Personalmente,
a este gil lo pone mal que alguno no se tome un partido amistoso con
el compromiso suficiente. Es natural y humano que la concentración
no sea idéntica a la de una final del mundo pero si nos pasamos de
relajados, corremos riesgos que no tenemos que correr. La camiseta
que tenemos es siempre la de Boca, che. Menos mal que en Chaco
ganamos porque la verdad es que dimos demasiadas ventajas.
Menos
mal, también, que el Negro Chávez se toma todos los partidos en
serio. Se ve que el tipo quiere encontrar un lugar en el equipo, ya
se viene apuntando desde este sitio, cada vez que le dan pista el
tipo contesta “aquí estoy”. Metió dos goles y participó,
podríamos decir, en el ochenta por ciento de las jugadas de ataque
que generamos. Incluido ese hermoso fierrazo en el travesaño.
En
el primer gol, después del muy buen pase filtrado por el Toto
Pochettino (detalle que a los de la tv se les pasó por alto), el
Negro llegó antes que el arquero, forzó el penal y después lo
ejecutó muy bien, preciso.
En
el segundo hay un gran mérito de Tobio, que salió desde el fondo y
llegó al área de enfrente, por el camino la perdió dos veces y la
recuperó otras tantas, la terminó con ese toquecito corto y allí
estaba el Negro, que siempre resuelve rápido, no necesita mucho
recorrido para que el remate le salga seco y ajustado.
Para
terminar con los goles nuestros, el tercero y último fue una buena
decisión del Cabezón Meli, que recibió el tiro libre cortito de
Nico Colazo y le pegó bien, sin levantarla, jugada bien intentada
porque se esperaba el centro y sorprendimos.
Respecto
de lo apuntado en el párrafo inaugural, las ventajas van referidas a
los espacios que cubrimos mal, tanto en el comienzo del partido como
en el arranque del segundo tiempo. Sobre el inicio dejábamos campo
por los dos laterales. El Chapa Fuenzalida, cuyo ciclo con nosotros
va oliendo a cerrado, puede hacer algún aporte positivo de 8 o como
salida pero ni marca ni vuelve. En cuanto al pibe Komar, no es la
primera vez que el Vasco lo expone al ubicarlo como lateral, no tiene
oficio ni conformación física para el puesto.
Boca
fue, literalmente, dos equipos, dados los ocho cambios juntos en el
entretiempo. Si analizamos las diferencias entre un Boca y otro,
surge que el fondo estuvo más firme en el primer tiempo con
Magallán-Cata que en el segundo con Tobio-Rolín. Nadie podría
sorprenderse. El Cata, en sus 45 minutos, solucionó varios problemas
que se habían creado sus compañeros. El Cata, claro está, es
imprescindible e insustituible en el Boca de hoy.
Si
vamos a los dos 5 que utilizamos, esto tampoco podría llamar la
atención, mejor Cubitas en el segundo tiempo que Bravo en el
primero. Bravo empezó mal y con el transcurrir de los minutos fue
acomodándose pero bueno, también en su caso, no parece dar para
mucho más su trayectoria en el club. Al revés de Cubitas, que cada
vez que lo vemos nos entusiasma, llega siempre justo, recorre el
ancho del campo con la economía de movimientos de un veterano, la
limpieza que tiene para quitar es muy poco común.
Para
el primer tiempo, el Vasco lo puso a Bentancur en definida función
de enganche. No anda bien, Rodrigo pero de enganche, definitivamente,
no va. Él puede ir bien por las bandas o como doble cinco suelto
pero si parte adelantado, obligado a jugar por mucho tiempo de
espaldas, no se encuentra. Su pincelada positiva fue esa pelota que
descargó para la derecha y que dejó a Pavón con el arquero,
Cristian tendría que haber pateado pero tardó, después tuvo que
tirar la gambeta con poco espacio y se cerró mucho.
En
el repaso línea por línea, nos falta el ataque. Del Negro ya quedó
todo dicho, fue el actor fundamental del partido. Jugamos con
Pavón-Chavez el primer tiempo y con Palacios-Chávez-Pavón en el
segundo. Pavón va mejor por la izquierda, los que lo vimos en
Talleres y en Colón lo sabemos. El problema es que si va en dupla
con el Negro, no hay más remedio que mandarlo a él por derecha. El
Tucu Palacios dispuso de un tiempo completo pero recién cerca del
final apareció con dos participaciones interesantes. Por momentos se
hizo muy evidente que cada uno de los delanteros jugaba por su lado,
quería empezarla y terminarla por cuenta propia.
El
primer gol de los chaqueños para mí que fue off side, aunque el de
la tele, Senosiaín, opina que no. Igual, nos dormimos no una vez
sino dos (volver a lo apuntado en el primer párrafo). Primero, el
Cabezón Meli se quedó parado, se la afanaron y tuvo que cortar con
infracción. A continuación, juegan el tirp libre por abajo y nadie
(más allá del posible off side) acompañó al que tiró la diagonal
para afuera y definió.
En
el segundo gol de los chaqueños, otra vez miramos. Nos jugaron una
pared por la zona de Marín-Tobio, el que la rebotó de espaldas lo
hizo con comodidad y el que recibió y definió también tuvo mucho
espacio. Al chico Galván, que debutó reemplazando a Sara en el
segundo tiempo, prácticamente le patearon dos y le metieron dos pero
no se le puede achacar mucho.
Al
final, la verdad sea dicha, el que escribe estaba deseando que
terminara de una vez con el 3 a 2, porque si nos llegaban a empatar,
iba a quedar pasto a disposición de las fieras. Mejor ganar,
siempre, todo.
Ah,
ese Chaco Torres, ex Racing y San Lorenzo, al que pusieron en los
últimos minutos, siempre fue un hijo de puta. La patada que le metió
a Pavón en el cierre del partido fue delictiva. Mejor que haya
desaparecido rápido de circulación, ése. Tiene 30 años y ya anda
vegetando por su provincia.
Apostilla
final: El que hacía campo prometió para “después”, a modo de
“nota color”, contar la historia de Héctor Freschi. Se olvidó y
nadie se lo recordó. Por si alguien que lee esto se quedó con la
curiosidad, Freschi, jugador de Sarmiento de Resistencia, fue el
arquero titular de la Argentina en el Mundial de 1934. En fin, la
transmisión de TyC también fue “amistosa”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario