JUGADORES EN BOCA Y SAN MARTÍN (San Juan) 9
Arquero
Medrán, Ezequiel Luis: 2004/06 - 2008
Marcador lateral derecho
Cardozo, Raúl: 1968 - 1970
Marcador lateral izquierdo
Magnago, Víctor Eduardo: 2003 - 2008/09
Volantes mixtos derechos
Naveda, Alberto Dante: 1993/94 - 1986
Drocco, David Hernán: 2009 - 2011
Volantes mixtos izquierdos
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2000
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 - 2006
Puntero derecho
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2007
Centrodelantero
Trípodi, Mariano Sebastián: 2005 - 2007
DIRECTORES TÉCNICOS: 2
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1996+2004
Hrabina, Enrique Oscar: 1993+1994 - 2009/10
sábado, 29 de septiembre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
ALGUNA VEZ TENÍA QUE SER
“La suerte alguna vez se termina”. Lo dijo un sabio del fútbol hace no demasiado tiempo, este año. Se venían sumando triunfos y puntos bastante azarosamente pero el equipo no convencía a nadie. Era evidente que en cualquier momento caía la mala noticia.
Esta vez nos encontramos con un rival que jugó un buen partido, nada extraordinario y nos superó en todos los aspectos del juego. Aun en sus peores momentos, como en los previos al primer gol y después de los 25 del segundo tiempo cuando retrocedió, mandaban ellos, no nos equivoquemos.
Lo mejor que le pudo haber pasado a Lanús fue que se lesionara Pereyra porque entró Valeri como en sus mejores momentos y fue el plus que estaba necesitando el equipo de Guillermo (grande, Melli) para marcar la diferencia que venía insinuando.
¿A quién rescatamos en Boca? A nadie. Andan mal los defensores pero es que quedan muy expuestos. Andan mal los delanteros pero es que lo poco que les llega, les llega mal, tienen que pelear en condiciones desfavorables. Y el medio es un desbarajuste absoluto. No recupera ni mucho menos crea. No cubre espacios, mal podría tener salida o elaboración.
Lo peor es que ayer uno miraba el banco y no había nadie que pudiera salvarnos. Nico Colazo era una apuesta que se caía de madura pero para que él pueda dar salida, verticalidad y llegada por la izquierda, como es capaz de hacerlo, es preciso que la situación esté planteada de otra manera. Al Paragua Gaona Lugo habrá que seguir viéndolo, no ha tenido tantas oportunidades pero ya a esta altura parece uno de esos jugadores que no definen nada. Pablito Ledesma y Pochi Chávez salieron del equipo porque venían jugando muy mal a lo largo de mucho tiempo. Al tucumano Imbert lo tiraron de última cuando ya estaba todo el pescado vendido pero aunque hubiese tenido más minutos en cancha, no es de suponer que fuera él quien cambiara el curso del partido.
¿Cuándo jugó realmente bien Boca en lo que va del Inicial? Con Unión, el día en que jugaron todos suplentes. Claramenteo fue lo mejor. Del partido con Quilmes ni hablemos. Mal con Tigre, no mucho mejor con All Boys, muy mal con Rafaela, no mucho mejor con Argentinos, discretito con Independiente… Así no se puede, demasiados puntos tenemos, es la verdad.
Quizá quien más esté en el ojo de la tormenta en este momento sea Somoza. Siempre ha sido muy impreciso con la pelota, la regala en demasía y sin justificativos pero en el Apertura, cuando fuimos campeones invictos, se había convertido en una pieza táctica valiosa. Se paraba bien, resguardaba a los defensores, le daba equilibrio al equipo. Ahora, por el contrario, corre detrás de la pelota, se diría que en él comienza el desorden general.
Ahora bien, lo peor es que, si saliera Somoza, ¿a quién ponemos de cinco? Pichi Erbes, no, cuando tuvo la oportunidad no dio la talla. Pablito Ledesma o el Burro Rivero de cinco? Experimentos de dudoso resultado sin contar que también ellos son hombres que pasan por un mal momento. ¿Erviti? En teoría mejoraría la distribución pero se perdería -todavía más- contención. Y una cosa indiscutible es que, en la coyuntura, tendríamos que pensar en rearmarnos de atrás hacia adelante. Dar pasitos cortos, empezar por juntarnos, apretarnos y darle la pelota al compañero. Eso es mejor que querer ir al frente a los ponchazos y tirar centros nada más que para sacarse la pelota de encima, como en Lanús (el Burro Rivero, abanderado en esto).
No hubo ningún pasaje del juego en que Boca diera síntomas de tener alguna mínima noción de lo que debía hacerse. En un momento pareció que el uruguayo Albín (que definitivamente es más cuando va que cuando se queda) podía ser la vía, rompió dos o tres veces en el segundo tiempo pero fue demasiado poco.
Ya todos descubrieron uno de los principales puntos débiles de Boca: el flanco derecho de la defensa. Pasó con Argentinos, más claramente con Independiente y también con Lanús. Por allí anduvo Regueiro, otro de los hombres clave del partido y también Velázquez, que cuando sube siempre es peligroso. Albín queda expuesto, ningún volante lo protege y al Flaco Schiavi, cuando tiene que ir sobre el lateral, le pesan los casi cuarenta almanaques. Va a haber que encontrar una solución pero claro, no es el único sector de la cancha en que tenemos problemas, apenas uno de los más visibles.
Falcioni dijo que “hasta el primer gol era parejo”. De ninguna manera fue así. En los primeros minutos llegaban primero siempre ellos. Después hubo un breve pasaje en que Boca encontró más la pelota pero más bien fue que ellos se tomaron un respiro, que la presión con que habían arrancado perdió intensidad. Y cuando entró Valeri, encontraron la pieza que les faltaba para hacerse dueños del partido, sin retorno.
De todas maneras, para llegar al primer gol necesitaron de esa chambonada inexplicable de Ustari. ¿Qué le pasó? No hay manera de entender cómo se le escurrió esa bola como una pompa de jabón. Es buen arquero, Ustari y le debemos puntos pero con Independiente, en el comienzo del partido, le había sucedido algo muy parecido que casi termina en gol de Battion. Ha sido, Ustari, en lo que va del torneo, uno de los mejores así que si encima empieza a equivocarse seguido él, justo en su puesto, donde difícilmente lo pueda salvar un compañero, quedaremos bajo el agua. Vamos a ver cómo vuelve Orion.
Los primeros quince o veinte del segundo tiempo fueron un suplicio. Un baile. No la agarrábamos, la mirábamos pasar, de aquí para allá y de allá para aquí. Después ellos medio que se pararon, vieron la posibilidad de liquidarlo de contra y Boca se adelantó pero nada: todo forzado, todo confuso, todo sucio.
El segundo, después de la expulsión de Regueiro, llegó como tenía que llegar. Todo Boca desarmado, se juntaron dos de los mejores jugadores de ellos y Valeri definió de lujo. Dos goles de diferencia era lo menos que correspondía de acuerdo con lo que fue el desarrollo.
Dijo Falcioni que hay que pensar en el trabajo de la semana para ganarle a San Martín de San Juan. La realidad es que soluciones a la vista no hay. Y si las inseguridades no podían ocultarse cuando ganábamos, ahora, que perdimos, directamente van a llover balazos de todos lados. Se avecinan días difíciles.
Esta vez nos encontramos con un rival que jugó un buen partido, nada extraordinario y nos superó en todos los aspectos del juego. Aun en sus peores momentos, como en los previos al primer gol y después de los 25 del segundo tiempo cuando retrocedió, mandaban ellos, no nos equivoquemos.
Lo mejor que le pudo haber pasado a Lanús fue que se lesionara Pereyra porque entró Valeri como en sus mejores momentos y fue el plus que estaba necesitando el equipo de Guillermo (grande, Melli) para marcar la diferencia que venía insinuando.
¿A quién rescatamos en Boca? A nadie. Andan mal los defensores pero es que quedan muy expuestos. Andan mal los delanteros pero es que lo poco que les llega, les llega mal, tienen que pelear en condiciones desfavorables. Y el medio es un desbarajuste absoluto. No recupera ni mucho menos crea. No cubre espacios, mal podría tener salida o elaboración.
Lo peor es que ayer uno miraba el banco y no había nadie que pudiera salvarnos. Nico Colazo era una apuesta que se caía de madura pero para que él pueda dar salida, verticalidad y llegada por la izquierda, como es capaz de hacerlo, es preciso que la situación esté planteada de otra manera. Al Paragua Gaona Lugo habrá que seguir viéndolo, no ha tenido tantas oportunidades pero ya a esta altura parece uno de esos jugadores que no definen nada. Pablito Ledesma y Pochi Chávez salieron del equipo porque venían jugando muy mal a lo largo de mucho tiempo. Al tucumano Imbert lo tiraron de última cuando ya estaba todo el pescado vendido pero aunque hubiese tenido más minutos en cancha, no es de suponer que fuera él quien cambiara el curso del partido.
¿Cuándo jugó realmente bien Boca en lo que va del Inicial? Con Unión, el día en que jugaron todos suplentes. Claramenteo fue lo mejor. Del partido con Quilmes ni hablemos. Mal con Tigre, no mucho mejor con All Boys, muy mal con Rafaela, no mucho mejor con Argentinos, discretito con Independiente… Así no se puede, demasiados puntos tenemos, es la verdad.
Quizá quien más esté en el ojo de la tormenta en este momento sea Somoza. Siempre ha sido muy impreciso con la pelota, la regala en demasía y sin justificativos pero en el Apertura, cuando fuimos campeones invictos, se había convertido en una pieza táctica valiosa. Se paraba bien, resguardaba a los defensores, le daba equilibrio al equipo. Ahora, por el contrario, corre detrás de la pelota, se diría que en él comienza el desorden general.
Ahora bien, lo peor es que, si saliera Somoza, ¿a quién ponemos de cinco? Pichi Erbes, no, cuando tuvo la oportunidad no dio la talla. Pablito Ledesma o el Burro Rivero de cinco? Experimentos de dudoso resultado sin contar que también ellos son hombres que pasan por un mal momento. ¿Erviti? En teoría mejoraría la distribución pero se perdería -todavía más- contención. Y una cosa indiscutible es que, en la coyuntura, tendríamos que pensar en rearmarnos de atrás hacia adelante. Dar pasitos cortos, empezar por juntarnos, apretarnos y darle la pelota al compañero. Eso es mejor que querer ir al frente a los ponchazos y tirar centros nada más que para sacarse la pelota de encima, como en Lanús (el Burro Rivero, abanderado en esto).
No hubo ningún pasaje del juego en que Boca diera síntomas de tener alguna mínima noción de lo que debía hacerse. En un momento pareció que el uruguayo Albín (que definitivamente es más cuando va que cuando se queda) podía ser la vía, rompió dos o tres veces en el segundo tiempo pero fue demasiado poco.
Ya todos descubrieron uno de los principales puntos débiles de Boca: el flanco derecho de la defensa. Pasó con Argentinos, más claramente con Independiente y también con Lanús. Por allí anduvo Regueiro, otro de los hombres clave del partido y también Velázquez, que cuando sube siempre es peligroso. Albín queda expuesto, ningún volante lo protege y al Flaco Schiavi, cuando tiene que ir sobre el lateral, le pesan los casi cuarenta almanaques. Va a haber que encontrar una solución pero claro, no es el único sector de la cancha en que tenemos problemas, apenas uno de los más visibles.
Falcioni dijo que “hasta el primer gol era parejo”. De ninguna manera fue así. En los primeros minutos llegaban primero siempre ellos. Después hubo un breve pasaje en que Boca encontró más la pelota pero más bien fue que ellos se tomaron un respiro, que la presión con que habían arrancado perdió intensidad. Y cuando entró Valeri, encontraron la pieza que les faltaba para hacerse dueños del partido, sin retorno.
De todas maneras, para llegar al primer gol necesitaron de esa chambonada inexplicable de Ustari. ¿Qué le pasó? No hay manera de entender cómo se le escurrió esa bola como una pompa de jabón. Es buen arquero, Ustari y le debemos puntos pero con Independiente, en el comienzo del partido, le había sucedido algo muy parecido que casi termina en gol de Battion. Ha sido, Ustari, en lo que va del torneo, uno de los mejores así que si encima empieza a equivocarse seguido él, justo en su puesto, donde difícilmente lo pueda salvar un compañero, quedaremos bajo el agua. Vamos a ver cómo vuelve Orion.
Los primeros quince o veinte del segundo tiempo fueron un suplicio. Un baile. No la agarrábamos, la mirábamos pasar, de aquí para allá y de allá para aquí. Después ellos medio que se pararon, vieron la posibilidad de liquidarlo de contra y Boca se adelantó pero nada: todo forzado, todo confuso, todo sucio.
El segundo, después de la expulsión de Regueiro, llegó como tenía que llegar. Todo Boca desarmado, se juntaron dos de los mejores jugadores de ellos y Valeri definió de lujo. Dos goles de diferencia era lo menos que correspondía de acuerdo con lo que fue el desarrollo.
Dijo Falcioni que hay que pensar en el trabajo de la semana para ganarle a San Martín de San Juan. La realidad es que soluciones a la vista no hay. Y si las inseguridades no podían ocultarse cuando ganábamos, ahora, que perdimos, directamente van a llover balazos de todos lados. Se avecinan días difíciles.
domingo, 23 de septiembre de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y LANÚS: 64
Arqueros
Yustrich, Juan Elías: 1932/37 - 1940/41
Biglieri, Nobel Andrés: 1946 - 1940
Celadilla, Miguel Alberto: 1956 - 1958
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1977
Perassi, José Felipe: 1977 - 1978/90
Santos, Osvaldo Norberto: 1978/80 - 1972/74+1985/86
Caranta, Mauricio Ariel: 2007/08 - 2009/12
Marcadores laterales derechos
López, Arcadio Julio: 1938/42 - 1929/34+1942
Mesa, José Manuel: 1936/38 - 1939/41
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1960
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 - 1983
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1982+1991/93
Segovia, Pablo César: 1984 - 1988/89
Backs derechos – primeros marcadores centrales
Piaggio, Edmundo: 1932/34 - 1930/31+1935
Wilson, Carlos Armando: 1936/37 - 1938/39
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1972/73
Sánchez Sotelo, Luis Alberto: 1977/78 - 1986/87
Back izquierdo – segundos marcadores centrales
Piccone, Fortunato: 1939 - 1941
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1968/71
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1990
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1992/94
Dollberg, Christian Juan: 1996/99 - 1995
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1997
Marcadores laterales izquierdos
Bendazzi, Juan Alberto: 1946/53 - 1955/56
Otero, Héctor Raúl: 1948/56 - 1962
Atela, Luis María: 1971 - 1961/63
Pineda, Héctor Mauricio: 1996/97 - 2003/04
Centre half – volantes centrales
Corvetto, Joaquín Argentino: 1938 - 1948
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1977
Bernabitti, Héctor Omar: 1976/77 - 1978
Alves, Abel Aníbal: 1975/81+1982 - 1989/90
Volante mixto derecho
Fioretto, Nahuel Darío: 2001 - 2005
Volante mixto izquierdo
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2003/04
Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1986
Mendoza, Carlos Alberto: 1983/84 - 1986/87
Media punta
Rojas, Ángel Clemente 1963/71 - 1976/77
Punteros derechos
Spindola, Marcelo: 1933 - 1937
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1943
Garfagnoli, Raúl: 1948 - 1951/52
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 - 1985
Monroig, Héctor Daniel: 1986 - 1987/88
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1986/87
Tílger, Daniel Alberto: 1989/90 - 2004/05
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2005
Acosta, Lautaro Germán: 2012 - 2006/08
Insiders derechos
Matas, Benito: 1938 - 1936/38
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1939
Aveiro, Rubén Ángel: 1938 - 1939
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1944
Ambrois, Javier: 1958/59 - 1960
Lugo, Dante Homérico: 1960 - 1955/56
Centrodelanteros
Farías, José Urben: 1957 - 1959
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1956/58
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1976/77+1982
Carrario, Silvio René: 1996 - 2003
Insiders izquierdos
Pícaro, Daniel Juan: 1939 - 1932/33+1935/38
Lijé, Alberto: 1944 - 1945/48
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1943/44
Rodríguez, Rogelio Antonio: 1944 - 1948
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1958
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1966
Punteros izquierdos
Miranda, Pedro: 1919/20 - 1918
Zelada, Felipe Santiago: 1954 - 1955
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1978
DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1950
Lúpiz, Enrique: 1947 - 1962
Silvero, José María: 1970/71 - 1976/77
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1987/88
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1999
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 2000/01
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 2001/02
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 2003/04
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1989/94+1999/2000
Arqueros
Yustrich, Juan Elías: 1932/37 - 1940/41
Biglieri, Nobel Andrés: 1946 - 1940
Celadilla, Miguel Alberto: 1956 - 1958
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1977
Perassi, José Felipe: 1977 - 1978/90
Santos, Osvaldo Norberto: 1978/80 - 1972/74+1985/86
Caranta, Mauricio Ariel: 2007/08 - 2009/12
Marcadores laterales derechos
López, Arcadio Julio: 1938/42 - 1929/34+1942
Mesa, José Manuel: 1936/38 - 1939/41
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1960
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 - 1983
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1982+1991/93
Segovia, Pablo César: 1984 - 1988/89
Backs derechos – primeros marcadores centrales
Piaggio, Edmundo: 1932/34 - 1930/31+1935
Wilson, Carlos Armando: 1936/37 - 1938/39
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1972/73
Sánchez Sotelo, Luis Alberto: 1977/78 - 1986/87
Back izquierdo – segundos marcadores centrales
Piccone, Fortunato: 1939 - 1941
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1968/71
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1990
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1992/94
Dollberg, Christian Juan: 1996/99 - 1995
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1997
Marcadores laterales izquierdos
Bendazzi, Juan Alberto: 1946/53 - 1955/56
Otero, Héctor Raúl: 1948/56 - 1962
Atela, Luis María: 1971 - 1961/63
Pineda, Héctor Mauricio: 1996/97 - 2003/04
Centre half – volantes centrales
Corvetto, Joaquín Argentino: 1938 - 1948
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1977
Bernabitti, Héctor Omar: 1976/77 - 1978
Alves, Abel Aníbal: 1975/81+1982 - 1989/90
Volante mixto derecho
Fioretto, Nahuel Darío: 2001 - 2005
Volante mixto izquierdo
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2003/04
Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1986
Mendoza, Carlos Alberto: 1983/84 - 1986/87
Media punta
Rojas, Ángel Clemente 1963/71 - 1976/77
Punteros derechos
Spindola, Marcelo: 1933 - 1937
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1943
Garfagnoli, Raúl: 1948 - 1951/52
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 - 1985
Monroig, Héctor Daniel: 1986 - 1987/88
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1986/87
Tílger, Daniel Alberto: 1989/90 - 2004/05
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2005
Acosta, Lautaro Germán: 2012 - 2006/08
Insiders derechos
Matas, Benito: 1938 - 1936/38
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1939
Aveiro, Rubén Ángel: 1938 - 1939
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1944
Ambrois, Javier: 1958/59 - 1960
Lugo, Dante Homérico: 1960 - 1955/56
Centrodelanteros
Farías, José Urben: 1957 - 1959
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1956/58
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1976/77+1982
Carrario, Silvio René: 1996 - 2003
Insiders izquierdos
Pícaro, Daniel Juan: 1939 - 1932/33+1935/38
Lijé, Alberto: 1944 - 1945/48
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1943/44
Rodríguez, Rogelio Antonio: 1944 - 1948
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1958
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1966
Punteros izquierdos
Miranda, Pedro: 1919/20 - 1918
Zelada, Felipe Santiago: 1954 - 1955
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1978
DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1950
Lúpiz, Enrique: 1947 - 1962
Silvero, José María: 1970/71 - 1976/77
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1987/88
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1999
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 2000/01
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 2001/02
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 2003/04
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1989/94+1999/2000
lunes, 17 de septiembre de 2012
QUIERO CREER
Les tenía ganas, a estos. Los tenía atragantados. En la Copa Sudamericana les perdonamos la vida en La Bombonera, en un partido que tendríamos que haber liquidado por dos goles y después nos quedamos afuera. Hacía mucho que no les ganábamos de locales. Y además, por sobre todo, antes de morirme a estos los quiero ver en la B. Me faltan estos y el Real Madrid de Liniers (estuvo en la B pero me lo perdí, no había nacido).
Reincido en un concepto expresado semanas atrás: partido bárbaro pero preferiría que los partidos fueran un poquito peores y Boca, más confiable. El equipo es demasiado irregular a lo largo de un mismo partido y queda muy expuesto. Argentinos ya había descubierto que el negocio es atacar a Boca a espaldas de Albín e Independiente repitió la receta, con el agravante de que Ferreyra es un tipo muy peligroso si se le dan tantas ventajas. El uruguayo es mejor yendo que volviendo pero el problema no es sólo él. No se complementó bien con Rivero, que no lo cubría y entonces, tal como en el primer tiempo con Argentinos, tenía que cruzar el Flaco Schiavi. Y el Flaco, que siempre fue lento, ahora está al borde de los cuarenta años. Hay que evitarle los espacios grandes, él tiene que imponer presencia en el área pero salir lo menos posible. Ese es un problema táctico.
Independiente se perdió varios goles en el primer tiempo. Agradezcamos que Farías y Rosales estaban torcidos, agradezcamos ese tiro de Battion que le pegó providencialmente a Schiavi después de una muy mala salida de Ustari, apenas comenzado el partido. Al final, el gol de ellos lo tuvo que hacer Caruzzo en contra. Y llegó por donde tenía que llegar, Ferreyra se metió por la izquierda de ellos, la derecha nuestra e hizo un desastre.
Menos mal que, como contra Argentinos, empatamos enseguida. Gran centro del Gordo Sánchez Miño, implacable cabezazo del Tanque Silva.
Sánchez Miño volvió a jugar un partido imponente. Las hizo todas. Ya en los primeros minutos había tenido esas dos, la primera que le picó a Navarro y que salvo Ferreyra y poco después, esa que le tapó Navarro, porque tardó un poquito en afirmarse para patear. Arrancó el segundo tiempo, robó esa pelota que le dejó servida Fredes y no dudó, se fue derecho al arco y resolvió con un latigazo. Sánchez Miño es la mejor noticia de 2012, un jugador que no para de crecer.
En general, en una primera lectura muy superficial, podría decirse que Boca atacó bien y defendió mal. Y quede claro que tanto la función ofensiva como la defensiva son responsabilidad de los once jugadores. En el fondo se sintió la falta de Burdisso, Caruzzo no es lo mismo y en esto nada tiene que ver el gol en contra, que fue una desgracia. Ya nos hemos ocupado del agujero que teníamos en la zona de Albín-Schiavi-Rivero y eso se mejoró en el segundo tiempo, cuando el uruguayo salió menos desde el fondo y Rivero jugó más cerca de él.
Movió la estantería Falcioni e hizo lo que desde aquí proponíamos la semana pasada, porque parecía lo más seguro: pasar al 4-4-2. Pablito Ledesma y Pochi Chávez tenían que salir. Ahora bien, más allá del resultado, está claro que el equipo no tuvo solidez. Somoza, que lo mejor que tiene es su condición de jugador táctico, que se para bien, que cierra espacios, no está pasando por un buen momento. Y sigue dividiendo muchas pelotas. Erviti fue doble cinco pero muy suelto. La mitad de la cancha, en el primer tiempo, la manejaron ellos. Boca equilibró en imagen, precisamente, porque atacó bien. Porque fue con Albín y Rivero por un lado, porque fue con Sánchez Miño y Clemente por el otro, porque Viatri se movió muy bien (metió dos pelotas estilo Román) y porque el Tanque obligó siempre.
En el segundo tiempo hubo correcciones y hasta los veinte minutos Boca parecía tener la situación bajo control pero en el tramo final se desacomodó. Cedió mucho la pelota, retrocedió muchos metros, los dejó crecer. Se complicó. Pero bueno, ganamos y seguimos mirándolos a todos desde arriba.
Semana movidita. ¡Cómo les damos pasto a las fieras! No hay nadie -nadie- más riquelmista que este gil que escribe. Pero por si quedaba alguna duda, el viernes nos convencimos todos de que Román se fue para siempre. Ya lo lloramos, hay que seguir. Yo me resisto a creer que Falcioni se las tenga jurada a los amigos de Román, no puede ser tan boludo de moverse el piso solo. Hay que tener cuidado. Las declaraciones de Clemente, el otro día, no ayudan. Yo también creo que en el plantel hay gente, como el propio Clemente o Viatri, que tendrían que ser subcapitanes antes que Somoza pero bueno, la designación del capitán es facultad del técnico y lo que se tenga que decir, que se diga de las puertas para adentro, nada más. Me gustó lo de Somoza: “yo soy jugador de Boca, no de nadie. Yo vengo, me entreno y juego”. Eso, viejo.
Quiero creerle a Falcioni, me esfuerzo por creerle que la salida de Clemente fue un malentendido. Pero también, Clemente se ve que está intranquilo. No es que lo sacaron en el primer tiempo en un partido que se estaba perdiendo, lo cual, en los códigos futboleros, significa incendiar a un jugador. No, salió en el rato final de un partido que Boca ganaba. ¿Cuál es el problema? ¿No puede salir nunca, Clemente? ¿El técnico no puede haberlo visto cansado? Pero está claro que Clemente viene cargado.
También, Román se podría dejar de joder. No era necesario que saliera a decir que Clemente “es el mejor jugador del país”. Quiero creer que lo dijo sin segundas intenciones. Quiero creer que fue una casualidad que, dos días después, Falcioni lo sacara a Clemente antes de terminar el partido. Quiero creer que el hecho de que Paredes no estuviera en el banco no tiene nada que ver con que Román lo proclamara su sucesor. En realidad, para enganche, en el banco, estaba Chávez. Quiero creer que todos actúan de buena fe. Quiero creer…
Reincido en un concepto expresado semanas atrás: partido bárbaro pero preferiría que los partidos fueran un poquito peores y Boca, más confiable. El equipo es demasiado irregular a lo largo de un mismo partido y queda muy expuesto. Argentinos ya había descubierto que el negocio es atacar a Boca a espaldas de Albín e Independiente repitió la receta, con el agravante de que Ferreyra es un tipo muy peligroso si se le dan tantas ventajas. El uruguayo es mejor yendo que volviendo pero el problema no es sólo él. No se complementó bien con Rivero, que no lo cubría y entonces, tal como en el primer tiempo con Argentinos, tenía que cruzar el Flaco Schiavi. Y el Flaco, que siempre fue lento, ahora está al borde de los cuarenta años. Hay que evitarle los espacios grandes, él tiene que imponer presencia en el área pero salir lo menos posible. Ese es un problema táctico.
Independiente se perdió varios goles en el primer tiempo. Agradezcamos que Farías y Rosales estaban torcidos, agradezcamos ese tiro de Battion que le pegó providencialmente a Schiavi después de una muy mala salida de Ustari, apenas comenzado el partido. Al final, el gol de ellos lo tuvo que hacer Caruzzo en contra. Y llegó por donde tenía que llegar, Ferreyra se metió por la izquierda de ellos, la derecha nuestra e hizo un desastre.
Menos mal que, como contra Argentinos, empatamos enseguida. Gran centro del Gordo Sánchez Miño, implacable cabezazo del Tanque Silva.
Sánchez Miño volvió a jugar un partido imponente. Las hizo todas. Ya en los primeros minutos había tenido esas dos, la primera que le picó a Navarro y que salvo Ferreyra y poco después, esa que le tapó Navarro, porque tardó un poquito en afirmarse para patear. Arrancó el segundo tiempo, robó esa pelota que le dejó servida Fredes y no dudó, se fue derecho al arco y resolvió con un latigazo. Sánchez Miño es la mejor noticia de 2012, un jugador que no para de crecer.
En general, en una primera lectura muy superficial, podría decirse que Boca atacó bien y defendió mal. Y quede claro que tanto la función ofensiva como la defensiva son responsabilidad de los once jugadores. En el fondo se sintió la falta de Burdisso, Caruzzo no es lo mismo y en esto nada tiene que ver el gol en contra, que fue una desgracia. Ya nos hemos ocupado del agujero que teníamos en la zona de Albín-Schiavi-Rivero y eso se mejoró en el segundo tiempo, cuando el uruguayo salió menos desde el fondo y Rivero jugó más cerca de él.
Movió la estantería Falcioni e hizo lo que desde aquí proponíamos la semana pasada, porque parecía lo más seguro: pasar al 4-4-2. Pablito Ledesma y Pochi Chávez tenían que salir. Ahora bien, más allá del resultado, está claro que el equipo no tuvo solidez. Somoza, que lo mejor que tiene es su condición de jugador táctico, que se para bien, que cierra espacios, no está pasando por un buen momento. Y sigue dividiendo muchas pelotas. Erviti fue doble cinco pero muy suelto. La mitad de la cancha, en el primer tiempo, la manejaron ellos. Boca equilibró en imagen, precisamente, porque atacó bien. Porque fue con Albín y Rivero por un lado, porque fue con Sánchez Miño y Clemente por el otro, porque Viatri se movió muy bien (metió dos pelotas estilo Román) y porque el Tanque obligó siempre.
En el segundo tiempo hubo correcciones y hasta los veinte minutos Boca parecía tener la situación bajo control pero en el tramo final se desacomodó. Cedió mucho la pelota, retrocedió muchos metros, los dejó crecer. Se complicó. Pero bueno, ganamos y seguimos mirándolos a todos desde arriba.
Semana movidita. ¡Cómo les damos pasto a las fieras! No hay nadie -nadie- más riquelmista que este gil que escribe. Pero por si quedaba alguna duda, el viernes nos convencimos todos de que Román se fue para siempre. Ya lo lloramos, hay que seguir. Yo me resisto a creer que Falcioni se las tenga jurada a los amigos de Román, no puede ser tan boludo de moverse el piso solo. Hay que tener cuidado. Las declaraciones de Clemente, el otro día, no ayudan. Yo también creo que en el plantel hay gente, como el propio Clemente o Viatri, que tendrían que ser subcapitanes antes que Somoza pero bueno, la designación del capitán es facultad del técnico y lo que se tenga que decir, que se diga de las puertas para adentro, nada más. Me gustó lo de Somoza: “yo soy jugador de Boca, no de nadie. Yo vengo, me entreno y juego”. Eso, viejo.
Quiero creerle a Falcioni, me esfuerzo por creerle que la salida de Clemente fue un malentendido. Pero también, Clemente se ve que está intranquilo. No es que lo sacaron en el primer tiempo en un partido que se estaba perdiendo, lo cual, en los códigos futboleros, significa incendiar a un jugador. No, salió en el rato final de un partido que Boca ganaba. ¿Cuál es el problema? ¿No puede salir nunca, Clemente? ¿El técnico no puede haberlo visto cansado? Pero está claro que Clemente viene cargado.
También, Román se podría dejar de joder. No era necesario que saliera a decir que Clemente “es el mejor jugador del país”. Quiero creer que lo dijo sin segundas intenciones. Quiero creer que fue una casualidad que, dos días después, Falcioni lo sacara a Clemente antes de terminar el partido. Quiero creer que el hecho de que Paredes no estuviera en el banco no tiene nada que ver con que Román lo proclamara su sucesor. En realidad, para enganche, en el banco, estaba Chávez. Quiero creer que todos actúan de buena fe. Quiero creer…
lunes, 10 de septiembre de 2012
ESCUCHALO A ALBÍN, FALCIONI
Al uruguayo Albín le preguntaron después del partido si estaba conforme y la respuesta fue: “No, Boca te exige ganar y no supimos hacerlo”. Así se declara, Falcioni. Eso es lo que uno quiere oír después de otro partido insatisfactorio, aunque es verdad que podría haberse ganado. Debió haberse ganado.
Sigue ganando puntos, Albín. Él viene de Peñarol, que es grande y parece saber de lo que se trata. Jugó bien, Albín. Cierto es que en el primer tiempo hubo problemas con las pelotas que metían a sus espaldas para Barrera y que desnudaban la lentitud del Flaco Schiavi pero se trató de un problema posicional, no individual del uruguayo.
Lo bueno es lo que mete el uruguayo, que gana permanentemente pelotas divididas y la decisión que tiene para ir al ataque. No va por ir, va con sentido claro de lo que puede generar. Esa jugada del segundo tiempo que terminó con el tiro de Erviti en el palo fue la mejor demostración.
Si uno compara estos noventa minutos en la canchita de mierda de Argentinos con los del domingo anterior, con Rafaela, esto fue mejor pero aquella vez ganamos y ésta, no. Boca tuvo deficiencias de armado en el primer tiempo, en particular durante los últimos veinte de esa etapa, que lo condenaron a perder la bola con rapidez y a tener que retroceder. Lo más alentador fue que desde el comienzo del segundo tiempo, antes de que ellos se quedaran con diez, la tendencia se había revertido.
Se quedaron con diez, porque el tontito de Placente le metió un golpe a Albín, ellos recularon, nosotros subimos pero no hubo claridad. Volvió a faltar conducción. Pochi Chávez, ya, corresponde que salga del equipo.
Los delanteros volvieron a quedar a contramano del juego durante gran parte del partido pero esta vez fue más rescatable lo de Silva que lo de Viatri. El uruguayo siempre pelea, aunque la verdad es que la mayor parte de las veces juega menos de lo exigible. Esta vez, con su vocación para la lucha libre, ganó un penal. Un buen momento porque si pasaban muchos minutos sin que empatáramos, cada vez iba a ser peor.
Visto el desenlace, hay que decir que Pablito Ledesma pateó bien el penal pero cuando la pelota empezó a levantarse no se sabía si entraba o no. El viaje de la bola hacia el arco fue una fracción de segundo horrible. Fue uno de los que se superó, Pablo. Mejor que en los últimos partidos, más metido. Queremos más de él pero es importante que haya detenido la caída, vamos a ver si vuelve a crecer.
Parece como si Boca, atento a las medidas reducidas de la cancha, hubiera salido con la clara intención de tirar la pelota para arriba e ir a cargar. Los centrales la dividieron constantemente. Es una fórmula legítima pero hay que tener alternativas, no repetirse. ¿O será que a nadie se le caía otra idea? En los bochazos, en principio, tiene ventaja el defensor, que espera de frente y lo único que tiene que hacer es sacarla para cualquier parte. El que intenta atacar tiene que controlarla para seguir.
Lo de Somoza en el gol de ellos es imperdonable. No se puede arriesgar una pelota en ese lugar de la cancha en las circunstancias en que él lo hizo, con mucho espacio a sus espaldas. Capurro se la robó y tuvo tiempo más que suficiente para sacar el remate bajo al que no llegó Ustari. Menos mal -se repite el concepto- que el penal y el empate no tardaron en llegar. Está jugando mal, Somoza y todo el equipo lo resiente.
Ah, Sabella acaba de convocar a Somoza para los dos partidos con Brasil y citó también a otros cinco jugadores de Boca. Ustari, Clemente, Sánchez Miño, Chávez, Viatri... ¡Eh! Es el equipo al que más jugadores le saca. La reputísima madre que te parió, Sabella.
Cuando Falcioni lo metió a Gaona Lugo por Chávez fue un buen intento. Pochi estaba para salir y el Paragua era el único delantero por afuera que tenía a mano. Pero en concreto, el Paragua apenas aportó un par de centro medio bartoleros, que no tuvieron consecuencias y siguió faltando conducción, porque Viatri, al que todo el tiempo se lo vio como fastidiado, desalentado quizá, no generó mejor circulación de pelota.
Otra movida interesante fue el ingreso de Nico Colazo y el paso de Erviti a la posición de volante central. Sobre todo porque Nico sí sacudió la modorra con sus insinuaciones por la izquierda. Con él levantó el Gordo Sánchez Miño. Los dos zurditos armaron un buen tándem y esa acción en que tocaron el uno para el otro de ida y de vuelta fue lo más vistoso e imaginativo de Boca en el partido.
Lástima que Nico haya tenido el triunfo en su pie izquierdo, en el minuto 89, y no haya sido. No la hizo mal, buscó el primer palo porque vio que el arquero se acostaba para el otro lado pero ganó Ojeda con el pie, fue más que nada acierto del arquero.
Pasó otra fecha en su mayor parte y, antes de que juegue Godoy Cruz, seguimos primeros solos. Si esta tarde nos da una mano el Melli, así seguiremos. Igual, más lindo hubiese sido que ganara Newell’s. Ese fue un partido de toma y daca pero ahí se hubiese necesitado un Román, los dos equipos jugaron frenéticamente, no la paraba nadie. Cuando hicieron el tercer gol los que te jedi, saqué a pasear al perro. Cuando volví, habían terminado 3 a 3. Y bueh…
Más allá de la posición de privilegio, hay que jugar mejor. Hay que buscar otra cosa. Ojalá la vuelta de Lautaro Acosta, que parece que va a estar con Independiente, nos lave la cara. De Pochi ya se opinó pero no me convence que Viatri juegue más atrás. Puede ser solución para una eventualidad, como ya lo ha sido alguna vez pero como fórmula permanente no la veo. Tal vez con cuatro volantes en línea encontremos más prolijidad y consistencia. Hay que tener a Leíto Paredes a tiro para seguir dándole minutos, no olvidarse de Jopito Álvarez y no descartar a Pochi pero sí, por ahora, sacarlo de los once. Lo que está claro es que hay que buscar otra cosa porque la suerte alguna vez se termina. ¿Quién fue que lo dijo?...
Mención para Loustau. Nos venía cagando duro y parejo pero esta vez nos dio un penal que fue pero que muchas veces no se cobra y después no dudo cuando lo tuvo que echar a Placente. Los estúpidos de los plateístas de Argentinos, a los que tenía delante, lo reputearon todo el tiempo pero sólo por eso, porque son estúpidos. Arbitró bien.
Mención, también, para el técnico rival, quien calificó al penal de “inexistente”. Uno se siente tentado de señalar que el “inexistente” es él pero no, Leo. Existís. Esa es la cagada.
Sigue ganando puntos, Albín. Él viene de Peñarol, que es grande y parece saber de lo que se trata. Jugó bien, Albín. Cierto es que en el primer tiempo hubo problemas con las pelotas que metían a sus espaldas para Barrera y que desnudaban la lentitud del Flaco Schiavi pero se trató de un problema posicional, no individual del uruguayo.
Lo bueno es lo que mete el uruguayo, que gana permanentemente pelotas divididas y la decisión que tiene para ir al ataque. No va por ir, va con sentido claro de lo que puede generar. Esa jugada del segundo tiempo que terminó con el tiro de Erviti en el palo fue la mejor demostración.
Si uno compara estos noventa minutos en la canchita de mierda de Argentinos con los del domingo anterior, con Rafaela, esto fue mejor pero aquella vez ganamos y ésta, no. Boca tuvo deficiencias de armado en el primer tiempo, en particular durante los últimos veinte de esa etapa, que lo condenaron a perder la bola con rapidez y a tener que retroceder. Lo más alentador fue que desde el comienzo del segundo tiempo, antes de que ellos se quedaran con diez, la tendencia se había revertido.
Se quedaron con diez, porque el tontito de Placente le metió un golpe a Albín, ellos recularon, nosotros subimos pero no hubo claridad. Volvió a faltar conducción. Pochi Chávez, ya, corresponde que salga del equipo.
Los delanteros volvieron a quedar a contramano del juego durante gran parte del partido pero esta vez fue más rescatable lo de Silva que lo de Viatri. El uruguayo siempre pelea, aunque la verdad es que la mayor parte de las veces juega menos de lo exigible. Esta vez, con su vocación para la lucha libre, ganó un penal. Un buen momento porque si pasaban muchos minutos sin que empatáramos, cada vez iba a ser peor.
Visto el desenlace, hay que decir que Pablito Ledesma pateó bien el penal pero cuando la pelota empezó a levantarse no se sabía si entraba o no. El viaje de la bola hacia el arco fue una fracción de segundo horrible. Fue uno de los que se superó, Pablo. Mejor que en los últimos partidos, más metido. Queremos más de él pero es importante que haya detenido la caída, vamos a ver si vuelve a crecer.
Parece como si Boca, atento a las medidas reducidas de la cancha, hubiera salido con la clara intención de tirar la pelota para arriba e ir a cargar. Los centrales la dividieron constantemente. Es una fórmula legítima pero hay que tener alternativas, no repetirse. ¿O será que a nadie se le caía otra idea? En los bochazos, en principio, tiene ventaja el defensor, que espera de frente y lo único que tiene que hacer es sacarla para cualquier parte. El que intenta atacar tiene que controlarla para seguir.
Lo de Somoza en el gol de ellos es imperdonable. No se puede arriesgar una pelota en ese lugar de la cancha en las circunstancias en que él lo hizo, con mucho espacio a sus espaldas. Capurro se la robó y tuvo tiempo más que suficiente para sacar el remate bajo al que no llegó Ustari. Menos mal -se repite el concepto- que el penal y el empate no tardaron en llegar. Está jugando mal, Somoza y todo el equipo lo resiente.
Ah, Sabella acaba de convocar a Somoza para los dos partidos con Brasil y citó también a otros cinco jugadores de Boca. Ustari, Clemente, Sánchez Miño, Chávez, Viatri... ¡Eh! Es el equipo al que más jugadores le saca. La reputísima madre que te parió, Sabella.
Cuando Falcioni lo metió a Gaona Lugo por Chávez fue un buen intento. Pochi estaba para salir y el Paragua era el único delantero por afuera que tenía a mano. Pero en concreto, el Paragua apenas aportó un par de centro medio bartoleros, que no tuvieron consecuencias y siguió faltando conducción, porque Viatri, al que todo el tiempo se lo vio como fastidiado, desalentado quizá, no generó mejor circulación de pelota.
Otra movida interesante fue el ingreso de Nico Colazo y el paso de Erviti a la posición de volante central. Sobre todo porque Nico sí sacudió la modorra con sus insinuaciones por la izquierda. Con él levantó el Gordo Sánchez Miño. Los dos zurditos armaron un buen tándem y esa acción en que tocaron el uno para el otro de ida y de vuelta fue lo más vistoso e imaginativo de Boca en el partido.
Lástima que Nico haya tenido el triunfo en su pie izquierdo, en el minuto 89, y no haya sido. No la hizo mal, buscó el primer palo porque vio que el arquero se acostaba para el otro lado pero ganó Ojeda con el pie, fue más que nada acierto del arquero.
Pasó otra fecha en su mayor parte y, antes de que juegue Godoy Cruz, seguimos primeros solos. Si esta tarde nos da una mano el Melli, así seguiremos. Igual, más lindo hubiese sido que ganara Newell’s. Ese fue un partido de toma y daca pero ahí se hubiese necesitado un Román, los dos equipos jugaron frenéticamente, no la paraba nadie. Cuando hicieron el tercer gol los que te jedi, saqué a pasear al perro. Cuando volví, habían terminado 3 a 3. Y bueh…
Más allá de la posición de privilegio, hay que jugar mejor. Hay que buscar otra cosa. Ojalá la vuelta de Lautaro Acosta, que parece que va a estar con Independiente, nos lave la cara. De Pochi ya se opinó pero no me convence que Viatri juegue más atrás. Puede ser solución para una eventualidad, como ya lo ha sido alguna vez pero como fórmula permanente no la veo. Tal vez con cuatro volantes en línea encontremos más prolijidad y consistencia. Hay que tener a Leíto Paredes a tiro para seguir dándole minutos, no olvidarse de Jopito Álvarez y no descartar a Pochi pero sí, por ahora, sacarlo de los once. Lo que está claro es que hay que buscar otra cosa porque la suerte alguna vez se termina. ¿Quién fue que lo dijo?...
Mención para Loustau. Nos venía cagando duro y parejo pero esta vez nos dio un penal que fue pero que muchas veces no se cobra y después no dudo cuando lo tuvo que echar a Placente. Los estúpidos de los plateístas de Argentinos, a los que tenía delante, lo reputearon todo el tiempo pero sólo por eso, porque son estúpidos. Arbitró bien.
Mención, también, para el técnico rival, quien calificó al penal de “inexistente”. Uno se siente tentado de señalar que el “inexistente” es él pero no, Leo. Existís. Esa es la cagada.
sábado, 8 de septiembre de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y ARGENTINOS JUNIORS: 78
Arqueros
Fossatti, Domingo: 1931/32 - 1930+1933
Pardiés, Luis Pastor: 1933/35 - 1931/32
Pape, Rómulo: 1937 - 1941
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1958/59+1970/73
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1979
Santos, Osvaldo Norberto: 1978/80 - 1981
Rigante, Roberto: 1981 - 1978/80
Vidallé, Enrique Bernardo: 1972/75 - 1984/87
Silva, Carlos Ernesto: 1994 - 1992
Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 1932/33+1940/41
Raspo, Luis Salvador: 1966/67+1969/70 - 1972
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1988/90+1991
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 - 2003/04
Primeros marcadores centrales
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 1986/91+2006/07
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 1995/2001
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 2004/05
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 2004/05
Caruzzo, Matías Nicolás: 2010/12 - 2006/10
Back izquierdo – Segundos marcadores centrales
Mutis, Ramón Alfredo: 1923/32 - 1936/37+1938
Franceschini, Ricardo José: 1975/79 - 1980/81
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1981
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996 - 1985/89
Dollberg, Christian Juan: 1996/99 - 1992/94
Traverso, Cristian Alberto: 1997/2002+2004/05 - 1991/94
Matellán, Aníbal Samuel: 1996/2001+2004/05 - 2012
Marcadores laterales izquierdos
Melogno, Aurelio Julián: 1947 - 1943
Ditro, Roque Mario: 1965/66 - 1957/61
Domenech, Adrián Néstor: 1987/89 - 1978/80+1982/87
Mac Allister, Carlos Javier: 1992/96 - 1986/92
Gatti, Lucas Cassius: 1998 - 1995/96
Half derecho
Evaristo, Juan: 1931/32 - 1936
Centre halves – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1932+1942
Fleitas Solich, Manuel Agustín: 1927/31 - 1936
Narvaja, Santiago: 1932 - 1936/37
Pla, José Antonio: 1966 - 1968/71
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1974
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1977/82
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1987/88
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1990/91
Volantes mixtos derechos
Rotondi, Eduardo Oscar: 1980 - 1981/83
López, Juan José: 1983 - 1984/86
Acuña, Roberto Miguel: 1994/95 - 1993/94
Cagna, Diego: 1996/99+2003/05 - 1988/92
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2003/05
Volante mixto izquierdo
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1969
Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1981
López, Carlos Ángel: 1984 - 1973
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1989/91
La Paglia, César Osvaldo: 1997/2001+2003 - 1996
Insúa, Federico: 2005/07+2009/10 - 1997/2001
Medias puntas
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1981
Maradona, Diego Armando: 1981+1995/97 - 1976/80
Rudman, Silvio Gabriel: 1994 - 1987/90
Cedrés, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1993
Punteros derechos
Sas (Shon, Ferenc): 1939/40 - 1943/45
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 - 1959
Luna, José Luis: 1966/67 - 1960
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1965/68
Favret, Rubén Omar: 1975/77 - 1977/80
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1983
Graciani, Alfredo Oscar: 1985/91+1993/94 - 1996/97
Tilger, Daniel Alberto: 1989/90 - 2002
Centrodelanteros
Tarasconi, Domingo Alberto: 1922/32 - 1936
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1975
Paternó, Mario César: 1977 - 1977/78
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1975/77
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1981
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1984/86
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1990
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 1996/97
Scotto, Darío Oscar: 1995/96 - 1999/2000
Carrario, Silvio René: 1996 - 2005
Blandi, Nicolás: 2011/12 - 2010/11
Insiders izquierdos
Colángelo, Amadeo: 1955/57 - 1950/51+1954
Callá, Pedro Eugenio: 1962+1964/65 - 1957/59
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 - 1928
Pérez Berot, Félix Rodolfo: 1945 - 1949
Catalano, Salvador Héctor: 1964 - 1968
DIRECTORES TÉCNICOS: 7
Varacka, José: 1972 - 1975+1981
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1981
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 1979/81
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1983/84+1986/87+1995/96
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1995
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 1995
Borghi, Claudio Daniel: 2010 - 2009/10
Arqueros
Fossatti, Domingo: 1931/32 - 1930+1933
Pardiés, Luis Pastor: 1933/35 - 1931/32
Pape, Rómulo: 1937 - 1941
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1958/59+1970/73
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1979
Santos, Osvaldo Norberto: 1978/80 - 1981
Rigante, Roberto: 1981 - 1978/80
Vidallé, Enrique Bernardo: 1972/75 - 1984/87
Silva, Carlos Ernesto: 1994 - 1992
Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 1932/33+1940/41
Raspo, Luis Salvador: 1966/67+1969/70 - 1972
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1988/90+1991
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 - 2003/04
Primeros marcadores centrales
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 1986/91+2006/07
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 1995/2001
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 2004/05
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 2004/05
Caruzzo, Matías Nicolás: 2010/12 - 2006/10
Back izquierdo – Segundos marcadores centrales
Mutis, Ramón Alfredo: 1923/32 - 1936/37+1938
Franceschini, Ricardo José: 1975/79 - 1980/81
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1981
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996 - 1985/89
Dollberg, Christian Juan: 1996/99 - 1992/94
Traverso, Cristian Alberto: 1997/2002+2004/05 - 1991/94
Matellán, Aníbal Samuel: 1996/2001+2004/05 - 2012
Marcadores laterales izquierdos
Melogno, Aurelio Julián: 1947 - 1943
Ditro, Roque Mario: 1965/66 - 1957/61
Domenech, Adrián Néstor: 1987/89 - 1978/80+1982/87
Mac Allister, Carlos Javier: 1992/96 - 1986/92
Gatti, Lucas Cassius: 1998 - 1995/96
Half derecho
Evaristo, Juan: 1931/32 - 1936
Centre halves – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1932+1942
Fleitas Solich, Manuel Agustín: 1927/31 - 1936
Narvaja, Santiago: 1932 - 1936/37
Pla, José Antonio: 1966 - 1968/71
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1974
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1977/82
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1987/88
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1990/91
Volantes mixtos derechos
Rotondi, Eduardo Oscar: 1980 - 1981/83
López, Juan José: 1983 - 1984/86
Acuña, Roberto Miguel: 1994/95 - 1993/94
Cagna, Diego: 1996/99+2003/05 - 1988/92
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2003/05
Volante mixto izquierdo
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1969
Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1981
López, Carlos Ángel: 1984 - 1973
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1989/91
La Paglia, César Osvaldo: 1997/2001+2003 - 1996
Insúa, Federico: 2005/07+2009/10 - 1997/2001
Medias puntas
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1981
Maradona, Diego Armando: 1981+1995/97 - 1976/80
Rudman, Silvio Gabriel: 1994 - 1987/90
Cedrés, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1993
Punteros derechos
Sas (Shon, Ferenc): 1939/40 - 1943/45
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 - 1959
Luna, José Luis: 1966/67 - 1960
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1965/68
Favret, Rubén Omar: 1975/77 - 1977/80
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1983
Graciani, Alfredo Oscar: 1985/91+1993/94 - 1996/97
Tilger, Daniel Alberto: 1989/90 - 2002
Centrodelanteros
Tarasconi, Domingo Alberto: 1922/32 - 1936
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1975
Paternó, Mario César: 1977 - 1977/78
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1975/77
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1981
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1984/86
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1990
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 1996/97
Scotto, Darío Oscar: 1995/96 - 1999/2000
Carrario, Silvio René: 1996 - 2005
Blandi, Nicolás: 2011/12 - 2010/11
Insiders izquierdos
Colángelo, Amadeo: 1955/57 - 1950/51+1954
Callá, Pedro Eugenio: 1962+1964/65 - 1957/59
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 - 1928
Pérez Berot, Félix Rodolfo: 1945 - 1949
Catalano, Salvador Héctor: 1964 - 1968
DIRECTORES TÉCNICOS: 7
Varacka, José: 1972 - 1975+1981
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1981
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 1979/81
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1983/84+1986/87+1995/96
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1995
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 1995
Borghi, Claudio Daniel: 2010 - 2009/10
lunes, 3 de septiembre de 2012
MENOS MAL QUE GANAMOS
Este gil que escribe tiene clarito que en el análisis de cualquier partido de fútbol debe comenzarse por el resultado. Todos los demás elementos -que cuentan- deben ir después porque cuentan en función del resultado. Pero hay también realidades que no pueden pasarse por alto. Como la de que Boca jugó demasiado mal contra Rafaela. Ganamos “por esas cosas del fútbol”.
Haciéndonos los cancheros podríamos decir que ganamos de punta a punta: el Narigón Viatri metió dos muy buenos goles y Ustari sacó una bola mortal en la última jugada del partido. Ganamos por el 9 y por el 1.
No es aceptable que ante un rival como Rafaela y de locales no hayamos tenido control del juego prácticamente nunca. En el medio de la cancha perdimos por muerte. Se jugó como lo propusieron los volantes de ellos.
Van terminándose los plazos de tolerancia con Pochi Chávez. Si el “10” no la agarra nunca y cuando la agarra no define nada, sonamos. En los dos partidos con Independiente, en algunos pasajes de los primeros tiempos, Pochi había tenido participación continua y había distribuido con prolijidad, ya que no sorpresa ni profundidad pero con Rafaela, nada. El partido lo pasó por arriba.
Otro cuya presencia está haciéndose indefendible es Pablito Ledesma. Borrado, confuso, sin peso en ninguna faceta del juego. Y Somoza acertó con esa pelota que le cruzó a Viatri para el segundo gol pero si el cinco no hace pie en el medio, el equipo queda a la deriva. Lo más rescatable de los volantes fue, en su regreso, Erviti, que con despliegue y vigor en algún momento le dio algún viso de presencia a Boca en la zona de gestación.
El partido lo sostuvo la defensa o mejor dicho, los centrales, con Burdisso por encima del Flaco Schiavi. Nos metieron dieciocho corners, once de ellos en el primer tiempo pero no es tampoco que Rafaela haya tenido abundantes oportunidades de gol. Eso no pasó porque los santafesinos llegaron muchas veces hasta los últimos metros de cancha pero allí no encontraron resolución. Y no la encontraron, más allá de sus propias carencias, porque la zaga de Boca aguantó.
Cada vez me gusta más, Burdisso. Notable cabeceador en las dos área pero no es sólo eso. Impone autoridad en todos sus movimientos. Hasta me gustó el codazo que le metió a Fontanini y que vi a la noche, en Paso a Paso. Si le dan tiempo, está para ir, en Boca, mucho más allá que su hermano. Nico fue primero el que tapaba agujeros (Bianchi solía ponerlo de lateral), después el asistente del Patrón Bermúdez y después el del Flaco Schiavi. Guille está para ser patrón él, para darle su identidad a todo el equipo desde su posición en el fondo.
La movida de Falcioni, de correrlo a Clemente a la dere4cha y bajar a Sánchez Miño para hacerle lugar a Erviti, de entrada parecía medio forzada y resultó, nomás, muy forzada. De todas maneras, se rescata que Clemente (que a lo largo de su carrera y en particular en Boca ha demostrado moverse más cómodo por izquierda que por derecha) pasó bien varias veces y en una de ellas, mandó el buen centro que derivó en el primer gol de Viatri.
No vaya a pasar con el Gordo Sánchez Miño lo que ha pasado muchas veces con otros jugadores, que por creernos que pueden jugar de todo empezamos a moverlos de aquí para allá y terminamos por quitarles seguridad, mellarles la confianza. El Gordo puede jugar de lateral y lo ha demostrado pero es naturalmente volante y sobre todo, no es bueno, seguro, que un día juegue de una cosa, a la siguiente semana de otra y a la siguiente, de nuevo como catorce días atrás. Jugó realmente mal, Sánchez Miño, y su zona fue la que recargó Rafaela, porque estaba muy a la vista que tenía que ir por ahí, en particular durante el primer tiempo.
El Tanque Silva aportó juego aéreo defensivo en la insufrible serie de corners en contra pero en posición de ataque, anduvo haciendo catch as cath can toda la tarde y esta vez mucho no puede reprochársele porque cuando no llega ninguna pelota como la gente, el delantero queda muy expuesto.
Distinto fue lo de Viatri. El Narigón le sacó agua a las piedras. En el primer gol, el salto y la forma de poner la cabeza fueron perfectos para agarrarlo al arquero a contramano. Y en el segundo, su cabezazo, poniéndosela por arriba a Sara, fue una acción de gran nivel porque la puso donde había pensado ponerla. Esa jugada trajo el recuerdo de Martín, que si revisamos su impresionante historial, nos vamos a encontrr con muchas definiciones de esa factura.
Los goles no fueron lo único del Nargión. En el primer tiempo había exigido a Sara con un remate desde lejos, a los pocos segundos del segundo tiempo metió un tiro por arriba muy bien pensado (si le salía derecho era gol histórico) y más tarde metió otro, no muy desviado. Para lo que fue el partido, su mención en cinco jugadas de ataque por parte de Boca es una cifra más que importante. Y el hecho de que bajar y probar desde afuera es demostrativo de que “leyó bien el partido”, como se dice ahora. Fue a buscar como debía y donde debía y probó con la receta que las circunstancias imponían.
En el gol de Rafaela, la falla está en que el que bajó la pelota de cabeza, Jonathan López, haya cabeceado tan solo, muy lejos de la posición del Flaco Schiavi. Después, en la llegada de Carrera para definir ya no había nada que hacer porque era segunda jugada y era inevitable que todos los defensores quedaran a contramano.
Hacía muy poco que Falcioni lo había sacado a Pochi, cambio cantado, para ver si Leíto Paredes podía torcer el rumbo. Llegó el gol de Rafaela, prometedor de una tormenta y por suerte el segundo del Narigón no demoró. Paredes no pudo enderezar el barco. Hay que seguir dándole minutos, tiene que crecer pero va a ser difícil si sigue entrando en medio de partidos que vienen tan mal barajados.
Lo peor de todo fue el segmento final del juego. Sin muchas luces, sin nada de orden, Rafaela nos empujó contra el área. Terminamos mirando el reloj. Y exhalamos profundo suspiro cuando Ustari le sacó ese postrer cabezazo al uruguayo Ferro. Y agradecimos que Laverni no hiciera patear el decimonoveno corner.
Acabo de enterarme de que convocaron a Ustari para los partidos de Eliminatorias. La reputísima madre que lo parió a Sabella. Y a Grondona. Y a los periodistas que se ocupan de boludeces, revuelven mierda, inventan ficciones, farandulean pero estas aberraciones rara vez las hacen notar. En cualquier país serio, cuando hay un compromiso de Selección, se para el campeonato. Para eso se inventaron las “fechas FIFA”. Para que cada cual, con amplia anticipación, acomode su calendario. Pero en la Argentina, el campeonato sigue, no se aprende más. Y te sacan los jugadores que son tuyos y ni siquiera parecés tener derecho al pataleo. Boca va a tener que ir a la cancha de Argentinos Juniors sin Ustari ni Clemente (que no viene jugando bien pero es un jugador valioso). Es el único equipo al que le van a sacar dos jugadores. A la gran mayoría, ninguno. Puede costar puntos. Puede costar campeonato. Pero a nadie parece importarle (ni siquiera a la conducción del club). Siga el corso, viva la pepa.
Haciéndonos los cancheros podríamos decir que ganamos de punta a punta: el Narigón Viatri metió dos muy buenos goles y Ustari sacó una bola mortal en la última jugada del partido. Ganamos por el 9 y por el 1.
No es aceptable que ante un rival como Rafaela y de locales no hayamos tenido control del juego prácticamente nunca. En el medio de la cancha perdimos por muerte. Se jugó como lo propusieron los volantes de ellos.
Van terminándose los plazos de tolerancia con Pochi Chávez. Si el “10” no la agarra nunca y cuando la agarra no define nada, sonamos. En los dos partidos con Independiente, en algunos pasajes de los primeros tiempos, Pochi había tenido participación continua y había distribuido con prolijidad, ya que no sorpresa ni profundidad pero con Rafaela, nada. El partido lo pasó por arriba.
Otro cuya presencia está haciéndose indefendible es Pablito Ledesma. Borrado, confuso, sin peso en ninguna faceta del juego. Y Somoza acertó con esa pelota que le cruzó a Viatri para el segundo gol pero si el cinco no hace pie en el medio, el equipo queda a la deriva. Lo más rescatable de los volantes fue, en su regreso, Erviti, que con despliegue y vigor en algún momento le dio algún viso de presencia a Boca en la zona de gestación.
El partido lo sostuvo la defensa o mejor dicho, los centrales, con Burdisso por encima del Flaco Schiavi. Nos metieron dieciocho corners, once de ellos en el primer tiempo pero no es tampoco que Rafaela haya tenido abundantes oportunidades de gol. Eso no pasó porque los santafesinos llegaron muchas veces hasta los últimos metros de cancha pero allí no encontraron resolución. Y no la encontraron, más allá de sus propias carencias, porque la zaga de Boca aguantó.
Cada vez me gusta más, Burdisso. Notable cabeceador en las dos área pero no es sólo eso. Impone autoridad en todos sus movimientos. Hasta me gustó el codazo que le metió a Fontanini y que vi a la noche, en Paso a Paso. Si le dan tiempo, está para ir, en Boca, mucho más allá que su hermano. Nico fue primero el que tapaba agujeros (Bianchi solía ponerlo de lateral), después el asistente del Patrón Bermúdez y después el del Flaco Schiavi. Guille está para ser patrón él, para darle su identidad a todo el equipo desde su posición en el fondo.
La movida de Falcioni, de correrlo a Clemente a la dere4cha y bajar a Sánchez Miño para hacerle lugar a Erviti, de entrada parecía medio forzada y resultó, nomás, muy forzada. De todas maneras, se rescata que Clemente (que a lo largo de su carrera y en particular en Boca ha demostrado moverse más cómodo por izquierda que por derecha) pasó bien varias veces y en una de ellas, mandó el buen centro que derivó en el primer gol de Viatri.
No vaya a pasar con el Gordo Sánchez Miño lo que ha pasado muchas veces con otros jugadores, que por creernos que pueden jugar de todo empezamos a moverlos de aquí para allá y terminamos por quitarles seguridad, mellarles la confianza. El Gordo puede jugar de lateral y lo ha demostrado pero es naturalmente volante y sobre todo, no es bueno, seguro, que un día juegue de una cosa, a la siguiente semana de otra y a la siguiente, de nuevo como catorce días atrás. Jugó realmente mal, Sánchez Miño, y su zona fue la que recargó Rafaela, porque estaba muy a la vista que tenía que ir por ahí, en particular durante el primer tiempo.
El Tanque Silva aportó juego aéreo defensivo en la insufrible serie de corners en contra pero en posición de ataque, anduvo haciendo catch as cath can toda la tarde y esta vez mucho no puede reprochársele porque cuando no llega ninguna pelota como la gente, el delantero queda muy expuesto.
Distinto fue lo de Viatri. El Narigón le sacó agua a las piedras. En el primer gol, el salto y la forma de poner la cabeza fueron perfectos para agarrarlo al arquero a contramano. Y en el segundo, su cabezazo, poniéndosela por arriba a Sara, fue una acción de gran nivel porque la puso donde había pensado ponerla. Esa jugada trajo el recuerdo de Martín, que si revisamos su impresionante historial, nos vamos a encontrr con muchas definiciones de esa factura.
Los goles no fueron lo único del Nargión. En el primer tiempo había exigido a Sara con un remate desde lejos, a los pocos segundos del segundo tiempo metió un tiro por arriba muy bien pensado (si le salía derecho era gol histórico) y más tarde metió otro, no muy desviado. Para lo que fue el partido, su mención en cinco jugadas de ataque por parte de Boca es una cifra más que importante. Y el hecho de que bajar y probar desde afuera es demostrativo de que “leyó bien el partido”, como se dice ahora. Fue a buscar como debía y donde debía y probó con la receta que las circunstancias imponían.
En el gol de Rafaela, la falla está en que el que bajó la pelota de cabeza, Jonathan López, haya cabeceado tan solo, muy lejos de la posición del Flaco Schiavi. Después, en la llegada de Carrera para definir ya no había nada que hacer porque era segunda jugada y era inevitable que todos los defensores quedaran a contramano.
Hacía muy poco que Falcioni lo había sacado a Pochi, cambio cantado, para ver si Leíto Paredes podía torcer el rumbo. Llegó el gol de Rafaela, prometedor de una tormenta y por suerte el segundo del Narigón no demoró. Paredes no pudo enderezar el barco. Hay que seguir dándole minutos, tiene que crecer pero va a ser difícil si sigue entrando en medio de partidos que vienen tan mal barajados.
Lo peor de todo fue el segmento final del juego. Sin muchas luces, sin nada de orden, Rafaela nos empujó contra el área. Terminamos mirando el reloj. Y exhalamos profundo suspiro cuando Ustari le sacó ese postrer cabezazo al uruguayo Ferro. Y agradecimos que Laverni no hiciera patear el decimonoveno corner.
Acabo de enterarme de que convocaron a Ustari para los partidos de Eliminatorias. La reputísima madre que lo parió a Sabella. Y a Grondona. Y a los periodistas que se ocupan de boludeces, revuelven mierda, inventan ficciones, farandulean pero estas aberraciones rara vez las hacen notar. En cualquier país serio, cuando hay un compromiso de Selección, se para el campeonato. Para eso se inventaron las “fechas FIFA”. Para que cada cual, con amplia anticipación, acomode su calendario. Pero en la Argentina, el campeonato sigue, no se aprende más. Y te sacan los jugadores que son tuyos y ni siquiera parecés tener derecho al pataleo. Boca va a tener que ir a la cancha de Argentinos Juniors sin Ustari ni Clemente (que no viene jugando bien pero es un jugador valioso). Es el único equipo al que le van a sacar dos jugadores. A la gran mayoría, ninguno. Puede costar puntos. Puede costar campeonato. Pero a nadie parece importarle (ni siquiera a la conducción del club). Siga el corso, viva la pepa.
sábado, 1 de septiembre de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y ATLÉTICO DE RAFAELA: 10
Arquero
Medrán, Ezequiel Luis: 2004/06 - 2001/04
Marcador lateral derecho
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1993/94
Primeros marcadores centrales
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1989/90
Otero, Sergio Américo: 1983/85+1986/87 - 1989/90
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1992/93
Volante central
Christovao, Gabriel: 2003 - 2005/06
Enganches
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1995/96
Bogado, Andrés Sebastián: 1994/95 - 1999/2000
Gaitán, Walter Nicolás: 2001/02 - 2011/12
Centrodelantero
Córdoba, Roque Pascual: 1991 - 1990/91
DIRECTOR TÉCNICO: 1
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1989/91
Arquero
Medrán, Ezequiel Luis: 2004/06 - 2001/04
Marcador lateral derecho
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1993/94
Primeros marcadores centrales
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1989/90
Otero, Sergio Américo: 1983/85+1986/87 - 1989/90
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1992/93
Volante central
Christovao, Gabriel: 2003 - 2005/06
Enganches
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1995/96
Bogado, Andrés Sebastián: 1994/95 - 1999/2000
Gaitán, Walter Nicolás: 2001/02 - 2011/12
Centrodelantero
Córdoba, Roque Pascual: 1991 - 1990/91
DIRECTOR TÉCNICO: 1
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1989/91
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