martes, 18 de diciembre de 2018

ESPERO QUE ESTÉN TODOS


Hace unos días me ocupé de Palermo, Mohamed, Maradona, Heinze, Bermúdez y Schiavi, los primeros nombres que me habían sonado. Paso ahora a los otros que andan rondando o anduvieron rondando, espero que no se me escape ninguno porque son un montón.
RUSSO: El último ganador de la Libertadores. Un tipo con una larga trayectoria que lo respalda. Cuando lo echaron de Boca (con la excusa de que tenía que irse su PF), se hablaron cosas feas que aquí no mencionaré porque no pueden comprobarse. De cualquier manera, no sé si cagarle guita a Macri es delito moral. La duda mía con Russo es su salud. Este año estuvo mal, tuvo que dejar de trabajar en Millonarios. Dice que se trató de una bacteria y el tema ya está totalmente superado. Ojalá, pero…
PEKERMAN: Intachable. Gran formador de jugadores, cultor del perfil bajo. Tiene 69 años. Es mucho. La brecha generacional con los jugadores es un factor a tener muy en cuenta. No dirigió nunca clubes  en el fútbol argentino. Ojo, que en su cuerpo técnico está Cambiasso quien, según creo, no tiene buena relación con Román, también hay que considerarlo. El primer día, los de Fox pueden ir a buscar a Román y preguntarle si invitaría a Cambiasso al casamiento de su hija.
ALFARO: Buen entrenador, sus equipos hablan por él. Con bajos presupuestos ha hecho campañas dignísimas. Habla bien, me convence. Una vez quedó enfrentado con su plantel en Quilmes, no es bueno que los entrenadores se enfrenten con los planteles. Están para convencer a sus jugadores, no para pelearse con ellos. La única vez que le dieron un (presunto) grande, San Lorenzo, falló, duró poco.
BECCACECE: Parece que fue el primer nombre que tiró Nico Burdisso. Defensa y Justicia juega realmente bien. Dispone de una condición que me encanta y que en Boca, en los últimos tiempos, ha brillado por su ausencia: por lo general, los partidos se juegan como quiere Defensa. El que impone condiciones tácticas es Defensa. Cargo con un prejuicio, lo reconozco, contra los entrenadores que no se sabe cómo jugaban. Fue parte del cuerpo técnico en el desastre argentino en Rusia. No me gustan los entrenadores que no se quedan quietos nunca, siento que hasta pueden distraer a los jugadores. Me parece que, por ahora, no le da el “target” para Boca. La picadora de carne podría triturarlo con facilidad.
GARECA: No. Cuestión de memoria. No le perdono la forma en que, en asociación ilícita con Ruggeri y Coppola, forzó su salida de Boca para irse corriendo a River. No le importó que el club estuviese a punto de desaparecer. Como me hizo notar un amigo, si repetís “Gareca” muchas veces seguidas, terminás diciendo “cagaré, cagaré, cagaré”. Y si al querer decir “Gareca” te comés a “e”, queda “garca”.
SCOLARI: Un año más que Pekerman, 70. Demasiados. Doce títulos en Brasil entre regionales y nacionales, campeón en Kuwait, Uzbekistan y China (países menos que periféricos en fútbol). Peregrinó asimismo por Arabia Saudita, la selección de Portugal y el Chelsea. Con la selección de Brasil fue campeón del mundo en 2002 pero también se comió el 1-7 con Alemania en 2014. Nunca vivió el fútbol argentino, mirarlo por televisión no es lo mismo.
SABELLA: Según dicen, él mismo se bajó en los primeros sondeos que se hicieron, porque su salud no le permite hoy estar al frente de un plantel con tanta exposición. Cuentan que de chiquito era bosterito. De todos modos, no me gustaba la idea. Estuvo muy mal, lleva mucho tiempo sin dirigir. Ya sé que los ex jugadores de River que pasaron por el banco de Boca son un montonazo. Por si alguno tiene la lista incompleta, los repaso: Cesarini, Moreno, Deambrossi, Rossi, Pedernera, Di Stefano, Varacka, Rogelio Domínguez, Cap, Miguel Ángel López y Borghi. Y fuimos campeones con Pedernera-Deambrossi, con Rossi y con Di Stefano, allá lejos y hace tiempo. Igual, qué sé yo, en principio, mejor otro.
EDUARDO DOMÍNGUEZ: A éste lo mencionó un cofrade del Facebook, sólo por tratarse del yerno de Dios. Llamó “cagones” a sus jugadores al lado del micrófono de la tele y a los pocos días tuvo que irse de Colón. Esas cosas se hacen adentro del vestuario.  
¿Me olvidé de alguno?
  Cuando se abre en los medios la interminable lista de los que pueden agarrar un club, me acuerdo de una anécdota de Crónica. El Estudiantes de Caseros buscaba técnico y el pelado Buglione, que alternaba entre sus ocupaciones como entrenador en el ascenso y colaborador en el vespertino, le pidió a Juncal, jefe de Deportes: “poneme a mí entre los candidatos”. Y Juncal le dijo: “¿Estás en pedo? Si yo soy hincha de Estudiantes”…
     
         

martes, 11 de diciembre de 2018

DÍA DE PERROS


No llegamos a la mitad de la jornada y ya puedo decir que este 11/12/2018 es uno de esos días en que no debí haber dejado la cama. Como siempre, prendí la computadora y me metí por Google para pegarle un vistazo a LA 12 TUITTERA, que es mi canal casi exclusivo de información. Evito, por razones de salud, los shows televisivos, los radiales y los radiales/televisivos. No soporto ninguno. Por televisión sólo miro partidos y a menudo, pulso “mute”.
Veo que los candidatos que suenan  para entrenadores de Boca son Heinze, Mohamed, Palermo y Maradona.
De ellos, el único que me parece potable es Heinze. No olvido que fracasó en Godoy Cruz pero trabajó bien en Argentinos y en Vélez, según lo que expresaron sus equipos en la cancha.
   Sin embargo, el tipo ya dijo que respeta mucho al club que lo contrató y a los jugadores con que está trabajando. Ojalá sea cierto. Uno puede entender que un entrenador rescinda un contrato por una oportunidad mejor teniendo en cuenta que, por la naturaleza de su trabajo, saben que pierden tres o cuatro partidos y los echan (ojo, yo no digo que eso tenga que cambiar, no me lo imagino de otra manera). Sin embargo, que alguien decida respetar su contrato es algo que lo honra, saludable para el fútbol, lo mejora y buena falta que le hace. Así que Heinze, me parece que no.
Mohamed tiene buen currículo en el fútbol mexicano, que no es el argentino (pregúntenle a La Volpe). En la Argentina, ascendió a Huracán en 2007 pero en primera con el club de su vida no le fue bien ni en su primera ni en su segunda etapa. Con Independiente, ganó una Copa Sudamericana en una final ante un equipo menor, Goias de Brasil. No dejó mayores recuerdos su paso por Avellaneda. Perdón por el prejuicio pero desde sus tiempos de jugador, con su pancita de mal entrenado, sus peinados estrambóticos y sus calzas fucsia, nunca le vi perfil de conductor. En cuanto a su paso por Boca como futbolista, ni se lo recuerda.
Amo a Martín Palermo. Lo venero. Lo que hizo en Boca no se olvida nunca más. Tiene hombros para hacerse cargo de este momento crítico. Sin embargo, sus antecedentes como entrenador no lo avalan. Ni en Godoy Cruz, ni en Arsenal ni en la Unión Española (ningún equipo grande) hizo historia. Lo escucho hablar y no me convence, no me parece que tenga ideas firmes ni definidas.
Respecto de Maradona, debo ser honesto y desde un principio, dejar establecido que no forma parte de mis afectos. Me esforzaré por abstraerme de mis emociones, lo mismo les pido a quienes idolatran su incomparable historia de jugador.
En sus inicios como técnico, tanto en Mandiyú como en Racing, la expectativa de cada día era comprobar si asistía o no al entrenamiento. En la selección argentina, a la que llegó sólo por su trayectoria de futbolista y por un camino, cuando menos, obscuro, hizo un desastre y Grondona, que boludo no era, lo echó en el vestuario tras la eliminación en Sudáfrica. Desde entonces, pasó por el fútbol asiático y por el ascenso mexicano, lejos de la alta competitividad. Por otra parte, tiene problemas de salud y últimamente se lo ha visto caminar con dificultades.
  Pregunta concreta a la que solicito respuesta concreta: ¿Qué sostiene la idea de que Maradona sea el entrenador de Boca salvo su pasado como jugador?        
   En un comentario suelto que me llegó a través de mis contactos de Facebook dentro de un grupo de hinchas de Boca, alguien tiró que Macri quiere a Jorge Bermúdez en el banco. El Patrón es otro tipo al que adoro. Ojalá tuviéramos hoy un líder de esas características dentro de la cancha. Me encanta cómo analiza el juego, su claridad conceptual. Como entrenador, fracasó rotundamente en Defensa y Justicia, en la BN, hace ya muchos años.
¿Macri quiere a Bermúdez? ¿Al tipo que denunció públicamente que se quedaba con guita de los jugadores? ¿Al que capitaneo aquel memorable vestuario contra Salvestrini en el Parque Antárctica? ¿Al tipo al que vendió de apuro al Besiktas de Turquía porque  quería sacárselo de encima, porque con él no podía? ¿Al que no invitó a la celebración del “Xentenario”? Y, qué se yo… Si Macri se bajó los lienzos con Bianchi en 2003, si se los volvió a bajar con Román en 2007…
Por el mismo conducto, alguien mencionó al Flaco Schiavi. La reserva del Flaco terminó bien el año pero no hay mucho que destaque su ya largo ciclo en la división. Una vez, casi termina a las trompadas con un pibe, Iván Leszczuk (después de eso el chico quedó colgado, dejó el club y hoy está en Los Andes). Una vergüenza, impropio de un conductor y más con jugadores jóvenes.
Ahora, que alguien me diga que van a poner a Gareca o a Ruggeri y creo que me suicido. Si cada vez que, en las promociones de los entretiempos, aparece la cara de Ruggeri, tengo la sensación de que puedo llegar a vomitar. Y bueno, si Gribaudo, en su campaña para ser presidente el año que viene, lo lleva a las peñas a Coppola y la gente se saca selfies con Coppola, le pide autógrafos y le festeja sus bufonadas, todo puede ser.
La verdad es que yo no tengo candidato. No hay un nombre del que pudiera afirmar “sí, es éste”. Uno que me cae bien y al que intuyo con pasta es Nico Burdisso pero claro, no tiene ningún antecedente, sería un novato al que la vorágine puede llevárselo puesto. No, no tengo ninguno, así que veremos a quién ponen y qué pasa.    
   Cuando Armando trajo al Toto, no me convencía. El Rata no había hablado precisamente bien de él tras sus experiencias en los mundiales del 62 y 66. Cuando vino Bianchi, tampoco me entusiasmaba mucho. Quizá me caía antipático por los muchos goles que nos había metido. Así que a mí, mucha bola, no me den.  
   

JUICIO A GUILLERMO


ACUSADO:
Guillermo Barros Schelotto.
CARGO:
Mal ejercicio de la dirección técnica de Boca Juniors.
ALEGATO DEL FISCAL
El acusado perdió la final de la Copa Libertadores de América frente a River Plate. Fue la segunda final perdida ante el tradicional rival durante el año en curso.
Fue, por otra parte, su segundo fracaso en igual número de participaciones por dicha competencia, sumado al que tuviera lugar en 2016. En tal oportunidad había quedado eliminado en la fase semifinal, como local, frente a Independiente del Valle. Una institución que por entonces sólo tenía siete años de permanencia en la división superior del fútbol de su país, Ecuador, del cual nunca fue campeón. Por otra parte, tampoco registra consagraciones de orden internacional. Además, representa a una federación que cuenta con sólo un título en el historial de 59 ediciones de la competición (Liga Deportiva Universitaria en 2008). Asimismo, Independiente del Valle debía trasladar su localía a la ciudad de Quito por no contar en su sede, Sangolqui, con un estadio habilitado.  
Es de hacer notar que en ambas referidas series eliminatorias, ante Independiente del Valle y River Plate, Boca estuvo en ventaja en los cuatro partidos y en ninguno pudo sostener el resultado favorable. Algo que no tiene antecedentes durante las conducciones de Juan Carlos Lorenzo ni de Carlos Bianchi. Siendo más amplio, no hay antecedente semejante en ninguna fase de eliminación directa a dos partidos a lo largo de las 27 participaciones del club en la señalada competencia. 
Al cabo de dos años, nueve meses y ocho días en funciones, su equipo nunca contó con una formación estable que permitiera la debida diferenciación entre once titulares y el resto del plantel.
Según coincidencia unánime de la crítica especializada y de simpatizantes propios y extraños, Boca se caracteriza por su dificultad para controlar el desarrollo de los partidos, por lo que normalmente debe ceñirse a jugar de acuerdo con imposiciones táctico-estratégicas del adversario.
Al respecto, se apunta que en la conformación del medio juego de sus equipos siempre faltó un volante definidamente ofensivo que se convirtiera en el vértice de la elaboración y cerebro de los ataques. Sobre la base del esquema 4-3-3, utilizado con preferencia, la línea media se constituyó por lo general con un hombre de contención y dos mixtos, ninguno de ellos caracterizado por su ductilidad para convertirse en delantero. Pablo Pérez, titular a lo largo de todo el ciclo, es un jugador de recorridos largos y de buen manejo pero no un natural eje de circulación ni tampoco un nato definidor. En oportunidades, la presencia de Fernando Gago le dio mayor fluidez al traslado, imaginación a las concepciones y cambi de ritmo. Aunque tampoco pudo aportar la suficiente presencia en zonas de definición ya que ello no se cuenta entre condiciones naturales, además de tratarse de un elemento limitado en los últimos tiempos por razones médicas. Cuando se varió el sistema y se jugó con un delantero central por detrás de otro, las prestaciones conjuntas tampoco mejoraron.
Por otra parte, la falta de un jugador de las características mencionadas también deja expuestos los errores en la conformación del plantel a través de cinco libros de pases, pese a las fuertes inversiones de la institución.   
Otra concordancia general es la falta de variedad y eficacia en el desarrollo de las acciones de balón detenido en ataque. Prueba de ello es que, a lo largo de los 117 partidos oficiales que al día de la fecha abarca la gestión, sólo se registran seis goles convertidos por zagueros centrales: dos por Lisandro Magallán, dos por Paolo Goltz, uno por Juan Manuel Insaurralde y uno por Carlos Izquierdoz. Debe puntualizarse que el gol convertido por Insaurralde (ante Tigre) no fue en jugada directa de balón detenido sino en segunda jugada y que otros dos goles, marcados por Magallán y Goltz, tuvieron lugar ante Alvarado de Mar del Plata, club que por entonces se encontraba de pretemporada con vistas a su participación en el torneo Federal A. No marcaron goles los otros seis defensores centrales que tuvieron competencia durante el ciclo: Fernando Tobio, Santiago Vergini, Daniel Díaz, Agustín Heredia, Gonzalo Goñi y Leonardo Balerdi.
  Como contrapartida, también se coincide en la fragilidad de Boca en la defensa de acciones de balón detenido. A pesar de las repetidas comprobaciones, se ha insistido en la marcación zonal que nunca le dio seguridad a la función.
   Permitió que el presidente Daniel Angelici lo desautorizara públicamente cuando decidió de manera unilateral la salida del jugador Ricardo Centurión, a mediados de 2017. El acusado lo había destacado como hombre base de su equipo y había enfatizado asimismo que no tenía reproches para el futbolista en cuanto a su contracción al trabajo y al cumplimiento de sus obligaciones. Centurión, jugador clave y destacadísima figura en la obtención del campeonato 2016/17, por su capacidad de desequilibrio individual, nunca encontró reemplazo adecuado.
Permaneció diez partidos consecutivos sin ganar en condición de visitante, entre el 18/2/2018 (1-0 frente a Banfield) y el 15/9/2018 (1-0 frente a Argentinos Juniors).
   En el clásico ante River Plate presenta un historial negativo de doce partidos entre oficiales y no oficiales con tres ganados, tres empatados y seis perdidos. En el curso de 2018 jugó cinco, con un empate y cuatro derrotas, incluidas la final única de la Supercopa Argentina y el segundo y definitorio juego por las finales de la Copa Libertadores de América.
En condición de local, el registro es de cuatro clásicos, con dos empatados y dos perdidos. La serie se extiende a cinco si se considera el 0-0 parcial del 14/5/2015 (0-3 por sanción de la Conmebol) bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena. En todo el historial oficial del clásico, iniciado en 1913, sólo hay un antecedente de secuencia más negativa para Boca jugando en su cancha: seis partidos (tres perdidos y tres empatados) entre 1981 y 1986, durante las conducciones de Silvio Marzolini, Vladislao Cap, Carmelo Faraone y Mario Zanabria. Pero nunca antes un mismo director técnico había transcurrido cuatro clásicos consecutivos sin vencer a River en el estadio del club.       
ALEGATO DEL DEFENSOR
En primer término, no puede dejarse de lado la gloriosa historia de mi cliente en su condición de futbolista activo, partícipe fundamental en la obtención de 15 títulos, con 300 partidos oficiales jugados y 86 goles convertidos. Esas cifras lo ubican como el segundo jugador más campeón en la historia del club, décimo entre los goleadores de todas las épocas y decimonoveno por cantidad de presencias en los 113 años de vida institucional. Pero los números no bastan para que se dimensione y comprenda la idolatría que supo ganarse con el talento desplegado en los campos de juego a lo largo de una brillante trayectoria de diez temporadas, entre 1997 y 2007.
Tampoco puede pasarse por alto que es el último campeón de la liga argentina. Bicampeón, para más mérito, en una de las competencias más difíciles del planeta.
Logró mantener a su equipo en la primera posición durante 46 fechas consecutivas. Un año, nueve meses y nueve días, entre el 11 de diciembre de 2016 y el 20 de agosto de 2018. Y dicha impresionante serie se inició con la conquista de tres clásicos seguidos.
Su foja de servicios habla por si sola: 117 partidos al frente del equipo con 63 triunfos, 31 empates y apenas 23 derrotas.
Registra por otra parte, desde el comienzo de su gestión, un invicto de tres partidos en el estadio del clásico rival, River Plate, con dos victorias y un empate. La serie se extiende a cuatro presentaciones sin derrotas en rodeo ajeno, si se agrega la victoria de 2015, durante la conducción de su antecesor, Rodolfo Arruabarrena.
Por si las hazañas descriptas no resultaran suficientes, debe destacarse la esencial participación de mi cliente en el caso de Rodrigo Bentancur. Con su perseverancia en sostener como titular al  joven jugador al que él mismo potenciara, con su convicción para mantenerlo en el equipo desoyendo los cuestionamientos más variados, contribuyó de manera decisiva a que Boca transfiriera por 9,4 millones de euros más el cincuenta por ciento de una futura transferencia a un volante mixto con un gol convertido en 66 partidos jugados.         
VEREDICTO:
Culpable.
SENTENCIA
Tomatelás (Firmado: juez R. A. Pérez).


                                  

domingo, 9 de diciembre de 2018

FALTÓ JUEGOl


   La insólita expulsión de Barrios, en una jugada en que ni siquiera había infracción, terminó de condicionarnos para todo el suplementario pero también es verdad que por ese entonces hacía un rato largo que Boca había perdido el control del partido. No es nuevo. Nos hemos acostumbrado a jugar como podemos y no como queremos. Es una constante, y más allá del rival, que nos manejen el desarrollo. Una vez más, faltó juego.
   Hace un mes, cuando designaron a Tovar para el primer partido, anticipé (y está escrito) que para el segundo iban a poner a Cunha y que Cunha nos iba a cagar. No es que el uruguayo se haya equivocado demasiadas veces pero esa fue clave. Después, la jugada peligrosa que da dentro del área, me pareció penal porque si hay contacto (y yo creo que lo hubo), es penal. El presunto penal del que hablaron Closs y Latorre, de Andrada contra Pratto, no fue tal.
   En mi envío anterior expuse quiénes eran mis once, no incluí a Pavón. Por las respuestas de varios cofrades, advertí que Kichan seguía contando con la confianza de muchos. Me pregunto cuántos partidos tendrá que jugar mal Pavón para que se le agote el crédito.
   Ni Pavón ni Villa respondieron. Aportaron el esfuerzo para el retroceso pero fallaron en lo que es propio de ellos: no ganaron jamás en el uno contra uno.
   Benedetto salió porque no estaba entero, Pablo Pérez salió porque no daba más, Nández tampoco daba más, Buffarini tampoco. Ábila entró y muy pronto parecía no tener respuesta física suficiente. Me pregunto por qué tantos jugadores de Boca tienen problemas musculares.
   Me parece que fue el último partido de la carrera de Gago, veremos. Un gran jugador que en los últimos tiempos se veía muy condicionado por su historia clínica. El otro volante que estaba en el banco era Jara, que hacía mucho tiempo no ocupaba las posiciones del medio. Almendra debió haber figurado entre los 18, sin discusiones.
   En el primer tiempo Boca se paró bien. Le faltó armado ofensivo porque este Boca no tiene armado ofensivo, no tiene un volante que pueda ser el eje de la elaboración. Nández fue el mejor jugador de Boca, Pérez jugó una muy buena etapa inicial y Barrios hizo lo que de él se espera. Pero Pérez es lo más parecido a un mediocampista que haga jugar a los demás y no es suficiente porque rara vez sorprende o cambia el ritmo.
   El equipo estaba bien desplegado a lo ancho del campo y cortaba bien los circuitos de River pero llegar al área rival con posibilidades, costaba mucho.
   Pudo haber sido la de Pablo Pérez, a la salida de un corner que había ido a cabecear Izquierdoz  pero atajó Armani, a los diez minutos. Como jugada colectiva correctamente construida, la primera fue la de los 39: bien trabajada por Buffarini y Villa sobre la derecha, freno y centro del colombiano, sacó el arquero cuando llegaba el Pipa.
   El gol, curiosamente, nació de una cagada de Andrada, que por evitar un corner les regaló una bola en ataque. La desperdiciaron y el contraataque fue perfecto, con el imponente pase de Nahitan y la inmaculada definición del Pipa.
   Un dato muy sugestivo: a lo largo de estas dos finales de 210 minutos, tres veces estuvimos en ventaja y tres veces permitimos que se levantaran. A un equipo sólido, seguro en lo que hace, eso le puede pasar alguna vez pero no tantas y tan seguidas.
   En el segundo tiempo tal vez se haya pensado en esperar y definir de contra pero si fue así, lo que se logró fue que la bocha la tuvieran siempre ellos y sin la bocha no se juega. En todos esos segundos 45 minutos, no llegamos nunca y ellos, con dificultades, fueron sumando aproximaciones.
   Terminaron de complicarnos cuando entró Quintero. La vía la tenían por la izquierda nuestra, por donde Pavón ya no bajaba como en el primer tiempo, Pablo Pérez acusaba una merma física, Olaza dejaba demasiado espacio y Magallán repetía las dudas que se le habían visto desde el comienzo.
   De todos modos, el gol del empate fue todo mérito de ellos, que la movieron muy bien a través de Fernández y Palacios para que Pratto definiera en condiciones muy favorables. Esas maniobras combinadas con  velocidad y precisión, a este Boca le cuesta un montón armarlas.
   Empezamos el suplementario sin Pablo Pérez y con Nández y Buffarini visiblemente disminuidos. De inmediato llegó la inaceptable expulsión de Wilmar y de ahí en más, sólo se trataba de aguantar y llegar a los penales.
   Arrancaron los últimos 15 y llegó el gol de Quintero de una manera que cabía presagiar, porque a Boca ya le costaba mucho llegar a tiempo a todas las coberturas y en esa acción concedió espacio en una zona donde no puede concedérselo. Por otra parte, la jugada nació de una bola que Andrada despejó muy forzado cuando tenía posibilidades de agarrarla, no fue bueno tampoco el partido de Andrada.       
   Lo que restaba fue jugar a lo que se podía, metiendo la pelota arriba  para ver si Wanchope e Izquierdoz, transformado en segundo centrodelantero, podían ganar y defender alguna.
   Pudo haber sido con ese remate de Gago desde afuera que atrapó el arquero y en la última, con la de Jara en el palo. Estaba escrito que no era para nosotros. El ingreso de Tevez podría considerarse tardío pero hay que tener en cuenta que los tres cambios anteriores fueron obligados.
   La última jugada, con Martínez corriendo media cancha sin nadie que se le opusiera ni siquiera en la cobertura del arco, puede excusarse en la inferioridad numérica (a esa altura nueve contra once) y la desesperación propia de las circunstancias pero es también la radiografía de un equipo que está expuesto a que le pasen estas cosas en este tipo de partidos.  
   Guillermo lleva casi tres años al frente del plantel y ganó dos títulos locales a hilo, el mérito no se cuestiona. Aunque haya dejado pasar dos Libertadores. Con River, llamativamente, está invicto en cancha de ellos (un empate y dos ganados) pero no le ganó nunca en La Bombonera (un empate y tres perdidos). Y este año perdió dos finales.
  
EL BOLETÍN: ANDRADA 4, BUFFARINI 6, IZQUIERDOZ 6, MAGALLÁN 4, OLAZA 4, NÁNDEZ 8, BARRIOS 7, PABLO PÉREZ 7, VILLA 4, BENEDETTO 6, PAVÓN 4 (FI), ÁBILA 4, GAGO 4, JARA 5, TEVEZ NC.  
     

domingo, 2 de diciembre de 2018

CON LAS DOS CAMISETAS


JUGADORES EN BOCA E INDEPENDIENTE: 83

Arqueros
BELLOCQ, JOSÉ: Boca: 1909/10 – Independiente: 1911/12
RIGANTE, ROBERTO: Boca: 1981 – Independiente: 1977/78
POGANY, ESTEBAN ERNESTO: Boca: 1989/1994 – Independiente: 1973/75+1976/80
NAVARRO MONTOYA, CARLOS FERNANDO: Boca: 1988/96 – Independiente: 2004/05
USTARI, OSCAR ALFREDO: Boca: 2012/13 – Independiente: 2005/07

Marcadores laterales derechos
BARGAS, EDUARDO OSCAR: Boca: 1982 – Independiente: 1978
MART´NEZ, JORGE DANIEL: Boca: 2001/02 – Independiente: 1995/98+2000/01+2004/05

Back derecho - primeros marcadores centrales
CARDOSO, LUIS RAÚL: Boca: 1956/59 – Independiente: 1950/53
BERTOLOTTI, ANDRÉS ARTURO: Boca: 1973 – Independiente: 1970/72
SA, FRANCISCO PEDRO MANUEL: Boca: 1976/81 – Independiente: 1971/75
CÁCERES, FERNANDO GABRIEL: Boca: 1996 – Independiente: 2005/06

Backs izquierdos – segundo marcador central
OCHOA, BALBINO: Boca: 1915 – Independiente: 1908/12
CAPELLETTI, VICTORIO: Boca: 1916/21 – Independiente: 1914/15
LANATA, AGUSTÍN JOSÉ: Boca: 1918 – Independiente: 1912
SILVEIRA, ALCIDES VICENTE: Boca: 1963/68 – Independiente: 1960/62
BURDISSO, GUILLERMO ENIO: Boca: 2012/13+2014/15 – Independiente: 2018

Marcadores laterales izquierdos
BENDAZZI, JUAN ALBERTO: Boca: 1946/53 – Independiente: 1957/58
BERTOLÉ, RICARDO HERIBERTO: Boca: 1973/75 – Independiente: 1975/77
PÉREZ, OSVALDO ALEJANDRO: Boca: 1983 – Independiente: 1977/80
DOMENECH, ADRIÁN NÉSTOR: Boca: 1987/89 – Independiente: 1981
MOREL RODRÍGUEZ, CLAUDIO MARCELO: Boca: 2004/10 – Independiente: 2012/14

Half derecho
EVARISTO, JUAN LEÓN: Boca: 1931/32 – Independiente: 1933

Volantes centrales
DI GREGORIO, JORGE SERGIO: Boca: 1985 – Independiente: 1981
MARANGONI, CLAUDIO OSCAR: Boca: 1988/90 – Independiente: 1982/88
MANCUSO, ALEJANDRO VÍCTOR: Boca: 1993/94 – Independiente: 1997/98
CARRIZO, FABIÁN GUSTAVO: Boca: 1983/90+1994/96 – Independiente: 1996/99
CASCINI, ALFREDO RAÚL: Boca: 2002/05 – Independiente: 1993/95+1996/2000
VARGAS, FABIÁN ANDRÉS: Boca: 2003/06+2007/09 – Independiente: 2012/13
MÉNDEZ, JESÚS JOSÉ DAVID: Boca: 2010+2013 – Independiente: 2014/16

Half izquierdo
VILANOBA, ENRIQUE: Boca: 1944/48 – Independiente: 1949/50

Volantes mixtos derechos
ADORNO, RAMÓN TORIBIO: Boca: 1973 – Independiente: 1969/73+1978
ACUÑA, ROBERTO MIGUEL: Boca: 1994/95 – Independiente: 1995/97
CAGNA, DIEGO: Boca: 1996/99+2003/05 – Independiente: 1992/96
TORESANI, JULIO CÉSAR: Boca: 1996/97 – Independiente: 1998/99
VIGNA, HERNÁN: Boca: 1998 – Independiente: 2003
ORTEMÁN, SERGIO DANIEL: Boca: 2007 – Independiente: 2006

Volantes mixtos izquierdos
SAVOY, RAÚL ARMANDO: Boca: 1969/71 – Independiente: 1963/68
LARROSA, OMAR RUBÉN: Boca: 1967/68+1970 – Independiente: 1977/80
SÁNCHEZ MIÑO, JUAN MANUEL: Boca: 2010/14 – Independiente: 2016/18
ERVITI, WALTER DANIEL: Boca: 2011/13 – Independiente: 2017  

Enganches
REINOSO, GERARDO MANUEL: Boca: 1991 – Independiente: 1983/87+1992
INSÚA, FEDERICO: Boca: 2005/06+2009/10 – Independiente: 2002/03+2004/05+2014
GRACIÁN, LEANDRO: Boca: 2007/09+2011 – Independiente: 2010/11

Medias puntas
SALINAS, CARLOS HORACIO: Boca: 1978/80 – Independiente: 1981/82
RUDMAN, SILVIO GABRIEL: Boca: 1994 – Independiente: 1991
CARRANZA, LUIS ALBERTO: Boca: 1992/95 – Independiente: 1995

Punteros derechos
POLITANO, SILVIO: Boca: 1910 – Independiente: 1910
CANAVERI, ZOILO LADISLAO: Boca: 1919/20 – Independiente: 1912/13+1918+1922/28
PAZ, NÉSTOR ANDRÉS: Boca: 1948/49 – Independiente: 1941/43
NAVARRO, JUAN CARLOS: Boca: 1953/55 – Independiente: 1950/51
LÓPEZ, OSCAR: Boca: 1966 – Independiente: 1957/59
ESCUDERO, OSVALDO SALVADOR: Boca: 1981 – Independiente: 1986
GIMÉNEZ, CHRISTIAN: Boca: 1998/2002 – Independiente: 2003/04
CÁNGELE, FRANCO DARÍO: Boca: 2003/04+2013 – Independiente: 2005
MARTÍNEZ, JUAN MANUEL: Boca: 2013/15 – Independiente: 2017/18

Insiders derechos
GONZÁLEZ, MARTÍN: Boca: 1913 – Independiente: 1913
BOZZO, PABLO: Boca: 1918/23 – Independiente: 1924
ELENA, JUAN EMILIO: Boca: 1942/43 – Independiente: 1945/46
GIL, RUBÉN JOAQUÍN: Boca: 1953+1956 – Independiente: 1952
ABELEDO, RAMÓN GREGORIO: Boca: 1964 – Independiente: 1956/62

Centrodelanteros
LEAL, ARNULFO HORACIO: Boca: 1913 – Independiente: 1909
COLLA, ENRIQUE: Boca: 1915/17 – Independiente: 1911/13
ROLANDO, ROBERTO OSCAR: Boca: 1953 – Independiente: 1951/52
ÁLVAREZ, CARLOS ALBERTO: Boca: 1977/79 – Independiente: 1979/80
OUTES, NORBERTO DANIEL: Boca: 1980/81 – Independiente: 1975/80
MORETE, CARLOS MANUEL: Boca: 1981 – Independiente: 1982/83
AMATO, GABRIEL OMAR: Boca: 1991/92 – Independiente: 1992/93
MOHAMED, ANTONIO RICARDO: Boca: 1991/92 – Independiente: 1992/93
GARECA, RICARDO ALBERTO: Boca: 1978/80+1981/84 – Independiente: 1993/94
RAMBERT, SEBASTIÁN PASCUAL: Boca: 1996/97 – Independiente: 1991/95+2000/01
BARIJHO, ANTONIO DANIEL: Boca: 1998/2001+2003/04 – Independiente: 2006
MARIONI, BRUNO: Boca: 2007 – Independiente: 1999/2000+2001+2003
RIAÑO, CLAUDIO MAXIMILIANO: Boca: 2013/14 – Independiente: 2014/15
GIGLIOTTI, EMMANUEL: Boca: 2013/15 – Independiente: 2017/18
                         
Insiders izquierdos
DI LEO, AMÉRICO: Boca: 1938/40 – Independiente: 1942/43
FERRARI, NORBERTO LUIS: Boca: 1945/47 – Independiente: 1949
GRILLO, ERNESTO JOSÉ: Boca: 1960/66 – Independiente: 1949/57

Punteros izquierdos
ROVITO, CARMELO: Boca: 1926 – Independiente: 1923/25+1926/27
EVARISTO, MARIO: Boca: 1926/31 – Independiente: 1932/33
ORSI, RAIMUNDO BIBIANI: Boca: 1936 – Independiente: 1922/28+1935
PANASCI, VICTORIO ANTONIO: Boca: 1952 – Independiente: 1949/50
TARABINI, ROBERTO ANÍBAL: Boca: 1971 – Independiente: 1966/70
BARBERÓN, ALEJANDRO ESTEBAN: Boca: 1988/90 – Independiente: 1981+1984/88

DIRECTORES TÉCNICOS: 10
PEDERNERA, ADOLFO ALFREDO: Boca: 1966/67 – Independiente: 1957/58+1969
BALDONEDO, EMILIO: Boca: 1951/52 – Independiente: 1968
CAP, VLADISLAO WENCESLAO: Boca: 1982 – Independiente: 1971
LÓPEZ, MIGUEL ÁNGEL: Boca: 1983/84 – Independiente: 1981/82+1995
PASTORIZA, JOSÉ OMAR: Boca: 1988/89 – Independiente: 1976/79+1983/84+1985/87+1990/91+2003/04
MENOTTI, CÉSAR LUIS: Boca: 1987+1993/94 – Independiente: 1996/97+1998/99+2005
BRINDISI, MIGUEL ÁNGEL: Boca: 2004 – Independiente: 1994/95+2013
BORGHI, CLAUDIO DANIEL: Boca: 2010 – Independiente: 2008
SA, FRANCISCO PEDRO MANUEL: Boca: 1996(interino) – Independiente: 2010(interino)*
FALCIONI, JULIO CÉSAR: Boca: 2011/12 – Independiente: 2005/06
   *: En dupla con Pavoni, Ricardo Elvio
                                                         


viernes, 23 de noviembre de 2018

YA NO ESTOY PARA ESTOS TROTES ¿O SÍ?


   Había invitado a una compañera a que fuera conmigo y me dijo que no, menos mal, le hubiese agarrado un ataque de pánico. Me sumé a la ola humana por Brandsen e Irala, serían las 16.30, ahí ya perdí el control de mis actos, la muchedumbre me llevaba. Avanzábamos despacito, nos parábamos y volvíamos a arrancar.
   Yo miraba el piso para no tropezarme con las vías y después, con los escalones. Se suponía que debíamos entrar por las puertas 2 y 3 (la 2 es por donde entró  habitualmente en la actualidad, la de la platea de vitalicios) pero no, quedé justo detrás de los últimos a los que dejaron pasar. Los de “Prevención”, que nunca previenen nada, hicieron un cordón y no dejaron pasar más. Todo al revés, hacen. En lugar de dejar las calles libres, estaba lleno de vallas y había vehículos estacionados que reducían el espacio y dificultaban los movimientos.
   Apareció un tipo de “Seguridad” y dijo que siguiéramos avanzando, que entrábamos por las puertas 5 y 6. Seguimos unos cuantos metros pero nos paramos y ya no pudimos avanzar más. “Abran las puertas, la puta que lo parió”, arrancó la Vox Populi. Algunos empezaron a saltar las vallas y a correr para atrás, yo ya no puedo saltar vallas, eso sí que no. En un momento miré para atrás y vi que había lugar y que había una puerta por la que estaban entrando, me mandé para ahí.
   Entré. Yo creí haber entrado por la Puerta 4, por donde lo hice muchas veces en los tiempos en que iba a la tribuna de socios. Pero empezamos a subir escaleras y me di cuenta de que no, que a la tribuna baja no íbamos. Escaleras, escaleras, escaleras, no terminaban nunca. Y todo muy despacito. Era más el tiempo que estábamos parados que el que avanzábamos. “¡No puedo respirar, me muero!”, gritaba una gorda apretada contra la pared.  
   Llegamos arriba. Hace ya cerca de sesenta años que voy a La Bombonera pero a la tribuna alta sur no creo haber ido nunca antes, esa fue siempre de los visitantes. ¿Cuántos escalones habrá desde la calle? ¿300, 500, 1000? A la del medio sí, algunas veces fui. Los accesos a la tribuna estaban atestados de gente, ahí ni se veía la cancha. Logré filtrarme hacia un costado, abriéndome lugar contra la pared y desemboqué en el pasillo superior. Caminé para el medio de la cancha, por detrás de la platea alta. Buscaba un agujerito por donde acceder a los pasillos de las plateas pero no lo encontraba. Al final me paré en un acceso y esperé a que se fueran produciendo algunos espacios entre los movimientos de la gente. Logré acomodarme en un pasillo, parado. Al rato se amplió un poco el lugar y me senté en los escalones.
   Repletas, absolutamente, las tribunas norte, oeste y sur. No cabía un alfiler. De lado de Iberlucea no habilitaron, ahí sólo había algunos “vip” dispersos. ¿Pueden ser tan hijos de puta? ¿Por qué no habilitaron también ese lado para darle más lugar a toda la gente?
   Salieron los jugadores, 17.55. Saludaron, calentaron con un “loco” y después hicieron un reducido. Creo que ya a esta altura al que más se lo viva es al Pipa. También a Carlitos, por supuesto y a Guillermo y a Wanchope. ¡Y a Rossi!
   Un pibe logró colarse, corrió hacia los jugadores, lo atajaron los canas y los de Seguridad, lo redujeron en el piso pero ahí se acercaron los jugadores e intercedieron por él . Lo dejaron que los abrazara y le regalaron una remera de entrenamiento, antes de que lo escoltaran a salir por la puerta del corner del vestuario visitante. Espero que, cuando ya no estaba a la vista de todos, no lo hayan fajado.
   Las canciones habituales pero me gusta mucho el último estreno: “Jugadores, jugadores/no se los decimos más/la Copa Libertadores/de La Boca no se va”. ¿Se entiende? ¿Lo habrán entendido?
   El “entrenamiento” duró 35 minutos, el trabajo serio ya lo habían hecho antes en Casa Amarilla. El plantel caminó hacia los tres sectores habilitados y aplaudió a la gente antes de irse. Estamos con ellos (aunque no nos dejen ir), que estén con nosotros.
   La salida tampoco fue fácil. Se avanzaba despacito. Para peor, salí de mi casa con 33 grados, se levantó viento, bajó la temperatura y yo había ido de remera y pantalón corto.
   Mañana lo veo en casa por televisión. El del año pasado, cuando ganamos con los goles del Gordo Cardona y el uruguayo Nández, muy probablemente haya sido el último clásico de mi vida en el gashinero. Por entonces estaba cerrando mi campaña de más de cuarenta años como trabajador de prensa, ahora soy jubilado. Y los visitantes no vuelven más, ese es el plan siniestro que por ahora nadie se atreve a confesar con todas las letras. Aunque algunos indicios van tirando, de a pocquito. Los otros días, D’Onofrio dijo que “la cancha de River no está preparada para recibir visitantes”. Y si la cancha de River “no está preparada”, la de Defensores de Cambaceres tampoco, seguro.     
   Llegué a mi casa molido. Y menos mal que vivo a doce cuadras de La Bombonera. Me senté delante del televisor y me quedé profundamente dormido. Me desperté con algunos dolores de cintura. Ser hincha de Boca tampoco es fácil, no vaya a creerse. Jugador no pude ser, no me dieron las tabas pero mi compromiso siempre fue el máximo. Tanto como para vivir esta tarde de locos sólo por ver al plantel un ratito y hacerles sentir que estábamos ahí. Es de esperar que el mensaje haya llegado. Tengo 66 años y no sé por cuánto tiempo más estaré para esfuerzos de este tipo. Antes de ir me lo había planteado seriamente pero decidí que sí, que todavía puedo. ¡Vamos Raúl Armando, todavía! ¡Con Boca hasta la muerte!


sábado, 17 de noviembre de 2018

LIVIANITO


  En otras circunstancias, si a los 35 del segundo tiempo un Boca tan laxo no podía con Patronato de local, nos hubiésemos puesto loquitos todos. Esta vez no, jugadores e hinchas estábamos en otra cosa. Fue victoria mínima cuando todo ya parecía encaminado irremisiblemente al 0-0.
   Guillermo armó una oncena a la que  bastaba leer para concluir que iba a estar falta de contención, de recuperación. Fue un equipo siempre “largo”, con unos que atacaban y otro que defendían.
   Al principio se insinuaron buenas asociaciones, con Gago como eje. Se prendían Carlitos, tirado atrás, Espinoza, abierto sobre la derecha y Buffarini, pasando siempre. Poco participativo Cardona, muy aislado Zárate, enredado el pibe Almendra.
  Faltó la profundidad. Bértoli no tuvo mayor trabajo salvo para contener algún tiro desde afuera, en especial uno de Carlitos y también para atarse los cordones, parece que no los ligaba con la suficiente justeza porque dos veces, en el primer tiempo, tuvo que sacarse los guantes para anudarse los zapatos, el honorable concejal paranaense. Porque no habrá sido para perder tiempo, ¿no?
   La mejor de todo el primer tiempo fue la única aparición positiva de Zárate en esa etapa, la armó bien sobre la izquierda, la metió rasante al otro lado y salvó justo Urribarri cuando llegaba Espinoza.
   Patronato también tuvo sus oportunidades porque cuando recuperaba, se encontraba con espacio y en particular Comas nos inquietaba bastante. Como en esa en que apareció muy libre sobre la izquierda, tardó, llegó Buffarini para mandársela al corner.
   La novedad del segundo tiempo fue que cambiaron Carlitos y Zárate, Carlitos más adentro, Mauro más atrás y preferentemente recostado sobre la izquierda, que es donde más le gusta. La consecuencia fue que ganó protagonismo Zárate y lo perdió Tevez.
   Por otra parte, otro que mermó mucho fue Gago, que con la pelota en los pies siempre puede limpiar la jugada pero que evidentemente está frágil, sin fuerza para pelearla y sin resto para aguantar. El pibe Almendra mejoró, tuvo más contacto pero siguió bastante confuso.
   Boca trasladó por momentos bien la bocha, la movió bien de afuera hacia adentro y a la inversa pero le faltó vigor y definición, era como que nadie se decidía al remate, nunca se encontraba el tiempo y la ocasión para terminarla.
   Recién a los 36 del complemente, ya convertido el gol, Guillermo dispuso el primer cambio. O él también estaba con la cabeza en otra parte o no esperaba mucho de los que tenía en el banco. En particular Cardona se sacaba solo, la verdad es que Edwin ya parece estar pensando dónde va a jugar a partir de enero. Si había alguna expectativa de que se ganara un lugar para el sábado, se terminó.
   Antes del gol, la mayor aproximación del segundo tiempo había sido ese centro de Cardona desde la derecha que Carlitos cabeceó anticipando bien pero la mandó por arriba.
   El gol llegó de la manera en que podía llegar, con un buen encuentro entre dos de los jugadores de los que más podíamos esperar y en el sector de la cancha que se nos presentaba más propicio, la izquierda nuestra, la derecha de Patronato. Se juntaron Carlitos y Zárate, no se apuraron, no se complicaron, salió el centro y apareció bien Espinoza para meter el zurdazo, no era fácil porque la pelota le llegó muy alta pero la conectó cómo se debía, de arriba hacia abajo, un buen gol.
   De lo que quedaba, lo más destacado fue la que le sacó Andrada a Garrido, parecía gol pero llegó Esteban, una intervención lucida, extrema y determinante. Hasta ahí, el arquero, en su reaparición, se había mostrado firme, confiable, sereno. Faltaba una gran atajada para redondear un trabajo muy convincente.
   Este que escribe defendió a Rossi en sus peores momentos. Cuando todos decían que era un salame yo sostenía que era un buen arquero, que estaba falto de confianza. Ahora, que la levantada de Agustín hizo dudar a algunos, opino que el sábado tiene que jugar Andrada. Le saca ventaja a Rossi en la decisión y solvencia para mandar en el área y cortar los centros, en la precisión y claridad conceptual para sacar, en el aplomo que trasunta.
   Los cambios de los últimos minutos sirvieron para el debut absoluto de Mateo Retegui, un nueve, un chico que creció mucho en las últimas presentaciones de la reserva. Esta vez no tuvo tiempo para mostrar mucho, sólo para entrarle muy duro al viejito Bértoli y ganarse una amarilla. El arquero de Patronato podría ser su abuelo. Más respeto, Mateíto. Le desataste los cordones.
   Bueno, ahora sí, el sábado hay que jugarse todo. Sobre el equipo no puede haber demasiadas dudas. Este que escribe se la jugaría por Buffarini pero si Jara está para entrar, Guillermo le va respetar la titularidad, imagino. Sin Pavón, habrá que renovar la apuesta por Benedetto y Ábila, Villa no tiene que faltar. El medio, mejor no lo toquemos. Este Gago de hoy no alcanza. Carlitos pinta para primer cambio, la alternativa en este sentido  puede ser Zárate. ¡Vamos, Boca, carajo!

   EL BOLETÍN: ANDRADA 7, BUFFARINI 6, GOLTZ 5, BALERDI 6, MAS 4, GAGO 5, ALMENDRA 5, CARDONA 3, TEVEZ 6, ESPINOZA 6, ZÁRATE 6 (FI), RETEGUI NC, REYNOSO NC, CHICCO NC.