martes, 24 de julio de 2018

MUY POQUITO


Esta sorprendente caída por penales ante los suplentes del Colorado Rapids (de los últimos en su conferencia de la MLS) podría ser más importante de lo que en principio se supone, encendió alarmas a las que hay que prestarles atención.
   Con la base de su equipo titular, Boca no funcionó armónicamente en ningún momento. Aun así, con bastante de fortuna sacó dos goles de diferencia antes de que se llegara al cuarto de hora de juego. Pero después permitió que Colorado llegara al empate dando muestras de una endeblez que asusta. En el último tramo de juego contó con alguna oportunidad de ganarlo pero no le alcanzó y en verdad, también podría haber perdido.
   Apenas diez minutos y el Negro Wilmar –de regreso tras su paso por el Mundial de Rusia- apretó bien para ganar ante una mala salida del arquero, después de la participación de Villa volvió a quedarle a Wilmar y su zurdazo arriba puso el 1-0.
   El segundo, tres minutos más tarde, fue la mejor asociación de toda la noche: buen pase filtrado por Zárate para la llegada al fondo de Mas, cruce para el otro lado y la puntual aparición de Villa para definir.
   Las frecuentes trepadas de Mas por su lateral iban a ser de lo mejor, de lo más rescatable de Boca en todo el partido. Zárate había empezado muy bien pero fue desdibujándose muy pronto. Villa, en los 45 minutos que jugó, sin demasiada participación volvió a mostrarse como muy prometedor.
   Boca se dejó estar. Wanchope no conectó bien con Zárate, a Kichan Pavón (otra reaparición tras la cita mundialista) no se lo vio con la chispa habitual. De todas maneras, parecía que se aguantaba sin sobresaltos pero de pronto, el gol del descuento.
   Mal debut, el de Izquierdoz. Resulta difícil explicarse cómo lo perdió a Boli ante esa pelota cruzada desde la derecha, lo cierto es que el tal Boli apareció solo por detrás de él, llegó antes que Rossi y definió. Jugó de primer central, Izquierdoz y ni él ni Magallán se afirmaron.
  Boca seguía sin aparecer en ofensiva y antes del final del primer tiempo, ellos tuvieron un tiro libre en el travesaño, Rossi se jugó demasiado a que iba a ser centro, invitó a que le patearan al arco y casi entra.
   En el segundo tiempo, con Goltz-Izquierdoz como zaga central, pareció acomodarse mejor el fondo pero igual, nos empataron. Desde muy lejos, le pegó ese tal Martínez y la reacción de Rossi, en cámara lenta, colaboró en alto grado para que el 2-2 quedara concretado.
   El que jugó realmente bien sus 45 minutos fue Cardona. De su pie derecho salió lo mejor de la etapa. En cambio, no se enganchó Bebelo, recostado preferentemente sobre la derecha. Edwin no encontró compañía. Cuando entró Tevez y Zárate pasó a jugar de punta, podíamos esperanzarnos con el encuentro de varios jugadores de bien pie pero el único que rindió fue Edwin.
   En determinado momento quedamos parados 4-1-4-1, con Wilmar delante de la última línea pero Guillermo parece decidido a insistir con el 4-2-3-1, Pérez-Barrios serían los volantes más retrasados. El tercer mundialista reaparecido, Nahitan Nändez, en los minutos que le dieron tampoco rindió, estuvo desordenado e impreciso.
   A Zárate le quedó servido un gol pero la tiró afuera, uno de Edwin desde afuera se perdió cerca de un palo y mucho más no hubo. Penales y acertaron todos menos Bebelo, que la tiró desviada para completar su mal trabajo y así perdimos.
   Se vienen los partidos en serio y la imagen dejada en estos amistosos preparatorios no da para que nos quedemos conformes, no llena, no convence. El triángulo posterior no da garantías. Arriba sabemos que jugadores hay pero la realidad es que, esta vez, eso no se notó.

   EL BOLETÍN: ROSSI 3, BUFFARINI 5, IZQUIERDOZ 3, MAGALLÁN 4, MAS 7, PABLO PÉREZ 5, BARRIOS 6, VILLA 6, ZÁRATE 5, PAVÓN 5, ÁBILA 4 (FI), GOLTZ 5, CARDONA 7, REYNOSO 4, TEVEZ 5, JARA 5, NÁNDEZ 4.        

sábado, 21 de julio de 2018

VILLA Y ZÁRATE EMPEZARON BIEN


   La muy buena presentación en sociedad del colombiano Villa y de Zárate fueron lo mejor, lo más positivo del 4-2 sobre Independiente Medellín, en Boca Ratón, en el primer amistoso de la nueva temporada. Porque no vayan a dejarse confundir por el periodismo, amigos: una cosa es un amistoso y otra cosa es un entrenamiento. Lo del otro día fue un entrenamiento. Para que sea un amistoso tienen que ser 90 minutos en dos tiempos de 45 cada uno, con árbitro y asistentes, con los equipos correctamente uniformados y perfectamente numerados.
   El funcionamiento ofensivo del primer tiempo, con las reservas del caso porque se trató de un juego de pretemporada para los dos y ninguno está todavía puesto a punto, fue prometedor. Atrás hay problemas.
   De arranque regalamos un gol. Si vamos a arriesgar la pelota en sectores y en circunstancias en que no debe arriesgársela, lo vamos a pagar. Goltz dudó, se la robaron y la jugada terminó en gol. Nada más que dos minutos y ya perdíamos.
   Todo el resto del primer tiempo fue nuestro. Villa tiene un tranco estupendo, cuando pica no lo agarran, además ve bien la cancha, elige bien. Y Zárate, jugando por detrás de Wanchope, hizo ver que está muy bien capacitado para cumplir con esa función. No es un armador, es un delantero pero con técnica y panorama. Se excedió en algún traslado pero la mayoría de sus participaciones fue bien resuelta, se articuló bien con Villa, con Bebelo y con el propio Wanchope.
   En el primer gol, el del empate, el remate de Zárate estuvo muy bien colocado, le dejaron el hueco y no falló. El segundo, que llegó casi enseguida, mostró todo lo que tiene para ofrecer Villa, porque la armó y la definió, tres recibir la devolución de Zárate, con un movimiento que le abrió el espacio y un disparo en que la bola viajó exactamente hacia donde él quería.
   En el doble cinco, el pibe Almendra, que viene pidiendo pista, anduvo mejor que Pablo Pérez, al que se lo vio algo impreciso y duro. Igual, allí hay un lugar reservado para el Negro Wilmar.
   El primer tiempo lo cerró el pibe Almendra con un golazo, el taquito de Mas le abrió el camino y la pelota dibujó en el aire una comba esplendorosa para ir a meterse lejos del arquero. En los tres goles, la bocha entró muy cerca del mismo palo, el izquierdo del arquero.
   El segundo tiempo se desnaturalizó. Boca se dejó estar. Después del tiro libre que el arquero le sacó a Zárate, de entrada, no volvió a tener ataques bien elaborados. El Pipa Benedetto, por suerte, está otra vez con nosotros pero le falta, es lógico, todavía no está en ritmo, le cuesta entenderse con la pelota.
   Los abundantes cambios, como suele pasar en estos casos, fueron quitándole seriedad al partido pero hay que anotar que en el segundo gol de los colombianos volvimos a mostrar debilidades. Las pelotas paradas que tenemos que defender siguen siendo un problema, como en el campeonato pasado. Todo empezó con una imprecisión de Pablo Pérez, una mala entrega que forzó la infracción posterior de Mas. Y del tiro libre, nos cabecearon con suma facilidad, seguimos haciendo zona y seguimos pagando, una cosa es marcar en zona y otra es no marcar pero a menudo se confunde.
   Tevez tuvo media hora de cancha y no había funcionado para nada pero al menos cerró el partido con el cuarto gol, consecuencia de una buena presión de Cardona para robar en la propia área rival y servírsela a Carlitos. El Gordo Edwin contó con muy poquitos minutos pero le bastó para hacerse ver.
   Tenemos superpoblación de mitad de cancha en adelante. Están Pablo Pérez, Wilmar, Nández, se anota Almendra, Bebelo, Cardona, Villa, Kichan Pavón, Zárate, Wanchope y el Pipa, sin olvidar a Maroni. Doce para seis lugares. Mejor que sobre, claro pero algún problema colateral puede traer, a la larga. Lo que Guillermo parece ir definiendo es jugar con un 9 arriba y tres jugadores por detrás de él. Están Wanchope o el Pipa ir de punta, Carlitos o Zárate por detrás, Villa, Pavón, Reynoso y Edwin para los extremos. En el doble cinco, los que aparecen como candidatos a la titularidad son Pablo y Wilmar, lo cual deja a Nández fuera de los once.
   El martes es el segundo amistoso y seguramente se producirá el debut de Izquierdoz. Vamos a ver si nos da la solidez faltante porque es ahí donde está la deuda.

   EL BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, GOLTZ 4, MAGALLÁN 4, MAS 5, PABLO 4, AMENDRA 7, VILLA 8, ZÁRATE 7, BEBELO 6, WANCHOPE 6 (FI), BENEDETTO 4, VERGINI 4, TEVEZ 5, MARONI 5, CHICCO NC, CARDONA NC.           

MI BUEN AMIGO


Giambartolomei, Cardoso y Di Gioia; Lombardo, Rattin y Mouriño; Nardiello, Pierino González, Mansilla, Pereyra y Yudica. Así formó Boca aquel 5 de julio de 1959, la primera vez que me llevaron a verlo, a mis 7 añitos. Le ganamos 3-1 a Gimnasia (dos de Motoneta Nardiello, un penal, el otro del Ropero Mansilla), en cancha de Estudiantes. Porque en aquellos tiempos antiguos, si un equipo de La Plata, por alguna razón, no podía jugar en su cancha, jugaba en la cancha del otro, naturalmente. Recuerdo que en 1960 Independiente salió campeón jugando todo el año de local en la cancha de Racing. El progreso ha determinado que cosas así ya no puedan ocurrir.
   Por aquel entonces yo ya sabía, desde hacía algunos años, que era hincha de Boca pero era lo único que sabía. A mi viejo, hincha de Estudiantes, mucho no le gustaba pero en fin, accedió a llevarme, ya que Boca jugaba cerca de casa. Mi tío Jaime, hincha de Gimnasia, me había dicho: “Vos mirá para donde está el tablero de la Alumni. Ahí voy a estar yo y te voy a hacer así (desplegaba una manito). Cinco, les vamos a meter”. A la noche lo encontré en la casa de la abuela y lo gasté un poquito, no mucho porque estaba caliente, decía que los habían choreado (paranoico como buen hincha de cuadrito chico).
   ¿A qué viene esto? A que hoy, sábado 21 de julio de 2018 (han transcurrido 59 años y 16 días), vuelve a jugar Boca, después de casi dos meses y por suerte, tengo las mismas ganas, el mismo entusiasmo, las mismas expectativas, las mismas ilusiones de aquel pibe de 7 años. Quiero verlos a Izquierdoz, al colombiano nuevo, a Zárate… Quiero ver el regreso del Pipa Benedetto. Ver cómo va perfilándose el equipo para jugar con Libertad por la Libertadores, el objetivo que tengo entre ceja y ceja (espero que los jugadores también). Me parece que amontonamos demasiados jugadores de mitad de cancha en adelante y que no va a ser fácil acomodarlos. De contención estamos con lo puesto, que no se vaya el Negro Wilmar, por favor.
“Boca, mi buen amigo, esta campaña volveremo’a estar contigo. Te alentaremos de corazón, esta es tu hinchada que te quiere ver campeón. No me importa lo que digan, lo que digan los demás. Yo te sigo a todas partes, cada vez te quiero más”. Es uno de los cantitos que más me gusta y me representa.
   La temporada que se inicia me encuentra en un lugar distinto. Durante muchos años hice de periodista sin que se dieran cuenta, iba a todas las canchas gratis, comentaba los partidos, lo que me gusta hacer y encima me garpaban. No me puedo quejar, bastante suerte he tenido, después de todo. Me jubilaron. A La Bombonera podré ir a la platea de vitalicios. De visitante no se puede ir (otra ventaja del modernismo), ya en el último segmento del campeonato anterior me había acostumbrado. Me sentaré delante de la tele y seguiré torturando a mi perra Dulcinea con mis ataques de ira. Me he convertido en un “hincha codificado” (definición de un querido compañero, Rolo Bernárdez).
   Hay ventajas, claro que sí. En aquel 1959, si Boca jugaba en Miami, yo me enteraba del resultado al otro día. Ahora tengo el partido en el comedor de casa. Antes de tener la edad suficiente para que me dejaran venir a Buenos Aires solo o con mis amigos, varias campañas las seguí escuchando a Veiga, por Radio Mitre. Después me leía la Así es Boca y El Gráfico. Ahora, de un modo u otro, veo a Boca cada vez que juega, oficial o amistoso, en cualquier lugar del mundo.
Che, si alguien me necesita para algo esta noche a las 20.10, olvídese, no estoy para nadie ni por nada, por lo menos hasta las 22. 
 “Boca, Boca de mi vida, vos sos la alegría de mi corazón. Sabes todo lo que siento, yo te llevo adentro de mi corazón”…