En
derredor de Carlitos siempre puede pasar algo. Jugó un partido de su
nivel y así le ganamos a Arsenal. Contamos con un buen primer tiempo
de Gago, tuvimos una buena producción de Peruzzi pasando al ataque,
lo que siempre promete Pablo Pérez, la cuota goleadora de Jony, el
oficio de Pichi y no mucho más.
Alcanzó
frente a un equipito al que se le murió su jugador top y ahora va
camino de ocupar su lugar en el mundo, le dimos muchas oportunidades
pero no aprovechó ninguna, nos dio muchas facilidades y
capitalizamos un par, suficiente para llevarnos tres puntos que mejor
ni pensar en lo que pudo haber pasado si se nos escurrían.
Globalmente
considerada, la producción de Boca fue inconsistente, tirando a híbrida. Arrancamos con
la pelota, con Carlitos y Fernando buscándose en forma permanente y
encontrándose algunas veces. Estuvo clara la intención de romper
por los costados y Peruzzi halló espacios, alguna aparición suya
nos ilusionó.
Sí,
Boca era levemente mejor que Arsenal en la primera media hora. Ahora
bien, para redondear el concepto, planteo una vez más esa pregunta
clave que siempre es útil para establecer conclusiones: ¿cómo
ataja el arquero de ellos? El señor de las cuatro décadas (Limia)
casi ni se ensució el buzo, así que no podemos engañarnos.
Sí
hubo un penal que le hicieron a Gino pero Vigliano no lo vio, qué le
vamos a hacer. Parece que ve los que no son, Vigliano. Como aquella
vez que se imaginó una mano de Gago en el gashinero.
La
deuda era la profundidad. El Tucu Palacios andaba a contramano, quizá
porque comprende que por ahora tiene un pie dentro del equipo y otro
fuera y se esfuerza por mostrarse y eso lo llevó a confundirse, quiso
resolver por su cuenta. Y a Jony no lo encontrábamos porque Carlitos
jugaba un poco lejos del área y Gago también, como siempre.
En
el momento en que llegamos al gol, 28 minutos, habíamos pasado a
compartir la tenencia. Nos costaba más salir del medio. El gol lo
encontramos con la fórmula que veníamos probando, una incursión de
Gino que terminó con foul cerca del área, al fondo. Carlitos la
puso como con la mano en la cabeza de Gago, rechazó Limia y surgió
Pablo Pérez para facturar.
Es
lo más interesante que tiene Pablo, es un interno que llega, aporta
en los últimos metros de cancha y además, define. Que mete, no se
lo vamos a negar y además tiene técnica. Por ahí se zarpa y encima
está muy estigmatizado por todos, ese es su problema.
Gran
parte del segundo tiempo fue como para dejarnos sumidos en las
cavilaciones. No queda claro si es que les dejamos la pelota, a
sabiendas de que tenían poco con que lastimarnos o si es que, más
propiamente, nos fuimos del partido. Contraataque no tuvimos, así
que no jugamos a nada.
Por
otra parte, ya desde el primer tiempo se adivinaba que el fondo no
estaba firme. Ramiro López nos complicaba por la zona de Colazo.
Deficiencia táctica sobre la que ya cansa insistir pero no se
resuelve, delante de Nico siempre hay una estancia, una invitación a
que nos vayan por ahí. Y cada centro era una tribulación, Sara no
nos daba garantías, se lo veía inseguro.
El
segundo lo conseguimos la primera vez que llegamos en todo el segundo
tiempo y ya iban 22 minutos. Y lo sacamos de la galera. Carlitos,
cuya grandeza es tal que corre como si fuera el más humilde de los
operarios, fue en pos de una pelota perdida. Contó con los muy
buenos oficios de Sarulyte, que se asustó, se enredó y la perdió
contra la raya. Carlitos se la llevó al área, miró y la puso para
que Jony, que llegaba, no tuviera más remedio que hacer el gol.
Poco
antes se había ido el Tucu y había entrado Lodeiro. Resultó muy
sugerente el hecho de que Carlitos se fuera para un costado, hablara
brevemente casi al oído con el Vasco y al toque, lo llamaran a
Lodeiro para que entrara por Palacios. Está bien. ¿No le vamos a
dar bola a Carlitos?
Con
el uruguayo adentro, Carlitos se fue a jugar más arriba. Una
alternativa que resulta muy seductora, inquietante. Puede
funcionar a condición de que se conecte Lodeiro, porque esta vez, en
los minutos que le dieron, el uru estuvo impreciso, errático,
apurado.
El
último tramo fue turbulento. Cuando entró Luna, el Arse se hizo un
poco más agresivo, el Pochi Chávez nos dimos cuenta de que estaba
en el momento en que lo sacaron. El Vasco lo cambió a Rolín porque
estaba al borde de la expulsión, Pablo Pérez se hizo sacar la
amarilla para descansar con Godoy Cruz y volver con Gimnasia y el
fondo seguía sin ofrecernos seguridades.
Suerte
que el descuento se produjo cuando ya nos íbamos, 48 de tiempo
bruto. De nuevo Ramiro Löpez por la derecha, la izquierda nuestra.
Otro centro que no controlamos, otra bola que Sara no pudo quedarse
en su área chica y ese Luna, que menos mal que Caruso no lo puso
antes, decoró el resultado para ellos.
Seguimos
primeros, claro que con compañía. Los cuervos se enredaron en la villa 1-11-14 con los colectiveros de Misiones pero salieron a flote, de
última, con ese gol de Caruzzo. En los tres años y medio que estuvo
con nosotros metió más goles en contra que a favor, Matías, además
de cometer una ristra de penales al pedo. Y los que te jedi, que
tienen que ponerse al día, están a tiro. Mientras tanto, nosotros
ahí vamos, tratando de consolidarnos, de hacernos un equipo en
serio. ¿Lo lograremos?
EL
BOLETÍN: SARA 4, PERUZZI 7, ROLÍN 5, CATA 5, COLAZO 4, PÉREZ 6,
ERBES 6, GAGO 6, TEVEZ 8, PALACIOS 4, CALLERI 6 (FI), LODEIRO 4, MELI
NC, TOBIO NC.
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