domingo, 29 de enero de 2017

PROBLEMAS DE FONDO

En general fue, hasta el primer gol, bastante parejo pero en algún momento del primer tiempo lo tuvimos. Salíamos bien armados del medio, con Gago y con Pablo Pérez. Lo teníamos a Centurión muy activo y sobre todo, lo teníamos bien a Pavón, que encontraba espacios por la derecha. Ahí estaba la llave. Lo dejamos pasar. Pavón tuvo menos juego del que debiera haber tenido.
La jugada que cambiara la historia pudo ser esa de Pablo y Pavón. Excelente asistencia de Pablo y Cristian solo con el arquero, que se la tapó, no tuvo espacio suficiente. Después hubo otra que tiró afuera Centurión, buena posición. Teníamos más juego asociado, atacábamos mejor. El que no entró mucho fue Benedetto, más allá de alguna bola que ganó metiendo bien el cuerpo.
Ellos no se armaban bien en ofensiva aunque insinuaban crearnos algún problema por el lado de Fabra. Y tuvieron ese cabezazo de Mora que sacó muy bien Werner, con un manotazo a puro reflejo. El primer tiempo se fue con cero pero habíamos estado un poco más cerca.
No hay que dejar pasar el circo que se armó con los directores técnicos porque tiene que ver con la resolución del partido, hace al nudo de la cuestión. Los mellizos son extremadamente hinchapelotas, se sabe, lo son desde chiquitos. Es cierto que Batalla le tiró una patadita a Pavón y la multitud de árbitros miró para otro lado. Está bien que Guillermo se los haya hecho notar pero seguirla y seguirla y seguirla es estúpido, en algún momento hay que cortarla. A Guillermo lo echaron bien.
Después, Pitana podría haberse hecho el boludo con la demora en volver del entretiempo pero eligió no hacerse el boludo y nada puede decírsele. Entre Gustavo y Gallardo montaron otro show antes de irse, el entretiempo debe haber durado como 25 minutos, los jugadores se desconcentran, se distraen, se enfrían. Y perdimos nosotros. Porque aunque las indicaciones que puedan dársele a los jugadores desde el banco son de relativa importancia, es sí importante que los que están en el campo sientan la presencia de un conductor al costado. A ellos les quedó Biscay, que es un tipo con mucha injerencia dentro del cuerpo técnico. A nosotros nos quedó el Pata Pereyra, que es un tipo de perfil bajísimo y que por otra parte no podía ni asomarse porque, según dijeron, ni había firmado la planilla.
Empezó el segundo tiempo y todo seguía más o menos parecido pero empezamos a tener problemas con las salidas desde el fondo. Mérito de ellos, que se dieron cuenta de que tenían que ir a apretar ahí. Antes del penal, Tobio se había complicado en dos salidas por abajo. Esta moda de comprometer la bocha cerca del área propia cada vez me gusta menos. Y llegó la jugada fatal. Horrenda pérdida de Peruzzi, que ya les había regalado un gol en el clásico anterior. Toda la defensa mal posicionada, cruce desesperado del Chaco Insaurralde y la mano final, muy evidente, brazo muy alto, nada que discutir. No le vamos a echar la culpa al arquero porque le metan un penal pero lo cierto es que Werner había hecho bien lo más difícil, adivinó y fue rápido. Se le escurrió, en fin.
Iban 18 minutos del segundo tiempo y en todo lo que restaba, íbamos a tener una sola, jugada bien armada, de nuevo Centurión no la aprovechó, desde buena posición. Le entró mal.
El corner del segundo gol, el que terminó el partido, provino de otra mala salida nuestra. Vignolo dijo que hubo un toquecito de Mora al Chaco, que protestó. La verdad es que yo no vi nada. Y bueno, otra novelita para contar con un corner de Pitana. Marcamos zona, no me piace. A los mejores cabeceadores hay que hacerles hombre. Mina nos cabeceó cómodo, el que estaba más cerca era Benedetto pero lo perdió. La respuesta de Werner tampoco fue la mejor, llegó con el manotazo pero no la desvió lo suficiente.
Los mellizos habían elegido dejar en el banco a Bou, que está en un momento como para aprovecharlo. Bueno, no dejan de ser partidos de verano (aunque con éstos hay que pensar en no perder nunca), se está probando, la prioridad la tiene Benedetto. Pero Benedetto cada vez la tocaba menos, Bou tendría que haber estado en la cancha desde mucho antes, es una constante que los mellizos demoren los cambios. Cuando entró Bou, ya estaba todo el pescado vendido. Además, la vi venir, adiviné que entraba por Peruzzi y había que mover toda la estantería. No hay mucho para analizar, ya era un recurso extremo en situación terminal.
Del tumulto de los últimos minutos que terminó con tres expulsiones no vale la pena decir mucho. Son calenturas propias del fútbol, que pontifiquen los periodistas.
Un detalle a considerar: Guillermo armó distinto, lo puso a Sebastián Pérez y lo mandó a Centurión más arriba. Quiso un medio más consistente, dejó de lado, al menos por esta vez, el armado con casi cuatro delanteros (que de eso se trataba si en lugar de Sebastián Pérez hubiese estado Solís). Lo que cuenta de todo esto es que estamos muy cerca de la competencia oficial y se ve que el cuerpo técnico todavía no definió qué vamos a hacer, cómo vamos a jugar.



EL BOLETÍN: WERNER 4, PERUZZI 4, TOBIO 4, INSAURRALDE 4, FABRA 4, PABLO PÉREZ 6, GAGO 6, SEBASTIÁN PÉREZ 4, PAVÓN 6, BENEDETTO 4, CENTURIÓN 5 (FI), JARA 5, BOU NC, MAGALLÁN NC.

miércoles, 25 de enero de 2017

DAMOS MUCHAS VENTAJAS

No es nuevo pero hay que repetirlo porque se repiten las situaciones: Boca puede jugar bien en posesión de la pelota pero no es un equipo compensado. Tiene problemas con el retroceso. Con Gago de 5 se resigna contención y a eso se agrega que no cuenta con centrales de suficiente solidez, de esos capaces de sostener toda la estantería por sí solos.
Esto que viene reiterándose volvió a quedar expuesto con el empate frente a San Lorenzo en Mar del Plata. Y va a seguir siendo así. Desde el punto de vista de Guillermo, es un riesgo calculado, poner el foco en la
función ofensiva y asumir las consecuencias que pueda traer. Los inconvenientes que una vez más se observaron con San Lorenzo seguirán apareciendo, simplemente porque así quiere jugar Boca y porque estos son los jugadores que tenemos.
En cuanto al fondo, esta vez les tocó el turno a Vergini y a Magallán. Guillermo prueba y está bien que así sea. Para éste que escribe, de los cuatro centrales que tenemos disponibles, el más confiable es Tobio, que en la oportunnidad quedó afuera, entró solo unos minutos. Vergini a veces impresiona bien porque tiene técnica pero se pasa, comete errores con la pelota y no siempre sale con medida. Esta vez terminó expulsado. En cuanto a Magallán, Guillermo cree mucho en él y lo hizo volver de Defensa y Justicia pero la verdad es que ya pasaron cuatro años y medio desde la primera vez que llegó a Boca y nunca termina de despegar.
Con Fernando y los colombianos, el medio está armado contra natura. De los tres, el que más puede acomodarse a jugar por un costado es Fernando, que ya lo hizo muchas veces pero él fue justamente el que jugó por el medio. De todos modos, Boca hizo circular bien la bola durante el primer tiempo, precisamente a partir de la inalterable buena distribución de Gago. Pero Pablo Pérez, en este momento, es imprescindible. Se reafirmó cuando entró antes de los 15 del segundo, para que Gago descansara. Pablo, con su despliegue, le da más consistencia a la estructura.
A Zuqui, Guillermo lo sigue tirando abajo de un tren, lo pone de cualquier cosa. Si va a ser algo así como un falso 7, la gente se la va a agarrar con él. Zuqui puede ser un buen volante por un costado, como en Godoy Cruz pero no hacer la banda en forma permanente.
Al comienzo del segundo tiempo se volvió a experimentar con Benedetto y Bou juntos. Puede ser una fórmula de alternativa, en determinadas circunstancias pero está claro que si van los dos, uno tiene que jugar de lo que no le gusta. Benedetto se comió un gol imposible que pudo habernos puesto 2-0. Solís, otro, en un momento en que Boca era el que mandaba, claramente. Bou fue de lo mejor, volvió a meter uno, está en muy buen momento. Solís no aprovechó del todo la oportunidad pero hay que seguir poniéndolo, dándole minutos, puede andar.
Como con Estudiantes, bastante temprano nos pusimos arriba. Bien trabajada la acción previa al penal, pelota bien puesta por Jara, oportuna aparición de Sebastián Pérez en el fondo de la cancha, evidente empujón de Ortigoza. Penal, aunque Latorre (que tiene la permanente necesidad de despegarse de su pasado como jugador de Boca) y Pons (que es hincha de San Lorenzo) digan que no. Buena ejecución de Fernando, seguro, esperó que se le moviera el arquero.
Nos empatan en una jugada propia de lo permeable que es Boca cuando defiende. Jara le dio a Cerutti todas las libertades posibles para que se acomodara y sacara el centro. Blandi se nos aparece solito entre los dos centrales, que miraron.
El segundo, ya en el segundo tiempo, otra vez, pelota larga y Merlini que se va sin que nadie logre molestarlo. Encima Werner terminó regalándole el primer palo, invitándolo a que se la pusiera ahí.
Menos mal que empatamos más o menos pronto. Ese gol, el segundo de Boca, fue lo mejor de la noche. Primero, por cómo Pablo los madrugó a todos sacando rápido el tiro libre. Bou jugó bien de espaldas, Pablo volvió a meterla, participación de Fabra (otro que no puede faltar) en ataque y después, el giro perfecto de Bou, metiendo el zurdazo seco y bien cruzado, apretadito contra el palo más lejano. Por entonces ya no estaba Benedetto y Walter se podía mover más cómodo. Había entrado Pachi Carrizo, que en la media hora que le dieron volvió a hacer casi todo mal.
En fin, si los cuervos no le ganan el viernes a Estudiantes por dos goles, ya tendríamos la primera copita del año adentro. Mejor así. Me encantan estos triangulares que termina ganando el que no juega el último partido. Si se da, quiero ver quién de los dirigentes se mete en la cancha y sale en las fotos llevándose la copa.
El sábado, los que te jedi. Seguro que Guillermo va a poner a la mayoría de los que estuvieron con Estudiantes. Quiero ver, sobre todo, quiénes van a ser los centrales. No va a estar Vergini y es una lástima porque para mí, la mejor opción que tenemos a mano es Vergini-Tobio. Es un tema que tiene que ocuparnos de manera prioritaria. Aunque, curiosamente, entre los cientos de nombres que ruedan por el mercado de humo periodístico, ni se menciona la posibilidad de que venga un central.


EL BOLETÍN: WERNER 4, JARA 5, VERGINI 4, MAGALLÁN 4, FABRA 6, SEBASTIÁN PÉREZ 5, GAGO 7, BARRIOS 5, ZUQUI 3, BENEDETTO 5, SOLÍS 5 (FI), BOU 7, PABLO PÉREZ 7, CARRIZO 4. 

domingo, 22 de enero de 2017

SE HIZO FÁCIL

En un breve rato y bastante temprano, se resolvió un partido que en los primeros minutos se había presentado encarajinado y parecía prometer dificultades que finalmente no hubo. Así que por ser la primera vez del año, da para cantar conforme.
El hombre clave, el nombre de la victoria sobre Estudiantes fue Ricky Centurión, a quien desde el año pasado Guillermo viene probando por detrás de los delanteros y la verdad, al que suscribe no lo convence del todo en esas posiciones pero esta vez respondió, fue de lo mejor a lo largo del primer tiempo, que en realidad fue el partido, porque el segundo fue un trámite, si no se jugaba daba igual, Boca podría haber aumentado pero ellos no inquietaron jamás.
Estudiantes, con unos cuantos nombres poco conocidos, había empedrado la cancha al principio, costaba circular, encontrar asociaciones, armarse. Y la fórmula la tenía Ricky, la halló él. Un rapto, encaró y pasó entre cuatro. Tuvo suerte, porque le quedó un rebote y al final iba a terminar metiéndola el que cerraba, Diarte. Pero la acción es toda mérito de Centurión.
Lo que siguió fue lo mejor de Boca. Bien el medio, con la claridad habitual de Gago para distribuir, con los movimientos apropiados de Pablo Pérez para cortar y jugar y que se jugara casi siempre en campo de ellos. Fernando era el bastonero, el patrón. Y Ricky era el tipo que, cuando tomaba contacto con la bola, le daba un sacudón al partido. Hubo una que armó por la izquierda, una pinturita, después no le quedó bien a Bou y se diluyó. Como siempre, le pegaron bastante, a Ricky, no les gusta que la muestre, la pise y baile.
El segundo gol, el que prácticamente dejó liquidado el partido aunque faltara más de una hora, fue muy simple pero bien trabajado. Apertura de Pablo a la izquierda, el centro de Solís (Silva le pasó bien por afuera para darle opción y distraer) y la aparición implacable de Bou. Vale la determinación para ir arriba, incontenible para el defensor que iba con él y vale la ejecución del cabezazo, bien fuerte y muy bien dirigido, inatajable.
Ya antes, cuando estaban 0-0, en la primera, había metido un buen anticipo ofensivo, por abajo, después de un centro de Pavón. Es raro, Bou. No participa mucho, por ahí no se lo ve pero saca un gol en cualquier momento.
En el comienzo del segundo tiempo estuvo la de Centurión en el palo y después, esa que a Bou se le fue apenitas afuera, llegaba de frente y de nuevo le ganó al defensor que iba con él. Había sido buena de Pavón, que llegó por derecha y tenía oportunidad de darle él pero la pensó bien y la tocó al medio, para dejar fuera de acción al arquero.
Tiene que ajustarse, Pavón pero siempre participa en jugadas importantes. Por el otro lado Guillermo lo puso a Solís, le faltó soltarse pero es interesante, hay que darle rodaje, no se esconde, se muestra.
El resto del partido fue hacer la plancha. Muchas conclusiones más no hay porque Estudiantes no apareció. Para colmo, se quedaron con diez. Los defensores no se vieron comprometidos nunca. No está claro cuál es la idea que tiene Guillermo respecto de la zaga central, pareciera que está pensando. Por lo que se vio en el tramo final del año pasado, para el que escribe, la fórmula mejor es Vergini-Tobio. Esta vez se optó por Tobio-Chaco, habrá que seguir viendo. Werner, a quien le estamos tomando examen todos, dio sensación de aplomo pero no tuvo intervenciones muy exigidas, sólo lo buscaron de afuera.
No va a ser fácil terminar de armar el equipo arriba sin Carlitos, hay que pensar otro Boca, esto fue solamente el primer paso y se dio. No se presentaron mayores dificultades. Siempre queda la sensación de que con Pablo y Fernando falta contención, ni hablar si Centurión va a ser otro volante. Hay que pensar que Centurión, Pavón, Bou y Solís, sea cual fuere el esquema, son, por conformación natural, cuatro delanteros.
En eso, el hombre clave es Pablo. Porque aunque básicamente es un jugador que juega a partir de la tenencia de la pelota, también corre bien la cancha y recupera. Lo amonestaron por una jugada en que ni había infracción, portación de apellido, prejuicios arbItrales.
De todos modos, estemos preparados porque van a aparecer rivales que nos van a hacer sentir la ausencia de un mediocampista más batallador, más comedor de garrones. Nos van a poblar el medio y puede costar. La propuesta es juntar mucha gente que vaya para arriba y los riesgos que ello conlleva habrá que correrlos.


EL BOLETÍN: WERNER 5, PERUZZI 5, TOBIO 5, INSAURRALDE 5, SILVA 5, PABLO PÉREZ 7, GAGO 7, CENTURIÓN 7, PAVÓN 5, BOU 6, SOLÍS 5 (FI), JARA 5, SEBASTIÁN PÉREZ 5, ZUQUI NC, LUNA DIALE NC.

lunes, 9 de enero de 2017

POR SIEMPRE ROBERTO

Era bicho, el Paragua, Roberto Cabañas. Nos caló de entrada, entendió cómo era. Nos descubrió el lado más flaco enseguida, nos podía. Actuaba en consecuencia. Como aquella vez que, después de jugar en el gashinero, salió del vestuario solo, atravesó el hall, el playón, salió a la calle y caminó hasta Libertador, para tomar un taxi, entre la multitud que lo vituperaba, que le decía de todo menos lindo.
Como jugador, igual. Vivísimo. Filoso merodeador del área, listo para aprovechar la más mínima ventaja que se le ofreciera. Fundamental en aquel campeón del Apertura 92, complementándose a la perfección con el Manteca Martínez arriba, bajando para que subiera el Beto Márcico, juntándose con el Chino Tapia, ofreciéndose para salir con Villarreal.
Una vez, en Mar del Plata, le metió un gol a los que te jedi y lo fue a celebrar frente a la tribuna de ellos. ¡Qué desgraciado, el Rober!
No fue tanto el tiempo que estuvo con nosotros. Dos años con continuidad, entre el 91 y el 93, se fue, volvió por unos pocos partidos a fines del 94, se fue de nuevo, un solo partido en su último regreso, en el 95 y después, la partida definitiva. Fiel a su destino de trotamundos. Cerro Porteño, el Cosmos, América de Cali, Stade Brestois, Olympique Lyon, Barcelona de Ecuador, Libertad, Independiente Medellín, Real Cartagena... Difícil que en alguna de sus paradas lo hayan querido como lo quisimos nosotros.
Dice la ficha que jugó 67 partidos oficiales en Boca, con 18 goles. Me acuerdo, en particular, de aquel a San Lorenzo, en la cancha de River. Partido vital. Hubo una jugada en que nos salvamos de milagro, los agarramos de contraataque, tapó el arquero, toque atrás, Villarreal, palo, Cabañas, gol. Fue 1-0, triunfo clave.

La información procedente de Asunción da cuenta de que murió hoy, paro cardiorrespiratorio, sólo 55 años. Pero de Boca ya no se va más. Entre nuestros mejores recuerdos se queda. Para siempre. Roberto Cabañas, el Rober, el Paragua. Un grande.