viernes, 27 de noviembre de 2015

EL ÚLTIMO "AMISTOSITO"

Personalmente, a este gil lo pone mal que alguno no se tome un partido amistoso con el compromiso suficiente. Es natural y humano que la concentración no sea idéntica a la de una final del mundo pero si nos pasamos de relajados, corremos riesgos que no tenemos que correr. La camiseta que tenemos es siempre la de Boca, che. Menos mal que en Chaco ganamos porque la verdad es que dimos demasiadas ventajas.
Menos mal, también, que el Negro Chávez se toma todos los partidos en serio. Se ve que el tipo quiere encontrar un lugar en el equipo, ya se viene apuntando desde este sitio, cada vez que le dan pista el tipo contesta “aquí estoy”. Metió dos goles y participó, podríamos decir, en el ochenta por ciento de las jugadas de ataque que generamos. Incluido ese hermoso fierrazo en el travesaño.
En el primer gol, después del muy buen pase filtrado por el Toto Pochettino (detalle que a los de la tv se les pasó por alto), el Negro llegó antes que el arquero, forzó el penal y después lo ejecutó muy bien, preciso.
En el segundo hay un gran mérito de Tobio, que salió desde el fondo y llegó al área de enfrente, por el camino la perdió dos veces y la recuperó otras tantas, la terminó con ese toquecito corto y allí estaba el Negro, que siempre resuelve rápido, no necesita mucho recorrido para que el remate le salga seco y ajustado.
Para terminar con los goles nuestros, el tercero y último fue una buena decisión del Cabezón Meli, que recibió el tiro libre cortito de Nico Colazo y le pegó bien, sin levantarla, jugada bien intentada porque se esperaba el centro y sorprendimos.
Respecto de lo apuntado en el párrafo inaugural, las ventajas van referidas a los espacios que cubrimos mal, tanto en el comienzo del partido como en el arranque del segundo tiempo. Sobre el inicio dejábamos campo por los dos laterales. El Chapa Fuenzalida, cuyo ciclo con nosotros va oliendo a cerrado, puede hacer algún aporte positivo de 8 o como salida pero ni marca ni vuelve. En cuanto al pibe Komar, no es la primera vez que el Vasco lo expone al ubicarlo como lateral, no tiene oficio ni conformación física para el puesto.
Boca fue, literalmente, dos equipos, dados los ocho cambios juntos en el entretiempo. Si analizamos las diferencias entre un Boca y otro, surge que el fondo estuvo más firme en el primer tiempo con Magallán-Cata que en el segundo con Tobio-Rolín. Nadie podría sorprenderse. El Cata, en sus 45 minutos, solucionó varios problemas que se habían creado sus compañeros. El Cata, claro está, es imprescindible e insustituible en el Boca de hoy.
Si vamos a los dos 5 que utilizamos, esto tampoco podría llamar la atención, mejor Cubitas en el segundo tiempo que Bravo en el primero. Bravo empezó mal y con el transcurrir de los minutos fue acomodándose pero bueno, también en su caso, no parece dar para mucho más su trayectoria en el club. Al revés de Cubitas, que cada vez que lo vemos nos entusiasma, llega siempre justo, recorre el ancho del campo con la economía de movimientos de un veterano, la limpieza que tiene para quitar es muy poco común.
Para el primer tiempo, el Vasco lo puso a Bentancur en definida función de enganche. No anda bien, Rodrigo pero de enganche, definitivamente, no va. Él puede ir bien por las bandas o como doble cinco suelto pero si parte adelantado, obligado a jugar por mucho tiempo de espaldas, no se encuentra. Su pincelada positiva fue esa pelota que descargó para la derecha y que dejó a Pavón con el arquero, Cristian tendría que haber pateado pero tardó, después tuvo que tirar la gambeta con poco espacio y se cerró mucho.
En el repaso línea por línea, nos falta el ataque. Del Negro ya quedó todo dicho, fue el actor fundamental del partido. Jugamos con Pavón-Chavez el primer tiempo y con Palacios-Chávez-Pavón en el segundo. Pavón va mejor por la izquierda, los que lo vimos en Talleres y en Colón lo sabemos. El problema es que si va en dupla con el Negro, no hay más remedio que mandarlo a él por derecha. El Tucu Palacios dispuso de un tiempo completo pero recién cerca del final apareció con dos participaciones interesantes. Por momentos se hizo muy evidente que cada uno de los delanteros jugaba por su lado, quería empezarla y terminarla por cuenta propia.
El primer gol de los chaqueños para mí que fue off side, aunque el de la tele, Senosiaín, opina que no. Igual, nos dormimos no una vez sino dos (volver a lo apuntado en el primer párrafo). Primero, el Cabezón Meli se quedó parado, se la afanaron y tuvo que cortar con infracción. A continuación, juegan el tirp libre por abajo y nadie (más allá del posible off side) acompañó al que tiró la diagonal para afuera y definió.
En el segundo gol de los chaqueños, otra vez miramos. Nos jugaron una pared por la zona de Marín-Tobio, el que la rebotó de espaldas lo hizo con comodidad y el que recibió y definió también tuvo mucho espacio. Al chico Galván, que debutó reemplazando a Sara en el segundo tiempo, prácticamente le patearon dos y le metieron dos pero no se le puede achacar mucho.
Al final, la verdad sea dicha, el que escribe estaba deseando que terminara de una vez con el 3 a 2, porque si nos llegaban a empatar, iba a quedar pasto a disposición de las fieras. Mejor ganar, siempre, todo.
Ah, ese Chaco Torres, ex Racing y San Lorenzo, al que pusieron en los últimos minutos, siempre fue un hijo de puta. La patada que le metió a Pavón en el cierre del partido fue delictiva. Mejor que haya desaparecido rápido de circulación, ése. Tiene 30 años y ya anda vegetando por su provincia.


Apostilla final: El que hacía campo prometió para “después”, a modo de “nota color”, contar la historia de Héctor Freschi. Se olvidó y nadie se lo recordó. Por si alguien que lee esto se quedó con la curiosidad, Freschi, jugador de Sarmiento de Resistencia, fue el arquero titular de la Argentina en el Mundial de 1934. En fin, la transmisión de TyC también fue “amistosa”.

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