domingo, 22 de diciembre de 2013

¿ERAN ÉSTOS?

¿Son Juan Daniel Forlín y Hernán Gustavo Grana los hombres que hacían falta? ¿Puede comenzar a imaginarse un Boca definidamente distinto y mejor que el anterior a partir del concurso de estos dos futbolistas? Con todo por verse y sin renegar del optimismo, un análisis lógico deja planteados, en el mejor de los casos, más interrogantes que certidumbres.
   Bianchi estableció desde el principio que había que apuntar a un central y un lateral. Bianchi es Bianchi, claro está pero con el profundo respeto del caso, este gil que escribe va a permitirse una discrepancia. En cuanto al central, ninguna duda. En cuanto al lateral y sin dejar de reconocer que el costado derecho fue, a lo largo de 2013, uno de los más visibles entre los muchos puntos débiles de Boca (nadie terminó por hacerse dueño del puesto), se trata de un lugar de la cancha que no es prioritario en comparación con otros.
   Dicho de otro modo, si se va a traer para jugar de lateral a un Silvio Marzolini o un Hugo Ibarra, entonces vale la inversión. Se trató de jugadores de jerarquía superior, que con su sola presencia marcaron diferencia, que irradiaron fútbol para toda la cancha. Definitivamente, no es el caso de Grana.
   Grana es un jugador de buenas condiciones técnicas, con mayor capacidad para ir que para volver. Cuenta ya con un apreciable recorrido en el fútbol (Platense, Los Andes, All Boys, Lanús, Quilmes, Belgrano, All Boys de nuevo) y aunque venga de una buena temporada personal en Floresta, nunca voló especialmente alto. Siendo malos y chicaneros, podría señalarse que ni Maradona ni Batista, que llamaron como a dos cientos jugadores cada uno, lo convocaron nunca a sus selecciones. Si regresamos a los dos referentes citados en el párrafo anterior, Silvio llegó a Boca con 19 años y el Negro con 24. Grana está en sus 28 y no hay por qué suponer que lo mejor, en su caso, esté por venir.
   Para llenar el lateral, Marín ha demostrado que, como jugador complementario, no desentona. Pero quemar una de las dos posibilidades de refuerzo en un lateral, además de un central, implica que Boca va a afrontar el primer semestre con los mismos mediocampistas de este año que se va. Los mismos cuyas prestaciones, en general, han sido ampliamente insatisfactorias. El corazón del equipo, el medio, no variará.
   Queremos y soñamos con un Boca que crezca y se consolide desde la clase singular de Gago y la leyenda aún vigente de Román pero no nos engañemos. Los problemas físicos de Gago a lo largo de 2013 han sido demasiados como para no tomarlos en cuenta y a nuestro amado Román, para lo que queda de su fabulosa carrera, vamos a tenerlo siempre entre algodones.
   Asimismo, tendremos que ver qué pasa con las plazas que quedan por ocupar en el medio. Porque Boca necesita un cinco patrón, lo que ha sido una constante casi inalterable en su historia. Ésa era una prioridad. A Gago, Bianchi más bien lo prefiere por la derecha o eventualmente como doble cinco y está bien. El cinco de Boca ha sido, en la mayor parte de este año, Pablo Ledesma, que es, claramente, un jugador del técnico. Bianchi confía mucho en él pero no ha logrado, en todos estos meses, que Pablito (a quien queremos mucho y mucho nos ha dado) se convirtiera en dueño del equipo. Eso no encaja con sus características técnicas ni mucho menos con su personalidad.
   Por otra parte, hay una evidencia o si se quiere, un detalle que no debiera ser pasado por alto. Las últimas declaraciones públicas de Pablo, esa conferencia de prensa de hace algunas semanas, fue decepcionante, lamentable, inaceptable. ¿Cómo vamos a digerir que un jugador de Boca nos diga que “se va tranquilo a su casa porque hizo lo que pudo”, que “todos dieron lo mejor de sí”, que “se habían propuesto pelear en los primeros puestos hasta el final y se consiguió”? ¿Ése es el discurso? ¿Lo que queremos oír? ¿Lo que hubieran dicho el Rata, el Chapa Suñé o Chicho Serna?
   Para terminar con el medio juego, por la izquierda lo tenemos,  por ahora, al Gordo Sánchez Miño. Este 2013 debía ser el año de su consolidación definitiva y por el contrario, lo que nos dejó fueron dubitaciones. Literalmente, se borró en partidos clave. Se lo llevaron puesto. Es un chico, va a cumplir 24 el 1° de enero pero ya tiene 85 partidos sobre el lomo y debe saber que no podremos esperarlo por mucho tiempo más.
   Sobre la conformación de la dupla de centrales, para encontrarle socio al Cata Díaz, Bianchi quería a Sebastián Domínguez o Paolo Goltz. Bien pensado. Son, más allá de su conformación como futbolistas, líderes, transmisores de temperamento, generadores de grupos ganadores. Los dirigentes le trajeron a Juancito Forlín.
   Buen jugador, Juancito. Cuando apareció en primera, allá por 2008 (tras breve paso por la sucursal del Real Madrid), nos hicimos muchas ilusiones con él así como con el Chiquito Muñoz, contemporáneo suyo. Presencia, solidez por arriba y por abajo, elasticidad, velocidad, sentido de tiempo y distancia para el anticipo. Un año más tarde, sin haber completado su proceso de formación, ya estaba de nuevo en Europa. Cuatro temporadas en el Espanyol de Barcelona, sin ningún ruido y paseando por diversas zonas de la cancha (jugó mucho como volante central). A continuación, seis meses en Qatar. Es decir, los extramuros del fútbol. Es decir, un pasado inmediato de baja competitividad.
   Forlín está a pocos días de cumplir sus 26 años y no ha pasado de ser un jugador más. Un acompañante. Puede rendir pero no esperemos, no cabe esperarlo, que sea uno de esos hombres que por sí solos convierten a un equipo en otro. Esto es, justamente lo que necesita Boca.
   Angelici, en un acto de sinceridad que debe reconocérsele, dio a entender que se trajo lo que se pudo. Nadie va a pedirle que comprometa la salud de Boca. Este gil que escribe, menos que menos. Pero vayamos masticando un concepto: en 2014 vamos a ver el Boca de 2013 más Grana y Forlín.                           

 

         

lunes, 9 de diciembre de 2013

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

   Nada nuevo. No hacía falta que nos quedáramos fuera de la carrera por el título para que el equipo mostrara esa imagen inexpresiva, insípida, incolora, inodora. Para que los jugadores nos transmitieran esa sensación de que están allí solamente para cumplir con una obligación. Es lo que hemos venido vendo a lo largo de casi todo el año. Que haya vuelto a ocurrir en este partido con no Gimnasia que sólo constituía una formulación reglamentaria no tiene nada de particular. Lo peor es que a la hora de los bifes había sido lo mismo.
   Bianchi resalta, como punto alto, aquel momentito en que nos quedamos fuera de la Libertadores por mala suerte. Hace bien, es lo que puede rescatarse. Claro está en que si en los penales con Newell’s se nos daba a nosotros (después de haber sido mejores en los 180 minutos) se abría el libro de otra historia pero no pasó, así son las cosas.
   Seguiremos recordando que se jugó muy bien con Vélez, muy bien con Racing, que las lesiones nos mataron y poco más. Insuficiente. Balance de año perdido.
   Bianchi puntualizó que lo primero que debe cambiarse es la actitud. Es muy bueno saber que el conductor tiene claro el diagnóstico. El tema es la prescripción. A lo largo de doce meses el técnico no logró terminar de despertar a sus jugadores. Y no encontró, en la cancha, al hombre que agarrara la lanza, que contagiara. El líder indiscutible es Román pero él está para otra cosa, no para mostrarles el camino a los otros dejando la piel en cada intervención, como lo hacían el Rata o el Chapa Suñé. Gago, que por sobre todo es un jugador fino pero que por despliegue y transmisión también podría ser caudillo, no tuvo tiempo. Orion tiene ascendencia sobre muchos de sus compañeros pero es arquero. El Cata tiene cara de malo pero no es de aglutinar voluntades en su derredor. “Cuando perdamos las banderas y los estandartes, seguid mi penacho blanco”, les decía Enrique IV de Francia a sus soldados. ¿Quién lleva el penacho blanco en este Boca?
   Se entiende que Bianchi sea muy cauteloso cuando se le piden definiciones sobre los dos refuerzos, sólo dos, que podrá traer. Hay que acertar un pleno porque si no, será más de lo mismo. Hace rato quiere a Sebastián Domínguez y es una buena idea. El central de Vélez, además de darle al fondo la solidez que no tiene, llena otros requisitos de esos quizás intangibles pero que están y todos adivinamos. ¿Nos lo soltará Vélez? Difícil…
   Si contáramos con unos cuantos jugadores capaces de entender de lo que se trata, otro hubiese sido este último e insignificante (para ellos) partido con Gimnasia pero no. Lo dejamos transcurrir como tantos otros. Volvió Sánchez Miño a la titularidad y en una pelota que era suya pero que Oreja le traba y le gana él, nació el gol de Gimnasia. Reapareció Burdisso y por el lugar donde debió haber estado y no estaba él (se fue detrás de Pereyra, a quien la bola lo pasó de largo), nos apareció Mussis solo y nos rompió el arco.     
   Empezó el segundo tiempo, se le despertó el orgullo a Gago y con un vientito suyo se llegó al empate. Lo encontró en el área a Insúa, que no luce pero está, cumple. Lindo centro cruzado desde el fondo por parte de Pochito, complicado para el arquero. Así se forzó la macana de Monetti que derivó en el gol del Puma Gigliotti, tras cinco fechas.
   Era el momento de ir a ganarlo pero lo dejamos ir, acorde con el tono general de este Boca 2013, rosado como su camiseta de ayer. Este Boca en que son mayoría los jugadores como el Burrito Martínez, a quienes el partido se los lleva puestos. ¿En qué lugar de la cancha estaba el Burro durante el primer tiempo? En el segundo se hizo ver sólo con algún centro, con ese tirito que le atajó Monetti y con la zambullida que no fue penal como el soñaba, sino amarilla para él.
   En todo el primer tiempo apenas podemos contabilizar esa llegada al fondo del pibe Celeste, con centro que por poquito no conectó el Puma. Aceptable debut como titular de Celeste. ¿Por qué salió? ¿Para tener un delantero más? Si ése era el proyecto, no funcionó aunque Fragapane, otro chico, no desentonó. En cuanto al segundo tiempo recién apareció cierta intensidad sobre el final, después de la interrupción. El show de bengalas de colores, remeras al aire y tipos subidos a los acrílicos, que parece que a muchos les divierte, tal vez los hace sentir importantes y que a este gil le rompe tanto las bolas cuando significa que se para el partido.       
   Nos vamos todos de vacaciones. El 3 de enero encontrará en Casa Amarilla la base de estos mismos jugadores que tan poco han dado. Que se laven la cara. Que asimilen que están en deuda, querido Pablito Ledesma. Si no, ¿qué podríamos esperar?
               

    

sábado, 7 de diciembre de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y GIMNASIA Y ESGRIMA LA PLATA: 79

Arqueros
Yustrich, Juan Elías: 1932/37 - 1938/39
Minoian, Carlos José: 1966/67 - 1958/65+1969
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1969/74
Vidallé, Enrique Bernardo: 1972/75 - 1977/79
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1982
Barisio, Carlos José: 1983 - 1975
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 2005/06
Bobadilla, Aldo Antonio: 2006/07 - 2005

Marcadores laterales derechos
Smargiassi, Rodolfo: 1945/46 - 1947/58
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1959/60
Davoine, Walter: 1960 - 1961/65
Lúquez, Luis Rogelio : 1982/83 - 1983/87

Backs derechos – primeros marcadores centrales
Romani, Roberto José: 1944/45 - 1946
Perroncino, Francisco: 1946/51 - 1953/54
Nicolau, Miguel Alberto: 1967/72+1974/75 - 1976
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1983
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1981/82
Magallán, Lisandro: 2010/12 - 2013

Back izquierdo – Segundos marcadores centrales
Flores, Ramón: 1943 - 1947 
Rogel, Roberto Domingo: 1968/75 - 1963/67
Gutiérrez, Osvaldo Edmundo: 1976 - 1978/79

Marcadores laterales izquierdos
Marinovich, José Horacio: 1956/57 - 1958/64
Kees, Héctor Humberto: 1975/77 - 1977
Verón, Andrés César: 1978 - 1981
Iturrieta, Nelson Fabián: 1981/83 - 1983/84
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 2002
Imboden, Facundo Jorge: 2000/01+2004 - 2010 

Centre halves – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1941
Rastelli, Alberto Inocencio: 1945 - 1946/49
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1949/54
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 - 1961
Novarini, Julio Eduardo: 1963 - 1956/60
Alves, Abel Aníbal: 1975/81+1982/83 - 1983
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 - 1985/86

Halves izquierdos
Schandlein, Ángel Osvaldo: 1958/59 - 1951/57
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1961

Volantes mixtos derechos
Palacios, José Rubén: 1970/72 - 1973
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1974/76
Molina, Hugo Martín: 1983 - 1984
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 - 1992/97+ 2004
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2002/03

Volante mixto izquierdo
Guglielminpietro, Andrés: 2004/05 - 1994/98+2006

Enganches
Abdeneve, Luis Ramón: 1984+1987 - 1988/89
Hoyos, Ángel Guillermo: 1986/89 - 1990

Media punta
Márcico, Alberto José: 1992/95 - 1996/98       

Punteros derechos
Rocha, Manuel: 1938 – 1937+1940
González, Tomás: 1939 - 1933/39
Pentrelli, Luis: 1951 - 1953/57
Chávez, Mariano: 1957 - 1958
Marinelli, Héctor Indolfo: 1965 - 1966/67
Pardo, Mario: 1968+1970 - 1963/67
Ponce, Ramón Héctor: 1966/74 - 1975
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/82+1984 - 1983
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1987/89          
Barros Schelotto, Guillermo: 1997/2007 - 1991/97+2011

Insiders derechos
Varallo, Francisco Antonio: 1931/39 - 1928/30
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1940/42
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1941
Corcuera, Pío Sixto: 1941/48 - 1949/51
Baiocco, Miguel Ángel: 1954/55 - 1958
Bellomo, Roberto Francisco: 1958 - 1959

Centrodelanteros
Sarlanga, Jaime: 1940/48 - 1949/50
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1948/49
Farías, José Urben: 1957 - 1958
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1962/64
Taverna, Juan Alberto: 1976 - 1977/78
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1978
Curioni, Hugo Alberto: 1970/73 - 1980
Domínguez, Jorge Carlos Alberto: 1978+1983/84 - 1980/82
Scatolaro, Darío Enrique: 1979 - 1982   
Guerra, Hugo Romeo: 1996 - 1991/94
Sava, Facundo: 1996 - 1997/2002
Sosa, Roberto Carlos: 2002 - 1995/98+2003+2008/10
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2006/07

Insider izquierdo
Martínez, Alfredo Raúl: 1948/49+1951 – 1950+1952/57

Punteros izquierdos
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1973
Carrazana, Orlando Antonio: 1978/79 - 1980
Perotti, Hugo Osmar: 1977/82+1984 - 1985/86
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1990/91

DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1937/39+1941
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 – 1955+1962
Varacka, José: 1972 - 1968/71+1973/74+1978/79
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1976
Rattin, Antonio Ubaldo: 1980 – 1977+1979
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1985
Habbeger, Jorge Carlos: 1993 - 1974
Ischia, Carlos Luis: 2008/09 - 2004/05
Cappa, Ángel: 1987(suplente)* - 2011
Falcioni, Julio César: 2011 - 2007

   *: En dupla con Poncini, Rogelio Alejandro.                                

lunes, 2 de diciembre de 2013

NI VERGÜENZA

Una vez más, y es prácticamente una constante, los contrarios corrieron más que nosotros. Guillermo nos puso un equipo con mitad de pibes, los pibes salieron a matarse y nosotros, a mirarlos. Como siempre. Llegaban antes, nos ganaban las divididas, trababan y se la quedaban ellos, por cada uno nuestro había dos o tres de ellos.
   A Gago salieron a pegarle. De entrada, ese tal Valdez Chamorro casi lo saca de la cancha (y ni vio amarilla). Lo peor es que, visto que ellos metían suela y suela sin asco e impunemente, Boca ni siquiera en eso estuvo a la altura.
   En tales circunstancias, de poco valían los intentos de Gago por circular, por juntarse. Menos mal que Lanús, y con esa formación no podía esperarse otra cosa, era también un equipo bastante desorganizado, que dio posibilidades. Marchesín le sacó una Ribair y otra enseguida a Joel Acosta pero era como que Boca hacía lo que lo dejaban. Los que más querían eran siempre ellos.
   Ya antes del 1-0, Lanús había estado demasiado cerca. Esa volea de Astina sólo en el medio del área, el cabezazo de Ayala que insólitamente dio en los dos palos y una enorme atajada de Orion por ese tiro de Ayala que se desvió en el Cata. Los defensores nuestros no paraban a nadie, los volantes no ayudaban, Benítez era un problema insoluble.
   En el gol, hubo un cabezazo recto a las puertas del área y la bola, como si nada, pasó entre el Cata y Ribair, atornillados. Otra vez, Astina recibió sin marca en el área y esta vez no falló.
   Lanús tenía el partido servido para definirlo cuando quisiera. Si entraba esa chilena de Blanco que salvó Orion en otro esfuerzo supremo (a continuación se lo perdió Monteseirín, que era nuestro y lo dejamos libre), se terminaba todo ahí mismo. Boca recién volvió a aparecer en la cancha cuando ellos bajaron el ritmo, cuando tuvieron que dejar de correr como locos. Lástima esa de Gigliotti que tapó Marchesín, único aporte del Puma y lo erró.
   El segundo tiempo fue otra historia porque Sánchez Miño entró bien y se despertó el Burro. Esta vez, Blandi tuvo más presencia que Gigliotti. El primer centro de Insúa terminó con el gol de cabeza de Nico y a continuación, ellos quedaron muy condicionados por la correcta expulsión de Ortiz, por doble amarilla.
   De todos modos, la conclusión que debe pesar sobre cualquier otra es que ni con un rival disminuido fuimos capaces de ganarlo. En nuestro mejor momento, después de la de Blandi que no entró (gran desborde del Burro), llegó el segundo de ellos. Cagada gigante de Orion, regalándole la pelota a Pereyra Díaz pero que le vamos a decir a Agustín, y gol de Benítez.
  Pudo haber quedado liquidado con la de Benítez que se fue al lado del palo, gran jugada del de Lanús pero la inconsistencia defensiva de Boca era una invitación para cualquiera. En fin, menos mal que se fue afuera y de inmediato llegó el gol de Sánchez Miño, buena resolución del Gordo en la individual, encarando y pasando. ¿Terminará alguna vez Sánchez Miño por darse cuenta de lo que podría llegar a ser?
   El final fue todo nuestro. Pudo haber sido la del Burro Martínez, la del pibe Celeste y la que le tapó Marchesín a Blandi pero atención, no vayamos a creernos que se terminó jugando bien. Se hizo lo que se pudo, con Gago procurando ser prolijo en la distribución, con Insúa (más que aceptable reaparición), Sánchez Miño, el Burro y Celeste por las bandas pero costaba mucho pasar. Lanús quedó a la merced con la expulsión de Ayala, que lo pisoteó al Burro pero igual resistió hasta el final.
   No vale la pena ponerse a pensar en todos los bondis que dejamos pasar porque en definitiva, parecidas reflexiones podrían plantearse cualquiera de los otros equipos que andan por ahí, merodeando en los primeros puestos. Como si nadie quisiera salir campeón. Como demostración cabal de lo mal que está jugándose el fútbol argentino.
   Lo que sobresale es la imagen de este Boca que deambula por las canchas penosamente, inexpresivo, inerte. No tiene fútbol suficiente pero lo más doloroso es que tampoco tiene alma. Ni vergüenza. Para muestra, las deplorables declaraciones de Pablito Ledesma el miércoles pasado, cuando dijo que bueno, que habían hecho lo posible… Cuesta imaginarse de que manera podría revertirse la historia el año próximo con la base de estos mismos jugadores.