No llegamos a la mitad de la jornada y ya puedo decir que
este 11/12/2018 es uno de esos días en que no debí haber dejado la cama. Como siempre,
prendí la computadora y me metí por Google para pegarle un vistazo a LA 12
TUITTERA, que es mi canal casi exclusivo de información. Evito, por razones de
salud, los shows televisivos, los radiales y los radiales/televisivos. No
soporto ninguno. Por televisión sólo miro partidos y a menudo, pulso “mute”.
Veo que los candidatos que suenan para entrenadores de Boca son Heinze,
Mohamed, Palermo y Maradona.
De ellos, el único que me parece potable es Heinze. No
olvido que fracasó en Godoy Cruz pero trabajó bien en Argentinos y en Vélez,
según lo que expresaron sus equipos en la cancha.
Sin embargo, el
tipo ya dijo que respeta mucho al club que lo contrató y a los jugadores con que
está trabajando. Ojalá sea cierto. Uno puede entender que un entrenador rescinda
un contrato por una oportunidad mejor teniendo en cuenta que, por la naturaleza
de su trabajo, saben que pierden tres o cuatro partidos y los echan (ojo, yo no
digo que eso tenga que cambiar, no me lo imagino de otra manera). Sin embargo,
que alguien decida respetar su contrato es algo que lo honra, saludable para el
fútbol, lo mejora y buena falta que le hace. Así que Heinze, me parece que no.
Mohamed tiene buen currículo en el fútbol mexicano, que no
es el argentino (pregúntenle a La Volpe). En la Argentina, ascendió a Huracán
en 2007 pero en primera con el club de su vida no le fue bien ni en su primera
ni en su segunda etapa. Con Independiente, ganó una Copa Sudamericana en una
final ante un equipo menor, Goias de Brasil. No dejó mayores recuerdos su paso
por Avellaneda. Perdón por el prejuicio pero desde sus tiempos de jugador, con su
pancita de mal entrenado, sus peinados estrambóticos y sus calzas fucsia, nunca
le vi perfil de conductor. En cuanto a su paso por Boca como futbolista, ni se
lo recuerda.
Amo a Martín Palermo. Lo venero. Lo que hizo en Boca no se
olvida nunca más. Tiene hombros para hacerse cargo de este momento crítico. Sin
embargo, sus antecedentes como entrenador no lo avalan. Ni en Godoy Cruz, ni en
Arsenal ni en la Unión Española (ningún equipo grande) hizo historia. Lo escucho
hablar y no me convence, no me parece que tenga ideas firmes ni definidas.
Respecto de Maradona, debo ser honesto y desde un principio,
dejar establecido que no forma parte de mis afectos. Me esforzaré por abstraerme
de mis emociones, lo mismo les pido a quienes idolatran su incomparable historia
de jugador.
En sus inicios como técnico, tanto en Mandiyú como en
Racing, la expectativa de cada día era comprobar si asistía o no al
entrenamiento. En la selección argentina, a la que llegó sólo por su trayectoria
de futbolista y por un camino, cuando menos, obscuro, hizo un desastre y
Grondona, que boludo no era, lo echó en el vestuario tras la eliminación en
Sudáfrica. Desde entonces, pasó por el fútbol asiático y por el ascenso
mexicano, lejos de la alta competitividad. Por otra parte, tiene problemas de
salud y últimamente se lo ha visto caminar con dificultades.
Pregunta concreta a
la que solicito respuesta concreta: ¿Qué sostiene la idea de que Maradona sea
el entrenador de Boca salvo su pasado como jugador?
En un comentario
suelto que me llegó a través de mis contactos de Facebook dentro de un grupo de
hinchas de Boca, alguien tiró que Macri quiere a Jorge Bermúdez en el banco. El
Patrón es otro tipo al que adoro. Ojalá tuviéramos hoy un líder de esas
características dentro de la cancha. Me encanta cómo analiza el juego, su
claridad conceptual. Como entrenador, fracasó rotundamente en Defensa y Justicia,
en la BN, hace ya muchos años.
¿Macri quiere a Bermúdez? ¿Al tipo que denunció públicamente
que se quedaba con guita de los jugadores? ¿Al que capitaneo aquel memorable
vestuario contra Salvestrini en el Parque Antárctica? ¿Al tipo al que vendió de
apuro al Besiktas de Turquía porque quería sacárselo de encima, porque con él no
podía? ¿Al que no invitó a la celebración del “Xentenario”? Y, qué se yo… Si
Macri se bajó los lienzos con Bianchi en 2003, si se los volvió a bajar con
Román en 2007…
Por el mismo conducto, alguien mencionó al Flaco Schiavi. La
reserva del Flaco terminó bien el año pero no hay mucho que destaque su ya
largo ciclo en la división. Una vez, casi termina a las trompadas con un pibe,
Iván Leszczuk (después de eso el chico quedó colgado, dejó el club y hoy está
en Los Andes). Una vergüenza, impropio de un conductor y más con jugadores
jóvenes.
Ahora, que alguien me diga que van a poner a Gareca o a
Ruggeri y creo que me suicido. Si cada vez que, en las promociones de los
entretiempos, aparece la cara de Ruggeri, tengo la sensación de que puedo
llegar a vomitar. Y bueno, si Gribaudo, en su campaña para ser presidente el
año que viene, lo lleva a las peñas a Coppola y la gente se saca selfies con
Coppola, le pide autógrafos y le festeja sus bufonadas, todo puede ser.
La verdad es que yo no tengo candidato. No hay un nombre del
que pudiera afirmar “sí, es éste”. Uno que me cae bien y al que intuyo con
pasta es Nico Burdisso pero claro, no tiene ningún antecedente, sería un novato
al que la vorágine puede llevárselo puesto. No, no tengo ninguno, así que
veremos a quién ponen y qué pasa.
Cuando Armando
trajo al Toto, no me convencía. El Rata no había hablado precisamente bien de
él tras sus experiencias en los mundiales del 62 y 66. Cuando vino Bianchi,
tampoco me entusiasmaba mucho. Quizá me caía antipático por los muchos goles
que nos había metido. Así que a mí, mucha bola, no me den.
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