viernes, 27 de noviembre de 2015

EL ÚLTIMO "AMISTOSITO"

Personalmente, a este gil lo pone mal que alguno no se tome un partido amistoso con el compromiso suficiente. Es natural y humano que la concentración no sea idéntica a la de una final del mundo pero si nos pasamos de relajados, corremos riesgos que no tenemos que correr. La camiseta que tenemos es siempre la de Boca, che. Menos mal que en Chaco ganamos porque la verdad es que dimos demasiadas ventajas.
Menos mal, también, que el Negro Chávez se toma todos los partidos en serio. Se ve que el tipo quiere encontrar un lugar en el equipo, ya se viene apuntando desde este sitio, cada vez que le dan pista el tipo contesta “aquí estoy”. Metió dos goles y participó, podríamos decir, en el ochenta por ciento de las jugadas de ataque que generamos. Incluido ese hermoso fierrazo en el travesaño.
En el primer gol, después del muy buen pase filtrado por el Toto Pochettino (detalle que a los de la tv se les pasó por alto), el Negro llegó antes que el arquero, forzó el penal y después lo ejecutó muy bien, preciso.
En el segundo hay un gran mérito de Tobio, que salió desde el fondo y llegó al área de enfrente, por el camino la perdió dos veces y la recuperó otras tantas, la terminó con ese toquecito corto y allí estaba el Negro, que siempre resuelve rápido, no necesita mucho recorrido para que el remate le salga seco y ajustado.
Para terminar con los goles nuestros, el tercero y último fue una buena decisión del Cabezón Meli, que recibió el tiro libre cortito de Nico Colazo y le pegó bien, sin levantarla, jugada bien intentada porque se esperaba el centro y sorprendimos.
Respecto de lo apuntado en el párrafo inaugural, las ventajas van referidas a los espacios que cubrimos mal, tanto en el comienzo del partido como en el arranque del segundo tiempo. Sobre el inicio dejábamos campo por los dos laterales. El Chapa Fuenzalida, cuyo ciclo con nosotros va oliendo a cerrado, puede hacer algún aporte positivo de 8 o como salida pero ni marca ni vuelve. En cuanto al pibe Komar, no es la primera vez que el Vasco lo expone al ubicarlo como lateral, no tiene oficio ni conformación física para el puesto.
Boca fue, literalmente, dos equipos, dados los ocho cambios juntos en el entretiempo. Si analizamos las diferencias entre un Boca y otro, surge que el fondo estuvo más firme en el primer tiempo con Magallán-Cata que en el segundo con Tobio-Rolín. Nadie podría sorprenderse. El Cata, en sus 45 minutos, solucionó varios problemas que se habían creado sus compañeros. El Cata, claro está, es imprescindible e insustituible en el Boca de hoy.
Si vamos a los dos 5 que utilizamos, esto tampoco podría llamar la atención, mejor Cubitas en el segundo tiempo que Bravo en el primero. Bravo empezó mal y con el transcurrir de los minutos fue acomodándose pero bueno, también en su caso, no parece dar para mucho más su trayectoria en el club. Al revés de Cubitas, que cada vez que lo vemos nos entusiasma, llega siempre justo, recorre el ancho del campo con la economía de movimientos de un veterano, la limpieza que tiene para quitar es muy poco común.
Para el primer tiempo, el Vasco lo puso a Bentancur en definida función de enganche. No anda bien, Rodrigo pero de enganche, definitivamente, no va. Él puede ir bien por las bandas o como doble cinco suelto pero si parte adelantado, obligado a jugar por mucho tiempo de espaldas, no se encuentra. Su pincelada positiva fue esa pelota que descargó para la derecha y que dejó a Pavón con el arquero, Cristian tendría que haber pateado pero tardó, después tuvo que tirar la gambeta con poco espacio y se cerró mucho.
En el repaso línea por línea, nos falta el ataque. Del Negro ya quedó todo dicho, fue el actor fundamental del partido. Jugamos con Pavón-Chavez el primer tiempo y con Palacios-Chávez-Pavón en el segundo. Pavón va mejor por la izquierda, los que lo vimos en Talleres y en Colón lo sabemos. El problema es que si va en dupla con el Negro, no hay más remedio que mandarlo a él por derecha. El Tucu Palacios dispuso de un tiempo completo pero recién cerca del final apareció con dos participaciones interesantes. Por momentos se hizo muy evidente que cada uno de los delanteros jugaba por su lado, quería empezarla y terminarla por cuenta propia.
El primer gol de los chaqueños para mí que fue off side, aunque el de la tele, Senosiaín, opina que no. Igual, nos dormimos no una vez sino dos (volver a lo apuntado en el primer párrafo). Primero, el Cabezón Meli se quedó parado, se la afanaron y tuvo que cortar con infracción. A continuación, juegan el tirp libre por abajo y nadie (más allá del posible off side) acompañó al que tiró la diagonal para afuera y definió.
En el segundo gol de los chaqueños, otra vez miramos. Nos jugaron una pared por la zona de Marín-Tobio, el que la rebotó de espaldas lo hizo con comodidad y el que recibió y definió también tuvo mucho espacio. Al chico Galván, que debutó reemplazando a Sara en el segundo tiempo, prácticamente le patearon dos y le metieron dos pero no se le puede achacar mucho.
Al final, la verdad sea dicha, el que escribe estaba deseando que terminara de una vez con el 3 a 2, porque si nos llegaban a empatar, iba a quedar pasto a disposición de las fieras. Mejor ganar, siempre, todo.
Ah, ese Chaco Torres, ex Racing y San Lorenzo, al que pusieron en los últimos minutos, siempre fue un hijo de puta. La patada que le metió a Pavón en el cierre del partido fue delictiva. Mejor que haya desaparecido rápido de circulación, ése. Tiene 30 años y ya anda vegetando por su provincia.


Apostilla final: El que hacía campo prometió para “después”, a modo de “nota color”, contar la historia de Héctor Freschi. Se olvidó y nadie se lo recordó. Por si alguien que lee esto se quedó con la curiosidad, Freschi, jugador de Sarmiento de Resistencia, fue el arquero titular de la Argentina en el Mundial de 1934. En fin, la transmisión de TyC también fue “amistosa”.

jueves, 19 de noviembre de 2015

SIGUIÓ LA JODA

Cuando no se toma un amistoso con la debida seriedad, se regala prestigio. Quedó más que claro y para siempre aquella vez que nos comimos nueve con el Barcelona (1984), en medio de una gira caótica en la cual el Loco Gatti llegó a jugar de delantero, luego de lo cual por varios años no volvimos a Europa. Mucho más acá en el tiempo, en 2012 (con estos mismos que están ahora en la conducción del club y que quieren perpetuarse), nos quedamos varados (por falta de avión) durante varios días en Venezuela, en la semana previa al comienzo de un campeonato en cuya primera fecha, previsiblemente, perdimos 3 a 0, con Quilmes.
Este partido de anoche en México presentaba los riesgos propios de la distensión. Los muchachos ya están con la cabeza en las vacaciones (nosotros también), se había visto en los entrenamientos de la semana pasada, pura joda. Menos mal que nos encontramos con un rival, Atlas, que todavía está en plena competencia, a la espera de un partido definitorio, con Querétaro, así que tampoco iba a prestarnos toda la atención.
Por otra parte, los mexicanos van a la cancha como quien va de picnic, tienen algunos parecidos con sus vecinos del piso de arriba (aunque esos son mucho peores), comen pizza y toman cerveza durante el juego. Fueron, más que nada, por la reinauguración del estadio, a joder.
La cantidad de gente que antes del partido había dentro del campo, la multitudinaria banda que ejecutó los himnos en el imponente estadio Cuauhtemoc, ya hacia pensar que era imposible esperar un fútbol jugado con las suficientes concentración y contracción.
En ese marco de relajamiento se inscribe el Orion-gate previo al comienzo, que podría ser tomado como una anécdota divertida pero que en rigor, no se puede aceptar. Los de la televisión decían que el referí se pasó de rígido pero el tipo tenía razón, la camiseta de Agustín podía llegar a confundirse con la de Atlas y los riesgos los corrían él y sus asistentes. Dijo que les había avisado una hora antes. No puede ser que Orion y todos los demás se pongan a discutir por eso, que al cabo de un rato largo Agustín tenga que ir al vestuario y que al final termine jugando con una camiseta de Sara con las mangas cortadas con tijera. Al Real Madrid no le pasan esas cosas, Angelici.
En fin, por la liviandad con que se tomó este compromiso, estuvimos expuestos a una catástrofe, que por suerte no ocurrió. El partido careció absolutamente de seriedad, hubo como mil cambios, desde el primer tiempo, así que no vale la pena detenerse en muchos detalles. La sacamos barata con el 0-1.
En el gol se reafirmó ese concepto de que ya estamos todos de vacaciones. Marín permitió que nos metieran el centro sin nada de espacio, Rolín lo perdió a Alustiza y Sara se quedó atornillado, le cabecearon en zona de él, el área chica.
El penal del Negro Rolín, que además le costó la expulsión, fue la culminación de un día de perros del uruguayo que, la verdad sea dicha, no ha dado la talla como para seguir en el club. Menos mal que Alustiza la tiró afuera. Faltaba un montón y estábamos diez contra once, alerta roja pero ya el partido estaba totalmente degenerado con la avalancha de cambios, tipos que salían, tipos que entraban y no iba a pasar más nada. Mejor así.
La mejor que tuvimos fue esa del Negro Chávez que recibió por derecha, encaró para adentro y sacó un zurdazo alto. Recién había entrado. Del Negro cabe resaltar, en primer término, que siempre se toma todo muy en serio, muy a pecho. Tiene pocas oportunidades y hace todo para sacarles el jugo posible. Esa es la actitud que necesitamos.
Un datito más que no debe pasar inadvertido. Dijeron los de la tele que los poblanos, para reciclar el estadio a todo trapo, nivel primer mundo, lo concesionaron por treinta años. Y parece que ya ni siquiera va a llevar su nombre tradicional, Cuauhtemoc, tan mexicano, tan azteca, tan precolombino. Se lo va a conocer por el nombre del grupo económico que puso la guita. Ojo al piojo: eso es, ni más ni menos, lo que Angelici y sus secuaces planean para Boca. Si permitimos que hagan una cancha nueva, la cancha no va a ser nuestra. Pensémoslo. ¿Queremos eso?

El boletín de calificaciones esta vez no corresponde. El partido no fue serio. La programación de este partido no fue seria. Se corrió un alto riesgo innecesario, por un paquete de guita que no basta para justificarlo.    

lunes, 9 de noviembre de 2015

UN CIERRE DESCOLORIDO

Lo peor de este cierre del campeonato fue que lo tuvimos y lo dejamos pasar. Central estaba golpeado, en el primer tiempo tuvo mucho la pelota pero no terminó ninguna bien, nos pusimos 1-0 temprano y aguantábamos cómodos, estaba para ganarlo. Y lo terminamos perdiendo con un segundo tiempo terrorífico.
Equipo de suplentes pero, se supone, con buenos jugadores. Claro, falta de rodaje conjunto, ni una práctica. Leyendo la formación se cae en la cuenta de que Bentancur era el que debía tener y distribuir la bola. No dio la talla. Su único aporte destacado fue ese fierrazo que metió en el segundo tiempo, que fue a dar en el palo izquierdo de Caranta, arriba, cerca del ángulo. Si entraba, nos poníamos dos arriba y posiblemente, se terminaba el partido. Pero no entró.
Es casi imposible ganar cuando en ningún momento del partido se logra posesión de pelota. Alguna vez puede darse pero es muy difícil. Y Boca no tuvo la pelota nunca. Era de ellos. Porque si bien Cubitas estaba muy bien parado en el medio y era el pulpito que conocemos, faltaba el que tomara la posta después, el volante que armara. No lo fue Bentancur, tampoco el pibe Cristaldo (que no se supo bien de qué jugó) ni Nico Colazo.
El gol antes de los diez minutos fue quizá la única en que pudimos juntar gente en ataque. Buena aparición de Colazo por izquierda, buen enganche del Tucu Palacios en el área, rebote y el Negro Chávez de frente al arco para ajusticiar. Era la oportunidad de que ellos siguieran desgastándose y nosotros controlar la situación, con o sin la bola. No ocurrió.
Desde el segundo tiempo ellos apretaron más, ya no esperábamos tan tranqui. Pero lo que nos quemó definitivamente los papeles fue la entrada de Delgado, porque él le dio a Central la agresividad en los últimos metros que antes no había tenido.
El gol con que nos empataron fue desesperante. Una pelota recta que nos toma a los centrales en línea, un torpe foul del Negro Rolín en zona de riesgo máximo que pudo haberse evitado, una barrera mal armada (nadie se puso detrás de los de Central que se pararon a continuación de los nuestros) y al final, Sara se come el remate de Delgado en el palo de él.
Sacó dos cabezazos mortales, Sara. No estoy seguro de que haya sido penal esa con Larrondo que toda la comparsa periodística dice que fue penal. ¿No fue un choque? Da lo mismo, que la cuenten como quieran. Pero en el segundo gol también iba a tener responsabilidad, Sara. No exclusiva, compartida. Nos cruzan una bocha larga hacia la izquierda y Fuenzalida lo pierde ingenuamente a Fernández, no tenía idea de dónde estaba el hombre al que tenía que cuidar. Después lo acompañó livianito por miedo a cometerle penal y Sara tampoco salió con la determinación suficiente, pudo haber sido de él pero le dimos a Fernández todas las facilidades, lo invitamos a que nos liquidara.
Mientras estábamos 1-1 pudimos haber llegado al segundo en ese contraataque que se comió el Negro Chávez. Tenía pase para el Tucu de entrada pero la quiso hacer él, llegó al área muy cerrado y lo tapó Caranta. Fue de lo más rescatable, el Negro, que sigue aprovechando las oportunidades que le dan pero en esa se zarpó de egoísta. El Tucu, por su parte, había empezado bien y fue perdiendo altura hasta ser reemplazado por Pavón. Se les hace complicado a los delanteros aparecer y resolver cuando no tienen respaldo de los mediocampistas. En cuanto a Pavón, que volvió de un largo ostracismo (consecuencia de su incendio en los partidos con River por la Copa), en el ratito que jugó lo que no le faltó fue decisión para patear: le pegó tres veces de afuera pero las tres se le fueron a cualquier parte, por no decir a la mierda.
El tercer gol de ellos, ya en el tiempo agregado, fue otro macanazo, esta vez de Magallán (su único partido oficial en todo el año). No se entiende por dónde se le escapó esa pelota, estaba para que cortara pero la bola siguió y por detrás de él nos apareció solo Larrondo.
Como expresión de fútbol, este cierre de campeonato fue una cagada. Pusimos un equipo insulso, exasperantemente light, que salió como a mirar qué pasaba y así nos fue. Lo tuvimos servido y permitimos que nos lo dieran vuelta sin demasiado esfuerzo. Uno no quisiera ser malo pero la verdad es que para algunos de estos muchachos que pusimos sonó como a despedida.


EL BOLETÍN: SARA 4, FUENZALIDA 4, MAGALLÁN, 4, ROLÍN 4, MONZÓN 5, CRISTALDO 4, CUBAS 6, BENTANCUR 4, COLAZO 4, PALACOS 5, CHÁVEZ 5 (FI), PAVÓN 4, POCHETTINO NC.

jueves, 5 de noviembre de 2015

¡O-TRA, O-TRA VUELTA, BOCA!...

Está bien, como gusten, si quieren empezamos por el arbitraje: 1) Un gran acierto, digno del mayor elogio; 2) Un error gravísimo, grosero e inexcusable; 3) Otro error grave (por su consecuencia directa) más fácil de entender y aceptar.
  1. El gran acierto: el gol anulado a Ruben fue off side de Larrondo. Muy difícil de ver. Yo, de hecho, de entrada no lo había visto, cobraba gol. Cuando se repite queda claro que, al salir el tiro libre de Cervi, Larrondo estaba adelantado y va a buscar la pelota, la pelota cae en la zona donde estaba él, Ruben cabecea al lado de él, Larrondo participaba de la jugada. Perfecto Aumente, que observó correctamente una acción muy complicada, lo que reafirma y resalta su acierto.
  2. El error gravísimo, grosero e inexcusable: el penal que nos abrió el partido es una guarangada de Ceballos, la infracción de Ferrari a Gino Peruzzi fue un metro fuera del área. La posición de Ceballos era inmejorable, no se entiende de qué modo pudo haberse equivocado. La explicación es que Ceballos es un muy mal árbitro, a tono con el nivel medio del arbitraje nuestro de cada día.
  3. Otro error grave (por su consecuencia directa) más facil de entender y aceptar: el gol del Negro Chávez era off side finito. Cuando sale el pase del Cabezón Meli, el Negro estaba levemente por delante de la posición de Pinola. Es más, cuando la tele repite y congela la imagen con esa raya amarilla, parece que estuvieran en la misma línea, que sólo el brazo izquierdo del Negro (que no cuenta) estaba por delante. Pero no, era off side. Aumente le erró el vizcachazo. Lo tenía a Pinola muy encima de él y al Negro bastante lejos, no era la mejor perspectiva, eso puede haberlo confundido.
Listo, punto y aparte.
Boca jugó menos mal de lo que pudiera surgir de una primera mirada superficial, porque la función defensiva se operó correctamente. El partido lo aguantaron los defensores y los volantes. El problema fue que la pelota se perdía enseguida y que no aparecieron circuitos de circulación. Nico Lodeiro fue muy tibiecito y Carlitos y Jony se la rebuscaron para aguantar las pelotas que se pudieran aguantar pero quedaron, en general, aislados del juego.
No es excusa, es un dato de la realidad: teníamos solamente dos jugadores que no habían jugado el domingo (Cata y Pichi) y ellos, seis. A veces no se nota pero lo normal es que se note. Más en una cancha que para el segundo tiempo había chupado agua y estaba más firme pero que en el primer tiempo parecía una pista de hielo.
Durante gran parte de los 90 minutos, el partido lo dominó Central. Se jugó como querían ellos. Ahora bien, tuvieron una sola clara: ese cabezazo mortal de Ruben, cuando ya estábamos 1-0, que sacó Orion de un manotazo milagroso. Estupenda reacción de Agustín a puro reflejo, perfecto el movimiento para levantarla al corner porque pudo haber pasado cualquier otra cosa, que cayera con la bola dentro del arco o que la rechazara para adelante. Nosotros, sin mucho, podemos contar un cabezazo desviado de Tobio más un tiro de Pablo Pérez que atajó el arquero en el primer tiempo más un remate de Lodeiro en el segundo que también contuvo García.
Antes de los 10 minutos ya teníamos amonestado a Pablo Pérez, incorregible y poco después también estaba amonestado el Cabezón Meli. Los dos, al pedo, por acciones de mitad de cancha fáciles de evitar si se pensara un poco. Uno no tuvo el privilegio de ser jugador profesional pero mira desde hace mucho tiempo y hay cosas que nunca las va a terminar de entender.
De la jugada del penal se destaca lo bien que pasó Gino, la determinación para encarar y dejarlo atrás a Ferrari. Después, la ejecución de Nico, seco a un palo con el arquero para el otro lado, sin mácula.
Se abrió la posibilidad de contraatacar y nunca terminamos de aprovecharla. Carlitos no daba más, Jony también estaba desgastado de tanto remarla en desventaja. El Negro Chávez tendría que haber estado en la cancha desde mucho antes, Vasco. Se vio, porque en el rato que estuvo su participación fue determinante. Primero tuvo esa corrida en que se los llevó a todos a la rastra y la terminó muy bien, con el toque hacia atrás, se enredó Rodriguito Bentancur (a quien algo le está pasando) y no la definió como correspondía. Juega poco, el Negro pero difícilmente no aproveche los minutos que le dan.
La otra fue el segundo gol: más allá de la posición adelantada, llegó para definir al lugar de la cancha en que tenía que estar. Por otra parte, muy meritoria aparición del Cabezón en el área y muy buena descarga, en tiempo y forma para la llegada del Negro.
Antes del segundo, el Vasco metió tres centrales, lo puso a Rolín y lo sacó a Lodeiro. ¡Ay, Vasco! Si te llegaba a salir mal, ¡las cosas que te hubieran dicho!...
Y bueno, che, dos vueltitas en 75 horas (entre las 20 del domingo y las 23 del miércoles) no está nada mal, eh. A ver, alguien que revise el Guiness. “O-tra, o-tra vuelta, Boca”... Bicampeones, señores. Puntaje ideal, ni una definición por penales. Como diría el Loco Osvaldo (autor del primer gol de Boca en esta Copa Argentina, contra Huracán Las Heras), “que la cuenten como quieran”. O como diría Diego Maradona... ¿Cómo fue que dijo aquella vez en Uruguay?...


EL BOLETÍN: ORION 7, GINO 7, TOBIO 6, CATA 6, MONZÓN 6, MELI 6, PICHI 6, PABLO PÉREZ 5, LODEIRO 6, CARLITOS 5, JONY 5 (FI), BENTANCUR 5, CHÁVEZ 7, ROLÍN NC.

lunes, 2 de noviembre de 2015

SE LO DEDICAMO'A TODO... LA REPUTA MADRE QUE LOS REPARIÓ

Ya está. Ahora, ahora, nos chupan bien las bolas. No se molesten en felicitarnos, váyanse a cagar. Resulta que empiezo a escuchar ahora que Boca fue el mejor pero hasta ayer ya avanzada la tarde lo único que escuchaba era que el mejor era Central. De boca de los mismos que siguen diciendo que no salíamos campeones desde hace cuatro años, la Copa Argentina 2012 se la comen. Comilones de mierda. Los mismos que por ahí dicen que tenemos 21 títulos, al rato dicen que son 60... Son 62, putos, cuenten bien.
Torneo largo, de febrero a noviembre, treinta fechas, lindo. Torneo en serio, aunque lo de los treinta equipos es un mamarracho, el formato ideal es con menos equipos y dos ruedas pero así, con treinta fechas, el que discuta que el campeón es el mejor no es otra cosa que un pelotudo.
Cerramos a tono con lo que fue la campaña y con lo que fue el equipo. Tigre no nos hizo ni cosquillas pero llegamos al final nada más que 1-0. Antes del gol de Fabián Monzón, y ya se consumía el primer tiempo, le habiamos visto la cara muy poco a Javi García. Arrancábamos bien con el primer pase de Pablo Pérez pero de ahí no pasábamos, Carlitos y Nico Lodeiro no terminaban de coordinar.
Se veía que, si llegábamos a meter uno, iba a tener que ser de bola parada y así fue. Lindo corner con la zurdita de Nico desde la derecha y el feroz anticipo ofensivo de Fabián en el primer palo, dejándolo de a pie al cuñado de Massa y aprovechando que Javi quedó sacando la foto. Ojalá le sirva a Fabián para afirmar el potencial que siempre tuvo y convertirse en el jugador que esperamos desde hace tanto.
En el segundo tiempo se tendría que haber liquidado de una vez. Sin forzar, poco más que a media máquina, tuvimos cinco o seis contra ninguna y no cerramos. Es una asignatura pendiente para el futuro inmediato, no podemos perdonar tanto.
Ya está. Lástima que no haya sido con la camiseta de Boca. Está bien que contra Tigre de local hay que cambiar a la fuerza pero ese modelito de Nike, con el blanco predominando hasta con los pantalones y las medias, es una cagada. Linda fiesta, igual. Con las familias compartiendo, con los hijos de Carlitos bañándolo en espuma. Con vuelta olímpica, que en los tiempos que modernos no es tan fácil. Buen operativo, el cordón impidió que se metieran salvajes a arrebatarles la ropa a los jugadores, aunque de todos modos, entre fotógrafos, periodistas, allegados y favorecidos, era una multitud la que acompañaba al plantel. Vuelta dada despacito, para masticarla mejor, con parada arriba del travesaño del arco norte.
Me gustó que se reflotara el querido “Sí, sí, señores”, ese himno que estrenó El Jugador Nº 12 en aquel ya lejano y glorioso 1962 y que ahora ya no se escucha tanto pero que no podía faltar en una ocasión así. Y todo el repertorio. “RiBer, decime qué se siente”... “Se lo dedicamo'a todo, la reputa madre que los reparió”, etcétera.
Que de la mano de Carlos Tevez”.. Y, sí, Carlitos es la cara visible, símbolo y emblema, dijo que venía para ser campeón y es campeón, llegó en la segunda mitad para marcar la diferencia y la marcó. Crack, ídolo, fenómeno, pibe lindo, nuestro y querido.
Vascooo... Vascooo”... ¿Esa se habia cantado antes? No me acuerdo. Ojito, en este sitio no se va a borrar ni una sola coma de las cosas que se han escrito sobre el Vasco, seguirá en observación pero hoy, el Vasco es campeón y es campeón. Catorce meses al frente, dos palmas dolorosas con los que te jedi, nos hizo enojar, nos va a seguir enojando seguramente pero por ahora, estamos de fiesta.
Lautarito López, gran pibe, periodista pero bostero, la tiró en la conferencia de prensa y me dejó pensando, yo no me había dado cuenta pero tiene razón: el Vasco es, tras Alfredo Garasini, el segundo tipo que habiendo salido de las inferiores, fue después campeón como jugador y como técnico. Y sí, porque distinto es el caso de Ernesto Lazzatti, que llegó de Ingeniero White con 18 añitos pero derecho a la primera y no salió más, no hizo inferiores. De todos los demás que fueron jugadores y técnicos campeones, Mariulo Fortunato venía de Huracán, José Silvero de Estudiantes, el Toto Lorenzo (como jugador ganó una Copa Británica y dos Confraternidad) había estado en Chicago y Chacarita, Silvio era de Ferro, Miguel Brindisi (dirigió los primeros tres partidos de la Sudamericana 2004) empezó en Huracán y el Chino Benítez (que lo sucedió) en Racing. Marca difícil de empardar, la del Vasco y Garasa. Hace un rato escuché a un boludito de TyC decir que el Vasco es el primero. Te comiste a Garasa, comilón.
Buena campaña, eh. Muy buena. ¿Qué perdimos? Con Aldosivi y con Vélez llegamos heridos por lo de la Libertadores. Con Unión y con Racing nos quedamos con uno menos muy temprano. San Lorenzo nos ensartó de absoluto pedo.
Sí, por supuesto, el porrazo del año fue la Copa. ¡Qué nos vamos a olvidar! Los otros días Cordo, el de FPT, dijo que RiBer fue el mejor de la Copa “indiscutiblemente”. Y bueno, el campeón es el mejor, sí, pero no hay que dejar de mirar algunos detalles. La fase de grupos que hicimos fue impecable, ahí sí que fuimos los mejores por muerte. Y que nos perdonen si no les gusta que lo repitamos pero si bien con RiBer jugamos como la mierda, no es menos cierto que nos quedaban 45 minutos y nos bajaron no el pelotudo del Panadero, sino más bien la corrupta Conmebol, el corrupto Burzaco (a quien este gil que escribe conoce de chiquito) y la basura de Berni, con la comparsa periodística haciendo los coros. Es así, qué le vamos a hacer.
Estamos tan desacostumbrados a los campeonatos de un año, fue tan rato este torneo con un libro de pases en el medio, que cuando hacemos el repaso nos encontramos con que hoy también pueden gritar que son campeones Marco Torsiglieri, el Loco Osvaldo, Pachi Carrizo, el Burro Martínez, Guille Burdisso y Castellani. Salud a todos.
Dentro de dos días tenemos una final. Hay que ganarla, che, no se distraigan. Sería lindísimo, dos títulos en tres días, record y en especial, polvito por el sorete de Coudet. Hizo números y cuando vio que, pasara lo que pasare, ya estaba adentro de la Copa, guardó jugadores porque nos tiene ganas a nosotros, la ratita. No le demos el gusto, please, muchachos. Una más y no jodemos más... Por este año.


EL BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 6, TOBIO 5, ROLÍN 5, MONZÓN 7, MELI 5, CUBAS 6, PABLO PÉREZ 7, LODEIRO 6, CARLITOS 6, JONY 5 (FI), BENTANCUR 5, CHÁVEZ 6, COLAZO NC,