Pusimos
suplentes y, al cabo del partido, nos quedamos con la preocupante
sensación de que con estos jugadores no vamos a poder. Mejor que
haya pasado ahora, por lo menos un central nos va a hacer falta.
La
función defensiva del equipo fue caótica. El tándem
Magallán-Rolín, siniestro. Sara se contagió de sus dudas
(prácticamente no atajó ningún remate en los noventa minutos). La
alineación, de por sí, estuvo mal dispuesta. Messidoro o Colazo, de
a uno, pueden rendir en doble cinco pero si los ponemos juntos, nos
falta un volante con suficiente capacidad de recuperación, oficio
para achicar espacios hacia atrás y juntarse con los defensores. La
deficiencia estructural iban a pagarla carísimo los centrales. De
todos modos, el pibe Messidoro volvió a destacar su seguridad con la
pelota, rara vez la divide, la juega siempre redonda.
El
primer gol de Racing fue off side (aunque Latorre después de verlo
como diez veces no esté seguro), lo que no excusa el mamarracho que
hicimos en esa pelota parada. Dejamos a tres tipos solos en el área.
Milito tendría que haberse abrazado con los jugadores nuestros.
Y
el segundo, bueno... Magallán la dejó pasar inexplicablemente,
Rolín no acompañó la diagonal de Acuña y Sara quedó pintado a
mitad de camino, invitando amablemente a que se la pasaran por
arriba. La verdad, en ese momento del partido daba para temer una
catástrofe mayúscula, si lo daban por finalizado ahí teníamos que
agradecerlo e irnos silbando bajito. Después hubo otra, que terminó
con un tiro en el travesaño, en la que, de nuevo, nos quedamos todos
dormidos, ellos se movieron sin oposición.
Y
eso que Racing no estaba firme atrás, sobre todo por su flanco
izquierdo. Pavón estaba picante, el Negro Chávez recién iba a
aparecer en el segundo tiempo. Faltaba un volante que llegara mejor a
los últimos metros, que se ofreciera por una banda. Jara estuvo ordenado pero bastante contenido y Carrizo apareció en una sola en que llegó al fondo. Igual, el
arquero de ellos, Ibáñez, sacó dos bolas muy difíciles, una a
Chávez y después un tiro libre de Colazo.
En
el segundo tiempo Racing tenía control absoluto de la situación.
Parecía definido. De la nada llegamos al empate, tuvimos suerte.
Primero, el penal a Rolín (que fue aunque Closs diga que no). Mal
pateado por el Negro Chávez, menos mal que le quedó el rebote para
meterla de cabeza. Y enseguida, el segundo, buena jugada, la mejor
coordinada de la noche, el pase profundo y justo de Jara (su mejor
participación) cuando ellos sabían y la muy buena resolución del
Negro, control perfecto y toque rapidísimo y preciso.
No
duró nada porque Delfino (el amigo de Arruabarrena, que siempre lo
llama cariñosamente “Germán”) inventó un penal. Lo único que
le faltaba a Magallán, pobre, era que le cobraran un penal que no
fue. Quedamos otra vez abajo y ya, seriamente, no podíamos abrigar
mayores esperanzas. En el cuarto, segundo penal (éste sí), la hizo
muy bien Bou, sacándose de encima a Rolín con desesperante
facilidad y forzando la infracción y la expulsión de Magallán.
Después también iba a ver la roja Rolín, por un patadón de
impotencia.
Una
noche negra, pero negra, que no debe ser pasada por alto, de la que
se deben sacar conclusiones para encontrar soluciones pronto. En
cuanto a la conformación definitiva del plantel, en cuanto a ciertas
elecciones del técnico para cada partido y en cuanto a la conducta
de los jugadores (muy mala señal terminar con nueve).
EL
BOLETÍN: SARA 3, MARÍN 4, MAGALLÁN 2, ROLÍN 3, SILVA TORREJÓN 4,
JARA 6, MESSIDORO 6, COLAZO 5, CARRIZO 4, PAVÓN 6, CHÁVEZ 6 (FI),
PALACIOS 5, ACOSTA 4, MORENO NC.
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