sábado, 30 de noviembre de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y LANÚS: 69

Arqueros
Yustrich, Juan Elías: 1932/37 - 1940/41
Biglieri, Nobel Andrés: 1946 - 1940
Celadilla, Miguel Alberto: 1956 - 1958
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1977
Perassi, José Felipe: 1977 - 1978/90
Santos, Osvaldo Norberto: 1978/80 - 1972/74+1985/86
Caranta, Mauricio Ariel: 2007/08 - 2009/12

Marcadores laterales derechos
López, Arcadio Julio: 1938/42 - 1929/34+1942
Mesa, José Manuel: 1936/38 - 1939/41
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1960
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 - 1983
Gómez, Rubén Darío: 1985 – 1982+1991/93
Segovia, Pablo César: 1984 - 1988/89

Backs derechos – primeros marcadores centrales
Piaggio, Edmundo: 1932/34 - 1930/31+1935
Wilson, Carlos Armando: 1936/37 - 1938/39
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1972/73
Sánchez Sotelo, Luis Alberto: 1977/78 - 1986/87

Back izquierdo – segundos marcadores centrales
Piccone, Fortunato: 1939 - 1941
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1968/71
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1990
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1992/94
Dollberg, Christian Juan: 1996/99 - 1995                                    
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1997


Marcadores laterales izquierdos
Bendazzi, Juan Alberto: 1946/53 - 1955/56
Otero, Héctor Raúl: 1948/56 - 1962
Atela, Luis María: 1971 - 1961/63
Pineda, Héctor Mauricio: 1996/97 - 2003/04

Centre half – volantes centrales
Corvetto, Joaquín Argentino: 1938 - 1948
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1977
Bernabitti, Héctor Omar: 1976/77 - 1978
Alves, Abel Aníbal: 1975/81+1982 - 1989/90
Somoza, Leandro Daniel: 2011/13 - 2013

Volante mixto derecho
Fioretto, Nahuel Darío: 2001 - 2005

Volante mixto izquierdo
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2003/04

Enganches
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1986
Mendoza, Carlos Alberto: 1983/84 - 1986/87
Chávez, Cristian Manuel: 2005/12 - 2013

Media punta
Rojas, Ángel Clemente: 1963/71 - 1976/77

Punteros derechos
Spindola, Marcelo: 1933 - 1937
Valido, Agustín: 1933/34 - 1935/37
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1943
Garfagnoli, Raúl: 1948 - 1951/52
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 - 1985
Monroig, Héctor Daniel: 1986 - 1987/88
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1986/87
Tílger, Daniel Alberto: 1989/90 - 2004/05
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2005
Acosta, Lautaro Germán: 2012/13 - 2006/08+2013

Insiders derechos
Matas, Benito: 1938 - 1936/38                                   
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1939
Aveiro, Rubén Ángel: 1938 - 1939
Elena, Juan Emilio: 1942/43 - 1944
Ambrois, Javier: 1958/59 - 1960
Lugo, Dante Homérico: 1960 - 1955/56

Centrodelanteros
Borello, José: 1951/52+1954/58 - 1959                
Farías, José Urben: 1957 - 1959
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1956/58
Nani, Juan Carlos: 1975 - 1976/77+1982
Carrario, Silvio René: 1996 - 2003
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2013  

Insiders izquierdos
Pícaro, Daniel Juan: 1939 - 1932/33+1935/38
Lijé, Alberto: 1944 - 1945/48
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1943/44                
Rodríguez, Rogelio Antonio: 1944 - 1948
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1958
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1966

Punteros izquierdos
Miranda, Pedro: 1919/20 - 1918
Zelada, Felipe Santiago: 1954 - 1955
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1978

DIRECTORES TÉCNICOS: 9
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1950
Lúpiz, Enrique: 1947 - 1962
Silvero, José María: 1970/71 - 1976/77
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1987/88
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1999
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 2000/01
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 2001/02
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 2003/04

Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1989/94+1999/2000

lunes, 25 de noviembre de 2013

CONFESIÓN DE PARTE

   “No estuvimos a la altura”, abrió Bianchi la conferencia de prensa y sí. No sólo con All Boys, en todo el Inicial, en todo el año. Es bueno escuchárselo porque en muchas conferencias precedentes su discurso tampoco había estado a la altura.
   Podríamos conjeturar que la prematura salida de Román fue un golpe imposible de asimilar, en lo emocional, para un equipo cuyas reservas en ese sentido, distan mucho de ser suficientes. Claro que, como también dijo Bianchi, no puede dependerse en tal medida de un solo jugador.
   Vamos a tener que ir haciéndonos a la idea de que nos queda muy poco Román por ver. Con Godoy Cruz no pateó el penal porque se desgarraba. Con All Boys hizo un piquecito de quince metros para recuperar una pelota y se desgarró. Ahora vamos a esperanzarnos todos de nuevo con la siempre prometida pretemporada pero no nos engañemos, los músculos están gastados y esto no tiene retorno.
   Tendría que haber jugado Gago de entrada. Si estaba para treinta minutos, mejor los primeros. Era un partido de “ahora o nunca” y los riesgos había que correrlos sin postergaciones. De última, pudo haber entrado cuando se fue Román. Pero no, entró cuando estaba ya todo el pescado vendido. Igual, para su caso vale el concepto anterior: no se puede depender en tal medida de uno solo.
   Paredes era titular hasta el viernes a la mañana. Bianchi lo puso en la práctica hasta que se cansó (Bianchi) y lo hizo cambiar de equipo con el pibe Celeste. Una advertencia. Es un chico, Leandro pero ya pasó el tiempo, pasaron los partidos y no se define o peor aún, va definiéndose como un indolente, apático, frío. Ya, hay que plantearle el eslogan de Fox para las presentaciones de la Copa Sudamericana: “Gana o vete”.
   No contamos, ante All Boys, con un solo jugador que agarrara la bandera. No es de extrañar porque, en general, así han transcurrido las cosas de mucho tiempo a esta aparte. En el primer tiempo hasta pudimos habernos ido ganando porque All Boys es nada, está tratando de escapar del descenso, estrenaba técnico porque su campaña es altamente insatisfactoria. Pero salvo esos últimos diez minutos antes del descanso, en que llegamos algunas veces, Boca nunca fue capaz de imponer condiciones.
   Empezó el segundo tiempo, nos metieron un gol inadmisible (¿cómo un tipo va a cabecear con tanta comodidad a las puertas del arco en un corner?) y se acabó. El segundo, poco después, fue un moño. Ofrecimos un contraataque inmejorable, Espinoza hizo todo lo posible para desperdiciarlo (tardó en largarla, eligió mal, lo hizo poner en off side, no advertido, a Núñez). Pero fue gol igual porque Núñez, al fin, la recibió en el área sin marca, Orion se lo comió, penal, Matos y adentro. Después, no nos comimos una goleada por lo antedicho, porque ellos son malos.
   Lo evidente es que, con el 0-2, los jugadores de Boca, con casi cuarenta minutos por jugar, lo que querían era que terminara el partido, irse, acabar de una vez con la tortura que se les imponía. Impropio de un equipo de Boca, de un jugador de Boca, por no hablar de simple condición profesional. Sí, “no estuvimos a la altura”.
   Estamos a las puertas de 2014, sin copa, con la evidencia de que debiéramos arrancar de cero pero no vamos a poder. Se pueden traer nada más que dos jugadores nuevos y la realidad económica no da como para pensar en dos a los que se les tire la camiseta y por sola presencia cambien el curso de la historia. Vamos a traer, en el mejor de los casos, a dos figuritas con las que veremos qué pasa. Este gil se levantó temprano y fue a ver a la Reserva, que jugaba a las 9 en Casa Amarilla. Perdió también 2 a 0 y de ahí, seguro, no sacamos a nadie.
   Bianchi agradeció la generosidad de la gente. Este gil se fue de la cancha sin en entender bien qué había pasado con el público o quizá no queriendo entenderlo. ¿Estos son los hinchas de Boca Siglo XXI? Perdemos como unos perros y no nos indignamos, sino que terminamos revoleando remeras y cantando, celebrando que River se fue al descenso hace dos años y medio. Nos bajamos penosamente de un campeonato que nos dio todas las oportunidades y La Bombonera parecía Festilindo.
   Que las nuevas generaciones no se equivoquen, que no se dejen engañar. Por supuesto que “ganamos, perdemos, a Boca lo queremos” y el próximo partido vamos a estar todos de nuevo, cada uno en su lugar, como siempre. Pero esta no es, de ninguna manera, la predisposición que le dio identidad al mundialmente famoso “Jugador N° 12”, la que viene desde el fondo de la historia, la que se hizo leyenda. En otros tiempos, una decepción, una defraudación como esta se pagaba con abucheos, puteadas, por qué no alguna piedrita o monedita, silbatina estruendosa, inequívoca, inolvidable. Si nos vamos cantando y revoleando remeras, puede que contribuyamos a que en los jugadores se afirme esa sensación que vienen transmitiéndonos desde hace tiempo, la de que ganar o perder da lo mismo. ¿Eso es Boca?      

sábado, 23 de noviembre de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y ALL BOYS: 48

Arqueros
Goldbaum, León: 1947/48 – 1949+1952+1956/57+1963/64
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1974/78
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1975
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1980
Barisio, Carlos José: 1983 - 1976/78
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 2000/01

Marcadores laterales derechos
Vernieres, Enrique Pedro: 1934/37 - 1943
García, Héctor Oscar: 1956/59 - 1961

Back derecho – Primeros marcadores centrales
Laidlaw, Luis Guillermo: 1941/45 - 1949/51
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1979
Acosta, Horacio Antonio: 1993 - 1994/96
Florentín, Hernán Teodoro: 1997/98 - 2000/01

Back izquierdo - Segundos marcadores centrales
Succo, Francisco: 1933/34 - 1938
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1975
Tavares, Richard Edunio: 1988/89 - 1982/85
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1984/86+2004

Marcadores laterales izquierdos
Pereyra, Roberto: 1971 - 1973
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1975/77+1984

Centre halves – Volantes centrales
Silenzi, Cayetano Luis: 1929/33 - 1937
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1938
Magnelli, Felipe Antonio: 1948/52 - 1958
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1970/73 - 1975/76
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1976
García, Daniel Norberto: 1975/77 - 1983/84
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 2000/01
Benavídez, Exequiel Emanuel: 2008/09+2012 - 2013
 
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1976/78
 
Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1995/96 
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 1994/97
Colazo, Nicolás Carlos: 2009/13 - 2013
 
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1978
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1994/95+1996/97
Álvarez, Cristian Marcelo: 2012 - 2013
 
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1938
González, Tomás: 1939 - 1942
Chávez, Mariano: 1957 - 1960/62
González, Osvaldo Simón: 1975 - 1974
Dorado, Jorge Oscar: 1976 - 1971/72
Coch, Jorge Antonio: 1969/71+1980 - 1977
Río, Jorge: 1978 - 1979
Ríos, Gerardo: 1975/78 - 1984
Sánchez, Sergio Alfredo: 1981/84 - 1984
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1984/85
 
Centrodelanteros
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1949
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1975/79+1980+1981+1984
Gigliotti, Emmanuel: 2013 - 2008/09+2011
 
Punteros izquierdos
Alberino, Antonio Américo: 1929/33 - 1937/40+1942
Cantatore, Victorio: 1945 - 1951
 
DIRECTORES TÉCNICOS: 11
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1943+1962
Moreno, José Manuel: 1959 - 1959+1963+1969/70
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1962
Deambrossi, Aristóbulo Luis: 1963/65 - 1979
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1979/80+1985
Marzolini, Silvio: 1981+1995 - 1975+1976
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1976/78
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1984
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1996 (interino) - 1991
Celoria, Ángel Enrique: 2008 (suplente) - 1980+1987

Falcioni, Julio César: 2011/12 - 2013             

lunes, 18 de noviembre de 2013

LLEGAMOS DEMASIADO LEJOS

  Bianchi dijo algunas semanas que salir campeón sería “ilógico”, eso resulta indiscutible. Una parte de la historia es la cadena de lesiones, otra parte es la falta de presencia en la AFA que permite que se lleven Orion de paseo. La verdad de fondo es que nunca se consolidó un equipo, un tejido que disimulara las ausencias y les diera respaldo a los que juegan.
   Cuando apareció Gago, su jerarquía individual marcó un giro pero se lesionó Gago y volvimos a quedar a la deriva. Por ejemplo, cuando fuimos a jugar a la cancha de San Lorenzo, sin Gago ni Román, aunque no queríamos, nos imaginábamos a lo que estábamos expuestos. En Sarandí, donde quedamos prácticamente fuera, se escribió un capítulo más de una novela previsible.
   Pudo haberse empatado pero se equivoca Bianchi si realmente cree que ese hubiese sido el resultado que correspondía. Que Arsenal se haya complicado solo en el tramo final, que sus cambios no le hayan funcionado no tapa el hecho de que antes, desde el comienzo, había marcado claras diferencias entre lo que es un equipo, en la acepción integral del término, y lo que son once tipos que pateanparaelmismolado.
   Después podríamos detenernos en las circunstancias, en los detalles. Si entraba el tiro de Román que rechazó Campestrini, el 1-0 hubiese afirmado la idea con que salió a jugar Boca, tener la pelota y cuidarla. Pero no entró. Casi enseguida, el tiro libre que nos dejó 0-1. Se discute si hubo o no foul de Ribair a Caraglio, hay un desplazamiento innecesario, se cobra o no. Se cobró. Aguirre le pegó muy bien y aunque el estatismo de Tripodi y la desconfianza que le tenemos abren margen para conversar, el remate era muy difícil para cualquier arquero.
   Lo peor es que la desventaja, un solo golpe, dejó a Boca al borde del nocaut. Síntoma inequívoco de las dudas e inseguridades de todos. Boca se derrumbó y quedó servido porque además, como siempre ocurre, Arsenal ganó confianza.
   Es fácil agarrársela con Tripodi, que al fin y al cabo salvó, en ese primer tiempo, dos pelotas muy difíciles, la dos de Furch, de arriba y de abajo (la segunda, cuando ya perdíamos por dos) pero lo cierto es que nadie paraba a nadie. La mejor prueba es el segundo gol. Definición exquisita de Caraglio pero antes, hicimos todo lo posible para que ese gol llegara. Como en Bahía Blanca, podemos quejarnos por la mala suerte en los rebotes pero esas cosas pasan cuando se defiende mal, apurado, mal parado. Flojitos los del fondo pero delante de ellos, los volantes no les daban protección.
   Hubieron de transcurrir exactamente 45 minutos para que elaboráramos una buena jugada de ataque, la de Caruzzo-Erbes y remate de Riaño en el travesaño. Claro que hubiese sido mucho mejor irse al descanso perdiendo solamente por uno pero en el análisis, los dos goles de diferencia se ajustaban más a lo que había pasado en la cancha.
   El gol de cabeza de Caruzzo, después del corner de Méndez, con muy poco segundo tiempo transcurrido abrió expectativas pero el tercero de ellos llegó enseguida. También, podría decirse que fue mala suerte que nos embocaran tan pronto pero es mentira. Lo que pasa es que seguimos defendiendo mal y además, regalamos un contraataque. Entrega poco feliz de Román para Méndez pero Méndez tampoco se le ofreció en el lugar debido. Y Carrera se lo comió, se llevó la pelota con todo Boca desarticulado. Absoluta comodidad de Aguirre para sacar el centro y absoluta comodidad de Carrera, que corrió sesenta metros desde el comienzo de la acción y nos llegó al área, para elegir dónde ponerla de cabeza.
   Lo que sucedió en la última media hora de juego es sorprendente. Porque todos nos creímos que el partido estaba definido y muchos temimos lo peor. No era de esperar que un equipo por lo general tan disciplinado como Arsenal se confundiera y fuera a obsequiarnos todas las oportunidades que nos obsequió. En el gol de Riaño, bien definido con ese zurdazo de media vuelta (aprobado Riaño en su primera incursión como titular), los dos centrales le dieron todas las ventajas después del pelotazo frontal de Román.
    Otra vez, película parecida a la del final con Tigre. El Burro, Gigliotti, Riaño, al final Blandi, Paredes suelto por los costados, Román de cinco… Era momento de incendiar las naves y se hizo. Si entraba alguna de las dos de Paredes (una que atajó Campestrini y otra que se fue cerca) o, sobre todo, la de Gigliotti, palo y paseo de la bocha por la línea, hasta hubiésemos festejado un empate que, si bien se mira, de mucho no hubiera servido. Pero así no se juega al fútbol.
   Al fútbol, si se quiere salir campeón, se juega como jugó San Lorenzo contra nosotros y como volvió a jugar el sábado con Belgrano, a pesar de que en algún momento se complicó Con esa actitud, con esa determinación, con esa convicción, con esa entrega. Salir a comerse la cancha. Boca, a lo largo de este Inicial, nunca tuvo es ferocidad. Se jugó bien con Vélez y con Racing pero dentro de otros lineamientos.
   Se le está pegando mucho a Román, por supuesto que no es ni seráel de antes. Pero Román, hasta donde pueda, siempre será Román. Y el problema no es un jugador. Ni siquiera con la importancia que por sí solo reviste él. No hay equipo suficiente, no hay apoyos de uno a otro en la cancha, tampoco hay convencimiento en lo que se tiene que hacer ni mucho menos reservas de carácter para encontrar soluciones cuando aparecen los problemas.
   Este campeonato es tan raro, todos son tan irregulares que los números todavía dan pero no nos engañemos: desde hace rato sabemos que otros tienen aspiraciones mejor fundadas que las nuestras. Nosotros salimos cada vez a la cancha sin ninguna garantía sobre lo que pudiera pasar. Las esperanzas nos vienen durando más de lo que merecemos.         
  

                 

sábado, 16 de noviembre de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y ARSENAL: 18

Arqueros
Merlo, Néstor José: 1989 - 1984/86
Caballero, Wilfredo Daniel: 2002/04 - 2006

Marcadores laterales derechos
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1994/95
Casais, Eduardo Javier: 2005 - 2012/13

Segundos Marcadores centrales
Matellán, Aníbal Samuel: 1996/2001+2004/05 - 2007/10
Burdisso, Guillermo Enio: 2011/12 - 2012/13

Marcadores laterales izquierdos
Gallo, Germán Darío: 1997 - 1999/2000
Krupoviesa, Juan Ángel: 2005/07+2009/10 - 2010/11

Volante central
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1982/83

Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1998/2002
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2002/03+2007/08
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 2004
Caffa, Juan Pablo: 2003 - 2005/06+2011/12

Enganche
Lacava Schell, Hugo Nelson : 1974/77 - 1980

Punteros derechos
Mouche, Pablo Nicolás: 2008/12 - 2007
Franzoia, Andrés: 2005/07 - 2010/11
 
Centrodelanteros
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 2002/03
Sava, Facundo: 2006 - 2008/09

DIRECTOR TÉCNICO: 1
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 2006

lunes, 11 de noviembre de 2013

MENOS MAL

   Pocas veces podrá quedar tan explicitada la dependencia que tenemos respecto de Román. Necesitamos que él y no otro manejara correctamente, con sagacidad dos acciones de pelota detenida para poder ganarle a Tigre un partido en que se volvió a jugar mal, muy mal. Es más, en otra acción de bola parada Román lo hizo amonestar a Pérez García, el mejor jugador de ellos junto con Javi García y poco después, Pérez García se iba expulsado y dejaba condicionado a su equipo por cuarenta minutos.
   En el día del decimoséptimo aniversario de su debut en primera, aquel partido con Unión, cómo pasa el tiempo que lo parió, Román nos hizo un nuevo regalo. Se mueve menos, no desequilibra con la facilidad de antes pero sigue siendo Román. Y es nuestro.
   Con el mal de ausencias a cuestas, Bianchi lo pensó bien. Puso a Leíto Paredes para ver si así teníamos más chances, más ductilidad, más juego. Paredes generalmente por derecha, aunque osciló por el ancho y Román del medio para la izquierda. Buena idea pero no, el juego que tuvimos siguió siendo poco. Ojo, es un esquema que vale para jugar con Tigre de local pero si vamos a la cancha de Arsenal a jugar sobre esa idea, vamos a tener problemas. Si los laterales no se juntan con los volantes de contención, el medio queda muy desguarnecido.
   No había pasado absolutamente en 17 minutos de partido. No imponíamos condiciones, el juego era todo intrascendencia. Hasta que llegó el gol en contra del Chiqui Pérez. La quiso sacar al corner y la puso junto al palo pero del lado de adentro. Cuando Leone cruzó esa pelota de izquierda a derecha el Chiqui vio que por detrás de él llegaba Janson, se asustó, se apuró y su torpeza nos liquidó. Para colmo, casi hace que Orion se mate contra un palo. Casi le hace perder a Agustín el paseo a que lo invitó Sabella (la renegrida concha de tu madre, Sabella).
   Tardamos demasiado tiempo en meternos en el partido. Podría, en ese sentido, trazarse un paralelo con lo que sucedió en la cancha de San Lorenzo. La diferencia fue el rival pero Boca dio muchas posibilidades y contra un oponente de más peso, seguramente lo hubiésemos pagado mucho más caro.
   De todos modos, se pudo haber dado vuelta en el tramo final del primer tiempo. Primero estuvo la que se perdió el Burro Martínez y después, las tres pelotas que sacó Javi, a Erbes, a Román y a Caruzzo. La del Pichi, una jugada monumental. Usó muy bien a los compañeros como elementos de distracción para sorprender y pasar él. Lástima que no pudo definir con precisión y Javi se lo comió. Arquero raro, Javi. Vamos a ver cómo se porta con Newell’s.
   Ese fue el momento de Boca en el partido porque después, en el segundo tiempo, volvimos a nublarnos. La verdad, en la cancha este gil creyó que había sido penal la jugada del Pichi con Pérez García pero no, por televisión queda claro que Pérez García se tiró, acertó Herrera. Y bueno, la realidad es que no supimos jugar once contra diez. Tigre se metió y no rompíamos por ningún lado.
   Algo había que hacer y Bianchi lo hizo, empezó a tirar un delantero detrás de otro: Cangele, Blandi, Riaño… ¡Terminamos jugando con cinco delanteros de oficio más Román y Paredes! ¡Leíto iba a terminar salvando una pelota clave en el área nuestra! Pero Tigre se metió en el fondo, íbamos y rebotábamos, rebotábamos, rebotábamos. El Burrito Martínez desapareció de la cancha. Gigliotti y Blandi se marcaban uno a otro, que es lo que con mayor frecuencia sucede cuando se juega con dos nueves. Algo cambió Cangele, el único que encaraba y a veces pasaba y que además, levantaba la cabeza, pensaba, elegía bien. Pero no bastaba.
   Con un equipo que contraatacara mejor, íbamos a pasarla mal. Pero Tigre, sin Pérez García, no tenía brújula. Igual, tuvieron esa en que se juntaron Janson y Leone que no la terminaron bien, el tiro de Bordacahar que sacó Agustín y una que les pararon mal por off side. ¿Y nosotros? Esa que peinó Cangele y que no pudo corregir por el camino Gigliotti más un cabezazo del Puma, desviado. Poquito, poquito.
   Riaño tuvo pocos minutos en cancha pero en la primera que agarró, fue con decisión y pasó. A él le hicieron el foul que iba a terminar con el gol de Paredes y ya iban 39 minutos, se nos iban el partido, los puntos y el campeonato. Román ya había hecho otra igual antes y Paredes le había pegado mal. La segunda, salió. Había que aprovechar la buena pegada de Leíto y el hecho de que Javi iba a estar tapado por la multitud que había en el área.
   El gol del Cata llegó a los 46. ¡Mamma mía, cómo se sufre! Otra vez, buena lectura de Román, tocando cortito a Paredes y recibiendo para meter el centro de segunda, después de que se movieran. ¿De quién era el Cata? De Peñalba, pero a Peñalba lo habían sacado. Por eso, cuando Román se la puso en la cabeza, el Cata pudo definir con comodidad para que nos quedáramos con los imprescindibles tres puntos. Buen partido del Cata, en general.
   En fin, gracias al deseado empate entre Newell’s y San Lorenzo, quedamos a dos puntos. Pero nuestras chances siguen prendidas con alfileres porque lo malo es que no dependemos solamente de los demás (Newell’s lleva cuatro al hilo sin ganar y sigue primero) sino que dependemos de nosotros. Esa es la parte más difícil. Lo dijo Bianchi, el problema es Boca.          

sábado, 9 de noviembre de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y TIGRE: 70

Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1953
Castro, José Manuel: 1956 - 1960/61
Ayala, Osvaldo Santos: 1959/61 - 1965
Candia, Oscar Andrés: 1971+1973 - 1977/78+1980
Pistone, Héctor Eduardo: 1976/77 - 1979
García, Javier Hernán: 2008/11 - 2011/13

Marcadores laterales derechos
Mesa, José Manuel: 1936/38 - 1938
De Sanzo, Norberto Antonio: 1956 – 1955+1964 
Márquez, Alfredo Oscar: 1976/78 - 1979/81
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1980
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 - 2008/09

Backs derechos – primeros marcadores centrales
Rupar, Juan Antonio: 1948/49 - 1950/52
Pasarín, Alfredo Jesús: 1950 - 1944/45
Cardoso, Luis Raúl: 1956/59 - 1955
Acevedo, Rubén Carlos: 1981/82 - 1985

Backs izquierdos – segundo marcador central
Succo, Francisco: 1933/34 - 1935/38
Valussi, Víctor Miguel: 1935/36+1938/45 - 1937
Flores, Ramón: 1943 - 1945/46
Pérez, Claudio Daniel: 2013 - 2009/11

Marcadores laterales izquierdos
Doná, Juan Carlos: 1983 - 1991/92
Arruabarrena, Rodolfo Martín: 1993/96+1997/2000 - 2008/10
Fondacaro, Carlos Rubén: 2008/09 - 2009/10
 
Centre halves – volante central
Cuello, Oscar Aurelio: 1937 - 1936
Pérez, Juan Gregorio: 1944 - 1945
Acosta, Benicio José: 1951/56 - 1950          
Brunetti, Enrique Horacio: 1948 - 1953/57
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1943/48
Quiroz, Jorge Alejandro: 1978/82 – 1986
Rodríguez, Ribair: 2013 - 2010
 
Halves izquierdos
Castellani, Alberto Luis: 1946/49 - 1950
Natiello, Domingo José: 1956/59 - 1961

Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 - 1980
Irazoqui, José Luis: 1985/88 - 1988/89
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 - 1999/2000
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2003/09
 
Punteros derechos
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1937/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1937/39
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 - 1940/42+1945
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1943
Aguilar, Ángel Adolfo: 1954 - 1946
Murieda, Adolfo Félix: 1957 - 1962
Río, Jorge: 1978 - 1973/78+1980/85
Giachello, Sergio Omar: 1982/85 - 1987/88
Monroig, Héctor Daniel: 1986 - 1988/89
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1994/95
 
Insiders derechos
Carniglia, Luis Antonio: 1936/44 - 1949
Scliar, Isaac: 1949 - 1949/50
Gil, Rubén Joaquín: 1953+1956 - 1954
Molina, Héctor Abraham: 1957 - 1958
 
Centrodelanteros
Martín, Alfredo Ángel: 1918/21+1923 - 1915
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1922
Benavides, Julio Luis: 1934/35 - 1932/33
Sarlanga, Jaime: 1940/48 - 1935/36
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 - 1948/49+1952/53+1956+1959/60
Sánchez García, Jorge Victoriano: 1951 - 1953/56
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1979
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1986
Cecchi, Jorge Carlos: 1981/82 - 1986/87
Islas, Pablo Eduardo: 1997/98 - 2001/02  
Delfino, Leonardo Adrián: 1995 - 2002/03
Pratto, Lucas David: 2009 - 2008
Araujo, Sergio Ezequiel: 2009/12 - 2013
 
Insiders izquierdos
Troncoso, Aníbal: 1935/36 - 1937/42
Ferrari, Norberto Luis: 1945/47 - 1950/52
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1959
 
Punteros izquierdos
Delgado, Benjamín: 1926/27 - 1933
Alberino, Antonio Américo: 1929/34 - 1935/36
Careri, Miguel Pascual: 1937/39 - 1940/43
Cucchiaroni, Ernesto Bernardo: 1955/56 - 1949/54  
Castro, Norberto: 1948/50 - 1961
 
DIRECTORES TÉCNICOS: 3
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 – 1961+1964
Bongiovanni, Horacio Carlos: 1981 - 1992/93
Hrabina, Enrique Oscar: 1993+1994 - 1996

 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

UN DÍA CUALQUIERA

   El 7 de noviembre es el Día del Periodista Deportivo. ¿Por qué? Los estrategos del Círculo de Periodistas Deportivos de la ciudad de Buenos Aires lo hicieron coincidir con el Día del Canillita, para tener un feriado que pudieran sentir como propio.
   Se trataba, hasta hace algunas décadas, de una profesión de escaso relieve salvo unas cuantas y (algunas) muy valiosas excepciones. Predominaban los ignotos y de hecho, los periodistas enfocados en otras ramas los miraban no sin un dejo de subestimación, hasta desprecio.
   El devenir de los tiempos y por qué no decirlo, la angustiante banalización de nuestra sociedad ha ascendido de status a numerosos periodistas y periodistitas dedicados al fútbol, al automovilismo (“espectáculo industrial”, lo llamaba el Loco Panzeri), al boxeo (que no es lo que fuera en cuanto a repercusión popular aunque por chispazos parezca resurgir), al tenis (que no existía hasta que lo inventaron entre Vilas y Salatino), al básquet (que siempre ocupó un honroso segundo plano), al rugby (que era y sigue siendo cosa de garcas pero el periodismo lo ha expandido o tal vez se expandieron los garcas).
   Las demás disciplinas suelen salir de cuando en cuando a la superficie sobre todo por cuestiones de chauvinismo. Un tipo que se ocupa de pegarle a una pelotita para embocarla en un agujero, por ejemplo, no tendría, racionalmente, que importarle a nadie. Ni hablar de otro tipo que se dedique a revolear a la mierda un martillo. Pero si se trata de una competencia internacional y el tipo gana algo o anda cerca, no faltará allí un periodista para hacer creer que el episodio tiene alguna trascendencia. Eso es lo que se ha multiplicado de manera preocupante en el posmodernismo: el cuarto poder nos fatiga con (presuntas) informaciones de las más variadas, sin mayor selección  y si se mezcla la argentinidad, recagamos, mucho peor.
   No es que hayan dejado de predominar los ignotos pero sí hay muchos más notorios (no notables) que antes. En tal sentido, los de la televisión (que por extensión laburan también en radio) se meten en la casa de todos y en ocasiones se habla de ellos casi tanto como de Karina Jelinek o cualquier putifarra de esas. Los escribas (los que escriben) están cada vez más lejos en el reconocimiento masivo, a tono con el terreno que los medios gráficos han perdido en la lucha desigual contra los audiovisuales. 
   Un caso testigo es el de Pagani (a quien el Turco Jorge Asis y no Bilardo rebautizó “Garpani”). Fue durante décadas un escriba sumamente respetado entre sus colegas, algo muy difícil de conseguir pero ni por asomo tenía la popularidad (ni la guita, cabe adivinar) que obtuvo en muy poco tiempo a través de la tele.  
   En fin, la circunstancia que supone un 7 de noviembre despertó en el autor de estas líneas la tentación de ocuparse de algunos de los más notorios notorios. Tiene, el autor, la ventaja de convivir con periodistas deportivos, conocerles taras y miserias desde adentro y desde hace 38 años. La desventaja es que, al igual que Riquelme, el autor sólo mira o escucha partidos. A lo sumo algún noticiero pero sólo para ver los goles. Huye de los programas de opinadores y hasta en coincidencia con Román, a veces también baja el volumen.
   Alguien digno de encabezar el repaso es Julio Ricardo. Un milagro, no ya por el solo hecho de que esté en televisión sino por la evidencia de que está desde hace más de medio siglo. Algunos dicen que está viejo pero cuando era joven era igual, nunca se le escuchó decir nada ni medianamente agudo.
   El mejor, para el gusto del que escribe, es otro viejo pero valioso: Macaya. Entiende el juego y lo explica bien. Se dice que “no se juega”. Falso. Como observador del fútbol es el más profundo. Lo que pasa es que es discreto, jamás se metió en rencillas personales con los protagonistas, lo que habla muy bien de él. Jamás descalificó. Jamás habló de nada que no fueran los partidos de los que tiene que hablar, su trabajo. Y no se siente obligado a fijar posición sobre cualquier cosa. No tiene empacho en decir “con la cámara del costado parece penal pero con la cámara de atrás parece que no” y seguir adelante, sin detenerse en el detalle. Porque muchos (demasiados) sostienen que “un periodista no puede permitirse dudar”. ¡¿Pero quiénes carajo se creerán que son?!  Suelen ser los mismos para quienes no puede existir interpretación diferente de la propia.
   En las antípodas de Macaya está Niembro, el ex peronista visceral del 45 devenido filo macrista con parada intermedia en la función pública durante el menemismo. El tipo hizo de la fabricación de polémicas vanas un redituable negocio, divide al mundo en amigos y enemigos (algo conservó de Evita). Es lo suficientemente inteligente como para no creerse algunas de las boludeces que dice, como que “la suerte no existe”. Como analista del juego es menos consistente de lo que muchos pudieran suponer. Lo peor es que, por cierto, ha hecho escuela. Son multitudes los que lo siguen. López, Vilouta, Rossi… ¡Puf! ¡Puaj!
   En cambio, seguidor de Macaya podría calificarse a Passini. Hace de la corrección su estilo pero a diferencia de Macaya, es muy esquemático. Tiene unas pocas fórmulas que mete en cualquier lado, a lo que dice le falta solidez y variedad. En eso se parece a Fabbri y también a Apo. Aunque Apo la va de bohemio improvisador y Passini de ordenadito, el yerno que cualquier suegra anhelaría. En cuanto a Fabbri, que hace rato no comenta partidos, también solía decir siempre las mismas cosas, aplicándolas al partido que le tocara. Debe reconocerse que Fabbri es representativo de mucha gente. Más precisamente, de la mitad menos uno. El tipo odia a Boca y lo hace notar. Lo admiten por lo bajo propios compañeros de trabajo. Calificó de “delictivo” el arbitraje de Maglio en Belgrano-Boca. Imposible imaginarle tal adjetivación para Argentina-Inglaterra del 86, por citar un caso. 
   Lástima que ahora no comente Varsky. Era divertido, ameno, ocurrente. Ojalá vuelva. Ojalá permanezcan otros a los que a veces, no siempre, vale la pena escuchar, como Fazzini o Fucks. El Tano es bastante versero pero ve bien el juego y el Chavo, que también es farolero, transmite convicción en lo que dice, se comparta o no. No debe ser casualidad que los dos provengan de la gráfica. En cambio, Saquito, el que se llevó a Sportivo Barracas a jugar a Bolívar y lo dejó desafiliado,  pretende defender tanto la belleza del juego que se torna poco creíble. Igual, a Fucks también lo alcanza alguna tara propia de la profesión. La más explícita, que haga ostentación de su hinchismo por Dock Sud y oculte que es hincha de Independiente. Esa la hacían muchos de los de la vieja guardia o más bien todos. Como el propio Niembro, que dice que es de Chicago y no de River.   
   Y hablando de la vieja guardia, alguien que alcanzó reconocimiento con los años es Leto. Heredó el sitio de comentarista de Mitre cuando se fueron Ibarra y el Gordo Secchi y, con el correr del tiempo, se hizo marca registrada siguiendo la campaña de Boca. No es brillante ni muy expresivo, su lenguaje es limitado  pero conoce como pocos el oficio y se trata de un laburante, se hizo desde abajo.
   En general, los que no se hicieron desde abajo, los que saltearon etapas son los del subgrupo de los relatores. El don del relato –que en realidad no todos los relatores lo poseen- los hizo escalar más rápido que otros.
   Como relator-relator, el mejor es Closs, el que empezó llevándole bombones a Víctor Hugo. Tiene una precisión admirable, un golpe de vista único. Resalta más en comparación con Walter Nelson, que le erra a ocho de diez jugadores (zafa con el boxeo porque son dos solos). El lado oscuro de Closs, como discípulo dilecto de Niembro, es que vive de confrontar porque sí. Reparte premios y castigos cual si fuera un dios pagano y sin ponerse colorado, trata bien a los que le salen al aire cuando él quiere y les hace la cruz a los otros. Lo definió bien Caruso Lombardi, que dijo que se parece a él. Es verdad, Closs es al periodismo deportivo lo que Caruso a la dirección técnica.
   Muchos (aunque pareciera como que van disminuyendo) lo tienen por prócer a Víctor Hugo. El yorugua marcó un antes y un después, innegable. Se trata de un hombre de particular inteligencia pero esto no excluye un marcado sesgo infantil en sus definiciones. Ya lo viene mostrando desde 1982, cuando su enfrentamiento con Menotti lo llevó a embanderarse con el Estudiantes de Bilardo hasta más allá de lo racional y hasta “sacarse” frente al  micrófono y tildar de “Judas” a los jugadores de Vélez por haber ido al frente contra Estudiantes. Este que escribe dejó definitivamente de tenerle gran parte del respeto que le tenía cuando se encajetó con el sorete de Castrilli. No puede tomarse en serio que alguien diga que jamás va a criticar a Maradona por todo lo que Maradona le dio. Su adhesión incondicional al kirchnerismo, al margen de cualquier otra explicación que pudiera haber o no, encaja en el referido infantilismo trágico. Sus relatos no tienen la frescura de antes, los hace como quien cumple con un trámite y ya no reconoce a los jugadores como en otros tiempos.
   Esto también le cabe a Araujo (Lázaro Jaime Zilberman), el hincha de San Lorenzo que dice ser de Atlanta. Supo ser casi infalible y ahora no sabe quién hizo un gol hasta que los compañeros (los del goleador) van a abrazarlo y lo toman en “plano corto”, como dicen ellos. Más allá de la declinante calidad de sus relatos, Araujo hizo historia con su chabacanería y su mal gusto. Le fue muy bien, qué se le puede decir…
   Otro al que le está yendo bien (y él sí se hizo desde abajo) es al Bambino Pons. Le erra bastante a los jugadores pero encontró algunos ganchitos que pegaron y le dieron identidad: “Ruud van Nistelrooy, la-lara-lalá”, “saque si quiere ganar”, “para qué te traje”… Un personaje. Simpático. De Paoli sabe de qué se trata el fútbol, Kufener (o algo así) también. Uno muy confiable era Giralt, que seguía la campaña de los que te jedi en el Nacional y ahora le perdí el rastro.
   El Flaco Simón es mucho mejor periodista que relator. Su vista no es la mejor y su grito de gol semeja el graznido de un ganso agónico pero es ilustrado e informado, tira permanentemente datos que enriquecen sus transmisiones. Un ejemplo a no seguir es Vicente, el ultra kirchnerista de Fútbol Para Todos. ¡Qué plomo! Vignolo ahora relata poco, halló la veta de la conducción y la polémica. Mejor. Como relator es monótono, aburrido. Viperinas lenguas dicen que no quiere a Boca desde que quedó libre de las inferiores un medio hermano suyo y cuesta muy poco creerlo.
   Otro subgrupo pero en constante crecimiento es el de los ex jugadores. El decano, Quique Wolf, que él sí es lo que dicen de Macaya. Lavadito, lavadito. A Perfumo no lo quiero nada por razones que son de imaginar pero no comenta mal, es sobrio, austero. El Mago Capria es el Julio Ricardo de los players retirados.
   Claro que el líder de esta cofradía no es otro que Dieguito Latorre. A casi todos les gusta y está bien, ha sido premiado y está bien. Es claro y simple, ve atinadamente lo que pasa en una cancha, lo transmite en forma adecuada. El problema de Latorre son las malas compañías. Cuando está en yunta con Cima, que es un hijo de puta, el relator se lo lleva a la rastra y Latorre termina refrendando las hijaputeces que dice Cima. En el camino de Latorre aunque por ahora lejos de su reconocimiento está el Patrón Bermúdez. Conceptos precisos, expresión irreprochable, dominio del micrófono (y en esta evaluación, lo juro, nada tiene que ver el afecto que le profeso).
   Final de esta galería inspirada en la nueva conmemoración del Día del Periodista Deportivo. El cual no tiene, claro está, el relumbre que sí tiene el 7 de junio, Día del Periodista a secas. Aniversario de la fecha en que un alto funcionario del gobierno de turno, nada menos, inauguró la directa y explícita dependencia de los medios de comunicación respecto del poder político.
   El 7 de junio las redacciones suelen llenarse de cajas de vino, de champagne, de dulces y hasta de artículos más consistentes. El 7 de noviembre, por lo que a este gil respecta, hace algunos años Crespi nos regaló una billetera (vacía) a cada uno de los que cubrimos Boca y más acá en el tiempo, el Departamento de Prensa del club agasajó con unas empanadas y Coca. Peor es nada. 

                    

lunes, 4 de noviembre de 2013

FRUSTRACIONES

   Agustín Orion, el único jugador de Boca que dio la talla, dijo después del partido sentirse “preocupado” y “frustrado” por la evidencia de no haberse jugado como se esperaba, como se debía. Lo de la cancha de San Lorenzo fue imperdonable, inexplicable, patético, horrendo, tortuoso.
   Se puede perder, se puede ser superado por el rival y hasta con amplitud pero un equipo que lleva el nombre de Boca no puede permitirse eso que se vio. Abrumado, indefenso, arrasado en todas las facetas del juego. En estructura, en calidades individuales, en respuesta física, en disposición anímica.
   Esto último es lo primero que no puede aceptarse y además, no es la primera vez que pasa. ¿Por qué nosotros no podemos tener en la cancha un solo jugador con la vitalidad de Mercier, de Piatti o de Buffarini? La notoria inferioridad puede llevar a la desazón pero en algún momento tiene que aparecer otra cosa, alguna reserva espiritual, alguna rebeldía que no se observó salvo en algún suelazo de Ribair o en la sostenida y desigual lucha de Gigliotti.  
   No es, como dijo Bianchi, que en el segundo tiempo hayamos “alcanzado protagonismo”. Boca sólo apareció en el partido cuando San Lorenzo eligió o bien se vio obligado a bajar el ritmo. Eso no es “alcanzar protagonismo”.
   Los primeros que surgen expuestos son los centrales y también Erbes. Cada vez que un jugador de San Lorenzo picaba, con o sin pelota, se lo llevaba a la rastra. Sin embargo, como suele ser propio del fútbol, la génesis de todos los problemas estuvo en el medio.
   Sin Gago ni Román, a Bianchi poco puede objetársele en cuanto a la elección de los nombres: de lo que tenía a mano optó por lo menos malo. Lo cierto es que salimos con cuatro volantes, tres de ellos ineptos no ya para la elaboración de juego sino para la tenencia misma de la pelota, aunque Pablito Ledesma se esfuerce por ser prolijito. El cuarto, Sánchez Miño, posee dotes técnicas para ponerla bajo la suela y para hacer buena lectura y selección de una maniobra en ataque pero no temperamento, no mentalidad, no convicción para hacerse patrón del armado ofensivo.
   Eso explica que no hayamos tenido juego. Lo que no explica son las debilidades tácticas. No deja de ser curioso que, en un partido en que nos veíamos obligados a retroceder, parecía que los volantes nunca estaban cerca de los defensores, no los protegían, los dejaban desamparados, para que la pesadez del Cata y el Chiqui los hiciera quedar a menudo en ridículo. San Lorenzo encontraba espacios y puertas abiertas por cualquier lado. Alguien, a la finalización del primer tiempo, me habló de “los dos ómnibus” que habíamos puesto delante del arco. ¿Qué “dos ómnibus”, si nos llegaban permanentemente hasta abajo del travesaño?
   Por Orion (penal atajado entre algunas otras destrezas y acrobacias) y ciertos milagros, como sobre todo esa que sacó Pérez en la línea después de que pegara en el palo, llegamos al entretiempo en cero. Un regalo del destino. Pero antes de que nos acomodáramos al segundo tiempo ya estábamos abajo, como debiéramos haber estado desde mucho antes. Un gol que fue radiografía del partido: Piatti arrancó y llegó al fondo de la cancha sin que nadie encontrara manera de contenerlo, Correa maniobró en la boca del arco nuestro con la comodidad que podría tener en el patio de su casa.
   ¿Era Sánchez Miño el primero que tenía que salir? Definitivamente, no. Pero no vale la pena extenderse en el detalle porque difícil, tal como estaba planteada la situación, que un cambio de nombres o dos o tres pudieran haber revertido la historia. Sin fundamentos colectivos, sin soporte para las individualidades, no se puede jugar. Cuando entró Paredes, después de su largo ostracismo, inútil fue que se acercara al compañero que llevaba la pelota para pedírsela al pie porque en la impotencia, en la asfixia, en la desesperación y la desesperanza, la primera tentación es siempre tirarla a la mierda.
   En el último segmento de partido lo único que cambió fue que tuvimos más posesión y mayor presencia en campo rival, porque San Lorenzo nos cedió esos dos elementos. Jugada ofensiva bien concebida, la única fue la que terminó en ese cabezazo de Gigliotti que contuvo Torrico.
   La suerte estaba con nosotros, porque de la nada, en el final, nos encontramos con un penal a favor como para llegar a un empate insólito, engañoso pero empate al fin. Que en realidad fueron dos penales en uno, porque Kannemann lo bajó a Gigliotti y Gentiletti a Erbes. Pero bueno, el Chiqui lo pateó en consonancia con lo que fue Boca a lo largo de todo el partido, atajó Torrico y colorín colorado.
   Estamos a cuatro del primero, faltan cinco fechas pero no hay equipo. Dependemos de un excelente jugador cuya sucesión de lesiones musculares plantea serios interrogantes sobre su futuro y de una venerable leyenda a quien sus limitaciones físicas y orgánicas algunos días todavía le permiten entrenarse con mediana intensidad y si es que juega, a veces, dejar seña de su reconocido e impar talento. Sin ellos, estamos en manos de un grupo de profesionales que, en conjunto, no pueden sustentar ninguna pretensión.

sábado, 2 de noviembre de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y SAN LORENZO DE ALMAGRO: 65

Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1949/50
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1988/89
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 - 2009/13
Orión, Agustín Ignacio: 2011/13 - 2003/09

Marcadores laterales derechos
Corsetti, Francisco: 1933 - 1928/32+1934
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1981/82
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 - 1997/2005

Primeros marcadores centrales
Nicolau, Miguel Alberto: 1967/72+1974/75 - 1977
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1983/86
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 2001/03
Ortiz, Fernando: 1998 - 1999/2000

Segundos marcadores centrales
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1971
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1981
Zacarías, Claudio Hugo: 1986/87 - 1987/88+1991/92
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1994/97
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1992/94
Coloccini, Fabricio: 1999 - 2001

Marcadores laterales izquierdos
Hrabina, Enrique Oscar: 1985/91 - 1983/84
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 2001
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 1998/2004

Centre half – volantes centrales
Grecco, Salvador: 1949/50 - 1941/47+1949
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1977
Suñé, Rubén José: 1967/72+1976/80 - 1981
Krasouski, Ariel José: 1981/85+1986/88 - 1985/86
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1976/79
Giunta, Blas Armando: 1989/93+1995/97 - 1983/84+1986/89
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90+1994/96 - 1990/94
Cenci, Carlos Claudio: 1991/93 - 1995/96
 
Half izquierdo
Rosato, Carlos: 1917 - 1918/19

Volante mixto derecho
Rivero, Diego Alejandro: 2011/13 - 2006/10

Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1968/74
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1981
Bilos, Daniel Rubén: 2005/06 - 2007/08
González, Cristian Alberto: 1995/96 - 2009/10
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2011
Erviti, Walter Daniel : 2011/13 - 1999/2002
 
Enganche
Ponce, José Daniel : 1989/90 - 1991/92

Media punta
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1996 

Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1935/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1940/42
Mesones, Felipe: 1952 - 1953
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1979
Lorea, César José: 1979 - 1978
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1971/75+1979+1981
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 1995/2002                                             
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2003/04
Cardoso de Oliveira, Edilio Jean: 2003 - 2005
 
Insider derecho
Alarcón, Ricardo Roberto: 1939/41 - 1933/39

Centrodelanteros
Colla, Enrique: 1915/17 - 1918
Fernández Real, Rubén Evaristo: 1953/54 - 1957/58
Veglio, Carlos José: 1976/78+1980 - 1968/75
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1979/80
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1981
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1980    
Husillos, Armando Mario: 1977/80 - 1983
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1980/84+1992
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1979/81+1983/88
Acosta, Alberto Federico: 1993/94 - 1988/90+1991/92+1998+2001/03
Bueno, Carlos Éber: 2007 - 2012
Gigliotti, Emmanuel: 2013 - 2011/12
 
Insiders izquierdos
Martino, Rinaldo Fioramonte: 1951 - 1941/48
Sanfilippo, José Francisco: 1963 - 1953/62+1972

Punteros izquierdos
Garabal, Antonio Héctor: 1960 - 1966
Peña, Ignacio Ramón: 1969/72 - 1980
Coronel, José Gustavo: 1991 - 1991/92

DIRECTORES TÉCNICOS: 17
Tarrío, Oscar: 1942 - 1940                                                 
Orth, Giorgy: 1953 - 1944
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1954
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1956
Amándola, Pablo Juan: 1953 - 1963
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 – 1971+1977
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1961/62+1965/66+1972/73+1981/82+1985
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1978     
Román, Carlos Alberto: 1978+1979 (suplente) – 1981 (suplente)
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1980
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1990
Bilardo, Carlos Salvador : 1996 - 1979
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 1996
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 – 1980+1983/84+1987/90+1992/96+2004/05
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1998
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2008/09
Batista, Norberto Rubén: 2010 (suplente) – 2008 (interino)