martes, 18 de diciembre de 2012

SANTA CLAUS NOS TRAJO AL MEJOR

Tuvo que reputearlo toda La Bombonera para que reaccionara pero el lado positivo es que Angelici reaccionó. Al día siguiente dio marcha atrás con Falcioni y lo fue a buscar a Bianchi. Lo fue a buscar en serio, con decisión. Y Bianchi ya está con nosotros. Como sacó chapa Martucci, esta dirigencia logró lo que “dos gestiones anteriores no habían podido”. Claro, pasó por alto que Carlos ya había dejado trascender que ahora sí tiene ganas mientras que antes no las tenía.


¿Dónde se reunieron, las tres veces, Bianchi y Angelici? En las oficinas de Mauro, el hijo de Bianchi. Señal significativa, quien quiera oir que oiga. Carlos marcó la cancha de entrada: “Vení vos, al pie, la pelota la tengo yo”.

Por eso no deja de resultar gracioso, por lo ridículo, que en las primeras especulaciones periodísticas se haya tirado que de movida Angelici le iba a dejar establecido a Bianchi que Román no. Obsérvese que tales especulaciones ya quedaron rápidamente de lado y lo que se publica ahora es que la decisión va a ser de Román, de nadie más. El propio Angelici tuvo que hacer una piruetita en el aire porque en algún momento dijo algo así como que “Román se había cerrado la puerta solo” y después algo así como que “las puertas están abiertas”. Nadie le va a imponer condiciones a Bianchi, manda él. Pregúntenle a Macri. Y a Román lo quiere, sabe que aun con las limitaciones del caso marca diferencias y que jugadores así no se consiguen en las farmacias de turno.

También es de hacer notar lo rápido que se resolvió todo. Los números suponían un problema pero el contrato por tres años se acordó prácticamente en una sola reunión. Bianchi ya tenía todo armado, incluso su nuevo cuerpo técnico. Personalmente, a este gil que escribe no deja de llamarle la atención que no haya ninguno de los que fueron sus hombres en las etapas anteriores. Alguien que haya sido jugador de Boca. Un Bermúdez, un Basualdo, un Ibarra pero bueno, él sabrá.

Él siempre sabe, esa es la fe que nos inspira. Sabía perfectamente que para antes de que los jugadores vuelvan de las vacaciones, en los primeros días de enero, debía estar ajustada hasta la última tuerca. No es cuestión de dar ventajas que se nos viene, otra vez, un semestre con tres competencias en paralelo. Así que seguramente él mismo aceleró los tiempos y no anduvo con reuniones dilatorias, derecho a los bifes.

Tenemos al que queríamos. Se lo arrancamos a Angelici. ¿Cómo irán a aceitarse de aquí en más las relaciones? ¿Crespi, un hombre clave, dejará de lado viejas posturas personalistas que con Bianchi no van? ¿Esta conducción tan puramente macrista se atendrá sin chisporroteos a las reglas que Bianchi dicta? ¿Pasará inadvertida la ausencia de alguien fundamental como lo era el profe Santella? ¿Carlos, próximo a cumplir 64 años y con varias temporadas lejos del ruedo, conservará intacto el ojo del tigre? ¿Terceras partes también serán buenas? Son incógnitas menores que encontrarán rápida respuesta. De momento, lo principal es que el mejor está de regreso en casa. El regalo que esperábamos de estas fiestas.

sábado, 15 de diciembre de 2012

FALCIONI EN EL GRUPO DE LOS 8

Dos años completos estuvo Falcioni el frente de Boca y más allá de cualquier otra consideración, las estadísticas indican que lo suyo constituye un registro importante. Tan es así que, antes de él, sólo otros siete entrenadores perduraron por igual o más tiempo en ese sitio: Mario Francisco Fortunato, Alfredo Garasini, Emilio Baldonedo, Rogelio Antonio Domínguez, Juan Carlos Lorenzo, Óscar Washington Tabárez y Carlos Bianchi.


Claro que por lo menos en el caso de los tres primeros, las situaciones no son ni remotamente comparables. Es hacia 1930 que la función de entrenador va adquiriendo connotaciones definidas pero hacia 1960, cuando va haciéndose más común la denominación “director técnico”, el cargo se redefine, la exposición pública va en aumento hasta nuestros días y el “hombre del banco” pasa a ocupar un sitio que antes no tenía.

Incluso debe apuntarse que como mínimo hasta mediados de los años cincuenta en ocasiones se hace difícil rastrear, a través de las publicaciones de la época, quién es el entrenador, desde cuándo estuvo en el cargo y en qué momento lo dejó.

Mariulo Fortunato, centro medio de los años veinte que por una lesión tuvo que dejar la actividad muy joven, fue desde comienzos de 1930 hasta mediados de 1937 el entrenador de Boca. A lo largo de su ciclo, el equipo obtuvo cuatro ligas (1930, 1931, 1934 y 1935). Era un estudioso de la táctica, lo que lo perfila como un adelantado a su época pero por sobre todo, era alguien muy cercano a Roberto Cherro, el líder del plantel. No es osado establecer que el que mandaba era Cherro. La poca figuración de los entrenadores queda clara con el hecho de que en 1933 y 1934, aunque Fortunato era quien encabezaba lo que ahora llamamos “cuerpo técnico”, quien figuraba como encargado era Ludovico Bidoglio, Vico, el legendario zaguero que brilló entre 1923 y 1931. Mariulo, con larga trayectoria en otros varios clubes, volvió a estar al frente de Boca en 1946 y 1956.

Garasini, jugador de diferentes puestos entre 1916 y 1928, símbolo de fidelidad bostera pese a lo cual en 1920 jugó un partido (uno solo) por River, estuvo a cargo del equipo desde junio de 1943 hasta julio de 1946. Ganó dos ligas (1943 y 1944) y dos copas locales (Ibarguren 1944 y Competencia 1946, esta última finalizada cuando él ya había sido desplazado). Garasa les hablaba a Vacca, a Marante, a Lucho Sosa, Lazzatti, Pescia, Sarlanga, Boyé y Severino Varela de lo que significaba Boca, del lugar que ocupaba en los sentimientos de mucha gente. Tras dejar de ser técnico siguió ligado al club a punto tal que su repentino fallecimiento, el día de Reyes de 1950, se produjo en Santa Fe cuando era parte de la delegación que había viajado para un amistoso con Colón.

Baldonedo, destacado ex insider izquierdo de Huracán, fue director técnico de Boca desde el comienzo del campeonato de 1951 hasta el final del de 1952. Sexto en el 51, décimo en el 52. De su permanencia con tan magros resultados surge la comprobación de que todavía los entrenadores estaban en un oscuro segundo plano. La larga carrera de Baldonedo como entrenador iba a prolongarse hasta los años setenta.

Más llamativo es el caso de Domínguez. A esa altura ya sí, los directores técnicos estaban en el centro de la escena. Sin embargo, el ex arquero de Racing, Real Madrid, River, Vélez, Nacional y Flamengo fue entrenador de Boca desde el comienzo de 1973 hasta el final de 1975 sin ganar título alguno. Duró tres años completos sin cosechar ni una sola flor a lo largo de seis competencias (Metropolitano y Nacional de cada uno de esos años). Sus equipos se caracterizaban por su juego vistoso y a veces contundente, protagonistas de goleadas y bailes memorables. El Cabezón Potente, el cordobés Curioni, García Cambón, Piki Ferrero, Mané Ponce, Marcelo Trobbiani fueron símbolos de esa época. Armando respaldó a Domínguez más que a ninguno y hasta donde pudo pero Boca, en ese ciclo, defeccionó invariablemente en todos los finales.

El Toto Lorenzo fue, después de Fortunato, el que estuvo al frente del ciclo más duradero: cuatro años, desde comienzos de 1976 hasta fines de 1979. Época gloriosa con Boca campeón del Metropolitano y el Nacional de 1976, las Libertadores de 1977 y 1978 y la Intercontinental de 1977 (jugada en 1978). El Toto fue uno de los padres de la dirección técnica en la Argentina tal como la concebimos hoy. Delantero de Boca en 1945/47, después emigró a Europa y cuando volvió ya convertido en técnico, discípulo de Helenio Herrera, convocado por San Lorenzo en 1961, sacudió el ambiente son sus poses, su verborragia, su histrionismo pero también con su aplicación al entrenamiento y a la táctica. Él modeló un Boca sólido, comprometido, ganador y perdurable. El del Loco Gatti, el Tano Pernía, Pancho Sa, Roberto Mouzo, el Chino Benítez, el Chapa Suñé, el Ruso Ribolzi, Marito Zanabria, el Heber Mastrangelo, el Toti Veglio, el mendocino Felman, el Loco Salinas, el Mono Perotti. Hizo historia. Ya veterano, el querido Toto iba a volver fugazmente al cargo en 1987.

El Maestro Tabárez, en su primer ciclo, fue director técnico de Boca desde el inicio de 1991 hasta abril de 1993. En 1991 construyó un gran equipo, al que en particular se recuerda por el tándem Latorre-Batistuta, que ganó invicto el Clausura 1991 pero no figura en el historial de los campeones por cuestiones de semántica. Después construyó otro Boca que sí fue campeón, en el Apertura 1992, con el Mono Navarro Montoya, Juan Simón, el Colorado Mac Allister, el Loco Giunta, el Beto Márcico y el Manteca Martínez entre otras figuras. En definitiva, fueron dos los títulos del Maestro: Máster y Apertura 92. Tuvo que dejar el cargo salpicado por aquella nadería de “halcones y palomas” convenientemente agitada a través de los medios. Volvió en 2002 y estuvo cerca de ser campeón nuevamente pero no le alcanzó.

El último eslabón previo a Falcioni es Bianchi. The best, of course. Estuvo, en su primera etapa, desde mediados de 1998 hasta fines de 2001. Apertura 98, Clausura 99, Libertadores, Intercontinental y Apertura 2000, Libertadores 2001. Una era gloriosa. Se peleó con Macri, se fue y el propio Macri tuvo que ir a buscarlo para que regresara a principios de 2003. Entonces inició otro raíd incontenible: Libertadores, Apertura e Intercontinental de ese año. Se quedó hasta mediados de 2004 y ya sus diferencias con la conducción dirigencial se hicieron insostenibles. Pareciera que el final de la historia entre Boca y Bianchi todavía no se escribió. Así sea.



domingo, 9 de diciembre de 2012

1962

El año en que murió Marilyn. El año en que los milicos bajaron a Frondizi. El año en que conocí La Bombonera. Me llevaron a un palco sur. Recuerdo que en el palco de al lado estaba Guillermo Cervantes Luro, locutor de la tele. No podía creer estar al lado de uno de esos tipos a los que, desde mis diez ingenuos añitos, veía como a un marciano. Le ganamos 3-0 a Racing, con goles de Pizzuti, Paulo y el Beto Menéndez.


Ese de 1962 es “mi” primer campeonato. En el de 1954 yo tenía sólo dos años así que no tengo memoria de nada. De 1962 me acuerdo todo, pero todo. Ocho años llevaba Boca sin ser campeón. Y como no podía ser de otro modo, el que cambió el curso de la historia fue un Boca bien Boca, duro, firme, seguro, maduro.

Es interesante repasar cómo fue conformándose aquel plantel. Hay que empezar por El Rata, que estaba en primera desde el 56. Le había costado afirmarse, después de aquel debut esplendoroso contra River había tenido que competir contra la idolatría del Gallego Mouriño, con el que jugaba en el mismo puesto aunque jugaron muchos partidos juntos. Cuando ya empezaba a apagarse el Gallego, le empezaron a traer otros cinco. Isella, un rafaelino de buen manejo procedente de Unión. Dino Sani, un auténtico crack campeón mundial con Brasil. Novarini, un guerrero que venía de Gimnasia. Pero siempre terminaba jugando el Rata. ¡Qué iba a entregarse, el Rata! Y para el 62, a sus 25 años, ya iba siendo el corazón del equipo, el cinco patrón de estancia, el líder, el caudillo.

En el 58 llegó, de Newell’s, Nardiello. Motoneta. Un wing que cuando empezaba a correr había que tirarle con un lazo. Esas patitas cortas, en carrera, realmente parecían impulsadas por un motor. Metió muchos goles, Nardiello, especialmente en 1958 y 59.

Ese mismo año debutó en primera, proveniente de las inferiores, el Canario Pérez. Un jugador de alternativa que estuvo por nueve años en el plantel. Jugaba en Reserva pero siempre, en algún momento, aparecía en la Primera. Empezó de 11 y terminó de 6, el Canario. Un tipo cumplidor, para lo que hiciera falta.

En el 60, ya con el Puma Armando de regreso en la presidencia, Boca trajo una carrada de jugadores. Varios de ellos descartables pero algunos otros que marcaron presencia, si que la marcaron.

De Ferro llegó el Tano Roma, un arquero consistente como una roca, inquebrantable, ganador a morir, moral de hierro. Tarzán. Nos daba una gran tranquilidad a todos, hinchas y compañeros, el Tano.

Junto con él, Silvio. Tenía sólo 19 años. Con la facha solamente ya mataba, masacraba, Silvio. Pero como si eso fuera poco, jugaba. ¡Cómo jugaba, Silvio! ¡Que elegancia, que tranco, que armonía de movimientos!

De Perú vino Víctor Benítez. Gran jugador que se había lucido en la Copa América del 59. Jugaba de 4, de 6, de 7 o de 8 tirado atrás. Velocidad supersónica, recuperación asombrosa. Boca iba a terminar vendiéndoselo al Milan, precisamente hacia la mitad de la segunda rueda del 62 y se quedó en Italia por varios años.

De Brasil, Paulo. El máximo goleador de Boca en superclásicos oficiales hasta hoy. Siempre los vacunaba, Paulo. Lo tenía alquilado en particular al viejo Carrizo pero a cualquier arquero de los que te jedi que le pusieran delante, lo atendía sin hacer distingos: Ovejero, Rogelio Domínguez, el Loco Gatti… Y a los otros equipos no los descuidaba en absoluto. ¿A quién no le hizo goles, Paulo? Gran definidor. Cintura de junco, no se apuraba nunca, “más frío que un revólver” me dijo una vez el Viejo Ardizzone.

También de Brasil, que por esos años, después del Mundial de Suecia, era la debilidad de Armando, vino Edson Dos Santos. Un 2 tan chueco, negro y cargado de hombros que parecía un gorila. Acrobático en muchas de sus intervenciones, las cuales no siempre iban de la mano con la eficacia.

De regreso de Italia, una leyenda, el Pelado Ernesto Grillo. Hasta hoy, después de haber tenido la oportunidad de conversar con algunos de los que fueron sus compañeros, no deja de sorprenderme el respeto, la veneración que sentían por él. De Independiente había partido años antes un Grillo gambeteador a tobillo descubierto y de Italia había vuelto un jugador austero, un gladiador que dejaba en la cancha hasta la última gota de energía.

No pasó nada en 1960 así que para 1961 el Puma siguió pelando billetera en fiebre compradora, siguió mirando fascinado a Brasil y otra vez, con alguno acertó.

Principalmente, con Orlando. Campeón mundial en Suecia. Un tipo que iba a hacer historia en el fútbol argentino porque él impuso la función de segundo central en línea de cuatro. Hasta ahí, todos jugaban con un 6 volante al lado del 5. Orlando inventó, entre nosotros, “la cueva”, como se decía entonces. Jugaba en cualquiera de las posiciones del fondo sin que mermara su rendimiento. No lucía pero no se equivocaba, 6 ó 7 puntos siempre, buen cabeceador defensivo. Y a partir del 62 y hasta que volvió a Brasil, en el 65, fue el capitán. Un capitán con toda la barba, que imponía respeto.

También importamos a Maurinho, un negrito saltarín cuyo mejor momento había pasado, muy castigado por las lesiones pero que dejaba ver destellos de calidad.

Y otro brasileño fue Almir. “El Pele blanco”, lo llamaban y aunque no era para tanto, el tipo sí sabía jugar. Debutó con un gol a Independiente en Avellaneda pero después iba a jugar muy poco. Tenía una lesión en la rodilla que tardó en sanarse.

De Perú llegó Miguel Loayza, otro de la famosa selección del 59, delantero. Extraordinario gambeteador, Loayza. Pasaba que era capaz de empezar a gambetear para adelante, llegaba a la línea de fondo, se daba vuelta y empezaba a gambetear para atrás. Gambeteaba mirándose los pies.

Tampoco pasó nada en 1961. El brasileño Feola, el técnico campeón del mundo en el 58, se fue siete fechas antes de terminar el campeonato y volvió a hacerse cargo el profesor José D’Amico, que ya había estado al frente del equipo en 1960 y después había quedado como preparador físico. Él iba a modelar al campeón del año siguiente.

Para 1962 el Puma no se detuvo pero esta vez miró más para adentro, para el fútbol vernáculo. Y la verdad es que esta vez le fue (nos fue) mejor que antes.

De Atlanta llegó el Flaco Errea. Un arquero con estilo opuesto al del Tano porque jugaba mucho con la geometría del arco y del área en eso de achicar los ángulos. Sin la regularidad ni la fortaleza del Tano, eso sí.

Junto con él, Gonzalito. Laborioso, hábil e inteligente. Seguramente menos reconocido de lo que correspondería. El año anterior nos había metido dos goles en La Bombonera. Le costó meterse en la gente porque en especial a los viejos de los palcos no les entraba en la cabeza que un tipo con la camiseta 11 se tirara hacia atrás y hacia el medio. “Abrite, vos jugás de wing”, le gritaban. Pero Gonzalito fue un jugador fundamental por varios años. “La pierna izquierda de Rattin”, se lo llamó. “El ventilador”, porque les daba aire a todos. Gonzalito jugó de 6, de 3, de 5, de 8, de 10, de 11 y siempre bien. Polifuncional antes de que se inventara esa palabreja.

De Vélez llegó Callá, un delantero con un buen registro de goles. En ese 62 empezó de titular pero perdió el puesto enseguida. En el 63 se fue a préstamo a Uruguay, volvió en el 64 y ahí sí, fue autor de goles muy importantes, definitorios.

Como peludo de regalo en el paquete con Callá llegó el Cholo Simeone. Es que el Cholo era el jugador más antiguo de Vélez, el capitán, jugador de selección y el contrato más alto. Amalfitani, el presidente de Vélez, quería sacárselo de encima y le dijo a Armando: “Te doy a Callá pero si te llevás también al Cholo”. Y resultó que fue el Cholo el que nos ganó el corazón de entrada y se quedó con nosotros durante seis inolvidables temporadas. Un marcador férreo, impasable, insobornable. Se recuerda que una vez tiró la pelota a la calle. Con el correr de los años, cada vez vuela más alto, esa pelota. Parecía que la había tirado a la calle Iberlucea por arriba de los palcos pero ahora hasta hay quien sostiene que la tiró del otro lado, por arriba de las tres bandejas de tribuna y la bola cayó en las vías. Lo seguro es que resulta injusto que se lo recuerde sólo por eso, el Cholo era un jugador de esos que nunca te dejan de a pie, nunca.

Después de pasar un año en Huracán, llegó el Beto Menéndez. Armando y el presidente de River, Liberti, habían acordado, con la complicidad de Seijo, el presi del Globo, que el Beto se estacionara un año en Huracán para que no pasara directamente de River a Boca. El Beto fue el cerebro del equipo, el conductor ofensivo. ¡Qué jugador, el Beto, por favor! ¿Cuántos millones de euros costaría hoy? Manejo, pegada, panorama, gambeta, toque corto, toque largo, huevos…

De Estudiantes llegó el correntino José Silvero. Cuenta la leyenda que una mañana Silvero salió en auto desde La Plata hacia Buenos Aires junto con el presidente de Estudiantes, Mangano, para firmar los papeles de su transferencia a River. Por el camino, José lo convenció y cuando cruzaron el puente Avellaneda, en lugar de agarrar hacia Paseo Colón y seguir viaje hasta River, doblaron para el otro lado y José ese mismo día terminó firmando para Boca. El propio José, con la franqueza, con la llaneza y la simplicidad que siempre lo caracterizaron, iba a explicar después: “En River iba a tener que pelear el puesto con Ramos Delgado. Prefería pelearlo con Edson Dos Santos”. Muy rápido se ganó el puesto, José y fue un jugador importante por mucho tiempo.

También volvió Tito Pizzuti, que ya había estado en Boca en 1955 y después de su etapa mejor en Racing, llegó de regreso con el pase en su poder, ya veterano, para terminar su carrera con la azul y oro.

Como para no cortar tan de golpe con la moda de los brasileños, también vino Walter Da Silva, que iba a ser suplente del Rata pero que hizo su principal aporte en la Reserva que jugaba los jueves y que también fue campeona. Porque Boca, ese año, fue campeón en Primera, Reserva y Tercera. Inédito e nunca más repetido.

De esa muy recordada Tercera iban a subir a Primera, en las últimas fechas, Pueblas y Pezzi. Pezzi, un buen definidor, el goleador de esa Tercera, ya había jugado unos pocos partidos en 1960 y 61. Pueblas, un wing derecho que le pegaba con un caño, debutó en La Plata con un golazo desde fuera del área a Estudiantes, en la última fecha de la primera rueda. Después, ya en el tramo final del torneo, iba a tener continuidad.

El campeonato empezó promisoriamente, con un 2-1 a Chacarita en La Bombonera. Dos goles del Beto Menéndez, en su debut. Se complicó al final. Se recuerda particularmente ese partido porque Almir se puso a sambar en la cancha pero el problema fue que se puso a sambar sobre el cuerpo de Vázquez, el 2 de Chaca, un tipo que les pegaba a todos y al que ese día, estando caído, el brasileño le dio de su propia medicina. Se armó un escándalo. Lo echaron a Almir, que ya no iba a volver a jugar en Boca, al Tano Roma y a dos de ellos. Ante la expulsión del Tano, fue al arco el Cholo Simeone. El Cholo, en el día de su debut en Boca, empezó de 4 y terminó de arquero.

Boca jugó una primera rueda impecable. Defensa dura. Silvero, Orlando y Silvio, inamovibles. Benítez alternándose con el Cholo, a veces al peruano lo ponían en otro lado. El Rata y Gonzalito ya constituían el tándem de oro que se prolongó por años, que llenó toda una etapa brillante. El Beto Menéndez para jugar, Paulo para definir. Un gol y a cobrar, generalmente. Un equipo simple, sumario, utilitario, sumamente eficaz.

Hasta que llegó, en la penúltima fecha, la visita al gallinero. Muy buen primer tiempo, el consabido gol de Paulo anticipando a Rogelio Domínguez, superioridad incontrastable. Estábamos para definirlo. A poco de comenzado el segundo tiempo nos metieron tres goles en cuatro minutos. Tarde fatal del Flaco Errea. Para colmo, al Beto se le salió la cadena, lo echaron y le encajaron seis fechas de suspensión. ¡Uh!

En la segunda rueda fueron consiguiéndose puntos pero estaba claro que el equipo había perdido seguridad. Y nos cayó una seguidilla fatal. Empate con San Lorenzo, derrota con Central en La Bombonera, derrota con Gimnasia en La Plata. Ahí mismo quedamos detrás de Gimnasia, el Gimnasia del Tanque Rojas, el que dio origen al mote de “Lobo”. La tarde que perdimos en el bosque estábamos al horno con papas. Para peor, todavía teníamos que quedar libres.

Volvimos al ruedo con un triunfo en Avellaneda sobre Racing, que andaba a los tumbos pero algo no funcionaba. Ahí fue que D’Amico se decidió a meter mano. Afuera Nardiello y Grillo, adentro Pueblas y Pezzi. Cuenta la leyenda que el gran Pelado Grillo, el de las palabras escasas pero justas y terminantes, se anticipó y le dijo a don José: “Estoy jugando mal. Si me tiene que sacar, sáqueme”.

Ahí, con la savia nueva, se revitalizó el equipo y comenzó el sprint final, victoria tras victoria. Gimnasia se cayó en un par de partidos clave y así fue que, en la recta definitoria, volvimos a la punta pero… Acompañados. Acompañados por los que te jedi, que también la venían remando de atrás.

Y llegamos al 9 de diciembre de 1962, glorioso domingo de sol. Boca y River juntos en la punta, en la penúltima fecha y frente a frente. Desempate no había, el empate les servía a ellos porque tenían mejor “gol average”, como se decía. Los goles a favor divididos por los goles en contra. Había que ganar.

Antes del cuarto de hora, Etchegaray, el 3 de ellos, presionado por Pueblas, quiso jugar la pelota para atrás, para Carrizo pero la dejó fatalmente corta. ¿Y quién podía aparecer? ¡Paulo! La afanó, gambeteó a Carrizo hacia fuera (con la facilidad sobrenatural que tenía Paulo para esos menesteres) y Carrizo lo bajó. Penal indiscutido, indiscutible. Paulo de nuevo, arco de Casa Amarilla, Carrizo a la izquierda, pelota a la derecha, Boca 1 a 0.

El partido lo aguantó la defensa. Esa línea de cuatro granítica con el Cholo, Silvero, Orlando y Silvio más el Tano detrás más el Rata y Gonzalito delante para limpiar todo el ancho. Hasta que, a falta de poco más de cinco minutos, Nai Foino les dio un penal. Les regaló un penal. Artime se tiró como un chancho, el Cholo Simeone apenas lo había rozado.

Delem le pegó a la derecha y allá fue el Tano Roma para mandarla al corner. Yo creo que se adelantó un poquito menos que en otro que le había atajado al Beto Menéndez, en el 3-1 de la segunda rueda del 60. ¿Qué, lo iban a patear de nuevo? Si se metió un montón de gente en la cancha y hubo que parar el partido por más de diez minutos. Como bien dijo el propio Nai Foino, penal bien pateado es gol. La verdad, a este gil que escribe, por razones de difícil explicación, le agarró más cagazo cuando iban a patear el corner que en el penal (“que no nos vayan a embocar ahora, por favor”). Pero llegó el corner y apareció de nuevo el Tano Roma, Tano querido, Tarzán, héroe. La bajó entre diecisiete. Ahí, ahí sí, se terminó el partido.

El 4-0 a Estudiantes de la última fecha fue como llenar un formulario. No era de imaginar que ese equipo, esos hombres, fueran a dejarla pasar, fueran a defeccionar en esa instancia cumbre. Boca campeón, pizza y fainá para todos, tinto y cerveza, ¡Viva Boca, y la reputa madre que los parió!

Hay una pequeña historia que define de qué manera funcionaba aquel grupo. Hace unos pocos años, mirando una nota que le hicieron al Rata por televisión, me enteré (porque lo blanqueó el Rata) que estuvo peleado con Orlando, que estuvieron dos años sin hablarse. Yo me enteré cuarenta años después pero todos (los que nos enteramos) nos enteramos cuarenta años después. Muchos siguen sin enterarse. Lo sabían ellos, nadie más. Ni un periodista, ni un medio. Quedó entre esas cuatro paredes entre las que tenía que quedar. Porque cuando se abría la puerta y salían de entre esas cuatro paredes, el Rata jugaba para Boca, Orlando jugaba para Boca y todos jugaban para Boca. Es una enseñanza que nos dejaron aquellos muchachos del 62 y que a veces se hace difícil de aprender.

   También sirve apuntar que en 1963 llegó a Boca un jugador (un gran jugador, notable) que tenía el hábito de cortarse solo, dentro y fuera. Muy rápido, el grupo lo puso en su lugar. Poco más de un año después, ese gran jugador egresó de Boca. No cuajaba (empieza con Sanfi y termina con lippo).

   Demostraciones de una manera de ser y de sentir. De una línea de conducta, un estilo de vida en definitiva. Porque ese grupo, ese plantel monolítico, pétreo, con las modificaciones que naturalmente fueron dándose, volvió a ser campeón en 1964 y 1965. Y en 1969 y 1970, cuando volvimos a ser campeones después de un período de transición, el Tano y Silvio seguían jugando y Silvero fue el técnico en el 70. Seguía vigente un sello distintivo. Aquellos muchachos del 62 inauguraron una de las épocas doradas de nuestro viejo y querido Boca. A ellos, salud por siempre.

FLACO NUESTRO

Cuando Bianchi, allá por mediados de 2001, pidió a Schiavi, este gil que escribe rumió. ¿Schiavi? ¿Ese lungo medio jorobado que juega en Argentinos, bastante torpe, más lento que un tren de carga?


Sí, ese mismo. El que poco tiempo después ya nos tenía a todos en el bolsillo. El Flaco ha sido (¿o es?) un jugador de escasa ductilidad, que cuando salía lejos de su zona solía hacerlo fuera de medida y después ya no tenía posibilidad de volver a la jugada. Con cierta propensión a las infracciones innecesarias, a veces en zona de riesgo. Pero la mejor historia del fútbol la han escrito también tipos como el Flaco Schiavi.

Fuerte física y mentalmente, convencido de lo suyo, invencible. Con una fortaleza de espíritu, con una personalidad dentro y fuera de la cancha que dejaron muy en segundo plano cualquier objeción de tipo técnico que pudiera hacérsele.

Pronto va a cumplir cuarenta años y como se lo escuchó decir en los últimos días, ahora se va sin que nadie lo eche. Se va porque quiere, porque lo decidió él. Después de dejarnos todo, de entregar su corazón en cada partido que salió a jugar. Es fácil acordarse de aquella noche en Chile, cuando jugó hasta el final con un ataque agudo de apendicitis. Del vestuario al hospital para la impostergable operación. ¿Quién podría olvidarlo? Es un episodio que lo define. Ese fue el Flaco Schiavi, el que nunca se guardó nada, el que siempre fue capaz de jugarse la vida no ya en sentido metafórico, sino literal.

Jugó su último partido y después, sólo después, aflojó. Ahí le brotaron las lágrimas. ¿Quién dijo que “un hombre macho no debe llorar”? Con toda La Bombonera coreando su apodo, con toda su familia en derredor, con el video que le habían preparado, se permitió dejar de lado la imagen de duro que fue su sello y mostrarnos a todos el costado blando. Que sabíamos que lo tenía, claro que sí pero que siempre se cuidó de dejarlo a la vista.

Se nos va un líder, uno de esos tipos en los que sabíamos que podíamos confiar siempre y a muerte. Un jugador hecho a la medida de Boca, un símbolo. Nos deja un agujero. Alguien va a tener que ocupar el sitio pero sabemos que no va a ser fácil encontrarnos pronto con alguien al que le dejaríamos abierta la puerta de casa, como al Flaco. Integra desde hace mucho la galería de esos jugadores que alguna vez tienen que dejar de jugar pero que se quedan con nosotros, en nosotros, hasta la eternidad. Nombrar al Flaco Schiavi es como nombrar a Boca mismo.

VOX POPULI

Es de desear que Angelici y sus compañeros de gestión hayan aprendido, se hayan dado un baño de realidad, maduren. No pueden forzarse las cosas. Macri, en su momento, tuvo que darse muchos golpes hasta entender que Boca no era su empresa. Renovarle el contrato a Falcioni era antinatural, impensable, imposible.


Este “8D” dejó pautas bien marcadas. Todos queremos a Román, todos queremos a Bianchi (las excepciones que pudiera haber aquí no cuentan) y no sabemos si sus regresos serán posibles pero la evidencia, aquello de lo que no hubiese dejado de tomar nota una dirigencia idónea es que va a ser imprescindible un golpe de timón. Si no es Bianchi, otro (después veremos quién) pero Falcioni, no. Si Román no, sin Román pero 2013 debe ver a otro Boca, muy distinto de éste.

“Falcioni hijo de puta, la puta que te parió”… “Angelici botón, Angelici botón, sos un hijo de puta, la puta madre que te parió”… “Traelo a Bianchi, la puta que te parió”… “Ri-queeeel-me, Ri-queeel-me”. Cabildo abierto. Vox populi, pura e incontrastable. Que los facinerosos de la segunda bandeja trataran de tapar al resto, que hicieran señas amenazantes de cerrar la boca fue insuficiente. La gente (la gente) los calló a ellos.

No dejó de ser una tarde de fiesta, pese a todo. La emocionante despedida del Flaco, ver de nuevo en el verde de La Bombonera a dos tipos tan amados como Martín y el Pato, el desfile de los campeones del 62, todos serán lindos recuerdos. Lo otro, lo más importante, también es positivo. Más allá de algún vidrio roto que siempre es de lamentar, más allá de algunas piñas que puedan haber volado y que a alguien le hayan dolido, es bueno que hoy las cosas estén más claras que ayer, mucho más claras. Avanzamos, sí que avanzamos.

Del partido con Godoy Cruz, ¿qué podría decirse? Para el primer tiempo de Boca no hay calificativo posible. Tal vez cuadre “vomitivo”. Casi ni nos acercamos al área. Mejor el segundo. Muy bien Pichi Erbes hasta que se fundió. Bien Pol. Falcioni lo soltó a Paredes para que juegue de enganche, de lo que es. Lo sacó de la raya izquierda, donde lo ha tenido encerrado en los últimos partidos. Cuando mejor estábamos jugando, llegó el gol de ellos.

Por suerte el empate llegó pronto. Gran Pase de Pol para dejarlo al Tanque mano a mano. Tres veces no pudo definir el Tanque pero menos mal, el último rebote le quedó a Pol que casi rompe la red.

Después de la salida de Pichi, que no daba más y el ingreso de Somoza (que ciertamente ha venido jugando mal pero que se come muchos garrones por identificárselo como hombre de Falcioni), no había más nada. Parecía que podían seguir jugando hasta la madrugada. Pero bueno, a los 47 los embocamos.

Otra vez Pol como protagonista, con esa pelota que cruzó muy bien de izquierda a derecha, después del corner. Estaban dormidos, los mendocinos, ellos también deben haber pensado que el partido ya estaba terminado. La bajó Caruzzo y la metió Nico Blandi. Tuvo pocos minutos, Nico y metió una. Le va a hacer bien. El año que viene tiene que ser, para él, año de definiciones. Tenemos que saber para qué está.

Falcioni se fue rápidamente por el portón contiguo al vestuario que da a las vías. Alguien cree haberlo escuchado decir “ya no voy a estar acá”. Menos mal que se dio cuenta, él antes que los dirigentes, según parece. Cuentan que Piccoli se hizo el gracioso, salió del vestuario y pidió una lapicera “porque tenemos que firmar el contrato”. No, Piccoli. Ustedes “fueron”. Como no los echaba la conducción del club, los tuvo que echar la gente.



viernes, 7 de diciembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y GODOY CRUZ: 9


Arquero
Larroque, Héctor Damián: 1996 - 1996/98

Segundo marcador central
Bazzi, Elías Iván: 2000/01 - 2004

Marcadores laterales izquierdos
Moya, Carlos Daniel: 1990/94 - 1988/89
Insúa, Emanuel Mariano: 2012 - 2012

Volantes centrales
Franco, Carlos Javier: 1983/84 - 1994/95
Franco, Héctor Manuel: 1995 - 1999/2001
Pinto, Gustavo Hernán: 2000/03 - 2006/07

Volante mixto derecho
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2005/06

Volante mixto izquierdo
Caneo, Miguel Eduardo: 2003/04 - 2007

DIRECTOR TÉCNICO: 1
Ribolzi, Jorge Daniel: 2006 - 2002

lunes, 3 de diciembre de 2012

A LAS ANDADAS

Al fin, lo que jugó Boca ante Arsenal está cerca de lo que, en promedio, ha venido ofreciendo este equipo. Es decir, nada. Lo de Racing no puede ser medida porque muy pocas veces o prácticamente nunca se ha jugado en ese nivel. La verdad, la triste verdad, es esta otra. Este Boca abúlico que paseó por Sarandí. Sin juego, sin asociaciones, rutinario.


Tal vez si la clasificación a la Libertadores no hubiese estado abrochada desde antes de empezar los muchachos se hubieran conectado más. Salieron a la cancha con Vélez campeón, sin riesgo de quedarse fuera de la Copa y jugaron en consecuencia, como esos oficinistas que, en los días previos a las vacaciones, concurren a sus lugares de trabajo por inercia y cumplen con sus obligaciones en posición piloto automático.

Ya me tiene podrido Arsenal. Es tan insignificante que ni da para que se lo odie pero yo, lo confieso, lo odio. Está ahí porque es el clubcito de Corleone. Cuando se muera Corleone, muy probablemente siga su curso natural hacia la B Metro o la C. Este año nos tuvo alquilados. Menos mal que le ganamos los dos partidos de la Libertadores pero después, nos mataron en La Bombonera en el partido clave del Clausura, nos acostaron con los penales en Catamarca y ahora, otra vez sopa.

Ellos tampoco jugaban por nada pero se ve que tener enfrente a la camiseta de Boca sigue siendo la mejor motivación. Por otra parte, justo es reconocer que Arsenal, aunque transitó por el Inicial a los tumbos y recién en los últimos partidos tornó a enderezarse, es un equipo con identidad definida, con oficio, con fundamentos colectivos que le dan una mínima base de sustentación en los peores momentos.

Justamente, lo contrario de este Boca, un equipo imprevisible, ciclotímico, atado a cómo se levante cada día cada una de sus individualidades.

El mejor jugador del partido fue el zurdito Caffa, que era nuestro. De su pie izquierdo surgió lo más positivo de la noche. Sin olvidar que en el primer tramo del juego volvió a hacernos estragos el negro Carbonero, igual que en Catamarca. ¿Juega bien nada más que contra nosotros, el grone? Será que él y su técnico nos han descubierto un punto neurálgico.

En los primeros quince minutos nos salvamos de cuatro goles y no habíamos llegado nunca. Después se pararon mejor Pichi Erbes y Erviti, apareció algo de Pol, tuvo más contacto con la bola Paredes. El penal de Braghieri a Acosta fue parecido al que González Pírez le había cometido al propio Laucha contra los que te jedi. No lo vio, le apareció de la nada. Un punto a anotar a favor de Acosta que por lo demás, sigue sin mostrarse capaz de sacarse a un hombre de encima en el mano a mano, algo esencial en la función de delantero por afuera.

El Flaco se habrá emocionado porque la gente forzó que fuese él quien pateara, lo cierto es que pateó mal, débil, anunciado. Campestrini, en lo personal, también nos tiene alquilados, remember Catamarca. Y no sólo atajó el penal sino también los dos rebotes posteriores. Una fiera. En fin, una lástima, si nos poníamos 1-0 ahí, en una de esas…

El segundo tiempo empezó igual que el primero y al minuto ya estábamos abajo. No se puede aceptar que Casales haya aparecido solo, haya pifiado y haya tenido tiempo de rearmarse sin que nadie lo molestara, en plena área nuestra, para empezar una segunda jugada. La tocó hacia atrás y Zelaya primereó. ¿Dónde estaban Clemente, Caruzzo, el Flaco?

En los minutos que siguieron Arsenal pudo habernos goleado nada más que con los pelotazos de Caffa. Después levantaron el pie y menos mal pero Boca no apareció nunca. Sólo nos cosquilleó el corazón con dos tiros de lejos, de Erviti y de Pol. Nada. Rescatable lo del Tanque Silva, que por lo menos demostró ganas, bajó para juntarse con la pelota, buscó compañeros (aunque no los haya encontrado).

Los cambios, en lugar de solucionar algo, acrecentaron el caos. Porque tantos movimientos de piezas suelen terminar siendo contraproducentes, confunden a los propios jugadores. Entra Colazo, nos quedamos con un solo punta, va Paredes más arriba. Entra Blandi, otra vez barajar y dar de nuevo, Paredes de enganche, Colazo atrás, Clemente a la derecha. Entra Viatri, tres puntas pero con Viatri más atrás… Todos movimientos compulsivos, espasmódicos, cero coherencia. Viatri entró a los 39 minutos. ¿Qué va a hacer en seis minutos más el recupero? El que seguramente merecía más minutos era Blandi, que venía de una buena semana de entrenamientos pero bueno, no podemos estar esperando que un tipo se ilumine y nos salve. Tiene que haber respaldo, estructura, equipo.

A lo largo de la semana trascendió que Falcioni se queda. Después del partido, recobró fuerza la presunción de que Falcioni se va. En definitiva, esos vaivenes en los rumores de pasillo se parecen al equipo mismo. Hoy un juramento, mañana una traición. No parece que Falcioni pueda tener futuro. Su posible continuidad va atada a la comprobación de que no hay otro a mano. Se sueña con que llegue Guillermo en julio. ¿No aprendemos? Una transición de seis meses es impensable, somos Boca, no podemos regalar un semestre, es una eternidad. ¿No nos acordamos de lo que pasó cuando le tiramos el equipo al Chueco Alves?

Habló Bianchi. Nunca habla al pedo, Bianchi. Y atenti, no habló al azar en cualquier lado. No, habló en una transmisión de Boca. Tiene ganas, Bianchi. ¿Tendrán ganas los dirigentes? Hmmm… No lo van a decir pero difícilmente Angelici y su trouppe pudieran convivir con Bianchi. Carlos blindaría el vestuario, les marcaría las rayas, mandaría él, sólo él. Vagón de guita, por supuesto, y superpoderes. No, el macrismo no lo toleraría.

sábado, 1 de diciembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y ARSENAL: 15


Arqueros
Merlo, Néstor José: 1989 - 1984/86
Caballero, Wilfredo Daniel: 2002/04 - 2006

Marcadores laterales derechos
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1994/95
Casais, Eduardo Javier: 2005 - 2012

Segundos Marcadores centrales
Matellán, Aníbal Samuel: 1996/2001+2004/05 - 2007/10
Burdisso, Guillermo Enio: 2011/12 - 2012

Marcadores laterales izquierdos
Gallo, Germán Darío: 1997 - 1999/2000
Krupoviesa, Juan Ángel: 2005/07+2009/10 - 2010/11

Volante central
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1982/83

Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1998/2002
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2002/03+2007/08
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 2004
Caffa, Juan Pablo: 2003 - 2005/06+2011/12

Enganche
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1980

Punteros derechos
Mouche, Pablo Nicolás: 2008/12 - 2007
Franzoia, Andrés: 2005/07 - 2010/11

Centrodelanteros
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 2002/03
Sava, Facundo: 2006 - 2008/09

DIRECTOR TÉCNICO: 1
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 2006

lunes, 26 de noviembre de 2012

UN EQUIPO

Así, sí. Vimos un Boca fuerte, consistente, compacto, comprometido, ganador. Con un eximio solista como Leíto Paredes, en acelerado proceso de consolidación, cada vez más cerca del gran jugador que tiene que llegar a ser. Pero apoyado él en un equipo. Porque solo no juega ni Messi ni nadie.


A lo largo de la semana algunos compañeros llegaron realmente a llenarme las bolas con “los ligeritos”. ¿Quién los inventó? Mi respuesta: “Son Racing, amigos. Si Cauteruccio no erraba ese gol abajo del travesaño, con Quilmes, en vez de ganar 4-0, perdían 0-4. Si no pierden con nosotros -cosa que no creo-, pierden después con All Boys en Avellaneda. A Centurión, el Flaco Schiavi le tiene que meter un planchazo en el esternón de entrada, para que entre en razón”.

En esos primeros minutos hubo tres amarillas para los defensores nuestros (Sosa-Caruzzo-Colazo) pero fueron riesgos bien corridos. Racing no encontró el camino al arco de Boca en todo el partido. No me vengan con que el de Paredes a Centurión fue penal, fue una caricia y el turrito se tiró como un chancho, eso no es nada. ¿Cuándo, realmente, llegaron? Del primer tiempo está ese zurdazo de Pillud que atajó Orión. Parecieron mejorar cuando entró Camoranesi, merodearon un par de veces pero de inmediato murieron con el tercero nuestro. El gol de Hauche fue consecuencia de un error de cálculo del Apu Sosa (volvió a ser de lo más flojo) y el tiro en el palo del final, una anécdota.

Mando Boca, siempre. Y aquí, más allá de los toques de cincel de Paredes, hay que mencionar dos columnas. El Flaco Schiavi, en el que será seguramente su penúltimo partido en La Bombonera, no dejó pasar ninguna. Duro, malo, imponente. Y el Pichi Erbes. Desde aquí se decía semanas atrás que la madre de todos los problemas estaba en el medio, el corazón del equipo. Entró Pichi y el equipo empezó a crecer. Sí, es cierto, desde aquí también se decía que Pichi no, que en el primer semestre cuando había tenido la ocasión la había dejado pasar. Pero este Pichi de los últimos partidos es otro, un jugador serio, afianzado, un cinco de los que valen. Grande, Pichi, da gusto equivocarse así.

Cuando llegó el primer gol -e iban nada más que doce minutos- ya era Boca el que marcaba el compás. El gol no fue un “fuera de contexto”, fue la consecuencia de cómo se jugaba. Corner bien abierto desde la derecha por Leo y Caruzzo ganando arriba para colgarla de un ángulo. Saja, mirando. Lo seguimos teniendo alquilado, a Sajita. Primer gol de Matías en Boca. Al menos, a favor. Ya no es como para creer que Matías pueda tener mucho futuro en Boca, pasaron muchas cosas y muchos partidos pero esta vez, rindió. Poco después del gol casi mete otro en el otro palo. Se complementó bien con el Flaco, cerró bien detrás de Nico Colazo, tuvo un buen partido.

Fue importante que el segundo, que casi liquidó el partido, haya llegado antes de terminar el primer tiempo. Hermosa doble pared de Leo con Nico y la derecha implacable de Leo, tipo látigo, paf, bien seco, sin levantarla. A propósito de Nico, volvió a sacrificarse por el equipo, porque no teníamos otro disponible para jugar de 3, y cumplió. El año que viene tiene que ser el de la maduración final para Nico. Seguro que lo hubiera sido éste sin esa maldita fractura.

Cedimos la pelota en el segundo tiempo pero seguíamos teniendo control de situación, Si el Laucha Acosta anduviera más derecho para el arco, lo cerrábamos con goleada. Igual, se terminó bastante temprano, con el tiro libre de Leíto. ¿Cómo definirlo? Un poema. Lo que Didí, el brasileño, llamaba “folha seca”. Pelota que sube y después baja mansita, muerta. Sajita, otra vez inerte. Broche de oro para el gran partido de Leo. Topo Gigio, para que lo asociemos cada vez más con Román. Falcioni que lo saca para que lo aplaudan. Tarde inolvidable para él y para todos.

Cuando termine el Inicial, se vaya Falcioni y hagamos el inevitable balance de fin de temporada, lo que nos tiene que quedar en el haber es el crecimiento de varios chicos. Leo, Pol, el mismo Pichi, Nico que anda ahí, el Gordo Sánchez Miño al que vamos a tener fuera por un tiempo pero que ya estaba bien horneado. Sobre esas bases tenemos que proyectar un 2013 venturoso.

sábado, 24 de noviembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y RACING: 86


Arqueros
Ricardo, Héctor: 1954 - 1946/47
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1967
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1982/83
Balerio, Julio César: 1984/85 - 1987/89
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1986/87
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 - 2008/09
Lucchetti, Cristian David: 2010/11 - 2004/05

Marcadores laterales derechos
Cardozo, Raúl: 1968 - 1969
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 - 1981
Suárez, José María: 1976/82 - 1984
Abramovich, Luis Ernesto: 1986/92 - 1992/93
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 - 2006
Sosa, Franco Sebastián: 2011/12 - 2007/09

Primeros marcadores centrales
Casares, Claudio Darío: 1972/74 - 1978
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1974/75
Tesare, José Luis: 1975/82 - 1983
Brown, José Luis: 1985 - 1989/90
Ortiz, Fernando: 1998 - 2012

Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 - 1961/64
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1973
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1986/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2004/07
Cahais, Matías: 2005/07 - 2009/12

Marcadores laterales izquierdos
Malbernat, Oscar Miguel: 1972 - 1973/74
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 - 1979/80
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1981/82
Mac Allister, Carlos Javier: 1992/96 - 1996/98
Pascual Garrido, Alberto: 1995 - 1996
Bedoya, Gerardo Alberto: 2004 - 2001/03

Centre halves – volantes centrales
Fleitas Solich, Manuel Agustín: 1927/31 - 1931
Rastelli, Alberto Inocencio: 1945 - 1949/55
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1949
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 - 1969/72+1974/77
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 - 1981/82
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1976/81+1988/90

Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1963
Rulli, Juan Carlos: 1963/65 - 1965/70
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1969
Benítez, Jorge José: 1973/83 - 1969/72
Brindisi, Miguel Ángel: 1981/82 - 1984
Basualdo, José Horacio: 1996+1997+1998/2000 - 1991/92
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 - 2001/02
Marchant, Julio Javier: 2000/02 - 2002/03
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 - 2005

Volantes mixtos izquierdos
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 1995/96
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 - 2001/02

Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1978/80
La Fata, Edgardo José: 1985/86 - 1989
Marinelli, Carlos Ariel: 2004 - 2004

Medias puntas
Menotti, César Luis: 1965/66 - 1964
Rojas, Ángel Clemente: 1963/71 - 1974
Ramoa, Jorge Ernesto: 1981/82 - 1989/90
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1991/92
Latorre, Diego Fernando: 1987/92+1996/98 - 1998/99

Punteros derechos
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1914/18
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 - 1943
Boyé, Mario Emilio Heriberto: 1941/49+1955 - 1950/53
Corbatta, Oreste Osmar: 1963/65 - 1955/62
Pentrelli, Luis: 1951 - 1964/65
Ferreira, Benicio: 1963/64 - 1965
Luna, José Luis: 1966/67 - 1971
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1978
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 - 1982/84
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1989/90
Graciani, Alfredo Oscar: 1985/91+1993/94 - 1992/93
Delgado, Marcelo Alejandro: 2000/03+2005/06 - 1995/2000
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 2005/06
Castromán, Lucas Martín: 2008 - 2009/10

Insider derecho
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 - 1952/54+1956/62

Centrodelanteros
Benítez Cáceres, Delfín: 1932/39 - 1939/41
Lizhterman, José: 1939 - 1941/43
Monestés, Federico: 1941 - 1942/46
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 - 1951
Angelillo, Antonio Valentín: 1956/57 - 1955
Mansilla, Pedro Enrique: 1956/60 - 1960/63
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1973/74
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1973/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1981
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1984/87
Aldape, Marcelo Alberto: 1985 - 1986/87
Carrario, Silvio René: 1996 - 1995/96
Moreno, Alfredo David: 1999/2000+2002/03 - 2001
Sava, Facundo: 1996 - 2006/08

Insider izquierdo
Rodríguez, Juan José: 1956/60+1964 - 1965/67

Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 - 1925
Danza, Rodolfo Horacio: 1939 - 1946/47

DIRECTORES TÉCNICOS: 11
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1938/39
Cesarini, Renato: 1949 - 1945
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1954+1971
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1963/64
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1980
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1982/83+1986
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1981/82
Cappa, Ángel: 1987* - 1998+2003
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 1995/96
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1977+1985+1986/89+1996/97+2012
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2010/11
   *: En dupla con Poncini, Rogelio Alejandro.

lunes, 19 de noviembre de 2012

SILBANDO BAJITO

Si River, Independiente, Racing o San Lorenzo nos llegaban a embocar 1-0 en La Bombonera en un partido como el que le ganamos a Vélez, la despedida hubiese sido con el cántico inevitable: “E-qui-po-chicolaputaqueteparió”…


En verdad, toda la ambientación estaba a tono. Este gil que escribe llegó a la cancha, entró al palco de prensa escrita, miró para la tribuna de Boca y se le sobrecogió el corazón. Parecíamos Central Ballester. Acabo de saber que de las pocas entradas que se pusieron a la venta, muchas fueron devueltas. Así no se puede seguir, alguien va a tener que hacer algo. Están matando al Jugador Nº 12 pero no a Martín ni a Di Zeo ni a ninguno de esos sátrapas. A los hinchas de verdad, los siguen echando de la cancha.

En fin, hicimos un gol, nos salvamos de diez o doce y nos llevamos tres puntos. Tienen su encanto estas victorias y más ante rivales a los que, como los que nos ocupan, a este gil que escribe le resultan insufribles. Claro que uno tiene que ponerse a pensar que jugando así se va a ganar muy poco pero eso viene después. En el momento, se disfruta, se disfruta mucho.

Podríamos alabar la “solidez defensiva” pero si nos llegaron tanto, dicha solidez no debe haber sido tal. Pichi Erbes reafirmó que es el mejor cinco con que contamos para la coyuntura, el Flaco y Caruzzo fueron ganando seguridad, Orion no desentonó y aguantamos.

Cierto es que el primer agradecimiento tendríamos que hacérselo a Ferreyra. Esa que tira afuera solo ante el arco y con Orion tratando de levantarse no puede creerse. Después tuvo otra que también tiró afuera pero más exigida. Y la de Pratto en el palo que después no pudo meter Insúa. Y la de Rescaldani que sacó Orion. Y la de Peruzzi que se fue por arriba. Y esa a la que no llegó Ferreyra en el primer tiempo. Y el cabezazo de Tobio que agarró Orion…

Nosotros tuvimos la de Silva. Lindo buscapié que metió Leíto Paredes después del corner, dos rebotes, el Tanque y a cobrar. Efectividad ciento por ciento. Muy buen primer tiempo del Tanque, aguantando la pelota, moviéndose bien por todo el frente y pasándola con criterio, con seguridad. Estuvo muy solo pero se hizo valer.

¿Por qué nos metimos tan atrás en el segundo tiempo? Y, hay que ver que teníamos dos días menos de descanso. Era tentador aguantar y matarlos de contra. Lástima que ninguna contra salió, la perdíamos enseguida. El Tanque y Acosta iban pero no tenían a ningún volante cerca para descargar. Cuando Falcioni sacó a Paredes y lo puso a Nico Colazo para que jugara al lado de Clemente ya fue una exageración.

La única de todo el segundo tiempo fue esa de Pol que cruzó muy bien y le sacó el uruguayo Sosa. Otro buen partido de Pol, defiende bien la pelota, no se la saca de encima. Y corre pero bien, no porque sí. En cuanto al esfuerzo, hay que elogiarlos a todos. Todos pusieron, no se borró nadie.

Uno se pone a pensar que si el jueves le hubiésemos ganado a Newell’s estaríamos a tiro pero no, mejor hagamos silencio al respecto. En verdad, tenemos en este Inicial muchos más de los que debiéramos tener. Rafaela, Estudiantes, River, ahora Vélez… Todos puntos que fuimos rascando a como diera lugar. No hay vuelta, el ciclo está cerrado. Ahora tenemos que pensar en clasificar para la Copa.

Linda encrucijada se nos plantea. Antes que Vélez, Newell’s o Racing, sería mejor que saliese campeón Lanús, donde además está Guillermo pero si sale campeón Lanús, la Copa la vamos a mirar por tele. Esto de tener que andar tan cargados de especulaciones no es propio de nosotros. Por ahora, lo lindo es cómo le ganamos a Vélez, bien de pedo. No se la van a olvidar fácil. Sí, claro que tiene su encanto.

sábado, 17 de noviembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y VÉLEZ SARSFIELD: 65


Arrqueros
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 1984/85+1987/88
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 1994/96
Sosa, Carlos Sebastián: 2012 - 2012

Marcadores laterales derechos
Cuenya, Héctor: 1937/39 - 1943/44
Simeone, Carmelo: 1962/67 - 1955/61
Pernía, Vicente Alberto: 1973/81 - 1982
Segovia, Pablo César: 1984 - 1981/83

Back derecho – Primer marcador central
Fiaño, Juan Alberto: 1954/59 - 1959
Ortiz, Fernando: 1998 - 2010/12

Segundos marcadores centrales
Gutiérrez, Osvaldo Edmundo: 1976 - 1977
Cuciuffo, José Luis: 1987/90 - 1982/87
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1988/90
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1990/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2000/01

Marcadores laterales izquierdos
Otero, Héctor Raúl: 1948/56 - 1957/58
Atela, Luis María: 1971 - 1964/70
Ovide, Armando Oscar: 1966/76 - 1977

Volantes centrales
González, Rubén Adán: 1965 - 1964
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 - 1973
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1986/90
Mancuso, Alejandro Víctor: 1993/94 - 1988/92
Somoza, Leandro Daniel: 2011/12 - 2001/06+2008/10

Half izquierdo
Micheloni, Luis: 1955 - 1957

Volantes mixtos derechos
Pico, Walter Reinaldo: 1988/92+1994/96 - 1992/93
Basualdo, José Horacio: 1996+1997+1998/2000 - 1992/95

Volantes mixtos izquierdos
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1980
Vázquez, Jorge Alberto: 1982/84 - 1991
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 1991/92+1993/95
Escudero, Damián Ariel: 2010 - 2006/08

Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1981/82
César, Raúl Andrés: 1989/91 - 1984
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1992/95
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2001/06
Insúa, Federico: 2005/06+2009/10 - 2012

Punteros derechos
Nardini, Miguel Ángel: 1931/33 - 1934
Navarro, Juan Carlos: 1953/55 - 1956/57
Pérsico, Antonio: 1954/56 - 1957
Luna, José Luis: 1966/67 - 1968/70
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1979
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1979
Castromán, Lucas Martín: 2008 - 1998/2001+2004/07

Insiders derechos
Scliar, Isaac: 1949 - 1944/49
Quaglia, Francisco Santiago: 1951/52 - 1956
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1960/62
Biaggio, Osvaldo Lorenzo: 1957/59 - 1966/68

Centrodelanteros
Garasini, Alfredo: 1916/18+1919/21+1922/28 - 1919
Vargas, Florentino: 1931 - 1934
Providente, Francisco Eugenio: 1935/37 - 1941
Espinoza, Emilio: 1949/50 - 1945/49
Ferraro, Juan José: 1949/52 - 1944/48+1953/57
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1952/54
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1958
Outes, Norberto Daniel: 1980/81 - 1985/86
Gutiérrez, Humberto Daniel: 1987/89 - 1985/87
Torres, Gustavo Alejandro: 1984/87 - 1987/89
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1989/92
Pandolfi, Fernando Daniel: 2000/01 - 1993/97+1998/2000+2001/02
Silva, Santiago Martín: 2012 - 2007/08+2010/11
Pratto, Lucas David: 2009 - 2012

Insiders izquierdos
Zubeldía, Osvaldo Juan: 1956/57 - 1949/55
Callá, Pedro Eugenio: 1962+1964/65 - 1960/61

Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 - 1919
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1962/63
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1966
Comas, Jorge Alberto: 1986/89 - 1981/86

DIRECTORES TÉCNICOS: 11
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1969
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1982/83
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1990+1991
Bianchi, Carlos: 1998/2001+2003 - 1993/96
Tabárez, Óscar Washington: 1991/93+2002 - 2000/01
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1984/86+1989/90
La Volpe, Ricardo Antonio: 2006 - 2007
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2005/06
Ischia, Carlos Luis: 2008/09 - 1994+1995+2002/04
Falcioni, Julio César: 2011/12 - 1997/2000

viernes, 16 de noviembre de 2012

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL NAUFRAGIO

El primer cuarto de hora dio como para entusiasmarse. Presión bien arriba, agresividad para la recuperación, despliegue en ataque, llegada por diferentes caminos. La ilusión duró muy poco, el resto del primer tiempo transitó por la normalidad y ya en el segundo tiempo parecía como que el equipo se caía a pedazos.


En definitiva, el partido en que le dimos el último adiós a la ya lejana posibilidad de ser campeones constituyó una buena radiografía de un Boca que desde hace tiempo viene debatiéndose contra sus propios altibajos.

Gran primer tiempo de Pol Fernández, ida y vuelta infernal, aparición en los últimos metros de cancha como se necesita de un buen volante por derecha. Tuvo tres, Pol: una a poco de comenzado que le sacó Guzmán en el primer palo, otra poco después que se desvió en un defensor y por poco no fue gol de carambola (la controló el arquero) y después ese zurdazo (al cabo de una jugada en la que cambió muy bien de pierna y se fabricó el espacio en el área) que Guzmán mandó al corner.

También Leíto Paredes empezó muy bien, participativo, movedizo, decidido para ejercitar su muy buena media distancia. En el segundo tiempo iba a desaparecer. Pero lo mejor de ese primer segmento era que todo el equipo se movía y entonces es cuando aparecen las individualidades porque cada uno cuenta con opciones de juego, con compañeros que se le muestran.

No pudimos aprovechar ese buen arranque, Newell’s se acomodó y después nos metió en otro partido, el que querían ellos, con ritmo más acompasado, más lateralizaciones y ya en ese mismo primer tiempo, por momentos, empezamos a correr detrás de la pelota.

Igual, tendríamos que habernos ido al descanso con ventaja. Esa que le sacó el arquero con el pie a Paredes, al final de la etapa, fue un milagro, no se sabe cómo hizo el tipo para salvarla.

En el segundo tiempo no llegamos nunca pero nunca. El propio Orion dijo después que se había sentido el desgaste y aunque es verdad que venimos con cuatro partidos en doce días, cuesta aceptarlo, cuesta entenderlo. Toda la última mitad la manejaron ellos aunque no llegaron y en eso podemos anotar una buena respuesta defensiva, un buen partido de Caruzzo y la seguridad de Orion que apareció cuando hizo falta.

En fin, estamos en los últimos capítulos de un proceso que ya no tiene retorno. Falcioni, en los tramos finales de su ciclo, protagonizó un incidente indigno, para colmo. ¿Cómo va a ir a boxearlo a un tipo que lo putea en el pasillo de los vestuarios? Tiene muchos años de fútbol, es un hombre curtido, sabe que su profesión lo expone a sucesos como ése y si cada vez que le pasa va a agarrarse a trompadas, directamente, no va a poder trabajar. Pero es que está mal, Falcioni, se lo ve mal desde hace rato y esta anécdota no es más que otro signo demostrativo.

Ahora hay que ir a Vélez, cancha difícil contra un equipo que anda derechísimo y encima, vamos con dos días menos de descanso que ellos. Angelici, Crespi, despierten. No estamos para dar ventajas. Vamos de punto, está claro. Ojalá que aparezca la fibra que siempre le dio identidad a Boca. Que plantemos bandera. Que no nos pasen por arriba.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y NEWELL’S OLD BOYS: 50


Arqueros
Musimessi, Julio Elías: 1953/59 - 1944/52
Castro, José Manuel: 1956 - 1951/55
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1981

Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1947/51
Alas, Julio Luis: 1964/67 - 1969
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1970/78
Saldaña, Julio César: 1993/96 - 1989/93+1996/2002

Back derecho – primeros marcadores centrales
Colman, Juan Carlos: 1950/57 - 1945/49
Simón, Juan Ernesto: 1988/94 - 1977/83
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1988/93+1999/2000
Bermúdez, Jorge Hernán: 1997/2001 - 2003/04
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 2007/09+2009/11

Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 - 1958/60
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1972/78
Samuel, Walter Adrián: 1997/2000 - 1996/97
Crosa, Diego Sebastián: 2000/04 - 1995/99
Insaurralde, Juan Manuel: 2010/12 - 2008/10

Marcador lateral izquierdo
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 1995/99

Centre half – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1930
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 - 1970/78
Berti, Alfredo Jesús: 1997 - 1992/95
Rosada, Javier Ariel: 1996/99+2009/10 - 2003/05
Pinto, Gustavo Hernán: 2000/03 - 2008

Half izquierdo
Poi, José: 1958/59 - 1959

Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1981

Volantes mixtos izquierdos
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 2007/09
Marino, Guillermo Andrés: 2005/07+2009/10 - 2000/04

Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1970/76
Rocha, Juan Ramón: 1979 - 1972/78
Escalada, Luis Miguel: 2004/05 - 2008

Media punta
Maradona, Diego Armando: 1981+1995/97 - 1994

Punteros derechos
Nardiello, Osvaldo Ángel: 1958/62 - 1955/57
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1975/76
Robles, Sergio Apolo: 1979/80 - 1974/78+1983
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1987/88
Noir, Ricardo Daniel: 2008/10+2011 - 2011/12

Insiders derechos
Scliar, Isaac: 1949 - 1943
Montaño, Elio Rubén: 1952/53 - 1949/51

Centrodelanteros
Tarasconi, Domingo Alberto: 1922/32 - 1933
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1976/79
Palacios José Antonio: 1979 - 1976+1981
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1981
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1988/89
Boldrini, Ariel Eduardo: 1991/92 - 1990/91
Marioni, Bruno: 2007 - 1995/97
Silva, Santiago Martín: 2012 - 2005

Insider izquierdo
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1956/58+1963/64

Punteros izquierdos
Sánchez, Mariano: 1943/45 - 1939/42
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1954/58
Becerra, Heraldo: 1977 - 1968/71

DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1948/50+1959/60+1964/65
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1960
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1970
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1996/97
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 2002/04
Ribolzi, Jorge Daniel: 2006 - 2000/01

lunes, 12 de noviembre de 2012

NADERÍA

No da para más. Boca sale a la cancha como quien cumple con un trámite, como un oficinista que marca su tarjeta de entrada. Uno no quiere bajarse y saca cuentas: si le ganamos a Newell’s, Vélez y Racing… Pero es que, por más que el fútbol siempre sea una caja de sorpresas, no se ve la luz al final del camino. Es verdad que contra Arsenal jugamos peor que con Colón pero no vayamos a quedarnos con las palabras de Erviti y de Viatri, que precisamente, pusieron el acento en que se había mejorado. No, muchachos, no alcanza, se necesita otra cosa.


Si hablamos de fútbol propiamente dicho, la deuda sigue siendo el llamado “volumen de juego”, por más que Leíto Paredes vaya creciendo y ejercite su muy buen remate de media distancia. Prácticamente, el único argumento ofensivo que tuvo Boca porque salvo esas dos que le sacó Pozo (una de izquierda y otra de derecha) más el que salió apenas desviado al principio… ¿Qué? En mente tengo un cabezazo del Flaco Schiavi en el primer tiempo y esa del final de Blandi, que quiso hacerlo él y si se la dejaba a Colazo era mucho mejor.

Si vamos más allá del fútbol propiamente dicho, se nos escapaba el tren del campeonato y el equipo seguía transmitiendo la misma sensación, rutinario, esquemático, sin el plus que se necesita cuando lo que está en juego realmente importa. Lo mismo que se transmite desde el banco aunque esta vez, por lo menos, a Falcioni se lo haya visto más activo, parado por más tiempo que en la mayoría de los partidos anteriores.

Aguantamos el cero en arco propio porque Orion anduvo bien, porque Grazini le pegó al travesaño en ese muy buen remate que tuvo pero no nos engañemos porque solidez en el fondo tampoco hubo. Curuchet nos creo demasiados problemas. Como con San Lorenzo, el mejor del fondo volvió a ser el Flaco porque Burdisso sigue sin parecerse al de sus primeros partidos, porque Sosa es el de siempre (su desprecio por la pelota es irritante) y porque el pampeano Evangelista (como Sánchez Miño, como Colazo, como el propio Clemente y hasta como Albín) es mejor para salir que para marcar.

El jueves, con Newell’s, se renovará la esperanza pero nada más que porque queremos, porque es lo último que se pierde, porque no nos olvidamos de nuestra tradición campeona. Desde la razón, no hay nada que permita creerle a este Boca que deambula por las canchas al garete, sin brújula, sin timón, sin comandante y sin tripulación.





martes, 6 de noviembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y ARSENAL: 15


Arqueros
Merlo, Néstor José 1989 1984/86
Caballero, Wilfredo Daniel 2002/04 2006

Marcadores laterales derechos
Gómez, Rubén Darío 1985 1994/95
Casais, Eduardo Javier 2005 2012

Segundos Marcadores centrales
Matellán, Aníbal Samuel 1996/2001 y 2004/05 2007/10
Burdisso, Guillermo Enio 2011/12 2012

Marcadores laterales izquierdos
Gallo, Germán Darío 1997 1999/2000
Krupoviesa, Juan Ángel 2005/07 y 2009/10 2010/11

Volante central
Di Gregorio, Jorge Sergio 1985 1982/83

Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo 1991/92 1998/2002
Andrizzi, Martín Ezequiel 2000 2002/03 y 2007/08
Pompei, Roberto Fabián 1996/97 2004
Caffa, Juan Pablo 2003 2005/06 y 2011/12

Enganche
Lacava Schell, Hugo Nelson 1974/77 1980

Punteros derechos
Mouche, Pablo Nicolás 2008/12 2007
Franzoia, Andrés 2005/07 2010/11

Centrodelanteros
Rambert, Sebastián Pascual 1996/97 2002/03
Sava, Facundo 2006 2008/09

DIRECTOR TÉCNICO: 1
López, Miguel Ángel 1983/84 2006

lunes, 5 de noviembre de 2012

VIVIMOS

   Ojo, no fue la gran cosa. Ellos están muertos y además, cometieron el error de echar a Caruso, con el que seguramente iban a rascar más puntos para poner a Pizzi con la idea de que juegue fútbol glamoroso cuando no están para ello (peor para ellos si no lo entienden). Pero al menos, este Boca entregó algunos datos positivos.

   Hay que empezar, obviamente, por Leíto Paredes. Tiene que ser más conductor, puede serlo pero por el momento, va entrando en confianza, va calentando el motor. Dos golazos desde afuera, uno a cada palo, fruto de su excelente pegada. Le tienen que servir para sentirse más seguro y también para que sus compañeros vayan creyendo más en él.
   Leíto no fue propiamente un enganche tipo Román sino que por lo general arrancó desde la izquierda pero con la clara idea de aparecer por otros sectores y hacerse el eje de la circulación en ofensiva. Algo se va viendo. Igual, no nos olvidemos que en el primer tiempo, después del gol de ellos, perdimos la brújula. Hasta que llegó el segundo gol de Paredes, pintaba para que volviéramos a ser el Boca de los partidos anteriores porque costaba recuperar y mucho más darle sentido al recorrido de la pelota. Ese segundo gol, antes de terminar el primer tiempo, nos tranquilizó a todos.
   Y algo muy importante de señalar es que el gol llegó como broche de la mejor jugada colectiva del partido, muy bien armada. Buena salida de Pol, atinada combinación con Pichi Erbes, buena descarga de Pichi, buena entrega final de Pol para Paredes. Nada del otro mundo pero hicimos correr la bola entre compañeros en una acción que comenzó abajo y por el lateral izquierdo, se prolongó con pase de derecha a izquierda, continuó con la incursión de Leíto hacia el medio y terminó en la red rival. Logramos que los rivales tuvieran que correr detrás de la pelota y así se fabricaron el tiempo y el espacio para la definición.
   No entendí por qué, después del partido con Estudiantes, Falcioni lo dejó a Pol hasta fuera del banco contra River. Tal vez pensó que el partido le iba a pesar demasiado. La verdad es que menos lo entiendo ahora porque lo puso de nuevo. En tres fechas hizo el recorrido titular-ni suplente-titular. Pol tiene que estar, es la mejor alternativa que tenemos, un jugador que está creciendo, que aporta vitalidad, frescura.
   La verdad, dada la suspensión de Somoza, no me convencía mucho ponerlo a Pichi. Se me ocurría mejor probar con Erviti de cinco o mismo con el Burro Rivero. Pero Pichi jugó bien. Se paró bien. En ese pasaje del primer tiempo en que perdíamos la pelota enseguida, él estuvo siempre donde debía. Por eso fue que si bien los cuervos tuvieron mucho tiempo la pelota, tampoco nos crearon mayores zozobras.
   En esto también hay que señalar a Schiavi. El Flaco está de últimas, él lo sabe, todos los sabemos. Pero sigue siendo el Flaco. Esta vez, mejor protegido (porque Erbes se paró bien y entonces le dejó al Flaco menos campo para cubrir), se hizo firme en el fondo, impuso presencia, peló la chapa, aguantó al equipo en sus peores momentos.
   Y en la mejoría del medio juego no puede dejar de destacarse a Erviti. Sigue corriendo como un condenado y desde aquí ya hemos repetido que tal vez sería mejor que parara un poco, que así pensaría mejor y aportaría más. Pero hay que elogiar que en un equipo al que a lo largo de la campaña se le ha reclamado (y con justeza) mejor actitud, Walter no se borró nunca. Su esfuerzo siempre estuvo y está. Él le dio respaldo a Erbes y desde ese mejor posicionamiento de los volantes, Boca fue (algo) más confiable.
   Y claro, tuvo la frutillita del gol. En el momento en que nos dieron ese tiro libre, lamenté que recién había salido Paredes. Era para que le pegara el pibe, en una de esas sellaba la tricota personal y hubiese sido fantástico. Sin Paredes en la cancha, sin duda que la mejor oportunidad que teníamos era el fierrazo del Tanque Silva. Y nos salió bien, le pegó fuerte y preciso el Tanque, Migliore dio un rebote muy largo y frontal y allí estaba el Flaco para facturar y coronar él también un muy buen partido personal.
   Al fin se decidió Falcioni a sacar a Lucas Viatri, que hacía varios partidos no venía rindiendo y poner a Acosta de entrada. No es que el Laucha haya hecho un muy buen partido, le costó desequilibrar en el mano a mano, que es lo que necesitamos de él, lo que tiene que aportar un delantero externo. Pero al menos estuvo, abrió la cancha, se mostró y tuvo decisión para encarar y volver a encarar, aunque perdiera.
   Seguimos teniendo puntos débiles. Del fondo, el único que rindió fue el Flaco. Albín tiene que hacerse más fuerte en la contención. Por sus características, lo mejor que tiene es la salida pero de todas maneras, tiene que ser más firme cuando marca. Clemente, que en el segundo tiempo salió por lesión, sigue descarrilado, compromete la pelota permanentemente, cuando es salida no prospera. Y pareciera como si las inseguridades de Clemente lo estuvieran arrastrando a Burdisso, que no es el de las primeras fechas. De un muy al rechazo suyo, apresurado, surgió la jugada del gol de San Lorenzo. En el segundo tiempo Nico Colazo volvió a pararse como lateral, que no es lo suyo pero no fracasó. Lo ayudó el hecho de que ellos no tuvieran ni la menor idea de cómo atacar.
   La ilusión es que, a partir de estos resultados (el milagro contra River y la siempre muy feliz circunstancia de acostar a los cuervos) nos serenemos todos, nos fortalezcamos y encaremos la recta final con mejores perspectivas. A Newell’s lo tenemos a cinco y tenemos que jugar con ellos. A Vélez lo tenemos a cuatro y tenemos que jugar con ellos. Estamos a tiro. Mientras tanto, vamos a ver si el miércoles nos tomamos una copita con los Grondona’s Boys. No estaría nada mal.



viernes, 2 de noviembre de 2012

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y SAN LORENZO DE ALMAGRO: 64


Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1949/50
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1988/89
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 - 2009/12
Orion, Agustín Ignacio: 2011/12 - 2003/09

Marcadores laterales derechos
Corsetti, Francisco: 1933 - 1928/32+1934
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1981/82
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 - 1997/2005

Primeros marcadores centrales
Nicolau, Miguel Alberto: 1967/72+1974/75 - 1977
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1983/86
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 2001/03
Ortiz, Fernando: 1998 - 1999/2000

Segundos marcadores centrales
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1971
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1981
Zacarías, Claudio Hugo: 1986/87 - 1987/88+1991/92
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1994/97
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1992/94
Coloccini, Fabricio: 1999 - 2001

Marcadores laterales izquierdos
Hrabina, Enrique Oscar: 1985/91 - 1983/84
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 2001
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 1998/2004

Centre half – volantes centrales
Grecco, Salvador: 1949/50 - 1941/47+1949
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1977
Suñé, Rubén José: 1967/72+1976/80 - 1981
Krasouski, Ariel José: 1981/85+1986/88 - 1985/86
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1976/79
Giunta, Blas Armando: 1989/93+1995/97 - 1983/84+1986/89
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90+1994/96 - 1990/94
Cenci, Carlos Claudio: 1991/93 - 1995/96

Half izquierdo
Rosato, Carlos: 1917 - 1918/19

Volante mixto derecho
Rivero, Diego Alejandro: 2011/12 - 2006/10

Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1968/74
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1981
Bilos, Daniel Rubén: 2005/06 - 2007/08
González, Cristian Alberto: 1995/96 - 2009/10
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2011
Erviti, Walter Daniel: 2011/12 - 1999/2002

Enganche
Ponce, José Daniel: 1989/90 - 1991/92

Media punta
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1996

Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1935/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1940/42
Mesones, Felipe: 1952 - 1953
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1979
Lorea, César José: 1979 - 1978
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1971/75+1979+1981
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 1995/2002
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2003/04
Cardoso de Oliveira, Edilio Jean: 2003 - 2005

Insider derecho
Alarcón, Ricardo Roberto: 1939/41 - 1933/39

Centrodelanteros
Colla, Enrique: 1915/17 - 1918
Fernández Real, Rubén Evaristo: 1953/54 - 1957/58
Veglio, Carlos José: 1976/78+1980 - 1968/75
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1979/80
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1981
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1980
Husillos, Armando Mario: 1977/80 - 1983
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1980/84+1992
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1979/81+1983/88
Acosta, Alberto Federico: 1993/94 - 1988/90+1991/92+1998+2001/03
Bueno, Carlos Éber: 2007 - 2012

Insiders izquierdos
Martino, Rinaldo Fioramonte: 1951 - 1941/48
Sanfilippo, José Francisco: 1963 - 1953/62+1972

Punteros izquierdos
Garabal, Antonio Héctor: 1960 - 1966
Peña, Ignacio Ramón: 1969/72 - 1980
Coronel, José Gustavo: 1991 - 1991/92

DIRECTORES TÉCNICOS: 17
Tarrío, Oscar: 1942 - 1940
Orth, Giorgy: 1953 - 1944
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1954
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1956
Amándola, Pablo Juan: 1953 - 1963
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1971+1977
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1961/62+1965/66+1972/73+1981/82+1985
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1978
Román, Carlos Alberto: 1978+1979 - 1981
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1980
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1990
Bilardo, Carlos Salvador: 1996 - 1979
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 1996
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1980+1983/84+1987/90+1992/96+2004/05
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1998
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2008/09
Batista, Norberto Rubén: 2010 - 2008

ACLARACIONES:
1) Román fue reemplazante ante eventuales ausencias de Lorenzo tanto en Boca como en San Lorenzo.
2) Batista fue técnico interino en San Lorenzo y reemplazó a ClaudioBorghi cuando estuvo suspendido en Boca.




lunes, 29 de octubre de 2012

DE LA GALERA

   ¿Por qué no perdimos este partido? Porque ellos son River, nada más. Inútil será buscarle causas más racionales, acudir a la lógica, analizarlo intelectualmente para llegar a conclusiones inteligentes. Les empatamos a los 91 minutos un partido que teníamos perdido desde que empezó porque ellos son River y nosotros somos Boca. Así de fácil.

   ¿Y qué? ¿Vamos a desmenuzar ahora que, una vez más, no jugamos a nada? ¿Qué salimos dormidos? ¿Qué al minuto estábamos 0-1 porque ni Orion ni Falcioni deben haber visto el gol que le hizo Ponzio a Godoy Cruz, igualito, hace veinte días? ¿Qué estuvimos todo el tiempo al borde del precipicio? ¿Qué si ellos hubiesen tenido un Riquelme que les manejase la caja de cambios nos mataban? ¡Noooooo! Les empatamos el partido que esperaban desde hace un año y medio y ahora, como dijo Pochi Chávez, van a tener que esperar seis meses, por lo menos. A otra cosa.
   Si se avivaban de tirarle más y mejor la pelota larga a Mora para que el Flaco Schiavi lo corriera, era goleada y el Flaco se iba a bañar antes. La defensa era un tembladeral, como se decía antes. Los volantes no la protegían, tal como viene siendo constante. Y de armar juego, bueno, mejor ni hablemos. ¿Cómo vamos a jugar si nunca tenemos la pelota?
   El primer tiempo fue todo de ellos pero ojo: fuera del gol, el único peligro concreto fue ese corner en que Orion salió como el orto, le quedó a Trezeguet y providencialmente (otra antigüedad de esas que me gustan) le pegó al Flaco Schiavi y terminó en otro corner. Después, todas insinuaciones, jugadas que pudieron haber sido y no fueron. Iban siempre a 120, no tenían pausa y entonces, claro, tampoco tenían precisión.
   ¿Y nosotros? Esa que le quedó atrás al Gordo Sánchez Miño, porque él también se pasó de revoluciones, y el cabezazo de Viatri que fue una masita.
   Se creyeron que en el segundo tiempo nos liquidaban de contra. Es lo más fácil. Es una tentación que rara vez resiste cualquier equipo del mundo, quizá la excepción sea el Barcelona. Vení, exponete, gastate y dejame espacios. Ponzio, que en el primer tiempo era el patrón del medio de la cancha, metió la colita veinte metros más atrás. Y nosotros con pelota y setenta metros de cancha, como si estuviésemos jugando contra San Martín de San Juan en La Bombonera.
   ¿Qué hacemos? Mejoró mucho Pochi Chávez, antes desaparecido. Se movió, la pidió, se la dieron. Pero chocábamos. Si ya sabemos que nos cuesta una barbaridad quebrar a los equipos que nos esperan. Entró el Laucha Acosta por Clemente, el Gordo Sánchez Miño quedó con toda la franja izquierda para él pero no había soluciones. Apenas ese cabezazo de Viatri, por centro de Pochi, a poco de la reanudación. El Laucha no tenía juego, me hizo acordar al Chelo Delgado contra Bayern Munich en el 2001, se tiraba, lo hizo dos veces, no se le ocurría otra cosa.
   El segundo gol de ellos fue demoledor no sólo porque la diferencia de dos parecía inalcanzable a veinte minutos del telón, sino porque fue una jugada con todas las luces, seguramente la única bien combinada y terminada de toda la tarde. Somoza perdió con Trezeguet, Colazo perdió con Sánchez y Orión perdió con Mora. Otra vez a Nico Colazo, cuando salió Sánchez Miño por lesión, lo mandaron al muere, de lateral. Recién había entrado, para colmo, estaba frío y por el lado de él llegó el gol. Hubo otra en que entre él y Burdisso se las arreglaron, sobre un rincón, para perder la pelota y que Mora se les fuera. Nico no puede jugar de lateral, Falcioni.
   El penal que nos devolvió la vida, que reconectó el respirador y que llegó a poco del segundo de ellos se produjo porque ellos se distendieron, ya estaban festejando. El patadón de González Piriz a Acosta lo pega de boludo, estaba distraído, ni se había dado cuenta de que el Laucha andaba por ahí y le iba a aparecer de atriqui. Lo pateó bien, el Tanque, sin dubitaciones pero igual, no servía para nada. Perdíamos en todos lados.
   No entendí bien por qué Falcioni lo sacó a Pochi. Tal vez lo vio cansado. Perdido por perdido, este gil que escribe hubiese apostado por Blandi. En una de esas, con un bochazo, quién te dice… En cambio, otra vez Leíto Paredes, que no venía resolviendo nada en ninguno de los últimos partidos que le dieron… Pero se equivocó este gil que escribe, nobleza obliga. Leíto manejó muy bien, pero muy bien la última pelota del partido. No se apuró, se tomó todo el tiempo necesario. La tentación era la bocha frontal al área y seguramente la hubiese sacado Pezzella, como a lo largo de toda la tarde. Leíto esperó, amagó dos veces y la abrió para el Laucha. Ya ahí era otro cantar porque el Laucha estaba más de costado, así fue que pudo poner la pelota para que el Tanque ganara de arriba y la bajara. El Tanque no hizo mucho pero fue capital en las jugadas de los dos goles. ¡Y apareció Erviti! Corre como un condenado, Walter, no se para nunca. Uno siempre pretende que corra menos y juegue más, que él puede pero bueno, por esta vez, ese Usain Bolt que lleva dentro le permitó surgir como un fantasma en el área de ellos (que se ve que ya estaban con la cabeza puesta en la joda posterior), llegar antes que Barovero y dejarlos mudos.
   ¡Cómo quedaron! Toda la tarde de ellos, un solo minutos para nosotros y empate final, a cantarle a Gardel. El campeonato pareciera que se nos terminó. Cómo vamos a hacer para ganarle a San Lorenzo y a continuación, en seguidilla mortal, a Colón en Santa Fe, Newell’s, Vélez en Liniers, Racing, ése es otro tema. Ni hablar de 2013, quién se queda, quién se va, a quién traemos. Por ahora, gocemos con este módico polvito de levantar dos goles y empatar a los 91, tras estar perdiendo desde el 1, en el gallinero. Es lo que hay.
   Fui temprano a la cancha, a ver la Reserva (rico aperitivo el gol de Orfano). Subte hasta Cabildo y Congreso y después, caminata en medio de la marea humana ataviada de blanco y rojo. Me fascina infiltrármeles, observarlos, escucharlos. Mi cara de viejo boludo es ideal a tales efectos. ¡Iban tan esperanzados, tan gozosos! A la salida me esperaba un remís. Nos quedamos hasta que estuvo el camino despejado. Se iban alterados, crispados, desencajados. Un gilito que iba con la novia, para descargar, no tuvo mejor idea que putear a una mina de la policía porque no lo dejaba pasar. Le metieron ese pimentón en aerosol en los ojos, lo cagaron a palazos y se lo llevaron de los pelos. ¿Cómo habrá pasado la noche? Y bueno, que se joda por gallina.

domingo, 28 de octubre de 2012

CARTA ABIERTA AL PUEBLO BOSTERO

   CUMPLO EN DIFUNDIR ESTA CARTA QUE ME LLEGÓ A TRAVÉS DEL SITIO DIARIO AZUL Y ORO.
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   Ayer, como todos, me fui a dormir con la noticia de que mágicamente no había rankeado para el partido con river. Que "había" menos entradas y por eso no calificábamos. Hoy, tuve que escaparme del laburo para poder acercarme al club, porque obviamente los teléfonos no los atendían. Cuando llego a Brandsen 805, me encuentro con un club cerrado para los socios y charl...ando con gente que estaba en la misma que yo, me dicen que las entradas de interior las estaban entregando por el portón que da al playón, al lado del ingreso de la segunda bandeja norte. Cuando llego y golpeo, me vuelven a decir que el club está cerrado, por lo que exijo la circular firmada por el secretario general donde notifique los motivos. Me dicen que espere, pasan 5, 10, 15 minutos, seguían atendiendo gente pero a mi no me respondían. Opte por ingresar cuando se abriera el portón para entrar junto a algún auto. Y así fue. Ingresé y me detuvo uno de seguridad pidiéndome que me vaya. "Yo de acá no me voy, como socio tengo derecho a estar acá, y si el club esta cerrado mostrame la circular notificando los motivos", le dije. Apareció un chabon de camisa que dijo ser de seguridad mientras los que estaban vestido como tales cerraban el portón. Me decía que me retire por las buenas, pero yo seguía repitiendo lo mismo. Al fin y al cabo era MI club, yo pago la cuota y no estaba haciendo nada ilegal, al contrario. Empieza a empujarme y aparece el Jefe de Seguridad del Club, un peladito. Entre los dos me dicen que no hay ningún dirigente y que me tengo que ir si o si, una vez más ... "El club está cerrado". El de camisa pide cerrar la puerta para que de afuera no vean y me dice que me vaya por las buenas o las malas. "Capo de acá me sacas a la fuerza, este es MI club, y tengo derecho a estar acá", insistí. Obviamente me sacaron a la fuerza. Empujones y algunos "cortitos". No me hicieron mucho mas que cortarme el brazo y algunas marcas. Afuera había 15 personas aprox, lamentablemente NINGUNA hizo nada, y reclamaban lo mismo que yo. En eso aparece Franconieri, dirigente del club y periodista de FOX. Baja el vidrio, le pido explicaciones y me dice que no sabe porque el club esta cerrado, que el no tiene entradas y que el 70% fue al ranking (a lo ultimo tartamudeaba). Pasados 10 minutos aparece en su auto London, ni bajó el vidrio y si podía me pisaba. Seguí esperando, hasta que después de un rato salió Angelici en su camioneta negra. Me paré enfrente y le dije: "De acá no te vas hasta dar explicaciones" -mientras el chofer amenazaba con pisarme-. No me moví un cm. por lo que, mientras Angelici miraba su celular y a mi de reojo, me agarra uno de seguridad y me saca de ahí.
   Solo quería una explicación sobre dónde estaba MI entrada, sobre el destino de las plateas (que por reglamento deben ir al ranking), y sobre por qué estaba cerrado el club. En ese momento asumí que yo ya no soy mas hincha del Club Atlético Boca Juniors, sino lamentablemente de Boca S.A.

Luciano Polimeni
Socio: 130.112

sábado, 27 de octubre de 2012

SUPERCLÁSICOS

   Antes se lo llamaba “El clásico de los clásicos”, expresión mucho más bella, más poética. El que empezó con lo de “Superclásico” fue el grandote Juan José Lujambio, un tipo al que conocí en radio Del Pueblo y reencontré años después en Mitre. Lujambio era una leyenda de la radio, apasionado del laburo y gran productor además de contar con una voz muy radial. Era capaz de llamar por teléfono a las 4 de la mañana a la isla de Borneo para preguntarle tres o cuatro boludeces al técnico de Borneo. Eso sí, el grandote nunca se caracterizó por lucirse en el manejo del idioma pero la expresión “Superclásico”, hay que reconocerlo, fue un gran acierto suyo, prendió, hoy es imposible no usarla (yo resistí durante mucho tiempo, no me gustaba pero me rendí).

   El primero del que tengo memoria concreta y precisa es el de la primera rueda del 60. Lo escuche por radio, creo que por Fioravanti o tal vez Curcu. Lo ganábamos 1-0 con gol del Ropero Mansilla a los pocos minutos. Fue el último partido del Ropero en Boca, pocas fechas después debutó en Racing. Los que te jedi empataron con un penal del brasileño Paulinho por mano de Marzolini. Los periodistas por ese entonces no hablaban de manos sin intención y menos en el área pero me cuesta imaginar que Silvio haya cometido mano intencional, para mí que nos caminó Praddaude.
   A continuación hay varios que no vi porque era muy chico, vivía lejos y en mi familia no había nadie de Boca que me llevara pero igual son inolvidables para mí. Nada más que de haberlos escuchado por Veiga, ver escenas en los noticieros y después devorarme todos los diarios, la Así es Boca, El Gráfico, Goles… Como el de los dos primeros goles de Paulo a Carrizo y el penal que el Tano Roma le atajó al Beto Menéndez en el 60, el de los tres de Paulo en el 61, ni hablar del aquel en que el Tano le atajó el penal a Delem en el 62 (preludio de vuelta olímpica), el de los últimos dos goles de Paulo en el 63, los dos del 65…
  El primero al que fui fue el de la segunda rueda del Metropolitano del 67. El Rata la estaba descosiendo, se desgarró y tuvo que quedarse arrastrando la gamba porque no había cambios. Lo perdimos 1-0 con gol de Daniel Bayo. El Beto Menéndez metió un golazo desde fuera del área pero Nimo había pitado una fracción de segundo antes para cobrar tiro libre a favor de Boca, se cagó en la ley de ventaja, el payaso ese.
   El primero al que fui y que ganamos fue el del Nacional de es año, 1-0 con gol del Tano Novello al Loco Gatti en el gallinero. Les quitamos el invicto y empezamos a cagarles el campeonato que iban a terminar de perder con otras tres derrotas consecutivas. Gran partido del Tano Roma y también del Rata jugando de 2, Cacho Silveira era jugador y técnico.
   ¿Con cuál quedarme?
   ¿Con el del Nacional del 68? Partido memorable de Rojitas, que metió el primer gol y le sirvió los otros dos al Loco Pianetti.
   ¿Con el de los dos del Muñeco Madurga y la vuelta olímpica por duplicado de Silvio en el gallinero, cuando abrieron los grifos de regado pero se las dimos igual, en el 69? No pude ir, me había lastimado la planta del pie, me metieron un montón de puntos y tenía que estar con la gamba horizontal. Lo escuché a Veiga y después lo vi por tele, en diferido.
   ¿Con el 4-0 a domicilio del 72 con dos de Mané Ponce y dos del cordobés Curioni? Fui hasta la cancha y no pude entrar, se habían terminado las entradas, ya por ese entonces empezaba a haber los problemas que hoy se recontraagudizaron para conseguir entradas de visitante, cada vez te dan menos.
   ¿El 5-2 del 73, en una noche de lluvia? Ese equipo que manejaba el Cabezón Potente, cuando se enchufaba, era imparable. Lástima que siempre haya fallado en los finales. Me acuerdo que Perico Pérez venía atajando todos los penales pero el cordobés Guerini se lo metió. Cantábamos: “Vea, vea, vea/ que manga de boludos/ ahora a Perico/ se lo meten en el culo”.
   ¿El de los cuatro goles de García Cambón? Otra demostración de lo que era ese Boca de Rogelio Domínguez cuando le sonaba la flauta. El último fue una bestialidad: pared del Chino Benítez con Potente, descarga para García Cambón, pared de García Cambón con Potente, devolución de taco por parte del Cabezón, gambeta de García Cambón a Fillol hacia adentro y pase a la red.
   ¿El del tiro libre de Potente, en el 75? Fillol estaba armando la barrera y pim. Habíamos estado a dieciséis puntos y esa noche nos pusimos a tres. Estaban bregando por cortar la sequía de dieciocho años sin títulos y temblaban. Después no nos alcanzó, si le ganábamos a Banfield en La Bombonera pudo haber sido pero La Volpe atajó una barbaridad, esa noche.
   ¿El que les ganamos en el Nacional de ese mismo año en el gallinero con uno menos, porque Coerezza nos dejó con diez en el primer tiempo? Lindos goles del correntino Sánchez y del Chueco Alves. Bah, no hay goles de Boca feos.
   ¿La final del Nacional 76? Yo no tengo presente que el Chapa Suñé se haya hecho cargo de otro tiro libre directo al arco en su carrera. Fillol se comió el mismo gol del año anterior, todavía debe estar acomodando la barrera. Encima, cada vez que le preguntan por ese gol, sigue llorando porque dice que Ithurralde no había hecho sonar el pito. ¡Cómo estaba la cancha de Racing! A Boca le dieron todo el anillo de arriba. Saltábamos y se movía una barbaridad pero seguíamos saltando.
   ¿El de la Copa del 77? Los matamos a pelotazos y no la podíamos meter. Al final, penal que pateó Mouzo, palo, espalda de Fillol y la pelota que queda muerta en el medio del área chica. ¿A cuántos se nos habrá detenido el corazón? Menos mal que Roberto llegó para meterla antes de que Fillol terminara de levantarse.
   ¿El de la Copa del 78? Los eliminamos en la cancha de ellos con goles del Heber Mastrangelo y el Loco Salinas. Ellos tenían a toda la banda de jugadores que había ganado ese Mundial en que los que meaban para los controles antidoping de los partidos de Argentina eran los boleteros y los controles. ¡Y después hablan de la falopa de los tiempos del Toto Lorenzo!
   ¿El 3-0 del Metro 81? Otra noche de lluvia y de gloria. Dos golazos de Miguelito Brindisi y la joya de Maradona. Lo dejó a Fillol arrodillado en un costado del área, fue hasta el medio, esperó que el hijo de mil putas de Tarantini se acostara en la raya… ¡No pateaba nunca! Al final la soltó despacito, al lado de un palo.
El 5-1 del Nacional del 82 no califica. Es la máxima goleada de la historia en condición de visitante pero ellos tenían un equipo que era una risa, demasiado malo, les faltaban todos los de la selección. Jugaban Montes, Savarese, Vega... ¡Hasta el Carly Randazzo!
   ¿El 4-3 de la Copa del 91? De arranque perdíamos por dos y se los dimos vuelta. Noche gloriosa de Latorre. Los acostamos con goles del Loco Giunta y de Marchesini, que entre los dos no sé si llegaran a diez en sus carreras. Prolongación de una seguidilla inolvidable que se había iniciado en Mar del Plata e iba a seguir y seguir.
   ¿El del gol del Manteca Martínez, en el 92? Toda la cátedra decía que ellos llegaban mejor. Bah, muchas veces han dicho lo mismo. Loustau les regaló un penal, la falta de Giuntini había sido como medio metro fuera del área. Pero apareció el Mono para atajárselo a Hernán Díaz.
   Ahí los teníamos más alquilados que nunca porque en el 93 les ganamos los dos en el gallinero. El del Clausura, con el Maestro Tabárez que ya estaba prácticamente yéndose, por el cuento de los halcones y las palomas debidamente fogoneado por los putos periodistas. Y el del Apertura, con gol del Beto Acosta, que recién había entrado y es un gallina recalcitrante pero pesó más su profesionalismo. ¡Hasta con Habbeger, les ganamos!
   ¿El 4-1 con tres de Caniggia, en el Clausura 96? Los matamos, siga el baile, siga el baile, al final no la agarraban ni con la mano.
   ¿El del nucazo de Guerra sobre la hora, en el Apertura 96? La verdad es que ese Boca de Bilardo era una tienda pero era como si los muchachos vieran la camiseta de los que te jedi y se conectaran.
   ¿El del retiro de Maradona, en el 97? Esa tarde perdíamos y estábamos para cualquier cosa. Empezó el segundo tiempo, Román reemplazó a Maradona y de entrada el Huevo Toresani se equivocó, empató con una definición propia de Messi o del que vos quieras, la picó cortita y suavecita cuando le salía Burgos. Y después llegó el primer gol del Loco Palermo contra los que te jedi, de cabeza. Pedían foul de Bermúdez a Burgos porque el Patrón lo cortinó al arquero. Para mí que fue penal de Burgos, que al final se lo sacó de encima al Patrón con un empujón pero bueno, ley de ventaja.
   ¿El del Clausura 99? A los cinco minutos nos quedamos sin el Pato Abbondanzieri y entró Muñoz, que tenía unos pocos minutos en primera y hacía como un año que no jugaba. Allá por los quince nos quedamos sin Chicho Serna y entró el peruano Pereda. El Patrón Bermúdez les metió un gol de panza y después lo echaron, antes de terminar el primer tiempo. En el segundo empataron y cuando parecía que la tenían servida ellos, apareció el Loco Palermo, con una media vuelta como de treinta metros.
   ¿El de la Copa 2000? ¡Uh! Teníamos que ganar y la verdad, a mí, cuando íbamos como por los diez del segundo tiempo y no pasaba nada, no me gustaba ni medio cómo venía la mano. Llegó el gol del Chelo Delgado y ya cerca del final, el penal de Román. Faltaba el postre, el del Loco Palermo que hacía siete meses que no jugaba. El estúpido de Gallego había dicho: “Si lo ponen a Palermo, yo lo pongo a Enzo”. ¡Cómo vas a decir esas cosas antes de jugar con Boca, tontuelo! ¡No aprendés más! El Loco tardó como media hora en darse vuelta antes de patear pero era como que ellos ya se habían ido de la cancha. ¡Ah, y el caño de Román a Yepes!...
   ¿La tricota del Clausura 91? Ya había transcurrido gran parte del partido y no pasaba nada pero el Negro Ibarra embocó un golazo desde afuera y fue como si se abriera un dique. Desde allí, baile con variaciones. Fue el día que Román estrenó el Topo Gigio frente al palco de Macri.
   El del Apertura 2003, con los goles de Seba Battaglia y de Iarley medio que fue demasiado fácil como para considerarlo. Ellos estaban muertos, entregados desde el principio. Si no era por Costanzo, goleada histórica.
   ¿El de los penales, en la Copa 2004? Connotaciones únicas, ojalá que irrepetibles. Dejaron a la hinchada de Boca afuera. El sorete de Castrilli. Por privilegio de profesión pude estar. En el partido de ida lo habíamos ganado con gol del Flaco Schiavi pero Martín no nos dio un penal más grande que una casa,  Coudet se había tirado como un arquero. Parecía poco el 1-0. Nos quedamos sin el colombiano Vargas a poco de empezar el segundo tiempo y al rato, gol de ellos… Pintaba mal. Guillermo los hizo echar de un solo saque a Sambueza y a Hernán Díaz, encima se les lesionó Rojas y no tenían más cambios. Apareció Carlitos Tevez en todo su espledor para empatar sobre el final. Baldassi lo echó mal, el festejo sacudiendo los brazos lo había hecho varias veces. Nos descuidamos en el gol de Nasuti pero mejor, así llegamos a los penales. Sólo a Bianchi puede salirle bien hacer patear a dos pibes como Ledesma y Alvarez, los Pablitos. El Pato se venía tirando al revés en todos pero atajó el que tenía que atajar, el último y a continuación definió el cordobés Villarreal. Esa vez sí que era como para cantar “esa tribuna se parece a una postal”. Toda la cancha se parecía a una postal, pero no había nadie para cantárselos. Se querían matar. Bajé en el ascensor, infiltrado entre ellos. “¡Qué suerte tienen siempre contra nosotros!”, se quejaba un señor mayor, apesadumbrado. Y bueno, amigo, ¿por qué no se hizo de Boca?
  ¿El que les empatamos al final en el Clausura 2006? Si, a nosotros no nos da vergüenza festejar empates si cabe. Perdíamos, lo echaron al Pato, entró Migliore que no había jugado nunca, inolvidable patada del Tucu Krupoviesa a Montenegro y cuando ya estábamos al horno, el penal que fabricó Guillermo y la conversión del Loco Palermo. ¡Pobrecitos!
   ¿El del Apertura 2008 en el gallinero? Salimos a la cancha once puntos debajo de San Lorenzo e íbamos a terminar campeones. El Negro Ibarra se hizo echar como un boludo por putear al lineman pero Román pinchó la pelota, se llevó el partido a la casa y puso la bola para la peinada de Viatri que fue el 1-0 inapelable. Con diez, una vez más.
   Los dos últimos en La Bombonera también son lindos recuerdos. El de 2010, que se paró por lluvia, siguió en la semana y lo ganamos con dos del chileno Medel, fue, lo que se dice, un caso testigo. ¡Les ganamos con Luiz Alberto y Breyner Bonilla de centrales más el Chueco Alves de técnico! Y el de 2011, cuando ya se estaban barranca abajo camino a la B, maravilloso. Gol en contra del pelotudo de Carrizo, gotita de lluvia del Loco Palermo en el segundo, el patético Almeyda besándose la camiseta cuando lo echaron con Clemente…
   Bueno, no elijo, me quedo con todos. Igual, el mejor siempre puede estar por venir. ¿Por qué no mañana mismo?