Lo
peor de este cierre del campeonato fue que lo tuvimos y lo dejamos
pasar. Central estaba golpeado, en el primer tiempo tuvo mucho la
pelota pero no terminó ninguna bien, nos pusimos 1-0 temprano y
aguantábamos cómodos, estaba para ganarlo. Y lo terminamos
perdiendo con un segundo tiempo terrorífico.
Equipo
de suplentes pero, se supone, con buenos jugadores. Claro, falta de
rodaje conjunto, ni una práctica. Leyendo la formación se cae en la
cuenta de que Bentancur era el que debía tener y distribuir la bola.
No dio la talla. Su único aporte destacado fue ese fierrazo que
metió en el segundo tiempo, que fue a dar en el palo izquierdo de
Caranta, arriba, cerca del ángulo. Si entraba, nos poníamos dos
arriba y posiblemente, se terminaba el partido. Pero no entró.
Es
casi imposible ganar cuando en ningún momento del partido se logra
posesión de pelota. Alguna vez puede darse pero es muy difícil. Y
Boca no tuvo la pelota nunca. Era de ellos. Porque si bien Cubitas
estaba muy bien parado en el medio y era el pulpito que conocemos,
faltaba el que tomara la posta después, el volante que armara. No lo
fue Bentancur, tampoco el pibe Cristaldo (que no se supo bien de qué
jugó) ni Nico Colazo.
El
gol antes de los diez minutos fue quizá la única en que pudimos
juntar gente en ataque. Buena aparición de Colazo por izquierda,
buen enganche del Tucu Palacios en el área, rebote y el Negro Chávez
de frente al arco para ajusticiar. Era la oportunidad de que ellos
siguieran desgastándose y nosotros controlar la situación, con o
sin la bola. No ocurrió.
Desde
el segundo tiempo ellos apretaron más, ya no esperábamos tan
tranqui. Pero lo que nos quemó definitivamente los papeles fue la
entrada de Delgado, porque él le dio a Central la agresividad en los
últimos metros que antes no había tenido.
El
gol con que nos empataron fue desesperante. Una pelota recta que nos
toma a los centrales en línea, un torpe foul del Negro Rolín en
zona de riesgo máximo que pudo haberse evitado, una barrera mal
armada (nadie se puso detrás de los de Central que se pararon a
continuación de los nuestros) y al final, Sara se come el remate de
Delgado en el palo de él.
Sacó
dos cabezazos mortales, Sara. No estoy seguro de que haya sido penal
esa con Larrondo que toda la comparsa periodística dice que fue
penal. ¿No fue un choque? Da lo mismo, que la cuenten como quieran.
Pero en el segundo gol también iba a tener responsabilidad, Sara. No
exclusiva, compartida. Nos cruzan una bocha larga hacia la izquierda y
Fuenzalida lo pierde ingenuamente a Fernández, no tenía idea de
dónde estaba el hombre al que tenía que cuidar. Después lo
acompañó livianito por miedo a cometerle penal y Sara tampoco salió
con la determinación suficiente, pudo haber sido de él pero le
dimos a Fernández todas las facilidades, lo invitamos a que nos liquidara.
Mientras
estábamos 1-1 pudimos haber llegado al segundo en ese contraataque
que se comió el Negro Chávez. Tenía pase para el Tucu de entrada
pero la quiso hacer él, llegó al área muy cerrado y lo tapó
Caranta. Fue de lo más rescatable, el Negro, que sigue aprovechando
las oportunidades que le dan pero en esa se zarpó de egoísta. El
Tucu, por su parte, había empezado bien y fue perdiendo altura hasta
ser reemplazado por Pavón. Se les hace complicado a los delanteros
aparecer y resolver cuando no tienen respaldo de los mediocampistas.
En cuanto a Pavón, que volvió de un largo ostracismo (consecuencia
de su incendio en los partidos con River por la Copa), en el ratito
que jugó lo que no le faltó fue decisión para patear: le pegó
tres veces de afuera pero las tres se le fueron a cualquier parte, por no decir a la mierda.
El
tercer gol de ellos, ya en el tiempo agregado, fue otro macanazo,
esta vez de Magallán (su único partido oficial en todo el año). No
se entiende por dónde se le escapó esa pelota, estaba para que
cortara pero la bola siguió y por detrás de él nos apareció solo
Larrondo.
Como
expresión de fútbol, este cierre de campeonato fue una cagada.
Pusimos un equipo insulso, exasperantemente light, que salió como a
mirar qué pasaba y así nos fue. Lo tuvimos servido y permitimos que
nos lo dieran vuelta sin demasiado esfuerzo. Uno no quisiera ser malo
pero la verdad es que para algunos de estos muchachos que pusimos
sonó como a despedida.
EL
BOLETÍN: SARA 4, FUENZALIDA 4, MAGALLÁN, 4, ROLÍN 4, MONZÓN 5,
CRISTALDO 4, CUBAS 6, BENTANCUR 4, COLAZO 4, PALACOS 5, CHÁVEZ 5
(FI), PAVÓN 4, POCHETTINO NC.
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