Conseguir un resultado era imprescindible, impostergable. Se consiguió. La esperanza es que, a partir del resultado, nos tranquilicemos todos. A ver si el equipo empieza a consolidarse y a jugar. Esto último por sobre todo. La excursión a Ecuador mostró algún dato alentador en el segundo tiempo y también la reiteración de problemas de difícil solución. Se ganó y es fundamental pero que eso no nos aleje de la realidad, no nos engañe.
El primer tiempo fue insoportable. Ellos tuvieron más la pelota pero llegaron poco y nada. Un tiro por arriba del travesaño, esa que el Chiqui Pérez cortó con falta al borde del área, la que se anuló por mano y esa que perdió el Chiqui en un costado de la cancha. Quiso cubrir para que saliera, se la afanaron y derivó en una llegada clara que tomó a la defensa mal parada. Si terminaba en gol, al Chiqui era para matarlo ahí mismo.
El que nos hayan llegado poco puede parecer indicador de solidez defensiva pero la verdad es que a Boca se lo veía vulnerable por los dos costados. Albín, lo sabemos, no es fuerte en la marca y Pablito Ledesma no lo ayudaba nada. Por el otro lado, Nico Colazo jugaba prácticamente al lado de Clemente pero eso no alcanzaba para darle seguridad a la zona. Había insinuaciones peligrosas de Arroyo y de Paredes pero por suerte, Barcelona terminó siempre mal. Damián Díaz, de gran partido en Montevideo contra Nacional, esta vez no apareció mucho y Burdisso se las compuso para que Nahuelpan no tuviera peso en el desarrollo.
En cuanto a posesión de bola, la perdíamos enseguida. Buen partido de Pichi Erbes (que definitivamente hoy por hoy es más que Somoza, Carlos), la entrega de siempre por parte de Ribair pero mientras no tengamos en cancha un tipo que la cuide, que la administre, que la haga circular con criterio, la deuda de fútbol no será saldada.
A poco más de cinco minutos de finalizar el primer tiempo contamos con ese tiro de Clemente desde fuera del área, mal ejecutado pero que fue un hallazgo dentro de lo que hasta ese momento era el juego, un signo de que Boca podía llegar. Y a continuación estuvo la del Burrito Martínez, muy buen pase de Viatri, pique vertical del Burro y bien definida con derecha a colocar al palo más lejano, el que se le haya ido por pocos centímetros no cambia el concepto. Fueron atisbos de que en el segundo tiempo se podía mejorar, que había elementos como para que así fuera.
A poco de empezado el segundo tiempo tuvimos un corner y este gil que escribe lo celebró casi como si hubiese sido un gol. ¡Un corner! Todo un logro. Boca, en esos primeros minutos después del descanso, jugaba el partido más metido en campo rival, la pelota ya no era de ellos por tanto tiempo.
Los dos goles con pocos minutos de diferencia dejaron el partido terminado. Porque ellos quedaron nocaut, se derrumbaron como un castillo de barajas. Y en el último tramo, estaba más para el tercero nuestro que para el descuento, aunque finalmente no haya sido eso lo que ocurrió.
Acertamos dos pelotas paradas. Ahora bien, lo mal que defendieron ellos es un dato que no podemos dejar de anotar. En el primero, cuando Nico abrió el corner, el que estaba en el primer palo, Paredes, automáticamente tendría que haber salido corriendo hacia delante. No lo hizo, ganó Guille Burdisso arriba y el Burrito, muy enchufado, conectó y metió. Si Paredes hubiese salido de su posición, como debió haberlo hecho, el Burro hubiese estado off side. Se durmió Paredes. Gracias, Paredes.
En el segundo, Colazo la mete en el área desde la derecha, gana el Chiqui de cabeza y gol. Es difícil de de entender cómo Barcelona puede haber dado tantas facilidades porque cuando el centro iba en el aire, ya se podía adivinar que iba a ser gol. Ningún jugador de Boca estaba bien marcado, no hicieron ni hombre ni zona.
Con Barcelona vencido, con el triunfo prácticamente asegurado, Boca hizo correr mejor la pelota. ¡Por fin! Bueno lo del Burro, el Narigón Viatri mejoró, igual Pablito Ledesma. Una lástima ese penal innecesario de Clemente al final, era para que lo acompañara, no para que lo cruzara. Lo que pudo haber sido 3-0 fue 2-1 y ojo, que los goles pueden pesar en la definición y bien sabemos que no estamos para regalar nada.
Ahora viene Unión a La Bombonera. Está casi descendido, no le gana a nadie. Los suplentes nuestros son mejores que los titulares de ellos. En una de esas vuelve Román. Ganamos en Ecuador, ahora tenemos que seguir ganando. Y crecer, crecer…
jueves, 28 de febrero de 2013
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Necesitamos que Viatri juegue siempre así. Hay que encontrar al 9 que todavía no tenemos.
ResponderEliminarYo espero que el Narigón se conecte cuando vuelva Román. Así sea.
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