Dos años completos estuvo Falcioni el frente de Boca y más allá de cualquier otra consideración, las estadísticas indican que lo suyo constituye un registro importante. Tan es así que, antes de él, sólo otros siete entrenadores perduraron por igual o más tiempo en ese sitio: Mario Francisco Fortunato, Alfredo Garasini, Emilio Baldonedo, Rogelio Antonio Domínguez, Juan Carlos Lorenzo, Óscar Washington Tabárez y Carlos Bianchi.
Claro que por lo menos en el caso de los tres primeros, las situaciones no son ni remotamente comparables. Es hacia 1930 que la función de entrenador va adquiriendo connotaciones definidas pero hacia 1960, cuando va haciéndose más común la denominación “director técnico”, el cargo se redefine, la exposición pública va en aumento hasta nuestros días y el “hombre del banco” pasa a ocupar un sitio que antes no tenía.
Incluso debe apuntarse que como mínimo hasta mediados de los años cincuenta en ocasiones se hace difícil rastrear, a través de las publicaciones de la época, quién es el entrenador, desde cuándo estuvo en el cargo y en qué momento lo dejó.
Mariulo Fortunato, centro medio de los años veinte que por una lesión tuvo que dejar la actividad muy joven, fue desde comienzos de 1930 hasta mediados de 1937 el entrenador de Boca. A lo largo de su ciclo, el equipo obtuvo cuatro ligas (1930, 1931, 1934 y 1935). Era un estudioso de la táctica, lo que lo perfila como un adelantado a su época pero por sobre todo, era alguien muy cercano a Roberto Cherro, el líder del plantel. No es osado establecer que el que mandaba era Cherro. La poca figuración de los entrenadores queda clara con el hecho de que en 1933 y 1934, aunque Fortunato era quien encabezaba lo que ahora llamamos “cuerpo técnico”, quien figuraba como encargado era Ludovico Bidoglio, Vico, el legendario zaguero que brilló entre 1923 y 1931. Mariulo, con larga trayectoria en otros varios clubes, volvió a estar al frente de Boca en 1946 y 1956.
Garasini, jugador de diferentes puestos entre 1916 y 1928, símbolo de fidelidad bostera pese a lo cual en 1920 jugó un partido (uno solo) por River, estuvo a cargo del equipo desde junio de 1943 hasta julio de 1946. Ganó dos ligas (1943 y 1944) y dos copas locales (Ibarguren 1944 y Competencia 1946, esta última finalizada cuando él ya había sido desplazado). Garasa les hablaba a Vacca, a Marante, a Lucho Sosa, Lazzatti, Pescia, Sarlanga, Boyé y Severino Varela de lo que significaba Boca, del lugar que ocupaba en los sentimientos de mucha gente. Tras dejar de ser técnico siguió ligado al club a punto tal que su repentino fallecimiento, el día de Reyes de 1950, se produjo en Santa Fe cuando era parte de la delegación que había viajado para un amistoso con Colón.
Baldonedo, destacado ex insider izquierdo de Huracán, fue director técnico de Boca desde el comienzo del campeonato de 1951 hasta el final del de 1952. Sexto en el 51, décimo en el 52. De su permanencia con tan magros resultados surge la comprobación de que todavía los entrenadores estaban en un oscuro segundo plano. La larga carrera de Baldonedo como entrenador iba a prolongarse hasta los años setenta.
Más llamativo es el caso de Domínguez. A esa altura ya sí, los directores técnicos estaban en el centro de la escena. Sin embargo, el ex arquero de Racing, Real Madrid, River, Vélez, Nacional y Flamengo fue entrenador de Boca desde el comienzo de 1973 hasta el final de 1975 sin ganar título alguno. Duró tres años completos sin cosechar ni una sola flor a lo largo de seis competencias (Metropolitano y Nacional de cada uno de esos años). Sus equipos se caracterizaban por su juego vistoso y a veces contundente, protagonistas de goleadas y bailes memorables. El Cabezón Potente, el cordobés Curioni, García Cambón, Piki Ferrero, Mané Ponce, Marcelo Trobbiani fueron símbolos de esa época. Armando respaldó a Domínguez más que a ninguno y hasta donde pudo pero Boca, en ese ciclo, defeccionó invariablemente en todos los finales.
El Toto Lorenzo fue, después de Fortunato, el que estuvo al frente del ciclo más duradero: cuatro años, desde comienzos de 1976 hasta fines de 1979. Época gloriosa con Boca campeón del Metropolitano y el Nacional de 1976, las Libertadores de 1977 y 1978 y la Intercontinental de 1977 (jugada en 1978). El Toto fue uno de los padres de la dirección técnica en la Argentina tal como la concebimos hoy. Delantero de Boca en 1945/47, después emigró a Europa y cuando volvió ya convertido en técnico, discípulo de Helenio Herrera, convocado por San Lorenzo en 1961, sacudió el ambiente son sus poses, su verborragia, su histrionismo pero también con su aplicación al entrenamiento y a la táctica. Él modeló un Boca sólido, comprometido, ganador y perdurable. El del Loco Gatti, el Tano Pernía, Pancho Sa, Roberto Mouzo, el Chino Benítez, el Chapa Suñé, el Ruso Ribolzi, Marito Zanabria, el Heber Mastrangelo, el Toti Veglio, el mendocino Felman, el Loco Salinas, el Mono Perotti. Hizo historia. Ya veterano, el querido Toto iba a volver fugazmente al cargo en 1987.
El Maestro Tabárez, en su primer ciclo, fue director técnico de Boca desde el inicio de 1991 hasta abril de 1993. En 1991 construyó un gran equipo, al que en particular se recuerda por el tándem Latorre-Batistuta, que ganó invicto el Clausura 1991 pero no figura en el historial de los campeones por cuestiones de semántica. Después construyó otro Boca que sí fue campeón, en el Apertura 1992, con el Mono Navarro Montoya, Juan Simón, el Colorado Mac Allister, el Loco Giunta, el Beto Márcico y el Manteca Martínez entre otras figuras. En definitiva, fueron dos los títulos del Maestro: Máster y Apertura 92. Tuvo que dejar el cargo salpicado por aquella nadería de “halcones y palomas” convenientemente agitada a través de los medios. Volvió en 2002 y estuvo cerca de ser campeón nuevamente pero no le alcanzó.
El último eslabón previo a Falcioni es Bianchi. The best, of course. Estuvo, en su primera etapa, desde mediados de 1998 hasta fines de 2001. Apertura 98, Clausura 99, Libertadores, Intercontinental y Apertura 2000, Libertadores 2001. Una era gloriosa. Se peleó con Macri, se fue y el propio Macri tuvo que ir a buscarlo para que regresara a principios de 2003. Entonces inició otro raíd incontenible: Libertadores, Apertura e Intercontinental de ese año. Se quedó hasta mediados de 2004 y ya sus diferencias con la conducción dirigencial se hicieron insostenibles. Pareciera que el final de la historia entre Boca y Bianchi todavía no se escribió. Así sea.
sábado, 15 de diciembre de 2012
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