lunes, 11 de noviembre de 2013

MENOS MAL

   Pocas veces podrá quedar tan explicitada la dependencia que tenemos respecto de Román. Necesitamos que él y no otro manejara correctamente, con sagacidad dos acciones de pelota detenida para poder ganarle a Tigre un partido en que se volvió a jugar mal, muy mal. Es más, en otra acción de bola parada Román lo hizo amonestar a Pérez García, el mejor jugador de ellos junto con Javi García y poco después, Pérez García se iba expulsado y dejaba condicionado a su equipo por cuarenta minutos.
   En el día del decimoséptimo aniversario de su debut en primera, aquel partido con Unión, cómo pasa el tiempo que lo parió, Román nos hizo un nuevo regalo. Se mueve menos, no desequilibra con la facilidad de antes pero sigue siendo Román. Y es nuestro.
   Con el mal de ausencias a cuestas, Bianchi lo pensó bien. Puso a Leíto Paredes para ver si así teníamos más chances, más ductilidad, más juego. Paredes generalmente por derecha, aunque osciló por el ancho y Román del medio para la izquierda. Buena idea pero no, el juego que tuvimos siguió siendo poco. Ojo, es un esquema que vale para jugar con Tigre de local pero si vamos a la cancha de Arsenal a jugar sobre esa idea, vamos a tener problemas. Si los laterales no se juntan con los volantes de contención, el medio queda muy desguarnecido.
   No había pasado absolutamente en 17 minutos de partido. No imponíamos condiciones, el juego era todo intrascendencia. Hasta que llegó el gol en contra del Chiqui Pérez. La quiso sacar al corner y la puso junto al palo pero del lado de adentro. Cuando Leone cruzó esa pelota de izquierda a derecha el Chiqui vio que por detrás de él llegaba Janson, se asustó, se apuró y su torpeza nos liquidó. Para colmo, casi hace que Orion se mate contra un palo. Casi le hace perder a Agustín el paseo a que lo invitó Sabella (la renegrida concha de tu madre, Sabella).
   Tardamos demasiado tiempo en meternos en el partido. Podría, en ese sentido, trazarse un paralelo con lo que sucedió en la cancha de San Lorenzo. La diferencia fue el rival pero Boca dio muchas posibilidades y contra un oponente de más peso, seguramente lo hubiésemos pagado mucho más caro.
   De todos modos, se pudo haber dado vuelta en el tramo final del primer tiempo. Primero estuvo la que se perdió el Burro Martínez y después, las tres pelotas que sacó Javi, a Erbes, a Román y a Caruzzo. La del Pichi, una jugada monumental. Usó muy bien a los compañeros como elementos de distracción para sorprender y pasar él. Lástima que no pudo definir con precisión y Javi se lo comió. Arquero raro, Javi. Vamos a ver cómo se porta con Newell’s.
   Ese fue el momento de Boca en el partido porque después, en el segundo tiempo, volvimos a nublarnos. La verdad, en la cancha este gil creyó que había sido penal la jugada del Pichi con Pérez García pero no, por televisión queda claro que Pérez García se tiró, acertó Herrera. Y bueno, la realidad es que no supimos jugar once contra diez. Tigre se metió y no rompíamos por ningún lado.
   Algo había que hacer y Bianchi lo hizo, empezó a tirar un delantero detrás de otro: Cangele, Blandi, Riaño… ¡Terminamos jugando con cinco delanteros de oficio más Román y Paredes! ¡Leíto iba a terminar salvando una pelota clave en el área nuestra! Pero Tigre se metió en el fondo, íbamos y rebotábamos, rebotábamos, rebotábamos. El Burrito Martínez desapareció de la cancha. Gigliotti y Blandi se marcaban uno a otro, que es lo que con mayor frecuencia sucede cuando se juega con dos nueves. Algo cambió Cangele, el único que encaraba y a veces pasaba y que además, levantaba la cabeza, pensaba, elegía bien. Pero no bastaba.
   Con un equipo que contraatacara mejor, íbamos a pasarla mal. Pero Tigre, sin Pérez García, no tenía brújula. Igual, tuvieron esa en que se juntaron Janson y Leone que no la terminaron bien, el tiro de Bordacahar que sacó Agustín y una que les pararon mal por off side. ¿Y nosotros? Esa que peinó Cangele y que no pudo corregir por el camino Gigliotti más un cabezazo del Puma, desviado. Poquito, poquito.
   Riaño tuvo pocos minutos en cancha pero en la primera que agarró, fue con decisión y pasó. A él le hicieron el foul que iba a terminar con el gol de Paredes y ya iban 39 minutos, se nos iban el partido, los puntos y el campeonato. Román ya había hecho otra igual antes y Paredes le había pegado mal. La segunda, salió. Había que aprovechar la buena pegada de Leíto y el hecho de que Javi iba a estar tapado por la multitud que había en el área.
   El gol del Cata llegó a los 46. ¡Mamma mía, cómo se sufre! Otra vez, buena lectura de Román, tocando cortito a Paredes y recibiendo para meter el centro de segunda, después de que se movieran. ¿De quién era el Cata? De Peñalba, pero a Peñalba lo habían sacado. Por eso, cuando Román se la puso en la cabeza, el Cata pudo definir con comodidad para que nos quedáramos con los imprescindibles tres puntos. Buen partido del Cata, en general.
   En fin, gracias al deseado empate entre Newell’s y San Lorenzo, quedamos a dos puntos. Pero nuestras chances siguen prendidas con alfileres porque lo malo es que no dependemos solamente de los demás (Newell’s lleva cuatro al hilo sin ganar y sigue primero) sino que dependemos de nosotros. Esa es la parte más difícil. Lo dijo Bianchi, el problema es Boca.          

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