domingo, 31 de enero de 2016

BUENO, SE ACABÓ EL VERANO

Si no se despierta el 9, estamos definitivamente fritos. El año pasado, en algún momento de cada partido, aparecía Carlitos y ya era otra cosa. Todos descansábamos en él, empezando por el Vasco. Carlitos lleva dos partidos en que no fue él y los resultados están a la vista.
   Ésta vez se notó más porque en un buen rato del primer tiempo Boca no jugó del todo mal (y bueno, che, la vara ahora tenemos que ponerla más abajo). Bien armadito, con tenencia, metido en campo rival. Faltaba la última puntada, el moño. Faltaba que entrara en escena Carlitos. Y Carlitos no sintonizó jamás.
   Peor aún, arruinó alguna que venía bien perfilada. La que le cabeceó para atrás el Negro Chávez, gran acierto del Negro, perfecta resolución, tipo “tomá, hacelo y vení a abrazarme, de nada”, es inexplicable tratándose de un gran jugador como Carlitos. Le pegó como un principiante superado por el entorno. Tal como venía, le dio, sin mirar dónde estaba el arco, la pelota salió para donde tenía que salir, a más de diez metros del palo más cercano.
   Cagado, el Vasco, se decidió por poner tres centrales. ¿Qué le vamos a decir? Mal no le salió. El fondo se sostuvo bien y Peruzzi y Fabra por las bandas empezaron bien, sueltos, profundos. Fabra, en su presentación, reafirmó lo que ya le conocemos de haberlo visto en la selección Colombia, es buena salida, tiene buen manejo y criterio para atacar, es vertical, va derecho al grano. Cuando lo atacan (River lo hizo poco) es menos confiable pero será cuestión de compensarlo con un central y un volante que le den protección.
   Mandamos en casi todo el primer tiempo, dejamos pasar el momento y al final casi nos embocan, con ese cabezazo de Fernández en el palo. Empezó el segundo tiempo y bajamos veinte metros. ¿Nos llevaron ellos? Más bien pareció que quemamos toda la nafta demasiado pronto. A Carlitos se lo veía paradito y equivocando las decisiones. A Lodeiro (que empezó bastante bien pero se apagó enseguida), por ejemplo, lo amonestó Carlitos. Esa jugada en que el uru va con los pies para adelante y que les regala a ellos un tiro libre frontal surge porque Carlitos deja una pelota muerta en zona de riesgo. Increíble.
   Llegó la hora de los cambios y seamos honestos, no le vamos a pedir al Vasco que lo flete a Carlitos. De él siempre vamos a estar esperando algo y por otra parte, si lo saca le da pasto a las fieras, desata un temporal al pedo. Pero el Negro Chávez no tenía que salir. Benedetto le preguntó a Markic y Markic le dijo que estaba fundido, ¿qué le va a decir? Cuando se hacen cambios por hacerlos, porque van 20 ó 25 del segundo tiempo y la costumbre es hacer cambios, no es lógico esperar que el equipo mejore. Boca se había caído en el segundo tiempo pero la verdad es que uno repasaba el banco y allí soluciones no encontraba.
   El Tucu Palacios, con veinte minutos para mostrarse, entró saliéndose de la vaina, igual que con Estudiantes e iba a tocarle ser actor principal. El penal que le hace a Martínez, que iba saliendo del área, es un penal de delantero. Se lo lleva puesto por pasarse de revoluciones, porque no sabe marcar y porque sintió que en veinte minutos tenía que hacerlo todo. Y cagamos. Mora nos rompió el arco y adiós. En los doce o catorce minutos que quedaban no llegamos jamás. El Vasco lo puso a Pavón para que tuviéramos tres delanteros (si se tratara de eso, mi finada tía Ñata también podría haber sido directora técnica) pero ya estábamos muertos y enterrados. Au revoir.
   PD: acabo de enterarme del tema de Angelici y el Cata. Una de dos: o Angelici es demasiado pelotudo (y yo no creo que lo sea tanto) o lo hizo a propósito para forzar una salida del Cata por razones que sólo él y sus compañeros de gestión conocerán. Veremos cómo sigue la historieta pero el episodio se inscribe en el momento de confusión que nos envuelve. Se está extendiendo, por ejemplo, el runrún sobre la salida del técnico y yo al Vasco no lo voy a defender pero objetivamente, volar a un técnico que viene de ser bicampeón por un mal verano es irracional. Huele a operación. Operación parida desde la conducción del club. Igual que con el temita del Cata, ni más ni menos.


   EL BOLETÍN: ORION 5, MORENO 5, TOBIO 6, ROLÍN 5, PERUZZI 5, MELI 5, CUBAS 5, FABRA 6, LODEIRO 4, CARLITOS 3, CHÁVEZ 6 (FI), COLAZO 5, PALACIOS 2, PAVÓN NC.       

jueves, 28 de enero de 2016

¿CUÁNDO DEBUTAMOS?

  ¿Por dónde empezar? Por la tan mentada "actitud". Lo que menos puede aceptarse es la mansedumbre. Porque en un partido malito-malito, Boca parecía más cerca. Nos cepillaron mal el gol del pibe Messidoro (que valía), Andújar le sacó un cabezazo difícil a Carrizo (que empezó bien) y después, en la jugada mejor elaborada entre Pavón y Carrizo, a Pachi no le quedó recorrido para la pierna y le salió un tirititito (copyright Juan Carlos Morales). Estudiantes buscaba por las bandas pero no llegaba. Ahora bien, llegó el primer gol de Estudiantes y Boca se fue de la cancha y no iba a volver ya nunca.
   Ya que estamos, lloremos un poquito. Que te anulen mal un gol por off side, como pasó con el de Messi, es cosa corriente para cualquiera. Cuesta perdonar, eso sí, que un tipo entrenado para su trabajo, como el banderita (es de la nueva promoción, ay, mamá), se coma una jugada de tan fácil observación, sin complicación alguna. Digamos, asimismo, que si ese gol se lo anulan a un rival de Boca, los putitos periodistas putitos (putitos) tendrían material para una semana. En fin, es el precio a pagar porque somos Boca, el único grande.
   Esta formación que dispuso el Vasco prometía más que la de la semana pasada con Racing. Se suponía mayor equilibrio con un cinco en serio, como Cubitas, en yunta con el pibe Messi, que podía jugar más suelto. Por otra parte, Pablo Pérez abierto por la derecha (el lugar que mejor le cuadra) arrancó bien. Suyas fueron la habilitación para Messi en ese gol que nos hurtaron y el preciso centro para Pachi en la que iba a sacar el arquero. Lo amonestaron rápido por ser Pablo, qué le vamos a hacer pero es buen jugador y tiene que dar más, Pablo.
   Los goles de Estudiantes fueron desesperantes, noventa por ciento nuestros, dan ganas de balearse en un rincón, juegan al fútbol todos los días, muchachos.
   En el primero, Cubitas pierde una pelota mal. No está siendo el Cubitas que queremos y necesitamos, esta fue la demostración. ¿Hasta dónde iban a retroceder los centrales mientras Solari transportaba la bola como por el patio de su casa y miraba tranquilo a un lado y a otro pensando sin apresuramientos cuándo y hacia dónde descargarla? ¿En qué momento uno se le iba a acercar para, por lo menos, incomodarlo un poco? Solari la abrió, Auzqui la devolvió al medio y Fernández la conectó a la carrera, todo sin oposiciones. Los jugadores nuestros, estaqueados.
   El segundo, ya en el segundo tiempo, fue peor. Magallán la perdió no una vez sino dos pero no había problema, porque en la derivación de la jugada, la resolvía Colazo. Colazo la jugó corta para atrás en el área nuestra, no quedó claro si para afirmarse mejor y después sacarla él mismo o para que la sacara Sara de frente pero Sara debe haber pensado que Colazo iba a sacarla para un costado. Una falla de coordinación inadmisible. El que queda más expuesto es Colazo y su responsabilidad es grande e intransferible pero el área es territorio del arquero, en primer lugar y Sara tenía la jugada de frente. Ese gol al Loco Gatti no se lo hacen hoy, a sus 71 años. Otra vez Auzqui sin marca por derecha para mirar a dónde mandarla, el que nos hizo el gol ni se sabe cómo se llama.
   Ya quedó apuntado que nos habíamos ido de la cancha. Ni rebeldía. Tal vez haya pesado en la cabecita que esta vez, por lo menos, después de tanto circo mediático de los últimos días, teníamos que terminar con los once. Pues bien, ese módico objetivo se cumplió. Pero la imagen de Boca fue peor que si a alguno se le hubiese ido la gamba. Ni un gesto de enojo (no cuenta alguno de los clásicos pucheritos de Gago), ni una puteada al compañero, nada.    
   Era la noche del regreso de Gago. Jugó unos minutos más de la media hora que se había pautado. Entró con muchas ganas, a los pocos minutos le metieron un patadón de bienvenida, aparentemente terminó bien. Parece no haber problemas físicos. Ahora, el partido no pudo cambiarlo, Fernando. Estaba todo el pescado vendido pero con él, Boca siguió siendo el mismo de antes.
   Dicen que volvió antes de lo esperado. ¿De lo esperado por quién? Los que tiraron, en su momento, que iba a faltar por un mínimo de seis meses no le prestaron atención al parte médico, el cual no decía "rotura" del tendón de Aquiles sino "desinserción". Y bueno, tienen tantas cosas que hacer, los putitos periodistas putitos (putitos) que hay detalles que se les pasan.
   Cuando un partido está perdido y se empiezan a tirar manotazos de ahogado, puede pasar cualquier cosa pero de todos modos, no deja de ser curiosa, digamos, la formación con que terminó Boca de mitad de cancha en adelante: Pérez-Gago-Acosta más Pavón-Chávez-Palacios. Imposible que un equipo sea mínimamente compensado con esos nombres todos juntos. A propósito, muchas veces hemos destacado que el Negro Chávez, en los breves ratos que les dan, siempre se hace ver pero esta vez, no. Ausente él también.
   De todo el segundo tiempo, se rescata una buena jugada de Pablo, que al final le pegó desviado y tres intentos del Tucu Palacios, que entró con muchas ganas, por lo menos. ¡Qué relegado quedó el Tucu! ¿Y por qué? Tendría que estar arriba de Pavón pero está abajo. Fue mérito del Vasco que, en su momento, volviera de Arsenal pero el mismo Vasco lo mandó ahora al fondo de la cola sin que se entienda la causa. El pibe aprovechó sus oportunidades y nadie se lo reconoce. Parece que lo quisieran vender a toda costa. Lo vino a buscar Peñarol y entre clubes estaba rápidamente todo acordado pero el Tucu eligió quedarse. Ahora se lo quieren llevar a México y en una de esas se csnsa y dice que sí. No vaya a ser que después, en algún momento, lo necesitemos y no lo tengamos.
   La última mala noticia fue la lesión de Jara. Por cómo salió, llorando a moco tendido en la camilla, nos hizo pensar que se había roto los ligamentos. ¡Te desgarraste, pibe! ¡Dejate de joder, no es para tanto! Se comprende que recién llegás y te mueras de ganas, se te valora pero tranquilo, nene, son tres semanas.        
   El autor de estas líneas suele ponerse muy nervioso cuando los directores de cámaras se regodean con las gesticulaciones de los técnicos y se olvidan del juego pero esta fue una excepción. Ya que en la cancha no pasaba nada, las caras del Vasco en el último tramo del juego eran la mejor postal del momento de Boca. Eran, también, el reflejo del desconcierto y la resignación del conductor. Precisamente, el tipo que, se supone, tiene que empezar a sacarnos de este pozo.
   Tiempo de descuento, la última payasada. El "affaire" de la camiseta de Sara no es nuevo, había pasado lo mismo hace muy poco con Orion, en México, en el amistoso con Puebla. ¿No hay en Boca un auxiliar que comprenda que la camiseta del arquero tiene que diferenciarse claramente de las de sus compañeros, de las de los rivales y de las de los árbitros? Esto no es "europeo", Angelici.  

   EL BOLETÍN: SARA 3, JARA 4, TOBIO 4, MAGALLÁN 3, COLAZO 3, PÉREZ 6, CUBAS 4, MESSIDORO 4, CARRIZO 5, PAVÓN 4, CHÁVEZ 3

domingo, 24 de enero de 2016

NI JUGAMOS

Más allá de una derrota que siempre nos cae muy mal, no quedó mucho para analizar. En verdad, fue como si el partido no hubiese existido como expresión de fútbol. A los 10 minutos nos quedamos con uno menos, a los 18 ya perdíamos 1-0 y en resumidas cuentas, no supimos jugarlo diez contra once. A River no le hicimos ni cosquillas.
Silva se pasó de rosca, planchazo que no dejó margen para la discusión. Todavía nos hincha las bolas que en clásicos recientes a ellos no les expulsaran jugadores por cosas parecidas pero esa es otra historia, Silva se echó solo.
A diferencia de Closs y Latorre (que siempre le sigue la corriente al relator), no me parece que Boca haya entrado a jugar demasiado tensionado, a Silva se le fue el pie pero fue un hecho aislado. Al rato iba a pedir, la banda de Fox (ellos sí que estaban fuera de control), que expulsaran también a Cubitas pero no, no daba para eso, de ninguna manera.
Algo parecido a lo de Silva puede decirse de la expulsión de Peruzzi (65 minutos), aunque por una falta algo menos violenta. Lo que más bronca da fue que la infracción se produce porque Gino falló en un control, la bola era de él, se le fue larga y entró mal.
En cuanto a la roja del Cata (78), tenemos que suponer que se fue de boca. Lo cierto es que sufrimos cinco rojas en las últimas dos presentaciones. La conducta de los jugadores suele relajarse en los partidos de verano y además, los pitos tarjetean más fácil. Pero es un tema para que el cuerpo técnico intervenga, hay que mejorar el comportamiento.
Cuando se queda disminuido tan temprano, es clave que se pueda sostener el resultado durante un buen rato hasta terminar de acomodarse a la nueva situación. La línea de cuatro emparchada (Meli – Tobio – Cata – Peruzzi) parecía llevarla bastante bien pero el penal y el gol de River llegaron muy pronto.
Otra vez, rompe los cocos que hagamos las cosas tan mal sin necesidad. El foul del Cabezón Meli en un costado fue innecesario. Y la forma en que Carlitos revoleó el brazo derecho en el área fue una torpeza grande. Un penal convertido nunca es culpa del arquero, por supuesto pero ciertamente, Orion se tiró con demasiada anticipación, le facilitó las cosas a Pisculichi.
La noticia más negativa de la noche es que, en circunstancias comprometidas, no apareció ningún jugador que se hiciera cargo del equipo. El fondo aguantó correctamente pero allí se agotó la resistencia. Carlitos no pesó en absoluto, Osvaldo dejó ver su buen manejo pero se perdió en rencillas tontas y Lodeiro, como ha pasado otras veces, estuvo ausente sin aviso.
Menos mal que River jugó bastante livianito, se sintió cómodo con el 1-0 y el control de juego sin sobresaltos pero no fue por más, no nos llegó mucho. Pero en concreto, no tuvimos ni una sola oportunidad de hacer girar el partido.
Ojo, no vayamos a consolarnos con el hecho de que fue un partido irregular porque aunque eso sea cierto, también lo es que, en la adversidad, no encontramos las respuestas que se necesitan. Perdimos mansamente. Y con River.


EL BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 4, TOBIO 6, CATA 5, SILVA 2, MELI 3, CUBAS 4, PÉREZ 3, LODEIRO 2, CARLITOS 3, OSVALDO 4 (FI), JARA 4, COLAZO 4, MORENO NC.

jueves, 21 de enero de 2016

ALERTA AMARILLA

Pusimos suplentes y, al cabo del partido, nos quedamos con la preocupante sensación de que con estos jugadores no vamos a poder. Mejor que haya pasado ahora, por lo menos un central nos va a hacer falta.
La función defensiva del equipo fue caótica. El tándem Magallán-Rolín, siniestro. Sara se contagió de sus dudas (prácticamente no atajó ningún remate en los noventa minutos). La alineación, de por sí, estuvo mal dispuesta. Messidoro o Colazo, de a uno, pueden rendir en doble cinco pero si los ponemos juntos, nos falta un volante con suficiente capacidad de recuperación, oficio para achicar espacios hacia atrás y juntarse con los defensores. La deficiencia estructural iban a pagarla carísimo los centrales. De todos modos, el pibe Messidoro volvió a destacar su seguridad con la pelota, rara vez la divide, la juega siempre redonda.
El primer gol de Racing fue off side (aunque Latorre después de verlo como diez veces no esté seguro), lo que no excusa el mamarracho que hicimos en esa pelota parada. Dejamos a tres tipos solos en el área. Milito tendría que haberse abrazado con los jugadores nuestros.
Y el segundo, bueno... Magallán la dejó pasar inexplicablemente, Rolín no acompañó la diagonal de Acuña y Sara quedó pintado a mitad de camino, invitando amablemente a que se la pasaran por arriba. La verdad, en ese momento del partido daba para temer una catástrofe mayúscula, si lo daban por finalizado ahí teníamos que agradecerlo e irnos silbando bajito. Después hubo otra, que terminó con un tiro en el travesaño, en la que, de nuevo, nos quedamos todos dormidos, ellos se movieron sin oposición.
Y eso que Racing no estaba firme atrás, sobre todo por su flanco izquierdo. Pavón estaba picante, el Negro Chávez recién iba a aparecer en el segundo tiempo. Faltaba un volante que llegara mejor a los últimos metros, que se ofreciera por una banda. Jara estuvo ordenado pero bastante contenido y Carrizo apareció en una sola en que llegó al fondo. Igual, el arquero de ellos, Ibáñez, sacó dos bolas muy difíciles, una a Chávez y después un tiro libre de Colazo.
En el segundo tiempo Racing tenía control absoluto de la situación. Parecía definido. De la nada llegamos al empate, tuvimos suerte. Primero, el penal a Rolín (que fue aunque Closs diga que no). Mal pateado por el Negro Chávez, menos mal que le quedó el rebote para meterla de cabeza. Y enseguida, el segundo, buena jugada, la mejor coordinada de la noche, el pase profundo y justo de Jara (su mejor participación) cuando ellos sabían y la muy buena resolución del Negro, control perfecto y toque rapidísimo y preciso.
No duró nada porque Delfino (el amigo de Arruabarrena, que siempre lo llama cariñosamente “Germán”) inventó un penal. Lo único que le faltaba a Magallán, pobre, era que le cobraran un penal que no fue. Quedamos otra vez abajo y ya, seriamente, no podíamos abrigar mayores esperanzas. En el cuarto, segundo penal (éste sí), la hizo muy bien Bou, sacándose de encima a Rolín con desesperante facilidad y forzando la infracción y la expulsión de Magallán. Después también iba a ver la roja Rolín, por un patadón de impotencia.
Una noche negra, pero negra, que no debe ser pasada por alto, de la que se deben sacar conclusiones para encontrar soluciones pronto. En cuanto a la conformación definitiva del plantel, en cuanto a ciertas elecciones del técnico para cada partido y en cuanto a la conducta de los jugadores (muy mala señal terminar con nueve).



EL BOLETÍN: SARA 3, MARÍN 4, MAGALLÁN 2, ROLÍN 3, SILVA TORREJÓN 4, JARA 6, MESSIDORO 6, COLAZO 5, CARRIZO 4, PAVÓN 6, CHÁVEZ 6 (FI), PALACIOS 5, ACOSTA 4, MORENO NC.

domingo, 17 de enero de 2016

MESSI ES DE BOCA

Debut de Boca 2016 y amistoso light pero que ganamos 3-0, lo cual cuenta y el mejor recuerdo que va a quedarnos será la muy buena presentación del pibe Messidoro. Entró durante el segundo tiempo y, con un gol y una asistencia en pocos minutos, dejó el partido definido.
El primero fue casi todo suyo, porque él recuperó a la salida de Emelec, la abrió a la izquierda y fue a buscar, con determinación, al área para, después del perfecto rebote de Carlitos, definir. Hay cuatro aciertos de Messi (¿qué apodo le iban a poner?) en la misma acción: la agresividad para recuperar, la precisión para abrir, la decisión para ir a recibir adentro y, sobre todo, el final. Porque no se apuró a pegarle sino que la dejó correr para tener mejor ángulo y estar mejor afirmado, entonces sí sacó el derechazo bajo bien ajustado. Definición de jugador que sabe.
Al ratito nomás gestó el segundo con un pase inmaculado, filtradito, profundo, para la llegada limpia de Pavón, que mojó en la primera que tuvo porque recién había entrado por Carlitos. Pase de jugador que sabe.
Tiene muy buenas condiciones, Messi. Fue una de las promociones del Flaco Schiavi para el último tramo del campeonato de reserva y su presencia le dio otra identidad al equipo. Ya éramos muchos los que lo veníamos apuntando y al Vasco tampoco se le pasó por alto. No es un enganche clásico, es más bien un media punta pero esta vez anduvo como un doble cinco suelto. Vamos a ver cómo sigue su crecimiento, va a ser difícil que encuentre lugar cuando se largue la competencia oficial pero es, de los pibes que el Vasco llevó a Cardales, el que más entusiasma. Tuvo en su debut absoluto una noche soñada, como para que todos le prestemos atención.
Es bueno que Pavón se haya reencontrado con el gol. Hacía mucho que no la metía y por otra parte, había quedado medio chamuscado después de los partidos con River por la Copa. Esta vez anduvo mejor que Palacios, que había jugado el primer tiempo, aunque las cosas se le facilitaron porque el partido se abrió.
Para terminar con los goles, el tercero, sobre el final, volvió a mostrar las ganas con que juega siempre el Negro Chávez. Se fue al área a su manera, derecho viejo y aunque no la pudo terminar, el rebote que forzó le quedó a Pachi Carrizo para que la metiera de cabeza.
Está de nuevo con nosotros y quiere quedarse, Pachi. Puede ser un aporte valioso, a condición de que el Vasco no vuelva a ponerlo de falso wing, como el año pasado y termine por no saberse de qué juega.
El partido en San Juan no tuvo demasiados matices como para el análisis. El primer tiempo, con la base del equipo titular, no fue muy prometedor que digamos, le dejamos la pelota al rival por demasiados minutos y nunca apareció la profundidad. Lo más rescatable fue la movilidad de Lodeiro, mientras que Carlitos tuvo menos participación de la que siempre esperamos de él. Un tiro libre de Carlitos que se amortiguó y atajó el arquero, un remate de Lodeiro desviado y lo mejor de toda la etapa, ya en el tiempo agregado: el centro de Silva con cabezazo de Pablo Pérez a las manos del arquero.
Desde el arranque se vio que el segundo tiempo iba a ser más interesante, más intenso aunque ya empezaba la carrada de cambios. A los 5 minutos se encontraron por primera y única vez Carlitos y Lodeiro, el disparo del uru lo mandó el arquero al corner. Muy pronto llegó el primer gol, última participación de Carlitos antes de irse y rápidamente, el segundo, cuando recién había entrado Pavón.
Es propio de estos partidos que, entre tantos tipos que salen y tantos tipos que entran, el juego se degenere pero lo cierto es que fue mejor el segundo tiempo de Boca, con muchos suplentes y pibes, que el primero, con nueve de los once presuntos titulares.
De los dos recién llegados tampoco puede decirse mucho. Ya se apuntó ese buen centro de Silva previo al cabezazo de Pablo Pérez. De Jara hay que decir que fue variando posiciones: lateral, volante por afuera y volante por adentro. Se hizo ver con un buen cruce y ya en el segundo tiempo, antes de irse, con un remate que pasó cerca.
Si a Emelec tuviéramos que juzgarlo por esta presentación, casi que ni califica como rival. Bastante tenencia pero sin profundidad en el primer tiempo, un disparo que controló Orion y en la parte final, una que sacó Sara.
Noventa minutos para poner en marcha el motor y triunfo amplio que nunca viene mal, que siempre será bien recibido.
¡Ah! ¡Que cosa! No íbamos a dejar pasar la oportunidad de incitar a la violencia. Esas banderitas que asomaron detrás del arco, “Japón no es para cualquiera” y “Nunca vas a ser como papá” le hacen mal al fútbol, che (ji, ji, ji). Igual que el hit de la noche sanjuanina: “Boca ya salió campeón, Boca ya salió campeón, se lo dedicamo'a riBer que pasó vergüenza cuando fue a Japón”. Qué le vas a hacer...


EL BOLETÍN: ORION 6, JARA 6, TOBIO 5, CATA 6, SILVA 6, MELI 5, CUBAS 5, PÉREZ 6, LODEIRO 6, PALACIOS 4, TEVEZ 6 (FI), SARA 6, MARÍN 6, MAGALLÁN 5, ROLÍN 5, CHÁVEZ 6, SILVA TORREJÓN 5, MOLINA 5, MESSIDORO 8, CARRIZO 6, PAVÓN 6, LESZCZUK NC.         

viernes, 8 de enero de 2016

MODELO PARA ARMAR

El Once”, además de ser un número (“palito” para los quinieleros), un tangazo de los Fresedo (la melodía ha hecho mucha más historia que la letra) y un barrio porteño sin reconocimiento catastral, es un objetivo permanente e irrenunciable de la gran mayoría de los entrenadores de fútbol.
Aunque no faltan los pavotes según quienes el equipo hay que decidirlo, cada vez, en función del rival y otras circunstancias, los ejemplos se empeñan en contradecir esta última ideología. Tener variantes es una cosa, imprescindible por cierto pero los “once de memoria” de que hablaba Basile siempre tienen que estar en la mira, aunque muchas veces cueste encontrarlos. Por empezar, es lo mejor para los jugadores. Que cada uno sepa bien el lugar que ocupa. Y a continuación, es lo mejor para todos. Que tengamos aprendido quién es quién.
Ante el intenso 2016 que nos espera, los bosteros creemos tener casi todas las dudas despejadas o mejor, creemos que el Vasco debe tener casi todas las dudas despejadas pero en relación con los pocos casilleros sin dueño determinado puede estar la clave que nos lleve al éxito o no.
Parte de situación al día, veamos: Orion – Peruzzi – Tobio (mientras se gestiona otro central) – Cata – Silva. El 5 era Pichi, se va a Estados Unidos a tratarse la rodilla pero no hay problema, tenemos a Cubitas. Lodeiro va a estar, Osvaldo también, Carlitos ni hablar. En los dos puestos del medio que quedan, por ahora, se apuntan Meli y Pablo Pérez, con Bentancur como primera opción de cambio. Jara es otra alternativa por la derecha y Nico Colazo por la zurda. Arriba, el Negro Chávez (que siempre que lo llamamos estuvo) espera y detrás de él, Palacios y Pavón en ese orden, aunque el futuro de estos dos últimos todavía podría tener alguna vuelta de tuerca.
Paréntesis: ante la ausencia temporaria de Pichi, el que quiere el Vasco es González Pírez. Al ex River lo pusieron de 5 en Tigre pero es zaguero, guarda, pensémoslo bien.
Jony Calleri dicen que, más a la corta que a la larga, se va a Italia. Ojo, que si se quedara podría surgir algún temblor porque Jony hoy no está para hacer banco por mucho tiempo y el Loco Osvaldo, por cartel, tampoco.
¿Y Gago? Cuando esté listo, suyo podría ser el lugar del Cabezón Meli o de Pablo Pérez, en principio. O de Lodeiro, dependerá de cómo ande cada uno. Debo puntualizar que si salieran Meli o Pérez, ya empezará a no convencerme el edificio porque nos va a faltar contención. Alguna vez el Loco Giunta propuso dejar a Gago afuera y la verdad es que, cuando Fernando tuvo la desgracia de romperse, se nos solucionó un problema, para qué vamos a engañarnos. Boca encontró, sin él, más equilibrio del que tenía. Ahora bien, tampoco podemos perder de vista que si Gago estuviera para jugar y no jugara, si lo pusiésemos en lista de espera, si lo sentáramos en el banco, le abriríamos las compuertas a un circo mediático que podría lastimarnos, erosionarnos. Son elementos que, en la actualidad, no pueden dejar de ponerse en la balanza.
Alguno podría entrever que, si la fórmula de ataque es Lodeiro-Carlitos-Osvaldo, nos falta uno que vaya por afuera. Pero ya probamos, en el último tramo del año pasado, con Lodeiro-Calleri-Carlitos y aunque a Jony le costó adaptarse, funcionó. En este punto no hay por qué aferrarse a esquemas inamovibles. No es imprescindible contar con un delantero fijo por afuera. Según los jugadores con que se cuente, cada equipo dispondrá su sistema. Nunca al revés. Con Peruzzi-Silva, más Jara-Colazo, la cancha puede abrirse. Por otra parte, Chávez y Palacios estarán a mano para cuando llegue la ocasión.
También están los fanáticos del “9 de área”, un Palermo que todos sepamos que estará siempre ahí. No lo tenemos pero volvamos a lo anterior, no seamos tan dogmáticos. Si se cuenta con dos “9 y medio” como Carlitos y Osvaldo, que coordinen bien quién entra y quién sale, si se entienden, si se complementan, no importará que no haya referencia única y determinada. Tampoco tenemos un enganche clásico pero, ¿quién lo tiene? Se diría que lamentablemente es, hoy, una especie en vías de extinción. Ya sabemos quién fue “el último 10”.


En los papeles estamos, por supuesto, mucho mejor que la gran mayoría de los concursantes. En la Argentina y en América. Mientras la dirigencia hace sus últimos movimientos para cerrar el plantel, a la fecha estamos listos para salir a la cancha. Confiemos.

domingo, 3 de enero de 2016

TEMAS COLATERALES

 Monzón, justo cuando quería engranar, se fue. Vino Silva. Interesante. Un zurdo que pasa bien y le pega muy bien. Admito que no tengo registro de cómo marca pero en principio, lo veo con buenos ojos. Nico Colazo parece que pidió, en lo posible, no jugar de 3 y tiene sus razones. Nos sacó de un apuro, quedó por mucho tiempo en esa posición, pagó por deficiencias estructurales, no de él y al final quedó muy expuesto, pasó al banco. Zárate volvió de Mendoza pero ya le dijeron que mejor piense en otros rumbos. Lo que no se entiende bien es que, después de Silva, todavía se tenga en carpeta a otro 3.
Del otro lado, Peruzzi es el 4. No quiero creer que haya dudas. Fuenzalida (que no es 4 pero lo ponían de 4) se fue, Marín parece no tener futuro y llega Jara. Que en realidad no es 4 de origen pero lo traen, se supone, para jugar de 4. ¿Era necesario quemar una de las inversiones posibles en un jugador que, uno imagina, va a arrancar corriendo de atrás?
En la pretemporada están Molina y Silva Torrejón. Dos volantes devenidos laterales (derecho e izquierdo respectivamente), lo que parece ser una moda en los últimos tiempos. Lo que pasa es que cuando los chicos llegan al club, todos quieren jugar de 10, nadie quiere ser 3 ó 4 pero después, claro, las cosas se van decantando. Silva Torrejón, en especial, pinta lindo. Fue una de las promociones del Flaco Schiavi en reserva. Desplazó a pibes que tenia delante, como Padilla y Zaragoza. Un 4 que me gusta es el Colo Ferreyra pero parece que al Vasco y a Markic (el que más le habla al oído) no tanto.
Vamos a ver cómo sale todo pero la verdad, no es buen síntoma que estemos tan ocupados en laterales. Siempre he sido de la idea de que la guita, que nunca sobra, hay que ponerla en los delanteros, arquero, centrales, un 5 o un 10. La columna vertebral, que le dicen. Otra cosa es si se le apunta a un crack como Silvio Marzolini o el Negro Ibarra. Pero cuando no se trate de uno así, excepcional, que marque diferencias en serio, ponerse en gastos por jugadores complementarios en posiciones complementarias no es lo natural. Suelo preguntarme, en estos casos, para qué carajo se sostiene toda la estructura de divisiones inferiores si llegada la oportunidad no se puede sacar de ahí un jugador lo suficientemente confiable para que rinda como acompañante.

Ah, bienvenidos Silva y Jara. Que nos vaya bien a todos.