En
general fue, hasta el primer gol, bastante parejo pero en algún
momento del primer tiempo lo tuvimos. Salíamos bien armados del
medio, con Gago y con Pablo Pérez. Lo teníamos a Centurión muy
activo y sobre todo, lo teníamos bien a Pavón, que encontraba
espacios por la derecha. Ahí estaba la llave. Lo dejamos pasar.
Pavón tuvo menos juego del que debiera haber tenido.
La
jugada que cambiara la historia pudo ser esa de Pablo y Pavón.
Excelente asistencia de Pablo y Cristian solo con el arquero, que se
la tapó, no tuvo espacio suficiente. Después hubo otra que tiró
afuera Centurión, buena posición. Teníamos más juego asociado,
atacábamos mejor. El que no entró mucho fue Benedetto, más allá
de alguna bola que ganó metiendo bien el cuerpo.
Ellos
no se armaban bien en ofensiva aunque insinuaban crearnos algún
problema por el lado de Fabra. Y tuvieron ese cabezazo de Mora que
sacó muy bien Werner, con un manotazo a puro reflejo. El primer
tiempo se fue con cero pero habíamos estado un poco más cerca.
No
hay que dejar pasar el circo que se armó con los directores técnicos
porque tiene que ver con la resolución del partido, hace al nudo de
la cuestión. Los mellizos son extremadamente hinchapelotas, se sabe,
lo son desde chiquitos. Es cierto que Batalla le tiró una patadita a
Pavón y la multitud de árbitros miró para otro lado. Está bien
que Guillermo se los haya hecho notar pero seguirla y seguirla y
seguirla es estúpido, en algún momento hay que cortarla. A
Guillermo lo echaron bien.
Después,
Pitana podría haberse hecho el boludo con la demora en volver del
entretiempo pero eligió no hacerse el boludo y nada puede decírsele.
Entre Gustavo y Gallardo montaron otro show antes de irse, el
entretiempo debe haber durado como 25 minutos, los jugadores se
desconcentran, se distraen, se enfrían. Y perdimos nosotros. Porque
aunque las indicaciones que puedan dársele a los jugadores desde el
banco son de relativa importancia, es sí importante que los que
están en el campo sientan la presencia de un conductor al costado. A
ellos les quedó Biscay, que es un tipo con mucha injerencia dentro
del cuerpo técnico. A nosotros nos quedó el Pata Pereyra, que es un
tipo de perfil bajísimo y que por otra parte no podía ni asomarse
porque, según dijeron, ni había firmado la planilla.
Empezó
el segundo tiempo y todo seguía más o menos parecido pero empezamos
a tener problemas con las salidas desde el fondo. Mérito de ellos,
que se dieron cuenta de que tenían que ir a apretar ahí. Antes del
penal, Tobio se había complicado en dos salidas por abajo. Esta moda
de comprometer la bocha cerca del área propia cada vez me gusta
menos. Y llegó la jugada fatal. Horrenda pérdida de Peruzzi, que ya
les había regalado un gol en el clásico anterior. Toda la defensa
mal posicionada, cruce desesperado del Chaco Insaurralde y la mano
final, muy evidente, brazo muy alto, nada que discutir. No le vamos a
echar la culpa al arquero porque le metan un penal pero lo cierto es
que Werner había hecho bien lo más difícil, adivinó y fue rápido.
Se le escurrió, en fin.
Iban
18 minutos del segundo tiempo y en todo lo que restaba, íbamos a
tener una sola, jugada bien armada, de nuevo Centurión no la
aprovechó, desde buena posición. Le entró mal.
El
corner del segundo gol, el que terminó el partido, provino de otra
mala salida nuestra. Vignolo dijo que hubo un toquecito de Mora al
Chaco, que protestó. La verdad es que yo no vi nada. Y bueno, otra
novelita para contar con un corner de Pitana. Marcamos zona, no me
piace. A los mejores cabeceadores hay que hacerles hombre. Mina nos
cabeceó cómodo, el que estaba más cerca era Benedetto pero lo
perdió. La respuesta de Werner tampoco fue la mejor, llegó con el
manotazo pero no la desvió lo suficiente.
Los
mellizos habían elegido dejar en el banco a Bou, que está en un
momento como para aprovecharlo. Bueno, no dejan de ser partidos de
verano (aunque con éstos hay que pensar en no perder nunca), se está
probando, la prioridad la tiene Benedetto. Pero Benedetto cada vez la
tocaba menos, Bou tendría que haber estado en la cancha desde mucho
antes, es una constante que los mellizos demoren los cambios. Cuando
entró Bou, ya estaba todo el pescado vendido. Además, la vi venir,
adiviné que entraba por Peruzzi y había que mover toda la
estantería. No hay mucho para analizar, ya era un recurso extremo en
situación terminal.
Del
tumulto de los últimos minutos que terminó con tres expulsiones no
vale la pena decir mucho. Son calenturas propias del fútbol, que
pontifiquen los periodistas.
Un
detalle a considerar: Guillermo armó distinto, lo puso a Sebastián
Pérez y lo mandó a Centurión más arriba. Quiso un medio más
consistente, dejó de lado, al menos por esta vez, el armado con casi
cuatro delanteros (que de eso se trataba si en lugar de Sebastián
Pérez hubiese estado Solís). Lo que cuenta de todo esto es que
estamos muy cerca de la competencia oficial y se ve que el cuerpo
técnico todavía no definió qué vamos a hacer, cómo vamos a
jugar.
EL
BOLETÍN: WERNER 4, PERUZZI 4, TOBIO 4, INSAURRALDE 4, FABRA 4, PABLO
PÉREZ 6, GAGO 6, SEBASTIÁN PÉREZ 4, PAVÓN 6, BENEDETTO 4,
CENTURIÓN 5 (FI), JARA 5, BOU NC, MAGALLÁN NC.