¿Por qué no perdimos este partido? Porque ellos son River, nada más. Inútil será buscarle causas más racionales, acudir a la lógica, analizarlo intelectualmente para llegar a conclusiones inteligentes. Les empatamos a los 91 minutos un partido que teníamos perdido desde que empezó porque ellos son River y nosotros somos Boca. Así de fácil.
¿Y qué? ¿Vamos a desmenuzar ahora que, una vez más, no jugamos a nada? ¿Qué salimos dormidos? ¿Qué al minuto estábamos 0-1 porque ni Orion ni Falcioni deben haber visto el gol que le hizo Ponzio a Godoy Cruz, igualito, hace veinte días? ¿Qué estuvimos todo el tiempo al borde del precipicio? ¿Qué si ellos hubiesen tenido un Riquelme que les manejase la caja de cambios nos mataban? ¡Noooooo! Les empatamos el partido que esperaban desde hace un año y medio y ahora, como dijo Pochi Chávez, van a tener que esperar seis meses, por lo menos. A otra cosa.
Si se avivaban de tirarle más y mejor la pelota larga a Mora para que el Flaco Schiavi lo corriera, era goleada y el Flaco se iba a bañar antes. La defensa era un tembladeral, como se decía antes. Los volantes no la protegían, tal como viene siendo constante. Y de armar juego, bueno, mejor ni hablemos. ¿Cómo vamos a jugar si nunca tenemos la pelota?
El primer tiempo fue todo de ellos pero ojo: fuera del gol, el único peligro concreto fue ese corner en que Orion salió como el orto, le quedó a Trezeguet y providencialmente (otra antigüedad de esas que me gustan) le pegó al Flaco Schiavi y terminó en otro corner. Después, todas insinuaciones, jugadas que pudieron haber sido y no fueron. Iban siempre a 120, no tenían pausa y entonces, claro, tampoco tenían precisión.
¿Y nosotros? Esa que le quedó atrás al Gordo Sánchez Miño, porque él también se pasó de revoluciones, y el cabezazo de Viatri que fue una masita.
Se creyeron que en el segundo tiempo nos liquidaban de contra. Es lo más fácil. Es una tentación que rara vez resiste cualquier equipo del mundo, quizá la excepción sea el Barcelona. Vení, exponete, gastate y dejame espacios. Ponzio, que en el primer tiempo era el patrón del medio de la cancha, metió la colita veinte metros más atrás. Y nosotros con pelota y setenta metros de cancha, como si estuviésemos jugando contra San Martín de San Juan en La Bombonera.
¿Qué hacemos? Mejoró mucho Pochi Chávez, antes desaparecido. Se movió, la pidió, se la dieron. Pero chocábamos. Si ya sabemos que nos cuesta una barbaridad quebrar a los equipos que nos esperan. Entró el Laucha Acosta por Clemente, el Gordo Sánchez Miño quedó con toda la franja izquierda para él pero no había soluciones. Apenas ese cabezazo de Viatri, por centro de Pochi, a poco de la reanudación. El Laucha no tenía juego, me hizo acordar al Chelo Delgado contra Bayern Munich en el 2001, se tiraba, lo hizo dos veces, no se le ocurría otra cosa.
El segundo gol de ellos fue demoledor no sólo porque la diferencia de dos parecía inalcanzable a veinte minutos del telón, sino porque fue una jugada con todas las luces, seguramente la única bien combinada y terminada de toda la tarde. Somoza perdió con Trezeguet, Colazo perdió con Sánchez y Orión perdió con Mora. Otra vez a Nico Colazo, cuando salió Sánchez Miño por lesión, lo mandaron al muere, de lateral. Recién había entrado, para colmo, estaba frío y por el lado de él llegó el gol. Hubo otra en que entre él y Burdisso se las arreglaron, sobre un rincón, para perder la pelota y que Mora se les fuera. Nico no puede jugar de lateral, Falcioni.
El penal que nos devolvió la vida, que reconectó el respirador y que llegó a poco del segundo de ellos se produjo porque ellos se distendieron, ya estaban festejando. El patadón de González Piriz a Acosta lo pega de boludo, estaba distraído, ni se había dado cuenta de que el Laucha andaba por ahí y le iba a aparecer de atriqui. Lo pateó bien, el Tanque, sin dubitaciones pero igual, no servía para nada. Perdíamos en todos lados.
No entendí bien por qué Falcioni lo sacó a Pochi. Tal vez lo vio cansado. Perdido por perdido, este gil que escribe hubiese apostado por Blandi. En una de esas, con un bochazo, quién te dice… En cambio, otra vez Leíto Paredes, que no venía resolviendo nada en ninguno de los últimos partidos que le dieron… Pero se equivocó este gil que escribe, nobleza obliga. Leíto manejó muy bien, pero muy bien la última pelota del partido. No se apuró, se tomó todo el tiempo necesario. La tentación era la bocha frontal al área y seguramente la hubiese sacado Pezzella, como a lo largo de toda la tarde. Leíto esperó, amagó dos veces y la abrió para el Laucha. Ya ahí era otro cantar porque el Laucha estaba más de costado, así fue que pudo poner la pelota para que el Tanque ganara de arriba y la bajara. El Tanque no hizo mucho pero fue capital en las jugadas de los dos goles. ¡Y apareció Erviti! Corre como un condenado, Walter, no se para nunca. Uno siempre pretende que corra menos y juegue más, que él puede pero bueno, por esta vez, ese Usain Bolt que lleva dentro le permitó surgir como un fantasma en el área de ellos (que se ve que ya estaban con la cabeza puesta en la joda posterior), llegar antes que Barovero y dejarlos mudos.
¡Cómo quedaron! Toda la tarde de ellos, un solo minutos para nosotros y empate final, a cantarle a Gardel. El campeonato pareciera que se nos terminó. Cómo vamos a hacer para ganarle a San Lorenzo y a continuación, en seguidilla mortal, a Colón en Santa Fe, Newell’s, Vélez en Liniers, Racing, ése es otro tema. Ni hablar de 2013, quién se queda, quién se va, a quién traemos. Por ahora, gocemos con este módico polvito de levantar dos goles y empatar a los 91, tras estar perdiendo desde el 1, en el gallinero. Es lo que hay.
Fui temprano a la cancha, a ver la Reserva (rico aperitivo el gol de Orfano). Subte hasta Cabildo y Congreso y después, caminata en medio de la marea humana ataviada de blanco y rojo. Me fascina infiltrármeles, observarlos, escucharlos. Mi cara de viejo boludo es ideal a tales efectos. ¡Iban tan esperanzados, tan gozosos! A la salida me esperaba un remís. Nos quedamos hasta que estuvo el camino despejado. Se iban alterados, crispados, desencajados. Un gilito que iba con la novia, para descargar, no tuvo mejor idea que putear a una mina de la policía porque no lo dejaba pasar. Le metieron ese pimentón en aerosol en los ojos, lo cagaron a palazos y se lo llevaron de los pelos. ¿Cómo habrá pasado la noche? Y bueno, que se joda por gallina.
lunes, 29 de octubre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
CARTA ABIERTA AL PUEBLO BOSTERO
CUMPLO EN DIFUNDIR ESTA CARTA QUE ME LLEGÓ A TRAVÉS DEL SITIO DIARIO AZUL Y ORO.
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Ayer, como todos, me fui a dormir con la noticia de que mágicamente no había rankeado para el partido con river. Que "había" menos entradas y por eso no calificábamos. Hoy, tuve que escaparme del laburo para poder acercarme al club, porque obviamente los teléfonos no los atendían. Cuando llego a Brandsen 805, me encuentro con un club cerrado para los socios y charl...ando con gente que estaba en la misma que yo, me dicen que las entradas de interior las estaban entregando por el portón que da al playón, al lado del ingreso de la segunda bandeja norte. Cuando llego y golpeo, me vuelven a decir que el club está cerrado, por lo que exijo la circular firmada por el secretario general donde notifique los motivos. Me dicen que espere, pasan 5, 10, 15 minutos, seguían atendiendo gente pero a mi no me respondían. Opte por ingresar cuando se abriera el portón para entrar junto a algún auto. Y así fue. Ingresé y me detuvo uno de seguridad pidiéndome que me vaya. "Yo de acá no me voy, como socio tengo derecho a estar acá, y si el club esta cerrado mostrame la circular notificando los motivos", le dije. Apareció un chabon de camisa que dijo ser de seguridad mientras los que estaban vestido como tales cerraban el portón. Me decía que me retire por las buenas, pero yo seguía repitiendo lo mismo. Al fin y al cabo era MI club, yo pago la cuota y no estaba haciendo nada ilegal, al contrario. Empieza a empujarme y aparece el Jefe de Seguridad del Club, un peladito. Entre los dos me dicen que no hay ningún dirigente y que me tengo que ir si o si, una vez más ... "El club está cerrado". El de camisa pide cerrar la puerta para que de afuera no vean y me dice que me vaya por las buenas o las malas. "Capo de acá me sacas a la fuerza, este es MI club, y tengo derecho a estar acá", insistí. Obviamente me sacaron a la fuerza. Empujones y algunos "cortitos". No me hicieron mucho mas que cortarme el brazo y algunas marcas. Afuera había 15 personas aprox, lamentablemente NINGUNA hizo nada, y reclamaban lo mismo que yo. En eso aparece Franconieri, dirigente del club y periodista de FOX. Baja el vidrio, le pido explicaciones y me dice que no sabe porque el club esta cerrado, que el no tiene entradas y que el 70% fue al ranking (a lo ultimo tartamudeaba). Pasados 10 minutos aparece en su auto London, ni bajó el vidrio y si podía me pisaba. Seguí esperando, hasta que después de un rato salió Angelici en su camioneta negra. Me paré enfrente y le dije: "De acá no te vas hasta dar explicaciones" -mientras el chofer amenazaba con pisarme-. No me moví un cm. por lo que, mientras Angelici miraba su celular y a mi de reojo, me agarra uno de seguridad y me saca de ahí.
Solo quería una explicación sobre dónde estaba MI entrada, sobre el destino de las plateas (que por reglamento deben ir al ranking), y sobre por qué estaba cerrado el club. En ese momento asumí que yo ya no soy mas hincha del Club Atlético Boca Juniors, sino lamentablemente de Boca S.A.
Luciano Polimeni
Socio: 130.112
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Ayer, como todos, me fui a dormir con la noticia de que mágicamente no había rankeado para el partido con river. Que "había" menos entradas y por eso no calificábamos. Hoy, tuve que escaparme del laburo para poder acercarme al club, porque obviamente los teléfonos no los atendían. Cuando llego a Brandsen 805, me encuentro con un club cerrado para los socios y charl...ando con gente que estaba en la misma que yo, me dicen que las entradas de interior las estaban entregando por el portón que da al playón, al lado del ingreso de la segunda bandeja norte. Cuando llego y golpeo, me vuelven a decir que el club está cerrado, por lo que exijo la circular firmada por el secretario general donde notifique los motivos. Me dicen que espere, pasan 5, 10, 15 minutos, seguían atendiendo gente pero a mi no me respondían. Opte por ingresar cuando se abriera el portón para entrar junto a algún auto. Y así fue. Ingresé y me detuvo uno de seguridad pidiéndome que me vaya. "Yo de acá no me voy, como socio tengo derecho a estar acá, y si el club esta cerrado mostrame la circular notificando los motivos", le dije. Apareció un chabon de camisa que dijo ser de seguridad mientras los que estaban vestido como tales cerraban el portón. Me decía que me retire por las buenas, pero yo seguía repitiendo lo mismo. Al fin y al cabo era MI club, yo pago la cuota y no estaba haciendo nada ilegal, al contrario. Empieza a empujarme y aparece el Jefe de Seguridad del Club, un peladito. Entre los dos me dicen que no hay ningún dirigente y que me tengo que ir si o si, una vez más ... "El club está cerrado". El de camisa pide cerrar la puerta para que de afuera no vean y me dice que me vaya por las buenas o las malas. "Capo de acá me sacas a la fuerza, este es MI club, y tengo derecho a estar acá", insistí. Obviamente me sacaron a la fuerza. Empujones y algunos "cortitos". No me hicieron mucho mas que cortarme el brazo y algunas marcas. Afuera había 15 personas aprox, lamentablemente NINGUNA hizo nada, y reclamaban lo mismo que yo. En eso aparece Franconieri, dirigente del club y periodista de FOX. Baja el vidrio, le pido explicaciones y me dice que no sabe porque el club esta cerrado, que el no tiene entradas y que el 70% fue al ranking (a lo ultimo tartamudeaba). Pasados 10 minutos aparece en su auto London, ni bajó el vidrio y si podía me pisaba. Seguí esperando, hasta que después de un rato salió Angelici en su camioneta negra. Me paré enfrente y le dije: "De acá no te vas hasta dar explicaciones" -mientras el chofer amenazaba con pisarme-. No me moví un cm. por lo que, mientras Angelici miraba su celular y a mi de reojo, me agarra uno de seguridad y me saca de ahí.
Solo quería una explicación sobre dónde estaba MI entrada, sobre el destino de las plateas (que por reglamento deben ir al ranking), y sobre por qué estaba cerrado el club. En ese momento asumí que yo ya no soy mas hincha del Club Atlético Boca Juniors, sino lamentablemente de Boca S.A.
Luciano Polimeni
Socio: 130.112
sábado, 27 de octubre de 2012
SUPERCLÁSICOS
Antes se lo llamaba “El clásico de los clásicos”, expresión mucho más bella, más poética. El que empezó con lo de “Superclásico” fue el grandote Juan José Lujambio, un tipo al que conocí en radio Del Pueblo y reencontré años después en Mitre. Lujambio era una leyenda de la radio, apasionado del laburo y gran productor además de contar con una voz muy radial. Era capaz de llamar por teléfono a las 4 de la mañana a la isla de Borneo para preguntarle tres o cuatro boludeces al técnico de Borneo. Eso sí, el grandote nunca se caracterizó por lucirse en el manejo del idioma pero la expresión “Superclásico”, hay que reconocerlo, fue un gran acierto suyo, prendió, hoy es imposible no usarla (yo resistí durante mucho tiempo, no me gustaba pero me rendí).
El primero del que tengo memoria concreta y precisa es el de la primera rueda del 60. Lo escuche por radio, creo que por Fioravanti o tal vez Curcu. Lo ganábamos 1-0 con gol del Ropero Mansilla a los pocos minutos. Fue el último partido del Ropero en Boca, pocas fechas después debutó en Racing. Los que te jedi empataron con un penal del brasileño Paulinho por mano de Marzolini. Los periodistas por ese entonces no hablaban de manos sin intención y menos en el área pero me cuesta imaginar que Silvio haya cometido mano intencional, para mí que nos caminó Praddaude.
A continuación hay varios que no vi porque era muy chico, vivía lejos y en mi familia no había nadie de Boca que me llevara pero igual son inolvidables para mí. Nada más que de haberlos escuchado por Veiga, ver escenas en los noticieros y después devorarme todos los diarios, la Así es Boca, El Gráfico, Goles… Como el de los dos primeros goles de Paulo a Carrizo y el penal que el Tano Roma le atajó al Beto Menéndez en el 60, el de los tres de Paulo en el 61, ni hablar del aquel en que el Tano le atajó el penal a Delem en el 62 (preludio de vuelta olímpica), el de los últimos dos goles de Paulo en el 63, los dos del 65…
El primero al que fui fue el de la segunda rueda del Metropolitano del 67. El Rata la estaba descosiendo, se desgarró y tuvo que quedarse arrastrando la gamba porque no había cambios. Lo perdimos 1-0 con gol de Daniel Bayo. El Beto Menéndez metió un golazo desde fuera del área pero Nimo había pitado una fracción de segundo antes para cobrar tiro libre a favor de Boca, se cagó en la ley de ventaja, el payaso ese.
El primero al que fui y que ganamos fue el del Nacional de es año, 1-0 con gol del Tano Novello al Loco Gatti en el gallinero. Les quitamos el invicto y empezamos a cagarles el campeonato que iban a terminar de perder con otras tres derrotas consecutivas. Gran partido del Tano Roma y también del Rata jugando de 2, Cacho Silveira era jugador y técnico.
¿Con cuál quedarme?
¿Con el del Nacional del 68? Partido memorable de Rojitas, que metió el primer gol y le sirvió los otros dos al Loco Pianetti.
¿Con el de los dos del Muñeco Madurga y la vuelta olímpica por duplicado de Silvio en el gallinero, cuando abrieron los grifos de regado pero se las dimos igual, en el 69? No pude ir, me había lastimado la planta del pie, me metieron un montón de puntos y tenía que estar con la gamba horizontal. Lo escuché a Veiga y después lo vi por tele, en diferido.
¿Con el 4-0 a domicilio del 72 con dos de Mané Ponce y dos del cordobés Curioni? Fui hasta la cancha y no pude entrar, se habían terminado las entradas, ya por ese entonces empezaba a haber los problemas que hoy se recontraagudizaron para conseguir entradas de visitante, cada vez te dan menos.
¿El 5-2 del 73, en una noche de lluvia? Ese equipo que manejaba el Cabezón Potente, cuando se enchufaba, era imparable. Lástima que siempre haya fallado en los finales. Me acuerdo que Perico Pérez venía atajando todos los penales pero el cordobés Guerini se lo metió. Cantábamos: “Vea, vea, vea/ que manga de boludos/ ahora a Perico/ se lo meten en el culo”.
¿El de los cuatro goles de García Cambón? Otra demostración de lo que era ese Boca de Rogelio Domínguez cuando le sonaba la flauta. El último fue una bestialidad: pared del Chino Benítez con Potente, descarga para García Cambón, pared de García Cambón con Potente, devolución de taco por parte del Cabezón, gambeta de García Cambón a Fillol hacia adentro y pase a la red.
¿El del tiro libre de Potente, en el 75? Fillol estaba armando la barrera y pim. Habíamos estado a dieciséis puntos y esa noche nos pusimos a tres. Estaban bregando por cortar la sequía de dieciocho años sin títulos y temblaban. Después no nos alcanzó, si le ganábamos a Banfield en La Bombonera pudo haber sido pero La Volpe atajó una barbaridad, esa noche.
¿El que les ganamos en el Nacional de ese mismo año en el gallinero con uno menos, porque Coerezza nos dejó con diez en el primer tiempo? Lindos goles del correntino Sánchez y del Chueco Alves. Bah, no hay goles de Boca feos.
¿La final del Nacional 76? Yo no tengo presente que el Chapa Suñé se haya hecho cargo de otro tiro libre directo al arco en su carrera. Fillol se comió el mismo gol del año anterior, todavía debe estar acomodando la barrera. Encima, cada vez que le preguntan por ese gol, sigue llorando porque dice que Ithurralde no había hecho sonar el pito. ¡Cómo estaba la cancha de Racing! A Boca le dieron todo el anillo de arriba. Saltábamos y se movía una barbaridad pero seguíamos saltando.
¿El de la Copa del 77? Los matamos a pelotazos y no la podíamos meter. Al final, penal que pateó Mouzo, palo, espalda de Fillol y la pelota que queda muerta en el medio del área chica. ¿A cuántos se nos habrá detenido el corazón? Menos mal que Roberto llegó para meterla antes de que Fillol terminara de levantarse.
¿El de la Copa del 78? Los eliminamos en la cancha de ellos con goles del Heber Mastrangelo y el Loco Salinas. Ellos tenían a toda la banda de jugadores que había ganado ese Mundial en que los que meaban para los controles antidoping de los partidos de Argentina eran los boleteros y los controles. ¡Y después hablan de la falopa de los tiempos del Toto Lorenzo!
¿El 3-0 del Metro 81? Otra noche de lluvia y de gloria. Dos golazos de Miguelito Brindisi y la joya de Maradona. Lo dejó a Fillol arrodillado en un costado del área, fue hasta el medio, esperó que el hijo de mil putas de Tarantini se acostara en la raya… ¡No pateaba nunca! Al final la soltó despacito, al lado de un palo.
El 5-1 del Nacional del 82 no califica. Es la máxima goleada de la historia en condición de visitante pero ellos tenían un equipo que era una risa, demasiado malo, les faltaban todos los de la selección. Jugaban Montes, Savarese, Vega... ¡Hasta el Carly Randazzo!
¿El 4-3 de la Copa del 91? De arranque perdíamos por dos y se los dimos vuelta. Noche gloriosa de Latorre. Los acostamos con goles del Loco Giunta y de Marchesini, que entre los dos no sé si llegaran a diez en sus carreras. Prolongación de una seguidilla inolvidable que se había iniciado en Mar del Plata e iba a seguir y seguir.
¿El del gol del Manteca Martínez, en el 92? Toda la cátedra decía que ellos llegaban mejor. Bah, muchas veces han dicho lo mismo. Loustau les regaló un penal, la falta de Giuntini había sido como medio metro fuera del área. Pero apareció el Mono para atajárselo a Hernán Díaz.
Ahí los teníamos más alquilados que nunca porque en el 93 les ganamos los dos en el gallinero. El del Clausura, con el Maestro Tabárez que ya estaba prácticamente yéndose, por el cuento de los halcones y las palomas debidamente fogoneado por los putos periodistas. Y el del Apertura, con gol del Beto Acosta, que recién había entrado y es un gallina recalcitrante pero pesó más su profesionalismo. ¡Hasta con Habbeger, les ganamos!
¿El 4-1 con tres de Caniggia, en el Clausura 96? Los matamos, siga el baile, siga el baile, al final no la agarraban ni con la mano.
¿El del nucazo de Guerra sobre la hora, en el Apertura 96? La verdad es que ese Boca de Bilardo era una tienda pero era como si los muchachos vieran la camiseta de los que te jedi y se conectaran.
¿El del retiro de Maradona, en el 97? Esa tarde perdíamos y estábamos para cualquier cosa. Empezó el segundo tiempo, Román reemplazó a Maradona y de entrada el Huevo Toresani se equivocó, empató con una definición propia de Messi o del que vos quieras, la picó cortita y suavecita cuando le salía Burgos. Y después llegó el primer gol del Loco Palermo contra los que te jedi, de cabeza. Pedían foul de Bermúdez a Burgos porque el Patrón lo cortinó al arquero. Para mí que fue penal de Burgos, que al final se lo sacó de encima al Patrón con un empujón pero bueno, ley de ventaja.
¿El del Clausura 99? A los cinco minutos nos quedamos sin el Pato Abbondanzieri y entró Muñoz, que tenía unos pocos minutos en primera y hacía como un año que no jugaba. Allá por los quince nos quedamos sin Chicho Serna y entró el peruano Pereda. El Patrón Bermúdez les metió un gol de panza y después lo echaron, antes de terminar el primer tiempo. En el segundo empataron y cuando parecía que la tenían servida ellos, apareció el Loco Palermo, con una media vuelta como de treinta metros.
¿El de la Copa 2000? ¡Uh! Teníamos que ganar y la verdad, a mí, cuando íbamos como por los diez del segundo tiempo y no pasaba nada, no me gustaba ni medio cómo venía la mano. Llegó el gol del Chelo Delgado y ya cerca del final, el penal de Román. Faltaba el postre, el del Loco Palermo que hacía siete meses que no jugaba. El estúpido de Gallego había dicho: “Si lo ponen a Palermo, yo lo pongo a Enzo”. ¡Cómo vas a decir esas cosas antes de jugar con Boca, tontuelo! ¡No aprendés más! El Loco tardó como media hora en darse vuelta antes de patear pero era como que ellos ya se habían ido de la cancha. ¡Ah, y el caño de Román a Yepes!...
¿La tricota del Clausura 91? Ya había transcurrido gran parte del partido y no pasaba nada pero el Negro Ibarra embocó un golazo desde afuera y fue como si se abriera un dique. Desde allí, baile con variaciones. Fue el día que Román estrenó el Topo Gigio frente al palco de Macri.
El del Apertura 2003, con los goles de Seba Battaglia y de Iarley medio que fue demasiado fácil como para considerarlo. Ellos estaban muertos, entregados desde el principio. Si no era por Costanzo, goleada histórica.
¿El de los penales, en la Copa 2004? Connotaciones únicas, ojalá que irrepetibles. Dejaron a la hinchada de Boca afuera. El sorete de Castrilli. Por privilegio de profesión pude estar. En el partido de ida lo habíamos ganado con gol del Flaco Schiavi pero Martín no nos dio un penal más grande que una casa, Coudet se había tirado como un arquero. Parecía poco el 1-0. Nos quedamos sin el colombiano Vargas a poco de empezar el segundo tiempo y al rato, gol de ellos… Pintaba mal. Guillermo los hizo echar de un solo saque a Sambueza y a Hernán Díaz, encima se les lesionó Rojas y no tenían más cambios. Apareció Carlitos Tevez en todo su espledor para empatar sobre el final. Baldassi lo echó mal, el festejo sacudiendo los brazos lo había hecho varias veces. Nos descuidamos en el gol de Nasuti pero mejor, así llegamos a los penales. Sólo a Bianchi puede salirle bien hacer patear a dos pibes como Ledesma y Alvarez, los Pablitos. El Pato se venía tirando al revés en todos pero atajó el que tenía que atajar, el último y a continuación definió el cordobés Villarreal. Esa vez sí que era como para cantar “esa tribuna se parece a una postal”. Toda la cancha se parecía a una postal, pero no había nadie para cantárselos. Se querían matar. Bajé en el ascensor, infiltrado entre ellos. “¡Qué suerte tienen siempre contra nosotros!”, se quejaba un señor mayor, apesadumbrado. Y bueno, amigo, ¿por qué no se hizo de Boca?
¿El que les empatamos al final en el Clausura 2006? Si, a nosotros no nos da vergüenza festejar empates si cabe. Perdíamos, lo echaron al Pato, entró Migliore que no había jugado nunca, inolvidable patada del Tucu Krupoviesa a Montenegro y cuando ya estábamos al horno, el penal que fabricó Guillermo y la conversión del Loco Palermo. ¡Pobrecitos!
¿El del Apertura 2008 en el gallinero? Salimos a la cancha once puntos debajo de San Lorenzo e íbamos a terminar campeones. El Negro Ibarra se hizo echar como un boludo por putear al lineman pero Román pinchó la pelota, se llevó el partido a la casa y puso la bola para la peinada de Viatri que fue el 1-0 inapelable. Con diez, una vez más.
Los dos últimos en La Bombonera también son lindos recuerdos. El de 2010, que se paró por lluvia, siguió en la semana y lo ganamos con dos del chileno Medel, fue, lo que se dice, un caso testigo. ¡Les ganamos con Luiz Alberto y Breyner Bonilla de centrales más el Chueco Alves de técnico! Y el de 2011, cuando ya se estaban barranca abajo camino a la B, maravilloso. Gol en contra del pelotudo de Carrizo, gotita de lluvia del Loco Palermo en el segundo, el patético Almeyda besándose la camiseta cuando lo echaron con Clemente…
Bueno, no elijo, me quedo con todos. Igual, el mejor siempre puede estar por venir. ¿Por qué no mañana mismo?
El primero del que tengo memoria concreta y precisa es el de la primera rueda del 60. Lo escuche por radio, creo que por Fioravanti o tal vez Curcu. Lo ganábamos 1-0 con gol del Ropero Mansilla a los pocos minutos. Fue el último partido del Ropero en Boca, pocas fechas después debutó en Racing. Los que te jedi empataron con un penal del brasileño Paulinho por mano de Marzolini. Los periodistas por ese entonces no hablaban de manos sin intención y menos en el área pero me cuesta imaginar que Silvio haya cometido mano intencional, para mí que nos caminó Praddaude.
A continuación hay varios que no vi porque era muy chico, vivía lejos y en mi familia no había nadie de Boca que me llevara pero igual son inolvidables para mí. Nada más que de haberlos escuchado por Veiga, ver escenas en los noticieros y después devorarme todos los diarios, la Así es Boca, El Gráfico, Goles… Como el de los dos primeros goles de Paulo a Carrizo y el penal que el Tano Roma le atajó al Beto Menéndez en el 60, el de los tres de Paulo en el 61, ni hablar del aquel en que el Tano le atajó el penal a Delem en el 62 (preludio de vuelta olímpica), el de los últimos dos goles de Paulo en el 63, los dos del 65…
El primero al que fui fue el de la segunda rueda del Metropolitano del 67. El Rata la estaba descosiendo, se desgarró y tuvo que quedarse arrastrando la gamba porque no había cambios. Lo perdimos 1-0 con gol de Daniel Bayo. El Beto Menéndez metió un golazo desde fuera del área pero Nimo había pitado una fracción de segundo antes para cobrar tiro libre a favor de Boca, se cagó en la ley de ventaja, el payaso ese.
El primero al que fui y que ganamos fue el del Nacional de es año, 1-0 con gol del Tano Novello al Loco Gatti en el gallinero. Les quitamos el invicto y empezamos a cagarles el campeonato que iban a terminar de perder con otras tres derrotas consecutivas. Gran partido del Tano Roma y también del Rata jugando de 2, Cacho Silveira era jugador y técnico.
¿Con cuál quedarme?
¿Con el del Nacional del 68? Partido memorable de Rojitas, que metió el primer gol y le sirvió los otros dos al Loco Pianetti.
¿Con el de los dos del Muñeco Madurga y la vuelta olímpica por duplicado de Silvio en el gallinero, cuando abrieron los grifos de regado pero se las dimos igual, en el 69? No pude ir, me había lastimado la planta del pie, me metieron un montón de puntos y tenía que estar con la gamba horizontal. Lo escuché a Veiga y después lo vi por tele, en diferido.
¿Con el 4-0 a domicilio del 72 con dos de Mané Ponce y dos del cordobés Curioni? Fui hasta la cancha y no pude entrar, se habían terminado las entradas, ya por ese entonces empezaba a haber los problemas que hoy se recontraagudizaron para conseguir entradas de visitante, cada vez te dan menos.
¿El 5-2 del 73, en una noche de lluvia? Ese equipo que manejaba el Cabezón Potente, cuando se enchufaba, era imparable. Lástima que siempre haya fallado en los finales. Me acuerdo que Perico Pérez venía atajando todos los penales pero el cordobés Guerini se lo metió. Cantábamos: “Vea, vea, vea/ que manga de boludos/ ahora a Perico/ se lo meten en el culo”.
¿El de los cuatro goles de García Cambón? Otra demostración de lo que era ese Boca de Rogelio Domínguez cuando le sonaba la flauta. El último fue una bestialidad: pared del Chino Benítez con Potente, descarga para García Cambón, pared de García Cambón con Potente, devolución de taco por parte del Cabezón, gambeta de García Cambón a Fillol hacia adentro y pase a la red.
¿El del tiro libre de Potente, en el 75? Fillol estaba armando la barrera y pim. Habíamos estado a dieciséis puntos y esa noche nos pusimos a tres. Estaban bregando por cortar la sequía de dieciocho años sin títulos y temblaban. Después no nos alcanzó, si le ganábamos a Banfield en La Bombonera pudo haber sido pero La Volpe atajó una barbaridad, esa noche.
¿El que les ganamos en el Nacional de ese mismo año en el gallinero con uno menos, porque Coerezza nos dejó con diez en el primer tiempo? Lindos goles del correntino Sánchez y del Chueco Alves. Bah, no hay goles de Boca feos.
¿La final del Nacional 76? Yo no tengo presente que el Chapa Suñé se haya hecho cargo de otro tiro libre directo al arco en su carrera. Fillol se comió el mismo gol del año anterior, todavía debe estar acomodando la barrera. Encima, cada vez que le preguntan por ese gol, sigue llorando porque dice que Ithurralde no había hecho sonar el pito. ¡Cómo estaba la cancha de Racing! A Boca le dieron todo el anillo de arriba. Saltábamos y se movía una barbaridad pero seguíamos saltando.
¿El de la Copa del 77? Los matamos a pelotazos y no la podíamos meter. Al final, penal que pateó Mouzo, palo, espalda de Fillol y la pelota que queda muerta en el medio del área chica. ¿A cuántos se nos habrá detenido el corazón? Menos mal que Roberto llegó para meterla antes de que Fillol terminara de levantarse.
¿El de la Copa del 78? Los eliminamos en la cancha de ellos con goles del Heber Mastrangelo y el Loco Salinas. Ellos tenían a toda la banda de jugadores que había ganado ese Mundial en que los que meaban para los controles antidoping de los partidos de Argentina eran los boleteros y los controles. ¡Y después hablan de la falopa de los tiempos del Toto Lorenzo!
¿El 3-0 del Metro 81? Otra noche de lluvia y de gloria. Dos golazos de Miguelito Brindisi y la joya de Maradona. Lo dejó a Fillol arrodillado en un costado del área, fue hasta el medio, esperó que el hijo de mil putas de Tarantini se acostara en la raya… ¡No pateaba nunca! Al final la soltó despacito, al lado de un palo.
El 5-1 del Nacional del 82 no califica. Es la máxima goleada de la historia en condición de visitante pero ellos tenían un equipo que era una risa, demasiado malo, les faltaban todos los de la selección. Jugaban Montes, Savarese, Vega... ¡Hasta el Carly Randazzo!
¿El 4-3 de la Copa del 91? De arranque perdíamos por dos y se los dimos vuelta. Noche gloriosa de Latorre. Los acostamos con goles del Loco Giunta y de Marchesini, que entre los dos no sé si llegaran a diez en sus carreras. Prolongación de una seguidilla inolvidable que se había iniciado en Mar del Plata e iba a seguir y seguir.
¿El del gol del Manteca Martínez, en el 92? Toda la cátedra decía que ellos llegaban mejor. Bah, muchas veces han dicho lo mismo. Loustau les regaló un penal, la falta de Giuntini había sido como medio metro fuera del área. Pero apareció el Mono para atajárselo a Hernán Díaz.
Ahí los teníamos más alquilados que nunca porque en el 93 les ganamos los dos en el gallinero. El del Clausura, con el Maestro Tabárez que ya estaba prácticamente yéndose, por el cuento de los halcones y las palomas debidamente fogoneado por los putos periodistas. Y el del Apertura, con gol del Beto Acosta, que recién había entrado y es un gallina recalcitrante pero pesó más su profesionalismo. ¡Hasta con Habbeger, les ganamos!
¿El 4-1 con tres de Caniggia, en el Clausura 96? Los matamos, siga el baile, siga el baile, al final no la agarraban ni con la mano.
¿El del nucazo de Guerra sobre la hora, en el Apertura 96? La verdad es que ese Boca de Bilardo era una tienda pero era como si los muchachos vieran la camiseta de los que te jedi y se conectaran.
¿El del retiro de Maradona, en el 97? Esa tarde perdíamos y estábamos para cualquier cosa. Empezó el segundo tiempo, Román reemplazó a Maradona y de entrada el Huevo Toresani se equivocó, empató con una definición propia de Messi o del que vos quieras, la picó cortita y suavecita cuando le salía Burgos. Y después llegó el primer gol del Loco Palermo contra los que te jedi, de cabeza. Pedían foul de Bermúdez a Burgos porque el Patrón lo cortinó al arquero. Para mí que fue penal de Burgos, que al final se lo sacó de encima al Patrón con un empujón pero bueno, ley de ventaja.
¿El del Clausura 99? A los cinco minutos nos quedamos sin el Pato Abbondanzieri y entró Muñoz, que tenía unos pocos minutos en primera y hacía como un año que no jugaba. Allá por los quince nos quedamos sin Chicho Serna y entró el peruano Pereda. El Patrón Bermúdez les metió un gol de panza y después lo echaron, antes de terminar el primer tiempo. En el segundo empataron y cuando parecía que la tenían servida ellos, apareció el Loco Palermo, con una media vuelta como de treinta metros.
¿El de la Copa 2000? ¡Uh! Teníamos que ganar y la verdad, a mí, cuando íbamos como por los diez del segundo tiempo y no pasaba nada, no me gustaba ni medio cómo venía la mano. Llegó el gol del Chelo Delgado y ya cerca del final, el penal de Román. Faltaba el postre, el del Loco Palermo que hacía siete meses que no jugaba. El estúpido de Gallego había dicho: “Si lo ponen a Palermo, yo lo pongo a Enzo”. ¡Cómo vas a decir esas cosas antes de jugar con Boca, tontuelo! ¡No aprendés más! El Loco tardó como media hora en darse vuelta antes de patear pero era como que ellos ya se habían ido de la cancha. ¡Ah, y el caño de Román a Yepes!...
¿La tricota del Clausura 91? Ya había transcurrido gran parte del partido y no pasaba nada pero el Negro Ibarra embocó un golazo desde afuera y fue como si se abriera un dique. Desde allí, baile con variaciones. Fue el día que Román estrenó el Topo Gigio frente al palco de Macri.
El del Apertura 2003, con los goles de Seba Battaglia y de Iarley medio que fue demasiado fácil como para considerarlo. Ellos estaban muertos, entregados desde el principio. Si no era por Costanzo, goleada histórica.
¿El de los penales, en la Copa 2004? Connotaciones únicas, ojalá que irrepetibles. Dejaron a la hinchada de Boca afuera. El sorete de Castrilli. Por privilegio de profesión pude estar. En el partido de ida lo habíamos ganado con gol del Flaco Schiavi pero Martín no nos dio un penal más grande que una casa, Coudet se había tirado como un arquero. Parecía poco el 1-0. Nos quedamos sin el colombiano Vargas a poco de empezar el segundo tiempo y al rato, gol de ellos… Pintaba mal. Guillermo los hizo echar de un solo saque a Sambueza y a Hernán Díaz, encima se les lesionó Rojas y no tenían más cambios. Apareció Carlitos Tevez en todo su espledor para empatar sobre el final. Baldassi lo echó mal, el festejo sacudiendo los brazos lo había hecho varias veces. Nos descuidamos en el gol de Nasuti pero mejor, así llegamos a los penales. Sólo a Bianchi puede salirle bien hacer patear a dos pibes como Ledesma y Alvarez, los Pablitos. El Pato se venía tirando al revés en todos pero atajó el que tenía que atajar, el último y a continuación definió el cordobés Villarreal. Esa vez sí que era como para cantar “esa tribuna se parece a una postal”. Toda la cancha se parecía a una postal, pero no había nadie para cantárselos. Se querían matar. Bajé en el ascensor, infiltrado entre ellos. “¡Qué suerte tienen siempre contra nosotros!”, se quejaba un señor mayor, apesadumbrado. Y bueno, amigo, ¿por qué no se hizo de Boca?
¿El que les empatamos al final en el Clausura 2006? Si, a nosotros no nos da vergüenza festejar empates si cabe. Perdíamos, lo echaron al Pato, entró Migliore que no había jugado nunca, inolvidable patada del Tucu Krupoviesa a Montenegro y cuando ya estábamos al horno, el penal que fabricó Guillermo y la conversión del Loco Palermo. ¡Pobrecitos!
¿El del Apertura 2008 en el gallinero? Salimos a la cancha once puntos debajo de San Lorenzo e íbamos a terminar campeones. El Negro Ibarra se hizo echar como un boludo por putear al lineman pero Román pinchó la pelota, se llevó el partido a la casa y puso la bola para la peinada de Viatri que fue el 1-0 inapelable. Con diez, una vez más.
Los dos últimos en La Bombonera también son lindos recuerdos. El de 2010, que se paró por lluvia, siguió en la semana y lo ganamos con dos del chileno Medel, fue, lo que se dice, un caso testigo. ¡Les ganamos con Luiz Alberto y Breyner Bonilla de centrales más el Chueco Alves de técnico! Y el de 2011, cuando ya se estaban barranca abajo camino a la B, maravilloso. Gol en contra del pelotudo de Carrizo, gotita de lluvia del Loco Palermo en el segundo, el patético Almeyda besándose la camiseta cuando lo echaron con Clemente…
Bueno, no elijo, me quedo con todos. Igual, el mejor siempre puede estar por venir. ¿Por qué no mañana mismo?
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y RIVER : 96
Arqueros
Solans, Luis: 1916 - 1909/10
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1964/68
Barisio, Carlos José: 1983 - 1971/73
Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1961
Barberis, Juan Carlos: 1957/59 - 1962
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1970
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1975/81
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1986/88+1990
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1998/99
Vivas, Nelson David: 1994/97 - 2003
Back central – Primeros marcadores centrales
Ferreiro, Ramón: 1910 - 1907
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1969/70
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1988/92
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1990/92
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1993/94
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 1992/93
Cáceres, Julio César: 2008/09 - 2006
Maidana, Jonatan Ramón: 2006/08 - 2010/12
Backs izquierdos – Segundos marcadores centrales
Priano, Francisco: 1909 - 1906/10+1913
Lanata, Agustín José: 1910/15 - 1918
Gaete, Luis Demóstenes: 1919 - 1915
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1985/88
Erbín, Pablo Carlos: 1988/89 - 1987/88
Marcadores laterales izquierdos
Ditro, Roque Mario: 1965/66 - 1962/64
Tarantini, Alberto César: 1973/77 - 1980/83
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1970/74
Centre halves – Volantes centrales
Angotti, Agustín: 1911 - 1910
Penney, Alberto Juan: 1908/10 - 1912/15
Cacopardo, Eugenio: 1923+1929 - 1927
Spitale, Cataldo: 1931 - 1933
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1981/84
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1982/83
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1993/95
Méndez, Jesús David José: 2010 - 2004/05+2006
Halves izquierdos
Lamique, Ramón: 1911 - 1910
Elli, Alfredo: 1916/28 - 1914/15
Bonelli, Camilo José: 1934 - 1927/32
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1962
Volantes mixtos derechos
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1958
López, Juan José: 1983 - 1970/81
Melgar, José Milton: 1985/88 - 1988/90
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1991/95
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1976
Berti, Sergio Ángel: 1989 - 1990/92+1993/95+1996/99
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1972/73
Tapia, Carlos Daniel: 1985/87+1988/89+1990/91+1992/94 - 1980/84
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1988/89
Talarico, Fabio Mario: 1993 - 1987/90
Medias puntas
Menéndez, Norberto: 1962/67 - 1954/60
Loayza, Miguel Ángel: 1961/63 - 1966
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1974/75
Cedrés, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1994/96
Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1908/10
García, Anempodisto: 1911 - 1907/09
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1913
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1931/34
De Zorzi, Alberto Emilio: 1947 - 1951
Rodríguez, Miguel Ángel: 1960 - 1957/59
Luna, José Luis: 1966/67 - 1961
Mastrangelo, Ernesto Enrique: 1976/81 - 1972/74
Cibeyra, Aníbal Francisco: 1977 - 1969+1971/72
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1978/79
Caniggia, Claudio Paul: 1995/98 - 1985/88
Insiders derechos
Moltedo, Pedro: 1908/09 - 1905/06
Oñate, Vicente: 1910 - 1907
Marassi, Pedro: 1933 - 1931
Negri, Juan José Eufemio: 1948/49 - 1949/50
Moreno, José Manuel: 1950 - 1935/44+1946/48
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 - 1951
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 - 1914+1917
Garasini, Alfredo: 1916/20+1922/29 - 1920
Ameal Pereyra, Antonio: 1922 - 1909/20
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1923/25
Stagi, Ricardo Octavio: 1939 - 1939
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1943/48
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1961
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1977/78
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1970/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1982/83
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1983
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1985
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1986/90
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1988/89
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1989/90
Da Silva, Ruben Fernando: 1993/95 - 1989/91+1992/93
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1997/2000
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1988/89
Figueroa, Luciano Gabriel: 2008/09 - 2006
Insiders izquierdos
Abbatangelo, Donato: 1909+1912/14 - 1910/11
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1957/58
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1959
Punteros izquierdos
Taggino, Francisco: 1910/15 - 1916/18
Pertini, Dante Santiago: 1920+1922/26 - 1922
Alvarez, Severiano: 1915 - 1925
Diz, Jorge Alberto: 1957 – 1962
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1994/96
DIRECTORES TÉCNICOS: 12
Césarini, Renato: 1949 - 1939+1940/44+1965/66
Platko, Ferenc: 1949/50 - 1940
Moreno, José Manuel: 1958/59 - 1964
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1961/62+1974
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1967
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1967
Di Stefano, Alfredo Stefano: 1969+1985 - 1981/82
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1982
Varacka, José: 1972 - 1983
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1984/87
Cappa, Angel: 1987 - 2010
ACLARACIONES
1) En los casos en que se repite el año no se trata de errores sino de jugadores o técnico que estuvieron en el mismo año en los dos. .
2) Chiappe, Arturo Alejandro Aníbal: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó partidos no oficiales.
3) Ganduglia, Antonio y Ganduglia Juan: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
4) Hernández, Raúl: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó amistosos.
5) Magdalena, Rubén Alfredo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
6) Menotti, César Luis: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
7) Fernández, Jorge Hugo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
8) Palmieri, Horacio Norberto: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
9) Bargas, Héctor Norberto y Bargas, Eduardo Oscar: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
10) Cappa, Angel: dirigió a Boca en un partido interinamente, en dupla con Rogelio Alejandro Poncini, por enfermedad de César Luis Menotti.
11) Pedernera, Adolfo Alfredo: Dirigió a Boca, en River fue jefe de cuerpo técnico interino pero delegó la función de director técnico de campo.
Arqueros
Solans, Luis: 1916 - 1909/10
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1964/68
Barisio, Carlos José: 1983 - 1971/73
Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1961
Barberis, Juan Carlos: 1957/59 - 1962
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1970
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1975/81
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1986/88+1990
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1998/99
Vivas, Nelson David: 1994/97 - 2003
Back central – Primeros marcadores centrales
Ferreiro, Ramón: 1910 - 1907
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1969/70
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1988/92
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1990/92
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1993/94
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 1992/93
Cáceres, Julio César: 2008/09 - 2006
Maidana, Jonatan Ramón: 2006/08 - 2010/12
Backs izquierdos – Segundos marcadores centrales
Priano, Francisco: 1909 - 1906/10+1913
Lanata, Agustín José: 1910/15 - 1918
Gaete, Luis Demóstenes: 1919 - 1915
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1985/88
Erbín, Pablo Carlos: 1988/89 - 1987/88
Marcadores laterales izquierdos
Ditro, Roque Mario: 1965/66 - 1962/64
Tarantini, Alberto César: 1973/77 - 1980/83
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1970/74
Centre halves – Volantes centrales
Angotti, Agustín: 1911 - 1910
Penney, Alberto Juan: 1908/10 - 1912/15
Cacopardo, Eugenio: 1923+1929 - 1927
Spitale, Cataldo: 1931 - 1933
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1981/84
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1982/83
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1993/95
Méndez, Jesús David José: 2010 - 2004/05+2006
Halves izquierdos
Lamique, Ramón: 1911 - 1910
Elli, Alfredo: 1916/28 - 1914/15
Bonelli, Camilo José: 1934 - 1927/32
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1962
Volantes mixtos derechos
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1958
López, Juan José: 1983 - 1970/81
Melgar, José Milton: 1985/88 - 1988/90
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1991/95
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1976
Berti, Sergio Ángel: 1989 - 1990/92+1993/95+1996/99
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1972/73
Tapia, Carlos Daniel: 1985/87+1988/89+1990/91+1992/94 - 1980/84
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1988/89
Talarico, Fabio Mario: 1993 - 1987/90
Medias puntas
Menéndez, Norberto: 1962/67 - 1954/60
Loayza, Miguel Ángel: 1961/63 - 1966
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1974/75
Cedrés, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1994/96
Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1908/10
García, Anempodisto: 1911 - 1907/09
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1913
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1931/34
De Zorzi, Alberto Emilio: 1947 - 1951
Rodríguez, Miguel Ángel: 1960 - 1957/59
Luna, José Luis: 1966/67 - 1961
Mastrangelo, Ernesto Enrique: 1976/81 - 1972/74
Cibeyra, Aníbal Francisco: 1977 - 1969+1971/72
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1978/79
Caniggia, Claudio Paul: 1995/98 - 1985/88
Insiders derechos
Moltedo, Pedro: 1908/09 - 1905/06
Oñate, Vicente: 1910 - 1907
Marassi, Pedro: 1933 - 1931
Negri, Juan José Eufemio: 1948/49 - 1949/50
Moreno, José Manuel: 1950 - 1935/44+1946/48
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 - 1951
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 - 1914+1917
Garasini, Alfredo: 1916/20+1922/29 - 1920
Ameal Pereyra, Antonio: 1922 - 1909/20
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1923/25
Stagi, Ricardo Octavio: 1939 - 1939
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1943/48
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1961
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1977/78
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1970/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1982/83
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1983
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1985
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1986/90
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1988/89
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1989/90
Da Silva, Ruben Fernando: 1993/95 - 1989/91+1992/93
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1997/2000
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1988/89
Figueroa, Luciano Gabriel: 2008/09 - 2006
Insiders izquierdos
Abbatangelo, Donato: 1909+1912/14 - 1910/11
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1957/58
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1959
Punteros izquierdos
Taggino, Francisco: 1910/15 - 1916/18
Pertini, Dante Santiago: 1920+1922/26 - 1922
Alvarez, Severiano: 1915 - 1925
Diz, Jorge Alberto: 1957 – 1962
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1994/96
DIRECTORES TÉCNICOS: 12
Césarini, Renato: 1949 - 1939+1940/44+1965/66
Platko, Ferenc: 1949/50 - 1940
Moreno, José Manuel: 1958/59 - 1964
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1961/62+1974
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1967
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1967
Di Stefano, Alfredo Stefano: 1969+1985 - 1981/82
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1982
Varacka, José: 1972 - 1983
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1984/87
Cappa, Angel: 1987 - 2010
ACLARACIONES
1) En los casos en que se repite el año no se trata de errores sino de jugadores o técnico que estuvieron en el mismo año en los dos. .
2) Chiappe, Arturo Alejandro Aníbal: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó partidos no oficiales.
3) Ganduglia, Antonio y Ganduglia Juan: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
4) Hernández, Raúl: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó amistosos.
5) Magdalena, Rubén Alfredo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
6) Menotti, César Luis: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
7) Fernández, Jorge Hugo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
8) Palmieri, Horacio Norberto: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
9) Bargas, Héctor Norberto y Bargas, Eduardo Oscar: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
10) Cappa, Angel: dirigió a Boca en un partido interinamente, en dupla con Rogelio Alejandro Poncini, por enfermedad de César Luis Menotti.
11) Pedernera, Adolfo Alfredo: Dirigió a Boca, en River fue jefe de cuerpo técnico interino pero delegó la función de director técnico de campo.
lunes, 22 de octubre de 2012
OTRA VEZ SOPA
Más de lo mismo. No perdimos de casualidad porque ellos estuvieron erráticos para definir pero manejaron más del ochenta por ciento del partido. Podríamos rescatar el cero en arco propio después de varios partidos. También podríamos rescatar esos últimos diez minutos en que llegamos cuatro veces y estuvimos a tiro de ganarlo pero no nos engañemos, eso se dio cuando ya Estudiantes estaba muy desgatado.
Se insiste en un concepto ya vertido en este foro: la madre de todos los males está en el medio, que es el corazón de todo equipo. No hay corte suficiente porque Somoza no se para bien sino que corre detrás de la pelota. Si jugamos con doble cinco, Erviti tampoco corta y sigue corriendo más de lo que juega. Ledesma y Rivero le dejaron lugar a Pol Fernández y el pibe zafó del aplazo, tuvo entrega, compromiso y armó la mejor jugada de Boca en todo el partido, la del final del primer tiempo que salvó Villar ante Viatri. No es mucho pero Pol se ganó una nueva oportunidad, un nuevo partido.
No así Leíto Paredes, lamentablemente. Falcioni se jugó una carta brava dándole la conducción ofensiva desde el principio, como en aquel partido con Unión que fue lo mejor de Boca en el Inicial pero el chico falló. Le falta. Tiene 18 años pero preocupa que deje pasar tantos colectivos. Sólo se hizo ver con tres remates desde fuera del área, uno peor que el otro, por lo menos dos de ellos disparados apresuradamente, cuando tenía mejores opciones de juego.
El medio de ellos sí que se paró bien en el primer tiempo, con Braña para correr pero con criterio y Martínez para distribuir con claridad. La Gata Fernández nos hizo un descalabro por cualquiera de los dos costados. El primer tiempo fue un martirio, la perdíamos enseguida, no podíamos salir más allá de veinte metros del área nuestra. Suerte que Carrillo llegaba un instante tarde en todas las definiciones o bien directamente la tiraba afuera.
Bien Falcioni metiendo mano para el segundo tiempo. Lo de Paredes no daba para más. A Nico Colazo le tocó ser conejillo de Indias, yendo a jugar de lateral para que el Gordo Sánchez Miño tuviera más libertad. Al menos en el segundo tiempo puede decirse que jugamos de igual a igual, tal vez porque perdió importancia Román Martínez y entonces ellos tampoco tenían quien la jugara precisa y con sentido de profundidad. Igual, pudimos haber perdido. Orion, que anduvo bien, le tapó una bola mortal a la Gata y Clemente anticipó con la punta del dedo gordo a Carrillo cuando el delantero llegaba con todo el arco para él.
Prometedor lo del Laucha Acosta en esos últimos 25 minutos que le dieron (con algo hay que ilusionarse). Si en la semana demuestra estar bien físicamente, en el gallinero hay que ponerlo desde el principio, sin duda. Esta vez salió Viatri y está bien, sí salía Silva era lo mismo. Necesitamos un delantero por afuera, definitivamente.
De esa seguidilla del final, ninguna fue lo suficientemente clara. El cabezazo del Flaco Schiavi fue incómodo. En el de Silva, le dio como pudo, sin poder elegir dónde ponerla. En esa última de Sánchez Miño en que muchos gritaron gol, el Gordo le entró mordida.
Sinceramente, este gil que escribe no sabe bien qué pensar respecto del equipo a presentar en el gallinero. Por un lado, como ya se expresó semanas atrás, en este momento tan difícil el 4-4-2 da mayores seguridades. Ojalá pueda volver el uruguayo Albín porque con Clemente por la izquierda y el Gordo de volante podríamos armarnos mejor. La otra posibilidad es la de que Falcioni se decida a poner a Acosta y Silva con Viatri algo más atrás aunque no sea enganche. Es una propuesta riesgosa pero atractiva. Ojo, en este último caso, éste gil que escribe de ninguna manera lo sacaría a Sánchez Miño. Afuera Somoza y Erviti de cinco, a ver si alguna vez empezamos a jugar. En teoría va a faltar contención pero ocurre que con Somoza tampoco venimos teniendo contención.
Los que te jedi no están mejor que nosotros. De hecho, tienen tres puntos menos. Cierto es que se trata de un equipo que viene de la B. Quizá se habían mareado un poquito con los nueve goles en dos partidos que se les presentaron demasiado fáciles pero ayer volvieron a la normalidad. Una delicia la asistencia que le puso Bottinelli a Cauteruccio para el gol de Quilmes. ¿No te mandarías otra igual el domingo que viene, Jonathan? ¡Dale, si a vos no te cuesta nada!
Se insiste en un concepto ya vertido en este foro: la madre de todos los males está en el medio, que es el corazón de todo equipo. No hay corte suficiente porque Somoza no se para bien sino que corre detrás de la pelota. Si jugamos con doble cinco, Erviti tampoco corta y sigue corriendo más de lo que juega. Ledesma y Rivero le dejaron lugar a Pol Fernández y el pibe zafó del aplazo, tuvo entrega, compromiso y armó la mejor jugada de Boca en todo el partido, la del final del primer tiempo que salvó Villar ante Viatri. No es mucho pero Pol se ganó una nueva oportunidad, un nuevo partido.
No así Leíto Paredes, lamentablemente. Falcioni se jugó una carta brava dándole la conducción ofensiva desde el principio, como en aquel partido con Unión que fue lo mejor de Boca en el Inicial pero el chico falló. Le falta. Tiene 18 años pero preocupa que deje pasar tantos colectivos. Sólo se hizo ver con tres remates desde fuera del área, uno peor que el otro, por lo menos dos de ellos disparados apresuradamente, cuando tenía mejores opciones de juego.
El medio de ellos sí que se paró bien en el primer tiempo, con Braña para correr pero con criterio y Martínez para distribuir con claridad. La Gata Fernández nos hizo un descalabro por cualquiera de los dos costados. El primer tiempo fue un martirio, la perdíamos enseguida, no podíamos salir más allá de veinte metros del área nuestra. Suerte que Carrillo llegaba un instante tarde en todas las definiciones o bien directamente la tiraba afuera.
Bien Falcioni metiendo mano para el segundo tiempo. Lo de Paredes no daba para más. A Nico Colazo le tocó ser conejillo de Indias, yendo a jugar de lateral para que el Gordo Sánchez Miño tuviera más libertad. Al menos en el segundo tiempo puede decirse que jugamos de igual a igual, tal vez porque perdió importancia Román Martínez y entonces ellos tampoco tenían quien la jugara precisa y con sentido de profundidad. Igual, pudimos haber perdido. Orion, que anduvo bien, le tapó una bola mortal a la Gata y Clemente anticipó con la punta del dedo gordo a Carrillo cuando el delantero llegaba con todo el arco para él.
Prometedor lo del Laucha Acosta en esos últimos 25 minutos que le dieron (con algo hay que ilusionarse). Si en la semana demuestra estar bien físicamente, en el gallinero hay que ponerlo desde el principio, sin duda. Esta vez salió Viatri y está bien, sí salía Silva era lo mismo. Necesitamos un delantero por afuera, definitivamente.
De esa seguidilla del final, ninguna fue lo suficientemente clara. El cabezazo del Flaco Schiavi fue incómodo. En el de Silva, le dio como pudo, sin poder elegir dónde ponerla. En esa última de Sánchez Miño en que muchos gritaron gol, el Gordo le entró mordida.
Sinceramente, este gil que escribe no sabe bien qué pensar respecto del equipo a presentar en el gallinero. Por un lado, como ya se expresó semanas atrás, en este momento tan difícil el 4-4-2 da mayores seguridades. Ojalá pueda volver el uruguayo Albín porque con Clemente por la izquierda y el Gordo de volante podríamos armarnos mejor. La otra posibilidad es la de que Falcioni se decida a poner a Acosta y Silva con Viatri algo más atrás aunque no sea enganche. Es una propuesta riesgosa pero atractiva. Ojo, en este último caso, éste gil que escribe de ninguna manera lo sacaría a Sánchez Miño. Afuera Somoza y Erviti de cinco, a ver si alguna vez empezamos a jugar. En teoría va a faltar contención pero ocurre que con Somoza tampoco venimos teniendo contención.
Los que te jedi no están mejor que nosotros. De hecho, tienen tres puntos menos. Cierto es que se trata de un equipo que viene de la B. Quizá se habían mareado un poquito con los nueve goles en dos partidos que se les presentaron demasiado fáciles pero ayer volvieron a la normalidad. Una delicia la asistencia que le puso Bottinelli a Cauteruccio para el gol de Quilmes. ¿No te mandarías otra igual el domingo que viene, Jonathan? ¡Dale, si a vos no te cuesta nada!
sábado, 20 de octubre de 2012
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y ESTUDIANTES DE LA PLATA: 76
Arqueros
Castro, José Manuel: 1956 - 1957/58
Giambartolomei, Héctor Adelmo: 1958/59 - 1955/56
Errea, Néstor Martín: 1962/65+1968 - 1969/70
Vidallé, Enrique Bernardo: 1972/75 - 1981
Merlo, Néstor José: 1989 - 1990/93
Yorno, Marcelo Arturo: 1995/96 - 1988/94
Orión, Agustín Ignacio: 2011/12 - 2010/11
Marcadores laterales derechos
Pernía, Vicente Alberto: 1973/81 - 1969/72
Álvarez, Pablo Sebastián: 2003/05 - 2005/07
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 - 2007/08
Primeros marcadores centrales
Silvero, José María: 1962/66 - 1952/61
Brown, José Luis: 1985 - 1975/83
Ortiz, Fernando: 1998 - 2004/06
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 2009
Roncaglia, Facundo Sebastián: 2007/09+2011/12 - 2010/11
Cellay, Christian Ariel: 2010/11+2012 - 2008/10+2011/12
Segundos marcadores centrales
Madero, Raúl Horacio: 1959/61 - 1963/69
Barale, Enry Juan: 1964 - 1965/68
Zabala, José Luis: 1971 - 1972
Erbín, Pablo Carlos: 1988/89 - 1990/94
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 2003/04
Marcadores laterales izquierdos
Malbernat, Oscar Miguel: 1972 - 1964/71
Krupoviesa, Juan Ángel: 2005/07+2009/10 - 1999/2005
Rodríguez, Clemente Juan: 2000/04+2007+2010/12 - 2009/10
Half derecho
Viola, Alberto Ubaldo: 1933/34 - 1928/33
Centre half – volantes centrales
Munt, Pedro Aurelio: 1933/35 - 1936
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1963/71+1974/76
Trobbiani, Marcelo Antonio: 1973/76+1981/82 - 1982/84+1987
Cenci, Carlos Claudio: 1991/93 - 1993/94
Verón, Juan Sebastián: 1996 - 1993/95+2006/12
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1997/98
Cascini, Alfredo Raúl: 2002/05 - 1995/96+2001/02
Half izquierdo
Moreno, Roberto Miguel: 1956 - 1957/58
Volante mixto derecho
Rulli, Juan Carlos: 1963/65 - 1958/62
Volantes mixtos izquierdos
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 2000/03
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 .- 2001/02
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 - 2003/04
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1972
López, Carlos Ángel: 1984 - 1975/78
Ponce, José Daniel: 1989/90 - 1980/83+1988
Neffa, Gustavo Alfredo: 1992/93 - 1995
Cardoso, Rodolfo Esteban: 1998 - 1987/89+1998/99
Media punta
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1998/99
Punteros derechos
Sánchez, Rafael: 1949 - 1956/57
Rodríguez, Perfecto: 1956 - 1957/60
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 - 1952/56
Nardiello, Osvaldo Ángel: 1958/62 - 1963/65
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1973/77+1980/82
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1976/78
Ortiz, Carlos Enrique: 1977 - 1978/79
Guillermo, Sergio Adrián: 1998/2000 - 2001
Insiders derechos
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1932/37
Negri, Juan José Eufemio: 1948/49 - 1938/47+1958
Quaglia, Francisco Santiago: 1951/52 - 1954/55
Baiocco, Miguel Ángel: 1954/55 - 1952/53
Molina, Héctor Abraham: 1957 - 1954/56
Centrodelanteros
Laferrara, Ángel Ricardo: 1942 - 1936/41
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1948
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1954/56
Taverna, Juan Alberto: 1976 - 1968/71
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1971/73
Doroni, Néstor Juan: 1975/76 - 1981
Husillos, Armando Mario: 1977/80 - 1985/86
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1982
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1990/91
Palermo, Martín: 1997/2000+2004/11 - 1992/97
Marioni, Bruno: 2007 - 1997+1999
Boselli, Mauro: 2003/05+2006/08 - 2008/10+2011/12
Insiders izquierdos
Reynoso, Ángel Rafael: 1954 - 1952/53
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1961
Punteros izquierdos
Sofía, Juan Antonio: 1936/37 - 1936
Zelada, Felipe Santiago: 1954 - 1952/53
Bielli, Adolfo Alberto: 1961 - 1962/64
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1964
Tarabini, Roberto Aníbal: 1971 - 1960/61
Peña, Ignacio Ramón: 1969/72 - 1973
DIRECTORES TÉCNICOS: 4
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1954/55
Silvero, José María: 1970/71 - 1971/72
Bilardo, Carlos Salvador: 1996 - 1971+1973/76+1982/83+2003/04
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1994/95*+2011
*: En dupla con Manera, Eduardo Luján.
Arqueros
Castro, José Manuel: 1956 - 1957/58
Giambartolomei, Héctor Adelmo: 1958/59 - 1955/56
Errea, Néstor Martín: 1962/65+1968 - 1969/70
Vidallé, Enrique Bernardo: 1972/75 - 1981
Merlo, Néstor José: 1989 - 1990/93
Yorno, Marcelo Arturo: 1995/96 - 1988/94
Orión, Agustín Ignacio: 2011/12 - 2010/11
Marcadores laterales derechos
Pernía, Vicente Alberto: 1973/81 - 1969/72
Álvarez, Pablo Sebastián: 2003/05 - 2005/07
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 - 2007/08
Primeros marcadores centrales
Silvero, José María: 1962/66 - 1952/61
Brown, José Luis: 1985 - 1975/83
Ortiz, Fernando: 1998 - 2004/06
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 2009
Roncaglia, Facundo Sebastián: 2007/09+2011/12 - 2010/11
Cellay, Christian Ariel: 2010/11+2012 - 2008/10+2011/12
Segundos marcadores centrales
Madero, Raúl Horacio: 1959/61 - 1963/69
Barale, Enry Juan: 1964 - 1965/68
Zabala, José Luis: 1971 - 1972
Erbín, Pablo Carlos: 1988/89 - 1990/94
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 2003/04
Marcadores laterales izquierdos
Malbernat, Oscar Miguel: 1972 - 1964/71
Krupoviesa, Juan Ángel: 2005/07+2009/10 - 1999/2005
Rodríguez, Clemente Juan: 2000/04+2007+2010/12 - 2009/10
Half derecho
Viola, Alberto Ubaldo: 1933/34 - 1928/33
Centre half – volantes centrales
Munt, Pedro Aurelio: 1933/35 - 1936
Pachamé, Carlos Oscar: 1972/73 - 1963/71+1974/76
Trobbiani, Marcelo Antonio: 1973/76+1981/82 - 1982/84+1987
Cenci, Carlos Claudio: 1991/93 - 1993/94
Verón, Juan Sebastián: 1996 - 1993/95+2006/12
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1997/98
Cascini, Alfredo Raúl: 2002/05 - 1995/96+2001/02
Half izquierdo
Moreno, Roberto Miguel: 1956 - 1957/58
Volante mixto derecho
Rulli, Juan Carlos: 1963/65 - 1958/62
Volantes mixtos izquierdos
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 2000/03
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 .- 2001/02
Luppino, Leonardo Sebastián: 1996 - 2003/04
Enganches
Carregado, Luis María: 1971+1974 - 1972
López, Carlos Ángel: 1984 - 1975/78
Ponce, José Daniel: 1989/90 - 1980/83+1988
Neffa, Gustavo Alfredo: 1992/93 - 1995
Cardoso, Rodolfo Esteban: 1998 - 1987/89+1998/99
Media punta
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1998/99
Punteros derechos
Sánchez, Rafael: 1949 - 1956/57
Rodríguez, Perfecto: 1956 - 1957/60
Scialino, Ricardo Hugo: 1958/59 - 1952/56
Nardiello, Osvaldo Ángel: 1958/62 - 1963/65
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1973/77+1980/82
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1976/78
Ortiz, Carlos Enrique: 1977 - 1978/79
Guillermo, Sergio Adrián: 1998/2000 - 2001
Insiders derechos
Sabio, Daniel Cornelio: 1938 - 1932/37
Negri, Juan José Eufemio: 1948/49 - 1938/47+1958
Quaglia, Francisco Santiago: 1951/52 - 1954/55
Baiocco, Miguel Ángel: 1954/55 - 1952/53
Molina, Héctor Abraham: 1957 - 1954/56
Centrodelanteros
Laferrara, Ángel Ricardo: 1942 - 1936/41
Martegani, Enrique Andrés: 1945/47 - 1948
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1954/56
Taverna, Juan Alberto: 1976 - 1968/71
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1971/73
Doroni, Néstor Juan: 1975/76 - 1981
Husillos, Armando Mario: 1977/80 - 1985/86
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1982
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1990/91
Palermo, Martín: 1997/2000+2004/11 - 1992/97
Marioni, Bruno: 2007 - 1997+1999
Boselli, Mauro: 2003/05+2006/08 - 2008/10+2011/12
Insiders izquierdos
Reynoso, Ángel Rafael: 1954 - 1952/53
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1961
Punteros izquierdos
Sofía, Juan Antonio: 1936/37 - 1936
Zelada, Felipe Santiago: 1954 - 1952/53
Bielli, Adolfo Alberto: 1961 - 1962/64
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1964
Tarabini, Roberto Aníbal: 1971 - 1960/61
Peña, Ignacio Ramón: 1969/72 - 1973
DIRECTORES TÉCNICOS: 4
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1954/55
Silvero, José María: 1970/71 - 1971/72
Bilardo, Carlos Salvador: 1996 - 1971+1973/76+1982/83+2003/04
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1994/95*+2011
*: En dupla con Manera, Eduardo Luján.
domingo, 14 de octubre de 2012
CON BOCA NO SE JODE
No puede aceptarse la mano de Caruzzo que le regaló el penal a Cerro Porteño. No puede aceptarse lo que hicieron (lo que no hicieron) Caruzzo y Burdisso antes del gol de Nanni. No puede aceptarse la predisposición (la falta de predisposición) con que Boca salió a jugar el partido.
Fue sólo un amistoso, se viajó sobre la hora pero como mínimo, hay que respetar al público, respetar por sobre todo la camiseta de Boca (aunque se haya jugado con esa blanca de la cruz negra que es horrenda) y en definitiva, hay que respetarse a sí mismo.
Los jugadores de Boca se movían a ritmo de minué, llevaban la pelota hasta cerca del área de los paraguayos, la perdían y volvían al tranquito. Tenemos que ponernos contentos por haber perdido nada más que 2 a 1 porque estábamos para cualquier cosa. La defensa no paraba nada. De los centrales ya hablamos, a Cellay lo pasaron dos pelotas por arriba en una demostración de falta de tiempo y distancia incomprensible y a Sánchez Miño lo limpiaban como si fuera un conito de entrenamiento (con la desventaja de que a los conitos no pueden metérseles caños). Claro que los defensores no tenían la protección de los volantes porque el Burro Rivero y Pichi Erbes fue como si no hubieran ido a Asunción. A los delanteros, una vez más, les cabe la excusa de que no hay bola que les llegue como la gente.
Podríamos decir que algunos de los pibes que entraron en el segundo tiempo, principalmente Pol Fernández y Marín, lavaron un poquito la cara del equipo. Se vieron más ganas, más compromiso, lo menos que puede exigirse. Llegó el descuento con una buena aparición de Pol, después del corner de Nico Colazo y el desvío de Caruzzo en el primer palo y hasta pudo haber llegado el empate por una chambonada del arquero suplente de ellos pero en el tramo final volvimos a quedar muy expuestos y menos mal que el referí no cobró el penalazo que hizo Burdisso.
Igual, ya el partido estaba absolutamente desnaturalizado con tanto cambio (los paraguayos metieron ¡once!).
Mirarlo por televisión me despertó una reflexión. Me hubiese gustado observar en el técnico de Boca la actitud que vi en Fosatti. Para ellos también era un amistoso pero el tipo estaba parado, gritaba, puteaba, se recalentó cuando no les dieron el penal… En otras palabras (y más allá de los once cambios), se lo tomó en serio. En Boca, salvo las excepciones mencionadas y algún que otro jugador al que nada puede reprochársele, caso Orion, la sensación fue que no se lo tomó en serio.
La noche que Angelici ganó las elecciones, sus favorecedores atronaron con un grito: “No se jode, con Boca no se jode”. Aludían, obviamente, a la movida kirchnerista en apoyo de Ameal. Este gil que escribe, en la coyuntura, la refresca pero para darle otra interpretación. Hace muy poco pasamos un papelón con el tema del avión en Venezuela. Ahora volvimos al exterior y aunque de casualidad no nos comimos una goleada, igual, personalmente, lo tomo como un papelón. Eso, señores: No se jode, con Boca no se jode…
Fue sólo un amistoso, se viajó sobre la hora pero como mínimo, hay que respetar al público, respetar por sobre todo la camiseta de Boca (aunque se haya jugado con esa blanca de la cruz negra que es horrenda) y en definitiva, hay que respetarse a sí mismo.
Los jugadores de Boca se movían a ritmo de minué, llevaban la pelota hasta cerca del área de los paraguayos, la perdían y volvían al tranquito. Tenemos que ponernos contentos por haber perdido nada más que 2 a 1 porque estábamos para cualquier cosa. La defensa no paraba nada. De los centrales ya hablamos, a Cellay lo pasaron dos pelotas por arriba en una demostración de falta de tiempo y distancia incomprensible y a Sánchez Miño lo limpiaban como si fuera un conito de entrenamiento (con la desventaja de que a los conitos no pueden metérseles caños). Claro que los defensores no tenían la protección de los volantes porque el Burro Rivero y Pichi Erbes fue como si no hubieran ido a Asunción. A los delanteros, una vez más, les cabe la excusa de que no hay bola que les llegue como la gente.
Podríamos decir que algunos de los pibes que entraron en el segundo tiempo, principalmente Pol Fernández y Marín, lavaron un poquito la cara del equipo. Se vieron más ganas, más compromiso, lo menos que puede exigirse. Llegó el descuento con una buena aparición de Pol, después del corner de Nico Colazo y el desvío de Caruzzo en el primer palo y hasta pudo haber llegado el empate por una chambonada del arquero suplente de ellos pero en el tramo final volvimos a quedar muy expuestos y menos mal que el referí no cobró el penalazo que hizo Burdisso.
Igual, ya el partido estaba absolutamente desnaturalizado con tanto cambio (los paraguayos metieron ¡once!).
Mirarlo por televisión me despertó una reflexión. Me hubiese gustado observar en el técnico de Boca la actitud que vi en Fosatti. Para ellos también era un amistoso pero el tipo estaba parado, gritaba, puteaba, se recalentó cuando no les dieron el penal… En otras palabras (y más allá de los once cambios), se lo tomó en serio. En Boca, salvo las excepciones mencionadas y algún que otro jugador al que nada puede reprochársele, caso Orion, la sensación fue que no se lo tomó en serio.
La noche que Angelici ganó las elecciones, sus favorecedores atronaron con un grito: “No se jode, con Boca no se jode”. Aludían, obviamente, a la movida kirchnerista en apoyo de Ameal. Este gil que escribe, en la coyuntura, la refresca pero para darle otra interpretación. Hace muy poco pasamos un papelón con el tema del avión en Venezuela. Ahora volvimos al exterior y aunque de casualidad no nos comimos una goleada, igual, personalmente, lo tomo como un papelón. Eso, señores: No se jode, con Boca no se jode…
lunes, 8 de octubre de 2012
CAÍDA LIBRE
La postal del partido, la imagen que vale por mil palabras es el segundo gol de Belgrano, en que Aquino, solito y solo, pasó por encima de cinco jugadores de Boca. Cellay arrancó la jugada mal parado y la corrió siempre de atrás. El Flaco Schiavi salió tocando pito y quedó pagando como un principiante. Burdisso es el principal responsable porque tenía la pelota ganada pero fue a trabar como Eleonora Cassano y obviamente, perdió. Orion es el único al que no se le puede decir nada porque tapó bien el primer remate pero ahí mismo quedó fuera de combate. La pelota se levantó y mientras Somoza, Cellay y Schiavi miraban para arriba, Aquino ya estaba cabeceando al gol. No iba ni un minuto del segundo tiempo. Entramos dormidos. Nos quedamos un rato más en el vestuario. La escena marca las diferencias de actitud, de presencia de ánimo entre un equipo y otro.
La derrota incuestionable, la secuencia de un punto sobre nueve no son episodios aislados. Se inscriben en este contexto de crisis que, para poder superar, tendríamos que empezar por reconocer. Se insiste con un concepto ya expresado en este foro: demasiados puntos tenemos. No jugamos bien nunca.
Las alarmas terminan por encenderse todas si se cae en la cuenta de que Burdisso, que venía siendo de lo mejor a lo largo de toda la campaña, fue el peor jugador del partido, con participación en los tres goles de Belgrano. En el primero la pelota lo pasó por arriba, en un cálculo de tiempo y distancia difícil de entender. Detrás de él nadie reaccionó y Rodríguez, casi sin proponérselo, se llevó la bola por delante y lo dejó parado a Orion. En el tercero, Burdisso fue a los pies de Melano, otra vez totalmente a destiempo, perdió de nuevo, lo dejó desprotegido a Orion y después, ante la cesión de Melano para Farré, todos los jugadores de Boca que intentaron apagar el incendio llegaron fatalmente tarde.
Me parece bien que Falcioni no haya hablado. Para decir las boludeces que tuvimos que escucharle después de Lanús y de San Martín, mejor que se calle pero eso sí, en cumplimiento de su trabajo, de sus obligaciones, va a tener que empezar a encontrar respuestas de sus jugadores que se expresen, después, en la cancha. Su ciclo está herido de muerte y cada vez se observan menos síntomas vitales.
En este último sentido, puede admitirse que los primeros veinte minutos de Boca fueron bastante buenos. El gol a los tres minutos fue un golpe bien aplicado. Hubo varios toques, una notable asistencia de Erviti y una perfecta definición del Tanque Silva. Y fue el preludio de ese breve lapso en que Boca produjo, como equipo, lo mejor de mucho tiempo a esta parte. El Pochi Chávez, en su regreso a la titularidad, volvió a fracasar pero a Boca, aun sin conductor definido, se lo veía bien parado en el medio, recuperando con facilidad e intentando circular con cuidado.
Claro está que Belgrano salió con la idea de esperar y salir de contra, libreto que no alteró ni siquiera estando en desventaja y de local. Por otra parte, también hay que apuntar que en ese buen pasaje de veinte minutos que produjo Boca no hubo, fuera del gol, mayores sobresaltos para Olave. Y eso que el Tanque estaba mejor que en otros partidos y que Viatri tenía algo más de participación y movilidad que con San Martín.
Lo que deja al descubierto que al equipo están fallándole las reservas anímicas es el hecho de que ante la primera contrariedad, el empate de Belgrano. Se desmoronó. Y ya no iba a levantarse nunca.
El segundo tiempo fue una tortura. El gol de entrada fue de nocaut y si hubiese sido boxeo, el árbitro hubiera dado por terminada la pelea en ese mismo momento. Falta de equivalencias. Para colmo, Cellay se hace echar como un pavo. Es un hombre de experiencia. Está amonestado, pierde una pelota en ataque y se tira desconsideradamente a los pies de un rival, a ochenta metros del arco propio… ¿Cómo calificarlo? Una vez que se le había dado una oportunidad de sumar minutos, por la lesión de Albín, la desaprovecha así. Pero por supuesto, no es un teme individual de Cellay, es sólo otra manifestación palpable de las sombras que envuelven al grupo, de las inseguridades de todos.
Sánchez Miño volvió a la posición de lateral y de nuevo se desnudaron sus debilidades en la marca. Puede perfectamente jugar de lateral pero con un volante y un central con los que sincronice bien, que lo cubran. Ledesma volvió a ser titular, después de todas las pavadas que se dijeron (la decisión de Falcioni de volver a ponerlo disparó nuevas cataratas de pavadas, no iban a perdérsela) y empezó bastante bien, Pablo. Apareció bien por la derecha en un par de ocasiones pero muy pronto se lo llevó la corriente.
Estamos todos demasiado sensibilizados pero lo cierto es que produce escozor la forma en que tuvimos que quemar un cambio en el primer tiempo por Albín. El uruguayo se esguinzó el tobillo izquierdo el martes, miércoles y jueves sólo hizo kinesiología, viernes reanudó la actividad en campo, el domingo lo pusieron y antes de terminar el primer tiempo… afuera con esguince de tobillo izquierdo. Ay, mamá…
A Paredes y Gaona Lugo les tocó, una vez más, entrar a tratar de enderezar un partido totalmente torcido. Fallaron también pero a ellos en particular, mucho no puede pedírseles. De todos modos, puede señalarse que el Paragua da la sensación de que hasta allí llegó, que el techo es éste y en cuanto a Leíto, no termina de explotar. Por no pecar de injustos, tendremos que esperar que se les den mejores condiciones para intentar hacer lo suyo.
Ahora viene un fin de semana sin partido, después Estudiantes y después… Reaccionemos, enderecémonos. Que nadie se borre porque si naufragamos, naufragamos todos. Por favor, que los que te jedi no nos vayan a echar el cuarto técnico en ocho años. Brindisi en 2004, Basile en el verano 2010, Borghi en 2011… De últimas -de últimas- sería hasta mejor que Falcioni se fuera antes y no se trata de ser desestabilizador, es sólo una lectura posible de la realidad que está muy a la vista, muy en la superficie. Accionemos los paracaídas. ¿Estaremos a tiempo?
La derrota incuestionable, la secuencia de un punto sobre nueve no son episodios aislados. Se inscriben en este contexto de crisis que, para poder superar, tendríamos que empezar por reconocer. Se insiste con un concepto ya expresado en este foro: demasiados puntos tenemos. No jugamos bien nunca.
Las alarmas terminan por encenderse todas si se cae en la cuenta de que Burdisso, que venía siendo de lo mejor a lo largo de toda la campaña, fue el peor jugador del partido, con participación en los tres goles de Belgrano. En el primero la pelota lo pasó por arriba, en un cálculo de tiempo y distancia difícil de entender. Detrás de él nadie reaccionó y Rodríguez, casi sin proponérselo, se llevó la bola por delante y lo dejó parado a Orion. En el tercero, Burdisso fue a los pies de Melano, otra vez totalmente a destiempo, perdió de nuevo, lo dejó desprotegido a Orion y después, ante la cesión de Melano para Farré, todos los jugadores de Boca que intentaron apagar el incendio llegaron fatalmente tarde.
Me parece bien que Falcioni no haya hablado. Para decir las boludeces que tuvimos que escucharle después de Lanús y de San Martín, mejor que se calle pero eso sí, en cumplimiento de su trabajo, de sus obligaciones, va a tener que empezar a encontrar respuestas de sus jugadores que se expresen, después, en la cancha. Su ciclo está herido de muerte y cada vez se observan menos síntomas vitales.
En este último sentido, puede admitirse que los primeros veinte minutos de Boca fueron bastante buenos. El gol a los tres minutos fue un golpe bien aplicado. Hubo varios toques, una notable asistencia de Erviti y una perfecta definición del Tanque Silva. Y fue el preludio de ese breve lapso en que Boca produjo, como equipo, lo mejor de mucho tiempo a esta parte. El Pochi Chávez, en su regreso a la titularidad, volvió a fracasar pero a Boca, aun sin conductor definido, se lo veía bien parado en el medio, recuperando con facilidad e intentando circular con cuidado.
Claro está que Belgrano salió con la idea de esperar y salir de contra, libreto que no alteró ni siquiera estando en desventaja y de local. Por otra parte, también hay que apuntar que en ese buen pasaje de veinte minutos que produjo Boca no hubo, fuera del gol, mayores sobresaltos para Olave. Y eso que el Tanque estaba mejor que en otros partidos y que Viatri tenía algo más de participación y movilidad que con San Martín.
Lo que deja al descubierto que al equipo están fallándole las reservas anímicas es el hecho de que ante la primera contrariedad, el empate de Belgrano. Se desmoronó. Y ya no iba a levantarse nunca.
El segundo tiempo fue una tortura. El gol de entrada fue de nocaut y si hubiese sido boxeo, el árbitro hubiera dado por terminada la pelea en ese mismo momento. Falta de equivalencias. Para colmo, Cellay se hace echar como un pavo. Es un hombre de experiencia. Está amonestado, pierde una pelota en ataque y se tira desconsideradamente a los pies de un rival, a ochenta metros del arco propio… ¿Cómo calificarlo? Una vez que se le había dado una oportunidad de sumar minutos, por la lesión de Albín, la desaprovecha así. Pero por supuesto, no es un teme individual de Cellay, es sólo otra manifestación palpable de las sombras que envuelven al grupo, de las inseguridades de todos.
Sánchez Miño volvió a la posición de lateral y de nuevo se desnudaron sus debilidades en la marca. Puede perfectamente jugar de lateral pero con un volante y un central con los que sincronice bien, que lo cubran. Ledesma volvió a ser titular, después de todas las pavadas que se dijeron (la decisión de Falcioni de volver a ponerlo disparó nuevas cataratas de pavadas, no iban a perdérsela) y empezó bastante bien, Pablo. Apareció bien por la derecha en un par de ocasiones pero muy pronto se lo llevó la corriente.
Estamos todos demasiado sensibilizados pero lo cierto es que produce escozor la forma en que tuvimos que quemar un cambio en el primer tiempo por Albín. El uruguayo se esguinzó el tobillo izquierdo el martes, miércoles y jueves sólo hizo kinesiología, viernes reanudó la actividad en campo, el domingo lo pusieron y antes de terminar el primer tiempo… afuera con esguince de tobillo izquierdo. Ay, mamá…
A Paredes y Gaona Lugo les tocó, una vez más, entrar a tratar de enderezar un partido totalmente torcido. Fallaron también pero a ellos en particular, mucho no puede pedírseles. De todos modos, puede señalarse que el Paragua da la sensación de que hasta allí llegó, que el techo es éste y en cuanto a Leíto, no termina de explotar. Por no pecar de injustos, tendremos que esperar que se les den mejores condiciones para intentar hacer lo suyo.
Ahora viene un fin de semana sin partido, después Estudiantes y después… Reaccionemos, enderecémonos. Que nadie se borre porque si naufragamos, naufragamos todos. Por favor, que los que te jedi no nos vayan a echar el cuarto técnico en ocho años. Brindisi en 2004, Basile en el verano 2010, Borghi en 2011… De últimas -de últimas- sería hasta mejor que Falcioni se fuera antes y no se trata de ser desestabilizador, es sólo una lectura posible de la realidad que está muy a la vista, muy en la superficie. Accionemos los paracaídas. ¿Estaremos a tiempo?
sábado, 6 de octubre de 2012
CN LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y BELGRANO (Córdoba): 30
Arqueros
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1975
Medrán, Ezequiel Luis: 2004/06 - 2006/07
Marcadores laterales derechos
Suárez, José María: 1976/82 - 1971/75
omelles, Pablo Agustín: 1983 - 1984/85
Abramovich, Luis Ernesto: 1986/92 - 1993/95
Castillo, Sergio Raúl: 1997/98 - 1999/2002
Segundos marcadores centrales
Cuciuffo, José Luis: 1987/90 - 1993
Medina, Hernán Esteban: 2000 - 1996/2000+2004/05
Marcador lateral izquierdo
Imboden, Facundo Jorge: 2000/01+2004 - 2001/02
Volantes centrales
Carballo, Mario Roberto: 1977+1979 - 1974+1981
Squeo, Carlos Vicente. 1977/79 - 1985
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1985/87+1998/2000
Volantes mixtos derechos
López, Juan José: 1983 - 1986/87
Sisca, Eduardo Domingo: 1983/86 - 1987/88
Benetti, Claudio Edgar: 1992/93+1994 - 1993/94
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2001/02
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 - 1999/2000
Volantes mixtos izquierdos
Ribolzi, Jorge Daniel: 1976/78+1980/81 - 1979
Vázquez, Jorge Alberto: 1982/84 - 1986/87
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 2007
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2010/11
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2012
Enganches
Gaona, Julio César: 1989/91 - 1991/92
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1993/94
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1994/95
Punteros derechos
Rodríguez, Rodolfo César: 1973 - 1975/77
Delgado, Marcelo Alejandro: 2000/03+2005/06 - 2007
Centrodelanteros
Saldaño, José Luis: 1978 - 1972
Aróstegui, Juan Manuel: 1999 - 2001/02
Puntero izquierdo
Guerini, Carlos Alfredo: 1973 - 1972+1985
DIRECTOR TÉCNICO: 1
Silvero, José María: 1970/71 - 1979
Arqueros
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1975
Medrán, Ezequiel Luis: 2004/06 - 2006/07
Marcadores laterales derechos
Suárez, José María: 1976/82 - 1971/75
omelles, Pablo Agustín: 1983 - 1984/85
Abramovich, Luis Ernesto: 1986/92 - 1993/95
Castillo, Sergio Raúl: 1997/98 - 1999/2002
Segundos marcadores centrales
Cuciuffo, José Luis: 1987/90 - 1993
Medina, Hernán Esteban: 2000 - 1996/2000+2004/05
Marcador lateral izquierdo
Imboden, Facundo Jorge: 2000/01+2004 - 2001/02
Volantes centrales
Carballo, Mario Roberto: 1977+1979 - 1974+1981
Squeo, Carlos Vicente. 1977/79 - 1985
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1985/87+1998/2000
Volantes mixtos derechos
López, Juan José: 1983 - 1986/87
Sisca, Eduardo Domingo: 1983/86 - 1987/88
Benetti, Claudio Edgar: 1992/93+1994 - 1993/94
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2001/02
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 - 1999/2000
Volantes mixtos izquierdos
Ribolzi, Jorge Daniel: 1976/78+1980/81 - 1979
Vázquez, Jorge Alberto: 1982/84 - 1986/87
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 2007
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2010/11
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2012
Enganches
Gaona, Julio César: 1989/91 - 1991/92
Barroso, Gastón Adrián: 1991 - 1993/94
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1994/95
Punteros derechos
Rodríguez, Rodolfo César: 1973 - 1975/77
Delgado, Marcelo Alejandro: 2000/03+2005/06 - 2007
Centrodelanteros
Saldaño, José Luis: 1978 - 1972
Aróstegui, Juan Manuel: 1999 - 2001/02
Puntero izquierdo
Guerini, Carlos Alfredo: 1973 - 1972+1985
DIRECTOR TÉCNICO: 1
Silvero, José María: 1970/71 - 1979
lunes, 1 de octubre de 2012
VACÍOS
¿Cómo dijo que se sentía Román? ¿Vacío? Bueno, vacío se siente uno después de un partido -otro partido- como el de ayer. Un desastre. En los noventa minutos Boca no contó con una sola situación de gol que surgiera de una maniobra bien pensada, elaborada con prolijidad, con asociación de jugadores, con coordinación de movimientos.
En el segundo tiempo el arquero de ellos tuvo bastante trabajo pero fue por zapatazos desde afuera (el de Sánchez Miño, el de Albín) o por centro y cabezazo (los de Viatri, el de Silva, el de Schiavi). Recursos tan válidos como cualquier otro pero por sí solos, insuficientes. Porque si no se encuentra la fórmula para desequilibrar a una defensa jugando por abajo, juntándose, haciendo correr la pelota, nunca se va a llegar muy lejos.
Estamos mal pero vamos peor. Podemos pensar que perdimos sólo dos partidos de nueve, que en La Bombonera estos fueron los primeros puntos que se escaparon, que estamos a dos puntos del primero. Pero no nos mintamos. Jugando como lo ha venido haciendo a lo largo de todo el torneo, Boca no tiene chapa.
Otra vez, como con Argentinos y con Independiente, empezamos perdiendo y tuvimos la suerte de empatar relativamente pronto. El Flaco se sacó la mufa y lo gritó a los cuatro vientos, después de cometer ese penal de bruto y después de patear afuera el suyo por querer apretarla demasiado contra el palo. Nos quedaba todo el segundo tiempo y estábamos once contra diez, de locales cotra uno de los peores equipos de la categoría (digamos las cosas por su nombre). Y nada, no pudimos.
Falcioni hizo bien los dos primeros cambios. Chávez y Paredes para ver si la pelota empezaba a correr como se debe. Afuera Somoza, algo que viene siendo reclamado por muchas voces. Afuera el Burro Rivero, que desde que volvió a la titularidad no aportó ninguna solución. Erviti de cinco, una apuesta a la que va a haber que darle más continuidad porque no hay mejores soluciones a mano. La intención de que habló Falcioni, de juntar a Albín-Pochi por un lado y a Clemente-Sánchez Miño por el otro se vio clara pero no produjo nada. Porque se terminó siempre con un centro o con un bombazo desde lejos. No hubo circuitos colectivos que sirvieran para desacomodar a los que defendían. Los sanjuaninos esperaron siempre bien paraditos, tranqui.
El tercer cambio no se entiende bien o sí, perdón, se entiende demasiado bien. Colazo era otra posibilidad de romper por afuera pero Albín estaba jugando mucho mejor que Clemente. Claro, sacar a Clemente por tercer partido consecutivo iba a crear otro problema, otro foco de incendio, le iba a dar pasto a las fieras. Por ese lado, sólo por ése, podría aceptarse la decisión de Falcioni.
Mientras veía el partido, lo escuchaba por radio Del Plata. Cima-Latorre. Indignante. En el concepto de este gil que escribe, el penal que hizo el Flaco Schiavi de ninguna manera era jugada de roja directa. Lo volví a ver por televisión y si alguna duda me quedaba, la despejé. El Flaco no comete la infracción para cortar una acción de gol inminente, la comete porque va con la gamba muy arriba y muy a destiempo. Una torpeza, una imprudencia, era amarilla que Pezzotta no sacó. Osorio ni siquiera tenía control de pelota, así que si el Flaco no lo bajaba, lo más probable no es que la jugada hubiese terminado en gol, lo más probable es que la jugada hubiese terminado en nada.
Ahora bien, se puede opinar distinto, por supuesto. Se puede tener la convicción de que era jugada de “último recurso”, como habitualmente decimos. Pero agarrarse de eso, descalificar al árbitro porque lo interpretó de otra manera y desde ese momento hasta el final del partido machacar y machacar dejando sobrevolar la idea (sin decirlo con todas las letras, of course) de que Pezzotta se había propuesto perjudicar a los sanjuaninos es de hijos de puta. Cima y Latorre son dos hijos de puta (Latorre ya había dado muestras de ello en otra ocasión, ¿remember?). El periodismo está lleno de hijos de puta, lo dice un gil que les conoce las taras y las miserias desde adentro y desde hace 37 años.
Desde la buena leche, no se puede comparar la acción del penal del Flaco con la del penal para Boca que le costó la expulsión a Caprari. Lo de Caprari sí, es una mano intencional que aborta una acción de gol inminente. No hay segunda interpretación posible. Alguien podría opinar que la mano no fue intencional -difícil de sostener- pero desde el momento en que se la sanciona como intencional, no hay segunda lectura posible.
A los del noticiero de TyC Sports, que vi esta mañana (lunes), también les pareció que tenía que ser expulsión del Flaco pero lo plantearon correctamente, sin excesos, sin pretender que la interpretación propia es la única que cabe, sin mala leche, no hay nada que reprocharles. Los otros medios no los quiero ni mirar ni escuchar pero alguna sospecha tengo por lo antedicho, porque los conozco. Demasiado, los conozco. Que se vayan a la puta que los parió, me tienen los huevos llenos, los periodistas. Un porcentaje que no creo que baje del ochenta por ciento no sirve para nada.
No estuve en la conferencia de prensa. Me rompe las bolas, me queda más cómodo grabarla del televisor que está en la oficina de prensa de Boca. Cuando Falcioni dijo que el segundo tiempo fue bueno, ahí ya era como para que todos se cagaran de risa o bien se fueran a la mierda o todo junto (que se fueran a la mierda cagándose de risa).
Está mal, Falcioni y lo peor es que no lo admite. Se lo ve tenso, contracturado. Por segundo partido consecutivo las cámaras lo pescaron fumando a hurtadillas. Es un síntoma. Otro síntoma, más claro, es que casi no se paró a lo largo de todo el partido. Le preguntaron si se sentía con fuerzas como para seguir y su respuesta fue “aquí estoy”. Insatisfactoria.
Estamos mal pero mal en serio. Si hasta Pablito Ledesma, que siempre ha sido un modelo de discreción, salió a boquear. Inoportuno, Pablo. Como había sido inoportuno Clemente cuando disparó con el tema del capitán. Claro, hay heridas abiertas. ¿Podrán cerrarse? ¿Hay retorno? Hmmm… Se huele irreversibilidad, se percibe ciclo cumplido, por más que estemos a dos puntos, invictos de locales y todo eso. Por de pronto, la salida del equipo y del propio Falcioni es un indicativo: reprobación, silbidos, puteadas, botellitas revoleadas y el inevitable grito de guerra: “Ri-queeeeel”… Desde todos los sectores excepto, obviamente, el de los profesionales del hinchismo.
En el segundo tiempo el arquero de ellos tuvo bastante trabajo pero fue por zapatazos desde afuera (el de Sánchez Miño, el de Albín) o por centro y cabezazo (los de Viatri, el de Silva, el de Schiavi). Recursos tan válidos como cualquier otro pero por sí solos, insuficientes. Porque si no se encuentra la fórmula para desequilibrar a una defensa jugando por abajo, juntándose, haciendo correr la pelota, nunca se va a llegar muy lejos.
Estamos mal pero vamos peor. Podemos pensar que perdimos sólo dos partidos de nueve, que en La Bombonera estos fueron los primeros puntos que se escaparon, que estamos a dos puntos del primero. Pero no nos mintamos. Jugando como lo ha venido haciendo a lo largo de todo el torneo, Boca no tiene chapa.
Otra vez, como con Argentinos y con Independiente, empezamos perdiendo y tuvimos la suerte de empatar relativamente pronto. El Flaco se sacó la mufa y lo gritó a los cuatro vientos, después de cometer ese penal de bruto y después de patear afuera el suyo por querer apretarla demasiado contra el palo. Nos quedaba todo el segundo tiempo y estábamos once contra diez, de locales cotra uno de los peores equipos de la categoría (digamos las cosas por su nombre). Y nada, no pudimos.
Falcioni hizo bien los dos primeros cambios. Chávez y Paredes para ver si la pelota empezaba a correr como se debe. Afuera Somoza, algo que viene siendo reclamado por muchas voces. Afuera el Burro Rivero, que desde que volvió a la titularidad no aportó ninguna solución. Erviti de cinco, una apuesta a la que va a haber que darle más continuidad porque no hay mejores soluciones a mano. La intención de que habló Falcioni, de juntar a Albín-Pochi por un lado y a Clemente-Sánchez Miño por el otro se vio clara pero no produjo nada. Porque se terminó siempre con un centro o con un bombazo desde lejos. No hubo circuitos colectivos que sirvieran para desacomodar a los que defendían. Los sanjuaninos esperaron siempre bien paraditos, tranqui.
El tercer cambio no se entiende bien o sí, perdón, se entiende demasiado bien. Colazo era otra posibilidad de romper por afuera pero Albín estaba jugando mucho mejor que Clemente. Claro, sacar a Clemente por tercer partido consecutivo iba a crear otro problema, otro foco de incendio, le iba a dar pasto a las fieras. Por ese lado, sólo por ése, podría aceptarse la decisión de Falcioni.
Mientras veía el partido, lo escuchaba por radio Del Plata. Cima-Latorre. Indignante. En el concepto de este gil que escribe, el penal que hizo el Flaco Schiavi de ninguna manera era jugada de roja directa. Lo volví a ver por televisión y si alguna duda me quedaba, la despejé. El Flaco no comete la infracción para cortar una acción de gol inminente, la comete porque va con la gamba muy arriba y muy a destiempo. Una torpeza, una imprudencia, era amarilla que Pezzotta no sacó. Osorio ni siquiera tenía control de pelota, así que si el Flaco no lo bajaba, lo más probable no es que la jugada hubiese terminado en gol, lo más probable es que la jugada hubiese terminado en nada.
Ahora bien, se puede opinar distinto, por supuesto. Se puede tener la convicción de que era jugada de “último recurso”, como habitualmente decimos. Pero agarrarse de eso, descalificar al árbitro porque lo interpretó de otra manera y desde ese momento hasta el final del partido machacar y machacar dejando sobrevolar la idea (sin decirlo con todas las letras, of course) de que Pezzotta se había propuesto perjudicar a los sanjuaninos es de hijos de puta. Cima y Latorre son dos hijos de puta (Latorre ya había dado muestras de ello en otra ocasión, ¿remember?). El periodismo está lleno de hijos de puta, lo dice un gil que les conoce las taras y las miserias desde adentro y desde hace 37 años.
Desde la buena leche, no se puede comparar la acción del penal del Flaco con la del penal para Boca que le costó la expulsión a Caprari. Lo de Caprari sí, es una mano intencional que aborta una acción de gol inminente. No hay segunda interpretación posible. Alguien podría opinar que la mano no fue intencional -difícil de sostener- pero desde el momento en que se la sanciona como intencional, no hay segunda lectura posible.
A los del noticiero de TyC Sports, que vi esta mañana (lunes), también les pareció que tenía que ser expulsión del Flaco pero lo plantearon correctamente, sin excesos, sin pretender que la interpretación propia es la única que cabe, sin mala leche, no hay nada que reprocharles. Los otros medios no los quiero ni mirar ni escuchar pero alguna sospecha tengo por lo antedicho, porque los conozco. Demasiado, los conozco. Que se vayan a la puta que los parió, me tienen los huevos llenos, los periodistas. Un porcentaje que no creo que baje del ochenta por ciento no sirve para nada.
No estuve en la conferencia de prensa. Me rompe las bolas, me queda más cómodo grabarla del televisor que está en la oficina de prensa de Boca. Cuando Falcioni dijo que el segundo tiempo fue bueno, ahí ya era como para que todos se cagaran de risa o bien se fueran a la mierda o todo junto (que se fueran a la mierda cagándose de risa).
Está mal, Falcioni y lo peor es que no lo admite. Se lo ve tenso, contracturado. Por segundo partido consecutivo las cámaras lo pescaron fumando a hurtadillas. Es un síntoma. Otro síntoma, más claro, es que casi no se paró a lo largo de todo el partido. Le preguntaron si se sentía con fuerzas como para seguir y su respuesta fue “aquí estoy”. Insatisfactoria.
Estamos mal pero mal en serio. Si hasta Pablito Ledesma, que siempre ha sido un modelo de discreción, salió a boquear. Inoportuno, Pablo. Como había sido inoportuno Clemente cuando disparó con el tema del capitán. Claro, hay heridas abiertas. ¿Podrán cerrarse? ¿Hay retorno? Hmmm… Se huele irreversibilidad, se percibe ciclo cumplido, por más que estemos a dos puntos, invictos de locales y todo eso. Por de pronto, la salida del equipo y del propio Falcioni es un indicativo: reprobación, silbidos, puteadas, botellitas revoleadas y el inevitable grito de guerra: “Ri-queeeeel”… Desde todos los sectores excepto, obviamente, el de los profesionales del hinchismo.
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