Hace unos días me ocupé de Palermo, Mohamed, Maradona, Heinze,
Bermúdez y Schiavi, los primeros nombres que me habían sonado. Paso ahora a los
otros que andan rondando o anduvieron rondando, espero que no se me escape
ninguno porque son un montón.
RUSSO: El último ganador de la Libertadores. Un tipo con
una larga trayectoria que lo respalda. Cuando lo echaron de Boca (con la excusa
de que tenía que irse su PF), se hablaron cosas feas que aquí no mencionaré
porque no pueden comprobarse. De cualquier manera, no sé si cagarle guita a
Macri es delito moral. La duda mía con Russo es su salud. Este año estuvo mal,
tuvo que dejar de trabajar en Millonarios. Dice que se trató de una bacteria y
el tema ya está totalmente superado. Ojalá, pero…
PEKERMAN: Intachable. Gran formador de jugadores, cultor
del perfil bajo. Tiene 69 años. Es mucho. La brecha generacional con los
jugadores es un factor a tener muy en cuenta. No dirigió nunca clubes en el fútbol argentino. Ojo, que en su cuerpo
técnico está Cambiasso quien, según creo, no tiene buena relación con Román,
también hay que considerarlo. El primer día, los de Fox pueden ir a buscar a
Román y preguntarle si invitaría a Cambiasso al casamiento de su hija.
ALFARO: Buen entrenador, sus equipos hablan por él. Con
bajos presupuestos ha hecho campañas dignísimas. Habla bien, me convence. Una
vez quedó enfrentado con su plantel en Quilmes, no es bueno que los
entrenadores se enfrenten con los planteles. Están para convencer a sus
jugadores, no para pelearse con ellos. La única vez que le dieron un (presunto)
grande, San Lorenzo, falló, duró poco.
BECCACECE: Parece que fue el primer nombre que tiró Nico
Burdisso. Defensa y Justicia juega realmente bien. Dispone de una condición que
me encanta y que en Boca, en los últimos tiempos, ha brillado por su ausencia:
por lo general, los partidos se juegan como quiere Defensa. El que impone
condiciones tácticas es Defensa. Cargo con un prejuicio, lo reconozco, contra
los entrenadores que no se sabe cómo jugaban. Fue parte del cuerpo técnico en
el desastre argentino en Rusia. No me gustan los entrenadores que no se quedan
quietos nunca, siento que hasta pueden distraer a los jugadores. Me parece que,
por ahora, no le da el “target” para Boca. La picadora de carne podría triturarlo
con facilidad.
GARECA: No. Cuestión de memoria. No le perdono la forma
en que, en asociación ilícita con Ruggeri y Coppola, forzó su salida de Boca
para irse corriendo a River. No le importó que el club estuviese a punto de
desaparecer. Como me hizo notar un amigo, si repetís “Gareca” muchas veces
seguidas, terminás diciendo “cagaré, cagaré, cagaré”. Y si al querer decir “Gareca”
te comés a “e”, queda “garca”.
SCOLARI: Un año más que Pekerman, 70. Demasiados. Doce
títulos en Brasil entre regionales y nacionales, campeón en Kuwait, Uzbekistan
y China (países menos que periféricos en fútbol). Peregrinó asimismo por Arabia
Saudita, la selección de Portugal y el Chelsea. Con la selección de Brasil fue
campeón del mundo en 2002 pero también se comió el 1-7 con Alemania en 2014.
Nunca vivió el fútbol argentino, mirarlo por televisión no es lo mismo.
SABELLA: Según dicen, él mismo se bajó en los primeros
sondeos que se hicieron, porque su salud no le permite hoy estar al frente de
un plantel con tanta exposición. Cuentan que de chiquito era bosterito. De
todos modos, no me gustaba la idea. Estuvo muy mal, lleva mucho tiempo sin
dirigir. Ya sé que los ex jugadores de River que pasaron por el banco de Boca
son un montonazo. Por si alguno tiene la lista incompleta, los repaso:
Cesarini, Moreno, Deambrossi, Rossi, Pedernera, Di Stefano, Varacka, Rogelio Domínguez,
Cap, Miguel Ángel López y Borghi. Y fuimos campeones con Pedernera-Deambrossi, con
Rossi y con Di Stefano, allá lejos y hace tiempo. Igual, qué sé yo, en
principio, mejor otro.
EDUARDO DOMÍNGUEZ: A éste lo mencionó un cofrade del Facebook,
sólo por tratarse del yerno de Dios. Llamó “cagones” a sus jugadores al lado
del micrófono de la tele y a los pocos días tuvo que irse de Colón. Esas cosas
se hacen adentro del vestuario.
¿Me olvidé de alguno?
Cuando se abre en
los medios la interminable lista de los que pueden agarrar un club, me acuerdo
de una anécdota de Crónica. El Estudiantes de Caseros buscaba técnico y el
pelado Buglione, que alternaba entre sus ocupaciones como entrenador en el
ascenso y colaborador en el vespertino, le pidió a Juncal, jefe de Deportes: “poneme
a mí entre los candidatos”. Y Juncal le dijo: “¿Estás en pedo? Si yo soy hincha
de Estudiantes”…