Conseguir un resultado era imprescindible, impostergable. Se consiguió. La esperanza es que, a partir del resultado, nos tranquilicemos todos. A ver si el equipo empieza a consolidarse y a jugar. Esto último por sobre todo. La excursión a Ecuador mostró algún dato alentador en el segundo tiempo y también la reiteración de problemas de difícil solución. Se ganó y es fundamental pero que eso no nos aleje de la realidad, no nos engañe.
El primer tiempo fue insoportable. Ellos tuvieron más la pelota pero llegaron poco y nada. Un tiro por arriba del travesaño, esa que el Chiqui Pérez cortó con falta al borde del área, la que se anuló por mano y esa que perdió el Chiqui en un costado de la cancha. Quiso cubrir para que saliera, se la afanaron y derivó en una llegada clara que tomó a la defensa mal parada. Si terminaba en gol, al Chiqui era para matarlo ahí mismo.
El que nos hayan llegado poco puede parecer indicador de solidez defensiva pero la verdad es que a Boca se lo veía vulnerable por los dos costados. Albín, lo sabemos, no es fuerte en la marca y Pablito Ledesma no lo ayudaba nada. Por el otro lado, Nico Colazo jugaba prácticamente al lado de Clemente pero eso no alcanzaba para darle seguridad a la zona. Había insinuaciones peligrosas de Arroyo y de Paredes pero por suerte, Barcelona terminó siempre mal. Damián Díaz, de gran partido en Montevideo contra Nacional, esta vez no apareció mucho y Burdisso se las compuso para que Nahuelpan no tuviera peso en el desarrollo.
En cuanto a posesión de bola, la perdíamos enseguida. Buen partido de Pichi Erbes (que definitivamente hoy por hoy es más que Somoza, Carlos), la entrega de siempre por parte de Ribair pero mientras no tengamos en cancha un tipo que la cuide, que la administre, que la haga circular con criterio, la deuda de fútbol no será saldada.
A poco más de cinco minutos de finalizar el primer tiempo contamos con ese tiro de Clemente desde fuera del área, mal ejecutado pero que fue un hallazgo dentro de lo que hasta ese momento era el juego, un signo de que Boca podía llegar. Y a continuación estuvo la del Burrito Martínez, muy buen pase de Viatri, pique vertical del Burro y bien definida con derecha a colocar al palo más lejano, el que se le haya ido por pocos centímetros no cambia el concepto. Fueron atisbos de que en el segundo tiempo se podía mejorar, que había elementos como para que así fuera.
A poco de empezado el segundo tiempo tuvimos un corner y este gil que escribe lo celebró casi como si hubiese sido un gol. ¡Un corner! Todo un logro. Boca, en esos primeros minutos después del descanso, jugaba el partido más metido en campo rival, la pelota ya no era de ellos por tanto tiempo.
Los dos goles con pocos minutos de diferencia dejaron el partido terminado. Porque ellos quedaron nocaut, se derrumbaron como un castillo de barajas. Y en el último tramo, estaba más para el tercero nuestro que para el descuento, aunque finalmente no haya sido eso lo que ocurrió.
Acertamos dos pelotas paradas. Ahora bien, lo mal que defendieron ellos es un dato que no podemos dejar de anotar. En el primero, cuando Nico abrió el corner, el que estaba en el primer palo, Paredes, automáticamente tendría que haber salido corriendo hacia delante. No lo hizo, ganó Guille Burdisso arriba y el Burrito, muy enchufado, conectó y metió. Si Paredes hubiese salido de su posición, como debió haberlo hecho, el Burro hubiese estado off side. Se durmió Paredes. Gracias, Paredes.
En el segundo, Colazo la mete en el área desde la derecha, gana el Chiqui de cabeza y gol. Es difícil de de entender cómo Barcelona puede haber dado tantas facilidades porque cuando el centro iba en el aire, ya se podía adivinar que iba a ser gol. Ningún jugador de Boca estaba bien marcado, no hicieron ni hombre ni zona.
Con Barcelona vencido, con el triunfo prácticamente asegurado, Boca hizo correr mejor la pelota. ¡Por fin! Bueno lo del Burro, el Narigón Viatri mejoró, igual Pablito Ledesma. Una lástima ese penal innecesario de Clemente al final, era para que lo acompañara, no para que lo cruzara. Lo que pudo haber sido 3-0 fue 2-1 y ojo, que los goles pueden pesar en la definición y bien sabemos que no estamos para regalar nada.
Ahora viene Unión a La Bombonera. Está casi descendido, no le gana a nadie. Los suplentes nuestros son mejores que los titulares de ellos. En una de esas vuelve Román. Ganamos en Ecuador, ahora tenemos que seguir ganando. Y crecer, crecer…
jueves, 28 de febrero de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
PEOR IMPOSIBLE
Con Toluca fue Sinha, con Tigre Botta, con All Boys Montoya Muñoz. En cada uno de esos partidos el rival contó con un jugador (uno) que le dio sentido a la circulación de pelota, que marcó un rumbo, que encarnó una idea para que sus compañeros se le asociaran. Eso no lo tenemos.
Boca traslada el balón como si fuera por el antiguo adoquinado de la calle Brandsen. Nadie parece disponer de la facultad de hacerlo correr lisito, limpio, manso. Eso, cuando se busca por abajo. Porque después está la otra faceta, los bochazos para que el pretendido receptor, a menudo Silva, se las arregle como pueda, generalmente de espaldas al arco rival y siempre con un marcador a babuchas, rara vez con alguien que se le ofrezca para la descarga, siempre en desventaja.
Se diría que el jugador de Boca de mejor relación con la pelota es Martínez. Pasa que como a Martínez no hay posibilidad de que le llegue una bien manejada desde el medio, él baja para encontrarse con ella, deja las bandas, se va a los sitios donde hay más jugadores amontonados y se suma a la confusión general o mejor dicho, la potencia, la expande. Con All Boys el Burro se movió más por la izquierda que por la derecha, lo cual no parece lo más conveniente. Además, se excedió en los traslados, agachó mucho la cabeza, se encerró solo.
Pasamos a jugar sin enganche, porque Paredes no funcionaba y se suponía que la línea de cuatro volantes podía darle consistencia a la contención, a la recuperación de pelota. Pues bien, en All Boys corrimos siempre detrás de los volantes de ellos, desacomodados, inarticulados, cada cual por su lado. Ribair mete, Pol y Erviti corren, Somoza… En fin, Somoza hace lo que puede. Pero no hay estructura, no hay respaldo de un compañero a otro, simplemente no hay equipo.
Quedaron muy expuestos el Chiqui Pérez y Burdisso. Lo que ante Tigre pareció un paso adelante en la conformación del tejido defensivo, en All Boys fueron dos casilleros para atrás. Se trata de dos tipos altos y buenos cabeceadores pero Vildozo les aparecía de cualquier lado y les ganaba. Ni hablar de cuando se vieron obligados a salir lejos. Sus lentitudes hasta los dejaron en ridículo, lamentablemente. No es por presumir pero desde este foro se había advertido la semana pasada. Por sus características técnicas y físicas, son zagueros que necesitan que los volantes les reduzcan los espacios. Tienen que hacerse fuertes adentro e irse de excursión lo menos posible. Y ojo, que contamos con la ventaja de que la cancha de All Boys es chica. Planteado como estaba el partido, en una de esas estancias de Brasil, por ejemplo, pudo haber ocurrido una catástrofe.
All Boys siempre se insinuó mejor pero en el primer tiempo sostuvimos el equilibrio en cuanto a posesión de pelota y cantidad (tal vez no calidad) de llegada. Tuvimos esa que bajó Pérez y a la que no llegó Pol, la que aguantó el Tanque y Martínez le pegó desviado, la individual del Burro que terminó con un tirititito fácil para Cambiasso, el tiro de Ribair apenas desviado, el taco de Silva con remate afuera de Erviti… Demasiado para lo poco que exhibíamos en cuanto a gestación de juego.
Empezó el segundo tiempo, rápidamente llegó el gol de Ahumada y se terminó el partido. En la jugada del gol dimos todas las facilidades. La bola corrió de un lado a otro con nosotros mirando. Poco después, el penal de Ribair, la conversión de Vildozo y a otra cosa mariposa.
No hubo reacción. Ni siquiera rebeldía a menos que se consideren rebeldía algunos golpes desconsiderados del Chiqui Pérez. Más propiamente, eso se llama impotencia. Boca se entregó a su suerte sin patalear demasiado. Si bien se piensa, no deja de ser lógico. En las presentes circunstancias, difícilmente un equipo cuente con suficientes reservas anímicas. El desconcierto trae de su mano a la resignación.
¿Vamos a jugar con Blandi de wing derecho, como en la última media hora? ¿Imaginamos que Nico, pegado a la raya, puede aportarnos alguna solución? Incoherencias, manotazos demostrativos de que no se encuentra el camino. Si no nos salva Román, cuando vuelva, no se ve la luz por ninguna parte.
Ustari sacó por lo menos cinco pelotas difíciles. Perdimos 2 a 0 y encima tenemos que darle las gracias a nuestro arquero porque pudo haber sido peor. Está todo dicho.
Boca traslada el balón como si fuera por el antiguo adoquinado de la calle Brandsen. Nadie parece disponer de la facultad de hacerlo correr lisito, limpio, manso. Eso, cuando se busca por abajo. Porque después está la otra faceta, los bochazos para que el pretendido receptor, a menudo Silva, se las arregle como pueda, generalmente de espaldas al arco rival y siempre con un marcador a babuchas, rara vez con alguien que se le ofrezca para la descarga, siempre en desventaja.
Se diría que el jugador de Boca de mejor relación con la pelota es Martínez. Pasa que como a Martínez no hay posibilidad de que le llegue una bien manejada desde el medio, él baja para encontrarse con ella, deja las bandas, se va a los sitios donde hay más jugadores amontonados y se suma a la confusión general o mejor dicho, la potencia, la expande. Con All Boys el Burro se movió más por la izquierda que por la derecha, lo cual no parece lo más conveniente. Además, se excedió en los traslados, agachó mucho la cabeza, se encerró solo.
Pasamos a jugar sin enganche, porque Paredes no funcionaba y se suponía que la línea de cuatro volantes podía darle consistencia a la contención, a la recuperación de pelota. Pues bien, en All Boys corrimos siempre detrás de los volantes de ellos, desacomodados, inarticulados, cada cual por su lado. Ribair mete, Pol y Erviti corren, Somoza… En fin, Somoza hace lo que puede. Pero no hay estructura, no hay respaldo de un compañero a otro, simplemente no hay equipo.
Quedaron muy expuestos el Chiqui Pérez y Burdisso. Lo que ante Tigre pareció un paso adelante en la conformación del tejido defensivo, en All Boys fueron dos casilleros para atrás. Se trata de dos tipos altos y buenos cabeceadores pero Vildozo les aparecía de cualquier lado y les ganaba. Ni hablar de cuando se vieron obligados a salir lejos. Sus lentitudes hasta los dejaron en ridículo, lamentablemente. No es por presumir pero desde este foro se había advertido la semana pasada. Por sus características técnicas y físicas, son zagueros que necesitan que los volantes les reduzcan los espacios. Tienen que hacerse fuertes adentro e irse de excursión lo menos posible. Y ojo, que contamos con la ventaja de que la cancha de All Boys es chica. Planteado como estaba el partido, en una de esas estancias de Brasil, por ejemplo, pudo haber ocurrido una catástrofe.
All Boys siempre se insinuó mejor pero en el primer tiempo sostuvimos el equilibrio en cuanto a posesión de pelota y cantidad (tal vez no calidad) de llegada. Tuvimos esa que bajó Pérez y a la que no llegó Pol, la que aguantó el Tanque y Martínez le pegó desviado, la individual del Burro que terminó con un tirititito fácil para Cambiasso, el tiro de Ribair apenas desviado, el taco de Silva con remate afuera de Erviti… Demasiado para lo poco que exhibíamos en cuanto a gestación de juego.
Empezó el segundo tiempo, rápidamente llegó el gol de Ahumada y se terminó el partido. En la jugada del gol dimos todas las facilidades. La bola corrió de un lado a otro con nosotros mirando. Poco después, el penal de Ribair, la conversión de Vildozo y a otra cosa mariposa.
No hubo reacción. Ni siquiera rebeldía a menos que se consideren rebeldía algunos golpes desconsiderados del Chiqui Pérez. Más propiamente, eso se llama impotencia. Boca se entregó a su suerte sin patalear demasiado. Si bien se piensa, no deja de ser lógico. En las presentes circunstancias, difícilmente un equipo cuente con suficientes reservas anímicas. El desconcierto trae de su mano a la resignación.
¿Vamos a jugar con Blandi de wing derecho, como en la última media hora? ¿Imaginamos que Nico, pegado a la raya, puede aportarnos alguna solución? Incoherencias, manotazos demostrativos de que no se encuentra el camino. Si no nos salva Román, cuando vuelva, no se ve la luz por ninguna parte.
Ustari sacó por lo menos cinco pelotas difíciles. Perdimos 2 a 0 y encima tenemos que darle las gracias a nuestro arquero porque pudo haber sido peor. Está todo dicho.
viernes, 22 de febrero de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y ALL BOYS: 44
Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 - 1949+1952+1956/57+1963/64
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1974/78
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1975
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1980
Barisio, Carlos José: 1983 - 1976/78
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 2000/01
Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 - 1943
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1961
Back derecho – Primeros marcadores centrales
Laidlaw, Luis Guillermo: 1941/45 - 1949/51
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1979
Acosta, Horacio Antonio: 1993 - 1994/96
Florentín, Hernán Teodoro: 1997/98 - 2000/01
Back izquierdo - Segundos marcadores centrales
Succo, Francisco: 1933/34 - 1938
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1975
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1982/85
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1984/86+2004
Marcadores laterales izquierdos
Pereyra, Roberto: 1971 - 1973
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1975/77+1984
Centre halves – Volantes centrales
Silenzi, Cayetano Luis: 1929/33 - 1937
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1938
Magnelli, Felipe Antonio: 1948/52 - 1958
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1975/76
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1983/84
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 2000/01
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1976/78
Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1995/96
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1994/97
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1978
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1994/95+1996/97
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1938
González, Tomás: 1939 - 1942
Chávez, Mariano: 1957 - 1960/62
González, Osvaldo Simón: 1975 - 1974
Dorado, Jorge Oscar: 1976 - 1971/72
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1977
Río, Jorge: 1978 - 1979
Ríos, Gerardo: 1975/78 - 1984
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/84 - 1984
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1984/85
Centrodelanteros
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1949
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1975/79+1980+1981+1984
Punteros izquierdos
Alberino, Antonio Américo: 1929/33 - 1937/40+1942
Cantatore, Victorio: 1945 - 1951
DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1943+1962
Moreno, José Manuel: 1959 - 1959+1963+1969/70
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1962
Deambrossi, Aristóbulo Luis: 1963/65 - 1979
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1979/80+1985
Marzolini, Silvio: 1981+1995 - 1975+1976
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1976/78
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1984
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 1991
Celoria, Ángel Enrique: 2008 - 1980+1987
Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 - 1949+1952+1956/57+1963/64
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1974/78
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1975
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1980
Barisio, Carlos José: 1983 - 1976/78
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 2000/01
Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 - 1943
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1961
Back derecho – Primeros marcadores centrales
Laidlaw, Luis Guillermo: 1941/45 - 1949/51
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1979
Acosta, Horacio Antonio: 1993 - 1994/96
Florentín, Hernán Teodoro: 1997/98 - 2000/01
Back izquierdo - Segundos marcadores centrales
Succo, Francisco: 1933/34 - 1938
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1975
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1982/85
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1984/86+2004
Marcadores laterales izquierdos
Pereyra, Roberto: 1971 - 1973
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1975/77+1984
Centre halves – Volantes centrales
Silenzi, Cayetano Luis: 1929/33 - 1937
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1938
Magnelli, Felipe Antonio: 1948/52 - 1958
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1975/76
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1983/84
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 2000/01
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1976/78
Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1995/96
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1994/97
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1978
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1994/95+1996/97
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1938
González, Tomás: 1939 - 1942
Chávez, Mariano: 1957 - 1960/62
González, Osvaldo Simón: 1975 - 1974
Dorado, Jorge Oscar: 1976 - 1971/72
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1977
Río, Jorge: 1978 - 1979
Ríos, Gerardo: 1975/78 - 1984
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/84 - 1984
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1984/85
Centrodelanteros
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1949
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1975/79+1980+1981+1984
Punteros izquierdos
Alberino, Antonio Américo: 1929/33 - 1937/40+1942
Cantatore, Victorio: 1945 - 1951
DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1943+1962
Moreno, José Manuel: 1959 - 1959+1963+1969/70
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1962
Deambrossi, Aristóbulo Luis: 1963/65 - 1979
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1979/80+1985
Marzolini, Silvio: 1981+1995 - 1975+1976
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1976/78
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1984
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 - 1991
Celoria, Ángel Enrique: 2008 - 1980+1987
miércoles, 20 de febrero de 2013
TANO
El Tano… El Tano fue el mejor arquero de la historia de Boca y el mejor arquero de la historia del fútbol mundial y el que diga lo contrario se va a la concha de su madre… Estoy enormemente borracho y es lo mejor que me pudo haber pasado.
No sé qué le pasó. Lo vi hace dos meses, en el homenaje a los campeones del 62 como siempre, pleno, vital. El Tano… El Tano nos ganaba siempre, a todos. Uno lo veía y decía que era el mejor. ¿Quién iba a ser mejor que el Tano? Salía a la cancha con la pera para arriba, los primeros años peinado con Glostora y después, con Alerta. Pecho inflado, barriga para adentro. ¡Qué grande, El Tano!
Dudo haya existido otro arquero con la seguridad, la autoridad, la solidez, la prestancia, la firmeza, la solvencia, la presencia, la imponencia, la magnificencia, la excelencia del Tano. Iba arriba y parecía que la pelota se le quedaba pegada, como si tuviera La Gotita. ¿Cuándo el Tano le pegó una trompada a la pelota? Pocas veces. Subía y ganaba él. Difícil que lo movieran. Qué lo iban a mover, rebotaban contra el Tano. Después sacaba voleando un brazo y la mandaba a sesenta metros como si nada. Una vez la Así es Boca sacó una nota diciendo que el Tano podría haber sido lanzador de disco y la ilustró con fotos del Tano en pose de discóbolo, vestido nada más que con unos calzoncillos anatómicos.
¡Qué imagen! ¡Qué personalidad! Se metía el ambiente en el bolsillo en cualquier cancha. Por ejemplo, Gimnasia, en La Plata, tenía una platea femenina detrás del arco, dentro del campo, a un metro de la raya. ¡Uh! El minerío los hacía de goma a los arqueros visitantes. El Tano, cuando la pelota estaba del otro lado, se recostaba contra un palo, las relojeaba de reojo y les mandaba la sonrisa torcida, a lo Clark Gable.
Tenía su facha, el hombre. Después de hacer la película Pelota de Cuero, en la que participaron todos los jugadores de Boca con actuaciones especiales del Rata y del Pelado Grillo, Armando Bo le propuso al Tano filmar con Isabel Sarli. El Tano se tomó unos días, dijo que lo había consultado con la familia y que gracias pero no. Una lástima. Chocaban los planetas. El Tano y la Coca, qué potencias…
Ganador a morir. Contaban que en la concentración se entretenía poniendo el pecho para que le pegaran trompadas. Le daban para que tuviese, a reventar. Después, cuando el tocaba pegar a él, salían todos corriendo. “Está bien, Tano. Vos sos el más fuerte”, le decían, Y se quedaba cagándose de risa, con todas las piñas que se había comido.
No se bancaba ser segundo a nada. Una vez, el turro de Rojitas se escondió en el gimnasio de La Candela, espió hasta que estuvo por entrar el Tano, empezó a hacer abdominales y cantó: “497… 498… 499… 500. A ver, Tano, si sos capaz de meter quinientos abdominales”… Y el Tano se puso y no paró hasta 501. No porque se haya creído que Angelito había tirado quinientos abdominales juntos (los tiraba pero en un año) sino porque Antonio Roma no iba dejar pasar un desafío.
Una grande fue la del 65. Partido chivo con el Estudiantes del Zubeldía. Ganaba Boca 2-1 y a dos minutos del final quedó una pelota suelta en el medio del área, con el Tano medio descolocado, servida para que Pachamé rompiera el arco. El Tano volvió no se sabe de dónde y apretó la bola, Pachamé tiró el pie y se lo clavó. Fractura de algunas costillas, lesión del bazo y hemorragia interna con compromiso de los riñones, del hígado, de los pulmones más parálisis intestinal. Cuando se lo llevaban en la camilla, le acercaron los micrófonos y el Tano dijo: “Estoy bien. Es un golpe fuerte, nomás”. Un fotógrafo lo quiso escarchar en el vestuario, tirado. El Tano se enderezó y le dijo “esperá”. Y pidió un peine. Ese éra el Tano Roma.
Dijeron que no podía jugar como por seis meses, mínimo. Volvió a los dos meses. Jugó las últimas cinco fechas y Boca fue campeón, un punto arriba de River… ¡Lo que pudo haber pasado si el Tano no se jugaba las costillas, el bazo, los riñones, los pumlmones, el hígado y los intestinos en esa bola contra Estudiates!
“Ya saben: ustedes metan una que hoy, a Papirri, Cerapio”, les decía a los otros diez en el túnel. Y era “Cerapio” muchas veces. Ésa de contar los minutos que pasan sin que le metan goles a un arquero, se inventó con el Tano. En el 64 estuvo un montón de partidos invicto hasta que lo embocó Mario Rodríguez, en la cancha de Independiente. Fue record. Y continuación, estuvo otro montón de partidos invicto y batió el record de nuevo. “Roma y las telarañas de su arco”, puso El Gráfico. Ahí le cortó la racha Sacchi, con Racing. Le pateó un penal, el Tano rechazó y del rebote, Sacchi la metió. Otra forma no había. Ese record lo mejoró Carrizo cuatro años después pero al año siguiente, El Tano lo mejoró de nuevo. Otro montón de partidos hasta que la puso Wehbe, con Vélez.
Más de doce años estuvo el Tano en Boca, del 60 al 72. Recién el 71, cuando andaba por los 38 años, cedió el puesto por rendimiento. Antes, las veces que faltó por algún tiempo y si después hizo Reserva o banco, fue por otras causas. En el 62 le dieron unas vacaciones después del Mundial, en el 63 se lastimó los dedos con Independiente, en el 65 la antedicha con Estudiantes, en el 67 se rompió los ligamentos en la cancha de Independiente y en el 69 otra vez los dedos, con Platense.
En el 71 quedó abajo del Loco Sánchez y estuvo más de un año de suplente, boquita cerrada. “Ese pibe que espera en el banco de Boca”, otro título de El Gráfico. En el 72 jugó unos pocos partidos, se comió dos goles con River y ahí mismo cantó basta, sin que nadie le dijera nada.
No deja de ser gracioso que en cuanto se menciona al Tano, instantáneamente surja el penal que le atajó a Delem en el 62, con todo lo que atajó el Tano en los más de doce años que estuvo en Boca.
Igual, linda historia la de ese penal. Penúltima fecha, Boca y River igualados en el primer puesto, final-final, el empate les servía a ellos por goles, no había desempate. Paulo, 1-0. A falta de cinco minutos, penal para ellos. Obsequio de Nai Foino. Artime se tiró como el peor de los chanchos, el Cholo Simeone sólo se le había parado cerca. Dicen que el Canario Pérez le dijo al Tano que Delem le pegaba a la derecha. Todo el país sabía que Delem le pegaba a la derecha. Allá fue el Tano y la mandó al corner. Se adelantó un poquito menos que en otro que le había atajado el Beto Menéndez, en otro clásico, dos años antes.
A este narrador le gusta repetir (y es verdad) que le agarró más cagazo cuando iban a patear el corner que en el penal. Se había parado el partido por más de diez minutos porque se metió un montón de gente en la cancha. Si nos abrochaban a continuación, íbamos a quedar como más boludos de la eternidad. Pero no, porque llegó el corner y ganó otra vez el Tano, arriba, contra diecisiete o dieciocho. Al Tano esa tarde no le hacían un gol ni aunque le pegaran un tiro. Hubo una bola que le tapó a Roberto, otro brasuca que le pegaba con un fierro, que nunca entendí cómo hizo.
“Amigo Roma, usted, que ha tenido tantos sinsabores, se han visto compensados hoy”, le dijo Fioravanti por radio después del partido. Aludía a la circunstancia de que colegas suyos (de Fioravanti), junto con el Toto Lorenzo, habían crucificado al Tano por el Mundial de Chile, competencia en que a los jugadores los mandaron al muere y el único que salió ileso fue un tal Silvio Marzolini. El Tano, macho lindo, agachó la cabeza, apretó los dientes y le dio para adelante. Cuatro años más tarde, el mismísimo Toto lo llevó a Inglaterra, jugó él (El Tano) y ningún colega de Fioravanti se atrevió a cuestionarlo. El Tano siempre terminó ganándoles a todos.
“A la muerte habría que matarla”, escribió una vez el querido Osvaldo Ardizzone, maestro de periodistas. Es lo que nos pasa por la cabeza cuando se nos pianta un tipo irremplazable, como el Tano Roma. Con cada muerte como la suya, cada uno de los que sabemos de quién se trata morimos un poco. Y ese pedazo de vida no nos lo devuelve nadie. La puta que lo parió.
No sé qué le pasó. Lo vi hace dos meses, en el homenaje a los campeones del 62 como siempre, pleno, vital. El Tano… El Tano nos ganaba siempre, a todos. Uno lo veía y decía que era el mejor. ¿Quién iba a ser mejor que el Tano? Salía a la cancha con la pera para arriba, los primeros años peinado con Glostora y después, con Alerta. Pecho inflado, barriga para adentro. ¡Qué grande, El Tano!
Dudo haya existido otro arquero con la seguridad, la autoridad, la solidez, la prestancia, la firmeza, la solvencia, la presencia, la imponencia, la magnificencia, la excelencia del Tano. Iba arriba y parecía que la pelota se le quedaba pegada, como si tuviera La Gotita. ¿Cuándo el Tano le pegó una trompada a la pelota? Pocas veces. Subía y ganaba él. Difícil que lo movieran. Qué lo iban a mover, rebotaban contra el Tano. Después sacaba voleando un brazo y la mandaba a sesenta metros como si nada. Una vez la Así es Boca sacó una nota diciendo que el Tano podría haber sido lanzador de disco y la ilustró con fotos del Tano en pose de discóbolo, vestido nada más que con unos calzoncillos anatómicos.
¡Qué imagen! ¡Qué personalidad! Se metía el ambiente en el bolsillo en cualquier cancha. Por ejemplo, Gimnasia, en La Plata, tenía una platea femenina detrás del arco, dentro del campo, a un metro de la raya. ¡Uh! El minerío los hacía de goma a los arqueros visitantes. El Tano, cuando la pelota estaba del otro lado, se recostaba contra un palo, las relojeaba de reojo y les mandaba la sonrisa torcida, a lo Clark Gable.
Tenía su facha, el hombre. Después de hacer la película Pelota de Cuero, en la que participaron todos los jugadores de Boca con actuaciones especiales del Rata y del Pelado Grillo, Armando Bo le propuso al Tano filmar con Isabel Sarli. El Tano se tomó unos días, dijo que lo había consultado con la familia y que gracias pero no. Una lástima. Chocaban los planetas. El Tano y la Coca, qué potencias…
Ganador a morir. Contaban que en la concentración se entretenía poniendo el pecho para que le pegaran trompadas. Le daban para que tuviese, a reventar. Después, cuando el tocaba pegar a él, salían todos corriendo. “Está bien, Tano. Vos sos el más fuerte”, le decían, Y se quedaba cagándose de risa, con todas las piñas que se había comido.
No se bancaba ser segundo a nada. Una vez, el turro de Rojitas se escondió en el gimnasio de La Candela, espió hasta que estuvo por entrar el Tano, empezó a hacer abdominales y cantó: “497… 498… 499… 500. A ver, Tano, si sos capaz de meter quinientos abdominales”… Y el Tano se puso y no paró hasta 501. No porque se haya creído que Angelito había tirado quinientos abdominales juntos (los tiraba pero en un año) sino porque Antonio Roma no iba dejar pasar un desafío.
Una grande fue la del 65. Partido chivo con el Estudiantes del Zubeldía. Ganaba Boca 2-1 y a dos minutos del final quedó una pelota suelta en el medio del área, con el Tano medio descolocado, servida para que Pachamé rompiera el arco. El Tano volvió no se sabe de dónde y apretó la bola, Pachamé tiró el pie y se lo clavó. Fractura de algunas costillas, lesión del bazo y hemorragia interna con compromiso de los riñones, del hígado, de los pulmones más parálisis intestinal. Cuando se lo llevaban en la camilla, le acercaron los micrófonos y el Tano dijo: “Estoy bien. Es un golpe fuerte, nomás”. Un fotógrafo lo quiso escarchar en el vestuario, tirado. El Tano se enderezó y le dijo “esperá”. Y pidió un peine. Ese éra el Tano Roma.
Dijeron que no podía jugar como por seis meses, mínimo. Volvió a los dos meses. Jugó las últimas cinco fechas y Boca fue campeón, un punto arriba de River… ¡Lo que pudo haber pasado si el Tano no se jugaba las costillas, el bazo, los riñones, los pumlmones, el hígado y los intestinos en esa bola contra Estudiates!
“Ya saben: ustedes metan una que hoy, a Papirri, Cerapio”, les decía a los otros diez en el túnel. Y era “Cerapio” muchas veces. Ésa de contar los minutos que pasan sin que le metan goles a un arquero, se inventó con el Tano. En el 64 estuvo un montón de partidos invicto hasta que lo embocó Mario Rodríguez, en la cancha de Independiente. Fue record. Y continuación, estuvo otro montón de partidos invicto y batió el record de nuevo. “Roma y las telarañas de su arco”, puso El Gráfico. Ahí le cortó la racha Sacchi, con Racing. Le pateó un penal, el Tano rechazó y del rebote, Sacchi la metió. Otra forma no había. Ese record lo mejoró Carrizo cuatro años después pero al año siguiente, El Tano lo mejoró de nuevo. Otro montón de partidos hasta que la puso Wehbe, con Vélez.
Más de doce años estuvo el Tano en Boca, del 60 al 72. Recién el 71, cuando andaba por los 38 años, cedió el puesto por rendimiento. Antes, las veces que faltó por algún tiempo y si después hizo Reserva o banco, fue por otras causas. En el 62 le dieron unas vacaciones después del Mundial, en el 63 se lastimó los dedos con Independiente, en el 65 la antedicha con Estudiantes, en el 67 se rompió los ligamentos en la cancha de Independiente y en el 69 otra vez los dedos, con Platense.
En el 71 quedó abajo del Loco Sánchez y estuvo más de un año de suplente, boquita cerrada. “Ese pibe que espera en el banco de Boca”, otro título de El Gráfico. En el 72 jugó unos pocos partidos, se comió dos goles con River y ahí mismo cantó basta, sin que nadie le dijera nada.
No deja de ser gracioso que en cuanto se menciona al Tano, instantáneamente surja el penal que le atajó a Delem en el 62, con todo lo que atajó el Tano en los más de doce años que estuvo en Boca.
Igual, linda historia la de ese penal. Penúltima fecha, Boca y River igualados en el primer puesto, final-final, el empate les servía a ellos por goles, no había desempate. Paulo, 1-0. A falta de cinco minutos, penal para ellos. Obsequio de Nai Foino. Artime se tiró como el peor de los chanchos, el Cholo Simeone sólo se le había parado cerca. Dicen que el Canario Pérez le dijo al Tano que Delem le pegaba a la derecha. Todo el país sabía que Delem le pegaba a la derecha. Allá fue el Tano y la mandó al corner. Se adelantó un poquito menos que en otro que le había atajado el Beto Menéndez, en otro clásico, dos años antes.
A este narrador le gusta repetir (y es verdad) que le agarró más cagazo cuando iban a patear el corner que en el penal. Se había parado el partido por más de diez minutos porque se metió un montón de gente en la cancha. Si nos abrochaban a continuación, íbamos a quedar como más boludos de la eternidad. Pero no, porque llegó el corner y ganó otra vez el Tano, arriba, contra diecisiete o dieciocho. Al Tano esa tarde no le hacían un gol ni aunque le pegaran un tiro. Hubo una bola que le tapó a Roberto, otro brasuca que le pegaba con un fierro, que nunca entendí cómo hizo.
“Amigo Roma, usted, que ha tenido tantos sinsabores, se han visto compensados hoy”, le dijo Fioravanti por radio después del partido. Aludía a la circunstancia de que colegas suyos (de Fioravanti), junto con el Toto Lorenzo, habían crucificado al Tano por el Mundial de Chile, competencia en que a los jugadores los mandaron al muere y el único que salió ileso fue un tal Silvio Marzolini. El Tano, macho lindo, agachó la cabeza, apretó los dientes y le dio para adelante. Cuatro años más tarde, el mismísimo Toto lo llevó a Inglaterra, jugó él (El Tano) y ningún colega de Fioravanti se atrevió a cuestionarlo. El Tano siempre terminó ganándoles a todos.
“A la muerte habría que matarla”, escribió una vez el querido Osvaldo Ardizzone, maestro de periodistas. Es lo que nos pasa por la cabeza cuando se nos pianta un tipo irremplazable, como el Tano Roma. Con cada muerte como la suya, cada uno de los que sabemos de quién se trata morimos un poco. Y ese pedazo de vida no nos lo devuelve nadie. La puta que lo parió.
lunes, 18 de febrero de 2013
CERO ¿A LA IZQUIERDA O A LA DERACHA?
¿Sirve? A ver: veníamos de un golpe duro, fuimos a una cancha en que, desde que Tigre volvió a primera, ganamos una sola vez, terminamos con arco propio en cero por primera vez en la temporada (Bianchi lo rescató). Pero somos Boca. Y seguimos sin jugar.
Con la excusa de repartir descansos y poner en cancha hombres frescos, Carlos, con sólo un partido entre semana acumulado y con una semana larga por delante, pateó el tablero. Seis cambios, uno solo obligado. Está bien, el hombre está buscando el equipo y hay que probar. Cellay es un caso testigo de lo que siempre dice Carlos: se sacó solo. No nos pleguemos a difundir la hijaputez de que Somoza, Erviti y Silva salieron por ser hombres de Falcioni y porque no tienen la mejor onda con Román (lo cual por lo menos en el caso de Erviti no es cierto). Lo de Silva se veía venir. Lo de Erviti sorprende un poco más porque salvo con Toluca, venía jugando bien. Somoza había mejorado en el primer tiempo con Toluca pero está claro que en esa zona de la cancha tenemos problemas y había que ver qué pasaba con Ribair y Erbes.
El Chiqui Pérez, que uno lo ve y no tiene físico de futbolista (el Flaco Schiavi era pesado pero Flaco, el Chiqui parece la Mole Moli), tiene más presencia que Caruzzo. Entre él y Burdisso se las compusieron decorosamente. Tigre nos llegó poco. Igual, con un rival que tenga más peso ofensivo veremos que pasa, porque tenemos centrales lentos que necesitan protección adecuada de los volantes, que se les reduzcan los espacios, que no tengan que desplazarse mucho. Albín, lo sabemos de sobra, da ventajas de marca pero al menos es un lateral de origen, conoce el oficio (aunque esta vez prácticamente no pasó al ataque).
En líneas generales, correcta función defensiva del equipo y eso que Botta tuvo algunos arranques inquietantes, Botta fue el jugador del partido con mejores intenciones, lástima que no estuvo del lado nuestro pero por suerte estuvo bastante solo. Precisamente, fue Botta el que nos produjo las mayores preocupaciones por el lado de Clemente, que tuvo algunas salidas interesantes pero con lógicos inconvenientes para custodiar una zona donde se le recargó el juego.
Del nuevo bloque de volantes, lo más prometedor fue lo de Ribair, que mete como buen uruguayo. Medio perdido y mal con la pelota Pichi Erbes. Con menos recorrido del que necesitamos Pol y en mayor medida Nico Colazo. En tales condiciones, no es mucho lo que puede pedírseles a los delanteros. Para que ellos cumplan con su parte, el juego tiene que llegarles armado. Si el equipo desde el arranque se tropieza con la pelota en lugar de conducirla, es imposible pretender fluidez en los últimos metros de cancha.
El Burrito Martínez parece estar sintiendo, en los dos últimos partidos, ese deficit en la circulación que muestra todo Boca. A él lo necesitamos abriendo la cancha y con la posibilidad de llegar al fondo. Como no le llega, se va a encontrarse con la bola en otras zonas, se pliega a la confusión generalizada y lo perdemos como elemento de desequilibrio arriba. En cuanto a Lucas, naturalmente tiene mayor facilidad para salir y después entrar de la que tiene el Tanque. En el primer tiempo algunos de sus desplazamientos, en busca de comunicación con sus compañeros y abriendo espacios para la llegada de algún volante, resultaron interesantes. Después se perdió.
La única jugada que podemos calificar de bien elaborada con pelota por abajo en todo el partido fue esa del primer tiempo que Nico cruzó de izquierda a derecha, llegó Pol para romper el arco y le pegó con el juanete (aquí tenemos que disculparlo porque la cancha era un desastre, le picó mal). Después, pero ya con bola detenida y por arriba, estuvo el tiro libre de Pol que cruzó de cabeza Lucas y por milímetros no llegó a meterla Burdisso.
Del segundo tiempo, apenas podemos contabilizar un tirito de Viatri a la carrera bien resuelto pero que se fue por arriba y en el final, esa buena corrida del Laucha Acosta, que terminó desestabilizado por Orban. Poquito.
Los próximos partidos dirán si es verdad que empezamos a encontrar soluciones en defensa o si se trató de un espejismo. En el mejor de los casos, todavía falta lo primordial. Tenemos que amigarnos con la pelota, tratarla mejor, hacerla correr entre los pies de tres o cuatro compañeros con mayor frecuencia. De eso se trata.
Con la excusa de repartir descansos y poner en cancha hombres frescos, Carlos, con sólo un partido entre semana acumulado y con una semana larga por delante, pateó el tablero. Seis cambios, uno solo obligado. Está bien, el hombre está buscando el equipo y hay que probar. Cellay es un caso testigo de lo que siempre dice Carlos: se sacó solo. No nos pleguemos a difundir la hijaputez de que Somoza, Erviti y Silva salieron por ser hombres de Falcioni y porque no tienen la mejor onda con Román (lo cual por lo menos en el caso de Erviti no es cierto). Lo de Silva se veía venir. Lo de Erviti sorprende un poco más porque salvo con Toluca, venía jugando bien. Somoza había mejorado en el primer tiempo con Toluca pero está claro que en esa zona de la cancha tenemos problemas y había que ver qué pasaba con Ribair y Erbes.
El Chiqui Pérez, que uno lo ve y no tiene físico de futbolista (el Flaco Schiavi era pesado pero Flaco, el Chiqui parece la Mole Moli), tiene más presencia que Caruzzo. Entre él y Burdisso se las compusieron decorosamente. Tigre nos llegó poco. Igual, con un rival que tenga más peso ofensivo veremos que pasa, porque tenemos centrales lentos que necesitan protección adecuada de los volantes, que se les reduzcan los espacios, que no tengan que desplazarse mucho. Albín, lo sabemos de sobra, da ventajas de marca pero al menos es un lateral de origen, conoce el oficio (aunque esta vez prácticamente no pasó al ataque).
En líneas generales, correcta función defensiva del equipo y eso que Botta tuvo algunos arranques inquietantes, Botta fue el jugador del partido con mejores intenciones, lástima que no estuvo del lado nuestro pero por suerte estuvo bastante solo. Precisamente, fue Botta el que nos produjo las mayores preocupaciones por el lado de Clemente, que tuvo algunas salidas interesantes pero con lógicos inconvenientes para custodiar una zona donde se le recargó el juego.
Del nuevo bloque de volantes, lo más prometedor fue lo de Ribair, que mete como buen uruguayo. Medio perdido y mal con la pelota Pichi Erbes. Con menos recorrido del que necesitamos Pol y en mayor medida Nico Colazo. En tales condiciones, no es mucho lo que puede pedírseles a los delanteros. Para que ellos cumplan con su parte, el juego tiene que llegarles armado. Si el equipo desde el arranque se tropieza con la pelota en lugar de conducirla, es imposible pretender fluidez en los últimos metros de cancha.
El Burrito Martínez parece estar sintiendo, en los dos últimos partidos, ese deficit en la circulación que muestra todo Boca. A él lo necesitamos abriendo la cancha y con la posibilidad de llegar al fondo. Como no le llega, se va a encontrarse con la bola en otras zonas, se pliega a la confusión generalizada y lo perdemos como elemento de desequilibrio arriba. En cuanto a Lucas, naturalmente tiene mayor facilidad para salir y después entrar de la que tiene el Tanque. En el primer tiempo algunos de sus desplazamientos, en busca de comunicación con sus compañeros y abriendo espacios para la llegada de algún volante, resultaron interesantes. Después se perdió.
La única jugada que podemos calificar de bien elaborada con pelota por abajo en todo el partido fue esa del primer tiempo que Nico cruzó de izquierda a derecha, llegó Pol para romper el arco y le pegó con el juanete (aquí tenemos que disculparlo porque la cancha era un desastre, le picó mal). Después, pero ya con bola detenida y por arriba, estuvo el tiro libre de Pol que cruzó de cabeza Lucas y por milímetros no llegó a meterla Burdisso.
Del segundo tiempo, apenas podemos contabilizar un tirito de Viatri a la carrera bien resuelto pero que se fue por arriba y en el final, esa buena corrida del Laucha Acosta, que terminó desestabilizado por Orban. Poquito.
Los próximos partidos dirán si es verdad que empezamos a encontrar soluciones en defensa o si se trató de un espejismo. En el mejor de los casos, todavía falta lo primordial. Tenemos que amigarnos con la pelota, tratarla mejor, hacerla correr entre los pies de tres o cuatro compañeros con mayor frecuencia. De eso se trata.
sábado, 16 de febrero de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y TIGRE: 68
Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1953
Castro, José Manuel: 1956 - 1960/61
Ayala, Osvaldo Santos: 1959/61 - 1965
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1977/78+1980
Pistone, Héctor Eduardo: 1976/77 - 1979
García, Javier Hernán: 2008/11 - 2011/13
Marcadores laterales derechos
Mesa, José Manuel: 1936/38 - 1938
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 - 1955+1964
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 - 1979/81
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1980
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 - 2008/09
Backs derechos – primer marcador central
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 - 1950/52
Pasarín, Alfredo Jesús: 1950 - 1944/45
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 - 1955
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1985
Backs izquierdos
Succo, Francisco: 1933/34 - 1935/38
Valussi, Víctor Miguel: 1935/36+1938/45 - 1937
Flores, Ramón: 1943 - 1945/46
Marcadores laterales izquierdos
Doná, Juan Carlos: 1983 - 1991/92
Arruabarrena, Rodolfo Martín: 1993/96+1997/2000 - 2008/10
Fondacaro, Carlos Rubén: 2008/09 - 2009/10
Centre halves – volante central
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1936
Pérez, Juan Gregorio: 1944 - 1945
Acosta, Benicio José: 1951/56 - 1950
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 - 1953/57
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1943/48
Quiroz, Jorge Alejandro: 1978/82 - 1986
Halves izquierdos
Castellani, Alberto Luis: 1946/49 - 1950
Natiello, Domingo José: 1956/59 - 1961
Volante mixto derecho
Rodríguez, Ribair: 2013 - 2010
Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 - 1980
Irazoqui, José Luis: 1985/88 - 1988/89
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 - 1999/2000
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2003/09
Punteros derechos
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1937/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1937/39
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 - 1940/42+1945
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1943
Aguilar, Ángel Adolfo: 1954 - 1946
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1962
Río, Jorge: 1978 - 1973/78+1980/85
Giachello, Sergio Omar: 1982/85 - 1987/88
Monroig, Héctor Daniel: 1986 - 1988/89
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1994/95
Insiders derechos
Carniglia, Luis Antonio: 1936/44 - 1949
Scliar, Isaac: 1949 - 1949/50
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 - 1954
Molina, Héctor Abraham: 1957 - 1958
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 - 1915
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1922
Benavides, Julio Luis: 1934/35 - 1932/33
Sarlanga, Jaime: 1940/48 - 1935/36
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 - 1948/49+1952/53+1956+1959/60
Sánchez García, Jorge Victoriano: 1951 - 1953/56
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1979
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1986
Cecchi, Jorge Carlos: 1981/82 - 1986/87
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 2001/02
Delfino, Leonardo Adrián: 1995 - 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 - 2008
Insiders izquierdos
Troncoso, Aníbal: 1935/36 - 1937/42
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1950/52
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1959
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 - 1933
Alberino, Antonio Américo: 1929/34 - 1935/36
Careri, Miguel Pascual: 1937/39 - 1940/43
Cucchiaroni, Ernesto Bernardo: 1955/56 - 1949/54
Castro, Norberto: 1948/50 - 1961
DIRECTORES TÉCNICOS: 3
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1961+1964
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1992/93
Hrabina, Enrique Oscar: 1993+1994 - 1996
Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1953
Castro, José Manuel: 1956 - 1960/61
Ayala, Osvaldo Santos: 1959/61 - 1965
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1977/78+1980
Pistone, Héctor Eduardo: 1976/77 - 1979
García, Javier Hernán: 2008/11 - 2011/13
Marcadores laterales derechos
Mesa, José Manuel: 1936/38 - 1938
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 - 1955+1964
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 - 1979/81
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1980
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 - 2008/09
Backs derechos – primer marcador central
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 - 1950/52
Pasarín, Alfredo Jesús: 1950 - 1944/45
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 - 1955
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1985
Backs izquierdos
Succo, Francisco: 1933/34 - 1935/38
Valussi, Víctor Miguel: 1935/36+1938/45 - 1937
Flores, Ramón: 1943 - 1945/46
Marcadores laterales izquierdos
Doná, Juan Carlos: 1983 - 1991/92
Arruabarrena, Rodolfo Martín: 1993/96+1997/2000 - 2008/10
Fondacaro, Carlos Rubén: 2008/09 - 2009/10
Centre halves – volante central
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1936
Pérez, Juan Gregorio: 1944 - 1945
Acosta, Benicio José: 1951/56 - 1950
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 - 1953/57
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1943/48
Quiroz, Jorge Alejandro: 1978/82 - 1986
Halves izquierdos
Castellani, Alberto Luis: 1946/49 - 1950
Natiello, Domingo José: 1956/59 - 1961
Volante mixto derecho
Rodríguez, Ribair: 2013 - 2010
Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 - 1980
Irazoqui, José Luis: 1985/88 - 1988/89
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 - 1999/2000
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2003/09
Punteros derechos
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1937/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1937/39
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 - 1940/42+1945
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1943
Aguilar, Ángel Adolfo: 1954 - 1946
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1962
Río, Jorge: 1978 - 1973/78+1980/85
Giachello, Sergio Omar: 1982/85 - 1987/88
Monroig, Héctor Daniel: 1986 - 1988/89
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1994/95
Insiders derechos
Carniglia, Luis Antonio: 1936/44 - 1949
Scliar, Isaac: 1949 - 1949/50
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 - 1954
Molina, Héctor Abraham: 1957 - 1958
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 - 1915
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1922
Benavides, Julio Luis: 1934/35 - 1932/33
Sarlanga, Jaime: 1940/48 - 1935/36
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 - 1948/49+1952/53+1956+1959/60
Sánchez García, Jorge Victoriano: 1951 - 1953/56
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1979
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1986
Cecchi, Jorge Carlos: 1981/82 - 1986/87
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 2001/02
Delfino, Leonardo Adrián: 1995 - 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 - 2008
Insiders izquierdos
Troncoso, Aníbal: 1935/36 - 1937/42
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1950/52
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1959
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 - 1933
Alberino, Antonio Américo: 1929/34 - 1935/36
Careri, Miguel Pascual: 1937/39 - 1940/43
Cucchiaroni, Ernesto Bernardo: 1955/56 - 1949/54
Castro, Norberto: 1948/50 - 1961
DIRECTORES TÉCNICOS: 3
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1961+1964
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1992/93
Hrabina, Enrique Oscar: 1993+1994 - 1996
jueves, 14 de febrero de 2013
ORION Y DIEZ MENOS
El partido se jugó siempre como quiso Toluca. Pudimos haber ganado, de hecho estuvimos en ventaja y contamos con alguna otra oportunidad como para liquidar pero eso no cambia el concepto inicial. Nunca, en los noventa minutos, Boca impuso condiciones.
La primera evidencia son los desaguisados defensivos pero atención, que no se jugó bien en ningún sector del campo. Voló Paredes luego de sus últimas híbridas prestaciones, se pasó a jugar con dos volantes centrales y dos por los costados pero volumen de juego no hubo. Pichi Erbes y Leandro Somoza jugaron un primer tiempo aceptable pero no tenemos un jugador que agarre la pelota y se constituya en eje de la circulación, que ordene los movimientos de todos más allá del sistema que se utilice.
Lo de Lautaro Acosta por derecha, un ensayo de Bianchi, pareció que podía volver a dar frutos, como contra Quilmes, en el primer tiempo porque el Laucha estuvo muy activo, se mostró, se la dieron, fue permanentemente. Después se desdibujó. Erviti, muy adelantado, esta vez estuvo por debajo de lo de los partidos anteriores.
Desde el comienzo se advirtió que íbamos a tener problemas por el costado derecho de la defensa. Con el resultado puesto, las conclusiones son fáciles pero no por ello menos ciertas: si jugamos con un central de lateral (Cellay), con un delantero de volante derecho (Acosta) y tenemos un primer central que apenas puede con sus propios problemas (Caruzzo), el que nos ponga un tipo medianamentre astuto y encarador por ahí nos puede hacer un desastre. Benítez nos hizo un desastre.
Tuvimos la suerte de que, sin haber acumulado mayores méritos, nos pusimos 1-0. Buena aparición del movedizo Acosta por izquierda, claro penal de Novaretti (algún periodista pelotudo dice que no, en fin). El Tanque Silva no hesitó en la ejecución, fusiló. Si el Burrito Martínez hubiese definido correctamente esa que tuvo en el primer tiempo, cuando un toque se Silva lo dejó solo pero pateó al cuerpo del arquero, se acababa el partido y ahora estaríamos hablando de otra cosa. Igual si entraba ese cabezazo que le sacaron al Tanque en la raya en el segundo tiempo pero no nos engañemos: ello no significaría que el equipo funcionó, de ninguna manera.
El Burro se movió mucho pero hizo poco, no fue un buen partido el suyo, necesitamos más de él. En cuanto al Tanque, lo que al tipo no puede negársele es su entrega, pelea a morir, además del penal inapelable aportó esa buena asistencia que no pudo aprovechar Martínez y ese cabezazo que medio de milagro no fue gol. Pero casi todo lo de él es forzado, confuso. Bianchi lo reemplazó por Viatri durante el segundo tiempo y es todo un indicio para tomar en cuenta, Silva tampoco está seguro en su lugar.
Lo que hizo Cellay antes del penal de Caruzzo a Benítez es incomprensible. Era una jugada que le quedó clara para anticipar pero en lugar de recorrer el camino más corto hacia la pelota, la persiguió, permitió que Benítez la recibiera y que encima lo dejara atrás como a un poste. En cuanto a Caruzzo, le pasó lo mismo que con Quilmes, fue a marcar en desventaja y volteó. Lo dicho, Matías apenas puede con sí mismo, no está para resolver los problemas que crean otros.
Lo pateó muy pero muy, muy mal Carlos Rodríguez y Orion se la quedó. Segundo penal atajado en cinco días por Agustín. Correcto partido el suyo porque además, en el primer tiempo le tapó un mano a mano a Tejada (derivación de otro infantilismo de Cellay frente a Benítez) y en el tramo final de tapó a Lucas Silva lo que pudo haber sido el 1-3. Bien, Agustín. Es el único al que no se le puede decir nada.
Decía bien Bianchi, después del partido, que es difícil ver en el fútbol moderno que a un equipo lo tomen tan mal como lo tomaron a Boca con dos pelotas frontales, así como lo tomaron a Boca en los goles de Toluca. El primero fue un pelotazo a cualquier parte de Lucas Silva y Esquivel se encontró tan solo que hasta le costó creerlo, pero tuvo tiempo de convencerse y de definir bien cruzado frente a Orión (se durmió Clemente y habilitó, discreto Clemente, lo mejor fue ese tiro que le quemó las manos al arquero en el segundo tiempo). El segundo fue una gran asistencia de Sinha, estilo Román, por dentro de la posición de Magallán para el pique de Benítez y una gran definición del paraguayo, la figura de la noche, por encima de Orion.
Si empatábamos con esa media vuelta del Narigón Viatri que fue a dar al palo, a los 89, salvábamos la ropa, quedábamos todos iguales en el grupo y era como para que nos fuéramos a dormir silbando bajito. Pegó en el palo y nos fuimos masticando bronca porque perder de local en la Copa es mortal. Es uno u otro caso, el fondo de la cuestión es el mismo: se está jugando definitivamente mal y así no se puede.
La primera evidencia son los desaguisados defensivos pero atención, que no se jugó bien en ningún sector del campo. Voló Paredes luego de sus últimas híbridas prestaciones, se pasó a jugar con dos volantes centrales y dos por los costados pero volumen de juego no hubo. Pichi Erbes y Leandro Somoza jugaron un primer tiempo aceptable pero no tenemos un jugador que agarre la pelota y se constituya en eje de la circulación, que ordene los movimientos de todos más allá del sistema que se utilice.
Lo de Lautaro Acosta por derecha, un ensayo de Bianchi, pareció que podía volver a dar frutos, como contra Quilmes, en el primer tiempo porque el Laucha estuvo muy activo, se mostró, se la dieron, fue permanentemente. Después se desdibujó. Erviti, muy adelantado, esta vez estuvo por debajo de lo de los partidos anteriores.
Desde el comienzo se advirtió que íbamos a tener problemas por el costado derecho de la defensa. Con el resultado puesto, las conclusiones son fáciles pero no por ello menos ciertas: si jugamos con un central de lateral (Cellay), con un delantero de volante derecho (Acosta) y tenemos un primer central que apenas puede con sus propios problemas (Caruzzo), el que nos ponga un tipo medianamentre astuto y encarador por ahí nos puede hacer un desastre. Benítez nos hizo un desastre.
Tuvimos la suerte de que, sin haber acumulado mayores méritos, nos pusimos 1-0. Buena aparición del movedizo Acosta por izquierda, claro penal de Novaretti (algún periodista pelotudo dice que no, en fin). El Tanque Silva no hesitó en la ejecución, fusiló. Si el Burrito Martínez hubiese definido correctamente esa que tuvo en el primer tiempo, cuando un toque se Silva lo dejó solo pero pateó al cuerpo del arquero, se acababa el partido y ahora estaríamos hablando de otra cosa. Igual si entraba ese cabezazo que le sacaron al Tanque en la raya en el segundo tiempo pero no nos engañemos: ello no significaría que el equipo funcionó, de ninguna manera.
El Burro se movió mucho pero hizo poco, no fue un buen partido el suyo, necesitamos más de él. En cuanto al Tanque, lo que al tipo no puede negársele es su entrega, pelea a morir, además del penal inapelable aportó esa buena asistencia que no pudo aprovechar Martínez y ese cabezazo que medio de milagro no fue gol. Pero casi todo lo de él es forzado, confuso. Bianchi lo reemplazó por Viatri durante el segundo tiempo y es todo un indicio para tomar en cuenta, Silva tampoco está seguro en su lugar.
Lo que hizo Cellay antes del penal de Caruzzo a Benítez es incomprensible. Era una jugada que le quedó clara para anticipar pero en lugar de recorrer el camino más corto hacia la pelota, la persiguió, permitió que Benítez la recibiera y que encima lo dejara atrás como a un poste. En cuanto a Caruzzo, le pasó lo mismo que con Quilmes, fue a marcar en desventaja y volteó. Lo dicho, Matías apenas puede con sí mismo, no está para resolver los problemas que crean otros.
Lo pateó muy pero muy, muy mal Carlos Rodríguez y Orion se la quedó. Segundo penal atajado en cinco días por Agustín. Correcto partido el suyo porque además, en el primer tiempo le tapó un mano a mano a Tejada (derivación de otro infantilismo de Cellay frente a Benítez) y en el tramo final de tapó a Lucas Silva lo que pudo haber sido el 1-3. Bien, Agustín. Es el único al que no se le puede decir nada.
Decía bien Bianchi, después del partido, que es difícil ver en el fútbol moderno que a un equipo lo tomen tan mal como lo tomaron a Boca con dos pelotas frontales, así como lo tomaron a Boca en los goles de Toluca. El primero fue un pelotazo a cualquier parte de Lucas Silva y Esquivel se encontró tan solo que hasta le costó creerlo, pero tuvo tiempo de convencerse y de definir bien cruzado frente a Orión (se durmió Clemente y habilitó, discreto Clemente, lo mejor fue ese tiro que le quemó las manos al arquero en el segundo tiempo). El segundo fue una gran asistencia de Sinha, estilo Román, por dentro de la posición de Magallán para el pique de Benítez y una gran definición del paraguayo, la figura de la noche, por encima de Orion.
Si empatábamos con esa media vuelta del Narigón Viatri que fue a dar al palo, a los 89, salvábamos la ropa, quedábamos todos iguales en el grupo y era como para que nos fuéramos a dormir silbando bajito. Pegó en el palo y nos fuimos masticando bronca porque perder de local en la Copa es mortal. Es uno u otro caso, el fondo de la cuestión es el mismo: se está jugando definitivamente mal y así no se puede.
domingo, 10 de febrero de 2013
A LO BOCA
Carlos definió con su precisión de siempre, la de cuando era el 9 de Vélez y nos azotaba a todos los demás: “Llegamos al estadio a las ocho menos cuarto”. Cuando se da un partido como éste, tan intenso, tan emotivo, cuando se va perdiendo por dos goles y se termina ganando, las emociones tapan todo lo demás. Está bien que así sea. Se ganó a lo Boca, con el “orgullo” (otro Carlos dixit) que hacía falta.
Lo que es el fútbol, Guille Burdisso termina siendo el héroe de un partido en que sus cagadas del primer tiempo apuntaban para condenarlo a la hoguera. Porque Guille fue parte de una defensa de terror. Esto fue muy evidente en esa primera fatídica media hora pero ojo, que los problemas estuvieron lejos de resolverse después. Lo que cambió fue que se pasó a ganar en el medio, se recuperó la bola más arriba y por otra parte, Quilmes jugó de lo que es, de equipo chico: tutti atriqui y a ver si los liquidamos con una contra. Pero las pocas veces en que se animaron, las fallas en el fondo volvieron a aflorar. Se vio en esa que definió mal Cauteruccio apenas empezado el segundo tiempo y después, en el penal.
Mal Guille, mal Caruzzo, mal Somoza. Ya apuntamos desde aquí, el año pasado, que Somoza se comía muchos garrones por identificárselo como hombre de Falcioni y en esta semanita que pasó, el hombre piso el palito, los turritos de radio La Red le extrajeron una declaración inconveniente sobre el tema Román. ¡Con los años que tenés en esto, Leandro! Eso, más el hecho de que perdió la marca de Olivera en el primer gol, más el hecho de que entregó mal la pelota (como suele hacerlo) previo al segundo, determinaron que durante el resto del primer tiempo, cada vez que se juntaba con el balón, lo acompañaran los silbidos.
Este gil que escribe también es de los que cree que Pichi Erbes venía mejor perfilado que Somoza para ser el 5 titular pero bueno, Carlos decidió otra cosa y Carlos es Carlos. Lo que no puede negarse de Somoza es que no se esconde nunca, pone el pecho y la cara. Mejoró en el segundo tiempo. En la jugada del primer gol, lo cortinaron y quedó muy lejos de Olivera, que era suyo.
Caruzzo quedaba muy desprotegido y llegaba tarde cuando iba sobre los costados. Lo mismo Burdisso que además mostraba una desprolijidad inaceptable con la pelota. Pero el problema era estructural, por sobre las individualidades. Erviti jugaba muy arriba, Pol todavía no aparecía en el partido, Somoza quedaba muy solo y claro, pagaban los del fondo. Cellay y Clemente, menos expuestos porque Qulmes fue pocas veces por las bandas, tampoco aportaban firmeza. Clemente iba a ir creciendo con el transcurrir de los minutos para pasar a tener en ataque el protagonismo que necesitamos de él.
La jugada del segundo gol es ejemplo claro de que Boca todavía estaba en el hotel: Somoza la pierde pero la acción toma dormido a todo el equipo, muy fácil la resolución de Cauteruccio dándosela a Menéndez y muy fácil la definición de Menéndez, mano a mano con un Orion que quedó como frente a un pelotón de fusilamiento.
Había transcurrido más de media hora de juego y Boca no había armado ni una sola jugada de ataque. Es lógico que se acuse el impacto de dos goles en ocho minutos pero la reacción no puede demorar tanto. Y acá hay que volver a apuntarle a Leíto Paredes. El partido se lo llevó puesto, otra vez, lamentablemente. Participó demasiado poco y cuando participó, sus intervenciones fueron intrascendentes.
La primera que armamos fue el gol de Erviti. Muy buena jugada, con muchos toques entre compañeros, algo que desarma a cualquier rival. El pase del Burro Martínez para la derecha fue una joya, una descarga práctica, sutil, profunda. La aparición de Pol por derecha, como tiene que ser, volante que se manda al ataque vacío no por cumplir sino con la decisión de convertir la jugada en algo de importancia. Muy fino el pase hacia el medio. Y Erviti, una vez más, en su versión 2013, en los últimos metros de cancha para mandarla adentro.
Buen debut oficial del Burro. Sin tanto desborde pero moviéndose y por lo general, dándole buen destino a la pelota. La jugada marcó la entrada en escena de Pol, que por el resto de la etapa y en el primer segmento de la segunda (antes de tener que correrse a la izquierda) fue actor esencial. Y en cuanto a Walter, quedó dicho que, con su nueva perspectiva de volante con plena vocación ofensiva, algunos problemas se crearon en la contención pero claro está, este Walter versión Bianchi es un jugador más valioso que el anterior. Fue otro de los hombres clave hasta que se fundió, se le endureció el gemelo y tuvo que irse.
El segundo tiempo, se insiste, fue casi todo de Boca que no siempre atacó bien. Sigue habiendo demasiados pelotazos para Silva y al Tanque le está costando resolver, juega mucho de espaldas, forcejea y rara vez produce algo claro. Pero la actitud había cambiado definitivamente. Una vuelta de tuerca fue el ingreso de Acosta. Lo mejor del Laucha desde que llegó al club y quien lo diría, en posición de volante por derecha, suelto, con muchos metros para él. Cosas de Carlos. Al final iba a terminar de 4. Poco más tarde también iba a entrar bien el Narigón Viatri, aunque se comió un gol difícil de explicar.
En el segundo gol, después del tiro libre de Pol desde la derecha, ellos defendieron mal y hubo un desvío providencial que ayudó. Guille le pegó como pudo, sin dudarlo y entró. El tercero fue una delicia. El corner del Laucha desde la derecha fue inusualmente abierto pero la volea de Guille fue una postal de fútbol, una de esas acciones que levantan de su asiento al más amargo.
En medio de los dos goles, la jugada que pudo habernos costado la derrota, el penal. Otra vez, todos a contramano de la jugada. Buen toque de Menéndez para la llegada de Mansilla pero la maniobra se les facilitó porque Boca estaba todo volcado para un lado, regalándose para que le llegaran por el otro. No hay que caerle demasiado a Caruzzo por la infracción, hizo lo que pudo, fue penal y expulsión. Buena respuesta de Orion, adivinó y ganó aunque obviamente, para que un penal se ataje tiene que ser mal pateado, así que hay que darle las gracias a Cauteruccio.
Terminamos con diez y con una línea de fondo insólita: Acosta-Ribair-Burdisso-Clemente. Detalle de un partido de esos que hay que vivirlos y sentirlos antes que analizarlos. Eso sí, después hay que analizarlos. Tal vez sea mejor que la próxima vez nos emocionemos un poco menos, que el equipo nos mantenga más tranquilos.
Lo que es el fútbol, Guille Burdisso termina siendo el héroe de un partido en que sus cagadas del primer tiempo apuntaban para condenarlo a la hoguera. Porque Guille fue parte de una defensa de terror. Esto fue muy evidente en esa primera fatídica media hora pero ojo, que los problemas estuvieron lejos de resolverse después. Lo que cambió fue que se pasó a ganar en el medio, se recuperó la bola más arriba y por otra parte, Quilmes jugó de lo que es, de equipo chico: tutti atriqui y a ver si los liquidamos con una contra. Pero las pocas veces en que se animaron, las fallas en el fondo volvieron a aflorar. Se vio en esa que definió mal Cauteruccio apenas empezado el segundo tiempo y después, en el penal.
Mal Guille, mal Caruzzo, mal Somoza. Ya apuntamos desde aquí, el año pasado, que Somoza se comía muchos garrones por identificárselo como hombre de Falcioni y en esta semanita que pasó, el hombre piso el palito, los turritos de radio La Red le extrajeron una declaración inconveniente sobre el tema Román. ¡Con los años que tenés en esto, Leandro! Eso, más el hecho de que perdió la marca de Olivera en el primer gol, más el hecho de que entregó mal la pelota (como suele hacerlo) previo al segundo, determinaron que durante el resto del primer tiempo, cada vez que se juntaba con el balón, lo acompañaran los silbidos.
Este gil que escribe también es de los que cree que Pichi Erbes venía mejor perfilado que Somoza para ser el 5 titular pero bueno, Carlos decidió otra cosa y Carlos es Carlos. Lo que no puede negarse de Somoza es que no se esconde nunca, pone el pecho y la cara. Mejoró en el segundo tiempo. En la jugada del primer gol, lo cortinaron y quedó muy lejos de Olivera, que era suyo.
Caruzzo quedaba muy desprotegido y llegaba tarde cuando iba sobre los costados. Lo mismo Burdisso que además mostraba una desprolijidad inaceptable con la pelota. Pero el problema era estructural, por sobre las individualidades. Erviti jugaba muy arriba, Pol todavía no aparecía en el partido, Somoza quedaba muy solo y claro, pagaban los del fondo. Cellay y Clemente, menos expuestos porque Qulmes fue pocas veces por las bandas, tampoco aportaban firmeza. Clemente iba a ir creciendo con el transcurrir de los minutos para pasar a tener en ataque el protagonismo que necesitamos de él.
La jugada del segundo gol es ejemplo claro de que Boca todavía estaba en el hotel: Somoza la pierde pero la acción toma dormido a todo el equipo, muy fácil la resolución de Cauteruccio dándosela a Menéndez y muy fácil la definición de Menéndez, mano a mano con un Orion que quedó como frente a un pelotón de fusilamiento.
Había transcurrido más de media hora de juego y Boca no había armado ni una sola jugada de ataque. Es lógico que se acuse el impacto de dos goles en ocho minutos pero la reacción no puede demorar tanto. Y acá hay que volver a apuntarle a Leíto Paredes. El partido se lo llevó puesto, otra vez, lamentablemente. Participó demasiado poco y cuando participó, sus intervenciones fueron intrascendentes.
La primera que armamos fue el gol de Erviti. Muy buena jugada, con muchos toques entre compañeros, algo que desarma a cualquier rival. El pase del Burro Martínez para la derecha fue una joya, una descarga práctica, sutil, profunda. La aparición de Pol por derecha, como tiene que ser, volante que se manda al ataque vacío no por cumplir sino con la decisión de convertir la jugada en algo de importancia. Muy fino el pase hacia el medio. Y Erviti, una vez más, en su versión 2013, en los últimos metros de cancha para mandarla adentro.
Buen debut oficial del Burro. Sin tanto desborde pero moviéndose y por lo general, dándole buen destino a la pelota. La jugada marcó la entrada en escena de Pol, que por el resto de la etapa y en el primer segmento de la segunda (antes de tener que correrse a la izquierda) fue actor esencial. Y en cuanto a Walter, quedó dicho que, con su nueva perspectiva de volante con plena vocación ofensiva, algunos problemas se crearon en la contención pero claro está, este Walter versión Bianchi es un jugador más valioso que el anterior. Fue otro de los hombres clave hasta que se fundió, se le endureció el gemelo y tuvo que irse.
El segundo tiempo, se insiste, fue casi todo de Boca que no siempre atacó bien. Sigue habiendo demasiados pelotazos para Silva y al Tanque le está costando resolver, juega mucho de espaldas, forcejea y rara vez produce algo claro. Pero la actitud había cambiado definitivamente. Una vuelta de tuerca fue el ingreso de Acosta. Lo mejor del Laucha desde que llegó al club y quien lo diría, en posición de volante por derecha, suelto, con muchos metros para él. Cosas de Carlos. Al final iba a terminar de 4. Poco más tarde también iba a entrar bien el Narigón Viatri, aunque se comió un gol difícil de explicar.
En el segundo gol, después del tiro libre de Pol desde la derecha, ellos defendieron mal y hubo un desvío providencial que ayudó. Guille le pegó como pudo, sin dudarlo y entró. El tercero fue una delicia. El corner del Laucha desde la derecha fue inusualmente abierto pero la volea de Guille fue una postal de fútbol, una de esas acciones que levantan de su asiento al más amargo.
En medio de los dos goles, la jugada que pudo habernos costado la derrota, el penal. Otra vez, todos a contramano de la jugada. Buen toque de Menéndez para la llegada de Mansilla pero la maniobra se les facilitó porque Boca estaba todo volcado para un lado, regalándose para que le llegaran por el otro. No hay que caerle demasiado a Caruzzo por la infracción, hizo lo que pudo, fue penal y expulsión. Buena respuesta de Orion, adivinó y ganó aunque obviamente, para que un penal se ataje tiene que ser mal pateado, así que hay que darle las gracias a Cauteruccio.
Terminamos con diez y con una línea de fondo insólita: Acosta-Ribair-Burdisso-Clemente. Detalle de un partido de esos que hay que vivirlos y sentirlos antes que analizarlos. Eso sí, después hay que analizarlos. Tal vez sea mejor que la próxima vez nos emocionemos un poco menos, que el equipo nos mantenga más tranquilos.
sábado, 9 de febrero de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y QUILMES: 61
Arqueros
Giambartolomei, Héctor Adelmo: 1958/59 - 1953/54
Pérez, Osvaldo Mario: 1965/66 - 1972/73
Rigante, Roberto: 1981 - 1984
Merlo, Néstor José: 1989 - 1993/95
Silva, Carlos Ernesto: 1994 - 1991/92
Marcadores laterales derechos
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 - 1962
Segovia, Pablo César: 1984 - 1985
Vivas, Nelson David: 1994/97 - 1990/94+2004/05
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 - 2005/06
Back derecho – primeros marcadores centrales
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 - 1954
Rico, Carlos: 1959/61 - 1962/64
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 - 1967/69
Backs izquierdos – segundos marcadores centrales
Lanata, Agustín José: 1918 - 1917+1920
Pereyra, Mario: 1932/33 - 1937
Melogno, Aurelio Julián: 1947 - 1948
Costa, Bartolomé Humberto: 1948/49 - 1949/52
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1991
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1997/98
Marcadores laterales izquierdos
Vezzato, Juan Pablo: 1961 - 1962
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 - 1979/80
Volantes centrales
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1977
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1987/90
Franco, Héctor Manuel: 1995 - 1995/96
Christovao, Gabriel: 2003 - 2003
Halves izquierdos
Balbi, Ricardo: 1920 - 1919
Zárraga, Carlos Alfredo: 1942/43 - 1946
Gómez, Juan Carlos: 1957 - 1958
Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1965/68
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1968
Naveda, Alberto Dante: 1993/94 - 1995/96
Volantes mixtos izquierdos
Navas, Fernando Rodolfo: 1998/2000 - 1996/97
Battaglia, Sebastián Alberto: 2009 - 2010
Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1981
Caneo, Miguel Eduardo: 2003/04 - 2004/06+2010/12
Medias puntas
Apariente, Julio Héctor: 1982 - 1976
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 2004
Punteros derechos
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 - 1945/47+1951
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1960
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 - 1962
López, Oscar: 1966 - 1967/69
Ponce, Ramón Héctor: 1966/74 - 1976+1982
Lorea, César José: 1979 - 1981/83
Sánchez, Sergio Alfredo: 1982/84 - 1985
Insiders derechos
Fedencrini, Lucero: 1945 - 1947/48
Scliar, Isaac: 1949 - 1939
Centrodelanteros
Lorenzo, Guillermo Eduardo: 1959/60 - 1962/63
Salguero, Carlos Roberto: 1977/79 - 1980
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1980/82
Raffo, Jorge Oscar: 1985/87 - 1988/90
Rey, Emiliano Juan: 1998 - 1994/97
Carrario, Silvio René: 1996 - 2004/06
Sava, Facundo: 1996 - 2009/10
Inisiders izquierdos
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1948
Rodríguez, Juan José: 1956/60+1964 - 1968
Punteros izquierdos
Sofía, Juan Antonio: 1936/37 - 1935/36
Pérez Berot, Félix Rodolfo: 1945 - 1947/49
Cantatore, Victorio: 1945 - 1948/50
Catalano, Salvador Héctor: 1964 - 1967
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1967
González, Miguel Osvaldo: 1975 - 1980
Sotelo, Juan Manuel: 1983/84 - 1986/88
DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1960
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1961
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1968
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1968+1982
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1980
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1967+1969
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 2005
Pogany, Esteban Ernesto: 1997 - 2006
Celoria, Ángel Enrique: 2008 - 1992
Arqueros
Giambartolomei, Héctor Adelmo: 1958/59 - 1953/54
Pérez, Osvaldo Mario: 1965/66 - 1972/73
Rigante, Roberto: 1981 - 1984
Merlo, Néstor José: 1989 - 1993/95
Silva, Carlos Ernesto: 1994 - 1991/92
Marcadores laterales derechos
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 - 1962
Segovia, Pablo César: 1984 - 1985
Vivas, Nelson David: 1994/97 - 1990/94+2004/05
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 - 2005/06
Back derecho – primeros marcadores centrales
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 - 1954
Rico, Carlos: 1959/61 - 1962/64
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 - 1967/69
Backs izquierdos – segundos marcadores centrales
Lanata, Agustín José: 1918 - 1917+1920
Pereyra, Mario: 1932/33 - 1937
Melogno, Aurelio Julián: 1947 - 1948
Costa, Bartolomé Humberto: 1948/49 - 1949/52
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1991
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1997/98
Marcadores laterales izquierdos
Vezzato, Juan Pablo: 1961 - 1962
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 - 1979/80
Volantes centrales
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1977
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1987/90
Franco, Héctor Manuel: 1995 - 1995/96
Christovao, Gabriel: 2003 - 2003
Halves izquierdos
Balbi, Ricardo: 1920 - 1919
Zárraga, Carlos Alfredo: 1942/43 - 1946
Gómez, Juan Carlos: 1957 - 1958
Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1965/68
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1968
Naveda, Alberto Dante: 1993/94 - 1995/96
Volantes mixtos izquierdos
Navas, Fernando Rodolfo: 1998/2000 - 1996/97
Battaglia, Sebastián Alberto: 2009 - 2010
Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1981
Caneo, Miguel Eduardo: 2003/04 - 2004/06+2010/12
Medias puntas
Apariente, Julio Héctor: 1982 - 1976
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 2004
Punteros derechos
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 - 1945/47+1951
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1960
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 - 1962
López, Oscar: 1966 - 1967/69
Ponce, Ramón Héctor: 1966/74 - 1976+1982
Lorea, César José: 1979 - 1981/83
Sánchez, Sergio Alfredo: 1982/84 - 1985
Insiders derechos
Fedencrini, Lucero: 1945 - 1947/48
Scliar, Isaac: 1949 - 1939
Centrodelanteros
Lorenzo, Guillermo Eduardo: 1959/60 - 1962/63
Salguero, Carlos Roberto: 1977/79 - 1980
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1980/82
Raffo, Jorge Oscar: 1985/87 - 1988/90
Rey, Emiliano Juan: 1998 - 1994/97
Carrario, Silvio René: 1996 - 2004/06
Sava, Facundo: 1996 - 2009/10
Inisiders izquierdos
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1948
Rodríguez, Juan José: 1956/60+1964 - 1968
Punteros izquierdos
Sofía, Juan Antonio: 1936/37 - 1935/36
Pérez Berot, Félix Rodolfo: 1945 - 1947/49
Cantatore, Victorio: 1945 - 1948/50
Catalano, Salvador Héctor: 1964 - 1967
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1967
González, Miguel Osvaldo: 1975 - 1980
Sotelo, Juan Manuel: 1983/84 - 1986/88
DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1960
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1961
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1968
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1968+1982
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1980
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1967+1969
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 2005
Pogany, Esteban Ernesto: 1997 - 2006
Celoria, Ángel Enrique: 2008 - 1992
domingo, 3 de febrero de 2013
¿Y, ARRANCAMOS O NO ARRANCAMOS?
Bueno, Bianchi dijo el viernes que esperaba que empezase a verse algo de lo que él pretende. Vimos veinte minutos que podríamos calificar como interesantes y después, nada. Íbamos ganando y perdimos, algo que es muy difícil de digerir.
Se ve que Erviti juega a otra cosa en relación con el año pasado y fue el mejor. Hizo el gol, esa otra que le pegó muy recto a la carrera y tapó Barovero y después, la del final del primer tiempo, ¿qué decir? Era gol por donde se lo mirara y no fue. ¿La quiso picar? ¿Llegó sin aire? Misterio. Dudó, eso sí.
Otro que mejoró ostensiblemente es Somoza aunque quedó muy condicionado por la temprana amarilla. Pero estuvo mejor parado, no salió a la descubierta y lo más importante, no se equivocó tanto con la pelota, aseguró las entregas.
El que falta es Paredes. Bianchi cree mucho en él, le va a dar respaldo, no se espere que lo tire al incinerador porque eso no es de Carlos. El técnico confía en el jugador, sabe que es pibe, lo va a trabajar, le va a tener paciencia. A Carlos, más allá de que ocasionalmente pueda cambiar, le gusta jugar con enganche y Leíto es el único que tenemos.
En la medida en que el equipo fue cayéndose con el transcurrir del partido, Bianchi fue cambiando uno por uno a todos los volantes. Erbes por Somoza, Ribair por Ledesma, Pol por Erviti, Acosta por Paredes y ningún cambio trajo mejoría. Se había perdido el rumbo y no se lo reencontró.
En ese ratito que jugamos promisoriamente llegó el 1-0 como consecuencia natural de una jugada muy bien trabajada. Gran pase del Burrito Martínez, vestido de asistidor, para la definición de Silva. El Tanque le pegó inconcebiblemente mal pero llegó Erviti para corregir y mandarla adentro. Como quiere Bianchi, eso está muy claro. Erviti llegó más veces al área rival en estos partidos que en todo el año pasado, probablemente.
De Martínez, que tanto nos había ilusionado con Independiente, debe decirse que esta vez queró muy poco por recordar. Es ese pase magistral que terminò en el gol de Erviti y otro pase magistral, sacando rápido el tiro libre y tomando al rival dormido, que debió ser otro gol de Erviti y no fue. Se fue perdiendo hasta desaparecer del partido, el Burrito.
El Tanque aguantó bien la pelota en el primer tiempo pero después, González Pírez se lo comió, le ganó todas. Le tiraron muchos pelotazos frontales, porque Boca no tenía juego, a nadie le surgía otra idea, quedó muy expuesto y perdió.
Parecíamos tener el juego controlado cuando llegó el empate. Una cagada enorme de Pablito Ledesma, se comprometió en un lugar en el que no tiene que comprometerse, se cayó, dejó a todo el equipo mal parado. Después ya nadie pudo acomodarse a la jugada, todos corrieron en desventaja y además, Rojas la hizo muy bien, sorprendió con el pase a Mora cuando se esperaba la definición de él.
Pablo había empezado bastante bien, también, pero se descascaró muy rápido. Recién está volviendo, tiene que agarrar ritmo pero no convence. Hay que ver qué decide finalmente Bianchi en ese lugar porque están Ribair y Pol. No me convence la idea de Pol por la izquierda, aunque muchas veces ha jugado por ahí. Carlos parece que quiere seguir viéndolo por ahí.
El segundo gol, el de Trezeguet, fue off side (los boludos de la TV ni se habían dado cuenta, los tuvo que avivar el Ruso Ramenzoni desde abajo y encima no lo querían creer, tardaron en convencerse hasta que no tuvieron más remedio). La verdad, era finita pero por tele se vio clara de entrada (para el que sabe ver). En fin, no lloremos. Lo que preocupa es que otra vez nos llegaron a cabecear en el corazón del área por un centro rutinario desde la izquierda que normalmente no puede tener una consecuencia tan grave como un gol. Ya había pasado en Mar del Plata y estuvo a punto de pasar también en Mendoza. Tenemos dos centrales y un cinco que son buenos cabeceadores, nos estamos moviendo mal. Falta coordinación. A veces los centrales salen y Sosa se queda habilitando a todos.
El sábado empezamos a jugar por los puntos. Sí, es lo que más importa pero igual, pasar los tres partidos del verano contra los que te jedi con dos palmas y una que ganamos por penales rompe las bolas. La puta que lo parió.
Se ve que Erviti juega a otra cosa en relación con el año pasado y fue el mejor. Hizo el gol, esa otra que le pegó muy recto a la carrera y tapó Barovero y después, la del final del primer tiempo, ¿qué decir? Era gol por donde se lo mirara y no fue. ¿La quiso picar? ¿Llegó sin aire? Misterio. Dudó, eso sí.
Otro que mejoró ostensiblemente es Somoza aunque quedó muy condicionado por la temprana amarilla. Pero estuvo mejor parado, no salió a la descubierta y lo más importante, no se equivocó tanto con la pelota, aseguró las entregas.
El que falta es Paredes. Bianchi cree mucho en él, le va a dar respaldo, no se espere que lo tire al incinerador porque eso no es de Carlos. El técnico confía en el jugador, sabe que es pibe, lo va a trabajar, le va a tener paciencia. A Carlos, más allá de que ocasionalmente pueda cambiar, le gusta jugar con enganche y Leíto es el único que tenemos.
En la medida en que el equipo fue cayéndose con el transcurrir del partido, Bianchi fue cambiando uno por uno a todos los volantes. Erbes por Somoza, Ribair por Ledesma, Pol por Erviti, Acosta por Paredes y ningún cambio trajo mejoría. Se había perdido el rumbo y no se lo reencontró.
En ese ratito que jugamos promisoriamente llegó el 1-0 como consecuencia natural de una jugada muy bien trabajada. Gran pase del Burrito Martínez, vestido de asistidor, para la definición de Silva. El Tanque le pegó inconcebiblemente mal pero llegó Erviti para corregir y mandarla adentro. Como quiere Bianchi, eso está muy claro. Erviti llegó más veces al área rival en estos partidos que en todo el año pasado, probablemente.
De Martínez, que tanto nos había ilusionado con Independiente, debe decirse que esta vez queró muy poco por recordar. Es ese pase magistral que terminò en el gol de Erviti y otro pase magistral, sacando rápido el tiro libre y tomando al rival dormido, que debió ser otro gol de Erviti y no fue. Se fue perdiendo hasta desaparecer del partido, el Burrito.
El Tanque aguantó bien la pelota en el primer tiempo pero después, González Pírez se lo comió, le ganó todas. Le tiraron muchos pelotazos frontales, porque Boca no tenía juego, a nadie le surgía otra idea, quedó muy expuesto y perdió.
Parecíamos tener el juego controlado cuando llegó el empate. Una cagada enorme de Pablito Ledesma, se comprometió en un lugar en el que no tiene que comprometerse, se cayó, dejó a todo el equipo mal parado. Después ya nadie pudo acomodarse a la jugada, todos corrieron en desventaja y además, Rojas la hizo muy bien, sorprendió con el pase a Mora cuando se esperaba la definición de él.
Pablo había empezado bastante bien, también, pero se descascaró muy rápido. Recién está volviendo, tiene que agarrar ritmo pero no convence. Hay que ver qué decide finalmente Bianchi en ese lugar porque están Ribair y Pol. No me convence la idea de Pol por la izquierda, aunque muchas veces ha jugado por ahí. Carlos parece que quiere seguir viéndolo por ahí.
El segundo gol, el de Trezeguet, fue off side (los boludos de la TV ni se habían dado cuenta, los tuvo que avivar el Ruso Ramenzoni desde abajo y encima no lo querían creer, tardaron en convencerse hasta que no tuvieron más remedio). La verdad, era finita pero por tele se vio clara de entrada (para el que sabe ver). En fin, no lloremos. Lo que preocupa es que otra vez nos llegaron a cabecear en el corazón del área por un centro rutinario desde la izquierda que normalmente no puede tener una consecuencia tan grave como un gol. Ya había pasado en Mar del Plata y estuvo a punto de pasar también en Mendoza. Tenemos dos centrales y un cinco que son buenos cabeceadores, nos estamos moviendo mal. Falta coordinación. A veces los centrales salen y Sosa se queda habilitando a todos.
El sábado empezamos a jugar por los puntos. Sí, es lo que más importa pero igual, pasar los tres partidos del verano contra los que te jedi con dos palmas y una que ganamos por penales rompe las bolas. La puta que lo parió.
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