la pelota, sin nadie que pudiera pararse como correspondía. Aldosivi la jugó de derecha a izquierda y de izquierda al medio con los jugadores nuestros yendo de un lado para otro sin cortar. El rechacito de Vergini fue muy forzado, débil (en realidad no pretendió ser un rechazo sino un corte) pero en concreto, es la segunda vez en dos partidos que Vergini rechaza la pelota hacia un rival que llega de frente, en este caso Castro, y la segunda vez que la jugada termina en gol con absoluta lógica.
   Buen debut de Junior Benítez pero cuando ya el partido estaba irremisiblemente perdido, por mucho. Con Bou, que entró al mismo tiempo, le pusieron un poco más de picante al ataque, aunque ya muy tarde. El gol lo fabricaron entre los dos. Bou la peleó, trabó y ganó cuando parecía perdida. Junior reaccionó rápido y el remate le salió muy justo, muy esquinado, sin asunto para el arquero.
   Es buen jugador, Junior, aunque es del caso preguntarse si tenía Boca que quemar una incorporación para un puesto que no está mal cubierto. Para jugar de lo que juega Junior están Pavón, Centurión y Solís. Pero traemos a Junior y lo ponemos a Zuqui. Y Guillermo dice que no necesita centrales y cada partido es una nueva demostración de lo contrario. Repetimos la fórmula de México, Vergini-Magallán y no, no había funcionado en México ni tampoco en Mar del Plata.
   Otra cosa: a Wilmar Barrios le va a costar acomodarse si lo ponen a un costado de Gago. Es muy 5. De todos modos, el armado del medio fue de lo más rescatable. Salida limpia tuvimos, con Gago y con Pablo Pérez, pero hasta ahí. Dicho sea de paso, el planchazo de Pablo era de expulsión, aunque no haya querido pegar. Llegó muy mal.
   El panorama, después del viajecito a Mar del Plata, pinta nada alentador. Es un amistoso, abren el partido con un gol que se ve muy pocas veces pero lo notorio es que no estamos bien armados, no estamos fuertes. La lesión de Centurión también cayó en muy mal momento. No sabemos cómo va a acomodar Guillermo las piezas de mitad de cancha en adelante. Y defendemos muy, pero muy mal. Por no decir que no defendemos.


   EL BOLETÍN: WERNER 2, PERUZZI 4, VERGINI 3, MAGALLÁN 4, FABRA 4, PABLO PÉREZ 4, GAGO 5, BARRIOS 3, ZUQUI 3, BENEDETTO 4, PAVÓN 4 (FI), BOU 5, BENÍTEZ 6, SEBASTIÁN PÉREZ NC.

viernes, 3 de febrero de 2017

¡AY, VERGINI!

Toda de Vergini. Primero, como consecuencia de un mal rechazo de él nos empataron. Después, fue el único que falló en la definición por penales (penal que pega en el travesaño, señores, es penal mal pateado). Así se escapó un partido que Boca tendría que haber ganado.
En un desarrollo sin mayores matices, de tono bien amistoso salvo el entrevero del segundo tiempo más alguna patadita suelta, Boca fue el que llegó mejor, siempre, al principio y al final. Sin que esto signifique que haya jugado satisfactoriamente. Porque de haber sido así, lo tendría que haber liqidado (tuvo todo para eso) y por otra parte, porque hay una deuda de juego. Hay buena salida a través de Gago y a veces a través de Pablo Pérez, hay verticalidad, aunque discontinua, con Pavón y también con Centurión, hay presencia en el área por Bou pero la elaboración no siempre es correcta. Falta el eslabón entre la partida de Gago y la aceleración final. Un Román o incluso un Carlitos, para que se entienda.
Con todo, el principal problema no es ese. Es la poca confianza que inspiran los centrales. Ahora les tocó el turno a Vergini-Magallán y aunque nos encontramos con un rival limitado que en ningún momento tuvo control del juego, que casi siempre perdió la partida en la mitad de la cancha, las muestras de debilidad cada vez que nos atacaron (muy pocas) fueron ostensibles.
Boca tendría que haberlo ganado en el primer tiempo. Fue cuando mejor jugó y llegó. De entrada, un buen encuentro de Centurión con Pavón terminó con un centro rastrero de Cristian, apareció Bou para definir y la bola terminó en corner, salió al lado de un palo. Como con River en Mar del Plata, la agresividad de Pavón por las bandas, más por la derecha, iba a darnos las mejores alternativas. Volvió a jugar Bou desde el principio y ratificó que está bien, peligroso, afilado.
A lo largo de los 45 iniciales íbamos a sumar unas cuantas llegadas como para justificar plenamente una diferencia. Uno de Pavón por arriba, uno que le sacó el arquero Cota a Pablo Pérez, una corrida de Pavón por la izquierda que terminó con remate débil de Zuqui (tuvo su oportunidad y la dejó pasar), controlado por el arquero, una contra manejada por Bou que terminó Centurión otra vez sin la suficiente potencia y una en el final, de Pablo Pérez, desde aufera, pegadita al palo derecho (dieron corner, no se vio que la tocara nadie).
De ellos, una sola neta. Una en que nos apareció Pulido por el lado de Silva, le ganó el fondo a Magallán, sacó el centro de la muerte y Zaldívar, delante del arco, la tiró afuera. Una sola pero fue casi la única que intentaron y casi facturan.
Para el segundo tiempo Guillermo lo mandó a Barrios por Centurión y era de imaginar que el colombiano se iba a parar de 5 y Gago iba a ir a un costado pero no, Fernando se quedó donde estaba. Señal inequívoca: el cuerpo técnico tiene decidido que Fernando juegue ahí, que sea el bastonero parado en el medio. Está bien, puede funcionar a condición de que los que estén a sus flancos hagan bien el ida y vuelta. Pablo ya ha demostrado que puede. Centurión es otra cosa, tiene más vocación de delantero, nos deja rengos cuando hay que retroceder. Barrios, que tuvo sus 45 minutos para mostrarse, es más 5 que otra cosa. Apareció una vez en el área rival pero le va a costar acompañar en ataque. Vamos a ver si Bentancur, cuando vuelva, se termina de acomodar, de soltar.
El segundo tiempo fue más trabado en el medio pero igual, llegaba mejor Boca. En los primeros 10, una de Pavón por la izquierda terminó con remate desviado y un tiro libre del propio Cristian lo sacó el arquero al corner (dieron saque de arco).
No faltó una escaramuza que terminó siendo graciosa. Pablo Pérez le hizo a Hernández una infracción común, Hernández reaccionó como un resorte y le pegó a Pablo desde atrás, sin la pelota en juego, en las narices del árbitro. Y éste, automáticamente, peló amarilla. ¿Agresión sin pelota en juego, en México, es amarilla? Parece que sí. En fin, no pasó nada, se amontonaron los jugadores, se dijeron algunas cosas, se movieron algunas manos y listo, se calmaron y siguieron jugando.
Antes del gol nuestro, ellos tuvieron una clara que les regalamos nosotros. Por esa maldita costumbre de querer salir por abajo sin evaluar que estén dadas las condiciones. Werner, que es flojito e inseguro con los pies, se complicó, se enredó, se la terminó dejando a uno de ellos en un costado. Después la arregló bien, salvó con un manotazo pero le quedó a Zaldívar, que metió una tijera con Werner descolocado y menos mal que la mandó por arriba. Veníamos de regalarle un gol a River, ahora le ofrecimos otro a los mexicanos, no estamos preparados para comprometer la pelota en zonas de riesgo.
El gol, a los 22, en segunda jugada después de un corner, nació de una bocha muy bien puesta por Gago, cuando los defensores salían y una oportuna aparición de Bou, que quedó frente al arquero y definió de primera, sin dar tiempo a nada.
Duró poco porque, en un avance de ellos por la izquierda, la metieron en el área, Vergini rechazó apurado, corto y mal, se la dio a uno de ellos, Pulido, que se acomodó y sacó un remate abajo, bien contra el palo derecho de Werner, que no llegó. Ésa y la anterior de Zaldívar iban a ser las únicas de ellos en todo el segundo tiempo. Las dos, obsequios nuestros.
Poco después, Pereyra llegó tarde y le metió una patada muy peligrosa a Gago, el pito ni se dio por enterado, no cobró nada. Cada vez que le pegan a Fernando nos asustamos, hasta que no se levanta no nos quedamos tranquios pero viene aguantando bien.
Hasta el final íbamos a tener otras dos. En la primera, corrió Pavón (que estuvo en casi todas), la cruzó y apareció por el medio Silva pero se atrtopelló con la pelota, no se pudo acomodar y se la sacó el arquero, Cota, que al final fue de lo mejor de ellos. No es la primera vez que Silva llega bien y por sorpresa a zona de definición pero después no define. En la segunda, apareció en el área rival Gino Peruzzi (única vez en todo el partido), metió centro bajo y no la pudo empalmar Bou, delante del arco. Después, los penales. Ellos acertaron los cinco (Werner estuvo cerca dos veces). Vergini reventó el suyo contra el travesaño, el arquero había ido para el otro lado. Es grande, el arco, 7.32 por 2.44... A otra cosa.
Queda para mi anecdotario personal lo que me costó poder anotarme y ver el partido por el “streaming” (creo que se escribe así) en Chivas TV. Tres días estuve dando vueltas. La informática y yo nos llevamos a las patadas, no nos queremos nada. Hablé dos veces con Boca, con atención al socio y nadie sabía explicarme nada. Apelé a un par de compañeros y tampoco, más allá de mis limitaciones se ve que no era tan fácil. Me salvó una operadora mexicana, Liliana, muy amable y paciente, amorosa, con la que me puse a chatear (primera vez en mi vida que chateo, las cosas que logra Boca). Ella me tomó todos los datos y me registró. Espero que me descuenten el dólar que, se supone, les tienen que descontar a los socios de Boca.

EL BOLETÍN: WERNER 5, PERUZZI 5, VERGINI 3, MAGALLÁN 4, SILVA 5, PABLO PÉREZ 6, GAGO 6, ZUQUI 4, PAVÓN 6, BOU 6, CENTURIÓN 5 (FI), BARRIOS 4, SOLÍS NC.
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