Sacaron
ellos y a los doce segundos, ganábamos 1 a 0. ¿No es ése el fútbol
que le gusta a la gente? Bueno, por lo menos es el fútbol que me
gusta a mí, aunque no estoy seguro de ser gente.
Viene
bien marcar territorio de entrada, no complicarse en estos cruces de
la Copa Argentina contra banditas de muchachos entusiastas y
emocionados. No siempre se da así, recordar el año pasado con
Huracán Las Heras, por no ir más lejos.
Además
del valor del gol y más allá de las limitaciones del oponente, vale
el movimiento táctico. Pachi Carrizo y Nico Lodeiro se lo comieron
al tipo que recibió el pase atrás, lo atosigaron y se la
sustrajeron de prepotencia. Después, instantánea y certera la
descarga de Nico y después, mortal la aparición de Cristian Pavón
por el medio para definir.
Antes
del cuarto de hora, el segundo y éste fue todo de Cristian Pavón,
que capturó un rebote y no les dio tiempo a nada, se la llevó para
el área como una tromba y ajustició de nuevo.
Momento
mágico el de Cristian. Contra Olimpia o contra Güemes, siente que
puede y puede, encara y pasa, toma las decisiones adecuadas. Como
para que volvamos a agarrarnos la cabeza por el hecho de que no vamos
a tenerlo en Ecuador y todo por un ataque de pelotudez (“Pavón”
es aumentativo de “pavo”).
Y
vamos a ver cómo lo resolvemos porque además de que Cristian, por
actualidad, es hombre clave, la evidencia es que no tenemos a nadie
que se le parezca. El Tucu Palacios está colgadísimo, más para
irse que para quedarse y por otra parte, está en este momento muy
lejos de lo que es Pavón (hace un año parecía a la inversa, así
es el fútbol y así son los jugadores). Guillermo está por ahora inclinado a
poner a Benedetto, Benedetto es 9, la prueba juntándolo con Carlitos
en Salta no fue del todo satisfactoria. Una tercera opción es que
los extremos sean Pachi por derecha y Nico por izquierda, en cuyo
caso el tercero de volantes surgiría del cuarteto
Zuqui-Jara-Cubitas-Pablo Pérez. Veremos cuál es la decisión del
técnico y veremos qué sale.
En
fin, el partido estaba terminado. Cada vez que Boca apretaba el
acelerador, rompia. El sitio predilecto era la derecha y por allí
llegó también el tercero, a los 23. Pachi Carrizo fue el que llegó
al fondo y la cruzó; el tal Páez, en su desesperación, la metió
antes de que la metiera el Chaco Insaurralde.
En
el segundo tiempo, era de prever, la plancha. Se puede pensar que no
era cuestión de desgastarse más de lo necesario. Hay quienes
sostienen que hay que apiadarse de rivales como éste, en la
Argentina parece ser la corriente que impera. Habemos otros como yo
que sostenemos que hay que ir por más, meter todos los que se pueda,
ninguna demostración de respeto por el rival mejor que esa. Hicimos
el gol más rápido de la historia de Boca en partidos oficiales. Me
gustaría que alguna vez, cuando se dé la ocasión, vayamos por el
otro record, por quebrar esa marca del 11-1 contra Tigre inalcanzable
desde 1942.
Sigue
sin llenarme Carlitos. Está físicamente bien, con mucha movilidad y
compromiso pero no termina de ser el que debe ser, por ahí se
acelera, le falta precisión, pierde más pelotas de las que tiene
que perder. Ojalá que aparezca en el momento debido, cuando vayamos
por los porotos que valen.
También
Lodeiro estuvo tan activo como, por momentos, pasado de revoluciones.
Es una característica propia de él. Metió bolas muy justas y en buena cantidad. Con eso le bastó para sobresalir. Pero perdió otras por no tomarse un tiempo más, una lástima.
El
lugar de la cancha en que estamos más con lo puesto es la zona de
Peruzzi. Es un buen 4, Gino, pero hace rato que da menos de lo que
puede, tiene que recuperar confianza de una vez, Guillermo lo aguanta
y debe responder a ese respaldo.
Igual,
no nos hicieron ni cosquillas. Orion lo sabía, salió a jugar con
cuello polar para no cagarse de frío. Bien podría haber jugado con
sobretodo, daba lo mismo.
Esperemos
que no sea nada, nomás, lo del Chaco. Le dolía en serio la zona
lumbar, del lado izquierdo. Salió porque no daba más. Uno se quiere
matar cuando se le cae un jugador en un partido como éste y no falta
el que salga con que no había que poner a los titulares pero no, un
jugador también se te puede caer en un entrenamiento. Son cosas que
pasan.
La
obligada salida del Chaco dio lugar al ingreso del hombre del día,
Tobio, que había hecho las delicias del periodismo con sus
declaraciones de la hora del almuerzo. Pero tiene sus razones para estar
decepcionado, Fernando, es la verdad. Quería quedarse y Boca no lo
quiere. Vergini no parece ser mucho mejor que Tobio y a Tobio ya lo
teníamos.
En
los últimos veinte, Guillermo lo puso a Cubitas por Jara. Lo tiene
en observación, a Cubitas, después de aquella distensión de
ligamento contra Cali. Es la otra duda que queda para armar el
equipo contra Independiente del Valle: o va Jara de 5 con Zuqui a la
derecha o va Cubitas de 5 con Jara a la derecha. Cubitas, en su mejor
expresión, es un 5 bárbaro, Guillermo lo va a seguir mirando en los
últimos días de trabajo previo. Jara también tiene oficio para
jugar en esa posición clave, se para bien y mete unos pases largos
muy precisos, muy profundos. Zuqui tiene ganas, no se para nunca, es
un volante que pisa el área de enfrente con determinación y sentido
de oportunidad. Cualquier de las alternativas que se plantean puede
llegar a funcionar, por ahí parecemos estar cubiertos.
El
último cambio fue el de Pablo Pérez que entró saliéndose de la
vaina, parecía ser el único que no había dado por terminado el
partido. Y se le dio con el último gol, en el cierre. Fue al área
con todo, le quedó y no la desperdició. Estaba adelantado pero
habilitado porque se la dio uno de ellos, no fue un rebote sino que
el tipo fue al suelo a jugar la pelota y terminó dándosela a Pablo.
Una
delicia oír a los hinchas de Gûemes cantar, durante el segundo
tiempo, “no se escucha, no se escucha, sos amargo, bostero hijo de
puta”. Váyanse a cagar, señores. Este día no se lo van a olvidar
nunca, lo van a atesorar entre sus mejores recuerdos y eso que
perdieron 4 a 0: jugaron contra Boca, debieran darnos las gracias.
No
tengo Cablevisión, lo di de baja hace años por el destrato de que
fui objeto por parte de la empresa. Tengo Telecentro. El partido lo
tuve que ir a ver a la casa de un gran amigo bostero, Huguito Maio.
Es la encerrona hacia la que nos están llevando irremisiblemente, en
éste como en otros órdenes. Crucero del Norte contra Juventud Unida
de Gualeguaychú lo pueden ver todos pero a Boca no quieren que lo
vean todos. Quieren que lo vean los que paguen por verlo. Es el
sistema que sustenta el gobierno nacional y también la propia
conducción del club. Y lo peor es que, en uno y otro caso, es lo que
votó la gente. Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
EL
BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 5, CATA 6, INSAURRALDE 6, SILVA 5, ZUQUI
6, JARA 6, LODEIRO 7, PAVÓN 8, CARLITOS 6, CARRIZO 6 (FI), TOBIO 5,
CUBAS 5, PABLO 6.