¡No
poder gritarlo, la concha de la lora! Pero estuve, un privilegio. Un
partido dramático, para vivirlo, sufirlo y gozarlo antes que
analizarlo. Después, sí, por supuesto, analizarlo. Gimnasia salió
a jugar hasta más allá del límite y se encontró con un árbitro,
Ceballos, que no se la dejó pasar. En una de esas, con Trucco o con
Delfino hubiese sido diferente. O si Gimnasia hubiese tenido otra
camiseta.
El
Vasco se decidió a juntar a Lodeiro con Carlitos, el partido del
uruguayo fue más que aceptable y Carlitos tal vez fue el partido en
que menos lució, lo rodearon bien, lo obligaron a irse lejos del
área. Pero estuvo. “Estar” significa comprometerse, no
desaparecer nunca, buscar hasta que se encuentre.
Tácticamente,
seguimos rengos. Empezamos con posesión, con búsqueda por los
costados, en especial el de Peruzzi pero Gimnasia sabía que si nos
dejaba ir y nos salía rápido, nos iba a crear problemas.
Retrocedemos mal, no sabemos achicar hacia atrás.
Cuando
el desarrollo se nos estaba compicando seriamente, cuando el timón
del juego empezaba a ser de ellos, llegó la expulsión de Benítez,
tremendo patadón a Cubitas. Y entonces volvimos a tener tenencia,
valga la redundancia, queda linda pero como pasó otra veces, la
deuda fue la profundidad.
La
única vez que llegamos bien pisados a los últimos metros fue esa en
que se juntaron Lodeiro y Tevez, Carlitos hizo un enganche para
fabricarse el espacio pero el derechazo le salió débil, fácil para
el arquero. Lo demás fueron algunos remates desde afuera. Un buen
recurso, claro está pero si el repertorio se nos va a agotar en eso,
no nos va a bastar. Peligrosos en serio fueron los dos de Carlitos,
el último de tiro libre, los dos los sacó muy bien al corner
Navarro.
La
apuesta del Vasco metiendo a Palacios por Cubitas en el arranque del
segundo tiempo fue fuerte. Estaba claro que once contra diez teníamos
que ir a forzar pero a sabiendas de que, con Gago como volante más
retrasado, a la primera de cambio íbamos a quedar desbalanceados.
Se
reanuda el juego y otra vez sopa. Estábamos en ataque nosotros y de
la nada, un pelotazo larguísimo nos pone a un tipo mano a mano con
el arquero. Acabo de verlo de nuevo en el sitio de Fútbol para
Todos. ¿Seguro que no fue off side? Bueno, ya está. Lo cierto es
que nos toman muy mal parados. Es elemental que un central sobre por
detrás del otro y nosotros no lo hacemos. Doblemente grave porque ya
sabemos que tenemos un arquero que no achica cuando los centrales se
adelantan. Mazzola quedó con tiempo y espacio para resolver y lo
hizo bien. A Orion seguro que se le pasaron por la cabeza las
infortunadas jugadas con San Martín de San Juan y con Unión, pensó
“si lo bajo me dan perpetua”, dudó, medio que se patinó
también, Mazzola lo limpió y a sacar del medio. Con uno más y
abajo en el marcador.
Acto
seguido, la expulsión de Jony Calleri. Boludo, si vas a meter un
codazo tenés que asegurarte de que no te vea nadie. Se sacó, perdió
los estribos y nos dejó diez contra diez en el peor momento,
conmovidos nosotros y agrandados ellos. Fue la culminación de un muy
mal partido para Jony. En presunta dupla de ataque con Carlitos, no
supo dónde ponerse. Adentro no lo vimos y por los costados no fue
tampoco.
Al
borde del nocaut, así quedamos. Obligados a ir, con un equipo sin
estructura para la función defensiva y ya sin la ventaja de tener
uno más. Y fuimos, qué otra cosa podíamos hacer. Lo bueno fue que
el empate lo encontramos bastante rápido, apenas iban 11. Y sí, “lo
encontramos” es la expresión que cabe porque Fernando quiso
pegarle al arco y por el camino, la bola se encontró con Lodeiro.
Ellos estaban mal parados. Buena resolución del uru, rápida, con
control y zurdazo preciso en poco tiempo y espacio.
El
que nos simplificó las cosas fue el salame de Coronel. Le metió una
patada criminal a Gino y los dejó con nueve cuando quedaban 25
minutos por delante pero es que Gimnasia sabía que tenía que jugar
así, lo dijo Troglio y cuando se juega así, el frenesí te lleva a
zarparte en cualquier momento.
Antes
el Vasco ya lo había metido a Bentancur (que entró bien) por
Lodeiro para, ya empatados y sin superioridad numérica, darle un
poco más de consistencia a la contención. Se podrá discutir si era
Lodeiro el que tenía que salir, porque estaba jugando bien pero las
opciones eran pocas. Era él o Pablo Pérez pero si salía Pablo
estábamos en la misma que antes, Bentancur y él se parecen
bastante.
Para
el último segmento, diez contra nueve, estaba cantado que tenía que
entrar el Negro Chávez. El Vasco tardó demasiado en decidirlo.
Gimnasia nos dejó definitivamente la pelota. El Vasco volvió a
elogiar “la paciencia” y está bien, el tema es dónde fijar el
límite entre la paciencia y la falta de resolución. Tratamos de no
volvernos locos, de no meter pelotas frontales para que los centrales
se divirtieran, buscamos por abajo y por los costados, con el Tucu y
Chávez bien abiertos, Carlitos salió de la troya para ser el eje
del armado. Pero no llegábamos.
Antes
del gol sólo habíamos sumado dos acciones más o menos bien
elaboradas y de cierta profundad. En una, después de un muy buen
cambio de Nico Colazo, Peruzzi le pegó mal. En la otra, buen
encuentro de Gago, Gino y Tevez, a Carlitos le salió un tirito.
El
gol sí, fue muy bien concebido y ejecutado. Ya iban 44, ellos
defendían como podían, con Álvaro Fernández de central. La
jugamos por abajo, de punta a punta. Carlitos con Gago (que jugó un
buen segundo tiempo en su puesto natural), buena apertura para
Palacios, el Tucu metió un centro paralelo a la raya y mortal y el
Comandante llegó abajo del arco como llegan los goleadores, a la
hora señalada. Buenísmo.
“Carácter”,
otro concepto que destacó el Vasco y sí, el equipo respondió en
ese ítem, dijo presente, se la jugó toda hasta el final y en el
final ganó un partido clave, fundamental, definitorio,
imprescindible. Ahora, no perdamos de vista el tiempo que nos tomó
resolver un partido que, en suma, jugamos durante 57 minutos con
superioridad numérica. Seguimos dando ventajas, seguimos otorgando
franquicias. Los problemas del fondo no se resuelven ni con Rolín ni
con Tobio. Un rival con más recursos y menos condicionado que
Gimnasia en este partido difícilmente nos perdone. Y se nos vienen
las aves (cuervos y gashinas). Y el domingo no vamos a tener ni a
Carlitos ni a Gago ni a Lodeiro, la puta que lo parió, qué lindo
sería vivir en un país en serio, con dirigentes serios, con
habitantes serios.
EL
BOLETÍN: ORION 4, PERUZZI 6, TOBIO 4, CATA 5, COLAZO 6, PÉREZ 4,
CUBAS 5, GAGO 6, LODEIRO 6, CALLERI 3, CARLITOS 6 (FI), PALACIOS 6,
BENTANCUR 6, CHÁVEZ 7.