miércoles, 17 de diciembre de 2014

TODOS LOS PÉREZ DE LA GUÍA II

Ahora que llega el “Fantástico” Pablo Javier Pérez, se me dio por repetir este post que escribí hace casi dos años, cuando llegó el Chqui, con algunas actualizaciones y modificaciones. Será, el Fantástico, el noveno Pérez que juegue en la primera de Boca.

Los Pérez somos menos que los Fernández y los García pero igual, somos un montonazo. “Es un apellido muy vulgar”, decía mi finada tía Ñata, que odiaba a mi viejo y a toda mi familia paterna. Depende de lo que se entienda por vulgar, en algún sentido podía tener razón pero seguramente ha habido Pérez muy especiales. Si se busca, en las más variadas actividades se encontrará algún Pérez distinguido. En Boca los hubo que dejaron buenos recuerdos, otros que se perdieron en el olvido pero desde este sitio vamos a rescatarlos a todos. Acá van, por orden de aparición.


1- Juan Gregorio Pérez (1944, 10 partidos, 1 título). Centro medio clásico que suplió a Lazzatti durante buena parte de la primera rueda de 1944. Se ve que no conformó porque en la segunda rueda, aunque Lazzatti siguió faltando, pasó el Leoncito Pescia al medio y entró Vilanoba a la izquierda. Boca fue el único club de Juan Gregorio en primera. Procedía de Unión y posteriormente jugó en Tigre y Estudiantes de Buenos Aires. Su hermano mellizo Juan Ángel, zaguero, también jugó en Unión. 

2- Félix Rodolfo Pérez Berot (1945, 1 partido). Puntero izquierdo que tuvo su única presentación en competencias oficiales frente a Sarmiento, en Junín, por la Copa Pedro Pablo Ramírez. Reemplazó al comienzo del segundo tiempo a Jorge Campos y 13 minutos más tarde marcó, de penal, el tercer gol de Boca, que ganó 3-2. Procedía de Estudiantes de Olavarría y después jugó en Quilmes, Argentinos Juniors y Nueva Chicago, siempre en el ascenso. Me despiertan cierto recelo los Pérez que se agregan un segundo apellido. Si te llamás Pérez, bancatelá.

3- Raúl Adolfo Pérez (1957/65, 43 partidos, 4 goles, 3 títulos). El Canario. Empezó jugando de wing izquierdo y terminó de segundo central, habiendo sido también centro medio y volante por izquierda. Nueve temporadas en el plantel, surgido de las inferiores. Jugaba habitualmente en Reserva, división en la que fue capitán y una especie de símbolo durante mucho tiempo. Cada año, en algún pasaje del campeonato, se recurría a él para la primera. Cumplidor, rendidor. Tengo el recuerdo de un gol que le hizo a Gimnasia en La Plata, en uno de los primeros partidos de Boca que haya presenciado en la cancha este gil que escribe. Se le adjudica haberle aconsejado al Tano Roma, en la semana previa al célebre penal de Delem: “Si hay un penal, tirate a la derecha. Los patea siempre igual”. Después jugó en Deportivo Español, con el que logró el primer ascenso de ese club a primera, en 1966.

4- Osvaldo Mario Pérez (1965/66, 17 partidos, 1 título). El Pupa. Arquero fortachón, de físico exuberante, formado a imagen y semejanza del Tano Roma con otro nivel, claro. Llegó de Arsenal de Llavallol, donde jugaba con su primo, el Gato Magdalena. En el 65 se lesionaron sucesivamente el Tano Roma y el Flaco Errea, agarró la primera él y jugó algunos buenos partidos, especialmente uno con Banfield. En el 66 siguió alternando con el Turco Minoián cuando faltaba el Tano. Continuó su carrera en Ferro, Olimpo y Quilmes.

5- Abel Jorge Pérez (1966/68 y 1970/71, 33 partidos, 1 título). Zaguero central longilíneo, algo lento en sus desplazamientos pero generalmente seguro y confiable. Llegó de Atlanta con edad de Tercera, fue titular de la Tercera campeona y ese mismo año debutó en primera, en un partido en que Boca visitó a River con una formación de Reserva y Tercera (los titulares se fueron de gira y River no quiso postergar). Le faltó continuidad en su primera etapa. En 1969 pasó a préstamo a Chacarita, tuvo una gran temporada y fue campeón, Volvió en 1970 y en su mejor momento, una rotura de ligamentos que lo mantuvo inactivo por mucho tiempo. Después se fue a jugar a España. 

6- Osvaldo Alejandro Pérez (1983, 6 partidos). El Japonés. Marcador lateral aguerrido, acelerado, algo propenso a la confusión. Surgió en River e hizo su debut en primera justamente contra Boca en La Bombonera, marcando a Mané Ponce. Tuvo una aceptable trayectoria en su club de origen pero era el bonito tiempo en que los que te jedi no salían campeones nunca. Después pasó a All Boys, donde tuvo como técnico a un tal Silvio Marzolini, quien algo debe haberle enseñado sobre cómo se juega de 3 porque a continuación se lo llevó Independiente y allí tuvo su mejor momento. Más tarde Pastoriza lo llevó con él a Racing. A Boca llegó, ya en declive, de la mano del Gordo Faraone, época de vacas flacas en que Carmelo manoteaba jugadores en la mesa de saldos. No jugó ningún partido completo. Son pocos los futbolistas que, como él, pasaron por cuatro de los que se da en llamar cinco “grandes” (aunque se fueron al descenso todos menos uno). El que suscribe registra otros cinco casos: el uruguayo Zoilo Canavery (le faltó San Lorenzo), los arqueros Carlos Gay (le faltó Boca) y Esteban Pogany (le falo River), el Betito Carranza (le faltó River) y el cordobés Albornoz (le falto Boca).

7- Omar Sebastián Pérez (2000/03, 63 partidos, 6 goles, 3 títulos). El Pelado. Enganche santiagueño fino, con manejo y pegada. Estaba para más aunque en definitiva es el Pérez con mayor participación en la primera de Boca. Una lesión rebelde en la rodilla más la presencia enorme de Román trabaron su crecimiento. Tras un buen paso por Banfield (le hizo dos goles a los que te jedi) emigró a Colombia y encontró su lugar en el mundo. Figura e ídolo del Santa Fe durante varios años.

8- Claudio Daniel Pérez (2013/14). El Chiqui. No se entiende bien por qué lo eligió Bianchi, después de una larga y nunca destacada trayectoria. Había pasado por Flandria, Atlanta, Tiro Federal, La Serena, Tigre y Belgrano. Con nosotros jamás se afirmó, ni como primer central ni como segundo. La pesadez fue su marca registrada. Encima, se lo tenía por experto en penales y falló dos, uno muy importante con San Lorenzo.


9- Pablo Javier Pérez (2015). El Fantástico. Viene, en primer lugar, porque en Málaga no lo ponían y entonces se lo pudo conseguir por un precio accesible. Vamos a ver. Se recuerda que anduvo muy bien en el Newell's campeón con Martíno y eso le valió el pase a Europa. Era por entonces un volante con ida, vuelta y gol, algo que sin duda necesitamos. Raspador, propenso a algún excenso. Además de Newell's y Málaga anduvo por Unión y Emelec. Llega falto de competencia.

lunes, 8 de diciembre de 2014

ÚLTIMA PARTE ACORDE CON EL TODO

La definición del Vasco, “nos fuimos de vacaciones antes de jugar el partido”, es exacta. La comprobación, de por sí, es grave. Pero más grave se torna si nos ponemos a pensar que, en realidad, fue un broche perfectamente a tono con lo que fue todo el año. Y si sumáramos también el año anterior, bueno, mejor paramos porque nos vamos a arruinar las fiestas.
Apenas diez minutos y ya estábamos abajo. Vegetti mandó el centro desde la derecha con extrema comodidad, sin oposición. La pelota, a ras del piso, nos recorrió buena parte del área. Y el rechazo de Marín para el medio es inexplicable, se ve que estaba con la cabeza en otra parte. La sirvió en bandeja de plata para que Rojas, de frente, nos ajusticiara.
Tuvimos unas cuantas aproximaciones en el primer tiempo, al punto de que el arquero de ellos, Monetti, fue hombre clave. Es decir que podríamos haber empatado. Pero siempre faltaron cinco para el peso y no es casual, porque la imagen toda de Boca fue la de un equipo carente de intensidad, flojo. Esto, además de ser un indicador de que se salió a la cancha sólo por cumplir, se emparenta directamente con la falta de conducción. Gago, a lo largo de este segundo semestre, desde que nos quitaron a Román, pocas veces se ha erigido en conductor pero está siempre latente la posibilidad de que él, por condiciones técnicas, haga jugar al resto. Si no está Gago, como con Gimnasia, no hay en el plantel quien pueda hacerse cargo del timón en cuanto a la elaboración ofensiva. No hay eje.
Por otra parte, si bien Gimnasia jugó con un solo delantero, Vegetti y una vez puesto en ventaja se limitó a esperar, lo cierto es que cada vez que avanzaban por derecha, la izquierda nuestra, tàmbaleábamos.
Empezó el segundo tiempo y otra vez lo mismo. Por el mismo lado. Rojas nos llegó hasta el fondo muy fácil, mandó el centro y en la boca del arco no había nadie para oponérsele a Vegetti, que no tenía manera de errar el gol, el cabezazo para poner el 2-0 debe haber sido el trámite más sencillo de su vida.
El partido fue todo igual porque también en el segundo tiempo anduvimos merodeando con algunas buenas oportunidades pero no mojamos nunca. Los cambios de nombres no variaron la sustancia.
Abal, ese pésimo árbitro (el del lateral que River nos sacó desde dos lugares al mismo tiempo en el verano pasado), se comió dos penales a favor nuestro, clarísimos, de Barsottini, uno en cada tiempo. Pero en fin, eso podríamos considerarlo anecdótico. Los árbitros, en general, son muy deficitarios y da la puta casualidad que últimamente se equivocan mucho en contra de Boca, qué le vamos a hacer.
El partido no daba para más, estaba definido, lo sabíamos nosotros, lo sabían ellos, lo sabía todo el mundo. Boca se despidió del año a la manera del Boca de los últimos tiempos, estamos acostumbrándonos peligrosamente a la liviandad.
.......
Fuera del partido, pasaron algunas cosas interesantes.
Cuando nombraron por los altoparlantes a Gigliotti y cuando salió a la cancha, hubo unos cuantos silbidos pero predominaron con amplitud las demostraciones de respaldo. El propio jugador iba a agradecerlo, al final. A ver qué hace con ese cheque al portador que le regalaron, Puma, a ver si es capaz de devolver lo que se le presta.
Por allá por la mitad del primer tiempo, desde las plateas del lado de las vías, surgió un estribillo que ya se ha tornado un clásico, el cual que prendió rápidamente en los demás sectores con excepción de la bandeja del medio del lado de Casa Amarilla, la de La 12: “Angelici botón, Angelici botón, sos un hijo de puta, la puta madre que te parió”.
Lo sucedió, casi de inmediato y con los mismos intérpretes, otro clásico: “Ri-quéééééééél...... Ri-quéééééééél”... Muy pronto todos parecieron recordar que allá abajo el equipo estaba jugando un partido y entonces taparon los cantitos de aliento.
Por lo que al que suscribe respecta, todo bien. No está mal hacer recordar con frecuencia, para que nadie se olvide, que Angelici es un hijo de puta. No está mal homenajear a nuestro querido Román en el día de un logro personal suyo, el ascenso a primera con Argentinos. Pero no conviene distraerse por mucho tiempo y hay que volver a cantar por el equipo porque de lo contrario, los jugadores pueden llegar a creerse que no nos importa demasiado perder. Que esa es la sensación que ellos, los jugadores, suelen transmitirnos seguido en la última etapa.
La interrupción del partido por cinco minutos, allá por la media hora del segundo tiempo, tiene facetas para analizar. Por un lado, se ve que se quería hacer notar que pese a la dura caída con River, seguimos vivos, seguimos siendo Boca, no nos borramos en las malas como ellos. Bien. Pero a este antiguo gil que escribe cada vez le rompe más las pelotas que los hinchas quieran seguir creciendo en protagonismo respecto del juego. Para este antiguo lo más importante sigue siendo lo que pasa en el césped, el derredor tiene que ser complementario. Es insoportable que sean tantos los partidos que se paran porque al público le han hecho creer que debe ocupar un lugar que, definitivamente, no debiera ocupar. No al menos con esas formas. Los que juegan, en primer término, son los jugadores.
Saludable esa bandera que apareció en la tribuna baja, detrás del arco de Brandsen: “De La Bombonera no nos vamos”. Para que tomen nota el hijo de puta antes mencionado, su cohorte de hijos de puta y el papá de los hijos de puta, el de Bolívar 1. Que se dejen de joder con la cancha nueva. Si quieren seguir el choreo con los capitales árabes y toda esa basura, por ahora saben que no van a poder, porque el año que viene tienen elecciones. Pero cuidado, si llegan a ganar otra vez, se van a sentir liberados y con espacio como para echarnos de nuestra única casa. Es una mentira enorme que no se pueda ampliar La Bombonera y que sí se puede hacer una cancha nueva. Pensemos.
.......
Hay que armar un equipo nuevo, uno se pone a mirar y no encuentra en el mercado el jugador que venga y por sola presencia vaya a fundar otro Boca. Con Román no podemos ni soñar, mientras estén los que lo echaron no hay forma de que vuelva y hasta un cuatro de copas como Requejo, viejo boludo, se atrevió a decir el otro día por radio que la terminemos con Román. Lo de Carlitos Tevez es un chiste, a los 30 años y entero no podemos pedirle que deje la Juventus para venir a salvarnos. Lo de Osvaldo, otro chiste y ojo, que Osvaldo es sólo un delantero como hay unos cuantos. Lo que se va a hacer, una vez más, es cambiar figuritas. Algunos representantes hábiles para los negocios y negociados nos van a meter tipos que tal vez no sean mejores que los que ya tenemos. Sólo podemos esperanzarnos con que, en una de esas, alguno nos dé resultado.


EL BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 2, FORLÍN 5, CATA 4, COLAZO 3, FUENZALIDA 4, ERBES 4, CUBAS 4, CARRIZO 4, CALLERI 4, GIGLIOTTI 4 (FI), CRISTALDO 4, CASTELLANI 4, ACOSTA 4.  

sábado, 6 de diciembre de 2014

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y GIMNASIA Y ESGRIMA LA PLATA: 79

Arqueros
Yustrich, Juan Elías: 1932/37 - 1938/39
Minoian, Carlos José: 1966/67 - 1958/65 y 1969
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1969/74
Vidallé, Enrique Bernardo: 1972/75 - 1977/79
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1982
Barisio, Carlos José: 1983 - 1975
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 2005/06
Bobadilla, Aldo Antonio: 2006/07 - 2005

Marcadores laterales derechos
Smargiassi, Rodolfo: 1945/46 - 1947/58
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1959/60
Davoine, Walter: 1960 - 1961/65
Lúquez, Luis Rogelio: 1982/83 - 1983/87

Backs derechos – primeros marcadores centrales
Romani, Roberto José: 1944/45 - 1946
Perroncino, Francisco: 1946/51 - 1953/54
Nicolau, Miguel Alberto: 1967/72 y 1974/75 - 1976
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1983
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1981/82
Magallán, Lisandro: 2013 - 2010/12

Back izquierdo – Segundos marcadores centrales
Flores, Ramón: 1943 - 1947
Rogel, Roberto Domingo: 1968/75 - 1963/67
Gutiérrez, Osvaldo Edmundo: 1976 - 1978/79

Marcadores laterales izquierdos
Marinovich, José Horacio: 1956/57 - 1958/64
Kees, Héctor Humberto: 1975/77 - 1977
Verón, Andrés César: 1978 - 1981
Iturrieta, Nelson Fabián: 1981/83 - 1983/84
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 2002
Imboden, Facundo Jorge: 2000/01 y 2004 - 2010

Centre halves – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1941
Rastelli, Alberto Inocencio: 1945 - 1946/49
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1949/54
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 - 1961
Novarini, Julio Eduardo: 1963 - 1956/60
Alves, Abel Aníbal: 1975/81 y 1982/83 - 1983
Berta, José Orlando: 1979 y 1982/84 - 1985/86

Halves izquierdos
Schandlein, Ángel Osvaldo: 1958/59 - 1951/57
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1961

Volantes mixtos derechos
Palacios, José Rubén: 1970/72 - 1973
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1974/76
Molina, Hugo Martín: 1983 - 1984
Barros Schelotto, Gustavo: 1997 y 1998/2000 - 1992/97 y 2004
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2002/03

Volante mixto izquierdo
Guglielminpietro, Andrés: 2004/05 - 1994/98 y 2006

Enganches
Abdeneve, Luis Ramón: 1984 y 1987 - 1988/89
Hoyos, Ángel Guillermo: 1986/89 - 1990

Media punta
Márcico, Alberto José: 1992/95 - 1996/98

Punteros derechos
Rocha, Manuel: 1938 - 1937 y 1940
González, Tomás: 1939 - 1933/39
Pentrelli, Luis: 1951 - 1953/57
Chávez, Mariano: 1957 - 1958
Marinelli, Héctor Indolfo: 1965 - 1966/67
Pardo, Mario: 1968 y 1970 - 1963/67
Ponce, Ramón Héctor: 1966/74 - 1975
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/82 y 1984 - 1983
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1987/89
Barros Schelotto, Guillermo: 1997/2007 - 1991/97 y 2011

Insiders derechos
Varallo, Francisco Antonio: 1931/39 - 1928/30
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1940/42
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1941
Corcuera, Pío Sixto: 1941/48 - 1949/51
Baiocco, Miguel Ángel: 1954/55 - 1958
Bellomo, Roberto Francisco: 1958 - 1959

Centrodelanteros
Sarlanga, Jaime: 1940/48 - 1949/50
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1948/49
Farías, José Urben: 1957 - 1958
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1962/64
Taverna, Juan Alberto: 1976 - 1977/78
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1978
Curioni, Hugo Alberto: 1970/73 - 1980
Domínguez, Jorge Carlos Alberto: 1978 y 1983/84 - 1980/82
Scatolaro, Darío Enrique: 1979 - 1982
Guerra, Hugo Romeo: 1996 - 1991/94
Sava, Facundo: 1996 - 1997/2002
Sosa, Roberto Carlos: 2002 - 1995/98, 2003 y 2008/10
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2006/07

Insider izquierdo
Martínez, Alfredo Raúl: 1948/49 y 1951 - 1950 y 1952/57

Punteros izquierdos
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70 y 1972 - 1973
Carrazana, Orlando Antonio: 1978/79 - 1980
Perotti, Hugo Osmar: 1977/82 y 1984 - 1985/86
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1990/91

DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1937/39 y 1941
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1955 y 1962
Varacka, José: 1972 - 1968/71, 1973/74 y 1978/79
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1976
Rattin, Antonio Ubaldo: 1980 - 1977 y 1979
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1985
Habbeger, Jorge Carlos: 1993 - 1974
Ischia, Carlos Luis: 2008/09 - 2004/05
Cappa, Ángel 1987 (suplente)* - 2011
Falcioni, Julio César: 2011/12 - 2007

*: En dupla con Poncini, Rogelio Alejandro.                               

viernes, 5 de diciembre de 2014

DESAGRAVIO

Por la puerta de atrás, se fue Pablo Ledesma. El antepenúltimo referente (sí, referente) que nos quedaba de un ciclo dorado que quizá no tenga repetición en la historia o al menos en el futuro cercano. Partícipe necesario en ocho títulos: Aperturas 2003 y 2005, Clausura 2006, Sudamericanas 2004 y 2005, Recopa 2006, Libertadores 2007 y Copa Argentina 2012.
Ahora nos quedan sólo el Cata, que nos dio seis y Gago, que registra cinco. Del resto del actual plantel, no hay quien pueda colgarse más de dos medallas, Orion y Pichi Erbes (Apertura 2011 y Copa Argentina 2012). Es decir, nos queda, mayoritariamente, un plantel de perdedores. Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Ironías del destino, echamos, así como los más indignos indeseables echan a los nobles fieles perros, a un bicampeón de la Copa Sudamericana, la competencia que nos marca el último de nuestros clamorosos y repetidos fracasos últimos, herida que no cierra y sangra todavía.
Si hubiese que elegir un momento, uno solo en la larga y distinguida trayectoria de Pablito con la azul y otro, tendríamos que quedarnos con aquel penal que pateó (y convirtió) en la cancha de River, arco del lado de la Figueroa Alcorta, sin hinchas propios, todos de ellos. Escenario y circunstancias que se asocian con otro recuerdo más reciente y por cierto menos grato en el cual, por supuesto, Pablito no tuvo nada que ver. No dejaron que tuviera que ver.
Era un pibe, tenía 20 años, pero no le temblaron las piernitas, ni a él ni a ninguno de los otros cuatro ejecutantes (el Flaco Schiavi, Pablito Álvarez, Nico Burdisso y Javier Villarreal) y así fue que aquella vez los que se quedaron llorando sus desgracias y masticando su impotencia fueron ellos. Porque hacerse cargo de un penal requiere de carácter pero a continuación, de lo que se trata es de no errarlo, de meterlo.
A mediados de 2005, Basile, a su llegada, le hizo saber que no lo tenía entre sus prioridades. “Me quedo a pelearla”, fue su respuesta. Empezó entrenándose con la reserva. Terminó jugando.
No fue lo único. Tal vez algunos desmemoriados no tengan presente quién era uno de los hombres clave, el que le daba equilibrio al brillante Boca campeón de la Libertadores 2007, la última de nuestro haber, hace ya siete largas temporadas. Porque Román fue la estrella, Banega el cinco que “no erraba un pase” (como bien recordó hace poco el propio Román) y Neri Cardozo, el volante mixto que se corría todo. Pero cuando se perdía la pelota, el que estaba donde tenía que estar, el que cubría y relevaba a todos, ¿quién era? Pablo Ledesma. Había empezado detrás del uruguayo Ortemán, lo desplazó y ni siquiera dejó resquicio para un grande como Seba Battaglia, que venía recuperándose de una lesión, hizo banco y sólo tenía minutos en los segundos tiempos.
¿Cómo olvidar que sigue siendo el autor del gol más rápido en la historia del clásico con River? Veinte segundos habían transcurrido de aquel cruce del 15 de abril de 2007 cuando apareció vacío por derecha, llegó al área y, ante la salida de Carrizo, se la cruzó sin titubeos ni imprecisiones. Otra asociación inevitable, hace muy poco, ante el mismo rival y en parecido lapso de juego, otro jugador de Boca falló.
El rendimiento de Pablo en el primer semestre de 2014, ciertamente, no fue el mejor. Bianchi decidió ponerlo de volante central, la evidencia es que el lugar que mejor le ha sentado en su carrera fue el de volante por derecha. Ahora bien, si vamos a hablar de rendimientos, varios otros debieran irse antes que él. Claro está que su salida no es cuestión de rendimientos.
Se habla solo del primer semestre porque en el segundo lo borraron, lo postergaron, lo olvidaron, lo humillaron, lo vejaron. Que haya estado un chiquilín como Cristaldo en partidos en que a Ledesma ni siquiera se lo concentró es una vergüenza con la que deberemos vivir todos los bosteros.
¿Por qué un grande como Pablo se va de la manera en que se va? Su primer pecado es ser un gran amigo del mejor jugador que hayamos tenido en, por lo menos, por no ir demasiado lejos, los últimos veinte años. Un ídolo. El mismo que meses atrás también tuvo que dejar el club de un modo que su grandeza no merecía. Así están las cosas, así se maneja Boca hoy. Quien quiera oir que oiga, quien quiera entender que entienda, Román no se fue de Boca porque quisiera, se fue porque lo empujaron. Si le pasó a Román, ¿cómo no iba a poder pasarle a Pablo?
El detonante, el segundo de sus pecados o más bien la excusa, podrá ser aquella actitud de Pablo que lo dejó expuesto. Le pasó por caliente. Le pasó por buen pibe. Repasemos. ¿Cuál es la sinopsis, el núcleo, el extracto, el nudo, la sustancia de lo que dijo Pablo Ledesma en aquella ya célebre conferencia de prensa del jueves 6 de marzo de 2014? Aquí va:
Si me lo permiten, hoy quisiera hacerles una pregunta yo a ustedes. Salió en un diario deportivo (Olé) que un jugador de Boca dice que con Falcioni jugábamos a la segunda pelota y con este técnico (Carlos Bianchi) no se sabe a qué jugamos. A mí me gustaría saber quién es ese jugador. Que hayamos estado con Falcioni, quedamos cuatro: Riquelme, Rivero, Orion y yo, Pablo Ledesma. Yo no fui, Román sé que no fue, me cambio al lado de Rivero hace dos años y sé lo que piensa, con Agustín (Orion) no hablé”.
Los (putos-reputos-un-millón-de-veces-putos) periodistas reaccionaron corporativamente con la velocidad de un rayo. Cualquier periodista que se precie de tal tiene incorporada desde chiquito una tara, una miseria: la “no revelación de las fuentes”. Por lo general, no esgrimen ese principio en preservación de la sana información pública, el fundamento que dio origen a una norma legal contemplada en la mayoría de los sistemas de derecho. No, qué va. Más bien se sirven de él. A veces, para tirar sobre el tapete cualquier verdura sin asumir el compromiso de hacer saber de dónde lo sacaron. Otras muchas, para constituirse en voceros (nunca gratis) de siniestros oscuros solapados personajes (dirigentes, entrenadores, jugadores) que prefieren permanecer en las bambalinas, porque son incapaces de sostener a cara descubierta lo que echan a rodar desde ese bajo anonimato.
Pablo fue el que, en su rapto tan poco político, inoportuno, errado en las formas, reclamó claridad, transparencia, fair play. Y lo convirtieron en el villano de esta novela. Lo estigmatizaron. Una cabal demostración, muestra gratis de las condiciones en que vivimos. Somos prisioneros de un maligno poderoso poder (discúlpese la redundancia en haras del énfasis) que nos manipula. Nos hacen creer lo que quieren, lo que les conviene que creamos.
Felicitaciones, soretes pestilentes. En menos de seis meses se libraron de Riquelme, de Bianchi (su permanencia era inviable, su desgaste era irreversible) y hasta de Ledesma. Deben sentirse satisfechos. Deben creer que los que les quedan adentro son aliados pero tengan cuidado, los humanos somos muy volubles y algunos más que otros. Tienen las manos desatadas. Ahora, ganen algo, si pueden. Porque miren que en los últimos años viene más bien de sequía, la cosa.


Perdón, Pablo. Perdón en nombre de Boca. Te lo pide alguien con 62 años de edad y casi los mismos de hincha, además de 47 de socio. Fueros que algunos más notorios y encumbrados no podrían exhibir con legitimidad y honradez. No te merecías tal destrato, tal falta de respeto. Sos buen jugador y sos buena gente. Nos diste mucho. Fuiste profesional intachable y fuiste leal al club, siempre. Que te quede claro, somos muchos los que te lo reconocemos, te valoramos y no vamos a olvidarte.

lunes, 1 de diciembre de 2014

GUILLE NOS REGALÓ UN PUNTITO

Todavía estamos en shock. Todos. El duelo no ha sido elaborado. De modo que era previsible que el Boca que saliera a cumplir en la cancha de Lanús iba a ser un grupo disperso, vacío, entregado a su suerte. Estuvimos para el desastre y haber terminado llevándonos un punto obsequiado por el rival no dio más que para dar las gracias e irnos silbando bajito, manos en los bolsillos.
Un minuto y ya estábamos abajo. Por añadidura, como consecuencia de una cagada enorme. No se puede entender qué quiso hacer el Chiqui Pérez ante ese pelotazo fácil de Gómez, si la quiso dejar pasar o si calculó mal, lo cierto es que por detrás apareció el Laucha Acosta, con Marín y Orion muy desarmados y nos vacunó de entrada.
Mientra estuvo en la cancha, se nos hizo un problema insoluble, el Laucha. Pensar que ese muchacho, en el tiempo que estuvo con nosotros, se desgarraba cuando bajaba del micro y no le hacía un gol ni al Arco Iris.
Seamos conscientes de que en los noventa minutos, se jugó como quiso Lanús. Cuando apretaron, daba la sensación de que nos pasaban por arriba. Cuando nos dejaban la pelota, estaba latente la posibilidad de que nos acostaran con el primer contraataque bien urdido.
Nosotros tuvimos, en el primer tiempo, una en la que el Chapa Fuenzalida recibió en el área pero giró al revés, se enredó y perdimos. Después, un arranque de Jony Calleri por derecha, centro pasado, el Pachi Carrizo demoró una barbaridad en acomodarse y decidir qué iba a hacer y al final, el Puma Gigliotti disparó una masita.
Jony y el Chapa fueron de lo más rescatable que tuvimos. Pachi fue el que más se movió pero eternamente acelerado, confuso. En cuanto al Puma, en fin, se entiende que el Vasco haya querido darle una revancha pronta. No es que uno avale esa bandera que le pusieron en Casa Amarilla pero va a ser difícil que el Puma encuentre el camino del retorno, tuvo una “gaffe” de esas de las que no se vuelve. Trascendió que lo pretende el propio Lanús. ¿Lo envolvemos en celofán y lo atamos con una cinta azul, moño grandote?
Nos habían volteado en el primer round y nos aplicaron lo que parecía el KO, el tiro de gracia en otro momento clave, al borde del final del primer tiempo. Es verdad que Lanús movió muy bien la pelota con participación de varios jugadores pero... ¿dónde estaban los nuestros? Y, se habían quedado en el vestuario visitante del Estadio Antonio Vespucio Liberti (también llamado maliciosamente “Estadio Teniente General Jorge Rafael Videla”). Romero nos apareció por la derecha sin nadie que lo molestara, la puso al medio y llegó otra vez el Laucha. ¡Dos goles en 45 minutos nos hizo el Laucha! ¡Y no se desgarró!
En la segunda mitad Lanús pensó en eso que les encanta a todos los equipos del mundo: nos prestó la bola para que nos desgastáramos y esperó para clavarnos la última banderilla. Anduvimos cerca del área de ellos por mucho tiempo y algunas tuvimos pero de ellos fueron las más claras. Por ejemplo, esa que el Laucha tiró por arriba del travesaño. La mejor nuestra, la más elaborada, fue esa que mandó Insúa desde la izquierda, dejó pasar Jony y terminó con zurdazo bajo de Pachi al lado de un palo. También, poco antes, un cabezazo desviado de Fuenzalida. La más difícil que tuvo Orion fue... ¡un cabezazo del Chiqui Pérez! Gran esfuerzo le demandó a Agustín mandarla al corner. ¡Ay, mamá!
Los ingresos de Cristaldo y sobre todo de Luciano Acosta fueron, en cierto modo, un revulsivo. Se fueron el barullero Pachi y el siempre inexpresivo, el frígido Castellani. Pueda ser que Lucianito retome el buen camino, últimamente nos había desencantado. Hasta estuvo cerca del gol con un cabezazo, Luciano, tras una mala salida de Marchesín.
La jugada del primer gol nuestro la comenzó Luciano, la siguió bien Calleri, con diagonal hacia afuera, pausa y descarga. Muy buen zurdazo de Pochito Insúa, después de fabricarse el espacio con una finta. Linda definición. Lástima lo que iba a pasar después con Pochito. A continuación del gol contamos con un tiro de Cristaldo desde afuera que sacó al corner Marchesín.
El dato fundamental del segundo tiempo, la primera explicación del resultado final fue el cambio que metió Guillermo a los 34 minutos: adentro Somoza, afuera el Laucha. Mensaje inequívoco, bajamos la persiana, aguantamos, no se juega más. Puede salir pero cuando no sale, el técnico queda como el boludo de la película, querido Guille.
El partido pudo haberse terminado con ese tiro de Romero en el palo, después de que Cubitas tocara para atrás con todos los del fondo yendo hacia adelante, forzando la salida desesperada de Orion. En los últimos días más de un cofrade me ha hecho conocer su opinión en cuanto a que contra River debió haber estado Cubas. La idea sí que era seductora pero implicaba un riesgo para el propio chico, Cubas es muy nuevito, recién está saliendo del cascarón. En Lanús vimos la peor versíón de Cubitas que hayamos conocido, el partido se lo llevó puesto. Imaginemos que ese regalito que le hizo a Romero lo hubiese hecho en la cancha de River y hubiese finalizado en gol, ahora estaríamos en presencia de un caso de mortalidad infantil.
Quedamos adentro del microondas con la expulsión de Insúa por un patadón a Benítez. Impotencia, descarga de tensiones, exceso de revoluciones, es humano pero nos dejaste con diez, Pocho. Si te bajás de la moto, estarás en condiciones de ser un jugador mucho mejor del que sos.
Por cierto, no era de esperar que un minuto más tarde, a los 41, empatáramos. Muy buena corrida de Luciano, aprovechando el espacio que le dejaron Araujo y Somoza para irse derechito al área. Es de valorar que no sucumbió a la tentación de terminarla él sino que miró y la tocó al medio para que Jony, que llegaba, nos abrazara a ese 2-2 ni soñado y ya inamovible.
.........
El sábado fui a la cena anual del Departamento de Cultura en que se celebraban los 50 años del título del 64 (estuvieron el Rata, Silvio y el Loco Pianetti) y los 25 de la Supercopa del 89 (estuvo Juan Simón). Martucci habló en nombre de la conducción del club con una euforia que por un momento me hizo pensar que nos habíamos clasificado finalistas de la Sudamericana. Y un periodista partidario de discutida reputación casi que le arrebató el micrófono a Tato Aguilera, maestro de ceremonias, arengó a cantar por “el Vasco y su ballet” y prometió que en 2015 ganamos la Libertadores. Le tomo la palabra.


EL BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 3, CHIQUI 2, FORLÍN 4, INSÚA 4, FUENZALIDA 5, CUBAS 3, CASTELLANI 3, CARRIZO 4, CALLERI 6, GIGLIOTTI 3 (FI), CRISTALDO 5, LUCIANO ACOSTA 6, JOEL ACOSTA NC.

viernes, 28 de noviembre de 2014

actual ONCE DÉCADAS

   Estoy deprimido. A la mañana fui a Boca por razones de laburo pero desde que volví no tengo ganas de salir a la calle. Sólo voy a hacerlo más tarde para pasear a Celedonio, mi perro (no mi "mascota", mi perro). No tengo ganas de prender la radio. Estuve escuchando a Gardel, Troilo, D'Agostino-Vargas, Di Sarli y Gobbi hasta que me cansé. Miré canales de series hasta que me aburrí. No quiero ver canales de aire ni de noticias ni muchos menos de deportes. No quiero meterme mucho en internet ni en facebook.
   Se me ocurrió, para que sigan pasando las horas, armar una selección por cada una de las once décadas de vida de Boca. No vale repetir jugadores en más de una década. A los efectos correspondientes, se puede dejar fuera al mejor de un puesto en una década si resulta más conveniente ponerlo en la siguiente o en la anterior para que entre uno que haya sido el segundo o el tercero. Vale poner a uno en un puesto que no haya sido el más habitual suyo para no quede de lado o para darle lugar a otro que merezca estar.
   Hay jugadores prohibidos. Por ejemplo, un 3 corneta que jugó entre 1973 y 1977 que ahora lo pusieron de adorno en las transmisiones de los partidos y que los otros días lo fajaron (¡qué barbaridad!) y que empieza con T. Un 9 que jugó entre 1978 y 1984 actual técnico desocupado y que empieza con G. Un 6 que jugó de 1980 a 1984 ex técnico (naturalmente eyectado por el sistema) que ahora es panelista de ciclos más humorísticos que otra cosa y que empieza con R. Un actual prestigioso comentarista que de joven hacía gestos provocativos y que empieza con L.
   Aquí vamos...

1905-1914
Lorenzo Etchart; Juan Garibaldi y Horacio Lamelas; Policarpo Martínez, Marcelino Vergara y Máximo Pieralini; Pedro Calomino, Enrique Bertolini, Arturo Penney, Donato Abbatangelo y Francisco Taggino.
Penas: quedan fuera José De los Santos, Rafael Pratt, Miguel Elena, Arnulfo Leal... (entre otros).
1915/1924
Américo Teoriere; Ludovico Bidoglio y Ramón Mutis; Alfredo López, Mario Busso y Alfredo Elli; Domingo Tarasconi, Antonio Cerrotti, Alfredo Martín, Alfredo Garasini y Dante Pertini.
Penas: quedan fuera los uruguayos que venían el domingo y se volvían a la noche en el vapor de la carrera (1914/16), Enrique Brichetto, Antonio Cortella, José Ortega, Pablo Bozzo... (entre otros).

1925/1934
Juan Yustrich; Moisés y Bibí; Ángel Medici, Manuel Fleytas Solich y Gerardo Moreyras; Donato Penella, Delfín Benítez Cáceres, Francisco Varallo, Roberto Cherro y Mario Evaristo. Director técnico: Mario Fortunato.
Penas: quedan fuera Esteban Kuko, Juan Evaristo, Antonio Alberino, Vicente Cusatti... (entre otros).

1935/1944
Claudio Vacca; Domingos Da Guía y Víctor Valussi; Carlos Sosa, Ernesto Lazzatti y Pedro Arico Suárez; Aníbal Tenorio, Ricardo Alarcón, Jaime Sarlanga, Severino Varela y Raúl Emeal. Director técnico: Alfredo Garasini.
Penas: quedan fuera Luis Sánchez, Julio Benavídez, Juan Estrada, Yiyo Carniglia, el Nano Gandulla... (entre otros).

1945/1954
Julio Musimessi; José Marante y Rodoldo De Zorzi; Francisco Lombardo, Eliseo Mouriño y Natalio Pescia; Mario Boyé, Pío Corcuera, José Borello, Herminio González y Mariano Sánchez. Director técnico: Ernesto Lazzatti.
Penas: quedan fuera el Comisario Colman, Perique Edwards, Héctor Otero, el uruguayo Rosello... (entre otros).

1955/1964
Antonio Roma; José Silvero y Silvio Marzolini; Carmelo Simeone, Antonio Rattin y Orlando Peçanha de Cavalho; Ernesto Grillo, Angel Rojas, Paulo Valentim, Norberto Menéndez y Alberto González. Director técnico: Adolfo Pedernera.
Penas: quedan fuera Tito Cucchiaroni, Luis Cardoso, el peruano Benítez, el profesor D'Amico... (entre otros).
1965/1974
Rubén Sánchez; Rubén Suñé, Julio Meléndez, Roberto Rogel y Armando Ovide; Orlando Medina, Norberto Madurga y Osvaldo Potente; Ramón Ponce, Alfredo Rojas y Enzo Ferrero. Director técnico: Alfredo Di Stefano.
Penas: quedan fuera Cacho Silveira, el Loco Pianetti, el Tano Novello, el cordobés Curioni... (entre otros).

1975/1984
Hugo Gatti; Vicente Pernía, Francisco Sa, Roberto Mouzo y Miguel Bordón; Jorge Benítez, Marcelo Trobbiani y Diego Maradona; Ernesto Mastrangelo, Carlos García Cambón y Darío Felman. Director técnico: Juan Carlos Lorenzo.
Penas: quedan fuera Marito Zanabria, el Toti Veglio, el Ruso Ribolzi, el Loco Salinas, el Mono Perotti... (entre otros).
1985/1994
Carlos Navarro Montoya; Diego Soñora, Juan Simón, Alejandro Giuntini y Carlos Mac Allister; José Luis Villarreal, Blas Giunta, Alberto Márcico y Carlos Tapia; Sergio Martínez y Gabriel Batistuta. Director técnico: Óscar Tabárez.
Penas: quedan fuera Quique Hrabina, el Tano Passucci, Cuciuffo, Marchesini, Gardelito Medero, Fabián Carrizo, Marangoni... (entre otros).
1995/2004
Óscar Córdoba; Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Walter Samuel, Rodolfo Arruabarrena; Diego Cagna, Mauricio Serna, José Basualdo; Juan Román Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Carlos Tevez. Director técnico: Carlos Bianchi.
Penas: hay que correr de década al Loco Palermo para que entre Carlitos Tevez, quedan fuera Caniggia, Cristian Traverso... (entre otros).

2005/2014
Roberto Abbondanzieri; Facundo Roncaglia, Rolando Schiavi, Daniel Díaz, Clemente Rodríguez; Sebastián Battaglia, Fernando Gago, Fabián Vargas; Federico Insúa; Marcelo Delgado y Martín Palermo. Director técnico: Alfio Basile.
Penas: quedan fuera Rodri Palacio, Pablito Ledesma, Bilos (de notable rendimiento con Basile), Caranta (que jugó gran copa en el 2007), Russo (último DT ganador de la Libertadores), Falcioni (DT campeón invicto)...
Perdón por todas las omisiones.



Y... LO PERDIMOS NOSOTROS

   Quince segundos de juego y penal a favor. Escenario soñado. De yapa, dos jugadores de ellos amonestados en lugares clave de la cancha, un defensor y el 5. Era el momento de aplicar el mazazo mortal pero la dejamos pasar.
   Muy mal, lo pateó el Puma. Una masita, previsible, fácil. ¿Qué le vamos a decir? Jugadores mejores que él han fallado penales y seguirán fallando. Eso sí, quedó marcado. Se le va a hacer sumamente difícil, al Puma, remontar esta cuesta. Es de esos mojones que nadie se olvida, cicatriz indeleble y además, el penal no fue lo único.
   En realidad, cuatro de las cinco posibilidades concretas que tuvimos en el gashinero lo tuvieron por protagonista al Puma. La segunda después del penal es más difícil de entender. Luego de ese rebote frontal que dio Barovero como consecuencia del remate del Pachi Carrizo le quedó servida, al Puma y la tiró afuera. Al final del primer tiempo estuvo ese cabezazo, llegando por el segundo palo y tirándose hacia adelante, que también se le fue afuera, al lado del palo izquierdo (la otra, al lado del palo derecho). Aparte, estuvo esa que metió de cabeza y que se anuló por off side que no fue. El tal Iván Rossi levantó mal su banderita. Viene pasando seguido y en particular contra los que te jedi que pitos y banderitas se equivocan contra nosotros pero qué le vamos a hacer, son humanos aunque nos cueste creerlo.
   Fuera de las de Gigliotti, estuvo ese cabezazo de Calleri, en anticipo, por arriba del travesaño, tras tiro libre servido por Nico Colazo. Aquí no hay reproches, Jony anticipó muy bien pero no tenia muchas posibilidades de elegir la dirección deseada.
   Quedamos abajo a los 16 minutos en una jugada que de algún modo se veía venir, porque ya antes Vangioni nos había aparecido muy solo por izquierda. Pareciera que le quiso pegar al arco, Vangioni, con tan buena suerte para él que le salió un pase a Pisculichi, un tipo que le pega tan bien como Pisculichi quedó de frente al arco con espacio y la puso, abajo, a la derecha de Orion, inalcanzable.
   Parejo, el primer tiempo, por oportunidades. Pelota repartida. Ellos tenían mejores asociaciones, porque el medio juego nuestro no estaba equilibrado. Meli se juntaba mucho con Erbes y a la derecha nuestra quedaba mucho espacio para que se juntaran Rojas y Vangioni más, a veces, Pisculichi o Gutiérrez.
   Lo nuestro era más sobre la base de arrestos individuales. El Pachi Carrizo tuvo dos arranques más que prometedores, la jugada previa al penal, que fue una corrida incontenible de él por izquierda y después, esa diagonal con buen derechazo, la ya aludida que Barovero no retuvo y se lo perdió el Puma. Pero le faltó continuidad, al Pachi. Lo suyo fueron fogonazos. Y Jony Calleri se movió bien, saliendo y llevándose gente para fabricar claros pero en general quedó lejos del área y volantes nuestros en posición de ataque aparecieron pocas veces. Una fue la de Meli, la del penal, Rojas no lo vio llegar por detrás de él y lo enganchó, sin dudas. Otra fue la de Fuenzalida, por derecha, previa al último cabezazo chingado de Gigliotti. Eso fue cuando ya se había ido Gago.
   Fue el golpe de gracia, la lesión de Gago en el primer tiempo. No porque Fernando estuviese jugando un gran partido, nada de eso pero sabemos que es el único que, llegado el caso, puede generar circulación fluida, elaboración, un pase (uno) que sorprenda. El Burro Martínez afuera desde el primer partido, el Negro Chávez en el banco, averiado y encima, Gago. Andamos con lo puesto, que se nos caigan tres soldados juntos es una ventaja que no podemos dar.
   Por conformación técnica, lo más parecido a Gago que tenemos es Castellani. El Vasco no le tuvo fe y sus razones tiene. Castellani, desde que está con nosotros, carretea, carretea y no despega nunca. El elegido para ir a la cancha resultó el Chapa Fuenzalida y los acontecimientos posteriores iban a demostrar que fue un error del Vasco. El Chapa se paró por la derecha y salvo esa llegada al área que derivó en el cabezazo de Gigliotti, no se lo iba a ver. Delantero no es, el Chapa pero volante pareciera que tampoco. Tácticamente, parecía que con él podíamos compensarnos mejor por el costado suyo pero en definitiva, resignamos demasiado peso en los últimos metros de cancha.
   Todo el partido, en lo que a Boca respecta, se condensó en el primer tiempo. En el segundo no llegamos jamás, ni un remate franco al arco, si Barovero se quedaba en el vestuario daba lo mismo. Para peor, nos creció el uruguayo Sánchez en otro sector de la cancha que no tenemos bien cubierto. Ya se vio otras veces, por ejemplo en el primer tiempo con Cerro Porteño allá, aunque hayamos terminado ganando 4-1. ¿Quién es el volante de Boca por izquierda? Nadie. El Pachi no, porque cuando va por ahí juega adelantado. El Negro Chávez, cuando está, tampoco, porque es delantero. Gago tampoco, porque se lo puede imaginar de muchas cosas pero nunca de carrilero por izquierda.
   La verdad es que, si repasamos el segundo tiempo, habremos de concluir que la sacamos barata. Ellos tuvieron dos, cuatro, cinco... Contra ninguna. Bajó bastante el rendimiento de Calleri. Por momentos se compartió la posesión pero el que llevaba la pelota era el Cabezón Meli, a veces hasta el propio Gigliotti. No, esa no es manera.
   La entrada de Chávez por Fuenzalida va a dar que hablar, en los próximos días. El Negro hizo lo que pudo, no estaba entero, no solucionó nada. El Chapa tuvo 26 minutos de cancha, desde los 40 del primero hasta los 21 del segundo. Queda como que lo prendieron fuego. El Vasco hizo lo que creyó mejor, en el primer cambio y en el segundo y es legítimo pero pocas veces los técnicos se animan a poner un tipo en medio del partido y a continuación, sacarlo. El jugador queda muy expuesto. Este gil que escribe recuerda que una vez el Toto Lorenzo lo hizo con Doroni, para peor un pibe, en un partido con Independiente. Doroni nunca más iba a aparecer en la primera de Boca.
   ¿Qué más? Castellani entró a los 39 del segundo tiempo. No valía la pena hacer ese cambio a esa altura del partido. No, que nadie vaya a creer que esto es un reclamo de que Castellani debió haber entrado antes. Sinceramente, poco cabe esperar de Castellani. No tiene pasta de héroe, más bien sí de oficinista. ¿Quién podría suponer que Castellani va a torcer la historia? En el último instante se fue expulsado el Cata Díaz por un patadón de impotencia, postrer imagen del naufragio, fiel radiografía de Boca.
   “El domingo tenemos una final con Lanús” o algo así dijo el Vasco y está bien, como discurso hay que aceptárselo. Sí, claro, tenemos que lamernos las heridas y seguir pero él y nosotros sabemos que no es tan sencillo, lo que perdimos es mucho, duele, pesa. Entre otras cosas, por la comprobación de que lo tuvimos servido en bandeja, así que lo perdimos nosotros. Ocho partidos con los que te jedi este año y, por h o por b, no ganamos ninguno...


EL BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, FORLÍN 5, CATA 4, COLAZO 4, MELI 4, PICHI 4, GAGO 5, CARRIZO 6, CALLERI 4, GIGLIOTTI 2 (FI), FUENZALIDA 3, CHÁVEZ 4, CASTELLANI NC.

lunes, 24 de noviembre de 2014

OTRO BUEN TRABAJO

Todo el partido quedó condicionado por el cagadón que se mandó el arquero de ellos en el minuto 4 y que nos regaló uno de los viejos y queridos “goles de vestuario”. Lo que cabe remarcar es que Jony Calleri fue a presionar porque se ve que se había estudiado el hecho de que Independiente sale mucho con pelota por abajo desde el fondo y se trabajó sobre eso. Ya se había logrado frente a Defensa y Justicia.
Independiente acusó el golpe y nos movimos con tranquilidad durante todo el primer tiempo. Lástima que no los liquidamos ahí mismo, porque tuvimos oportunidades. Como la volea chingada del Puma Gigliotti con zurda, después de que Pachi Carrizo llegara al fondo por izquierda. Como la del Chapa Fuenzalida a la carrera, también pifiada, por derecha, después de que la armaran muy bien Jony, que la bajó y el Puma, que la abrió. Como la de Calleri, que perdió con Rodríguez cuando intentó la gambeta larga hacia afuera, después de una muy buena asistencia de Castellani. Como la de Insúa, que se desvió en uno de ellos y terminó en corner, tras una excelente apertura de Cubitas y otra aparición del Pachi por izquierda.
Sucede así, que cuando se dejan pasar tantas, a la primera de cambio te encontrás con que te empataron. Y no se había llegado a los 10 del segundo tiempo. Muy mala salida del Chiqui Pérez, que en general anduvo bien pero que con esa sola complicó el partido. Se la dejó servida a Pisano para que enganchara y sacara el zurdazo. Una distracción defensiva que costó caro y que no fue la única, porque un rato después, estando 1-1, nos dormimos... ¡en un saque lateral! Y permitimos que Mancuello se nos metiera como Perico por su casa por el medio, hasta las barbas de Trípodi. En el último instante lo molestó Grana desde atrás, menos mal, la tiró por arriba. Era para morirse si, de la nada, quedábamos perdiendo semejante partido.
Ya por entonces Independiente estaba con diez, porque Bellocq cortó un contraataque con mano y se ganó la segunda amarilla. ¡Qué tristes las declaraciones de Almirón! Les pasa a muchos técnicos y jugadores, que se ponen en ridículo con sus lloriqueos post-derrota. La expulsión de Bellocq no hay manera ni de empezar a discutirla, el árbitro no tenía más remedio que echarlo. ¡Y decir que si era un jugador de Boca seguro que no lo echaba!... Pobre hombre, carece de dignidad en la derrota, no sabe perder.
Once contra diez, superamos el impacto por el gol recibido y, al margen de la de Mancuello, volvimos a mandar. El segundo gol fue un contraataque fulmíneo, otra vez con el protagonismo del Pachi, que anda bien, como con Arsenal, pudo haber tenido minutos con River. Le ganó a Zárate y se fue derechito al hueso, el Pachi, con la virtud de que no bajó la cabeza, no perdió visión periférica y, cuando le salió el arquero, le sirvió el doblete a Jony.
En el tercero, ya con ellos desarticulados, volvió a aparecer Pachi para meter un muy buen centro y que también el Puma se sacara el gusto, metiera su cabezazo ganador y no se fuera a su casa cargado.
El Vasco volvió a meter muchos suplentes, como era de prever y los jugadores le respondieron. Fue una buena producción de Boca, el Boca alternativo, con una victoria incuestionable por donde se la mire y buenas respuestas individuales. Buena prestación del doble 9 que no es tan “doble 9” porque no se trata de dos tanques que obligan a todos los demás a jugar para ellos, sino que Jony es un 9 que sale, que puede arrancar desde atrás, que se asocia. Es de mucho valor para el Vasco comprobar que la fórmula Calleri-Gigliotti es una alternativa a considerar.
De Pachi ya quedó dicho casi todo, con la sola enunciación de su participación en jugadas clave. Fue directo, vertical. Desequilibró uno contra uno. No revoloteó tanto por el medio, como contra Arsenal, sino que se movió casi siempre por la banda izquierda y fue decisivo.
Después de algún tiempo, jugó muy bien Insúa, aunque se le pueda anotar ese horrible remate que le salió en el segundo tiempo, desde buena posición, es de imaginar que la pelota le hizo algún sapito inesperado. Pero anduvo realmente bien, Pocho y vale mencionarlo porque en realidad, a continuación de aquel desgarro que sufriera con Huracán por la Copa Argentina y de haber perdido el puesto con Nico Colazo, no lo habíamos visto en este nivel. Se pareció al del primer semestre del año, cuando era uno de los mejores jugadores que teníamos.
Anoche me puse a ver un rato Fútbol Permitido, programa en el cual destacan claramente las gambas de Alina Moine. Un joven panelista cuyo nombre no tengo incorporado dijo que con Cubas se está en presencia de un jugador que va a hacer historia. Hamilton, Rossi y los demás lo pararon bien, Cubitas tiene por ahora muy poco recorrido. Me permito señalar, en apoyo de la idea de este joven panelista, que lo que impresiona de Cubas es que juega como un veterano. No corre de más, se para bien, toma atajos, llega justo y utiliza muy bien el cuerpo. Y distribuye no sólo con prolijidad sino con sentido de profundidad. Que no se pinche.
Correcta la zaga central más allá de la chambonada del Chiqui previa al gol de ellos, Grana acompañó y hasta se ganó algunos aplausos. Trípodi jugó después de mucho tiempo y no tuvo trabajo pero se lo vio atento, enchufado, sin titubeos. Castellani, siempre igual, deja ver que sabe jugar, que tiene un pie derecho muy sensible y hasta corre mucho pero no se gana el lugar que se tiene que ganar en el funcionamiento ofensivo del equipo. Fuenzalida pareciera que no terminó de entender de qué tenía que jugar, suele pasarles a los jugadores a los que los mueven mucho de posición. El Cabezón Meli lo reemplazó con el esfuerzo de siempre pero está menos claro y preciso que poco tiempo atrás.
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Es una vergüenza que para este partido ni siquiera se lo haya concentrado a Pablito Ledesma. Un destrato, una falta de respeto que de ninguna manera se merece. Y que el Vasco se deje de joder con eso de que todas las decisiones que toma son “futbolísticas”. Él mismo bromea con que el setenta y cinco o el ochenta por ciento de sus declaraciones públicas son mentiras pero que no nos tome por boludos. Antecesores suyos lo han hecho pero de él, siendo tan buen tipo como lo es, esperamos otra cosa.
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Certeras declaraciones de Angelici. Por primera vez en mucho tiempo, creo que por primera vez desde que asumió, me sentí representado por mi presidente. Me hubiese encantado saber qué carajo pensaba cuando se aprobó esa aberración de los treinta equipos. Por otra parte, que “consensúe” con Crespi. Queda muy feo que el presidente de Boca milite en un bando y el vicepresidente segundo en el otro.
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En el campeonato pasado, si le hubiésemos ganado a River ese partido que perdimos 1-2, en cuyo transcurso el único gol legítimo e inmaculado fue el nuestro, hubiéramos sido campeones, un punto por arriba de los que te jedi. En este campeonato, si no hubiésemos perdido ese partido que le ganábamos a Racing, se interrumpió por lluvia y nos olvidamos de presentarnos a la reanudación, en este momento estaríamos compartiendo la punta con Lanús y los que te jedi, un punto por arriba de Racing. Dicho esto para ilustrar la comprobación de todo lo que regalamos, todo lo que dejamos pasar. Es para pegarse un tiro en las bolas.  

   EL BOLETÍN: TRÍPODI 5, GRANA 6, ECHEVERRÍA 6, CHIQUI 5, INSÚA 7, FUENZALIDA 4, CUBAS 7, CASTELLANI 5, CARRIZO 7, CALLERI 7, GIGLIOTTI 6 (FI), MELI 5, LUCIANO ACOSTA NC, BRAVO NC.

   

sábado, 22 de noviembre de 2014

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA E INDEPENDIENTE: 78

Arqueros
Bellocq, José: 1909/10 - 1911/12
Rigante, Roberto: 1981 - 1977/78
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/1994 - 1973/75 y 1976/80
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 2004/05
Ustari, Oscar Alfredo: 2012/13 - 2005/07

Marcadores laterales derechos
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 - 1978
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1995/98, 2000/01 y 2004/05

Back derecho - primeros marcadores centrales
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 - 1950/53
Bertolotti, Andrés Arturo: 1973 - 1970/72
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1971/75
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 2005/06

Backs izquierdos – segundo marcador central
Ochoa, Balbino: 1915 - 1908/12
Capelletti, Victorio: 1916/21 - 1914/15
Lanata, Agustín José: 1918 - 1912
Silveira, Alcides Vicente: 1963/68 - 1960/62

Marcadores laterales izquierdos
Bendazzi, Juan Alberto: 1946/53 - 1957/58
Bertolé, Ricardo Heriberto: 1973/75 - 1975/77
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1977/80
Domenech, Adrián Néstor: 1987/89 - 1981
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 2012/14

Half derecho
Evaristo, Juan: 1931/32 - 1933

Volantes centrales
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1981
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1982/88
Mancuso, Alejandro Víctor: 1993/94 - 1997/98
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90 y 1994/96 - 1996/99
Cascini, Alfredo Raúl: 2002/05 - 1993/95 y 1996/2000
Vargas, Fabián Andrés: 2003/06 y 2007/09 - 2012/13

Half izquierdo
Vilanoba, Enrique: 1944/48 - 1949/50

Volantes mixtos derechos
Adorno, Ramón Toribio: 1973 - 1969/73 y 1978
Acuña, Roberto Miguel: 1994/95 - 1995/97
Cagna, Diego: 1996/99 y 2003/05 - 1992/96
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1998/99
Vigna, Hernán: 1998 - 2003
Ortemán, Sergio Daniel: 2007 - 2006
Méndez, Jesús José David: 2010 y 2013 - 2014

Volantes mixtos izquierdos
Savoy, Raúl Armando: 1969/71 - 1963/68
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68 y 1970 - 1977/80

Enganches
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1983/87 y 1992
Insúa, Federico: 2005/06 y 2009/10 - 2002/03, 2004/05 y 2014
Gracián, Leandro: 2007/09 y 2011 - 2010/11

Medias puntas
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1981/82
Rudman, Silvio Gabriel: 1994 - 1991
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1995

Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1910
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1912/13, 1918 y 1922/28
Paz, Néstor Andrés: 1948/49 - 1941/43
Navarro, Juan Carlos: 1953/55 - 1950/51
López, Oscar: 1966 - 1957/59
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1986
Giménez, Christian: 1998/2002 - 2003/04
Cángele, Franco Darío: 2003/04 y 2013 - 2005

Insiders derechos
González, Martín: 1913 - 1913
Bozzo, Pablo: 1918/23 - 1924
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1945/46
Gil, Rubén Joaquín: 1953 y 1956 - 1952
Abeledo, Ramón Gregorio: 1964 - 1956/62

Centrodelanteros
Leal, Arnulfo Horacio: 1913 - 1909
Colla, Enrique: 1915/17 - 1911/13
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1951/52
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1979/80
Outes, Norberto Daniel: 1980/81 - 1975/80
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1982/83
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1992/93
Mohamed, Antonio Ricardo: 1991/92 - 1992/93
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80 y 1981/84 - 1993/94
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1991/95 y 2000/01
Barijho, Antonio Daniel: 1998/2001 y 2003/04 - 2006
Marioni, Bruno: 2007 - 1999/2000, 2001 y 2003
Riaño, Claudio Maximiliano: 2013/14 - 2014

Insiders izquierdos
Di Leo, Américo: 1938/40 - 1942/43
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1949
Grillo, Ernesto José: 1960/66 - 1949/57

Punteros izquierdos
Rovito, Carmelo: 1926 - 1923/25 y 1926/27
Evaristo, Mario: 1926/31 - 1932/33
Orsi, Raimundo Bibiani: 1936 - 1922/28 y 1935
Panasci, Victorio Antonio: 1952 - 1949/50
Tarabini, Roberto Aníbal: 1971 - 1966/70
Barberón, Alejandro Esteban: 1988/90 - 1981 y 1984/88

DIRECTORES TÉCNICOS: 10
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1957/58 y 1969
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1968
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1971
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 1981/82 y 1995
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1976/79, 1983/84, 1985/87, 1990/91 y 2003/04
Menotti, César Luis: 1987 y 1993/94 - 1996/97, 1998/99 y 2005
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 1994/95 y 2013
Borghi, Claudio Daniel: 2010 - 2008
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996(interino) - 2010(interino)*
Falcioni, Julio César: 2011/12 - 2005/06


*: En dupla con Pavoni, Ricardo Elvio

viernes, 21 de noviembre de 2014

SABOR A NADA

¡Qué bodrio! Supongamos que uno se pone a ver por televisión este mismo partido, así jugado (o no jugado) pero que los protagonistas no fuesen Boca-River sino, digamos, Lanús-San Lorenzo o Chelsea-Fulham o cualesquiera otros dos equipos. Antes de la media hora, cambiamos de canal y no volvemos más, seguramente.
El que no quiso jugar fue River y está bien. Hicieron lo que creyeron que les convenía, parecían Capiatá. Cortaron, enredaron, demoraron... Les salió perfecto. Boca no encontró la punta de la madeja.
Podríamos decir que Trucco no arbitró el partido sino que “lo sacó”, que ellos hicieron demasiados foules (apunté 12 en el primer tiempo y 15 en el segundo), que Ponzio pudo haber sido expulsado, que Vangioni sacó de la cancha al Burro Martínez de entrada, que Maidana debió haber estado amonestado desde mucho antes. Detalles que no nos pueden desviar del foco y el foco es que Boca no supo cómo.
El que tiene que poner en marcha al equipo es Gago. Repasemos la formación y rápidamente comprobaremos que otro no hay. Y Fernando jugó un partido que podemos conceptuar como “correcto”, les dio la bola a los compañeros, dejó ver algunas buenas ideas pero no marcó diferencia. Lo buscaron, le pegaron, lo fastidiaron, lo enojaron y el caso fue que, sin jugar mal, pesó menos de lo que necesitamos que pese.
La llave que abriera la puerta pudo haber estado por el lado del Burro pero se tuvo que ir enseguida y el Chapa Fuenzalida, por supuesto, juega a otra cosa. Fue muy promisoria la presión alta y recuperación inmediata de los minutos iniciales pero no se pasó de eso. Se dio el primer paso pero nunca el segundo.
El primer remate el arco del partido tuvo lugar en el minuto 22, un tirito de Gago a las manos de Barovero, inconveniente porque la mejor opción era un pase, seguir la jugada.
La primera asociación clara de dos jugadores en ataque (no en avance, en ataque) llegó en el minuto 39, Calleri la descargó corta para Chávez, que llegaba por la izquierda, el remate del Negro se amortiguó en Funes Mori y a pelota le llegó otra vez mansita a Barovero.
En el segundo tiempo, en algún momento, pareció que Chávez encontraba el espacio vital y que Boca lo encontraba a Chávez pero fue una insinuación prontamente diluida.
El cambio de Gigliotti por Calleri se veía venir porque Jony estaba desaparecido. Sabemos que con el Puma, obligadamente, el equipo todo tiene que cambiar el chip. Fue a buscar adentro, el Puma. Encontró una, ese tiro libre de Gago, pasado desde la derecha, que el Puma bajó muy bien de vuelta al medio, para que alguien llegara a empujarla. No llegó nadie, llegó Mercado para sacarla al corner.
Del segundo tiempo se puede mencionar, como aproximación en juego, esa del Negro Chávez por izquierda con remate a primer palo que Barovero controló en dos tiempos. Ni siquiera encontramos la oportunidad de, con el Puma en la cancha, meter al menos un buen centro que les hiciera cosquillas a los centrales de ellos.
Todo lo demás fueron algunas pelotas paradas. De entrada, el tiro libre de Gago que el Cata cabeceó a las manos de Barovero. Después, esa que se le escapó a Barovero (lo jodieron con un láser) y terminó en corner. Al final, el tiro libre de Nico Colazo que cabeceó Gago, en realidad pareciera que le entró con el hombro, otra vez a las manos del arquero.
En la contención no tuvimos problemas porque ellos no hicieron nada. Alguna aparición de Rojas por izquierda en la queMarín pareció dejar demasiado espacio. Ningún sobresalto. Orion ni se despeinó. Forlín y el Cata (definitivamente, el Vasco al Cata lo quiere de 6 y nunca de 2), tampoco.
El armado, el juego conjunto, brilló por su ausencia. Lo más a que se pudo aspirar fue a no equivocar los pases y en ese sentido, podemos contabilizar que el Chapa Fuenzalida hizo siempre lo indicado y que el Cabezón Meli jugó todo el partido muy acelerado.
El empate, claro está, fue una frustración. Queríamos ganar. Sacamos, en fin, el mejor de los empates. El 0-0 de local en el primer partido, con este sistema del plus por el gol de visitante, es un arma de doble filo. Si metemos uno allá, damos un paso gigantesco. Necesariamente, ellos van a tener que hacer algo distinto. Vamos a tener oportunidades. Pero tendremos que jugar, no como anoche.


EL BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 5, FORLÍN 5, CATA 6, COLAZO 5, MELI 4, ERBES 5, GAGO 6, MARTÍNEZ 6, CALLERI 3, CHÁVEZ 5 (FI), FUENZALIDA 6, GIGLIOTTI 5.