viernes, 21 de noviembre de 2014

SABOR A NADA

¡Qué bodrio! Supongamos que uno se pone a ver por televisión este mismo partido, así jugado (o no jugado) pero que los protagonistas no fuesen Boca-River sino, digamos, Lanús-San Lorenzo o Chelsea-Fulham o cualesquiera otros dos equipos. Antes de la media hora, cambiamos de canal y no volvemos más, seguramente.
El que no quiso jugar fue River y está bien. Hicieron lo que creyeron que les convenía, parecían Capiatá. Cortaron, enredaron, demoraron... Les salió perfecto. Boca no encontró la punta de la madeja.
Podríamos decir que Trucco no arbitró el partido sino que “lo sacó”, que ellos hicieron demasiados foules (apunté 12 en el primer tiempo y 15 en el segundo), que Ponzio pudo haber sido expulsado, que Vangioni sacó de la cancha al Burro Martínez de entrada, que Maidana debió haber estado amonestado desde mucho antes. Detalles que no nos pueden desviar del foco y el foco es que Boca no supo cómo.
El que tiene que poner en marcha al equipo es Gago. Repasemos la formación y rápidamente comprobaremos que otro no hay. Y Fernando jugó un partido que podemos conceptuar como “correcto”, les dio la bola a los compañeros, dejó ver algunas buenas ideas pero no marcó diferencia. Lo buscaron, le pegaron, lo fastidiaron, lo enojaron y el caso fue que, sin jugar mal, pesó menos de lo que necesitamos que pese.
La llave que abriera la puerta pudo haber estado por el lado del Burro pero se tuvo que ir enseguida y el Chapa Fuenzalida, por supuesto, juega a otra cosa. Fue muy promisoria la presión alta y recuperación inmediata de los minutos iniciales pero no se pasó de eso. Se dio el primer paso pero nunca el segundo.
El primer remate el arco del partido tuvo lugar en el minuto 22, un tirito de Gago a las manos de Barovero, inconveniente porque la mejor opción era un pase, seguir la jugada.
La primera asociación clara de dos jugadores en ataque (no en avance, en ataque) llegó en el minuto 39, Calleri la descargó corta para Chávez, que llegaba por la izquierda, el remate del Negro se amortiguó en Funes Mori y a pelota le llegó otra vez mansita a Barovero.
En el segundo tiempo, en algún momento, pareció que Chávez encontraba el espacio vital y que Boca lo encontraba a Chávez pero fue una insinuación prontamente diluida.
El cambio de Gigliotti por Calleri se veía venir porque Jony estaba desaparecido. Sabemos que con el Puma, obligadamente, el equipo todo tiene que cambiar el chip. Fue a buscar adentro, el Puma. Encontró una, ese tiro libre de Gago, pasado desde la derecha, que el Puma bajó muy bien de vuelta al medio, para que alguien llegara a empujarla. No llegó nadie, llegó Mercado para sacarla al corner.
Del segundo tiempo se puede mencionar, como aproximación en juego, esa del Negro Chávez por izquierda con remate a primer palo que Barovero controló en dos tiempos. Ni siquiera encontramos la oportunidad de, con el Puma en la cancha, meter al menos un buen centro que les hiciera cosquillas a los centrales de ellos.
Todo lo demás fueron algunas pelotas paradas. De entrada, el tiro libre de Gago que el Cata cabeceó a las manos de Barovero. Después, esa que se le escapó a Barovero (lo jodieron con un láser) y terminó en corner. Al final, el tiro libre de Nico Colazo que cabeceó Gago, en realidad pareciera que le entró con el hombro, otra vez a las manos del arquero.
En la contención no tuvimos problemas porque ellos no hicieron nada. Alguna aparición de Rojas por izquierda en la queMarín pareció dejar demasiado espacio. Ningún sobresalto. Orion ni se despeinó. Forlín y el Cata (definitivamente, el Vasco al Cata lo quiere de 6 y nunca de 2), tampoco.
El armado, el juego conjunto, brilló por su ausencia. Lo más a que se pudo aspirar fue a no equivocar los pases y en ese sentido, podemos contabilizar que el Chapa Fuenzalida hizo siempre lo indicado y que el Cabezón Meli jugó todo el partido muy acelerado.
El empate, claro está, fue una frustración. Queríamos ganar. Sacamos, en fin, el mejor de los empates. El 0-0 de local en el primer partido, con este sistema del plus por el gol de visitante, es un arma de doble filo. Si metemos uno allá, damos un paso gigantesco. Necesariamente, ellos van a tener que hacer algo distinto. Vamos a tener oportunidades. Pero tendremos que jugar, no como anoche.


EL BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 5, FORLÍN 5, CATA 6, COLAZO 5, MELI 4, ERBES 5, GAGO 6, MARTÍNEZ 6, CALLERI 3, CHÁVEZ 5 (FI), FUENZALIDA 6, GIGLIOTTI 5.

No hay comentarios:

Publicar un comentario