miércoles, 16 de diciembre de 2015

REPRODUZCO COMUNICADO DE "BOCA ES PUEBLO"

LUEGO DE LAS ELECCIONES: BALANCE Y TAREAS
Luego de la jornada electoral y con los números finales confirmados ofrecemos algunas reflexiones:
En primer término, es preciso marcar que el comicio presentó algunas anormalidades. Se desarrolló en el marco de denuncias de la oposición en la IGJ respecto de la existencia de más de cuatro mil carnets en condiciones irregulares (fecha de ingreso en la que la inscripción de socios estaba cerrada, fallecidos o con más de 100 años de vida, cientos de carnets con el mismo domicilio, ausencia de DNI o dirección, entre otras), y durante el escrutinio debieron impugnarse tres urnas por presentar mayor cantidad de votos que de votantes. En este contexto, Angelici se alzó con el 43,8%, equivalente a 11421 votos; sacándole 3358 votos a Ameal, que se ubicó segundo con el 30,9% (8063 votos), mientras Beraldi terminó tercero con el 25,1% (6549 votos). Como se ve, los votos sospechados son mayores que la diferencia entre el primero y el segundo.
Si a esto se agrega que para presentar una lista se exigen avales económicos millonarios; que el ganador cuenta con los dos tercios de la asamblea de representantes, en una distribución de bancas absolutamente desproporcional; y el hecho de que los hinchas de Boca somos como mínimo (siendo lo más imparciales que podemos) 17 millones de personas y al presidente lo pueden votar 68mil socios y socias (condición a la que no es posible acceder) es claro que este proceso electoral es rotundamente antidemocrático: 16.932.000 personas no pueden elegir su presidente. Con todo, la legitimidad del presidente electo con 11mil votos es al menos cuestionable.
Así las cosas, pasando de los números fríos a una primer lectura de los mismos, consideramos que Beraldi cumplió con su tarea y logró dividir los votos anti Angelici, que suman el 56% si los agregamos a los obtenidos por Ameal, suficientes para alcanzar el primer lugar. Este último, por su parte, no ha logrado con su discurso progresista revertir la pésima imagen que dejó tras su gestión antipopular cuando fue presidente y quedó lejos de disputar la presidencia. Ambos candidatos se han mostrado incapaces de capitalizar el descontento producto de la gestión más anti Boca de la historia de nuestro club.
Consideramos que el triunfo de Angelici no obedece tan sólo a las irregularidades, no desconocemos que entre sus 11mil votos existen personas que lo han votado por propia voluntad, por eso, es tarea de todos y todas fortalecer y desarrollar la organización de los hinchas para hacer llegar los debates sobre La Bombonera, los colores, la venta de entradas y el barrio de La Boca, al conjunto de los hinchas que aún no comprenden lo que se juega políticamente detrás de cada candidato.
Si los empresarios tienen intereses opuestos a los del pueblo, difícilmente gobiernen en nuestro favor. Nos parece que el único camino posible es la organización de los y las hinchas en forma independiente de los empresarios, tanto política como económicamente. Debemos ser nosotros y nosotras, hinchas de Boca pertenecientes al pueblo trabajador, quienes gobernemos el club, por eso, llamamos a los militantes de las fuerzas opositoras a que se cuestionen su lugar en esta historia y comprendan la necesidad de no empoderar empresarios sino de empoderarse a sí mismos como colectivo y construir -con Boca Es Pueblo o por su cuenta- espacios independientes, horizontales y democráticos.
En el estado actual, la elección de Boca muestra que la mayoría de los hinchas no tiene voz (11mil votos determinan un presidente), que decide un sector reducido, heterogéneo y complejo que al día de la fecha se evidencia fuertemente despolitizado. Por eso hay mucho por hacer a lo largo y lo ancho del país, cada hincha de Boca debe volverse un militante de esta causa que no es de Boca Es Pueblo, sino de 17millones de hinchas. Los activistas deben militar, los simpatizantes deben activar, nadie que quiera a Boca tiene derecho a desentenderse del momento que atravesamos. Tenemos el honor y la responsabilidad de ser contemporáneos de la lucha histórica por salvar a Boca y recuperar el club para siempre: seamos dignos de esta tarea.
BOCA ES PUEBLO
“El presente es de lucha, el futuro es nuestro…”

miércoles, 9 de diciembre de 2015

EL IMPERIO ROMANO

   En este 9 de diciembre, quincuagésimo tercer aniversario de un día glorioso, me parece buena idea homenajear al querido e inolvidable Tano Roma. Para ello, desempolvo un escrito de la autoría de este gil. Básicamente, es algo que salió en "El Libro de los Cien Ídolos", que editó Olé en 2005. Le hice modificaciones, agregados y actualizaciones. Aquí va.

   EL IMPERIO ROMANO
(El título debe ser de Marcelo Guerrero o Tony Serpa, supongo)

    ¿Sabés qué fue el Tano Roma, pibe? Tarzán. Pero Tarzán en serio. Salía a la cancha sacando pecho, la pera para arriba, casi siempre vestido todo de negro, los primeros años peinado con Glostora y después, peinado con Alerta. Y vos lo veías desde la tribuna y te parecía que era imposible hacerle goles. Creo que los compañeros sentían lo mismo y muchos contrarios, que es lo más importante, también.
Mirá que yo ya vi pasar gente por el arco de Boca, eh… Por ejemplo, en el 62, cuando llegó el Flaco Errea, justo estaba de moda la polémica sobre si el arquero tenía que ser atajador o un jugador completo con dominio del área y de toda la cancha. Y el Flaco era un intelectual del arco que hablaba de “hacer la bisectriz”. Yo no sé si el Tano Roma habrá aprobado geometría, en caso de que haya ido a la secundaria. Pero el Flaco no le pudo ganar el lugar nunca.
Después del Tano, si algo pocas veces le faltó a Boca fue arquero. El Loco Sánchez era un tipo elástico, con unos reflejos bárbaros. El Loco Gatti, más allá del circo, sabía, adivinaba la jugada. El Mono Navarro Montoya, igual, aunque volaba más. El colombiano Córdoba me encantaba, muy completo y un caballerazo. El Pato Abbondanzieri era bueno, serio, se equivocaba poco. Al cordobés Caranta hay que reconocerle su aporte fundamental en la Libertadores 2007. Y a Orion le podés cuestionar cosas pero no se está durante cuatro años en el arco de Boca por casualidad. Ahora escuchame bien: yo con ninguno -con ninguno, eh- estuve tan tranquilo como con el Tano.
Ojo, que yo conozco la historia del arco de Boca de antes de que a mí me parieran. Según mi viejo, Tesoriere estaba siempre parado en el lugar a donde iba la pelota y la gilada decía “qué culo tiene”. Yustrich, si no se hubiese peleado con los dirigentes, habría atajado veinte años. Estrada atajaba y se reía todo el tiempo, para que broncaran más. Hace poco leí una nota vieja de Pepe Peña en la que escribió que había visto muchos atajadores pero que le sobraban los dedos de una mano para los arqueros y uno de ellos era Vacca. El viejo Carrizo, a quien no hay por qué ignorar, opina que el mejor arquero de Boca fue Diano. Y al que llegué a verlo, yo bebé y él de última, fue al Gato Musimessi. ¿Sabés que una de las primeras cosas que aprendí a cantar, de chiquito, fue la de Musimessi? “Dale Boca, viva Boca, el cuadrito de mi amor”. Pero para mí, primero, Roma.
Dudo se haya visto otro arquero con la firmeza, la solidez, la seguridad, la autoridad, la prestancia, la presencia, la solvencia, la imponencia, la consistencia, la magnificencia, la excelencia del Tano para cortar los centros arriba. No era de andar pegándole trompadas ni cachetazos a la pelota, no. El Tano iba arriba y parecía que se le quedaba pegada, como si tuviera La Gotita. En los últimos años empezó a usar guantes más seguido pero la mayor parte de la carrera jugó con las manos desnudas y la apretaba con los diez dedos. Y difícil que lo movieran. Qué lo iban a mover, rebotaban contra el Tano. Después sacaba boleando un brazo y la mandaba a sesenta metros como si nada. Una vez, la Así es Boca sacó una nota diciendo que el Tano podría haber sido lanzador de disco y la ilustró con fotos del Tano en pose de discóbolo, vestido nada más que con unos calzoncillos Casi, los de la publicidad del gorila y el gorilita, ¿la viste?
Ganador a morir, moral de hierro. Contaban que en la concentración se entretenía poniendo el pecho para que le pegaran trompadas. Le daban como en la guerra, a matar. Después, cuando le tocaba pegar a él, salían todos corriendo. “Está bien, Tano. Vos sos el más fuerte”, le decían. Y se quedaba cagándose de risa, con todas las piñas que se había comido.
No se bancaba ser segundo a nada. Otra vuelta, el turro de Rojitas se escondió en el gimnasio de La Candela, espió hasta que estuvo por entrar el Tano, empezó a hacer abdominales y cantó: “497… 498… 499… 500. A ver, Tano, si sos capaz de meter quinientos abdominales”. Y el Tano se puso y no paró hasta 501. No porque se haya creído que Angelito había tirado quinientos abdominales juntos (los tiraba pero en un año) sino porque Antonio Roma no iba a dejar pasar un desafío.
Se metía el ambiente en el bolsillo, en cualquier cancha. Gimnasia, en La Plata, tenía una platea femenina dentro del campo, atrás de un arco, a dos metros de la raya. ¿Sabés qué? El minerío los hacía de goma a los arqueros visitantes. El Tano, cuando la pelota estaba del otro lado, se recostaba contra un palo, las relojeaba de reojo y les mandaba la sonrisa torcida, a lo Clark Gable.
Tenía su facha, eh. Después de hacer la película Pelota de Cuero, en la que participaron todos los jugadores de Boca, con actuaciones especiales del Rata y del Pelado Grillo, Armando Bo le propuso al Tano filmar con Isabel Sarli. El Tano se tomó unos días, dijo que lo había consultado con la familia y que gracias pero no. Una lástima, ¿te imaginás?, chocaban los planetas. El Tano y la Coca, qué potencias…
Una noche, en la cancha de River, el Tano salió caminando desde el vestuario al ómnibus, solo, atravesando el hall. Altri tempi pero igual, esa vez lo rodearon para fajarlo (había mucha bronca porque los jugadores de Boca lo venían gastando mucho a Carrizo). El Tano largó el bolso, se apoyó contra una pared y entró a surtir. Decí que llegó la policía, que si no, se quedan sin hinchas.
La más grande fue en el 65, en un partido con Estudiantes que Boca ganaba 2 a 1. A dos minutos del final le quedó a Pachamé una pelota muerta delante del arco, con el Tano medio descolocado. El Tano se rehizo no se supo cómo, se zambulló, llegó antes y apretó la bola. Pachamé tiró el pie y se lo clavó. Fractura de no sé cuántas costillas, lesión del bazo y hemorragia interna con compromiso de los riñones, del hígado, de los pulmones más parálisis intestinal. Cuando se lo llevaban en la camilla, le acercaron los micrófonos y el Tano dijo: “Estoy bien. Es un golpe fuerte, nomás”. Un fotógrafo lo quiso escrachar en el vestuario, tirado. El Tano se enderezó y le dijo “esperá”. Y pidió un peine. ¿Entendés lo que era el Tano Roma, pibe?
Dijeron que no podía jugar como por seis meses, mínimo. Volvió a los dos meses. Jugó las últimas cinco fechas y Boca fue campeón, un punto arriba de River. ¿Te imaginás lo que pudo haber pasado si el Tano no se jugaba las costillas, el bazo, los riñones, el hígado, los pulmones y los intestinos en esa pelota con Estudiantes?
Ya saben, ustedes metan una que hoy, a Papirri, Cerapio”, les decía a los otros diez en el túnel. Y era “Cerapio” muchas veces. Esa de contar los minutos que pasan sin que le hagan goles a un arquero, se inventó con el Tano. En el 64 estuvo más de seis partidos invicto hasta que lo embocó Mario Rodríguez, en un empate con Independiente. Fue record. Y después de ese gol, empezó a sumar minutos y batió el record otra vez. En una rueda completa de quince partidos le metieron dos goles. “Roma y las telarañas de su arco”, me acuerdo que puso El Gráfico. Ahí le cortó la racha Sacchi, con Racing. ¿Sabés cómo fue? Le pateó un penal, el Tano rechazó y del rebote, Sacchi la metió. ¡Así le tenían que hacer goles, ese año!
Ese record lo quebró Carrizo en el 68 pero al año siguiente, en el Metropolitano, el Tano lo quebró de nuevo. Siete partidos y pico hasta que la cortó Wehbe, el de Vélez. ¡Ah! Después de batir el record, el Tano tenía que ir a morfar con Mirtha Legrand y se apareció en La Candela de traje blanco y camisa negra. ¿Sabés la que le hicieron Angelito Rojas y el Sordo Pianetti? ¡Le tiraron el jetra a la pileta! Tuvo que irse de raje para la casa en ropa de entrenamiento a ponerse otro.
Mirá, recién en 1971, cuando ya andaba por los 38 años, el Tano perdió el puesto por rendimiento. Antes, las veces que faltó por algún tiempo y después hizo reserva o banco, fue por otras causas. En el 62 le dieron unas vacaciones después del Mundial, en el 63 se lesionó una mano con Independiente, en el 65 la que te conté con Estudiantes, en el 67 se rompió los ligamentos en la cancha de Independiente (pese a lo cual terminó el partido) y en el 69, otra vez una mano, contra Platense.
En el 71 quedó atrás del Loco Sánchez y estuvo en la nevera por más de un año, boquita cerrada. “Ese pibe que espera en el banco de Boca”, otro título de El Gráfico. En el 72 jugó unos pocos partidos, se comió dos goles con River y ahí mismo cantó basta, sin que nadie le dijera nada.
Me da risa que en cuanto se menciona al Tano, instantáneamente surja el penal que le atajó a Delem en el 62. Es verdad que esa tarde se aseguró la gloria eterna pero… ¿Sabés todo lo que atajó el Tano Roma en los doce años que estuvo en Boca?
La de ese penal ya te la habrán contado. Penúltima fecha, Boca y River con los mismos puntos, final anticipada, el empate les servía a ellos porque tenían mejor saldo de goles y no había desempate. Boca 1 a 0 con un penal de Paulo… Sabés a qué Paulo me refiero, ¿no? Y faltando cinco minutos, penal para River. Regalo de Nai Foyno, Artime se tiró como un chancho, el Cholo Simeone apenas lo había rozado…
Delem le pegó a la derecha, el Tano rechazó, la pelota quedó ahí y el Tano, de un segundo manotazo, la mandó al córner. En el arco de la hinchada, fue. Se adelantó un poquito menos que en otro que le había atajado al Beto Menéndez, en otro clásico de dos años antes.
¿Quérés que te diga una cosa? Después de pararse el partido por más de diez minutos, porque se metió un montón de gente en la cancha, a mí, no sé por qué, me agarró más cagazo cuando iban a patear el corner que en el penal. Pero llegó el corner… ¿y sabés qué pasó? El Tano fue arriba y la bajó entre diecisiete. Fue el mejor, esa tarde, no sólo por el penal. Atajó todo. A Roberto, otro brasuca que le pegaba con un caño, le tapó un zurdazo a quemarropa de cinco metros que todavía no sé cómo hizo.
Fue la resurrección del Tano porque el Toto Lorenzo y algunos periodistas lo habían mandado al frente después del Mundial de Chile, donde el único que jugó fue Silvio. Sabés qué Silvio, ¿no? El Tano agachó la cabeza, apretó los dientes y siguió. Cuatro años más tarde, el propio Toto lo convocó de nuevo y lo llevó a Inglaterra. Y jugó él. Y no lo discutió nadie. Es que el Tano Roma siempre terminó ganándoles a todos, pibe.
 

lunes, 7 de diciembre de 2015

TODO ES HISTORIA

Repaso de los últimos 53 años de política en Boca.

 1962 (9321 votantes)
1) Alberto José ARMANDO (empresario automotor): 8045 (86,31%)
2) Jaime MELLER (empresario textil): 1207 (12,94%)
En blanco, anulados e impugnados: 69.

1965 (7172 votantes)
1) Alberto José Armando (empresario automotor): 6332 (88,28%)
2) Horacio FERRO (abogado): 614 (8,56%)
3) Jorge CAMINO (ingeniero): 129 (2,63%)
En blanco, anulados e impugnados: 37.

1968
Lista única: Alberto José ARMANDO (empresario automotor).

1971 (9159 votantes)
1) Alberto José ARMANDO (empresario automotor): 6799 (74,20%)
2) Francisco Hugo PETRONE (?): 2336 (25,50%)
En blanco, anulados e impugnados: 24.

1974 (8493 votantes)
1) Alberto José ARMANDO (empresario automotor): 6221 (73,24%)
2) Martín Benito NOEL (abogado y empresario en dulces): 2004 (23,59%)
3) Augusto César HADDAD (empresario inmobiliario): 253 (2,9%)
En blanco, anulados e impugnados: 15.

1977 (3044 votantes)
1) Alberto José ARMANDO (empresario automotor): 1958 (64,32%)
2) Miguel Ángel CHÍO (odontólogo): 1069 (35,11%)
En blanco, anulados e impugnados: 17.

1980 (9289 votantes)
1) Martín Benito NOEL (abogado y empresario en dulces): 4631 (49,85%)
2) Pedro Edgardo ORGAMBIDE (abogado y escribano): 1813 (19,51%)
3) Miguel Marcos DE RIGLOS (hacendado): 1525 (16,41%)
4) Luis Rolando CONDE (relacionista público: 1304 (14,03%)
En blanco, anulados e impugnados: 16.

1983 (5524 votantes)
1) Domingo Agustín CORIGLIANO (empresario, fabricante de envases de lata): 2609 (47,23%)
2) Pastor Oscar MAGDALENA (ejecutivo y funcionario): 2293 (41,50%)
3) Luis Rolando CONDE (relacionista público): 611 (11,06%)
En blanco, anulados e impugnados: 11.

INTERVENCIÓN ESTATAL
Luego de la renuncia de Corigliano y de breves interinatos de Cándido Jorge VIDALES y Horacio GARCÍA, el gobierno nacional intervino el club y designó interventor a Federico Gabriel POLAK, que por consenso de todas las agrupaciones puso en funciones, en enero de 1985, a una nueva comisión directiva presidida por Antonio ALEGRE (empresario en pavimentos).

1986 (7116 votantes)
1) Antonio ALEGRE (empresario en pavimentos): 3593 (50,49%)
2) Alberto José ARMANDO (empresario automotor): 3510 (49,32%)
En blanco, anulados e impugnados: 13.

1989 (6561 votantes)
1) Antonio ALEGRE (empresario en pavimentos): 5946 (90,62%)
2) Luis Alberto SAADI (empresario inmobiliario y legislador): 601 (9,16%)
En blanco, anulados e impugnados: 14.

1992 (7837 votantes)
1) Antonio ALEGRE (empresario en pavimentos): 7118 (90,82%)
2) Ubaldo Eloy PAYÁ (empresario en seguros): 697 (8,89%)
En blanco, anulados e impugnados: 22.

1995 (11.608 votantes)
1) Mauricio MACRI (ingeniero y ejecutivo): 7058 (60,80%)
2) Antonio ALEGRE (empresario en pavimentos): 4515 (38,89%)
En blanco, anulados e impugnados: 35.

MODIFICACIÓN ESTATUTARIA
Los períodos presidenciales pasan de tres a cuatro años.

1999 (9816 votantes)
1) Mauricio MACRI (ingeniero y ejecutivo): 8289 (84,44%)
2) Antonio ALEGRE (empresario en pavimentos): 1492 (15,19%)
En blanco, anulados e impugnados: 35.

2003
Lista única: Mauricio MACRI (ingeniero y ejecutivo).

2007
Lista única: Pedro POMPILIO (empresario en papel)

INTERVENCIÓN DE LA INSPECCIÓN GENERAL DE JUSTICIA
Por irregularidades en el proceso eleccionario, se destituyó a la comisión directiva, se repuso a la anterior y se ordenó un llamado perentorio a elecciones.
2008 (9161 votantes)
1) Pedro POMPILIO (empresario en papel): 6966 (76,03%)
2) Roberto Secundino DIGÓN (sindicalista y funcionario): 2161 (23,58%)
En blanco, anulados e impugnados: 34.

2011 (24.704 votantes)
1) Daniel ANGELICI (abogado y empresario en juegos de azar): 13.543 (54,82%)
2) Jorge Amor AMEAL (empresario gastronómico): 11.071 (44,81%)
En blanco, anulados e impugnados: 90.

2015 (26.083 votantes)
Daniel ANGELICI (abogado y empresario en juegos de azar): 11.421 (43,78%)
Jorge Amor AMEAL (empresario gastronómico): 8063 (30,91)
José Pedro BERALDI (empresario en transportes): 6549 (25,10)
En blanco, anulados e impugnados: 50.

DÍA DE PERROS

Crimen político”, calificó este autor en su envío anterior. Acierto pleno, lamentablemente, perdónese la inmodestia. Veamos: Ameal, 8063 votos; Beraldi, 6549; Ameal+Beraldi, 14.612; Angelici, 11.421. Si la oposición iba unificada, ganábamos. Que Ameal, Beraldi y sus acólitos se hagan cargo. Por sus olímpicas mezquindades, por su falta de grandeza, comprometieron a Boca. Le pusieron precio a La Bombonera. Duerman tranquilos.
- - - - -
Yo voté a Angelici pero ahora empieza la resistencia. La Bombonera no se toca”, se le escuchó decir a uno. Lo siento, hermano. Te informo: les extendiste un cheque en blanco. Olvidate. “La resistencia” quedó herida de muerte. El “plebiscito responsable” que prometió Angelici en campaña va a ser una farsa. Tirar el tema de la cancha nueva antes de las elecciones fue un sondeo de opinión y calcularon bien, salió como ellos querían. Tienen las manos libres.
- - - - -
Algo huele mal en Dinamarca” (Hamlet). Me olía a que Beraldi estaba puesto por el macrismo nada más que para dividir a la oposición. Los resultados me lo reafirman, cada vez me huele más fuerte. Angelici había dicho: “Si el domingo gano, el lunes lo convoco”. Beraldi salió precipitadamente a felicitarlo por twitter. ¿Más claro?...
- - - - -
Abro el correo y me encuentro un mail: “Último momento: Beraldi 40%; Angelici 38%; Ameal 22 %. Muy peleado entre Beraldi y Angelici. Más de 16.000 votos emitidos. Boca de urna de las 15hs”. Era el mensaje con que eran atajados en la calle, allá por las 4 ó 5 de la tarde, los que llegaban a votar. Según me dijeron, C5N lo tiró al aire. Menos mal que voté a la mañana temprano. Si llegaba a media tarde y escuchaba eso, en una de esas me torcían la voluntad y terminaba votando a Beraldi. Si alguien no tiene claro de qué se habla cuando se utiliza la palabra “operación”, relea este párrafo. ¡Hijos de puta!
- - - - -
¡Qué jugadores, Román y Carlitos! Carlitos se apareció allá por las 16.30 a poner la cara por el hombre por quién está jugado, a defender “el proyecto de Daniel” en el cual, dice, “cree”. A esa altura los “boca de urna”, aunque poco confiables, no eran lo suficientemente tranquilizadores para el macrismo. Román llegó un rato más tarde a depositar su voto por Beraldi y además de generar un terremoto (igual que Carlitos), montó toda una puesta en escena muy cuidada. Bajó del auto y se dirigió a su mesa con el termo para el mate bajo el brazo. ¿Iba a tomar mate en el cuarto oscuro? ¡Este Román, qué lindo es! Un showman.
- - - - -
Pasadas las 17.30, la “patria periodista” estaba alborotada. Aseguraban que en cualquier momento caía a votar Macri. ¡Qué ingenuos somos! Macri no se anima ni a recibir el trapaso de mando en el Congreso, mirá si va a ir a exponerse ahí. ¡Por favor!
- - - - -
Una vez mas, demostramos que somos distintos”, dijo Zemborain. Tiene razón. Señores: más de 26 mil votantes, un día sin partido, en medio de un fin de semana largo. Podrán imitarnos, pero igualarnos, jamás. Al lado de Zemborain, Santa María (18 horas): “Los números que manejamos nos permiten ser muy optimistas. Felicito a José (Beraldi), es un gran capitán del barco”. Una vez más quedó en evidencia, Santa María no tiene ni la más puta idea de qué mierda es Boca.
- - - - -
Me quedé en el club hasta las 0.30, más o menos, resistí todo lo que pude pero a esa altura ya no tenía más remedio que convencerme y resignarme: la tendencia era irreversible. El salteño Echechurre, periodista, pegó sobre la pantalla del televisor, con cinta Scotch, un cartel: “Ganó Angelici”. 
- - - - -
Cuando me fui, Beraldi no había ganado ni una sola mesa. Un gracioso propuso un hashtag: #unamesaparajose. Beraldi había dicho: "Si gano el domingo, el lunes Guillermo es el técnico de Boca". ¿Irá a presentarlo como técnico de Racing? 
- - - - -


Alifraco, uno que vuelve al ruedo, con la agrupación de Salvestrini, se jactaba de haber votado en la mesa 1 y de la amplia diferencia que estaba sacando Angelici en las mesas de activos más antiguos: “¿Viste? Nosotros sabemos”. En mi mesa, la 85 de vitalicios, Ameal entró tercero, lo votamos 41. ¡Qué frío sentí cuando me iba caminando por Brandsen, entre las sombras de la madrugada! Sentía que había perdido Boca. Sufría. Sólo faltó la lluvia.

sábado, 5 de diciembre de 2015

QUIÉNES SON Y QUÉ VOTAMOS

Hace 55 años, cuando el Puma Armando empezó a hablar de una cancha nueva, primero en Casa Amarilla y después en la Costanera Sur (allá por el 60 ó 61 se decía que le iba a vender La Bombonera a Deportivo Español), este gil que escribe estaba entusiasmadísimo, fascinado con la idea.
Pocos días atrás, este gil que escribe impresionó fuertemente a un amigo cuando, mirándolo a los ojos y con absoluta sinceridad, sombrío, le dijo: “Flaco, si me sacan La Bombonera, creo que me mato”.
Claro está que, en ese giro de posiciones de 180 grados, mucho tiene que ver la evidencia de que aquella primera vez este gil que escribe era un niño y ahora es un anciano melancólico irreversible de 63 almanaques deshojados. Pero más allá de uno mismo, en general, también es cierto que, por el tiempo y la vida transcurridos, hoy La Bombonera tiene otra historia y leyenda, está mucho más arraigada en los más caros afectos de todos nosotros (bah, parece que todos no) que cuando andaba recién por sus veinte años de existencia.
Por calculada decisión política del oficialismo, nuestro templo, nuestro símbolo, la marca de nuestra identidad, la bella, querida e ireemplazable Bombonera, se ha convertido en el eje de esta campaña electoral. “Puede ser mi talón de Aquiles o mi fortaleza”, dice Angelici mientras la fracturada oposición apuesta todas sus fichas a la conservación del domicilio.
Voy a votar a Ameal. El Gordo es, digamos, bastante buen dirigente. Un peronista de la vieja guardia, con sus mañas, simple en su pensamiento, fácil de entender. Su eslogan de campaña, “de la Bombonera no nos vamos”, está bien elegido, pegó fuerte, entra, define con contundencia. Es efectivo más que efectista. Pergolini también está bien puesto, un tipo popular, con buena imagen, nuevo en las arenas políticas pero bostero en serio, que puede captar votos entre las generaciones de los 40 para abajo.
La imprevista presidencia del Gordo (2008/11) presenta puntos débiles pero se rescata. De la nada, tuvo que tomar el timón con la sorpresiva muerte de ese buen dirigente que fue Pedro Pompilio, el hombre que a lo largo de doce años (los primeros ocho acompañado por Roberto Digón) se hizo cargo de la dificultosa, ciclópea tarea de ponerle algunos límites a Macri.
Llegó a vicepresidente, el Gordo Ameal, como “prenda de paz”, porque en ese momento no caía mal ni a Macri (que quería allí a Salvestrini o al Colorado Zemborain) ni a Pompilio (que quería a Buzio). El nombre de Ameal posibilitó un armisticio, abortó lo que se insinuaba como una guerra de imprevisibles consecuencias por la conformación de la lista. La estructura del Departamento de Interior que potenció y ahora usufructúa Royco Ferrari, fue una construcción de Ameal, durante la presidencia de Macri.
El día que murió Pompilio, a Ameal había muchos que no le conocían la cara. Todos, en los corrillos de Casa Amarilla, coincidíamos: “A éste, Crespi y Beraldi se lo comen con mostaza y ketchup, lo pasan por arriba”. Claro, el Gordo nunca había estado cerca de la conducción del fútbol mientras los otros dos aparecían como viejos lobos de mar.
Pues bien, lo que preveíamos no ocurrió. El Gordo movió la (gruesa) cintura con habilidad, se amparó en la inmensa figura de Carlos Bianchi y lo puso de manager (una operación que guarda ciertas similitudes con esta inclusión de Pergolini). Así neutralizó a Crespi y Beraldi, que rápidamente dejaron el Departamento de Fútbol (allí colocó a London, hoy angelicista aunque bajado de la lista por Macri, igual que Martucci así como también Macri volvió a meter a Salvestrini que reaparece, a Moscariello ni falta hizo que lo bajaran, se fue solo). Mostró uñas de guitarrero, el Gordo.
Toda el período presidencial de Ameal estuvo signado por el hecho de que “su” comisión directiva en realidad no era de él, la había armado Macri. No le respondía a él, le respondía a Macri. Tuvo que sortear pruebas de fuego, como la bajeza de que Macri mandara a sus sicarios (encabezados por Angelici) a votar en contra de la renovación del contrato de Román. Así es Macri, los que no lo conocen ya lo van a conocer, a los ascensoristas y a los que limpian los baños quiere ponerlos y monitorearlos directamente él, que nadie se le vaya del corral. Y salió (bastante) bien parado, el Gordo Ameal. Sobrevivió.
A lo que no sobrevivió fue a la ostentosa campaña electoral de los pasaportes y los kimonos, el macrismo movió demasiada guita, repartió demasiados sobres entre los periodistas. Macri logró sentar a su hombre, Angelici, en el sillón de Baglietto. Así como en el 95 le había ganado a Alegre con el equipo en la punta a falta de tres fechas, en 2011 le ganó a Ameal el mismo día en que el equipo iba a coronarse campeón.
Hoy va por la vuelta, el Gordo Ameal. El proyecto Bombonera 360 es bien propio del estilo de Ameal, fácil de comprar. A mí que no me vengan con que los vecinos de las dos medias manzanas no quieren vender, como viene repitiendo el macrismo desde hace dos décadas. Nunca me lo creí. Ellos siempre quisieron hacer una cancha nueva, es mucha más plata. En cuanto al proyecto de club “a diez años” de que habla Ameal, es una enunciación retórica y electoralista, los contenidos no se ven claros pero lo que cuenta es que el Gordo ha probado ser un correcto administrador, nadie podría tildarlo de indecente y se quiere quedar en La Bombonera. En la coyuntura, para mí, es suficiente.
De Angelici, lo primero que hay que admitir es que, en estos cuatro años, creció, aprendió, se superó. El Angelici de 2011 era poco más que un títere de Macri, cuyas apariciones en escena resultaban caricaturescas. Al primario razonamiento de que un tipo que acumuló tanta guita y poder será cualquier cosa menos boludo, se contraponía la evidencia de que no cualquier tipo con guita está preparado para la exposición pública. El presidente de Boca está todos los días en la vidriera, lo juzgamos todos a cada paso.
Hoy, Angelici es un tipo sólido, acéptese. Yo no lo votaría, porque encarna un modelo que rechazo, porque quiere un Boca que yo no quiero, porque se quiere ir de La Bombonera y yo no quiero y porque detrás de él sigue estando Macri. Pero ahora sabe lo que dice. Sus limitaciones discursivas subsisten pero se lo entiende mejor. La gracia de sus furcios (“trajimo'a Loreiro”, “jugamo con Catapiá”, “firmamo un convenio con Citrón”) es más espaciada. Sus palabras se articulan mejor y a su pensamiento no es tan fácil encontrarle grietas.
Tomó conscientemente el riesgo de adelantar que quiere jubilar La Bombonera y se sostiene con argumentos que no pueden ser rebatidos sólo con apelaciones puramente emocionales. Para oponérsele hay que buscar fundamentos más firmes.
Su manejo unipersonal es el de Macri, también se emparenta con el de Armando. Sabe que Boca es fútbol y desdeña, propia y rotundamente, todo lo demás. No deja de ser divertido, para el que observa con detenimiento, que utilice el eslogan “sigue el club de los socios”, cuando el club está lleno de molinetes y puertas cerradas. Tercerizó por diez años el Museo (que por otra parte es cada vez más shopping y cada vez menos Museo). Los espacios con que cuentan los socios son menos de los que disponen los de Huracán en La Quemita, por citar sólo un ejemplo que el que suscribe pudo comprobar hace poco. Pero esas cosas no son muchos las que las ven y mensuran, no están en la superficie.
La novela del estadio nuevo puesta en el tapete antes de una elección no es un salto al vacío, Angelici mide. Echó a Román y a Bianchi (a este último sobre todo con notoria falta de manejo), absorbió que diez mil personas nos convocáramos a las puertas de La Bombonera por Román, se comió repetidos coros de puteadas de todo el estadio, sabe que (todavìa) no puede salir a la palestra ante una multitud porque tronará la repulsa. Pero aguantó y aguanta. A continuación de la traumática salida de la Libertadores, un disparo mortal a siete meses de los comicios, tiró un ancho de espadas arriba de la mesa, Carlitos, y cerró su período con dos títulos al hilo. Recuperó la vertical y ahora puede ir por la segunda vuelta con buenas perspectivas.
El último lunes, después de descubrirse la nueva estatua de Silvio, este gil que escribe, junto con cuatro periodistas, estuvo 45 minutos en una salita contigua a la presidencia, hablando con Angelici. Realmente, parecía Michael Corleone, orondo en su sillón, fumando sus habanos. Cuando ya nos íbamos, no resistí la tentación de (amablemente) chicanearlo: “Esta vez no hiciste campaña con los kimonos y los pasaportes, eh”. Su sonriente y brillante respuesta me demostró cuánto ha mejorado: “¿Vos sacaste alguna vez el pasaporte? ¿Sabés cuánto duran? Diez años, todavía no vencieron”.
Hay una llamativa coincidencia entre Ameal y Angelici: el afecto que le tienen a José Beraldi. Como candidato, José es el menos consistente. Las muletillas de su campaña, “100 x 100 Bostero”, “Pasión por Boca”, obviedades sin sustancia, más efectistas que efectivas, lo pintan.
Pela chapa con que integró el Departamento de Fútbol durante el ciclo más exitoso y no se negará su aporte pero él no comandaba. Su gestión como presidente de GEBA entre 2006 y 2014 es discutida pero sea como fuere, si bien GEBA es un club socialmente enorme, no es Boca, no está todos los días en los medios.
El proyecto de bajar cuatro metros el piso de La Bombonera se supone que se lo habrán refrendado ingenieros y/o arquitectos pero a los ignorantes no deja de parecernos ciencia ficción. Pregunto: los que estén en la actual tercera bandeja, ¿no tendrán que asomarse como a un precipicio para ver la cancha con peligro de caer al vacío? (encima caerían dentro de la cancha y se suspendería el partido).
El martes, este gil dialogó unos minutos con Beraldi, él tomaba fernet con cola y yo naranja con gin, en su cierre de campaña, en Palermo. Porque José recalca constantemente que vive y trabaja en La Boca pero el cierre de campaña lo hizo en Palermo, una hora en el 39 me comí para llegar.
La sensación que me quedó, francamente, es que habla en borrador, no parece tener ninguna línea de acción definida. Amontona nombres, “Nico Burdisso”, “Chaco Insaurralde”, “Goltz”, “¡Godín!”... Cuatro centrales, imaginemos que serían, en todo caso, dos de los cuatro. Igual, querido José, no se gana una elección tirando nombres a la bartola, eso sí que son “espejitos de colores”.
Además, el rejuntado de fuerzas de Beraldi, por heterogéneo, no puede generar confianza. Santa María, uno de La Cámpora, al lado de un filo macrista (Beraldi nunca estuvo lejos de Macri). Santa María hizo campaña por su lado durante dos años, demostró no saber dónde estaba parado cuando organizó (quiso organizar, mejor dicho) ese sainete con Román en Sarmiento y Ayacucho (dejó a cientos de personas en la calle, afeitados y sin visita), descubrió que Boca no es el sindicato de los encargados de edificios ni tampoco Sportivo Barracas, se tuvo que bajar y entró donde le dieron lugar. En cuanto al octogenario e insistente Digón, él sí sabe de qué se trata mejor que ninguno, conoce bien el paño pero nunca le dieron los números y también, terminó transfiriendo su caudalcito de votos al primero que le abrió la puerta.
De puro malpensado, este gil que escribe no puede sacarse de la cabecita la impresión de que a Beraldi puede haberlo puesto el macrismo para distraer, para embarrar la cancha. Beraldi no le va a restar ni un solo voto a Angelici. Los que obtenga se los habrá restado a Ameal. Que la (presunta) oposición vaya dividida en dos listas es un crimen político, un gracioso favor al oficialismo.
Se vota un día en que no hay partido y es una cagada pero no es la primera vez que ocurre. Por lo general se ha votado el primer domingo de diciembre, alguna vez el segundo. Esta vez cayó en un fin de semana larguísimo, qué le vamos a hacer, las circunstancias han pateado para el lado de Angelici. De los tres mil carnés truchos de que se habla no voy a decir mucho, por falta de constancias, sólo que no me llamaría la atención.
Será mi decimotercera elección y hasta ahora voy 8 a 4. Gané con el Puma en el 71, 74 y 77, con el Viejo Alegre en el 86, 89 y 92, con Macri en el 99 y con Pompilio en 2008. Perdí en el 80 con Noel (voté al Mosca De Riglos, tercero entre cuatro), en el 83 con Corigliano (voté a Magdalena, segundo cerca), en el 95 con Macri (voté a Alegre) y en 2011 con Angelici (voté a Ameal).
Respecto de algunas decisiones que tomé en su momento y que pudieran no ser entendidas o compartidas por gente que me interesa, explico:
- En el 86 voté contra Armando porque Alegre, en yunta con ese gran dirigente que es el Ruso Heller (lástima grande que se haya alejado del club, pérdida irreparable), había cargado la mochila de un Boca en avanzado estado de descomposición, a continuación de los desastres de Noel y Corigliano y lo había puesto de pie. El Puma estaba viejo (murió dos años después) y... ¡Oh! Lo secundaban Mitjans y Conde, dos que habían sido vicepresidentes suyos y habían renunciado llamándolo “ladrón” y “tirano”.
- En el 99 voté a Macri por razones muy sencillas: venía de ganar dos campeonatos (Bianchi enderezó la nave tras los erráticos inicios de Macri). Para mis módicas luces de hincha, salvo excepciones muy excepcionales, no se vota contra una conducción que viene de ganar dos campeonatos.
- Por la misma línea de (acotado) pensamiento, en 2008 volví a votar al macrismo aunque esta vez a la cabeza iba Pedro, que era otra cosa. ¡16 títulos en 12 años! ¿Qué iba a votar?


El domingo voy con el Gordo Ameal pero, la verdad, sin mayores ilusiones. Me parece que no alcanza, creo que voy a quedar 8 a 5, vamos a ver... ¡Sorpréndanme, consocios!