La pregunta clave y sin respuesta que repito siempre en este tipo de partido: ¿Cómo atajará el arquero de ellos? Falcioni dice que “tuvimos las mejores opciones”. Fueron cuatro, tres de ellas de pelota parada a saber:
1) Minuto 15, bochazo recto de Cellay, Viatri que la baja y Silva que la engancha como viene de media vuelta, desviado sobre palo derecho.
2) Minuto 49, tiro libre por Sánchez Miño desde la izquierda y cabezazo de Silva, desviado sobre palo derecho.
3) Minuto 68, corner por Paredes desde la izquierda y nuevo cabezazo de Silva, desviado sobre palo izquierdo.
4) Minuto 76, tiro libre por Paredes desde la izquierda y cabezazo de Somoza, sólo de frente al arco, muy desviado sobre palo derecho. ¿Cómo hizo Somoza para errar ese gol?
Si no me fallan los apuntes, el único tiro que atajó Hilario Navarro fue uno de Viatri, bajo, desde fuera del área, una masita. Y que no se piense que Independiente defendió bien, al contrario. Tiene centrales lentos. Queda a la vista que en el juego aéreo perdieron repetidamente pero por abajo no los buscamos nunca salvo aquella que le bajó Viatri a Silva (en que nuevamente quedó desnuda la lentitud de los centrales).
Ellos tuvieron dos clarísimas: la del final del primer tiempo, que Farías cabeceó solo a las manos de Ustari, y la del segundo tiempo, que Vidal pifió sin marca en la boca del arco.
Más allá de los detalles, la imagen que dejó Boca en Avellaneda y que lo dejó fuera de la Copa Sudamericana apenas comenzada fue la de un equipo laxo. Tal vez los jugadores salieron sintiendo que el gol imprescindible iba a caer en algún momento pero nunca cayó. Los goles hay que ir a buscarlos, con decisión, con vigor.
Cuando quedamos once contra diez se necesitaba, definitivamente, otra actitud, otra predisposición. Apretar, meter, ir al campo rival. Y en cambio, lo que pasó fue que Boca, con superioridad numérica, casi nunca tuvo posesión de pelota, no la hizo circular con un mínimo de criterio, la dividió permanentemente.
Lautaro Acosta entró y en su primera participación lo hizo echar a Tuzzio. Poco después casi lo hace echar a Santana. Y después no se la dieron más, desapareció del partido, quizá ya sentía la lesión que ahora lo va a dejar afuera por dos o tres semanas.
A Boca le faltó, en ese tramo, conducción. Un Riquelme, para decirlo sintéticamente. El que se hiciera dueño de la pelota y seleccionara los mejores caminos. Con Acosta por Chávez, un cambio audaz por parte de Falcioni, no quedó en cancha ningún volante con dotes de armador y cuando entró Paredes por Ledesma, otro cambio audaz, se le tiró a Leíto una responsabilidad que, se ve, le pesó, lo superó.
Chávez esta vez jugó sólo el primer tiempo y no lo hizo mal pero le faltó algo. Le falta algo. Igual había pasado en el primer partido, cuando también Falcioni lo había elegido como primera opción para ser reemplazado. Se ve que anda con ganas de dejarlo afuera, el técnico y la verdad es que Pochi no llena, no convence. Tal vez él sea el mejor ejemplo individual de las sensaciones que transmitió el equipo todo, híbrido, inexpresivo, incoloro, insípido e inodoro.
Independiente está en un muy mal momento, ni siquiera puede decirse que sea hoy por hoy un equipo en la acepción completa del término pero le alcanzó con tener a dos volantes con oficio, como lo son Fabián Vargas y Santana, para sostenerle a Boca la mitad de la cancha y no tener que retroceder jamás a pesar de jugar 45 minutos diez contra once.
La Copa Sudamericana 2012 se convirtió en historia muy rápida y tristemente, la dejamos pasar casi sin rebeldía, con una resignación que resulta irritante. Ahora queda nada más que el Inicial y además de tener que comprobar cuánto podrá haber afectado los ánimos este nuevo fracaso, las dudas son más que las certezas.
¿Seguirá Pochi siendo titular? ¿Elegirá Falcioni pasar a la línea de cuatro volantes para poder poner a Erviti sin tocar a Sánchez Miño? ¿Seguirá en el equipo Pablito Ledesma, que no recuperó su nivel anterior desde la última vez que se lesionó? ¿Silva mantendrá su condición de intocable pese a la constancia de que no juega bien la mayoría de los partidos?...
jueves, 30 de agosto de 2012
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Esta actitud de salir en cada primer tiempo "a ver qué pasa" está empezando a pasar factura. Inadmisible lo de Boca ayer ante un rival sin jerarquía.
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