viernes, 8 de enero de 2016

MODELO PARA ARMAR

El Once”, además de ser un número (“palito” para los quinieleros), un tangazo de los Fresedo (la melodía ha hecho mucha más historia que la letra) y un barrio porteño sin reconocimiento catastral, es un objetivo permanente e irrenunciable de la gran mayoría de los entrenadores de fútbol.
Aunque no faltan los pavotes según quienes el equipo hay que decidirlo, cada vez, en función del rival y otras circunstancias, los ejemplos se empeñan en contradecir esta última ideología. Tener variantes es una cosa, imprescindible por cierto pero los “once de memoria” de que hablaba Basile siempre tienen que estar en la mira, aunque muchas veces cueste encontrarlos. Por empezar, es lo mejor para los jugadores. Que cada uno sepa bien el lugar que ocupa. Y a continuación, es lo mejor para todos. Que tengamos aprendido quién es quién.
Ante el intenso 2016 que nos espera, los bosteros creemos tener casi todas las dudas despejadas o mejor, creemos que el Vasco debe tener casi todas las dudas despejadas pero en relación con los pocos casilleros sin dueño determinado puede estar la clave que nos lleve al éxito o no.
Parte de situación al día, veamos: Orion – Peruzzi – Tobio (mientras se gestiona otro central) – Cata – Silva. El 5 era Pichi, se va a Estados Unidos a tratarse la rodilla pero no hay problema, tenemos a Cubitas. Lodeiro va a estar, Osvaldo también, Carlitos ni hablar. En los dos puestos del medio que quedan, por ahora, se apuntan Meli y Pablo Pérez, con Bentancur como primera opción de cambio. Jara es otra alternativa por la derecha y Nico Colazo por la zurda. Arriba, el Negro Chávez (que siempre que lo llamamos estuvo) espera y detrás de él, Palacios y Pavón en ese orden, aunque el futuro de estos dos últimos todavía podría tener alguna vuelta de tuerca.
Paréntesis: ante la ausencia temporaria de Pichi, el que quiere el Vasco es González Pírez. Al ex River lo pusieron de 5 en Tigre pero es zaguero, guarda, pensémoslo bien.
Jony Calleri dicen que, más a la corta que a la larga, se va a Italia. Ojo, que si se quedara podría surgir algún temblor porque Jony hoy no está para hacer banco por mucho tiempo y el Loco Osvaldo, por cartel, tampoco.
¿Y Gago? Cuando esté listo, suyo podría ser el lugar del Cabezón Meli o de Pablo Pérez, en principio. O de Lodeiro, dependerá de cómo ande cada uno. Debo puntualizar que si salieran Meli o Pérez, ya empezará a no convencerme el edificio porque nos va a faltar contención. Alguna vez el Loco Giunta propuso dejar a Gago afuera y la verdad es que, cuando Fernando tuvo la desgracia de romperse, se nos solucionó un problema, para qué vamos a engañarnos. Boca encontró, sin él, más equilibrio del que tenía. Ahora bien, tampoco podemos perder de vista que si Gago estuviera para jugar y no jugara, si lo pusiésemos en lista de espera, si lo sentáramos en el banco, le abriríamos las compuertas a un circo mediático que podría lastimarnos, erosionarnos. Son elementos que, en la actualidad, no pueden dejar de ponerse en la balanza.
Alguno podría entrever que, si la fórmula de ataque es Lodeiro-Carlitos-Osvaldo, nos falta uno que vaya por afuera. Pero ya probamos, en el último tramo del año pasado, con Lodeiro-Calleri-Carlitos y aunque a Jony le costó adaptarse, funcionó. En este punto no hay por qué aferrarse a esquemas inamovibles. No es imprescindible contar con un delantero fijo por afuera. Según los jugadores con que se cuente, cada equipo dispondrá su sistema. Nunca al revés. Con Peruzzi-Silva, más Jara-Colazo, la cancha puede abrirse. Por otra parte, Chávez y Palacios estarán a mano para cuando llegue la ocasión.
También están los fanáticos del “9 de área”, un Palermo que todos sepamos que estará siempre ahí. No lo tenemos pero volvamos a lo anterior, no seamos tan dogmáticos. Si se cuenta con dos “9 y medio” como Carlitos y Osvaldo, que coordinen bien quién entra y quién sale, si se entienden, si se complementan, no importará que no haya referencia única y determinada. Tampoco tenemos un enganche clásico pero, ¿quién lo tiene? Se diría que lamentablemente es, hoy, una especie en vías de extinción. Ya sabemos quién fue “el último 10”.


En los papeles estamos, por supuesto, mucho mejor que la gran mayoría de los concursantes. En la Argentina y en América. Mientras la dirigencia hace sus últimos movimientos para cerrar el plantel, a la fecha estamos listos para salir a la cancha. Confiemos.

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