Más
allá de una derrota que siempre nos cae muy mal, no quedó mucho
para analizar. En verdad, fue como si el partido no hubiese existido
como expresión de fútbol. A los 10 minutos nos quedamos con uno
menos, a los 18 ya perdíamos 1-0 y en resumidas cuentas, no supimos
jugarlo diez contra once. A River no le hicimos ni cosquillas.
Silva
se pasó de rosca, planchazo que no dejó margen para la discusión.
Todavía nos hincha las bolas que en clásicos recientes a ellos no
les expulsaran jugadores por cosas parecidas pero esa es otra
historia, Silva se echó solo.
A
diferencia de Closs y Latorre (que siempre le sigue la corriente al
relator), no me parece que Boca haya entrado a jugar demasiado
tensionado, a Silva se le fue el pie pero fue un hecho aislado. Al
rato iba a pedir, la banda de Fox (ellos sí que estaban fuera de control), que expulsaran también a Cubitas
pero no, no daba para eso, de ninguna manera.
Algo
parecido a lo de Silva puede decirse de la expulsión de Peruzzi (65
minutos), aunque por una falta algo menos violenta. Lo que más
bronca da fue que la infracción se produce porque Gino falló en un
control, la bola era de él, se le fue larga y entró mal.
En
cuanto a la roja del Cata (78), tenemos que suponer que se fue de
boca. Lo cierto es que sufrimos cinco rojas en las últimas dos
presentaciones. La conducta de los jugadores suele relajarse en los
partidos de verano y además, los pitos tarjetean más fácil. Pero
es un tema para que el cuerpo técnico intervenga, hay que mejorar el
comportamiento.
Cuando
se queda disminuido tan temprano, es clave que se pueda sostener el
resultado durante un buen rato hasta terminar de acomodarse a la
nueva situación. La línea de cuatro emparchada (Meli – Tobio –
Cata – Peruzzi) parecía llevarla bastante bien pero el penal y el
gol de River llegaron muy pronto.
Otra
vez, rompe los cocos que hagamos las cosas tan mal sin necesidad. El
foul del Cabezón Meli en un costado fue innecesario. Y la forma en
que Carlitos revoleó el brazo derecho en el área fue una torpeza
grande. Un penal convertido nunca es culpa del arquero, por supuesto pero
ciertamente, Orion se tiró con demasiada anticipación, le facilitó
las cosas a Pisculichi.
La
noticia más negativa de la noche es que, en circunstancias
comprometidas, no apareció ningún jugador que se hiciera cargo del
equipo. El fondo aguantó correctamente pero allí se agotó la
resistencia. Carlitos no pesó en absoluto, Osvaldo dejó ver su buen
manejo pero se perdió en rencillas tontas y Lodeiro, como ha pasado
otras veces, estuvo ausente sin aviso.
Menos
mal que River jugó bastante livianito, se sintió cómodo con el 1-0
y el control de juego sin sobresaltos pero no fue por más, no nos
llegó mucho. Pero en concreto, no tuvimos ni una sola oportunidad de
hacer girar el partido.
Ojo,
no vayamos a consolarnos con el hecho de que fue un partido irregular
porque aunque eso sea cierto, también lo es que, en la adversidad,
no encontramos las respuestas que se necesitan. Perdimos mansamente.
Y con River.
EL
BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 4, TOBIO 6, CATA 5, SILVA 2, MELI 3, CUBAS
4, PÉREZ 3, LODEIRO 2, CARLITOS 3, OSVALDO 4 (FI), JARA 4, COLAZO 4,
MORENO NC.
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