Quince segundos de juego y
penal a favor. Escenario soñado. De yapa, dos jugadores de ellos
amonestados en lugares clave de la cancha, un defensor y el 5. Era el
momento de aplicar el mazazo mortal pero la dejamos pasar.
Muy mal, lo pateó el
Puma. Una masita, previsible, fácil. ¿Qué le vamos a decir?
Jugadores mejores que él han fallado penales y seguirán fallando.
Eso sí, quedó marcado. Se le va a hacer sumamente difícil, al
Puma, remontar esta cuesta. Es de esos mojones que nadie se olvida, cicatriz indeleble y además, el penal no fue lo único.
En realidad, cuatro de
las cinco posibilidades concretas que tuvimos en el gashinero lo
tuvieron por protagonista al Puma. La segunda después del penal es
más difícil de entender. Luego de ese rebote frontal que dio
Barovero como consecuencia del remate del Pachi Carrizo le quedó
servida, al Puma y la tiró afuera. Al final del primer tiempo estuvo
ese cabezazo, llegando por el segundo palo y tirándose hacia
adelante, que también se le fue afuera, al lado del palo izquierdo
(la otra, al lado del palo derecho). Aparte, estuvo esa que metió de
cabeza y que se anuló por off side que no fue. El tal Iván Rossi
levantó mal su banderita. Viene pasando seguido y en particular
contra los que te jedi que pitos y banderitas se equivocan contra
nosotros pero qué le vamos a hacer, son humanos aunque nos cueste
creerlo.
Fuera de las de
Gigliotti, estuvo ese cabezazo de Calleri, en anticipo, por arriba
del travesaño, tras tiro libre servido por Nico Colazo. Aquí no hay
reproches, Jony anticipó muy bien pero no tenia muchas posibilidades
de elegir la dirección deseada.
Quedamos abajo a los 16
minutos en una jugada que de algún modo se veía venir, porque ya
antes Vangioni nos había aparecido muy solo por izquierda. Pareciera
que le quiso pegar al arco, Vangioni, con tan buena suerte para él
que le salió un pase a Pisculichi, un tipo que le pega tan bien como
Pisculichi quedó de frente al arco con espacio y la puso, abajo, a
la derecha de Orion, inalcanzable.
Parejo, el primer
tiempo, por oportunidades. Pelota repartida. Ellos tenían mejores
asociaciones, porque el medio juego nuestro no estaba equilibrado.
Meli se juntaba mucho con Erbes y a la derecha nuestra quedaba mucho
espacio para que se juntaran Rojas y Vangioni más, a veces,
Pisculichi o Gutiérrez.
Lo nuestro era más
sobre la base de arrestos individuales. El Pachi Carrizo tuvo dos
arranques más que prometedores, la jugada previa al penal, que fue
una corrida incontenible de él por izquierda y después, esa
diagonal con buen derechazo, la ya aludida que Barovero no retuvo y
se lo perdió el Puma. Pero le faltó continuidad, al Pachi. Lo suyo
fueron fogonazos. Y Jony Calleri se movió bien, saliendo y
llevándose gente para fabricar claros pero en general quedó lejos
del área y volantes nuestros en posición de ataque aparecieron
pocas veces. Una fue la de Meli, la del penal, Rojas no lo vio llegar
por detrás de él y lo enganchó, sin dudas. Otra fue la de
Fuenzalida, por derecha, previa al último cabezazo chingado de
Gigliotti. Eso fue cuando ya se había ido Gago.
Fue el golpe de gracia,
la lesión de Gago en el primer tiempo. No porque Fernando estuviese
jugando un gran partido, nada de eso pero sabemos que es el único
que, llegado el caso, puede generar circulación fluida, elaboración,
un pase (uno) que sorprenda. El Burro Martínez afuera desde el
primer partido, el Negro Chávez en el banco, averiado y encima,
Gago. Andamos con lo puesto, que se nos caigan tres soldados juntos
es una ventaja que no podemos dar.
Por conformación
técnica, lo más parecido a Gago que tenemos es Castellani. El Vasco
no le tuvo fe y sus razones tiene. Castellani, desde que está con
nosotros, carretea, carretea y no despega nunca. El elegido para ir a
la cancha resultó el Chapa Fuenzalida y los acontecimientos
posteriores iban a demostrar que fue un error del Vasco. El Chapa se
paró por la derecha y salvo esa llegada al área que derivó en el
cabezazo de Gigliotti, no se lo iba a ver. Delantero no es, el Chapa pero volante pareciera que tampoco. Tácticamente, parecía que
con él podíamos compensarnos mejor por el costado suyo pero en
definitiva, resignamos demasiado peso en los últimos metros de
cancha.
Todo el partido, en lo
que a Boca respecta, se condensó en el primer tiempo. En el segundo
no llegamos jamás, ni un remate franco al arco, si Barovero se
quedaba en el vestuario daba lo mismo. Para peor, nos creció el
uruguayo Sánchez en otro sector de la cancha que no tenemos bien
cubierto. Ya se vio otras veces, por ejemplo en el primer tiempo con
Cerro Porteño allá, aunque hayamos terminado ganando 4-1. ¿Quién
es el volante de Boca por izquierda? Nadie. El Pachi no, porque
cuando va por ahí juega adelantado. El Negro Chávez, cuando está,
tampoco, porque es delantero. Gago tampoco, porque se lo puede
imaginar de muchas cosas pero nunca de carrilero por izquierda.
La verdad es que, si
repasamos el segundo tiempo, habremos de concluir que la sacamos
barata. Ellos tuvieron dos, cuatro, cinco... Contra ninguna. Bajó
bastante el rendimiento de Calleri. Por momentos se compartió la
posesión pero el que llevaba la pelota era el Cabezón Meli, a veces
hasta el propio Gigliotti. No, esa no es manera.
La entrada de Chávez
por Fuenzalida va a dar que hablar, en los próximos días. El Negro
hizo lo que pudo, no estaba entero, no solucionó nada. El Chapa tuvo
26 minutos de cancha, desde los 40 del primero hasta los 21 del
segundo. Queda como que lo prendieron fuego. El Vasco hizo lo que
creyó mejor, en el primer cambio y en el segundo y es legítimo pero
pocas veces los técnicos se animan a poner un tipo en medio del
partido y a continuación, sacarlo. El jugador queda muy expuesto.
Este gil que escribe recuerda que una vez el Toto Lorenzo lo hizo con
Doroni, para peor un pibe, en un partido con Independiente. Doroni
nunca más iba a aparecer en la primera de Boca.
¿Qué más? Castellani
entró a los 39 del segundo tiempo. No valía la pena hacer ese
cambio a esa altura del partido. No, que nadie vaya a creer que esto
es un reclamo de que Castellani debió haber entrado antes.
Sinceramente, poco cabe esperar de Castellani. No tiene pasta de
héroe, más bien sí de oficinista. ¿Quién podría suponer que
Castellani va a torcer la historia? En el último instante se fue
expulsado el Cata Díaz por un patadón de impotencia, postrer imagen
del naufragio, fiel radiografía de Boca.
“El domingo tenemos
una final con Lanús” o algo así dijo el Vasco y está bien, como
discurso hay que aceptárselo. Sí, claro, tenemos que lamernos las heridas y seguir pero él y nosotros sabemos que no es tan
sencillo, lo que perdimos es mucho, duele, pesa. Entre otras cosas,
por la comprobación de que lo tuvimos servido en bandeja, así que
lo perdimos nosotros. Ocho partidos con los que te jedi este año y,
por h o por b, no ganamos ninguno...
EL
BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, FORLÍN 5, CATA 4, COLAZO 4, MELI 4,
PICHI 4, GAGO 5, CARRIZO 6, CALLERI 4, GIGLIOTTI 2 (FI), FUENZALIDA 3, CHÁVEZ 4, CASTELLANI NC.
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