¡Qué bodrio! Supongamos
que uno se pone a ver por televisión este mismo partido, así jugado
(o no jugado) pero que los protagonistas no fuesen Boca-River sino,
digamos, Lanús-San Lorenzo o Chelsea-Fulham o cualesquiera otros dos
equipos. Antes de la media hora, cambiamos de canal y no volvemos
más, seguramente.
El que no quiso jugar
fue River y está bien. Hicieron lo que creyeron que les convenía,
parecían Capiatá. Cortaron, enredaron, demoraron... Les salió
perfecto. Boca no encontró la punta de la madeja.
Podríamos decir que
Trucco no arbitró el partido sino que “lo sacó”, que ellos
hicieron demasiados foules (apunté 12 en el primer tiempo y 15 en el
segundo), que Ponzio pudo haber sido expulsado, que Vangioni sacó de
la cancha al Burro Martínez de entrada, que Maidana debió haber
estado amonestado desde mucho antes. Detalles que no nos pueden
desviar del foco y el foco es que Boca no supo cómo.
El que tiene que poner
en marcha al equipo es Gago. Repasemos la formación y rápidamente
comprobaremos que otro no hay. Y Fernando jugó un partido que
podemos conceptuar como “correcto”, les dio la bola a los
compañeros, dejó ver algunas buenas ideas pero no marcó
diferencia. Lo buscaron, le pegaron, lo fastidiaron, lo enojaron y el
caso fue que, sin jugar mal, pesó menos de lo que necesitamos que
pese.
La llave que abriera la
puerta pudo haber estado por el lado del Burro pero se tuvo que ir
enseguida y el Chapa Fuenzalida, por supuesto, juega a otra cosa. Fue
muy promisoria la presión alta y recuperación inmediata de los
minutos iniciales pero no se pasó de eso. Se dio el primer paso pero
nunca el segundo.
El primer remate el
arco del partido tuvo lugar en el minuto 22, un tirito de Gago a las
manos de Barovero, inconveniente porque la mejor opción era un pase,
seguir la jugada.
La primera asociación
clara de dos jugadores en ataque (no en avance, en ataque) llegó en
el minuto 39, Calleri la descargó corta para Chávez, que llegaba
por la izquierda, el remate del Negro se amortiguó en Funes Mori y a
pelota le llegó otra vez mansita a Barovero.
En el segundo tiempo,
en algún momento, pareció que Chávez encontraba el espacio vital y
que Boca lo encontraba a Chávez pero fue una insinuación
prontamente diluida.
El cambio de Gigliotti
por Calleri se veía venir porque Jony estaba desaparecido. Sabemos
que con el Puma, obligadamente, el equipo todo tiene que cambiar el
chip. Fue a buscar adentro, el Puma. Encontró una, ese tiro libre de
Gago, pasado desde la derecha, que el Puma bajó muy bien de vuelta
al medio, para que alguien llegara a empujarla. No llegó nadie,
llegó Mercado para sacarla al corner.
Del segundo tiempo se
puede mencionar, como aproximación en juego, esa del Negro Chávez
por izquierda con remate a primer palo que Barovero controló en dos
tiempos. Ni siquiera encontramos la oportunidad de, con el Puma en la
cancha, meter al menos un buen centro que les hiciera cosquillas a
los centrales de ellos.
Todo lo demás fueron
algunas pelotas paradas. De entrada, el tiro libre de Gago que el
Cata cabeceó a las manos de Barovero. Después, esa que se le escapó
a Barovero (lo jodieron con un láser) y terminó en corner. Al
final, el tiro libre de Nico Colazo que cabeceó Gago, en realidad
pareciera que le entró con el hombro, otra vez a las manos del
arquero.
En la contención no
tuvimos problemas porque ellos no hicieron nada. Alguna aparición de
Rojas por izquierda en la queMarín pareció dejar demasiado espacio.
Ningún sobresalto. Orion ni se despeinó. Forlín y el Cata
(definitivamente, el Vasco al Cata lo quiere de 6 y nunca de 2),
tampoco.
El armado, el juego
conjunto, brilló por su ausencia. Lo más a que se pudo aspirar fue
a no equivocar los pases y en ese sentido, podemos contabilizar que
el Chapa Fuenzalida hizo siempre lo indicado y que el Cabezón Meli
jugó todo el partido muy acelerado.
El empate, claro está,
fue una frustración. Queríamos ganar. Sacamos, en fin, el mejor de
los empates. El 0-0 de local en el primer partido, con este sistema
del plus por el gol de visitante, es un arma de doble filo. Si
metemos uno allá, damos un paso gigantesco. Necesariamente, ellos
van a tener que hacer algo distinto. Vamos a tener oportunidades.
Pero tendremos que jugar, no como anoche.
EL
BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 5, FORLÍN 5, CATA 6, COLAZO 5, MELI 4,
ERBES 5, GAGO 6, MARTÍNEZ 6, CALLERI 3, CHÁVEZ 5 (FI), FUENZALIDA
6, GIGLIOTTI 5.
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