La pregunta clave y sin respuesta que repito siempre en este tipo de partido: ¿Cómo atajará el arquero de ellos? Falcioni dice que “tuvimos las mejores opciones”. Fueron cuatro, tres de ellas de pelota parada a saber:
1) Minuto 15, bochazo recto de Cellay, Viatri que la baja y Silva que la engancha como viene de media vuelta, desviado sobre palo derecho.
2) Minuto 49, tiro libre por Sánchez Miño desde la izquierda y cabezazo de Silva, desviado sobre palo derecho.
3) Minuto 68, corner por Paredes desde la izquierda y nuevo cabezazo de Silva, desviado sobre palo izquierdo.
4) Minuto 76, tiro libre por Paredes desde la izquierda y cabezazo de Somoza, sólo de frente al arco, muy desviado sobre palo derecho. ¿Cómo hizo Somoza para errar ese gol?
Si no me fallan los apuntes, el único tiro que atajó Hilario Navarro fue uno de Viatri, bajo, desde fuera del área, una masita. Y que no se piense que Independiente defendió bien, al contrario. Tiene centrales lentos. Queda a la vista que en el juego aéreo perdieron repetidamente pero por abajo no los buscamos nunca salvo aquella que le bajó Viatri a Silva (en que nuevamente quedó desnuda la lentitud de los centrales).
Ellos tuvieron dos clarísimas: la del final del primer tiempo, que Farías cabeceó solo a las manos de Ustari, y la del segundo tiempo, que Vidal pifió sin marca en la boca del arco.
Más allá de los detalles, la imagen que dejó Boca en Avellaneda y que lo dejó fuera de la Copa Sudamericana apenas comenzada fue la de un equipo laxo. Tal vez los jugadores salieron sintiendo que el gol imprescindible iba a caer en algún momento pero nunca cayó. Los goles hay que ir a buscarlos, con decisión, con vigor.
Cuando quedamos once contra diez se necesitaba, definitivamente, otra actitud, otra predisposición. Apretar, meter, ir al campo rival. Y en cambio, lo que pasó fue que Boca, con superioridad numérica, casi nunca tuvo posesión de pelota, no la hizo circular con un mínimo de criterio, la dividió permanentemente.
Lautaro Acosta entró y en su primera participación lo hizo echar a Tuzzio. Poco después casi lo hace echar a Santana. Y después no se la dieron más, desapareció del partido, quizá ya sentía la lesión que ahora lo va a dejar afuera por dos o tres semanas.
A Boca le faltó, en ese tramo, conducción. Un Riquelme, para decirlo sintéticamente. El que se hiciera dueño de la pelota y seleccionara los mejores caminos. Con Acosta por Chávez, un cambio audaz por parte de Falcioni, no quedó en cancha ningún volante con dotes de armador y cuando entró Paredes por Ledesma, otro cambio audaz, se le tiró a Leíto una responsabilidad que, se ve, le pesó, lo superó.
Chávez esta vez jugó sólo el primer tiempo y no lo hizo mal pero le faltó algo. Le falta algo. Igual había pasado en el primer partido, cuando también Falcioni lo había elegido como primera opción para ser reemplazado. Se ve que anda con ganas de dejarlo afuera, el técnico y la verdad es que Pochi no llena, no convence. Tal vez él sea el mejor ejemplo individual de las sensaciones que transmitió el equipo todo, híbrido, inexpresivo, incoloro, insípido e inodoro.
Independiente está en un muy mal momento, ni siquiera puede decirse que sea hoy por hoy un equipo en la acepción completa del término pero le alcanzó con tener a dos volantes con oficio, como lo son Fabián Vargas y Santana, para sostenerle a Boca la mitad de la cancha y no tener que retroceder jamás a pesar de jugar 45 minutos diez contra once.
La Copa Sudamericana 2012 se convirtió en historia muy rápida y tristemente, la dejamos pasar casi sin rebeldía, con una resignación que resulta irritante. Ahora queda nada más que el Inicial y además de tener que comprobar cuánto podrá haber afectado los ánimos este nuevo fracaso, las dudas son más que las certezas.
¿Seguirá Pochi siendo titular? ¿Elegirá Falcioni pasar a la línea de cuatro volantes para poder poner a Erviti sin tocar a Sánchez Miño? ¿Seguirá en el equipo Pablito Ledesma, que no recuperó su nivel anterior desde la última vez que se lesionó? ¿Silva mantendrá su condición de intocable pese a la constancia de que no juega bien la mayoría de los partidos?...
jueves, 30 de agosto de 2012
martes, 28 de agosto de 2012
QUE LOS CUMPLA FELIZ, ÍDOLO
HOY CUMPLE 68 AÑOS ROJITAS. SE ME OCURRIÓ DESEMPOLVAR ALGO QUE ESCRIBÍ HACE MÁS DE DIEZ AÑOS, CUANDO SE LE HIZO EL (TARDÍO) HOMENAJE EN LA BOMBONERA. EN SU MOMENTO, POR RAZONES OPERATIVAS, TUVE QUE REDUCIRLO MUCHO Y HACERLE MODIFICACIONES PARA PUBLICARLO A TRAVÉS DE DYN, LA EMPRESA EN QUE TRABAJO, BAJO EL TÍTULO “NO HABRÁ NINGUNO IGUAL, NO HABRÁ NINGUNO”. AQUÍ Y AHORA MANDO EL ORIGINAL COMPLETO CON ALGUNOS RETOQUES.
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Ángel: espíritu celeste. Fig: persona en quien se suponen las calidades propias de los espíritus angélicos.
Clemente: que tiene clemencia (compasión que modera el rigor de la justicia).
DEFINICIONES DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
………………………………………………………………………………………………………………
-¿Y te conté de cuando empató en la cancha de Lanús a los 44 del segundo, de afuera del área, de zurda, abajo, a la izquierda de Ovejero?
-Cien veces. ¿Era de pegarle mucho de afuera?
-A veces. Una vez, en Bolivia, metió dos goles iguales, como de media cuadra. Yo lo estaba escuchando a Veiga, porque por televisión en directo no venía, y pensé que verseaba. Pero al día siguiente, cuando lo pasaron, comprobé que no. ¿Viste que en La Paz la pelota sale como un piedrazo? Este guacho le agarró la mano enseguida. Era una luz, Rojitas.
-¿Para vos fue mejor que Maradona?
-¿Me estás cargando? Qué va a ser mejor que Maradona. Esa comparación no es odiosa sino francamente estúpida, perdoname. Rojitas fue Rojitas, no se lo puede definir ni encasillar. Lo aceptabas o no. Y yo no hubiese querido que fuera como Maradona ni como Pelé ni como ningún otro. Y te digo que ya en su época escuchabas a giles que decían “si este se cuidara más, si fuera más disciplinado, más profesional, si se entrenara mejor… Si se acostara a las diez de la noche y se levantara a las diez de la mañana… Si tomara leche pasteurizada, agua mineral sin gas y jugo de naranja exprimido”… Pero entonces no hubiera sido Rojitas, hubiera sido otro tipo y otro jugador. ¿Y querés que te diga una cosa? Dejámelo así, dejá que haya sido Rojitas, ni más ni menos.
-Y de los jugadores de ahora, ¿a quién se parecía?
-Te lo digo por última vez y no me jodas más: Rojitas jugaba como Rojitas. Fue único e irrepetible. El que cuando apareció me lo recordaba en algunas cosas era Latorre. Claro que Rojitas no salió del country Mapuche de Pilar, sino del potrero Pajarito de Villa Domínico. No sé si captás la diferencia. Otro que por ahí me lo trae a la memoria es Ortega.
-¿El de River?
-Sí, el de River, ¿qué hay? Ese cortecito para adentro o para afuera cuando sale en gambeta es de Rojitas. Y esa sensación de que le daba lo mismo jugar en cualquier parte y por cualquier cosa. Y esa imagen de atorrante irreversible. Y le gustaba D’Arienzo.
-¿Y eso que tiene que ver?
-¿Qué tiene que ver?... Es un signo de identidad. La marca en el orillo. No hay ningún músico que presuma de serio y que te hable bien del Rey del Compás…
-Yo escuché o leí en algún lado que Troilo y Pugliese hablaron bien de D’Arienzo.
-Esos no presumían de serios, eran serios. Y no hablaban mal de nadie. Con Rojitas pasaba que a los “analistas” del periodismo, más allá de explotar debidamente el costado comercial del fenómeno Rojitas, les costaba una barbaridad reconocerlo como jugador. Lo hacían sólo cuando no tenían más remedio. Escribían pavadas tales como que “no sabía jugar sin la pelota”. Justo él, que era capaz de desparramar a un tipo sin tocarla, con un movimiento del cuerpo.
-Claro, la famosa cintura de Rojitas.
-¿Ves? Eso de la cintura fue, más que nada, una etiqueta periodística. Vos dame bola a mí: a Rojitas no se lo puede definir.
-Pero entonces, para vos, ¿cuál fue la característica determinante?
-La turrez. Rojitas fue un grandísimo turro (en el buen sentido, eh). Mirá, todos se acuerdan de cuando le afanó la gorra al viejo Carrizo…
-Eso fue el día de la Puerta 12.
-Precisamente, que yo salí por la puerta de al lado y me enteré como a las dos horas. Bueno, el viejo estaba posando con todo el equipo, sujetando la gorra que usaba de cábala, y este degenerado se la arrebató de atrás y salió corriendo. Cada vez que se habla de Rojitas, meten esa. Pero yo tengo un montón.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, una noche, con Vélez, le habían cobrado un orsai apenas pasada la mitad de la cancha. La jugada estaba terminada. Marín, el arquero de Vélez, salió corriendo a agarrar la pelota para hacer el tiro libre, porque ganaba Boca 1 a 0 y faltaba poco. Y Angelito no pudo con sí mismo y se la mandó por arriba. Llegó al límite de amonestaciones y se quedó dos partidos afuera en la recta final del campeonato. ¿Te la había contado?
-Doscientas veces. Lo que todavía no entiendo es cómo no lo mataron.
-¿A Angelito Rojas? Lo adorábamos y le bancábamos cualquiera. Además, fijate vos, ese campeonato terminó ganándolo él. El Nacional del 70. En la final con Central, en el gallinero, el gol definitorio lo hizo el Ratón Coch, de cabeza (medía 1,49 con tapones altos). Pero Boca perdía 1 a 0, faltarían diez o doce, no salía ninguna y en eso empató Rojitas con un gol de otro partido. En una galletita desacomodó a dos, fabricó un agujerito y la puso. No sé si ya te la había contado.
-Trescientas veces. Debe haber sido una de las últimas porque el último año que jugó fue el 71.
-La última que me acuerdo fue cuando Boca perdía 3 a 1 con River en la cancha de Racing, en el Metropolitano del 71, sacó dos goles de la galera en pocos minutos. ¿Me la habías escuchado?
-Cuatrocientas veces.
-Ese año ya jugó poco. Y pensar que recién tenía 27…
-¿Cuál fue su mejor año?
-El 65. Porque después de aparecer y romper todo en el 63, en el 64 se apagó. Lo había lesionado Devoto, un 3 de Huracán, en un partido por la Copa Jorge Newbery y cuando volvió no era el mismo. Estaba como achanchado, no agarraba la onda, Pedernera lo ponía y lo sacaba. Reapareció con todas las luces prendidas en la segunda fecha del 65, con Independiente, en Avellaneda, bajo la lluvia, en un partido infernal. Todos pegaban patadas y él jugaba. Y de ahí no salió más. Y en la segunda rueda se volvió a juntar con el Beto Menéndez, como en el 63 y Boca salió campeón corriendo de atrás. El Beto era más directo, más de limpiar la jugada a un toque o dos, cerebral. Rojitas era un intuitivo, no elaboraba nada, hacía lo que tenía ganas. Pero se entendían de espaldas. Ese año Boca quedó por primera vez puntero solo, dos puntos arriba, a dos fechas del final, después de acostar a River, of course. Pero en la penúltima había que ir a Carrefour… Mortal. Ganaba San Lorenzo 1 a 0 y faltando menos de quince se despertó Rojitas. Tiró un sombrero en el área y cuando caía la tocó por arriba del arquero, Paladino. Pegó en el travesaño y la metió el Tanque Rojas, de cabeza. Ya sé que te la había contado.
-Quinientas veces. Y ese año jugó en la Selección, ¿no?
-Sí pero Minella lo hizo jugar a la derecha del Rata. Lo que hoy llamaríamos un carrilero. Y Rojitas era, a lo sumo, media punta. Qué iba a tener fueyes para el ida y vuelta… Y en el 66 el Toto Lorenzo lo llevó a la gira previa al Mundial pero se volvió porque estaba lesionado. Igual, el 66 fue otro de los períodos sabáticos que se tomó. Era así, se iba y volvía. Y siempre lo estábamos esperando.
-Y después, ¿cuándo anduvo bien?
-Del 70 ya te hablé. En el Nacional 68 tuvo muy buenos partidos. Uno, con River, impresionante. Metió el primero de cabeza. Porque cabeceaba bien, algo de lo que muchos no se avivaron hasta hoy. Iba a buscar los corners al primer palo y pim… Eso fue en el primer tiempo. Y en el segundo le hizo hacer los otros dos al Loco Pianetti. Una tarde de gloria, no sé si te la había contado.
-Seiscientas veces. Y después, en el 69, se peleó con Di Stefano, ¿no?
-Di Stefano lo metió en el freezer un rato largo y lo hizo enojar. Cuando le sacó la percha, en ese equipo, que era una sinfónica, él hacía los solos de violín. Le embocó tres a Talleres, tres a Qulmes, uno de cabeza en la cancha de Chacarita en un partido chivísimo (1 a 0 y el Loco Sánchez le atajó un penal a Neuman)… Y la tarde de la vuelta olímpica en el gallinero, con los dos goles del Muñeco Madurga, el segundo empezó con un toque magistral de Rojitas. Una “asistencia”, como se dice ahora. Lo dejó al Muñeco servido para que se fuera sólo y se la cruzara a Perico Pérez. Te la debo haber contado antes…
-Setecientas veces. Hace bastante no me contás la de cuando fue en cana.
-¡Ah!... Resulta que le metió una escupida a Cornejo, un 6 de Lanús que le tenía los huevos llenos. Por ese entonces a uno de nuestro beneméritos gobernantes de todas las épocas se le había ocurrido meter presos a todos los jugadores expulsados. Agarrabas de la camiseta a uno que se iba solo y te guardaban. Y allá fueron Rojitas y Cornejo juntos, a tomar mate por unos días en Villa Devoto. ¿Cuántas veces te la conté?
-Ochocientas. ¿Lo echaron muchas veces?
-Y, algunas. Otra que me acuerdo fue en el 65, en La Plata, con Gimnasia. Con Rogel, el mendocino que después pasó a Boca y jugó varios años. ¿Sabés lo que era ese mendocino? John Wayne. Pero Rojitas no se le achicaba a nadie y le surtió un bife. Decí que después Roberto no lo pudo agarrar porque coparon el Rata, el Tano Roma, el Tanque, el correntino Silvero, el Cholo Simeone… Si Rojitas era el mimado de todos…
-Bueno, vos, que sos el Julio Jorge Nelson de Rojitas, me imagino que habrás ido a sacar la entrada para el homenaje antes de que abrieran las boleterías.
-Fui de última, no tenía muchas ganas.
-…
-Por empezar, el auténtico homenaje, no programado, espontáneo, como tienen que hacerse estas cosas, ya se le hizo en diciembre del 76. Se armó un amistoso de festejo con Lanús. Boca había ganado el Nacional y Lanús había ascendido. Rojitas andaba robando por Lanús, le colgaba la zapán por arriba de los lienzos. Unos vagos se metieron en la cancha y lo llevaron en andas hasta delante de la tribuna de la hinchada. La gente parecía que en cualquier momento empezaba a tirarse de cabeza desde el tercer piso para abrazarlo. Qué me van a hablar de amor. Además…
-¿Qué?
-Mirá, con este asunto del homenaje, de nuevo se habla del día del debut. Inolvidable. Se metió a la tribuna en el bolsillo de entrada. ¿Cuántas veces te la conté?
-Novecientas veces. Cuarta fecha del 63, 3 a 0 a Vélez. Tres jugadas de Rojitas, tres goles de Corbatta.
-Sí, señor. Muy bien. Y se cuenta -yo no me acuerdo- que la primera bola se le fue por debajo de la suela y el Beto Menéndez le dijo: “Pibe, ¿te pusiste jabón en los zapatos?”… Como para tranquilizarlo, ¿viste? Pero a que no sabés cuál fue el último partido de Rojitas en la primera de Boca…
-No.
-Yo te lo voy a decir: la reputísima noche que los grandes de Boca perdieron con los pibes de River, en la cancha de Racing, en el Nacional del 71. El chileno Riera lo puso en la mitad del segundo tiempo, a ver si inventaba algo y le salvaba la vida. Y jugó bien, eh. Yo me acuerdo. Pero ya estaba todo el pescado vendido. Después, el Puma Armando le pasó la factura por la huelga. En menos de un año liquidó a Silvio, al Negro Meléndez, al Loco Pianetti, al Muñeco Madurga, al Chapa Suñé (que después iba a volver)… Rojitas se fue a Perú, a Deportivo Municipal. Desde entonces, yo, en Perú, soy hincha de Municipal, aunque tenga la camiseta de River. Todos los lunes me fijo cómo salió. A fines del 73 volvió pero solamente jugó dos o tres partidos en Reserva y quedó libre.
-Bueno, ¿pero qué tiene que ver todo esto con tus pocas ganas de ir al homenaje?
-Tiene que ver que ya pasaron más de treinta años. Estos homenajes en que por ahí aparecen jugando Ante Garmaz o Coppola no me convencen. Y no sé si es grato verlo vestido de jugador con barriga y los pocos pelos. El Rojitas mío es aquél, el otro. ¿Te dije alguna vez que siempre va a seguir siendo mi ídolo?
-Mil veces.
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Ángel: espíritu celeste. Fig: persona en quien se suponen las calidades propias de los espíritus angélicos.
Clemente: que tiene clemencia (compasión que modera el rigor de la justicia).
DEFINICIONES DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
………………………………………………………………………………………………………………
-¿Y te conté de cuando empató en la cancha de Lanús a los 44 del segundo, de afuera del área, de zurda, abajo, a la izquierda de Ovejero?
-Cien veces. ¿Era de pegarle mucho de afuera?
-A veces. Una vez, en Bolivia, metió dos goles iguales, como de media cuadra. Yo lo estaba escuchando a Veiga, porque por televisión en directo no venía, y pensé que verseaba. Pero al día siguiente, cuando lo pasaron, comprobé que no. ¿Viste que en La Paz la pelota sale como un piedrazo? Este guacho le agarró la mano enseguida. Era una luz, Rojitas.
-¿Para vos fue mejor que Maradona?
-¿Me estás cargando? Qué va a ser mejor que Maradona. Esa comparación no es odiosa sino francamente estúpida, perdoname. Rojitas fue Rojitas, no se lo puede definir ni encasillar. Lo aceptabas o no. Y yo no hubiese querido que fuera como Maradona ni como Pelé ni como ningún otro. Y te digo que ya en su época escuchabas a giles que decían “si este se cuidara más, si fuera más disciplinado, más profesional, si se entrenara mejor… Si se acostara a las diez de la noche y se levantara a las diez de la mañana… Si tomara leche pasteurizada, agua mineral sin gas y jugo de naranja exprimido”… Pero entonces no hubiera sido Rojitas, hubiera sido otro tipo y otro jugador. ¿Y querés que te diga una cosa? Dejámelo así, dejá que haya sido Rojitas, ni más ni menos.
-Y de los jugadores de ahora, ¿a quién se parecía?
-Te lo digo por última vez y no me jodas más: Rojitas jugaba como Rojitas. Fue único e irrepetible. El que cuando apareció me lo recordaba en algunas cosas era Latorre. Claro que Rojitas no salió del country Mapuche de Pilar, sino del potrero Pajarito de Villa Domínico. No sé si captás la diferencia. Otro que por ahí me lo trae a la memoria es Ortega.
-¿El de River?
-Sí, el de River, ¿qué hay? Ese cortecito para adentro o para afuera cuando sale en gambeta es de Rojitas. Y esa sensación de que le daba lo mismo jugar en cualquier parte y por cualquier cosa. Y esa imagen de atorrante irreversible. Y le gustaba D’Arienzo.
-¿Y eso que tiene que ver?
-¿Qué tiene que ver?... Es un signo de identidad. La marca en el orillo. No hay ningún músico que presuma de serio y que te hable bien del Rey del Compás…
-Yo escuché o leí en algún lado que Troilo y Pugliese hablaron bien de D’Arienzo.
-Esos no presumían de serios, eran serios. Y no hablaban mal de nadie. Con Rojitas pasaba que a los “analistas” del periodismo, más allá de explotar debidamente el costado comercial del fenómeno Rojitas, les costaba una barbaridad reconocerlo como jugador. Lo hacían sólo cuando no tenían más remedio. Escribían pavadas tales como que “no sabía jugar sin la pelota”. Justo él, que era capaz de desparramar a un tipo sin tocarla, con un movimiento del cuerpo.
-Claro, la famosa cintura de Rojitas.
-¿Ves? Eso de la cintura fue, más que nada, una etiqueta periodística. Vos dame bola a mí: a Rojitas no se lo puede definir.
-Pero entonces, para vos, ¿cuál fue la característica determinante?
-La turrez. Rojitas fue un grandísimo turro (en el buen sentido, eh). Mirá, todos se acuerdan de cuando le afanó la gorra al viejo Carrizo…
-Eso fue el día de la Puerta 12.
-Precisamente, que yo salí por la puerta de al lado y me enteré como a las dos horas. Bueno, el viejo estaba posando con todo el equipo, sujetando la gorra que usaba de cábala, y este degenerado se la arrebató de atrás y salió corriendo. Cada vez que se habla de Rojitas, meten esa. Pero yo tengo un montón.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, una noche, con Vélez, le habían cobrado un orsai apenas pasada la mitad de la cancha. La jugada estaba terminada. Marín, el arquero de Vélez, salió corriendo a agarrar la pelota para hacer el tiro libre, porque ganaba Boca 1 a 0 y faltaba poco. Y Angelito no pudo con sí mismo y se la mandó por arriba. Llegó al límite de amonestaciones y se quedó dos partidos afuera en la recta final del campeonato. ¿Te la había contado?
-Doscientas veces. Lo que todavía no entiendo es cómo no lo mataron.
-¿A Angelito Rojas? Lo adorábamos y le bancábamos cualquiera. Además, fijate vos, ese campeonato terminó ganándolo él. El Nacional del 70. En la final con Central, en el gallinero, el gol definitorio lo hizo el Ratón Coch, de cabeza (medía 1,49 con tapones altos). Pero Boca perdía 1 a 0, faltarían diez o doce, no salía ninguna y en eso empató Rojitas con un gol de otro partido. En una galletita desacomodó a dos, fabricó un agujerito y la puso. No sé si ya te la había contado.
-Trescientas veces. Debe haber sido una de las últimas porque el último año que jugó fue el 71.
-La última que me acuerdo fue cuando Boca perdía 3 a 1 con River en la cancha de Racing, en el Metropolitano del 71, sacó dos goles de la galera en pocos minutos. ¿Me la habías escuchado?
-Cuatrocientas veces.
-Ese año ya jugó poco. Y pensar que recién tenía 27…
-¿Cuál fue su mejor año?
-El 65. Porque después de aparecer y romper todo en el 63, en el 64 se apagó. Lo había lesionado Devoto, un 3 de Huracán, en un partido por la Copa Jorge Newbery y cuando volvió no era el mismo. Estaba como achanchado, no agarraba la onda, Pedernera lo ponía y lo sacaba. Reapareció con todas las luces prendidas en la segunda fecha del 65, con Independiente, en Avellaneda, bajo la lluvia, en un partido infernal. Todos pegaban patadas y él jugaba. Y de ahí no salió más. Y en la segunda rueda se volvió a juntar con el Beto Menéndez, como en el 63 y Boca salió campeón corriendo de atrás. El Beto era más directo, más de limpiar la jugada a un toque o dos, cerebral. Rojitas era un intuitivo, no elaboraba nada, hacía lo que tenía ganas. Pero se entendían de espaldas. Ese año Boca quedó por primera vez puntero solo, dos puntos arriba, a dos fechas del final, después de acostar a River, of course. Pero en la penúltima había que ir a Carrefour… Mortal. Ganaba San Lorenzo 1 a 0 y faltando menos de quince se despertó Rojitas. Tiró un sombrero en el área y cuando caía la tocó por arriba del arquero, Paladino. Pegó en el travesaño y la metió el Tanque Rojas, de cabeza. Ya sé que te la había contado.
-Quinientas veces. Y ese año jugó en la Selección, ¿no?
-Sí pero Minella lo hizo jugar a la derecha del Rata. Lo que hoy llamaríamos un carrilero. Y Rojitas era, a lo sumo, media punta. Qué iba a tener fueyes para el ida y vuelta… Y en el 66 el Toto Lorenzo lo llevó a la gira previa al Mundial pero se volvió porque estaba lesionado. Igual, el 66 fue otro de los períodos sabáticos que se tomó. Era así, se iba y volvía. Y siempre lo estábamos esperando.
-Y después, ¿cuándo anduvo bien?
-Del 70 ya te hablé. En el Nacional 68 tuvo muy buenos partidos. Uno, con River, impresionante. Metió el primero de cabeza. Porque cabeceaba bien, algo de lo que muchos no se avivaron hasta hoy. Iba a buscar los corners al primer palo y pim… Eso fue en el primer tiempo. Y en el segundo le hizo hacer los otros dos al Loco Pianetti. Una tarde de gloria, no sé si te la había contado.
-Seiscientas veces. Y después, en el 69, se peleó con Di Stefano, ¿no?
-Di Stefano lo metió en el freezer un rato largo y lo hizo enojar. Cuando le sacó la percha, en ese equipo, que era una sinfónica, él hacía los solos de violín. Le embocó tres a Talleres, tres a Qulmes, uno de cabeza en la cancha de Chacarita en un partido chivísimo (1 a 0 y el Loco Sánchez le atajó un penal a Neuman)… Y la tarde de la vuelta olímpica en el gallinero, con los dos goles del Muñeco Madurga, el segundo empezó con un toque magistral de Rojitas. Una “asistencia”, como se dice ahora. Lo dejó al Muñeco servido para que se fuera sólo y se la cruzara a Perico Pérez. Te la debo haber contado antes…
-Setecientas veces. Hace bastante no me contás la de cuando fue en cana.
-¡Ah!... Resulta que le metió una escupida a Cornejo, un 6 de Lanús que le tenía los huevos llenos. Por ese entonces a uno de nuestro beneméritos gobernantes de todas las épocas se le había ocurrido meter presos a todos los jugadores expulsados. Agarrabas de la camiseta a uno que se iba solo y te guardaban. Y allá fueron Rojitas y Cornejo juntos, a tomar mate por unos días en Villa Devoto. ¿Cuántas veces te la conté?
-Ochocientas. ¿Lo echaron muchas veces?
-Y, algunas. Otra que me acuerdo fue en el 65, en La Plata, con Gimnasia. Con Rogel, el mendocino que después pasó a Boca y jugó varios años. ¿Sabés lo que era ese mendocino? John Wayne. Pero Rojitas no se le achicaba a nadie y le surtió un bife. Decí que después Roberto no lo pudo agarrar porque coparon el Rata, el Tano Roma, el Tanque, el correntino Silvero, el Cholo Simeone… Si Rojitas era el mimado de todos…
-Bueno, vos, que sos el Julio Jorge Nelson de Rojitas, me imagino que habrás ido a sacar la entrada para el homenaje antes de que abrieran las boleterías.
-Fui de última, no tenía muchas ganas.
-…
-Por empezar, el auténtico homenaje, no programado, espontáneo, como tienen que hacerse estas cosas, ya se le hizo en diciembre del 76. Se armó un amistoso de festejo con Lanús. Boca había ganado el Nacional y Lanús había ascendido. Rojitas andaba robando por Lanús, le colgaba la zapán por arriba de los lienzos. Unos vagos se metieron en la cancha y lo llevaron en andas hasta delante de la tribuna de la hinchada. La gente parecía que en cualquier momento empezaba a tirarse de cabeza desde el tercer piso para abrazarlo. Qué me van a hablar de amor. Además…
-¿Qué?
-Mirá, con este asunto del homenaje, de nuevo se habla del día del debut. Inolvidable. Se metió a la tribuna en el bolsillo de entrada. ¿Cuántas veces te la conté?
-Novecientas veces. Cuarta fecha del 63, 3 a 0 a Vélez. Tres jugadas de Rojitas, tres goles de Corbatta.
-Sí, señor. Muy bien. Y se cuenta -yo no me acuerdo- que la primera bola se le fue por debajo de la suela y el Beto Menéndez le dijo: “Pibe, ¿te pusiste jabón en los zapatos?”… Como para tranquilizarlo, ¿viste? Pero a que no sabés cuál fue el último partido de Rojitas en la primera de Boca…
-No.
-Yo te lo voy a decir: la reputísima noche que los grandes de Boca perdieron con los pibes de River, en la cancha de Racing, en el Nacional del 71. El chileno Riera lo puso en la mitad del segundo tiempo, a ver si inventaba algo y le salvaba la vida. Y jugó bien, eh. Yo me acuerdo. Pero ya estaba todo el pescado vendido. Después, el Puma Armando le pasó la factura por la huelga. En menos de un año liquidó a Silvio, al Negro Meléndez, al Loco Pianetti, al Muñeco Madurga, al Chapa Suñé (que después iba a volver)… Rojitas se fue a Perú, a Deportivo Municipal. Desde entonces, yo, en Perú, soy hincha de Municipal, aunque tenga la camiseta de River. Todos los lunes me fijo cómo salió. A fines del 73 volvió pero solamente jugó dos o tres partidos en Reserva y quedó libre.
-Bueno, ¿pero qué tiene que ver todo esto con tus pocas ganas de ir al homenaje?
-Tiene que ver que ya pasaron más de treinta años. Estos homenajes en que por ahí aparecen jugando Ante Garmaz o Coppola no me convencen. Y no sé si es grato verlo vestido de jugador con barriga y los pocos pelos. El Rojitas mío es aquél, el otro. ¿Te dije alguna vez que siempre va a seguir siendo mi ídolo?
-Mil veces.
domingo, 26 de agosto de 2012
BUEN TRABAJO
Buen trabajo. Se tendría que haber ganado antes y más fácil. Boca fue mejor casi todo el tiempo. Precisamente, lo que debemos plantearnos es que, en un partido así desarrollado, no podemos estar expuestos hasta último momento no sólo a empatarlo sino hasta a perderlo y cuando se tuvo ventaja numérica primero de uno y después de dos.
Le salió bien a Falcioni su decisión de guardar ocho titulares para el partido con Independiente. Los suplentes le respondieron. Alguna fisura hubo, por eso nos empataron cuando estaban con diez y tuvieron alguna ocasión de ganárnoslo cuando tenían nueve. Pero globalmente, la imagen que dejó el equipo fue buena, más que buena.
Por fin Leíto Paredes mostró en la cancha lo que tiene que mostrar. Ya empezábamos a decirnos que “era un jugador de entrenamientos”, lo habíamos conversado con algunos compañeros. Recién tiene 18 años. Y en Santa Fe apareció como lo queremos. La pidió, condujo, llegó. Tuvo un primer tiempo prácticamente completo. Decidido para pegarle y lo bien que hace, porque tiene una pegada de excepción. Dos veces, en esa primera etapa, le pasó cerca de los palos.
En el gol de Schiavi, primero había tirado un corner para que cabecearan las víboras pero por suerte le quedó el rechazo y en la segunda, no falló. Perfecto el desborde para llegar hasta la línea de fondo, impecable el centro, poniéndole la bola en la cabeza al Flaco Schiavi.
El cabezazo del Flaco, mortal, matador. ¿Cómo los de Unión lo van a dejar solo al Flaco en ese lugar de la cancha? Un golazo, para poner en marcha la victoria.
Cuando Bruna le metió ese codazo a Leíto y dejó a su equipo con diez, era como para pensar que no podíamos tardar en definirlo. Estaba todo dado. Pero se nos fue el primer tiempo y no hubo más goles. Blandi y Acosta no jugaron mal pero les estaba faltando certeza para definir.
En el segundo tiempo algo bajó Leíto, tanto no podía pedírsele y el equipo lo sintió. Se perdió profundidad. Sin embargo, Boca seguía teniendo el control. Buen partido de Pichi Erbes, parándose siempre bien. Alentador regreso a la titularidad de Nico Colazo, con esa capacidad para trabajar el lateral izquierdo de punta a punta que le veníamos viendo antes de la infausta fractura. Ya está otra vez en su nivel, Nico y es una gran noticia.
Nos complicamos solos. El gol de Unión es inaceptable. Primero, porque a Alemán se le dejó demasiado tiempo y espacio para que sacara ese remate que Seba D’Angelo mandó muy bien al córner. Y en el córner, Cellay lo perdió a Correa. Se sabe que el uruguayo es buen cabeceador y lo perdimos.
Cuando se quedaron con nueve, por la patada de Maidana al Burro Rivero, Falcioni trabajó bien con los cambios: Jopito Alvarez por Evangelista y el Paragua Gaona por Pichi. Dejó en claro desde el banco la determinación de ir a ganarlo. La entrada de Jopito, sobre todo, aportó conducción de alternativa en un momento en que Paredes ya no pesaba tanto.
Si Nico Blandi y el Laucha Acosta hubiesen estado más finos, el partido se terminaba. El Laucha promete mucho, es ligerito pero tiene que empezar a encontrar el arco. Limia le tapó un mano a mano en que llegaba con ventaja y después, hubo una en que le entró mal, le erró al arco de manera difícil de entender desde posición inmejorable. En cuanto a Nico, lo bueno es que tuvo más participación, estuvo más metido en el juego, no se quedó mirando, fue siempre farol de peligro en los últimos metros de cancha.
Hubo algunas jugadas que nos expusieron en el fondo. D’Angelo salió mal un par de veces, muy apresurado. Pocos segundos antes del segundo gol nuestro, casi lo perdemos. Hubiera sido para suicidarse.
En fin, la definición a los 87 llegó como debía, con la reaparición de Leíto Paredes en el partido. Gran control de pelota, con pecho (un pavo de la tele cree que fue mano, de tan bien que la bajó). Y el remate, imponente para dejar a Limia desarmado y reventar el travesaño. Cuando cayó la pelota, ahí estaba Nico para meterla. Como tiene que estar un nueve, en los momentos en que tiene que aparecer un nueve, para mandarla a guardar. Con el gol se redimió de las anteriores, Nico. Seguramente le va a hacer muy bien.
¿Miraron la tabla? Estamos arriba, al menos antes de los partidos del domingo. Y ahora vamos a Independiente con ocho titulares descansaditos. Lástima, a Cristian Díaz yo quería que lo echáramos nosotros. Arsenal me frustró. Están heridos de muerte. No la dejemos pasar como hicimos el miércoles, rematémoslos.
Le salió bien a Falcioni su decisión de guardar ocho titulares para el partido con Independiente. Los suplentes le respondieron. Alguna fisura hubo, por eso nos empataron cuando estaban con diez y tuvieron alguna ocasión de ganárnoslo cuando tenían nueve. Pero globalmente, la imagen que dejó el equipo fue buena, más que buena.
Por fin Leíto Paredes mostró en la cancha lo que tiene que mostrar. Ya empezábamos a decirnos que “era un jugador de entrenamientos”, lo habíamos conversado con algunos compañeros. Recién tiene 18 años. Y en Santa Fe apareció como lo queremos. La pidió, condujo, llegó. Tuvo un primer tiempo prácticamente completo. Decidido para pegarle y lo bien que hace, porque tiene una pegada de excepción. Dos veces, en esa primera etapa, le pasó cerca de los palos.
En el gol de Schiavi, primero había tirado un corner para que cabecearan las víboras pero por suerte le quedó el rechazo y en la segunda, no falló. Perfecto el desborde para llegar hasta la línea de fondo, impecable el centro, poniéndole la bola en la cabeza al Flaco Schiavi.
El cabezazo del Flaco, mortal, matador. ¿Cómo los de Unión lo van a dejar solo al Flaco en ese lugar de la cancha? Un golazo, para poner en marcha la victoria.
Cuando Bruna le metió ese codazo a Leíto y dejó a su equipo con diez, era como para pensar que no podíamos tardar en definirlo. Estaba todo dado. Pero se nos fue el primer tiempo y no hubo más goles. Blandi y Acosta no jugaron mal pero les estaba faltando certeza para definir.
En el segundo tiempo algo bajó Leíto, tanto no podía pedírsele y el equipo lo sintió. Se perdió profundidad. Sin embargo, Boca seguía teniendo el control. Buen partido de Pichi Erbes, parándose siempre bien. Alentador regreso a la titularidad de Nico Colazo, con esa capacidad para trabajar el lateral izquierdo de punta a punta que le veníamos viendo antes de la infausta fractura. Ya está otra vez en su nivel, Nico y es una gran noticia.
Nos complicamos solos. El gol de Unión es inaceptable. Primero, porque a Alemán se le dejó demasiado tiempo y espacio para que sacara ese remate que Seba D’Angelo mandó muy bien al córner. Y en el córner, Cellay lo perdió a Correa. Se sabe que el uruguayo es buen cabeceador y lo perdimos.
Cuando se quedaron con nueve, por la patada de Maidana al Burro Rivero, Falcioni trabajó bien con los cambios: Jopito Alvarez por Evangelista y el Paragua Gaona por Pichi. Dejó en claro desde el banco la determinación de ir a ganarlo. La entrada de Jopito, sobre todo, aportó conducción de alternativa en un momento en que Paredes ya no pesaba tanto.
Si Nico Blandi y el Laucha Acosta hubiesen estado más finos, el partido se terminaba. El Laucha promete mucho, es ligerito pero tiene que empezar a encontrar el arco. Limia le tapó un mano a mano en que llegaba con ventaja y después, hubo una en que le entró mal, le erró al arco de manera difícil de entender desde posición inmejorable. En cuanto a Nico, lo bueno es que tuvo más participación, estuvo más metido en el juego, no se quedó mirando, fue siempre farol de peligro en los últimos metros de cancha.
Hubo algunas jugadas que nos expusieron en el fondo. D’Angelo salió mal un par de veces, muy apresurado. Pocos segundos antes del segundo gol nuestro, casi lo perdemos. Hubiera sido para suicidarse.
En fin, la definición a los 87 llegó como debía, con la reaparición de Leíto Paredes en el partido. Gran control de pelota, con pecho (un pavo de la tele cree que fue mano, de tan bien que la bajó). Y el remate, imponente para dejar a Limia desarmado y reventar el travesaño. Cuando cayó la pelota, ahí estaba Nico para meterla. Como tiene que estar un nueve, en los momentos en que tiene que aparecer un nueve, para mandarla a guardar. Con el gol se redimió de las anteriores, Nico. Seguramente le va a hacer muy bien.
¿Miraron la tabla? Estamos arriba, al menos antes de los partidos del domingo. Y ahora vamos a Independiente con ocho titulares descansaditos. Lástima, a Cristian Díaz yo quería que lo echáramos nosotros. Arsenal me frustró. Están heridos de muerte. No la dejemos pasar como hicimos el miércoles, rematémoslos.
viernes, 24 de agosto de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y UNIÓN: 67
Sólo los que jugaron oficialmente. Por ejemplo, Andrés Franzoia todavía no debutó en Unión.
Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 - 1950
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1975
Biasutto, Carlos Ángel: 1975/76 - 1978/79
Yorno, Marcelo Arturo: 1995/96 - 1996/97
Marcadores laterales derechos
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1969+1973/76
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1985/86
Primeros marcadores centrales
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1983
Alberto, Mario Eduardo: 1984/85 - 1978/84+1985/90
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1993/94
Ortiz, Fernando: 1998 - 2000/03
Segundos marcadores centrales
Bachino, Marcelo Fabián: 1982/83 - 1984
Passucci, Roberto Aníbal: 1981/86 - 1988/90
Zacarías, Claudio Hugo: 1986/87 - 1992/93
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1996/97
Marcadores laterales izquierdos
Edwards, Federico Roberto: 1951/59 - 1949/50
Bertolé, Ricardo Heriberto: 1973/75 - 1979/80
Kees, Héctor Humberto: 1975/77 - 1978
Córdoba, Carlos Héctor: 1978/84 - 1986/87
Centre halves – volantes centrales
Pérez, Juan Gregorio: 1944 - 1940/43
Brattina, Juan: 1948/49 - 1949/53
Suñé, Rubén José: 1967/72+1976/80 - 1975
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1976/77
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
Half izquierdo
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1956/59
Volantes mixtos derechos
Benítez, Jorge José: 1973/83 - 1983
Brindisi, Miguel Ángel: 1981/82 - 1983
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1986/89+1991
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 - 1998
Marchant, Julio Javier: 2000/2002 - 2003/04
Fioretto, Nahuel Darío: 2001 - 2011
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1965/67+1975
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1999
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 1998/2001+2009/10+2012
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 - 1999/2001+2002/03
Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1967/69
Mendoza, Carlos Alberto: 1983/84 - 1980/82
Abdeneve, Luis Ramón: 1984+1987 - 1980/84+1987
Gaona, Julio César: 1989/91 - 1985/86
Dykstra, Claudio Daniel: 1982/87 - 1992
Neffa, Gustavo Alfredo: 1992/93 - 1992
Talarico, Fabio Mario: 1993 - 1991
Punteros derechos
Gáspari, Alfredo Santiago: 1937/38+1941 - 1942
Sánchez, Rafael: 1949 - 1949/50
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1961
Mastrángelo, Ernesto Enrique: 1976/81 - 1975
Cibeyra, Aníbal Francisco: 1977 - 1970
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1978
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1982/85
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1970
Tilger, Daniel Alberto: 1989/90 - 1999/2001
Ruiz, Emanuel Diego Salvador: 1997/98+1999/2000 - 2001/02
Giménez, Christian: 1998/2002 - 2003
Insider derecho
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1945
Centrodelanteros
Mansilla, Pedro Enrique: 1956/60 - 1966/67
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1975/78
García Cambón, Carlos María: 1974/76 - 1977
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1980
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1981
Stocco, Marcelo: 1983/84+1986 - 1985/86
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1978/84+1992
Acosta, Alberto Federico: 1993/94 - 1986/88
Raffo, Jorge Oscar: 1985/87 - 1994/95
Carrario, Silvio René: 1996 - 1997
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 - 2010/11
Punteros izquierdos
Fernández, José Guillermo: 1939 - 1942
Grecco, José Vicente: 1948 - 1944+1949/53
DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1930
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1955
Lúpiz, Enrique: 1947 - 1960
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1975
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1974+1981
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/87 - 1990+1998
Sólo los que jugaron oficialmente. Por ejemplo, Andrés Franzoia todavía no debutó en Unión.
Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 - 1950
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1975
Biasutto, Carlos Ángel: 1975/76 - 1978/79
Yorno, Marcelo Arturo: 1995/96 - 1996/97
Marcadores laterales derechos
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1969+1973/76
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1985/86
Primeros marcadores centrales
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1983
Alberto, Mario Eduardo: 1984/85 - 1978/84+1985/90
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1993/94
Ortiz, Fernando: 1998 - 2000/03
Segundos marcadores centrales
Bachino, Marcelo Fabián: 1982/83 - 1984
Passucci, Roberto Aníbal: 1981/86 - 1988/90
Zacarías, Claudio Hugo: 1986/87 - 1992/93
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1996/97
Marcadores laterales izquierdos
Edwards, Federico Roberto: 1951/59 - 1949/50
Bertolé, Ricardo Heriberto: 1973/75 - 1979/80
Kees, Héctor Humberto: 1975/77 - 1978
Córdoba, Carlos Héctor: 1978/84 - 1986/87
Centre halves – volantes centrales
Pérez, Juan Gregorio: 1944 - 1940/43
Brattina, Juan: 1948/49 - 1949/53
Suñé, Rubén José: 1967/72+1976/80 - 1975
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1976/77
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
Half izquierdo
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1956/59
Volantes mixtos derechos
Benítez, Jorge José: 1973/83 - 1983
Brindisi, Miguel Ángel: 1981/82 - 1983
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1986/89+1991
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 - 1998
Marchant, Julio Javier: 2000/2002 - 2003/04
Fioretto, Nahuel Darío: 2001 - 2011
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1965/67+1975
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1999
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 1998/2001+2009/10+2012
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 - 1999/2001+2002/03
Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1967/69
Mendoza, Carlos Alberto: 1983/84 - 1980/82
Abdeneve, Luis Ramón: 1984+1987 - 1980/84+1987
Gaona, Julio César: 1989/91 - 1985/86
Dykstra, Claudio Daniel: 1982/87 - 1992
Neffa, Gustavo Alfredo: 1992/93 - 1992
Talarico, Fabio Mario: 1993 - 1991
Punteros derechos
Gáspari, Alfredo Santiago: 1937/38+1941 - 1942
Sánchez, Rafael: 1949 - 1949/50
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1961
Mastrángelo, Ernesto Enrique: 1976/81 - 1975
Cibeyra, Aníbal Francisco: 1977 - 1970
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1978
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1982/85
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1970
Tilger, Daniel Alberto: 1989/90 - 1999/2001
Ruiz, Emanuel Diego Salvador: 1997/98+1999/2000 - 2001/02
Giménez, Christian: 1998/2002 - 2003
Insider derecho
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1945
Centrodelanteros
Mansilla, Pedro Enrique: 1956/60 - 1966/67
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1975/78
García Cambón, Carlos María: 1974/76 - 1977
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1980
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1981
Stocco, Marcelo: 1983/84+1986 - 1985/86
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1978/84+1992
Acosta, Alberto Federico: 1993/94 - 1986/88
Raffo, Jorge Oscar: 1985/87 - 1994/95
Carrario, Silvio René: 1996 - 1997
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 - 2010/11
Punteros izquierdos
Fernández, José Guillermo: 1939 - 1942
Grecco, José Vicente: 1948 - 1944+1949/53
DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1930
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1955
Lúpiz, Enrique: 1947 - 1960
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1975
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1974+1981
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/87 - 1990+1998
jueves, 23 de agosto de 2012
PERDONAMOS
La verdad, fue un partido bárbaro pero este gil que escribe prefiere que los partidos sean horribles, que no se llegue nunca a los arcos, hasta que nos quedemos todos dormidos pero que gane Boca, aunque sea con un gol en contra.
Se tuvo todo para ganar porque Independiente siguió tan bajo como se lo había visto con Racing, inseguro, acusando cada impacto, golpeado desde antes de comenzar el juego.
Boca volvió a presentar características parecidas a las que se habían visto ante All Boys: agresividad, profundidad, vértigo, llegada frecuente pero demasiada permeabilidad en función defensiva. Quede claro que el concepto no es un cargo sólo a la última línea: la función ofensiva es responsabilidad de todos.
Lo que jugó el Gordo Sánchez Miño fue fantástico. Las hizo casi todas. Fue volante, fue conductor, fue agente de recuperación y de salida, llegó y definió. El tiro libre del tercer gol fue una joya, un poema, perfecto.
Otra muy buena noticia fue lo bien que entró el uruguayo Albín. En media hora se ganó a la gente. Claro que tendremos que seguir viéndolo pero esas dos corridas suyas (una de ellas la previa al gol de Sánchez Miño) levantaron a la cancha. Ya tiene una buena parte del camino recorrido. Si se afirma, estaremos en presencia de una gran contratación.
Lautaro Acosta, el otro que hizo su debut, también se insinuó bien. Le hicieron un penal, no cobrado. Estuvo rapidito, encarador, movedizo. La cagó con esa jugada en la que quedó ante Hilario Navarro y en lugar de definir, se pasó de altruista, se la quiso dar al Tanque Silva y la pelota terminó en el corner.
El hombre clave del partido fue Clemente. Fue protagonista de dos jugadas que definieron el curso del partido. Ese contraataque en que recorrió ochenta metros para llegar a quedar mano a mano con Navarro fue una salida espectacular, imponente. Lástima lo mal que definió. Le faltó, en primer término, meter el freno, venía muy acelerado. Podía tirar gambeta larga, tocar por arriba del arquero (resoluciones ambas que requieren una condición técnica que a él le falta) o tocársela a Blandi. Terminó prácticamente chocando contra Navarro.
Y después, la del penal no fue una cagada, fueron dos. Primero, cerró al revés y permitió que Leguizamón le robara la bola dentro del área. A continuación, le hizo el penal que no era imprescindible, porque Leguizamón estaba en un costado, cerca de la raya de fondo y venía cerrando Burdisso. Pero otra vez, le faltó meter el freno, Clemente vive muy acelerado. Así fue siempre y así seguirá siendo, por supuesto.
Una lástima porque en esa jugada terminaron de escaparse dos puntos que eran nuestros. Boca no tendría que haber dejado pasar el primer tiempo, ese lapso debió haberle alcanzado para dejar el partido definido.
Cuando el Tanque Silva abrió el marcador con una muy buena definición, remate seco y bien ajustado, aprovechando el cagadón de Galeano, ya podía decirse que casi estaba el chivo en el lazo, aunque sólo se hubiese jugado un cuarto de hroa por lo que ya se dijo, porque Independiente estaba regalado, groggy. Perdonamos, ahí. Apuntábamos desde este mismo foro, después de ver a Independiente con Racing, que no había que perdonarlo. Lo perdonamos.
Con que hubiera entrado una más, se terminaba todo pero no entró. Nico Blandi dejó pasar dos inexcusables. Una, ese cabezazo sólo frente al arco en que tenía tiempo para elegir dónde ponerla. Después, esa en que demoró una eternidad y permitió que llegara Galeano. Lo peor de esa fue que terminó en el primer empate de Independiente porque de inmediato se fue Vidal por izquierda, la puso al medio y llegó Santana para definir. Se defendió muy mal, en esa jugada. Primero, Vidal le ganó a Cellay y después, Santana primereó.
Sacamos del medio y metimos el segundo. Bien jugado el lateral por Clemente, bien aguantada la bola por el Tanque y muy buen remate de Somoza. Bien contra el palo. Y era como para creer que ahora sí, que ya estaba. Independiente, en sus actuales circunstancias, ¿cómo iba a levantarse tras un golpe de nocaut como ése, inmediatamente después del empate y ya en el final del primer tiempo?
Sin embargo, lo dejamos levantar de nuevo. Acá hubo falla de D’Angelo, que primero tapó bien pero después dejó que la pelota se le escapara muy lejos para que Rosales definiera con él fuera de posición. Fue la única mala del muchacho de Bariloche, que en el primer tiempo le había tapado una muy buena a Rosales y en el segundo sacó dos bolas tremendas, el cabezazo de Farías y el tiro de Ferreyra desde la izquierda.
Para peor, casi enseguida del 2-2 nos quedamos sin el Flaco Schiavi. Imprudente, el Flaco. Tenía amarilla, debió haber tenido más cuidado. No se puede decir mucho de la expulsión del Flaco, sólo que Loustau, una vez más, dejó a Boca con uno menos bastante temprano. La amarilla del primer tiempo al Flaco fue exagerada y lo condicionó. Después, el hijo del Pichi iba a comerse el penal de Galeano a Acosta. Se ve que sigue teniendo problemas cuando le toca Boca tras aquel partido con River en que le pegaron tanto. Tiene que seguir yendo al psicólogo o empezar a ir, si es que todavía no lo ha hecho.
Lo bueno es que Boca se acomodó bien con diez. Entró Albin por Pochi Chávez, que había hecho un buen primer tiempo pero iba de mayor a menor, después entró Acosta y el equipo tenía velocidad y precisión en la salida. Tras el golazo de Sánchez Miño seguíamos llegando pero también seguíamos regalando mucho en el fondo. Bien Burdisso, el mejor de los defensores pero en lo colectivo, no había la suficiente contención. Así fue que nos terminaron arruinando la noche.
El empate, para ellos, es un triunfo. Saben que tendrían que haber perdido. Por eso festejaron tanto. Por eso el pelotudo del técnico y el estúpido del arquero suplente provocaron a los plateístas en el festejo. No vamos a detenernos aquí a calificar de vándalos e inadaptados a los plateístas ni a recitar que los que tiraron el cartel “le hacen mucho mal al fútbol” y hay que lapidarlos en la plaza pública. Lo que pasó, pasó, ya está. Lástima que por esa gilada nos van a castigar duro, la vamos a pagar carita.
A Avellaneda tenemos que ir a definir lo que no pudimos definir en La Bombonera. Somos mejores, lo sabemos nosotros y lo saben ellos. Es la ventaja que tenemos.
Muy lindo el recibimiento al paraguayo Morel y al colombiano Vargas. A Fabián, cuando fue reemplazado, lo bañó una ovación. Se emocionó. Fabián y Claudio saben que los bosteros somos únicos.
Se tuvo todo para ganar porque Independiente siguió tan bajo como se lo había visto con Racing, inseguro, acusando cada impacto, golpeado desde antes de comenzar el juego.
Boca volvió a presentar características parecidas a las que se habían visto ante All Boys: agresividad, profundidad, vértigo, llegada frecuente pero demasiada permeabilidad en función defensiva. Quede claro que el concepto no es un cargo sólo a la última línea: la función ofensiva es responsabilidad de todos.
Lo que jugó el Gordo Sánchez Miño fue fantástico. Las hizo casi todas. Fue volante, fue conductor, fue agente de recuperación y de salida, llegó y definió. El tiro libre del tercer gol fue una joya, un poema, perfecto.
Otra muy buena noticia fue lo bien que entró el uruguayo Albín. En media hora se ganó a la gente. Claro que tendremos que seguir viéndolo pero esas dos corridas suyas (una de ellas la previa al gol de Sánchez Miño) levantaron a la cancha. Ya tiene una buena parte del camino recorrido. Si se afirma, estaremos en presencia de una gran contratación.
Lautaro Acosta, el otro que hizo su debut, también se insinuó bien. Le hicieron un penal, no cobrado. Estuvo rapidito, encarador, movedizo. La cagó con esa jugada en la que quedó ante Hilario Navarro y en lugar de definir, se pasó de altruista, se la quiso dar al Tanque Silva y la pelota terminó en el corner.
El hombre clave del partido fue Clemente. Fue protagonista de dos jugadas que definieron el curso del partido. Ese contraataque en que recorrió ochenta metros para llegar a quedar mano a mano con Navarro fue una salida espectacular, imponente. Lástima lo mal que definió. Le faltó, en primer término, meter el freno, venía muy acelerado. Podía tirar gambeta larga, tocar por arriba del arquero (resoluciones ambas que requieren una condición técnica que a él le falta) o tocársela a Blandi. Terminó prácticamente chocando contra Navarro.
Y después, la del penal no fue una cagada, fueron dos. Primero, cerró al revés y permitió que Leguizamón le robara la bola dentro del área. A continuación, le hizo el penal que no era imprescindible, porque Leguizamón estaba en un costado, cerca de la raya de fondo y venía cerrando Burdisso. Pero otra vez, le faltó meter el freno, Clemente vive muy acelerado. Así fue siempre y así seguirá siendo, por supuesto.
Una lástima porque en esa jugada terminaron de escaparse dos puntos que eran nuestros. Boca no tendría que haber dejado pasar el primer tiempo, ese lapso debió haberle alcanzado para dejar el partido definido.
Cuando el Tanque Silva abrió el marcador con una muy buena definición, remate seco y bien ajustado, aprovechando el cagadón de Galeano, ya podía decirse que casi estaba el chivo en el lazo, aunque sólo se hubiese jugado un cuarto de hroa por lo que ya se dijo, porque Independiente estaba regalado, groggy. Perdonamos, ahí. Apuntábamos desde este mismo foro, después de ver a Independiente con Racing, que no había que perdonarlo. Lo perdonamos.
Con que hubiera entrado una más, se terminaba todo pero no entró. Nico Blandi dejó pasar dos inexcusables. Una, ese cabezazo sólo frente al arco en que tenía tiempo para elegir dónde ponerla. Después, esa en que demoró una eternidad y permitió que llegara Galeano. Lo peor de esa fue que terminó en el primer empate de Independiente porque de inmediato se fue Vidal por izquierda, la puso al medio y llegó Santana para definir. Se defendió muy mal, en esa jugada. Primero, Vidal le ganó a Cellay y después, Santana primereó.
Sacamos del medio y metimos el segundo. Bien jugado el lateral por Clemente, bien aguantada la bola por el Tanque y muy buen remate de Somoza. Bien contra el palo. Y era como para creer que ahora sí, que ya estaba. Independiente, en sus actuales circunstancias, ¿cómo iba a levantarse tras un golpe de nocaut como ése, inmediatamente después del empate y ya en el final del primer tiempo?
Sin embargo, lo dejamos levantar de nuevo. Acá hubo falla de D’Angelo, que primero tapó bien pero después dejó que la pelota se le escapara muy lejos para que Rosales definiera con él fuera de posición. Fue la única mala del muchacho de Bariloche, que en el primer tiempo le había tapado una muy buena a Rosales y en el segundo sacó dos bolas tremendas, el cabezazo de Farías y el tiro de Ferreyra desde la izquierda.
Para peor, casi enseguida del 2-2 nos quedamos sin el Flaco Schiavi. Imprudente, el Flaco. Tenía amarilla, debió haber tenido más cuidado. No se puede decir mucho de la expulsión del Flaco, sólo que Loustau, una vez más, dejó a Boca con uno menos bastante temprano. La amarilla del primer tiempo al Flaco fue exagerada y lo condicionó. Después, el hijo del Pichi iba a comerse el penal de Galeano a Acosta. Se ve que sigue teniendo problemas cuando le toca Boca tras aquel partido con River en que le pegaron tanto. Tiene que seguir yendo al psicólogo o empezar a ir, si es que todavía no lo ha hecho.
Lo bueno es que Boca se acomodó bien con diez. Entró Albin por Pochi Chávez, que había hecho un buen primer tiempo pero iba de mayor a menor, después entró Acosta y el equipo tenía velocidad y precisión en la salida. Tras el golazo de Sánchez Miño seguíamos llegando pero también seguíamos regalando mucho en el fondo. Bien Burdisso, el mejor de los defensores pero en lo colectivo, no había la suficiente contención. Así fue que nos terminaron arruinando la noche.
El empate, para ellos, es un triunfo. Saben que tendrían que haber perdido. Por eso festejaron tanto. Por eso el pelotudo del técnico y el estúpido del arquero suplente provocaron a los plateístas en el festejo. No vamos a detenernos aquí a calificar de vándalos e inadaptados a los plateístas ni a recitar que los que tiraron el cartel “le hacen mucho mal al fútbol” y hay que lapidarlos en la plaza pública. Lo que pasó, pasó, ya está. Lástima que por esa gilada nos van a castigar duro, la vamos a pagar carita.
A Avellaneda tenemos que ir a definir lo que no pudimos definir en La Bombonera. Somos mejores, lo sabemos nosotros y lo saben ellos. Es la ventaja que tenemos.
Muy lindo el recibimiento al paraguayo Morel y al colombiano Vargas. A Fabián, cuando fue reemplazado, lo bañó una ovación. Se emocionó. Fabián y Claudio saben que los bosteros somos únicos.
martes, 21 de agosto de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA E INDEPENDIENTE: 76
Arqueros
Belloc, José: 1909/10 - 1911/12
Rigante, Roberto: 1981 - 1977/78
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/1994 - 1973/75+1976/80
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 2004/05
Ustari, Oscar Alfredo: 2012 - 2005/07
Marcadores laterales derechos
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 - 1978
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1995/98+2000/01+2004/05
Back derecho - primeros marcadores centrales
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 - 1950/53
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 - 1970/72
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1971/75
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 2005/06
Backs izquierdos – segundo marcador central
Ochoa, Balbino: 1915 - 1908/12
Capelletti, Victorio: 1916/21 - 1914/15
Lanata, Agustín José: 1918 - 1912
Silveira, Alcides Vicente: 1963/68 - 1960/62
Marcadores laterales izquierdos
Bendazzi, Juan Alberto: 1946/53 - 1957/58
Bertolé, Ricardo Heriberto: 1973/75 - 1975/77
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1977/80
Domenech, Adrián Néstor: 1987/89 - 1981
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 2012
Half derecho
Evaristo, Juan: 1931/32 - 1933
Volantes centrales
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1981
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1982/88
Mancuso, Alejandro Víctor: 1993/94 - 1997/98
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90+1994/96 - 1996/99
Cascini, Alfredo Raúl: 2002/05 - 1993/95+1996/2000
Half izquierdo
Vilanoba, Enrique: 1944/48 - 1949/50
Volantes mixtos derechos
Adorno, Ramón Toribio: 1973 - 1969/73+1978
Acuña, Roberto Miguel: 1994/95 - 1995/97
Cagna, Diego: 1996/99+2003/05 - 1992/96
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1998/99
Vigna, Hernán: 1998 - 2003
Ortemán, Sergio Daniel: 2007 - 2006
Vargas, Fabián Andrés: 2003/06+2007/09 - 2012
Volantes mixtos izquierdos
Savoy, Raúl Armando: 1969/71 - 1963/68
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1977/80
Enganches
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1983/87+1992
Insúa, Federico: 2005/06+2009/10 - 2002/03+2004/05
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2010/11
Medias puntas
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1981/82
Rudman, Silvio Gabriel: 1994 - 1991
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1995
Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1910
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1912/13+1918+1922/28
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 - 1941/43
Navarro, Juan Carlos: 1953/55 - 1950/51
López, Oscar: 1966 - 1957/59
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1986
Giménez, Christian: 1998/2002 - 2003/04
Cángele, Franco Darío: 2003/04 - 2005
Insiders derechos
González, Martín: 1913 - 1913
Bozzo, Pablo: 1918/23 - 1924
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1945/46
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 - 1952
Abeledo, Ramón Gregorio: 1964 - 1956/62
Centrodelanteros
Leal, Arnulfo Horacio: 1913 - 1909
Colla, Enrique: 1915/17 - 1911/13
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1951/52
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1979/80
Outes, Norberto Daniel: 1980/81 - 1975/80
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1982/83
Mohamed, Antonio Ricardo: 1991/92 - 1992/93
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1993/94
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1991/95+2000/01
Barijho, Antonio Daniel: 1998/2001+2003/04 `- 2006
Marioni, Bruno: 2007 - 1999/2000+2001+2003
Insiders izquierdos
Di Leo, Américo: 1938/40 - 1942/43
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1949
Grillo, Ernesto José: 1960/66 - 1949/57
Punteros izquierdos
Rovito, Carmelo: 1926 - 1923/25+1926/27
Evaristo, Mario: 1926/31 - 1932/33
Orsi, Raimundo Bibiani: 1936 - 1922/28+1935
Panasci, Victorio Antonio: 1952 - 1949/50
Tarabini, Roberto Aníbal: 1971 - 1966/70
Barberón, Alejandro Esteban: 1988/90 - 1981+1984/88
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1992/93
DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1957/58+1969
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1968
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1971
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 1981/82+1995
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1976/79+1983/84+1985/87+1990/91+2003/04
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1996/97+1998/99+2005
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 1994/95
Borghi, Claudio Daniel: 2010 - 2008
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 2010*
Falcioni, Julio César: 2011 - 2005/06
*: En dupla con Pavoni, Ricardo Elvio
Arqueros
Belloc, José: 1909/10 - 1911/12
Rigante, Roberto: 1981 - 1977/78
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/1994 - 1973/75+1976/80
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 2004/05
Ustari, Oscar Alfredo: 2012 - 2005/07
Marcadores laterales derechos
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 - 1978
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1995/98+2000/01+2004/05
Back derecho - primeros marcadores centrales
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 - 1950/53
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 - 1970/72
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1971/75
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 2005/06
Backs izquierdos – segundo marcador central
Ochoa, Balbino: 1915 - 1908/12
Capelletti, Victorio: 1916/21 - 1914/15
Lanata, Agustín José: 1918 - 1912
Silveira, Alcides Vicente: 1963/68 - 1960/62
Marcadores laterales izquierdos
Bendazzi, Juan Alberto: 1946/53 - 1957/58
Bertolé, Ricardo Heriberto: 1973/75 - 1975/77
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1977/80
Domenech, Adrián Néstor: 1987/89 - 1981
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 2012
Half derecho
Evaristo, Juan: 1931/32 - 1933
Volantes centrales
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1981
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1982/88
Mancuso, Alejandro Víctor: 1993/94 - 1997/98
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90+1994/96 - 1996/99
Cascini, Alfredo Raúl: 2002/05 - 1993/95+1996/2000
Half izquierdo
Vilanoba, Enrique: 1944/48 - 1949/50
Volantes mixtos derechos
Adorno, Ramón Toribio: 1973 - 1969/73+1978
Acuña, Roberto Miguel: 1994/95 - 1995/97
Cagna, Diego: 1996/99+2003/05 - 1992/96
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1998/99
Vigna, Hernán: 1998 - 2003
Ortemán, Sergio Daniel: 2007 - 2006
Vargas, Fabián Andrés: 2003/06+2007/09 - 2012
Volantes mixtos izquierdos
Savoy, Raúl Armando: 1969/71 - 1963/68
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1977/80
Enganches
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1983/87+1992
Insúa, Federico: 2005/06+2009/10 - 2002/03+2004/05
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2010/11
Medias puntas
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1981/82
Rudman, Silvio Gabriel: 1994 - 1991
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1995
Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1910
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1912/13+1918+1922/28
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 - 1941/43
Navarro, Juan Carlos: 1953/55 - 1950/51
López, Oscar: 1966 - 1957/59
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1986
Giménez, Christian: 1998/2002 - 2003/04
Cángele, Franco Darío: 2003/04 - 2005
Insiders derechos
González, Martín: 1913 - 1913
Bozzo, Pablo: 1918/23 - 1924
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1945/46
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 - 1952
Abeledo, Ramón Gregorio: 1964 - 1956/62
Centrodelanteros
Leal, Arnulfo Horacio: 1913 - 1909
Colla, Enrique: 1915/17 - 1911/13
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1951/52
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1979/80
Outes, Norberto Daniel: 1980/81 - 1975/80
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1982/83
Mohamed, Antonio Ricardo: 1991/92 - 1992/93
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1993/94
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1991/95+2000/01
Barijho, Antonio Daniel: 1998/2001+2003/04 `- 2006
Marioni, Bruno: 2007 - 1999/2000+2001+2003
Insiders izquierdos
Di Leo, Américo: 1938/40 - 1942/43
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1949
Grillo, Ernesto José: 1960/66 - 1949/57
Punteros izquierdos
Rovito, Carmelo: 1926 - 1923/25+1926/27
Evaristo, Mario: 1926/31 - 1932/33
Orsi, Raimundo Bibiani: 1936 - 1922/28+1935
Panasci, Victorio Antonio: 1952 - 1949/50
Tarabini, Roberto Aníbal: 1971 - 1966/70
Barberón, Alejandro Esteban: 1988/90 - 1981+1984/88
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1992/93
DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1957/58+1969
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1968
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1971
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 1981/82+1995
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1976/79+1983/84+1985/87+1990/91+2003/04
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1996/97+1998/99+2005
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 1994/95
Borghi, Claudio Daniel: 2010 - 2008
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 2010*
Falcioni, Julio César: 2011 - 2005/06
*: En dupla con Pavoni, Ricardo Elvio
domingo, 19 de agosto de 2012
BUENAS Y MALAS PERO SEGUIMOS GANANDO
Fue un partido con una gran diversidad de matices para cuyo análisis hay también muchas puntas por donde entrarle. Como espectáculo, muy rico, porque hubo numerosísimos riesgos para los arcos. Boca ganó y además, fue profundo, agresivo, intenso en ataque. Pudo haber goleado.
Tal vez será que por ser quienes somos nos ponemos inconformistas, exigentes en extremo pero bueno, no podemos olvidarnos de los largos pasajes en que perdimos control de juego. En que se jugaba a lo que quería All Boys. Y nos llegaron, nos llegaron demasiado.
No habían pasado dos minutos y estábamos 1-0. Es el partido soñado arrancar 1-0. Tiro libre bien puesto por el Gordo Sánchez Miño, cerrándola con zurda desde la derecha, la mala salida de Cambiasso y la cabeza de Guille Burdisso. No tenía el dato ése de que el hermano de Nico la había metido cuando debutó en El Porve, en Central, en Arsenal y en la selección. Quinto debut con un gol y éste, en la primera pelota que tocó. Impresionante.
Contra todos los pronósticos, lo que sucedió a ese gol fueron veinte minutos horrendos, siniestros. Perdimos la pelota, volvía enseguida, la tenían siempre ellos. Nuestro ídolo Ahumada (el del “Silencio Atroz”, grande, Ahumada) era un pulpo. Morel, que cuando se le entibia un poquito el pecho puede marcar diferencia en cualquier lado, parecía Román. El uruguayo Rodríguez, un tren por la izquierda. Borghello, picoteando por todo el frente, un problema insoluble.
Muy rapidito nos empataron en otra pelota parada. Le pegó muy bien Rodríguez y Borghello apareció en el primer palo como un fantasma. Todo mérito de ellos. No hay mucho que reprocharse salvo que el foul de Clemente era totalmente evitable. Lo que se dice, un fau al pedo. Es que estaba fuera de medida, Clemente. Salía mal, llegaba tarde. Le trabajaban el espacio a su espalda y se hacían un picnic por ahí.
Menos mal que Guille Burdisso anduvo muy bien. Todo el partido. En ese momento tan difícil metió varios cruces muy bien metidos. Lo de Guille fue como si hubiese llevado puesta la camiseta de toda la vida. Le debe haber quedado impregnada la identidad bostera de cuando lo veía a Nico desde la tribuna.
Uno a uno y era grave porque Boca no aparecía en el partido. Cuando Somoza no encuentra el lugar justo donde pararse, toda la estantería se viene abajo. Sigue muy bajo Pablito Ledesma. El Gordo Sánchez Miño se cerraba mucho para dejarle vía libre a Clemente, como hace habitualmente Erviti pero en el caso del Gordo, conviene que juegue más abierto.
Ya andábamos por los 25 cuando Boca, por lo menos, pasó a compartir la posesión. Tuvo mucho que ver lo que se movió Viatri, bajando para pedirla porque Pochi no aparecía. Y cuando le llegaba alguna pelota, la comprometía y la perdía, no inventaba nada. Otro factor fue que empezaron a entenderse el Gordo y Clemente y empezamos a encontrar alguna vez la puerta abierta por la izquierda.
La verdad, nos favoreció un error determinante del asistente Viola en un instante clave. Si el tipo no le levanta mal la bandera a Borghello en el minuto cuarenta y llegábamos al entretiempo 1-2, se venía la noche. Por cómo estaban dadas las cosas, no hubiera sido nada fácil levantarse, torcer el rumbo del partido. Nos hubiésemos puesto locos todos y ellos hubieran nadado en su salsa.
Y bueno, no sólo que no nos fuimos el descanso 1-2, sino que nos fuimos 2-1 porque sobre la hora llegó el gol del Tanque Silva. Fundamental. Otra bola parada, esta vez más frontal y a cargo de Pochi, y la cabeza del Tanque. Buen frentazo. Cambiasso, medio mal parado, quedó en bolas.
Es un dato muy positivo haber metido dos goles de pelota parada. Cuando íbamos a jugar contra el Banfield de Falcioni, las pelotas detenidas para ellos eran un martirio, una tortura. Todos decíamos “¡qué bien labura este tipo (Falcioni) las bochas paradas!”. Un detalle importante, en este partido, fue que nunca se sabía quién iba a pegarle, si Pochi o el Gordo. Cuando estaba Román, él era el dueño absoluto, de derecha o de izquierda. A veces, si se cansaba, le dejaba alguna a Erviti o algún córner a Mouche pero mandaba él. Perdimos a un ejecutor eximio e irrepetible pero ahora hay abanico de posibilidades, al menos si está Sánchez Miño en la cancha y también en los directos al arco, alguna vez (no en este partido) se anima el Apu Sosa, que en Racing supo meterla.
Empezó el segundo tiempo y otra vez pegamos en frío. Cagadón de Grana y Clemente la hizo perfecta, se fue de una hasta Cambiasso y después la tocó para atrás, para que el Tanque reventara con el arquero fuera de foco. Muy buen aprovechamiento del regalo. Y es muy bueno que el Tanque la haya metido dos veces. Sinceramente, este gil que escribe lo puteó bastante, al Tanque, en el curso del primer tiempo. El tipo paraba cualquier posibilidad de ataque que pasaba por sus pies. Tiene que empezar a meterla más, el Tanque. Tiene que ganarnos de una vez por todas. Si no la mete, nos pone mal, nerviosos, lo vemos lento, torpe, a contramano de la jugada y del partido. Por eso es de esperar que estos dos goles juntos le den de una vez por todas la confianza y la seguridad.
En realidad, durante el segundo tiempo sí que Boca tuvo control de la situación. Lo que el Gordo y Clemente habían insinuado en el final del primer tiempo se afianzó en el segundo. Puede ser una buena fórmula esa que ya empezó a verse con Racing y con Tigre. Juntos son dinamita. Hay entendimiento a primera vista. Y otro protagonista siguió siendo Luquitas Viatri que se mueve muy bien por toda la cancha. Boca pudo haber goleado. Es cierto que ellos, obligados a arriesgar, quedaron muchas veces expuestos pero lo bueno es que Boca manejó bien la pelota, fue veloz y certero en la salida. No así en la definición porque en ese caso sí, hubiesen sido cuatro, cinco o seis.
Lo que no puede entenderse, lo que no puede aceptarse es que aún en circunstancias tan favorables hayamos dado tantas chances. La que se desvió en el Flaco Schiavi y tocó el palo derecho de D’Angelo, la que el propio Flaco salvó en la raya con D’Angelo vencido, ese foul del Flaco desde atrás a un rival que se iba sólo (le perdonaron la expulsión). El Flaco fue otro protagonista del segundo tiempo. En su nivel, fuerte, autoritario. ¿Pero cómo puede ser que en un partido que tenemos servido para golear terminemos dependiendo del Flaco?...
Por eso, fue un partido al que uno no sabe bien por dónde entrarle. Con buenas y malas noticias. Aunque la mejor, obviamente, es que ganamos y que metimos tres en serie, contando la final de la Copa Argentina. Y la peor noticia, claro, las lesiones. Ustari, afuera por veinte días. El Apu Sosa, también. El golpe a Luquitas en el tobillo izquierdo esperemos que no sea nada, ya venía golpeado en el derecho desde el partido con Racing. Y lo de Clemente, bueno, él suele terminar cada partido con dolores musculares, al límite y en esta semana le metieron mucho ajetreo. Sabella se lo llevó a pasear por Alemania y no lo puso. ¿No hay nadie de Boca que vaya a la AFA, pegue una trompada arriba de la mesa y les grite que no nos rompan las pelotas? ¿Eh, Crespi?
Ahora vienen los coloraditos, por la Sudamericana, y no podemos saber bien cómo va a formar Boca. Hay que imponerles condiciones, ellos vienen mal pero mal, mal. Hoy fui a verlos con Racing. ¡Mamita! No armaron una sola jugada de ataque en todo el partido. Si Racing jugaba sin arquero, era lo mismo. Racing no los recagó a goles porque es Racing. Nosotros somos Boca. Si están en la lona, que no se levanten.
Tal vez será que por ser quienes somos nos ponemos inconformistas, exigentes en extremo pero bueno, no podemos olvidarnos de los largos pasajes en que perdimos control de juego. En que se jugaba a lo que quería All Boys. Y nos llegaron, nos llegaron demasiado.
No habían pasado dos minutos y estábamos 1-0. Es el partido soñado arrancar 1-0. Tiro libre bien puesto por el Gordo Sánchez Miño, cerrándola con zurda desde la derecha, la mala salida de Cambiasso y la cabeza de Guille Burdisso. No tenía el dato ése de que el hermano de Nico la había metido cuando debutó en El Porve, en Central, en Arsenal y en la selección. Quinto debut con un gol y éste, en la primera pelota que tocó. Impresionante.
Contra todos los pronósticos, lo que sucedió a ese gol fueron veinte minutos horrendos, siniestros. Perdimos la pelota, volvía enseguida, la tenían siempre ellos. Nuestro ídolo Ahumada (el del “Silencio Atroz”, grande, Ahumada) era un pulpo. Morel, que cuando se le entibia un poquito el pecho puede marcar diferencia en cualquier lado, parecía Román. El uruguayo Rodríguez, un tren por la izquierda. Borghello, picoteando por todo el frente, un problema insoluble.
Muy rapidito nos empataron en otra pelota parada. Le pegó muy bien Rodríguez y Borghello apareció en el primer palo como un fantasma. Todo mérito de ellos. No hay mucho que reprocharse salvo que el foul de Clemente era totalmente evitable. Lo que se dice, un fau al pedo. Es que estaba fuera de medida, Clemente. Salía mal, llegaba tarde. Le trabajaban el espacio a su espalda y se hacían un picnic por ahí.
Menos mal que Guille Burdisso anduvo muy bien. Todo el partido. En ese momento tan difícil metió varios cruces muy bien metidos. Lo de Guille fue como si hubiese llevado puesta la camiseta de toda la vida. Le debe haber quedado impregnada la identidad bostera de cuando lo veía a Nico desde la tribuna.
Uno a uno y era grave porque Boca no aparecía en el partido. Cuando Somoza no encuentra el lugar justo donde pararse, toda la estantería se viene abajo. Sigue muy bajo Pablito Ledesma. El Gordo Sánchez Miño se cerraba mucho para dejarle vía libre a Clemente, como hace habitualmente Erviti pero en el caso del Gordo, conviene que juegue más abierto.
Ya andábamos por los 25 cuando Boca, por lo menos, pasó a compartir la posesión. Tuvo mucho que ver lo que se movió Viatri, bajando para pedirla porque Pochi no aparecía. Y cuando le llegaba alguna pelota, la comprometía y la perdía, no inventaba nada. Otro factor fue que empezaron a entenderse el Gordo y Clemente y empezamos a encontrar alguna vez la puerta abierta por la izquierda.
La verdad, nos favoreció un error determinante del asistente Viola en un instante clave. Si el tipo no le levanta mal la bandera a Borghello en el minuto cuarenta y llegábamos al entretiempo 1-2, se venía la noche. Por cómo estaban dadas las cosas, no hubiera sido nada fácil levantarse, torcer el rumbo del partido. Nos hubiésemos puesto locos todos y ellos hubieran nadado en su salsa.
Y bueno, no sólo que no nos fuimos el descanso 1-2, sino que nos fuimos 2-1 porque sobre la hora llegó el gol del Tanque Silva. Fundamental. Otra bola parada, esta vez más frontal y a cargo de Pochi, y la cabeza del Tanque. Buen frentazo. Cambiasso, medio mal parado, quedó en bolas.
Es un dato muy positivo haber metido dos goles de pelota parada. Cuando íbamos a jugar contra el Banfield de Falcioni, las pelotas detenidas para ellos eran un martirio, una tortura. Todos decíamos “¡qué bien labura este tipo (Falcioni) las bochas paradas!”. Un detalle importante, en este partido, fue que nunca se sabía quién iba a pegarle, si Pochi o el Gordo. Cuando estaba Román, él era el dueño absoluto, de derecha o de izquierda. A veces, si se cansaba, le dejaba alguna a Erviti o algún córner a Mouche pero mandaba él. Perdimos a un ejecutor eximio e irrepetible pero ahora hay abanico de posibilidades, al menos si está Sánchez Miño en la cancha y también en los directos al arco, alguna vez (no en este partido) se anima el Apu Sosa, que en Racing supo meterla.
Empezó el segundo tiempo y otra vez pegamos en frío. Cagadón de Grana y Clemente la hizo perfecta, se fue de una hasta Cambiasso y después la tocó para atrás, para que el Tanque reventara con el arquero fuera de foco. Muy buen aprovechamiento del regalo. Y es muy bueno que el Tanque la haya metido dos veces. Sinceramente, este gil que escribe lo puteó bastante, al Tanque, en el curso del primer tiempo. El tipo paraba cualquier posibilidad de ataque que pasaba por sus pies. Tiene que empezar a meterla más, el Tanque. Tiene que ganarnos de una vez por todas. Si no la mete, nos pone mal, nerviosos, lo vemos lento, torpe, a contramano de la jugada y del partido. Por eso es de esperar que estos dos goles juntos le den de una vez por todas la confianza y la seguridad.
En realidad, durante el segundo tiempo sí que Boca tuvo control de la situación. Lo que el Gordo y Clemente habían insinuado en el final del primer tiempo se afianzó en el segundo. Puede ser una buena fórmula esa que ya empezó a verse con Racing y con Tigre. Juntos son dinamita. Hay entendimiento a primera vista. Y otro protagonista siguió siendo Luquitas Viatri que se mueve muy bien por toda la cancha. Boca pudo haber goleado. Es cierto que ellos, obligados a arriesgar, quedaron muchas veces expuestos pero lo bueno es que Boca manejó bien la pelota, fue veloz y certero en la salida. No así en la definición porque en ese caso sí, hubiesen sido cuatro, cinco o seis.
Lo que no puede entenderse, lo que no puede aceptarse es que aún en circunstancias tan favorables hayamos dado tantas chances. La que se desvió en el Flaco Schiavi y tocó el palo derecho de D’Angelo, la que el propio Flaco salvó en la raya con D’Angelo vencido, ese foul del Flaco desde atrás a un rival que se iba sólo (le perdonaron la expulsión). El Flaco fue otro protagonista del segundo tiempo. En su nivel, fuerte, autoritario. ¿Pero cómo puede ser que en un partido que tenemos servido para golear terminemos dependiendo del Flaco?...
Por eso, fue un partido al que uno no sabe bien por dónde entrarle. Con buenas y malas noticias. Aunque la mejor, obviamente, es que ganamos y que metimos tres en serie, contando la final de la Copa Argentina. Y la peor noticia, claro, las lesiones. Ustari, afuera por veinte días. El Apu Sosa, también. El golpe a Luquitas en el tobillo izquierdo esperemos que no sea nada, ya venía golpeado en el derecho desde el partido con Racing. Y lo de Clemente, bueno, él suele terminar cada partido con dolores musculares, al límite y en esta semana le metieron mucho ajetreo. Sabella se lo llevó a pasear por Alemania y no lo puso. ¿No hay nadie de Boca que vaya a la AFA, pegue una trompada arriba de la mesa y les grite que no nos rompan las pelotas? ¿Eh, Crespi?
Ahora vienen los coloraditos, por la Sudamericana, y no podemos saber bien cómo va a formar Boca. Hay que imponerles condiciones, ellos vienen mal pero mal, mal. Hoy fui a verlos con Racing. ¡Mamita! No armaron una sola jugada de ataque en todo el partido. Si Racing jugaba sin arquero, era lo mismo. Racing no los recagó a goles porque es Racing. Nosotros somos Boca. Si están en la lona, que no se levanten.
viernes, 17 de agosto de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y ALL BOYS: 44
Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 - 1949+1952+1956/57+1963/64
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1974/78
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1975
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1980
Barisio, Carlos José: 1983 - 1976/78
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 2000/01
Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 - 1943
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1961
Back derecho – Primeros marcadores centrales
Laidlaw, Luis Guillermo: 1941/45 - 1949/51
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1979
Acosta, Horacio Antonio: 1993 - 1994/96
Florentín, Hernán Teodoro: 1997/98 - 2000/01
Back izquierdo - Segundos marcadores centrales
Succo, Francisco: 1933/34 - 1938
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1975
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1982/85
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1984/86+2004
Marcadores laterales izquierdos
Pereyra, Roberto: 1971 - 1973
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1975/77+1984
Centre halves – Volantes centrales
Silenzi, Cayetano Luis: 1929/33 - 1937
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1938
Magnelli, Felipe Antonio: 1948/52 - 1958
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1975/76
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1983/84
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 2000/01
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1976/78
Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1995/96
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1994/97
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1978
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1994/95+1996/97
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1938
González, Tomás: 1939 - 1942
Chávez, Mariano: 1957 - 1960/62
González, Osvaldo Simón: 1975 - 1974
Dorado, Jorge Oscar: 1976 - 1971/72
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1977
Río, Jorge: 1978 - 1979
Ríos, Gerardo: 1975/78 - 1984
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/84 - 1984
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1984/85
Centrodelanteros
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1949
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1975/79+1980+1981+1984
Punteros izquierdos
Alberino, Antonio Américo: 1929/33 - 1937/40+1942
Cantatore, Victorio: 1945 - 1951
DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 1943+1962
Moreno, José Manuel: 1959 - 1959+1963+1969/70
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1962
Deambrossi, Aristóbulo Luis: 1963/65 - 1979
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1979/80+1985
Marzolini, Silvio: 1981+1995 - 1975+1976
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1976/78
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1984
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 1991
Celoria, Ángel Enrique: 2008 - 1980+1987
Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 - 1949+1952+1956/57+1963/64
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1974/78
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1975
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1980
Barisio, Carlos José: 1983 - 1976/78
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 2000/01
Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 - 1943
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1961
Back derecho – Primeros marcadores centrales
Laidlaw, Luis Guillermo: 1941/45 - 1949/51
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1979
Acosta, Horacio Antonio: 1993 - 1994/96
Florentín, Hernán Teodoro: 1997/98 - 2000/01
Back izquierdo - Segundos marcadores centrales
Succo, Francisco: 1933/34 - 1938
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1975
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1982/85
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1984/86+2004
Marcadores laterales izquierdos
Pereyra, Roberto: 1971 - 1973
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1975/77+1984
Centre halves – Volantes centrales
Silenzi, Cayetano Luis: 1929/33 - 1937
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1938
Magnelli, Felipe Antonio: 1948/52 - 1958
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1975/76
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1983/84
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 2000/01
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1976/78
Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1995/96
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1994/97
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1978
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1994/95+1996/97
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1938
González, Tomás: 1939 - 1942
Chávez, Mariano: 1957 - 1960/62
González, Osvaldo Simón: 1975 - 1974
Dorado, Jorge Oscar: 1976 - 1971/72
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1977
Río, Jorge: 1978 - 1979
Ríos, Gerardo: 1975/78 - 1984
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/84 - 1984
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1984/85
Centrodelanteros
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1949
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1975/79+1980+1981+1984
Punteros izquierdos
Alberino, Antonio Américo: 1929/33 - 1937/40+1942
Cantatore, Victorio: 1945 - 1951
DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 1943+1962
Moreno, José Manuel: 1959 - 1959+1963+1969/70
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1962
Deambrossi, Aristóbulo Luis: 1963/65 - 1979
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1979/80+1985
Marzolini, Silvio: 1981+1995 - 1975+1976
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1976/78
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1984
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 1991
Celoria, Ángel Enrique: 2008 - 1980+1987
jueves, 16 de agosto de 2012
PAREMOS DE CAER EN HONDURAS
La verdad, temía algo peor, mucho peor. Cuando supe que habíamos perdido 2 a 0 experimenté una sensación de alivio. Y bue… Resultado normal. Dos goles no es papelón.
Por cómo se dieron todas las circunstancias en torno de este partido con Honduras, la exposición era máxima así que nos salió barata. No siempre vamos a tener tanta suerte. No siempre tuvimos tanta suerte.
No se me borraron aquellos nueve goles que nos comimos con Barcelona en 1984, en medio de una gira caótica, maratónica y estúpida por Europa y América del Norte. Catástrofe que más allá de la vergüenza deportiva, significó que Boca quedara borrado por varios años de las agendas de los que organizan giras por Europa.
Por 400 mil dólares se manda a un equipo “alternativo” a poner la cara en Miami. ¿Con qué ánimo, con qué predisposición salen a la cancha esos jugadores? Sabiendo que están ahí porque, por ahora, para los partidos en serio no los tienen. Van a cumplir con un compromiso porque no hay más remedio que cumplirlo. Sin respaldo alguno. Son “El carro del pescado”, como decía Marito Zanabria.
Hay signos, síntomas que no pueden pasarse por alto, que tienen que ser tomados en cuenta. El partido, en principio, iba a ser con América de Cali y lo cambiaron por el camino. Dos días antes estuvo a punto de suspenderse porque no se vendían entradas. El estadio tiene capacidad para 75 mil personas y había menos de cinco mil. Ningún canal de televisión argentino se molestó en comprar los derechos de un partido de Boca en el exterior. El que no hubiese TV pudo haber despertado el interés de alguna radio pero tampoco. Y según supe, en la cancha no había ni una sola cámara.
Burdisso juega el primer tiempo, sale corriendo desde el estadio al aeropuerto y esta mañana ya estaba en Casa Amarilla porque -imprevistamente- se lo va a necesitar el sábado contra All Boys. ¿Este es el Boca Primer Mundo Siglo XXI que nos quieren vender?
A Angelici se lo vio muy sonriente y muy bien acompañado en las fotos de promoción de lo que pomposa y faroleramente se dio en llamar “El Lanzamiento de la Marca Boca en Estados Unidos”. Precisemos. El “lanzamiento” se hace para la sarta de turros, hijos de turros y nietos de turros que Fidel echó de Cuba más el resto de latinos desarraigados que infestan Miami. Es decir, una parte ínfima y marginal de los Estados Unidos. Jamás podría tener mayor alcance. ¿Qué puede significarle eso al club, institucionalmente?
Lo peor es que no se trata de una excepción. Se inscribe en el mismo marco del reciente y penoso yiro por Colombia y Venezuela. Ya venimos pagando facturas por estas irracionalidades. Facturas que no se compensan con 400 mil dólares. Y si seguimos cayendo en estas “honduras”, vamos a pagar más caro.
Por cómo se dieron todas las circunstancias en torno de este partido con Honduras, la exposición era máxima así que nos salió barata. No siempre vamos a tener tanta suerte. No siempre tuvimos tanta suerte.
No se me borraron aquellos nueve goles que nos comimos con Barcelona en 1984, en medio de una gira caótica, maratónica y estúpida por Europa y América del Norte. Catástrofe que más allá de la vergüenza deportiva, significó que Boca quedara borrado por varios años de las agendas de los que organizan giras por Europa.
Por 400 mil dólares se manda a un equipo “alternativo” a poner la cara en Miami. ¿Con qué ánimo, con qué predisposición salen a la cancha esos jugadores? Sabiendo que están ahí porque, por ahora, para los partidos en serio no los tienen. Van a cumplir con un compromiso porque no hay más remedio que cumplirlo. Sin respaldo alguno. Son “El carro del pescado”, como decía Marito Zanabria.
Hay signos, síntomas que no pueden pasarse por alto, que tienen que ser tomados en cuenta. El partido, en principio, iba a ser con América de Cali y lo cambiaron por el camino. Dos días antes estuvo a punto de suspenderse porque no se vendían entradas. El estadio tiene capacidad para 75 mil personas y había menos de cinco mil. Ningún canal de televisión argentino se molestó en comprar los derechos de un partido de Boca en el exterior. El que no hubiese TV pudo haber despertado el interés de alguna radio pero tampoco. Y según supe, en la cancha no había ni una sola cámara.
Burdisso juega el primer tiempo, sale corriendo desde el estadio al aeropuerto y esta mañana ya estaba en Casa Amarilla porque -imprevistamente- se lo va a necesitar el sábado contra All Boys. ¿Este es el Boca Primer Mundo Siglo XXI que nos quieren vender?
A Angelici se lo vio muy sonriente y muy bien acompañado en las fotos de promoción de lo que pomposa y faroleramente se dio en llamar “El Lanzamiento de la Marca Boca en Estados Unidos”. Precisemos. El “lanzamiento” se hace para la sarta de turros, hijos de turros y nietos de turros que Fidel echó de Cuba más el resto de latinos desarraigados que infestan Miami. Es decir, una parte ínfima y marginal de los Estados Unidos. Jamás podría tener mayor alcance. ¿Qué puede significarle eso al club, institucionalmente?
Lo peor es que no se trata de una excepción. Se inscribe en el mismo marco del reciente y penoso yiro por Colombia y Venezuela. Ya venimos pagando facturas por estas irracionalidades. Facturas que no se compensan con 400 mil dólares. Y si seguimos cayendo en estas “honduras”, vamos a pagar más caro.
miércoles, 15 de agosto de 2012
LOS HERMANOS SEAN UNIDOS
Con el inminente debut de Guillermo Enio Burdisso quedará conformado el decimotercer binomio de hermanos que hayan jugado oficialmente en la primera de Boca. Acá van.
LOS PENNEY
ALBERTO JUAN: volante, 1908/10, 31 partidos por liga y 6 por copa local, 8 goles.
ARTURO PATRICIO: delantero, 1908/10, 33 partidos por liga y 6 por copa local, 6 goles.
LOS PRIANO
JUAN BAUTISTA: volante, 1908/13, 37 partidos por liga, 8 por copa local, 1 gol.
FRANCISCO: delantero, 1909, 1 partido por liga.
LOS TAGGINO
FRANCISCO: delantero, 1910/15, 89 partidos por liga y 3 por copa local, 40 goles.
ALFREDO: delantero, 1915/22, 5 partidos por liga, 2 goles, 1 título (Liga 1920).
LOS FABIANO
LEONARDO: delantero, 1921/22, 7 partidos por liga y 2 por copa local, 1 gol.
SEBASTIAN: volante, 1921/22, 2 partidos por liga y 3 por copa local.
LOS EVARISTO
MARINO (“MARIO”): delantero, 1926/31, 110 partidos por liga y 4 por copa local, 31 goles, 4 títulos (Ligas 1926, 1930 y 1931, Copa Estímulo 1926).
JUAN: volante, 1931/32, 24 partidos por liga, 1 título (Liga 1931).
LOS DE ZORZI
RODOLFO JUSTO: defensor, 1945/48, 98 partidos por liga, 17 por copa local y 4 por copa internacional, 1 gol, 3 títulos (Copa Ibarguren 1944 -jugada en
1947-, Copa Británica 1946 y Copa Confraternidad 1946).
ALBERTO EMILIO: delantero, 1947, 1 partido por liga, 1 gol.
LOS MORAES ALBUQUERQUE (BRASILEÑOS)
ALMIR: delantero, 1961/62, 6 partidos por liga, 1 gol, 1 título (Liga 1962).
AYRES: defensor o volante, 1963/65, 20 partidos por liga y 6 por copa internacional, 3 goles, 2 títulos (Ligas 1964 y 1965).
LOS ROMERO
VÍCTOR HUGO: delantero o volante, 1966/67, 24 partidos por liga, 4 goles.
ALBERTO DOMINGO: volante, 1971/73, 53 partidos por liga, 4 goles.
LOS ALVES
ABEL ANIBAL: volante, 1975/81 y 1982, 138 partidos por liga, 25 goles, 3 títulos (Metropolitanos 1976 y 1981, Nacional 1976).
HUGO CÉSAR: defensor, 1977/84, 145 partidos por liga y 6 por copa internacional, 3 goles, 1 título (Metropolitano 1981).
LOS MUSLADINI
CARLOS ALBERTO: defensor, 1977/78, 4 partidos por liga.
HUGO DANIEL: defensor, 1987/88 y 1989/90, 66 partidos por liga y 1 por copa internacional, 1 gol.
LOS MARADONA
DIEGO ARMANDO: volante o delantero, 1981 y 1995/97, 70 partidos por liga y 1 por copa internacional, 35 goles, 1 título (Metropolitano 1981).
RAÚL ALFREDO: volante, 1986, 2 partidos por liga y 1 por copa internacional.
LOS BAROS SCHELOTTO
GUILLERMO: delantero, 1997/2007, 212 partidos por liga y 88 por copa internacional, 86 goles, 15 títulos (Aperturas 1998, 2000, 2003 y 2005, Clausuras 1999 y 2006, Libertadores 2000, 2001, 2003 y 2007, Intercontinentales 2000 y 2003, Sudamericanas 2004 y 2005, Recopa 2005).
GUSTAVO: volante, 1997 y 1998/2000, 50 partidos por liga y 15 por copa internacional, 6 goles, 4 títulos (Aperturas 1998 y 2000, Clausura 1999, Libertadores 2000).
LOS BURDISSO
NICOLÁS ANDRÉS: defensor, 1999/2004, 110 partidos por liga y 54 por copa internacional, 6 goles, 7 títulos (Aperturas 2000 y 2003, Libertadores 2000, 2001 y 2003, Intercontinentales 2000 y 2003).
GUILLERMO ENIO: defensor, 2012, ¿?
A los precedentes podrían agregarse LOS FARENGA, JOSE MARIA CAYETANO (arquero, defensor o delantero, 1908/09, 17 partidos por liga y 5 por copa local, 1 gol) y JUAN ANTONIO pero este último sólo jugó partidos por ligas independientes, antes de la afiliación de Boca a la Argentine Football Asociation, ocurrida en 1908.
LOS PENNEY
ALBERTO JUAN: volante, 1908/10, 31 partidos por liga y 6 por copa local, 8 goles.
ARTURO PATRICIO: delantero, 1908/10, 33 partidos por liga y 6 por copa local, 6 goles.
LOS PRIANO
JUAN BAUTISTA: volante, 1908/13, 37 partidos por liga, 8 por copa local, 1 gol.
FRANCISCO: delantero, 1909, 1 partido por liga.
LOS TAGGINO
FRANCISCO: delantero, 1910/15, 89 partidos por liga y 3 por copa local, 40 goles.
ALFREDO: delantero, 1915/22, 5 partidos por liga, 2 goles, 1 título (Liga 1920).
LOS FABIANO
LEONARDO: delantero, 1921/22, 7 partidos por liga y 2 por copa local, 1 gol.
SEBASTIAN: volante, 1921/22, 2 partidos por liga y 3 por copa local.
LOS EVARISTO
MARINO (“MARIO”): delantero, 1926/31, 110 partidos por liga y 4 por copa local, 31 goles, 4 títulos (Ligas 1926, 1930 y 1931, Copa Estímulo 1926).
JUAN: volante, 1931/32, 24 partidos por liga, 1 título (Liga 1931).
LOS DE ZORZI
RODOLFO JUSTO: defensor, 1945/48, 98 partidos por liga, 17 por copa local y 4 por copa internacional, 1 gol, 3 títulos (Copa Ibarguren 1944 -jugada en
1947-, Copa Británica 1946 y Copa Confraternidad 1946).
ALBERTO EMILIO: delantero, 1947, 1 partido por liga, 1 gol.
LOS MORAES ALBUQUERQUE (BRASILEÑOS)
ALMIR: delantero, 1961/62, 6 partidos por liga, 1 gol, 1 título (Liga 1962).
AYRES: defensor o volante, 1963/65, 20 partidos por liga y 6 por copa internacional, 3 goles, 2 títulos (Ligas 1964 y 1965).
LOS ROMERO
VÍCTOR HUGO: delantero o volante, 1966/67, 24 partidos por liga, 4 goles.
ALBERTO DOMINGO: volante, 1971/73, 53 partidos por liga, 4 goles.
LOS ALVES
ABEL ANIBAL: volante, 1975/81 y 1982, 138 partidos por liga, 25 goles, 3 títulos (Metropolitanos 1976 y 1981, Nacional 1976).
HUGO CÉSAR: defensor, 1977/84, 145 partidos por liga y 6 por copa internacional, 3 goles, 1 título (Metropolitano 1981).
LOS MUSLADINI
CARLOS ALBERTO: defensor, 1977/78, 4 partidos por liga.
HUGO DANIEL: defensor, 1987/88 y 1989/90, 66 partidos por liga y 1 por copa internacional, 1 gol.
LOS MARADONA
DIEGO ARMANDO: volante o delantero, 1981 y 1995/97, 70 partidos por liga y 1 por copa internacional, 35 goles, 1 título (Metropolitano 1981).
RAÚL ALFREDO: volante, 1986, 2 partidos por liga y 1 por copa internacional.
LOS BAROS SCHELOTTO
GUILLERMO: delantero, 1997/2007, 212 partidos por liga y 88 por copa internacional, 86 goles, 15 títulos (Aperturas 1998, 2000, 2003 y 2005, Clausuras 1999 y 2006, Libertadores 2000, 2001, 2003 y 2007, Intercontinentales 2000 y 2003, Sudamericanas 2004 y 2005, Recopa 2005).
GUSTAVO: volante, 1997 y 1998/2000, 50 partidos por liga y 15 por copa internacional, 6 goles, 4 títulos (Aperturas 1998 y 2000, Clausura 1999, Libertadores 2000).
LOS BURDISSO
NICOLÁS ANDRÉS: defensor, 1999/2004, 110 partidos por liga y 54 por copa internacional, 6 goles, 7 títulos (Aperturas 2000 y 2003, Libertadores 2000, 2001 y 2003, Intercontinentales 2000 y 2003).
GUILLERMO ENIO: defensor, 2012, ¿?
A los precedentes podrían agregarse LOS FARENGA, JOSE MARIA CAYETANO (arquero, defensor o delantero, 1908/09, 17 partidos por liga y 5 por copa local, 1 gol) y JUAN ANTONIO pero este último sólo jugó partidos por ligas independientes, antes de la afiliación de Boca a la Argentine Football Asociation, ocurrida en 1908.
lunes, 13 de agosto de 2012
DOS TIROS PARA UN TIGRE
Camiseta blanca con una cruz negra, pantalones amarillos y medias blancas. ¿Y estos quiénes son? Durante gran parte del partido con Tigre, Boca paseó por la cancha la misma ausencia de identidad y pertenencia que sugería su atuendo (estos modernismos me tienen repodrido). Dos certeros remates, de Pochi Chávez y Luquitas Viatri, definieron para bien, por suerte. Matamos un Tigre de dos tiros.
Una vez más, entró el Gordo Sánchez Miño y sacudió la modorra. Él, con su movilidad, con su vitalidad, revolvió los papeles. En la jugada del gol, la abrió para Nico Blandi que, tal como es él, no había aparecido mucho en el juego. La tocó para atrás Nico, hubo un desvío y Pochi le pegó muy bien, sin demoras, de zurda, abajo y bien cruzado.
Salvó la ropa, Pochi, con ese gol fundamental. No adquiere la estatura necesaria. No conduce. Se mueve mucho, la pide, quiere pero vamos a necesitar más de él. Más imaginación, más agudeza conceptual, más desequilibrio individual.
El de Lucas fue un golazo. Lo dejaron, Tigre achicó mal o mejor dicho no achicó. Además, Javi García estaba muy tapado pero al margen de esas consideraciones, Lucas ya tenía decidido qué hacer cuando le llegó la pelota y la puso como con la mano.
Fue el mejor, Lucas. En el primer tiempo, el único riesgo concreto para Tigre había sido ese sorpresivo tiro de él, desde afuera, en que Javi dio rebote largo y casi llega Blandi. Viatri le pega en cuanto puede pero además, sale y juega. Ante las indefiniciones de Pochi, suele ser él quien arma, quien circula. Está llegando a un muy buen nivel.
En el primer tiempo, salvo ese tiro de Lucas, Boca no había producido absolutamente nada. Tigre casi nos emboca muy pronto con ese tiro de Pérez García que Ustari mandó al córner. Gran atajada de Ustari, determinante. Anda bien, es una incorporación muy valiosa, da tranquilidad. Al final tuvo otra difícil, ese tiro de Carrasco desde la izquierda. Está muy firme en los centros, tipo El Tano Roma.
En cuando al rendimiento general, lo más alentador es que anduvo bien la defensa. Mejoró mucho Caruzzo. Metió un par de cruces por detrás de Clemente muy oportunos y es para destacarlo porque llegó justo. Hay otras veces en que Caruzzo llega mal y repite infracciones, nos ha costado mucho más de una vez pero esta vez, no.
Los mayores problemas, los únicos, estuvieron por el flanco derecho. Al Apu Sosa, en el segundo tiempo, le metieron algunos desbordes, Maggiolo y Leone. Había empezado bien pero después decayó.
¿No fue mucho riesgo que el Flaco Schiavi se quedara hasta el final? Cierto que él no quería irse por nada pero se tocaba a cada rato los aductores izquierdos. Se ve que estaba al límite. No vaya a ser que lo paguemos en los próximos días.
Globalmente, lo de Boca fue bastante inexpresivo. Se resolvió con dos golpes individuales y nada más. Lo de Pochi ya se remarcó pero tiene que haber más generación colectiva en el medio. Somoza se acomodó en el segundo tiempo pero Pablito Ledesma no está ni por lejos como en el campeonato pasado y Erviti se esfuerza, corre mucho pero le está faltando claridad. Por eso se nota tanto la diferencia cuando entra Sánchez Miño. Pasó en San Juan y también ayer.
“Román, no te trataron de diez”, se leía en una bandera que pusieron a un costadito. Según me batieron, había otras banderas y mandaron a llos buches de la seguridad a sacarlas temprano. Terminó el primer tiempo 0-0 y de la platea baja que da a las vías salió el canto al que fueron sumándose otros sectores: “Ri-queeeeel-me… Ri-queeel-me”… Va a pasar muchas veces, por mucho tiempo. Cada vez que el equipo no convenza, resurgirá. Los que salgan a la cancha van a tener que acostumbrarse, absorber esa presión extra, jugar con esa mochila puesta.
A Falcioni le atribuyen un gestito que volví a ver esta mañana por televisión y no queda claro qué fue. No tiene mayor importancia pero tiene que tener cuidado. Lo van a estar mirando de todos lados y le van a tirar la lengua. Sus declaraciones, después del partido, fueron atinadas: elogió a Román y evitó cualquier expresión que pudiera dar pasto a las fieras. Prudente, sensato.
Por invitación del gerente de Prensa, Maxi Nobili, vi con varios colegas el partido desde uno de los palcos vip nuevos. Son lujosos, a todo trapo pero no me gusta ver fútbol a ras del piso. Me gusta más desde arriba, tener panorama, ver las rayas. Con la guita que van a costar esos nuevos palcos, da como para pensar que sigue avanzando la cultura de la estupidez. Porque desde allí se captan algunos detalles pero irremisiblemente, se pierde visión general del juego. Es la misma cultura por la cual en la televisión se pierden muchos minutos enfocando las caras de los técnicos y no se ve el partido. Se ve que hay mucha gente a la que le gusta ver las caras de los técnicos más que el partido.
La última vez que recuerdo haber estado en ese lugar de La Bombonera, en aquellas plateas viejas a las que llamábamos “el gallinero”, fue en 1982, en un partido con Huracán, primera fecha del Nacional. Yo hacía noteo para Crónica y me mandaron ahí. Otro recuerdo que tengo de esa zona es que una vez el Gordo Secchi, periodista y bostero fallecido hace pocos días, le tiró café a un linesman (en ese entonces no eran “árbitros asistentes”).
La semana, antes del partido con All Boys y del debut en la Sudamericana con Independiente, presenta una excursión a Miami… Será buena la guita pero hace muy pocos días tuvimos una experiencia nefasta con estos viajecitos inopinados. Van suplentes pero indefectiblemente, son los que van a tener que estar en el banco contra All Boys. Porque acá quedaron disponibles nada más que doce jugadores (los once que van a empezar con el regreso del Tanque Silva más Sánchez Miño). Y los que viajan van a estar de vuelta recién el viernes. Y soy ateo pero por las dudas, crucemos los dedos para que no se atrase ningún avión…
Una vez más, entró el Gordo Sánchez Miño y sacudió la modorra. Él, con su movilidad, con su vitalidad, revolvió los papeles. En la jugada del gol, la abrió para Nico Blandi que, tal como es él, no había aparecido mucho en el juego. La tocó para atrás Nico, hubo un desvío y Pochi le pegó muy bien, sin demoras, de zurda, abajo y bien cruzado.
Salvó la ropa, Pochi, con ese gol fundamental. No adquiere la estatura necesaria. No conduce. Se mueve mucho, la pide, quiere pero vamos a necesitar más de él. Más imaginación, más agudeza conceptual, más desequilibrio individual.
El de Lucas fue un golazo. Lo dejaron, Tigre achicó mal o mejor dicho no achicó. Además, Javi García estaba muy tapado pero al margen de esas consideraciones, Lucas ya tenía decidido qué hacer cuando le llegó la pelota y la puso como con la mano.
Fue el mejor, Lucas. En el primer tiempo, el único riesgo concreto para Tigre había sido ese sorpresivo tiro de él, desde afuera, en que Javi dio rebote largo y casi llega Blandi. Viatri le pega en cuanto puede pero además, sale y juega. Ante las indefiniciones de Pochi, suele ser él quien arma, quien circula. Está llegando a un muy buen nivel.
En el primer tiempo, salvo ese tiro de Lucas, Boca no había producido absolutamente nada. Tigre casi nos emboca muy pronto con ese tiro de Pérez García que Ustari mandó al córner. Gran atajada de Ustari, determinante. Anda bien, es una incorporación muy valiosa, da tranquilidad. Al final tuvo otra difícil, ese tiro de Carrasco desde la izquierda. Está muy firme en los centros, tipo El Tano Roma.
En cuando al rendimiento general, lo más alentador es que anduvo bien la defensa. Mejoró mucho Caruzzo. Metió un par de cruces por detrás de Clemente muy oportunos y es para destacarlo porque llegó justo. Hay otras veces en que Caruzzo llega mal y repite infracciones, nos ha costado mucho más de una vez pero esta vez, no.
Los mayores problemas, los únicos, estuvieron por el flanco derecho. Al Apu Sosa, en el segundo tiempo, le metieron algunos desbordes, Maggiolo y Leone. Había empezado bien pero después decayó.
¿No fue mucho riesgo que el Flaco Schiavi se quedara hasta el final? Cierto que él no quería irse por nada pero se tocaba a cada rato los aductores izquierdos. Se ve que estaba al límite. No vaya a ser que lo paguemos en los próximos días.
Globalmente, lo de Boca fue bastante inexpresivo. Se resolvió con dos golpes individuales y nada más. Lo de Pochi ya se remarcó pero tiene que haber más generación colectiva en el medio. Somoza se acomodó en el segundo tiempo pero Pablito Ledesma no está ni por lejos como en el campeonato pasado y Erviti se esfuerza, corre mucho pero le está faltando claridad. Por eso se nota tanto la diferencia cuando entra Sánchez Miño. Pasó en San Juan y también ayer.
“Román, no te trataron de diez”, se leía en una bandera que pusieron a un costadito. Según me batieron, había otras banderas y mandaron a llos buches de la seguridad a sacarlas temprano. Terminó el primer tiempo 0-0 y de la platea baja que da a las vías salió el canto al que fueron sumándose otros sectores: “Ri-queeeeel-me… Ri-queeel-me”… Va a pasar muchas veces, por mucho tiempo. Cada vez que el equipo no convenza, resurgirá. Los que salgan a la cancha van a tener que acostumbrarse, absorber esa presión extra, jugar con esa mochila puesta.
A Falcioni le atribuyen un gestito que volví a ver esta mañana por televisión y no queda claro qué fue. No tiene mayor importancia pero tiene que tener cuidado. Lo van a estar mirando de todos lados y le van a tirar la lengua. Sus declaraciones, después del partido, fueron atinadas: elogió a Román y evitó cualquier expresión que pudiera dar pasto a las fieras. Prudente, sensato.
Por invitación del gerente de Prensa, Maxi Nobili, vi con varios colegas el partido desde uno de los palcos vip nuevos. Son lujosos, a todo trapo pero no me gusta ver fútbol a ras del piso. Me gusta más desde arriba, tener panorama, ver las rayas. Con la guita que van a costar esos nuevos palcos, da como para pensar que sigue avanzando la cultura de la estupidez. Porque desde allí se captan algunos detalles pero irremisiblemente, se pierde visión general del juego. Es la misma cultura por la cual en la televisión se pierden muchos minutos enfocando las caras de los técnicos y no se ve el partido. Se ve que hay mucha gente a la que le gusta ver las caras de los técnicos más que el partido.
La última vez que recuerdo haber estado en ese lugar de La Bombonera, en aquellas plateas viejas a las que llamábamos “el gallinero”, fue en 1982, en un partido con Huracán, primera fecha del Nacional. Yo hacía noteo para Crónica y me mandaron ahí. Otro recuerdo que tengo de esa zona es que una vez el Gordo Secchi, periodista y bostero fallecido hace pocos días, le tiró café a un linesman (en ese entonces no eran “árbitros asistentes”).
La semana, antes del partido con All Boys y del debut en la Sudamericana con Independiente, presenta una excursión a Miami… Será buena la guita pero hace muy pocos días tuvimos una experiencia nefasta con estos viajecitos inopinados. Van suplentes pero indefectiblemente, son los que van a tener que estar en el banco contra All Boys. Porque acá quedaron disponibles nada más que doce jugadores (los once que van a empezar con el regreso del Tanque Silva más Sánchez Miño). Y los que viajan van a estar de vuelta recién el viernes. Y soy ateo pero por las dudas, crucemos los dedos para que no se atrase ningún avión…
sábado, 11 de agosto de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y TIGRE: 67
Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 y 1953
Castro, José Manuel: 1956 y 1960/61
Ayala, Osvaldo Santos: 1959/61 y 1965
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 y 1977/78+1980
Pistone, Héctor Eduardo: 1976/77 y 1979
García, Javier Hernán: 2008/11 y 2011/12
Marcadores laterales derechos
Mesa, José Manuel: 1936/38 y 1938
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 y 1955+1964
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 y 1979/81
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 y 1980
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 y 2008/09
Backs derechos – primer marcador central
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 y 1950/52
Pasarín, Alfredo Jesús: 1950 y 1944/45
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 y 1955
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 y 1985
Backs izquierdos
Succo, Francisco: 1933/34 y 1935/38
Valussi, Víctor Miguel: 1935/36+1938/45 y 1937
Flores, Ramón: 1943 y 1945/46
Marcadores laterales izquierdos
Doná, Juan Carlos: 1983 y 1991/92
Arruabarrena, Rodolfo Martín: 1993/96+1997/2000 y 2008/10
Fondacaro, Carlos Rubén: 2008/09 y 2009/10
Centre halves – volante central
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 y 1936
Pérez, Juan Gregorio: 1944 y 1945
Acosta, Benicio José: 1951/56 y 1950
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 y 1953/57
Arcos, Rafael: 1955/56 y 1943/48
Quiroz, Jorge Alejandro: 1978/82 y 1986
Halves izquierdos
Castellani, Alberto Luis: 1946/49 y 1950
Natiello, Domingo José: 1956/59 y 1961
Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 y 1980
Irazoqui, José Luis: 1985/88 y 1988/89
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 y 1999/2000
Giménez, Matías Alejandro: 2010 y 2003/09
Punteros derechos
Zatelli, Ricardo: 1934/36 y 1937/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 y 1937/39
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 y 1940/42+1945
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 y 1943
Aguilar, Ángel Adolfo: 1954 y 1946
Murieda, Adolfo Félix: 1957 y 1962
Río, Jorge: 1978 y 1973/78+1980/85
Giachello, Sergio Omar: 1982/85 y 1987/88
Monroig, Héctor Daniel: 1986 y 1988/89
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 y 1994/95
Insiders derechos
Carniglia, Luis Antonio: 1936/44 y 1949
Scliar, Isaac: 1949 y 1949/50
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 y 1954
Molina, Héctor Abraham: 1957 y 1958
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 y 1915
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 y 1922
Benavides, Julio Luis: 1934/35 y 1932/33
Sarlanga, Jaime: 1940/48 y 1935/36
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 y 1948/49+1952/53+1956+1959/60
Sánchez García, Jorge Victoriano: 1951 y 1953/56
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 y 1979
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 y 1986
Cecchi, Jorge Carlos: 1981/82 y 1986/87
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 y 2001/02
Delfino, Leonardo Adrián: 1995 y 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 y 2008
Insiders izquierdos
Troncoso, Aníbal: 1935/36 y 1937/42
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 y 1950/52
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 y 1959
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 y 1933
Alberino, Antonio Américo: 1929/34 y 1935/36
Careri, Miguel Pascual: 1937/39 y 1940/43
Cucchiaroni, Ernesto Bernardo: 1955/56 y 1949/54
Castro, Norberto: 1948/50 y 1961
DIRECTORES TÉCNICOS: 3
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 y 1961+1964
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 y 1992/93
Hrabina, Enrique Oscar: 1993+1994 y 1996
Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 y 1953
Castro, José Manuel: 1956 y 1960/61
Ayala, Osvaldo Santos: 1959/61 y 1965
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 y 1977/78+1980
Pistone, Héctor Eduardo: 1976/77 y 1979
García, Javier Hernán: 2008/11 y 2011/12
Marcadores laterales derechos
Mesa, José Manuel: 1936/38 y 1938
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 y 1955+1964
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 y 1979/81
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 y 1980
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 y 2008/09
Backs derechos – primer marcador central
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 y 1950/52
Pasarín, Alfredo Jesús: 1950 y 1944/45
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 y 1955
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 y 1985
Backs izquierdos
Succo, Francisco: 1933/34 y 1935/38
Valussi, Víctor Miguel: 1935/36+1938/45 y 1937
Flores, Ramón: 1943 y 1945/46
Marcadores laterales izquierdos
Doná, Juan Carlos: 1983 y 1991/92
Arruabarrena, Rodolfo Martín: 1993/96+1997/2000 y 2008/10
Fondacaro, Carlos Rubén: 2008/09 y 2009/10
Centre halves – volante central
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 y 1936
Pérez, Juan Gregorio: 1944 y 1945
Acosta, Benicio José: 1951/56 y 1950
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 y 1953/57
Arcos, Rafael: 1955/56 y 1943/48
Quiroz, Jorge Alejandro: 1978/82 y 1986
Halves izquierdos
Castellani, Alberto Luis: 1946/49 y 1950
Natiello, Domingo José: 1956/59 y 1961
Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 y 1980
Irazoqui, José Luis: 1985/88 y 1988/89
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 y 1999/2000
Giménez, Matías Alejandro: 2010 y 2003/09
Punteros derechos
Zatelli, Ricardo: 1934/36 y 1937/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 y 1937/39
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 y 1940/42+1945
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 y 1943
Aguilar, Ángel Adolfo: 1954 y 1946
Murieda, Adolfo Félix: 1957 y 1962
Río, Jorge: 1978 y 1973/78+1980/85
Giachello, Sergio Omar: 1982/85 y 1987/88
Monroig, Héctor Daniel: 1986 y 1988/89
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 y 1994/95
Insiders derechos
Carniglia, Luis Antonio: 1936/44 y 1949
Scliar, Isaac: 1949 y 1949/50
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 y 1954
Molina, Héctor Abraham: 1957 y 1958
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 y 1915
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 y 1922
Benavides, Julio Luis: 1934/35 y 1932/33
Sarlanga, Jaime: 1940/48 y 1935/36
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 y 1948/49+1952/53+1956+1959/60
Sánchez García, Jorge Victoriano: 1951 y 1953/56
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 y 1979
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 y 1986
Cecchi, Jorge Carlos: 1981/82 y 1986/87
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 y 2001/02
Delfino, Leonardo Adrián: 1995 y 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 y 2008
Insiders izquierdos
Troncoso, Aníbal: 1935/36 y 1937/42
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 y 1950/52
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 y 1959
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 y 1933
Alberino, Antonio Américo: 1929/34 y 1935/36
Careri, Miguel Pascual: 1937/39 y 1940/43
Cucchiaroni, Ernesto Bernardo: 1955/56 y 1949/54
Castro, Norberto: 1948/50 y 1961
DIRECTORES TÉCNICOS: 3
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 y 1961+1964
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 y 1992/93
Hrabina, Enrique Oscar: 1993+1994 y 1996
jueves, 9 de agosto de 2012
RACING, MI BUEN AMIGO...
Antes de jugar con Quilmes, este gil que escribe pensó: “si no perdemos será un milagro”. Perdimos. Perdimos mal, muy mal. Antes de la final de la Copa Argentina, la reflexión fue: “lo que puede salvarnos es que jugamos con Racing”. Y sí, Racing llegó en el momento justo para que paráramos la caída, para que nos pusiéramos de pie.
Importante, muy importante haber ganado para quedarnos con la Copa. Este gil que escribe estuvo en San Juan, por razones de trabajo (¡qué bueno el estadio, no lo conocía!) y se le dio por preguntarse cuántos más habría allí que hayan estado también en la vieja cancha de San Lorenzo cuando le ganamos la primera Copa Argentina a Atlanta, en 1969.
Jugó bien, Boca. Al principio ellos salieron con mucho envión, como queriendo meternos y vale mucho que el equipo haya aguantado en ese momento. Gran partido de Somoza, de punta a punta. Y la mejoría de Somoza generó también las mejorías de Schiavi y de Caruzzo, que tuvieron mucho menos espacio para cubrir y se hicieron fuertes en el fondo.
Racing parecía que quería más pero no marcaba diferencias en las áreas, era un espejismo. Y en eso estábamos cuando nos pusimos 1 a 0. Gran saque de Ustari, recto, seco y profundo. Nos ayudó que se cayó Cahais pero la definición del Tanque Silva fue impecable, impoluta. Después iba a tener otras, el Tanque, y volvió a las andadas pero fue fundamental su gol y debe haberle servido mucho a él, tiene que servirle mucho a él.
Mucha solvencia, la de Ustari. Con Quilmes, en un partido aciago, él se había mostrado bien. Y ahora, con Racing, les dio confianza a todos. Cuando hizo falta, allí estuvo. Muy prometedor, lo suyo.
Con ese solo gol, Racing se derrumbó. Claro, es un equipo nuevo, con muchos recién llegados pero asimismo, es condición propia de Racing, de cualquier Racing, de casi todas las épocas que le pasen cosas de estas. Se vino abajo como calzón de puta.
El segundo tiempo de Boca fue casi perfecto. Para la perfección absoluta faltó la goleada que pudo haber sido y no fue. No es por pecar de pretencioso pero no puede ser que en un partido que se presenta tan fácil terminemos un solo gol arriba. Por más que sea con Racing, es peligroso. Elaboramos varias acciones muy bien concebidas pero faltó el pase a la red. No liquidamos. En otro partido, con otro rival, puede que no nos perdonen y después, a cantarle a Gardel. No hay que dejar pasar tantas oportunidades.
Hacía rato que Clemente no jugaba lo que jugó en el segundo tiempo. Fue un tren por la izquierda. Pareció potenciarse cuando entró Sánchez Miño, con quien se entendió a las mis maravillas. La jugada del segundo gol, con esa doble pared, fue estupenda, un poema. Y la terminó bien Luquitas Viatri, con remate bien pero bien esquinado, dejándolo sin asunto a Saja (a ese gil, desde aquella vez que tuvo la mala idea de gastarnos con San Lorenzo, nunca más le perdonamos una).
Otro de gran noche fue Lucas. Puede ser faro en el área pero ahora que forma dupla con Silva queda más claro que cuando sale, cuando se tira atrás, juega, circula, arma. Y no por eso deja de llegar.
Pochi también, mucho mejor que en los últimos tiempos. A veces trasladó más de lo debido pero bien, mostrándose, pidiéndola, conduciendo. Si Pochi vuelve al nivel de la recta final del Apertura 2011, de mitad de cancha para adelante tendremos gran parte de los problemas resueltos. Tiene que lograr él y tenemos que lograr todos que deje de jugar contra la sombra de Román.
La verdad, aun tratándose de Racing, no me gustaba ni medio las circunstancias en que se llegó al partido. Por laburo, estuve el martes en la conferencia de Falcioni y en la de Zubeldía. Penosa la de Falcioni, alterado, tenso, peleándose con el Turco Alaluf y con Retamozo, el chico de Fox… Y un rato después, Zubeldía tranqui, diplomático, seguro… Objetivamente, llegábamos mal.
Pero empezó el fútbol y apareció Boca. Reapareció Boca después de unas vacaciones. Tenemos un título más, para que llore la contra, para que traguen saliva. Son 61 los títulos en competencias oficiales contra 51 de los que te jedi, que van segundos (remember dorados años sesenta). Ahora hay que despegar en el Inicial. Vamos, Boca, todavía.
Importante, muy importante haber ganado para quedarnos con la Copa. Este gil que escribe estuvo en San Juan, por razones de trabajo (¡qué bueno el estadio, no lo conocía!) y se le dio por preguntarse cuántos más habría allí que hayan estado también en la vieja cancha de San Lorenzo cuando le ganamos la primera Copa Argentina a Atlanta, en 1969.
Jugó bien, Boca. Al principio ellos salieron con mucho envión, como queriendo meternos y vale mucho que el equipo haya aguantado en ese momento. Gran partido de Somoza, de punta a punta. Y la mejoría de Somoza generó también las mejorías de Schiavi y de Caruzzo, que tuvieron mucho menos espacio para cubrir y se hicieron fuertes en el fondo.
Racing parecía que quería más pero no marcaba diferencias en las áreas, era un espejismo. Y en eso estábamos cuando nos pusimos 1 a 0. Gran saque de Ustari, recto, seco y profundo. Nos ayudó que se cayó Cahais pero la definición del Tanque Silva fue impecable, impoluta. Después iba a tener otras, el Tanque, y volvió a las andadas pero fue fundamental su gol y debe haberle servido mucho a él, tiene que servirle mucho a él.
Mucha solvencia, la de Ustari. Con Quilmes, en un partido aciago, él se había mostrado bien. Y ahora, con Racing, les dio confianza a todos. Cuando hizo falta, allí estuvo. Muy prometedor, lo suyo.
Con ese solo gol, Racing se derrumbó. Claro, es un equipo nuevo, con muchos recién llegados pero asimismo, es condición propia de Racing, de cualquier Racing, de casi todas las épocas que le pasen cosas de estas. Se vino abajo como calzón de puta.
El segundo tiempo de Boca fue casi perfecto. Para la perfección absoluta faltó la goleada que pudo haber sido y no fue. No es por pecar de pretencioso pero no puede ser que en un partido que se presenta tan fácil terminemos un solo gol arriba. Por más que sea con Racing, es peligroso. Elaboramos varias acciones muy bien concebidas pero faltó el pase a la red. No liquidamos. En otro partido, con otro rival, puede que no nos perdonen y después, a cantarle a Gardel. No hay que dejar pasar tantas oportunidades.
Hacía rato que Clemente no jugaba lo que jugó en el segundo tiempo. Fue un tren por la izquierda. Pareció potenciarse cuando entró Sánchez Miño, con quien se entendió a las mis maravillas. La jugada del segundo gol, con esa doble pared, fue estupenda, un poema. Y la terminó bien Luquitas Viatri, con remate bien pero bien esquinado, dejándolo sin asunto a Saja (a ese gil, desde aquella vez que tuvo la mala idea de gastarnos con San Lorenzo, nunca más le perdonamos una).
Otro de gran noche fue Lucas. Puede ser faro en el área pero ahora que forma dupla con Silva queda más claro que cuando sale, cuando se tira atrás, juega, circula, arma. Y no por eso deja de llegar.
Pochi también, mucho mejor que en los últimos tiempos. A veces trasladó más de lo debido pero bien, mostrándose, pidiéndola, conduciendo. Si Pochi vuelve al nivel de la recta final del Apertura 2011, de mitad de cancha para adelante tendremos gran parte de los problemas resueltos. Tiene que lograr él y tenemos que lograr todos que deje de jugar contra la sombra de Román.
La verdad, aun tratándose de Racing, no me gustaba ni medio las circunstancias en que se llegó al partido. Por laburo, estuve el martes en la conferencia de Falcioni y en la de Zubeldía. Penosa la de Falcioni, alterado, tenso, peleándose con el Turco Alaluf y con Retamozo, el chico de Fox… Y un rato después, Zubeldía tranqui, diplomático, seguro… Objetivamente, llegábamos mal.
Pero empezó el fútbol y apareció Boca. Reapareció Boca después de unas vacaciones. Tenemos un título más, para que llore la contra, para que traguen saliva. Son 61 los títulos en competencias oficiales contra 51 de los que te jedi, que van segundos (remember dorados años sesenta). Ahora hay que despegar en el Inicial. Vamos, Boca, todavía.
lunes, 6 de agosto de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y RACING: 86
Arqueros
Ricardo, Héctor: 1954 y 1946/47
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 y 1967
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 y 1982/83
Balerio, Julio César: 1984/85 y 1987/89
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 y 1986/87
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 y 2008/09
Lucchetti, Cristian David: 2010/11 y 2004/05
Marcadores laterales derechos
Cardozo, Raúl: 1968 y 1969
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 y 1981
Suárez, José María: 1976/82 y 1984
Abramovich, Luis Ernesto: 1986/92 y 1992/93
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 y 2006
Sosa, Franco Sebastián: 2011/12 y 2007/09
Primeros marcadores centrales
Casares, Claudio Darío: 1972/74 y 1978
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 y 1974/75
Tesare, José Luis: 1975/82 y 1983
Brown, José Luis: 1985 y 1989/90
Ortiz, Fernando: 1998 y 2012
Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 y 1961/64
Blanco, Oscar Domingo: 1972 y 1973
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 y 1986/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 y 2004/07
Cahais, Matías: 2005/07 y 2009/12
Marcadores laterales izquierdos
Malbernat, Oscar Miguel: 1972 y 1973/74
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 y 1979/80
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 y 1981/82
Mac Allister, Carlos Javier: 1992/96 y 1996/98
Pascual Garrido, Alberto: 1995 y 1996
Bedoya, Gerardo Alberto: 2004 y 2001/03
Centre halves – volantes centrales
Fleitas Solich, Manuel Agustín: 1927/31 y 1931
Rastelli, Alberto Inocencio: 1945 y 1949/55
Arcos, Rafael: 1955/56 y 1949
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 y 1969/72+1974/77
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 y 1981/82
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 y 1976/81+1988/90
Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 y 1963
Rulli, Juan Carlos: 1963/65 y 1965/70
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 y 1969
Benítez, Jorge José: 1973/83 y 1969/72
Brindisi, Miguel Ángel: 1981/82 y 1984
Basualdo, José Horacio: 1996+1997+1998/2000 y 1991/92
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 y 2001/02
Marchant, Julio Javier: 2000/02 y 2002/03
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 y 2005
Volantes mixtos izquierdos
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 y 1995/96
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 y 2001/02
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 y 1978/80
La Fata, Edgardo José: 1985/86 y 1989
Marinelli, Carlos Ariel: 2004 y 2004
Medias puntas
Menotti, César Luis: 1965/66 y 1964
Rojas, Ángel Clemente: 1963/71 y 1974
Ramoa, Jorge Ernesto: 1981/82 y 1989/90
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 y 1991/92
Latorre, Diego Fernando: 1987/92+1996/98 y 1998/99
Punteros derechos
Canaveri, Zoilo: 1919/20 y 1914/18
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 y 1943
Boyé, Mario Emilio Heriberto: 1941/49+1955 y 1950/53
Corbatta, Oreste Osmar: 1963/65 y 1955/62
Pentrelli, Luis: 1951 y 1964/65
Ferreira, Benicio: 1963/64 y 1965
Luna, José Luis: 1966/67 y 1971
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 y 1978
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 y 1982/84
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 y 1989/90
Graciani, Alfredo Oscar: 1985/91+1993/94 y 1992/93
Delgado, Marcelo Alejandro: 2000/03+2005/06 y 1995/2000
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 y 2005/06
Castromán, Lucas Martín: 2008 y 2009/10
Insider derecho
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 y 1952/54+1956/62
Centrodelanteros
Benítez Cáceres, Delfín: 1932/39 y 1939/41
Lizhterman, José: 1939 y 1941/43
Monestés, Federico: 1941 y 1942/46
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 y 1951
Angelillo, Antonio Valentín: 1956/57 y 1955
Mansilla, Pedro Enrique: 1956/60 y 1960/63
Trossero, Oscar Víctor: 1972 y 1973/74
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 y 1973/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 y 1981
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 y 1984/87
Aldape, Marcelo Alberto: 1985 y 1986/87
Carrario, Silvio René: 1996 y 1995/96
Moreno, Alfredo David: 1999/2000+2002/03 y 2001
Sava, Facundo: 1996 y 2006/08
Insider izquierdo
Rodríguez, Juan José: 1956/60+1964 y 1965/67
Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 y 1925
Danza, Rodolfo Horacio: 1939 y 1946/47
DIRECTORES TÉCNICOS: 11
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 y 1938/39
Cesarini, Renato: 1949 y 1945
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 y 1954+1971
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 y 1963/64
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 y 1980
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 y 1982/83+1986
Pastoriza, José Omar: 1988/89 y 1981/82
Cappa, Ángel 1987* y 1998+2003
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 y 1995/96
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 y 1977+1985+1986/89+1996/97+2012
Russo, Miguel Ángel: 2007 y 2010/11
*: En dupla con Poncini, Rogelio Alejandro, por enfermedad de Menotti, César Luis.
Arqueros
Ricardo, Héctor: 1954 y 1946/47
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 y 1967
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 y 1982/83
Balerio, Julio César: 1984/85 y 1987/89
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 y 1986/87
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 y 2008/09
Lucchetti, Cristian David: 2010/11 y 2004/05
Marcadores laterales derechos
Cardozo, Raúl: 1968 y 1969
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 y 1981
Suárez, José María: 1976/82 y 1984
Abramovich, Luis Ernesto: 1986/92 y 1992/93
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 y 2006
Sosa, Franco Sebastián: 2011/12 y 2007/09
Primeros marcadores centrales
Casares, Claudio Darío: 1972/74 y 1978
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 y 1974/75
Tesare, José Luis: 1975/82 y 1983
Brown, José Luis: 1985 y 1989/90
Ortiz, Fernando: 1998 y 2012
Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 y 1961/64
Blanco, Oscar Domingo: 1972 y 1973
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 y 1986/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 y 2004/07
Cahais, Matías: 2005/07 y 2009/12
Marcadores laterales izquierdos
Malbernat, Oscar Miguel: 1972 y 1973/74
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 y 1979/80
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 y 1981/82
Mac Allister, Carlos Javier: 1992/96 y 1996/98
Pascual Garrido, Alberto: 1995 y 1996
Bedoya, Gerardo Alberto: 2004 y 2001/03
Centre halves – volantes centrales
Fleitas Solich, Manuel Agustín: 1927/31 y 1931
Rastelli, Alberto Inocencio: 1945 y 1949/55
Arcos, Rafael: 1955/56 y 1949
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 y 1969/72+1974/77
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 y 1981/82
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 y 1976/81+1988/90
Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 y 1963
Rulli, Juan Carlos: 1963/65 y 1965/70
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 y 1969
Benítez, Jorge José: 1973/83 y 1969/72
Brindisi, Miguel Ángel: 1981/82 y 1984
Basualdo, José Horacio: 1996+1997+1998/2000 y 1991/92
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 y 2001/02
Marchant, Julio Javier: 2000/02 y 2002/03
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 y 2005
Volantes mixtos izquierdos
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 y 1995/96
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 y 2001/02
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 y 1978/80
La Fata, Edgardo José: 1985/86 y 1989
Marinelli, Carlos Ariel: 2004 y 2004
Medias puntas
Menotti, César Luis: 1965/66 y 1964
Rojas, Ángel Clemente: 1963/71 y 1974
Ramoa, Jorge Ernesto: 1981/82 y 1989/90
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 y 1991/92
Latorre, Diego Fernando: 1987/92+1996/98 y 1998/99
Punteros derechos
Canaveri, Zoilo: 1919/20 y 1914/18
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 y 1943
Boyé, Mario Emilio Heriberto: 1941/49+1955 y 1950/53
Corbatta, Oreste Osmar: 1963/65 y 1955/62
Pentrelli, Luis: 1951 y 1964/65
Ferreira, Benicio: 1963/64 y 1965
Luna, José Luis: 1966/67 y 1971
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 y 1978
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 y 1982/84
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 y 1989/90
Graciani, Alfredo Oscar: 1985/91+1993/94 y 1992/93
Delgado, Marcelo Alejandro: 2000/03+2005/06 y 1995/2000
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 y 2005/06
Castromán, Lucas Martín: 2008 y 2009/10
Insider derecho
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 y 1952/54+1956/62
Centrodelanteros
Benítez Cáceres, Delfín: 1932/39 y 1939/41
Lizhterman, José: 1939 y 1941/43
Monestés, Federico: 1941 y 1942/46
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 y 1951
Angelillo, Antonio Valentín: 1956/57 y 1955
Mansilla, Pedro Enrique: 1956/60 y 1960/63
Trossero, Oscar Víctor: 1972 y 1973/74
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 y 1973/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 y 1981
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 y 1984/87
Aldape, Marcelo Alberto: 1985 y 1986/87
Carrario, Silvio René: 1996 y 1995/96
Moreno, Alfredo David: 1999/2000+2002/03 y 2001
Sava, Facundo: 1996 y 2006/08
Insider izquierdo
Rodríguez, Juan José: 1956/60+1964 y 1965/67
Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 y 1925
Danza, Rodolfo Horacio: 1939 y 1946/47
DIRECTORES TÉCNICOS: 11
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 y 1938/39
Cesarini, Renato: 1949 y 1945
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 y 1954+1971
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 y 1963/64
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 y 1980
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 y 1982/83+1986
Pastoriza, José Omar: 1988/89 y 1981/82
Cappa, Ángel 1987* y 1998+2003
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 y 1995/96
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 y 1977+1985+1986/89+1996/97+2012
Russo, Miguel Ángel: 2007 y 2010/11
*: En dupla con Poncini, Rogelio Alejandro, por enfermedad de Menotti, César Luis.
domingo, 5 de agosto de 2012
INEXORABLE
Pasó lo que tenía que pasar, todos la veíamos venir. Boca fue lo que razonablemente tenía que ser, un equipo anárquico, sin brújula, sin conducción, sin firmeza, sin respuestas individuales ni estructura que lo sostuviera, desmoronado a las primeras contrariedades.
De entrada se veía que Cauteruccio, revoloteando, los sacaba de caja a Schiavi y Caruzzo, los desacomodaba, los hacía dudar. El primer gol de Quilmes provino de una salida apresurada de Caruzzo, se generó un rebote y Cauteruccio facturó.
Cuando a los 17 minutos nos quedamos con diez, ya era como para irse ahí mismo, no había manera de remontarlo. Un exabrupto del Tanque Silva, tiene muchos años de fútbol. A veces se reacciona mal, es humano pero hay que ser más vivo. El foul de Romero fue fuerte pero si cada vez que le van a ir mal va a reaccionar con una patada en el pecho, directamente no va a poder jugar.
En tren de buscarle alguna disculpa, digamos que es comprensible que los jugadores de Boca hayan estado mal, alterados, fastidiosos por la semana que les tocó vivir y 0-1 desde tan temprano. Ahora, en el caso del Tanque, lo cierto es que, más allá de algún chispazo, los seis meses que lleva en el club son, globalmente, una decepción. Encima había hecho días atrás declaraciones desafortunadas. Si él considera que lo que nos pasó en la final de la Libertadores y el final del Clausura no es un fracaso, está en su derecho pero mejor que no lo diga. Que sea político. Él sabe que los hinchas lo sentimos como un fracaso.
El esquema con que salió a jugar Boca fue raro. Porque no jugó con dos nueves, como cabía suponerlo sino que Viatri se tiró atrás y a los costados, alternándose no con Silva sino con Chávez. Sin Silva, ya todo fue un caos. Viatri apareció más arriba con mayor frecuencia pero no había referencia fija en el área.
Igual, las pocas posibilidades de Boca aparecieron de algunos centros y de algún remate desde afuera, como los dos de Clemente (uno en cada tiempo). La defensa de ellos tampoco estaba para grandes cosas pero Boca no presionó, no pudo presionar lo suficiente.
Justo cuando entró Gaona, llegó el segundo gol de ellos. La defensa totalmente desarmada, descompensada. Caneo la armó por izquierda, la cruzó al otro lado y con Garnier no llegaba nadie. La última línea estaba volcada a la derecha y no bajó ningún volante (dónde andaría Erviti) acompañando la llegada de un rival.
Una lástima que ahí ya hubiese quedado el partido definido porque el Paragua algo hizo. Se movió, buscó por los dos costados, encargó. Lo mismo puede decirse de Jopito Álvarez, que entró un rato más tarde.
Una idea interesante pudo haber sido, cuando entró Gaona, sacar a uno del fondo y no a Ledesma. Se iba a quedar más expuesto pero se estaba perdiendo y, en teoría, por acumulación de jugadores en ataque se podía contar con mayores posibilidades.
Igual, planteada como estaba la situación, a Boca no lo podía salvar nadie. Las cartas estaban echadas desde mucho antes de comenzar el partido. En la cancha de Quilmes, detrás de los pupitres de la prensa, está el palco de los dirigentes visitantes así que me entretuve mirándolos. ¡Las caripelas!...
En el tercero la volvió a armar bien Caneo y le quedó el rebote a Cauteruccio, que se jugó el partido de su vida. El rechazo de Ustari tras el tiro de Caneo quedó medio cortina pero en general, anduvo bien Ustari. Mal momento para un debut pero saco algunas buenas pelotas, estuvo bastante seguro y sólo podría reprochársele que no la haya mandado más lejos, ya que no pudo retenerla, antes del tercero.
¡Cómo creció Caneo! La gente de Quilmes lo adora. Es patrón de equipo, el que manda. Un pibe que pudo haber estado para más en Boca pero en algún momento le faltó vigor para el despegue definitivo, se quedó. Igual, con nosotros jugaba casi siempre por la izquierda. Ahora es enganche muy definido.
Lo que viene es Racing, Copa Argentina, San Juan. Esos están siempre servidos para el cachetazo. Si perdemos una final con Racing va a ser la pauta definitiva de que el futuro inmediato será un calvario. Ganémosles, por favor, aunque sea por camiseteo. A propósito, demasiado oscuro el azul de la camiseta nueva, parece negro. ¿Será una alegoría? No me piace, entre tantas otras cosas de esta actualidad.
De entrada se veía que Cauteruccio, revoloteando, los sacaba de caja a Schiavi y Caruzzo, los desacomodaba, los hacía dudar. El primer gol de Quilmes provino de una salida apresurada de Caruzzo, se generó un rebote y Cauteruccio facturó.
Cuando a los 17 minutos nos quedamos con diez, ya era como para irse ahí mismo, no había manera de remontarlo. Un exabrupto del Tanque Silva, tiene muchos años de fútbol. A veces se reacciona mal, es humano pero hay que ser más vivo. El foul de Romero fue fuerte pero si cada vez que le van a ir mal va a reaccionar con una patada en el pecho, directamente no va a poder jugar.
En tren de buscarle alguna disculpa, digamos que es comprensible que los jugadores de Boca hayan estado mal, alterados, fastidiosos por la semana que les tocó vivir y 0-1 desde tan temprano. Ahora, en el caso del Tanque, lo cierto es que, más allá de algún chispazo, los seis meses que lleva en el club son, globalmente, una decepción. Encima había hecho días atrás declaraciones desafortunadas. Si él considera que lo que nos pasó en la final de la Libertadores y el final del Clausura no es un fracaso, está en su derecho pero mejor que no lo diga. Que sea político. Él sabe que los hinchas lo sentimos como un fracaso.
El esquema con que salió a jugar Boca fue raro. Porque no jugó con dos nueves, como cabía suponerlo sino que Viatri se tiró atrás y a los costados, alternándose no con Silva sino con Chávez. Sin Silva, ya todo fue un caos. Viatri apareció más arriba con mayor frecuencia pero no había referencia fija en el área.
Igual, las pocas posibilidades de Boca aparecieron de algunos centros y de algún remate desde afuera, como los dos de Clemente (uno en cada tiempo). La defensa de ellos tampoco estaba para grandes cosas pero Boca no presionó, no pudo presionar lo suficiente.
Justo cuando entró Gaona, llegó el segundo gol de ellos. La defensa totalmente desarmada, descompensada. Caneo la armó por izquierda, la cruzó al otro lado y con Garnier no llegaba nadie. La última línea estaba volcada a la derecha y no bajó ningún volante (dónde andaría Erviti) acompañando la llegada de un rival.
Una lástima que ahí ya hubiese quedado el partido definido porque el Paragua algo hizo. Se movió, buscó por los dos costados, encargó. Lo mismo puede decirse de Jopito Álvarez, que entró un rato más tarde.
Una idea interesante pudo haber sido, cuando entró Gaona, sacar a uno del fondo y no a Ledesma. Se iba a quedar más expuesto pero se estaba perdiendo y, en teoría, por acumulación de jugadores en ataque se podía contar con mayores posibilidades.
Igual, planteada como estaba la situación, a Boca no lo podía salvar nadie. Las cartas estaban echadas desde mucho antes de comenzar el partido. En la cancha de Quilmes, detrás de los pupitres de la prensa, está el palco de los dirigentes visitantes así que me entretuve mirándolos. ¡Las caripelas!...
En el tercero la volvió a armar bien Caneo y le quedó el rebote a Cauteruccio, que se jugó el partido de su vida. El rechazo de Ustari tras el tiro de Caneo quedó medio cortina pero en general, anduvo bien Ustari. Mal momento para un debut pero saco algunas buenas pelotas, estuvo bastante seguro y sólo podría reprochársele que no la haya mandado más lejos, ya que no pudo retenerla, antes del tercero.
¡Cómo creció Caneo! La gente de Quilmes lo adora. Es patrón de equipo, el que manda. Un pibe que pudo haber estado para más en Boca pero en algún momento le faltó vigor para el despegue definitivo, se quedó. Igual, con nosotros jugaba casi siempre por la izquierda. Ahora es enganche muy definido.
Lo que viene es Racing, Copa Argentina, San Juan. Esos están siempre servidos para el cachetazo. Si perdemos una final con Racing va a ser la pauta definitiva de que el futuro inmediato será un calvario. Ganémosles, por favor, aunque sea por camiseteo. A propósito, demasiado oscuro el azul de la camiseta nueva, parece negro. ¿Será una alegoría? No me piace, entre tantas otras cosas de esta actualidad.
sábado, 4 de agosto de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y QUILMES: 61
ACABO DE VER EN EL SITIO SOY BOCA UNA LISTA DE ALGUNOS JUGADORES QUE JUGARON EN BOCA Y EN QUILMES. COMO SON POQUITOS, ME DIERON GANAS DE MANDAR LA LISTA QUE TENGO YO. ES MÁS, VOY A INCORPORAR UNA SECCIÓN FIJA. OJO, LOS QUE JUGARON PARTIDOS OFICIALES. POR EJEMPLO, LEANDRO DÍAZ JUGÓ AMISTOSOS EN LA PRIMERA DE BOCA PERO OFICIALES, NO.
Se ubica a los jugadores según su función más habitual y dentro de cada una de ellas se los ordena de acuerdo con su fecha de debut en el segundo de los clubes. Se considera solamente a los que hayan participado en partidos oficiales (por ligas o copas, nacionales o internacionales) de uno y otro club.
Pongo primero los años en que jugaron en Boca y a continuación, los que jugaron en Quilmes.
Arqueros:
Giambartolomei, Héctor Adelmo: 1958/59 y 1953/54
Pérez, Osvaldo Mario: 1965/66 y 1972/73
Rigante, Roberto: 1981 y 1984
Merlo, Néstor José: 1989 y 1993/95
Silva, Carlos Ernesto: 1994 y 1991/92
Marcadores laterales derechos:
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 y 1962
Segovia, Pablo César: 1984 y 1985
Vivas, Nelson David: 1994/97 y 1990/94 + 2004/05
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 y 2005/06
Back derecho – primeros marcadores centrales
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 y 1954
Rico, Carlos: 1959/61 y 1962/64
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 y 1967/69
Backs izquierdos – segundos marcadores centrales
Lanata, Agustín José: 1918 y 1917 + 1920 (sí, es el abuelo del forro de Jorge)
Pereyra, Mario: 1932/33 y 1937
Melogno, Aurelio Julián: 1947 y 1948
Costa, Bartolomé Humberto: 1948/49 y 1949/52
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 y 1991
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 y 1997/98
Marcadores laterales izquierdos
Vezzato, Juan Pablo: 1961 y 1962
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 y 1979/80
Volantes centrales
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 y 1977
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 y 1987/90
Franco, Héctor Manuel: 1995 y 1995/96
Christovao, Gabriel: 2003 y 2003
Halves izquierdos
Balbi, Ricardo: 1920 y 1919
Zárraga, Carlos Alfredo: 1942/43 y 1946
Gómez, Juan Carlos: 1957 y 1958
Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 y 1965/68
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 y 1968
Naveda, Alberto Dante: 1993/94 y 1995/96
Volantes mixtos izquierdos
Navas, Fernando Rodolfo: 1998/2000 y 1996/97
Battaglia, Sebastián Alberto: 2009 y 2010
Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 y 1981
Caneo, Miguel Eduardo: 2003/04 y 2004/06 + 2010/12
Medias puntas
Apariente, Julio Héctor: 1982 y 1976
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 y 2004
Punteros derechos
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 y 1945/47 + 1951
Murieda, Adolfo Félix: 1957 y 1960
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 y 1962
López, Oscar: 1966 y 1967/69
Ponce, Ramón Héctor: 1966/74 y 1976 + 1982
Lorea, César José: 1979 y 1981/83
Sánchez, Sergio Alfredo: 1982/84 y 1985
Insiders derechos
Fedencrini, Lucero: 1945 y 1947/48
Scliar, Isaac: 1949 y 1939
Centrodelanteros
Lorenzo, Guillermo Eduardo: 1959/60 y 1962/63
Salguero, Carlos Roberto: 1977/79 y 1980
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78 + 1980 y 1980/82
Raffo, Jorge Oscar: 1985/87 y 1988/90
Rey, Emiliano Juan: 1998 y 1994/97
Carrario, Silvio René: 1996 y 2004/06
Sava, Facundo: 1996 y 2009/10
Inisiders izquierdos
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 y 1948
Rodríguez, Juan José: 1956/60 + 1964 y 1968
Punteros izquierdos
Sofía, Juan Antonio: 1936/37 y 1935/36
Pérez Berot, Félix Rodolfo: 1945 y 1947/49
Cantatore, Victorio: 1945 y 1948/50
Catalano, Salvador Héctor: 1964 y 1967
Yudica, José Antonio: 1959/61 y 1967
González, Miguel Osvaldo: 1975 y 1980
Sotelo, Juan Manuel: 1983/84 y 1986/88
DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37 + 1946 + 1957 y 1960
Baldonedo, Emilio: 1951/52 y 1961
D’Amico, José: 1960 + 1961/63 + 1968 y 1968
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 y 1968 + 1982
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 y 1980
Faraone, Carmelo: 1982/83 y 1967 + 1969
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 y 2005
Pogany, Esteban Ernesto: 1997 y 2006
Celoria, Ángel Enrique: 2008 y 1992
ACABO DE VER EN EL SITIO SOY BOCA UNA LISTA DE ALGUNOS JUGADORES QUE JUGARON EN BOCA Y EN QUILMES. COMO SON POQUITOS, ME DIERON GANAS DE MANDAR LA LISTA QUE TENGO YO. ES MÁS, VOY A INCORPORAR UNA SECCIÓN FIJA. OJO, LOS QUE JUGARON PARTIDOS OFICIALES. POR EJEMPLO, LEANDRO DÍAZ JUGÓ AMISTOSOS EN LA PRIMERA DE BOCA PERO OFICIALES, NO.
Se ubica a los jugadores según su función más habitual y dentro de cada una de ellas se los ordena de acuerdo con su fecha de debut en el segundo de los clubes. Se considera solamente a los que hayan participado en partidos oficiales (por ligas o copas, nacionales o internacionales) de uno y otro club.
Pongo primero los años en que jugaron en Boca y a continuación, los que jugaron en Quilmes.
Arqueros:
Giambartolomei, Héctor Adelmo: 1958/59 y 1953/54
Pérez, Osvaldo Mario: 1965/66 y 1972/73
Rigante, Roberto: 1981 y 1984
Merlo, Néstor José: 1989 y 1993/95
Silva, Carlos Ernesto: 1994 y 1991/92
Marcadores laterales derechos:
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 y 1962
Segovia, Pablo César: 1984 y 1985
Vivas, Nelson David: 1994/97 y 1990/94 + 2004/05
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 y 2005/06
Back derecho – primeros marcadores centrales
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 y 1954
Rico, Carlos: 1959/61 y 1962/64
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 y 1967/69
Backs izquierdos – segundos marcadores centrales
Lanata, Agustín José: 1918 y 1917 + 1920 (sí, es el abuelo del forro de Jorge)
Pereyra, Mario: 1932/33 y 1937
Melogno, Aurelio Julián: 1947 y 1948
Costa, Bartolomé Humberto: 1948/49 y 1949/52
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 y 1991
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 y 1997/98
Marcadores laterales izquierdos
Vezzato, Juan Pablo: 1961 y 1962
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 y 1979/80
Volantes centrales
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 y 1977
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 y 1987/90
Franco, Héctor Manuel: 1995 y 1995/96
Christovao, Gabriel: 2003 y 2003
Halves izquierdos
Balbi, Ricardo: 1920 y 1919
Zárraga, Carlos Alfredo: 1942/43 y 1946
Gómez, Juan Carlos: 1957 y 1958
Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 y 1965/68
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 y 1968
Naveda, Alberto Dante: 1993/94 y 1995/96
Volantes mixtos izquierdos
Navas, Fernando Rodolfo: 1998/2000 y 1996/97
Battaglia, Sebastián Alberto: 2009 y 2010
Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 y 1981
Caneo, Miguel Eduardo: 2003/04 y 2004/06 + 2010/12
Medias puntas
Apariente, Julio Héctor: 1982 y 1976
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 y 2004
Punteros derechos
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 y 1945/47 + 1951
Murieda, Adolfo Félix: 1957 y 1960
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 y 1962
López, Oscar: 1966 y 1967/69
Ponce, Ramón Héctor: 1966/74 y 1976 + 1982
Lorea, César José: 1979 y 1981/83
Sánchez, Sergio Alfredo: 1982/84 y 1985
Insiders derechos
Fedencrini, Lucero: 1945 y 1947/48
Scliar, Isaac: 1949 y 1939
Centrodelanteros
Lorenzo, Guillermo Eduardo: 1959/60 y 1962/63
Salguero, Carlos Roberto: 1977/79 y 1980
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78 + 1980 y 1980/82
Raffo, Jorge Oscar: 1985/87 y 1988/90
Rey, Emiliano Juan: 1998 y 1994/97
Carrario, Silvio René: 1996 y 2004/06
Sava, Facundo: 1996 y 2009/10
Inisiders izquierdos
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 y 1948
Rodríguez, Juan José: 1956/60 + 1964 y 1968
Punteros izquierdos
Sofía, Juan Antonio: 1936/37 y 1935/36
Pérez Berot, Félix Rodolfo: 1945 y 1947/49
Cantatore, Victorio: 1945 y 1948/50
Catalano, Salvador Héctor: 1964 y 1967
Yudica, José Antonio: 1959/61 y 1967
González, Miguel Osvaldo: 1975 y 1980
Sotelo, Juan Manuel: 1983/84 y 1986/88
DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37 + 1946 + 1957 y 1960
Baldonedo, Emilio: 1951/52 y 1961
D’Amico, José: 1960 + 1961/63 + 1968 y 1968
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 y 1968 + 1982
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 y 1980
Faraone, Carmelo: 1982/83 y 1967 + 1969
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 y 2005
Pogany, Esteban Ernesto: 1997 y 2006
Celoria, Ángel Enrique: 2008 y 1992
VIAJE AL FONDO DEL MAR
Mediodía del sábado. Paró la lluvia pero está nublado, feo, feísimo. Faltan poco más de seis horas para salir a jugar con Quilmes. En mis sesenta años nunca me pasó esperar la primera fecha de un campeonato con tan pocas ganas e ilusiones, con tantas tribulaciones. La verdad, si Boca no pierde va a ser un milagro.
Le doy vueltas y más vueltas y no me termina de entrar en la cabeza, no asimilo lo que fue esta semana caótica, surrealista, grotesca, como de ficción (sólo que ningún autor podría habérsela imaginado).
La gira era un despropósito desde el principio. Descabellada. Cuatro partidos en seis días y teníamos que volver cuatro días antes de empezar el campeonato. Poco margen. Sabés que te pasa cualquier cosa y quedás culo para arriba. Angelici dice que cuando se firmó, el campeonato iba a empezar el 12 de agosto. Se supone que Angelici sabe, porque es parte (parte importante, el presidente de Boca), que en el fútbol argentino nada te puede tomar por sorpresa. Tenés que poner una cláusula de fuerza mayor en el contrato y llegado el caso les decís a los organizadores: “Me adelantaron el campeonato, la gira la dejamos para otro momento, disculpen la molestia”. No, vamos y jugamos. En fin…
Termina el último partido y no está el chárter. Cagamos. No puede ser, no se puede entender ni aceptar que hayan pasado sesenta horas. Alguna solución tenés que encontrar. Algún recurso tiene que aparecer. Alguna idea tiene que caerse. Sos Boca, no sos Villa San Carlos (y no voy a acudir aquí al clisé de aclarar que le tengo respeto a Villa San Carlos, no le tengo ningún respeto a Villa San Carlos, no existe).
Después, efecto cascada. El lunes a la noche no viajás, el martes a la mañana tampoco, a la noche tampoco, el miércoles tampoco, el jueves a la mañana tampoco… Que no está el avión, que no está la guita, que los organizadores se borraron… Patéticas declaraciones de Martucci desde Venezuela. “Me avisaron que ya salió el avión desde Caracas, debe estar llegando en cualquier momento”… Y te comés un día más. Llegás el jueves a la noche, en Ezeiza hay niebla, vas a Córdoba, en Córdoba no hay alojamiento, seguís a Carlos Paz, llegás a las cinco de la mañana… Por fin, llegás a Buenos Aires el jueves a las seis y media de la tarde… Menos mal que esta vez te dejaron bajar porque el tiempo no había mejorado en absoluto. No entrenaste en toda la semana. El viernes, día previo al partido, hay tormenta. No poder hacer campo, hay que mover a los jugadores un ratito en el parqué de la cancha de básquet… ¿Qué más?
Falcioni decidió poner a un arquero que lleva catorce meses sin jugar y que no tiene ni un entrenamiento con sus compañeros. Ojalá Ustari la rompa pero se repite, va a ser un milagro. Es ilógico. Si Falcioni lo pone a D’Angelo y D’Angelo se come algún moco (como en la jugada previa al penal con All Boys), no se le puede decir nada a Falcioni. Pero si el moco se lo come Ustari, lo van a matar. Lo vamos a matar.
Angelici, Moscariello, Martucci & Company eran los que nos iban a devolver la gloria perdida. Madre mía. Nos estamos comiendo un cachetazo detrás de otro. El piante de Roncaglia, la salida de Román, todavía no terminamos de absorber la forma en que Vélez nos sopló al uruguayo Sosa y ahora, esto. No es que uno quiera ser golpista, llevan siete meses de gestión pero sinceramente, lo mejor que podría pasarnos es perderlos a ellos.
Es tan pelotudo, Angelici, que él mismo se encargó de recordar, cuando no le dieron bola al pedir la postergación del partido, que en la última fecha del Clausura Boca tenía la potestad reglamentaria de pedir o mejor dicho, de exigir la postergación con All Boys (por estar jugando una final internacional) y no lo hizo. “Somos solidarios”, dice. Una cosa es ser solidario y otra es ser boludo, Angelici. Mejor hubieras echado un manto de olvido, gil. Si vas a regalar algo pensando que algún día te lo van a devolver, marchaste. Aníbal Fernández te cargó. Dice que el domingo no se puede jugar en Quilmes porque hay un partido de hockey femenino… Ja, ja, ja… Encima, no lo soporto a ese Aníbal Fernández. Es a los Kirchner lo que Jaroslavsky era a Alfonsín, el mascarón de proa al que lo mandan a decir las cosas que un presidente no puede decir porque queda feo. Ese payaso, nos caminó.
Viaje al Fondo del Mar era una linda serie de mediados de los sesenta, la daban los miércoles a la tarde por Canal 11. Un submarino nuclear, el almirante Nelson, el capitan Crane, el teniente Morton, los marineros Kowalsky y Patterson… Con el correr del tiempo se fue haciendo demasiado repetida, siempre había monstruos horrorosos que aparecían en las profundidades. A los guionistas de Viaje al Fondo del Mar jamás podrían habérseles ocurrido las monstruosidades por las que atravesó Boca en esta semana trágica. Y lo peor es que intuyo que todavía no terminaron. Que recién están empezando. Estamos abajo del Titanic. Ojalá me equivoque…
Le doy vueltas y más vueltas y no me termina de entrar en la cabeza, no asimilo lo que fue esta semana caótica, surrealista, grotesca, como de ficción (sólo que ningún autor podría habérsela imaginado).
La gira era un despropósito desde el principio. Descabellada. Cuatro partidos en seis días y teníamos que volver cuatro días antes de empezar el campeonato. Poco margen. Sabés que te pasa cualquier cosa y quedás culo para arriba. Angelici dice que cuando se firmó, el campeonato iba a empezar el 12 de agosto. Se supone que Angelici sabe, porque es parte (parte importante, el presidente de Boca), que en el fútbol argentino nada te puede tomar por sorpresa. Tenés que poner una cláusula de fuerza mayor en el contrato y llegado el caso les decís a los organizadores: “Me adelantaron el campeonato, la gira la dejamos para otro momento, disculpen la molestia”. No, vamos y jugamos. En fin…
Termina el último partido y no está el chárter. Cagamos. No puede ser, no se puede entender ni aceptar que hayan pasado sesenta horas. Alguna solución tenés que encontrar. Algún recurso tiene que aparecer. Alguna idea tiene que caerse. Sos Boca, no sos Villa San Carlos (y no voy a acudir aquí al clisé de aclarar que le tengo respeto a Villa San Carlos, no le tengo ningún respeto a Villa San Carlos, no existe).
Después, efecto cascada. El lunes a la noche no viajás, el martes a la mañana tampoco, a la noche tampoco, el miércoles tampoco, el jueves a la mañana tampoco… Que no está el avión, que no está la guita, que los organizadores se borraron… Patéticas declaraciones de Martucci desde Venezuela. “Me avisaron que ya salió el avión desde Caracas, debe estar llegando en cualquier momento”… Y te comés un día más. Llegás el jueves a la noche, en Ezeiza hay niebla, vas a Córdoba, en Córdoba no hay alojamiento, seguís a Carlos Paz, llegás a las cinco de la mañana… Por fin, llegás a Buenos Aires el jueves a las seis y media de la tarde… Menos mal que esta vez te dejaron bajar porque el tiempo no había mejorado en absoluto. No entrenaste en toda la semana. El viernes, día previo al partido, hay tormenta. No poder hacer campo, hay que mover a los jugadores un ratito en el parqué de la cancha de básquet… ¿Qué más?
Falcioni decidió poner a un arquero que lleva catorce meses sin jugar y que no tiene ni un entrenamiento con sus compañeros. Ojalá Ustari la rompa pero se repite, va a ser un milagro. Es ilógico. Si Falcioni lo pone a D’Angelo y D’Angelo se come algún moco (como en la jugada previa al penal con All Boys), no se le puede decir nada a Falcioni. Pero si el moco se lo come Ustari, lo van a matar. Lo vamos a matar.
Angelici, Moscariello, Martucci & Company eran los que nos iban a devolver la gloria perdida. Madre mía. Nos estamos comiendo un cachetazo detrás de otro. El piante de Roncaglia, la salida de Román, todavía no terminamos de absorber la forma en que Vélez nos sopló al uruguayo Sosa y ahora, esto. No es que uno quiera ser golpista, llevan siete meses de gestión pero sinceramente, lo mejor que podría pasarnos es perderlos a ellos.
Es tan pelotudo, Angelici, que él mismo se encargó de recordar, cuando no le dieron bola al pedir la postergación del partido, que en la última fecha del Clausura Boca tenía la potestad reglamentaria de pedir o mejor dicho, de exigir la postergación con All Boys (por estar jugando una final internacional) y no lo hizo. “Somos solidarios”, dice. Una cosa es ser solidario y otra es ser boludo, Angelici. Mejor hubieras echado un manto de olvido, gil. Si vas a regalar algo pensando que algún día te lo van a devolver, marchaste. Aníbal Fernández te cargó. Dice que el domingo no se puede jugar en Quilmes porque hay un partido de hockey femenino… Ja, ja, ja… Encima, no lo soporto a ese Aníbal Fernández. Es a los Kirchner lo que Jaroslavsky era a Alfonsín, el mascarón de proa al que lo mandan a decir las cosas que un presidente no puede decir porque queda feo. Ese payaso, nos caminó.
Viaje al Fondo del Mar era una linda serie de mediados de los sesenta, la daban los miércoles a la tarde por Canal 11. Un submarino nuclear, el almirante Nelson, el capitan Crane, el teniente Morton, los marineros Kowalsky y Patterson… Con el correr del tiempo se fue haciendo demasiado repetida, siempre había monstruos horrorosos que aparecían en las profundidades. A los guionistas de Viaje al Fondo del Mar jamás podrían habérseles ocurrido las monstruosidades por las que atravesó Boca en esta semana trágica. Y lo peor es que intuyo que todavía no terminaron. Que recién están empezando. Estamos abajo del Titanic. Ojalá me equivoque…
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