jueves, 29 de enero de 2015

ES PARA GÁMEZ QUE LA MIRA POR TV

Bien. Bien jugado y bien ganado. Era vital entrar derecho a la fase de grupos para tener más aire, no correr riesgos innecesarios y además, con una zona más fácil, en los papeles, de la que le va a tocar a Estudianrtes si es que pasa a los ecuatorianos.
Aparte el gran valor que tiene la victoria y haberla obtenido con buenas maneras, para este gil que escribe, al menos, constituye una satisfacción especial cagarlo al odioso de Gámez, que abomina de Boca y que en un momento amenazó con que Vélez no se iba a presentar, después se bajó los lienzos y ahora se quedó afuera de la Copa. ¿Por qué no te desafilias, boludo?
Con otros nombres, el equipo fue tan compacto como con River aunque esta vez no se pudo imponer la presión tan intensa. En realidad, el juego empezó cortado, con fricciones pero la pelota y la iniciativa las tenía Boca. Al principio pareció que Pavone podía complicarnos pero Burdisso y el Cata, firmes, se lo comieron rápido.
El medio fue casi siempre nuestro. Algo desabrido Pichi Erbes pero muy activo Meli y muy preciso Gago. Aunque, para que el equipo sea más profundo, Gago tendría que aparecer más y mejor en los últimos metros de cancha. Pero no es lo de él, no hay caso.
Muy buen partido de Jony Calleri, que juega bien de espaldas, pivotea, va a los costados, arrastra gente y abre espacios. Ahora bien, para que los buenos movimientos de Calleri sean más fructíferos (y esto se enlaza con lo del párrafo anterior) nos está faltando un volante que vaya bien adentro, a la troya, que tenga peso en la definición. El Cabezón Meli fue con determinación pero cuando hay que terminar la jugada no es el más apto. Está claro, nos falta uno para completar el plantel.
Las asociaciones ofensivas iban, al principio, mejor por derecha que por izquierda. Aunque el Burro Martínez nunca terminó de entrar en sintonía (vamos a disculparlo por suponer que está falto de ritmo), Marín y Meli se juntaron bien, se están entendiendo, ya se había visto en los primeros minutos con Racing.
Del otro lado, Pachi Carrizo tardó en meterse en el partido pero cuando lo hizo, en el tramo final del primer tiempo, fue importante. Le falta ser más directo, a veces le sobra un enganchecito. Y Nico Colazo estaba bien de entrada, llenaba todo el lateral.
Pachi fue el que le descargó a Nico la pelota previa al gol y el zurdazo cruzado de Nico fue una belleza, hasta acrecentada por el plástico como inútil vuelo planeado de Sosa. Bien justita, con la combita hacia adentro perfecta y la bola tocando la red por un costado, ahí donde los arqueros, por lo general, no llegan.
¿Cómo atajó Orion? No atajó. Es una pregunta para hacerse siempre respecto de los arqueros después de un partido y la respuesta puede arrojar conclusiones irrebatibles. La única vez que Vélez llegó en serio fue esa de Asad, cerca del final del primer tiempo. Ahí quedó desacomodado Colazo, se había cerrado más de lo aconsejable. Por suerte, pegó en la base del palo izquierdo, zafamos y nunca más.
En todo el segundo tiempo mandó Boca. Vélez no encontró ninguna fórmula. Lo que debemos reprocharnos es no haberlo cerrado. Oportunidades tuvimos. Nos faltó definir pero las ideas aparecieron, claras. Alguien podría objetar que Calleri, siendo el 9, no esté tan cerca del gol pero por el tipo de jugador que es, le hace bien moverse muchas veces lejos del área. Se repite, para complementarlo falta el que le saque el jugo a los espacios que él abre.
Estaba cantado el ingreso del Negro Chávez, fresquito para el último segmento del juego, a ver si con su potencia y juego vertical lo terminábamos de abrochar. Pero el Negro tuvo 14 minutos de cancha y se hizo echar como un pavo. Ojo, nos están expulsando demasiados jugadores y no le podemos echar la culpa a nadie de afuera. Hay que recapacitar. No se repetirá desde aquí esa estúpida muletilla de que los jugadores “son profesionales y bla, bla, bla”. Explotar le cabe a cualquiera. Lo que no puede aceptarse en el caso del Negro es que el pibe de Vélez no le hizo nada, se sacó sin nada que lo justifique y encima, se expuso como un chorlito, una gilada absoluta.
Por suerte, muy pocos minutos más tarde se fue expulsado Grillo, quedamos diez contra diez y al final íbamos a quedar con uno de más, porque también se fue Somoza. Igual, estábamos tranquilos, Vélez ni nos hacía cosquillas pero en partidos así, por las dudas, es fundamental meter el segundo. No dejar resquicio para un disgusto inesperado.
..


¡Qué lindo, qué grato verlo a Román en la platea! ¡Y el recibimiento de la gente, que dejó de mirar la cancha para mirarlo a él! El troesma montó toda una “mise en scene”. Llegó con el juego ya empezado, sonriente, con su hijo y su hermano, devolvió los saludos y se sentó a tomar mate. Su dominio de los medios, su entendimiento de las reglas del circo es admirable. El anuncio de su retiro seguramente lo hubiese hecho por Fox de no ser porque Fox echó (se dice que por gestión de Angelici y no cuesta nada creerlo) a su amigo Claudito Freire. Como echaron a Claudio, el anuncio lo hizo por ESPN (patada en los huevos para los que cortan el bacalao en Fox). ¡Genio!

   EL BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 6, BURDISSO 6, CATA 6, COLAZO 8, MELI 7, ERBES 5, GAGO 6, MARTÍNEZ 4, CALLERI 7, CARRIZO 6 (FI), CHÁVEZ 1, PABLO PÉREZ NC.
 

miércoles, 28 de enero de 2015

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y VÉLEZ SARSFIELD: 67

Arqueros
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 1984/85+1987/88
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 1994/96
Sosa, Carlos Sebastián: 2012 - 2012/14

Marcadores laterales derechos
Cuenya, Héctor : 1937/39 - 1943/44
Simeone, Carmelo: 1962/67 - 1955/61
Pernía, Vicente Alberto : 1973/81 - 1982
Segovia, Pablo César: 1984 - 1981/83

Back derecho – Primer marcador central
Fiaño, Juan Alberto: 1954/59 - 1959
Ortiz, Fernando: 1998 - 2010/12

Segundos marcadores centrales
Gutiérrez, Osvaldo Edmundo: 1976 - 1977
Cuciuffo, José Luis : 1987/90 - 1982/87
Giuntini, Alejandro Víctor : 1991/94 - 1988/90
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1990/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2000/01

Marcadores laterales izquierdos
Otero, Héctor Raúl: 1948/56 - 1957/58
Atela, Luis María: 1971 - 1964/70
Ovide, Armando Oscar: 1966/76 - 1977

Volantes centrales
González, Rubén Adán: 1965 - 1964
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 - 1973
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1986/90
Mancuso, Alejandro Víctor: 1993/94 - 1988/92
Somoza, Leandro Daniel: 2011/13 - 2001/06+2008/10
Gago, Fernando Rubén: 2004/06+2013/14 - 2013

Half izquierdo
Micheloni, Luis: 1955 - 1957

Volantes mixtos derechos
Pico, Walter Reinaldo: 1988/92+1994/96 - 1992/93
Basualdo, José Horacio: 1996+ 1997+1998/2000 - 1992/95

Volantes mixtos izquierdos
Larrosa, Omar Rubén : 1967/68+1970 - 1980
Vázquez, Jorge Alberto : 1982/84 - 1991
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 1991/92+1993/95
Escudero, Damián Ariel: 2010 - 2006/08
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1981/82
César, Raúl Andrés: 1989/91 - 1984
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1992/95
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2001/06
Insúa, Federico: 2005/06+2009/10 - 2012/13

Punteros derechos
Nardini, Miguel Ángel: 1931/33 - 1934
Navarro, Juan Carlos: 1953/55 - 1956/57
Pérsico, Antonio: 1954/56 - 1957
Luna, José Luis: 1966/67 - 1968/70
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1979
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1979
Castromán, Lucas Martín: 2008 - 1998/2001+2004/07
Martínez, Juan Manuel: 2013/14 - 2003/05+2006+2009/12

Insiders derechos
Scliar, Isaac: 1949 - 1944/49
Quaglia, Francisco Santiago: 1951/52 - 1956
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1960/62
Biaggio, Osvaldo Lorenzo: 1957/59 - 1966/68

Centrodelanteros
Garasini, Alfredo: 1916/18+1919/21 +1922/28 - 1919
Vargas, Florentino: 1931 - 1934
Providente, Francisco Eugenio: 1935/37 - 1941
Espinoza, Emilio: 1949/50 - 1945/49
Ferraro, Juan José: 1949/52 - 1944/48+1953/57
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1952/54
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1958
Outes, Norberto Daniel : 1980/81 - 1985/86
Gutiérrez, Humberto Daniel: 1987/89 - 1985/87
Torres, Gustavo Alejandro: 1984/87 - 1987/89
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1989/92
Pandolfi, Fernando Daniel: 2000/01 - 1993/97+1998/2000+2001/02
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2007/08+2010/11
Pratto, Lucas David: 2009 - 2012/14

Insiders izquierdos
Zubeldía, Osvaldo Juan: 1956/57 - 1949/55
Callá, Pedro Eugenio: 1962+1964/65 - 1960/61

Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 - 1919
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1962/63
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1966
Comas, Jorge Alberto: 1986/89 - 1981/86

DIRECTORES TÉCNICOS: 11
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1969
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1982/83
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1990+1991
Bianchi, Carlos: 1998/2001+2003/04+2013/14 - 1993/96
Tabárez, Óscar Washington: 1991/93+2002 - 2000/01
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1984/86+1989/90
La Volpe, Ricardo Antonio: 2006 - 2007
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2005/06
Ischia, Carlos Luis: 2001(suplente)+2008/09 - 1994+1995(suplente)+2002/04

Falcioni, Julio César: 2011/12 - 1997/2000

lunes, 26 de enero de 2015

¡NO TE VAYAS, CAMPEÓN!

Llegó el día, uno de esos días que uno sabe que tienen que llegar pero espera que sea mañana, nunca hoy.
Para los que vivimos el fútbol, los que lo sentimos profundo, los que por su cuenta nos emocionamos, los que antes de saber leer y escribir nos pusimos una camiseta y no nos la sacamos nunca, la sensación no puede ser otra que una honda tristeza, aunque estuviera claro que no iba a pasar mucho tiempo antes de que ocurriera lo que ocurrió, lo inevitable, porque al tiempo no le gana nadie.
Se va un grande, un jugador que marcó a fuego toda una época, que generó la idolatría que sólo pueden generar unos pocos elegidos y que si tuvo detractores y despertó enconos, cabe cargarlo también a la cuenta de su propia grandeza.
Es bueno que haya tomado la decisión después de haber tenido un muy buen año, como lo fue 2014: en el primer semestre fue el mejor jugador de Boca pese a la falta de resultados (el equipo creció a partir de su retorno y de su mano llegó de remontada al subcampeonato) y en el segundo semestre condujo a Argentinos Juniors de regreso a primera.
Está claro que Juan Román Riquelme podría perfectamente seguir jugando, seguir estando entre los mejores, seguir marcando diferencia en este fútbol al que tanta falta le hacen jugadores como él y que no los encuentra.
El último coqueteo con Cerro Porteño es demostrativo de sus propias dudas porque claro, no es fácil decirle adiós a lo que se hizo durante toda la vida y se hizo tan bien, con tanta idoneidad y tanto amor.
Se puede entender que al momento de tomar la decisión, haya rechazado la idea de mudarse de nuevo al extranjero, abandonar esa vida tan suya, la que siempre pregona, la de los mates y asados con amigos en su Don Torcuato.
Lástima grande que su última camiseta no haya sido la de Boca, la del club que marcó su vida y al que él le dejó su marca indeleble.
La extenuante relación con una dirigencia que ya lo había determinado a irse en 2012 (si volvió después fue sólo porque el director técnico era Carlos Bianchi) no dio para más cuando llegó la hora de renovar su contrato.
El día de su último partido, dijo que estaba a mano con el club que lo vio nacer, Argentinos y fue verdad, le dio el ascenso que necesitaba y se fue, con una deuda saldada.
No le debe nada a nadie. Se podrá tener sobre él la opinión que se quiera pero Juan Román Riquelme siempre fue transparente, fiel a sí mismo, su manera de ser nunca la negoció.
Se va, se fue, lo extrañaremos, difícilmente encontremos el reemplazo. No habrá marcha atrás, esta vez, lo sabemos. Igual, en otro sentido, se queda, porque no lo olvidaremos. Lo llevaremos puesto, lo guardaremos dentro nuestro.



sábado, 24 de enero de 2015

¡POR FIN!

Hacía falta. Ocho partidos sin ganarles a los que te jedi a lo largo de todo el año pasado eran una carga pesadísima. Se ganó bien, con un trabajo no brillante pero sí sólido, el equipo fue consistente, parejo, jugó metido, prácticamente no tuvo puntos flojos.
Inobjetable la decisión del Vasco de guardar a casi todos los que van a jugar con Vélez. El clásico siempre es el clásico pero el del miércoles que viene es, sin ninguna duda, el partido más importante de este segmento, clave con miras al principal objetivo del semestre, que es la Libertadores.
Se habló mucho de este tema pero hay algo a lo que no se le prestó mayor atención: de mitad de cancha hacia arriba, no hay mayores diferencias entre este equipo que jugó con River y el que va a jugar con Vélez. Son bastante parejos. En Boca, hoy, son pocos los titulares indiscutidos.
Repasando la formación, los principales temores que podíamos llegar a tener estaban dados por la zaga central. Pero el Chiqui y Burdisso cumplieron, estuvieron a la altura. Le dieron seguridad al equipo y en especial Chiqui, se mostró muy Aplomado, muy superado en relación con sus últimas prestaciones anterores. Hasta estuvo cerca del gol, en una que le sacó Barovero en el primer tiempo.
Presión alta y frenética desde el inicio del juego. Boca ahogó a River, no le dio salida, lo forzó a equivocarse permanentemente con la pelota. Esa presión, con algún lógico descenso, iba a ser la característica dominante de todo el primer tiempo.
No es por pasarse de exigente pero para ser preciso en el análisis, hay que decir que lo que faltó fue la llegada. Boca controlaba la situación con autoridad pero no había riesgos concretos para el arco rival. La verdad es que, antes del gol que iba a ser el único de la noche, ellos habían llegado a fondo dos veces y nsotros, ninguna.
Buen debut de Sara. Sabemos, por lo que se le conoce desde cuando estaba en Rafaela, que es buen arquero, mejor que Trípodi. Tuvo, cuando el partido estaba 0 a 0, dos intervenciones fundamentales. En particular la que le tapó con el pie a Pisculichi, que se nos había aparecido solo en una de las pocas veces que quedamos mal parados.
El gol llegó justo porque con un trabajo de presión tan intenso, sabido es que en algún momento se va a tener que aflojar y si no se marca la diferencia antes, es como que todo lo anterior pasa por inservible.
Muy buena aparición en ataque del Chapa Fuenzalida, que eso es lo que mejor hace y que tuvo un muy buen primer tiempo. Pisó el área con decisión y oportunidad y no se apuró ni se sacó la pelota de encima, sino que eligió bien el destino. La cruzó de derecha a izquierda, recibió el Pachi Carrizo que tocó para atrás, Pablo Pérez avanzó con la cabeza levantada y aunque tenía la opción de terminarla, prefirió el pase mortal al medio, para que al pibe Cristaldo le quedara de frente al arco. Cristaldo le pegó un poquito mordida pero igual, la apretó bien contra el piso y contra el palo, suficiente para que Barovero no pudiese evitar que entrara.
En la jugada se hizo ver el que fue, en definitiva, el mejor jugador del partido: Pablo Pérez. Fue el patrón del medio, se complementó muy bien con Cubitas en la contención pero además, le dio destino adecuado a la pelota, jugó con sentido de ataque. Y metió, no se guardó nada, hasta cayó en algún exceso, como en la que le costó la amonestación. Es lo que tiene que cuidar, juega siempre al límite y en cualquier momento se zarpa pero si mantiene este nivel, será la suya una incorporación altamente positiva.
Es verdad que, antes del gol, había off side del Pachi Carrizo. Estaba saliendo de la posición adelantada cuando recibió el pase de Fuenzalida. Se equivocaron Maidana y Pitana pero bueno, era hora de que los pitos se equivocaran alguna vez para nosotros contra los que te jedi. En especial dos tipos como Maidana y Pitana, insospechables de tener alguna predisposición para favorecernos.
Más tarde, siempre en el primer tiempo, hubo un penal que Pitana no nos dio. Mercado le rompió una ceja a Burdisso en el área y el pito, bien, gracias. Pero lo peor fue la doble patada con que Vangioni sacó de la cancha al pibe Pavón, que estaba jugando bien. Este hijo de puta, este mala leche, es la tercera vez que nos saca un jugador de la cancha: Bravo en México, el Burro Martínez en La Bombonera y ahora, Pavón, que parece que tiene fractura de un dedo, lo que supone una larga ausencia.
En el segundo tiempo, como era de prever, ya no se sostuvo la presión tan alta. Pasamos a jugar más atrás pero siempre firmes, ellos no le encontraron la vuelta nunca. Lo que hay que señalar como punto en contra es que cortamos demasiado con foules cerca del área nuestra y eso es doblemente peligroso contra un buen pateador, como Pisculichi. Menos mal que los centros los controlamos bien. En el gol que les anularon, a mí me parece que había off side, finito pero bien cobrado, aunque Closs opine que no.
Pudo haberse complicado cuando se fue expulsado Cubitas, que se ganó la segunda amarilla por cortar lejos una contra pero no, se armaron dos líneas de cuatro y el equipo aguantó bien. Quedaba más de media hora por delante pero hubo respuesta adecuada ante la complicación. En los minutos que tuvieron uno de más, hasta que por fin se fue expulsado el mala leche Vangioni, ni se dieron cuenta.
La etapa final se caracterizó por la escasez de llegada pero las dos mejores, ya cerca del cierre, las tuvimos nosotros. Una, la que erró Cristaldo, que habia sido una contra muy bien manejada por Nico Colazo, de buen segundo tiempo al igual que Pachi Carrizo. Cristaldo corrió mucho y terminó acalambrado, la satisfacción del gol no se la saca nadie pero tiene que tener más contacto con la pelota, se lo tiene que ver más. La otra oportunidad fue del pibe Pochettino, que le dio desviado desde buena posición, al borde del área.
Al final terminaron con nueve, porque Maidana, calentito, lo agredió al Puma Gigliotti. El Puma estuvo muy esforzado, como todos pero no participó en ninguna acción cercana al gol.
Bueno, nos sacamos un peso de encima, a qué negarlo. No vamos a decir que con los suplentes les ganamos a los titulares de ellos porque Boca puso un equipo competente, no regaló nada. Es un resultado que sirve, tranquiliza, afirma la confianza. Ahora les toca el turno a los que esta vez se quedaron en Buenos Aires. Es vital ganarle a Vélez.



EL BOLETÍN: SARA 7, FUENZALIDA 6, CHIQUI 7, BURDISSO 5, COLAZO 6, PABLO PÉREZ 8, CUBAS 6, CRISTALDO 6, PAVÓN 6, GIGLIOTTI 4, CARRIZO 6 (FI), VADALÁ 4, POCHETTINO NC, BENTANCUR NC, ACOSTA NC.

miércoles, 21 de enero de 2015

LA NOCHE DEL PACHI

Pachi Carrizo jugó un partido bárbaro y es lo mejor que nos dejó este martes frío de Mar del Plata. El Pachi, en el poco tiempo que lleva con nosotros, no se ha consolidado como ese buen jugador que veíamos en Central. Se muestra, se mueve y la pide siempre pero en general, le ha faltado final. Esta vez, no. Encaraba y pasaba. Y lo hizo tanto por la izquierda, donde jugó casi todo el primer tiempo como por la derecha, donde pasó buena parte del segundo. Si se afirma en este nivel de rendimiento, nos va a venir muy bien, nos va a lavar la cara.
Del partido, puede resumirse que empezamos y terminamos mejor. En el medio, por mucho tiempo mandó Vélez. El fondo sigue dando terror. Y no nos conformemos con que jugaron suplentes porque son jugadores que vamos a necesitar. Por ejemplo y sin ir más lejos, muchos van a estar contra River.
Cuando llegó el primer gol, Boca era claro dominador del juego. Bien la yunta Pablo Pérez-Cubas en el medio, como base de operaciones y empezaba a hacerse ver Pachi. También constituían interesante aporte las apariciones del Chapa Fuenzalida vacío por derecha.
El gol, linda incursión de Pachi por la izquierda e incontenible y muy despierto, además de preciso, Pablo Pérez para cruzarse, ir a buscar, anticipar y definir.
No duró nada porque enseguida empató Vélez. ¡Qué tibiecitos que estamos! El pibe Komar, que no tiene ni físico ni vocación ni nada de lateral, le dio todas las facilidades a Pérez Acuña para que mandara el centro. Y Fuenzalida se quedó mirándolo a Caraglio desde abajo. Porque la función defensiva es el lado oscuro del Chapa, no tiene rigor ni convicción para marcar.
El empate parcial abrió las puertas de otro partido que manejó Vélez. Perdimos la bola, nos desacomodamos y perdónese la reiteración, el fondo no está para aguantar nada. A este experimento del Yagui Bravo como central ya va siendo hora de ponerle punto final, Vasco. No sabe ni dónde está parado.
Así terminó el primer tiempo y empezó el segundo, con algunos jugadores nuestros que no se sabía en qué lugar de la cancha estaban, casos Castellani y Cristaldo. No es que Vélez haya llegado mucho, porque si bien se mira, Trípodi tuvo muy poco trabajo. Pero Boca miraba el partido y cada centro prometía un desastre.
Así llegó el segundo, otro centro, esta vez con pelota quieta, por Jerez y de nuevo Caraglio por arriba. Burdisso, que hasta ahí había andado aceptablemente, marcó de adelante, miró la pelota y la pelota lo sobró, perdió por completo la referencia del hombre que tenía que marcar, Caraglio, que metió el cabezazo por detrás de él.
Estábamos realmente mal, para perder otra vez. Se reavivó un poquito la cosa cuando se fue el inexistente Castellani y entró el chiquito Vadalá, el pibe del que todos hablan en el club ya desde hace más de un año, antes de que le metiera los siete goles a Argentinos en sexta. Tiene que hacerse más fuerte, todavía no cumplió los 18, hay muchas que las termina mal porque se queda sin aire o pierde el equilibrio pero sí, tiene como para ilusionarse, no se esconde, encara.
El gol del empate llegó en un momento en que, la verdad, no se lo veía venir. Otro buen encuentro de Pablo Pérez con Fuenzalida por derecha, después de un rato largo. Otra aparición decisiva de Pachi, esta vez por derecha y el centro perfecto, muy bien ejecutado para la cabeza del Puma Gigliotti.
¡Estaba, el Puma! No se lo había encontrado en toda la noche. El primer gol podría haber sido de él pero lo anticipó Pablo Pérez. No entró para nada en las jugadas asociadas pero apareció una vez y facturó. Es condición natural de un goleador y él eso lo tiene. Su promedio de efectividad está bien arriba. No puede dejar de señalarse, como esta vez, lo poco que participa del juego pero si la mete, se convierte en actor fundamental.
Terminamos mejor nosotros. Cubitas había vuelto a hacerse patrón en el medio aún después de que se fue Pablo Pérez, que salió cansado pero también tuvo un buen partido. El tercero pudo haber sido con esa corrida de Vadalá, que incluso dejó atrás al arquero y de última se la sacaron al corner. Se escapó.
Si juntamos los partidos con Racing y con Vélez, con dos formaciones muy diferentes y con la atipicidad que había tenido el juego del sábado (nos quedamos con nueve en la mitad del primer tiempo), la primera conclusión, tal vez superficial es que no estamos atacando mal pero no estamos defendiendo, ni bien ni mal.
¿Quiénes van a ser los centrales contra River? ¿Quiénes van a ser los centrales contra Vélez el 28? ¿Quiénes van a ser los centrales en el arranque de la Copa, con el Cata afuera por tres partidos (la Conmebol nos ajustició mal con él y con Calleri, Angelici)? ¿Y los laterales? ¿Cómo habrán llegado los nuevos? ¿Se acomodarán pronto? Preguntas que van a tener respuesta en poco tiempo pero que por ahora son fuente de enormes tribulaciones.



EL BOLETÍN: TRÍPODI 5, FUENZALIDA 4, BRAVO 2, BURDISSO 4, KOMAR 4, PABLO PÉREZ 6, CUBAS 6, CASTELLANI 3, CRISTALDO 4, GIGLIOTTI 5, CARRIZO 8 (FI), VADALÁ 6, BENTANCUR 5, POCHETTINO NC.

domingo, 18 de enero de 2015

HAY UNA BANDA DESCONTROLADA

La hecatombe de anoche en Mar del Plata fue ciertamente grave y la conducción del club haría bien en no pasarla por alto. Que no vaya a intentarse minimizarla por tratarse de “un partido de verano”, “el primero del año” o por “estar de pretemporada”.
Fue un espectáculo profesional por el que se pagó entrada, llevado por televisión a buena parte de América y resultó ser un tremendo papelón en más de un sentido, que enciende todas las alarmas para lo que vendrá.
Táctica e individualmente, Boca no fue un equipo. Fue una oncena de jugadores, alguno de los cuales daba la sensación de no saber bien qué estaba haciendo ahí dentro y como expresión colectiva, se cayó como un castillo de naipes a la primera contrariedad. Pero no se cayó sólo en lo estrictamente futbolístico, sino que dejó claro no tener respuestas espirituales y antes bien, expuso signos de un desequilibrio que, si se mira al futuro inmediato, asusta.
Si empezamos por el fútbol propiamente dicho, la primera evidencia es que Boca presentó una zaga central indigna. En un sector neurálgico de la cancha, ofreció una inconsistencia que no puede aceptarse. Bravo y Chiqui Pérez fueron tres desastres: un desastre Bravo, un desastre el Chiqui y un desastre los dos juntos. En línea, separados, sin coordinar movimientos, como si cada cual jugara por su lado, sin saber qué trole había que tomar.
Podrá decirse que son suplentes, que jugaron por una emergencia. Errado. Son parte del plantel y si están es porque se supone que los necesitamos.
El Vasco dice que a Bravo lo ve como central. Bravo, desde que Bianchi lo puso, nunca justificó su presencia. No lo logró en su puesto natural, el de volante y a pesar de lo que diga el Vasco, no se advierte que tenga condiciones para ser el 2. El Chiqui tampoco se supo nunca por qué vino, está iniciando su tercera temporada con nosotros y cada vez se entiende menos por qué lo siguen poniendo.
Boca empezó ganando (enorme ventaja en el fútbol de hoy la cual no fue aprovechada), insinuó movimientos interesantes en ataque, Pavón y Calleri estaban plenamente enchufados, Meli muy activo, Gago iba calentando el motor. En la jugada del gol, hubo tres hombres nuestros en el área chica rival para forzar el error. Bien ahí. Pero en cuanto Racing se asomó al otro lado de la cancha, se hizo notorio que éramos un flan, que la función defensiva directamente no existía.
Nos dieron vuelta el resultado con pasmosa facilidad. Los centrales nuestros no parecían materiales, se evaporaban. En los dos goles, no estuviern en ningún lado. Y aquí apareció el otro síntoma grave: el desequilibrio. Centurión es un chico que juega muy bien y se lo sabe provocador, cancherito. Pero si nos volvemos locos y dejamos al equipo con nueve en la mitad del primer tiempo, quiere decir que no tenemos el aplomo suficiente ni para salir a jugar. Lo de Pichi Erbes, un muchacho que ya tiene su recorido en primera, fue una estupidez que habría que cobrarle. Y lo de Marín fue criminal, demostración de que estábamos enajenados.
Ojo, porque puede haber una cuestión de fondo que exceda en mucho a este partido. Si dos jugadores reaccionan con tal dosis de cirspación, hay margen para suponer que las relaciones internas no son tan idílicas como se las pinta. Y ahora no está Román para echarle la culpa.
Otra cosa: ¡Orion evitó que lo echaran a Saja! El arquero de Racing estaba sacado, corrió ochenta metros, si lo dejaban es muy posible que le hubiese pegado un bife a Marín y lo hubiesen echado. ¡Orion (no sin denodado esfuerzo) lo contuvo! El “líder”, el “referente”, el que le hicieron contrato por tres años, en lugar de preservar y proteger a sus compañeros preserva y protege a los contrarios.
La cereza del postre fue la decisión del Vasco de sacar al mejor jugador de Boca. La única buena noticia de la noche era Pavón, activo, decidido, vertical, preciso. El chico que vino de Talleres con escala en Colón estaba aprovechando cumplidamente la oportunidad que le dieron y el Vasco lo sacó para rearmar la línea de cuatro con Fuenzalida.
No es un tic exclusivo del Vasco esto de sacar al más fácil de sacar aunque sea el que mejor está jugando. Muy por el contrario, lo hacen casi todos los técnicos en algún momento. Se sienten más seguros sacando a un indefenso que no está en situación de poder cuestionarles nada. Es otro de los famosos y penosos “códigos” del fútbol. Si quería sacar a uno de los de adelante, el número puesto era el Negro Chávez, que no se había metido en el partido. El Vasco sacó a uno que la estaba rompiendo.
La caripela que puso Gago, en el primer plano de la tele, cuando lo sacaron a Pavón, el inequívoco gesto de “¿qué hacés, boludo?” también da para el análisis. Uno de los futbolistas más caracterizados que tenemos no pudo evitar dejar en claro que no entendía la decisión del entrenador. Esto no es un cargo a Gago, lo que hizo el Vasco no podía entenderlo nadie pero puede tenérselo como otra demostración de que algo no funciona del todo bien, el técnico no inspira la suficiente seguridad y confianza.
Quedaban tres cuartos de partido y ya habíamos perdido. Desde entonces sólo se trataba de que nos hicieran la menor cantidad de goles posible. Al terminar el primer tiempo, el Chiqui hizo todo lo que estuvo a su alcance para que nos metieran el tercero y nos lo metieron. Démosle las gracias a Racing por habernos compadecido en el segundo tiempo, por regular. En cuanto se propusieron una vez hacer el cuarto, lo hicieron. Brian Fernández arrastró por el esped a todos los defensores.
Atención, que la gran mayoría de los que jugaron anoche son los que se perfilan (o eran los que se perfilaban) para ser titulares en los partidos que más importan. El Cata va a estar el 28 con Vélez pero no en el comienzo de la Copa y de Rolín, por ahora, es muy poco lo que sabemos. A la hora de los porotos grandes, definitivamente, no podemos salir a jugar con Bravo y el Chiqui en el fondo. Lo de Marín y Erbes no puede perdonarse, así que vamos a ver cómo sigue la historia con ellos.
Esos primeros minutos de Pavón y Calleri más el acople de Meli fueron lo mas positivo. Chávez tuvo un mal partido pero tiene crédito. Con Pablo Pérez no se puede ser demasiado duro porque entró con el partido ya desnaturalizado pero se lo vio ausente, falto de competencia, inseguro.
Si vamos a jugar con tres volantes contra rivales que, en su mayoría, van a poner cuatro, vamos a tener que encontrar la fórmula para no quedar desarmados. Mucho más si se considera que no contamos con una última línea confiable que sea capaz de aguantar un partido por sí sola. Se nos viene la alta competencia encima y estamos en paños menores.


EL BOLETÍN: ORION 4, MARÍN 1, BRAVO 2, CHIQUI 2, COLAZO 3, MELI 5, ERBES 1, GAGO 4, PAVÓN 7, CALLERI 6, CHÁVEZ 3 (FI), FUENZALIDA 4, PABLO PÉREZ 3, CASTELLANI NC.

jueves, 15 de enero de 2015

¡QUÉ MAL SE TV!...

Claro, uno tiene tantas ganas de ver a Boca después de un mes de abstinencia que se descontrola. Y eso que, por ahora, somos prácticamente los mismos del año pasado. A todos estos jugadores ya los vimos más que lo suficiente. Pero aun haciendo un esfuerzo por ser lo más racional posible, los manejos de los medios se entienden cada vez menos. ¿Cómo puede ser que Boca juegue su primer partido del año y no se lo pueda ver por ningún lado?
En realidad, el partido estaba programado en un principio para el martes 13 y el Vasco no quiso saber nada, por esas taras de la sociedad toda y del fútbol en particular. Lo pasaron al miércoles 14. TyC Sports franeleó para que se corriera el horario a las 5 y así poder meterlo antes de que jugara el Sub 20 en Uruguay, que empezaba a las 7. No hubo caso. A las 5 el sol está todavía demasiado fuerte, así que quedó para las 6.
Como TyC podía televisar nada más que el primer tiempo, armó una suerte de televisación medio informal, mezcalndo en pantalla el partido con otras cosas. Por ejemplo, empezó en Independiente la conferencia de Albertengo y Moyano, partieron la pantalla y el partido quedó chiquito. ¿De veras le importan a alguien las pelotudeces que pueda decir Albertengo? En fin.
Cuando hizo el gol el Puma Gigliotti (a quien ya habíamos tenido oportunidad de verlo perderse algunos otros goles antes), justo TyC no tenía el partido en pantalla. Lo vimos en diferido. Se acabó el primer tiempo y, para los que no estábamos en Tandil, se acabó el partido.
Lo busqué por radio. En Belgrano estaban transmitiendo a River con Peñarol y a modo de conexión, aparecía el Turco Alaluf desde Tandil, cantando las novedades. Del gol del Pachi Carrizo nos enteramos al toque pero del tercero, el del pibe Vadalá, no, porque parece que al Turco se le había cortado el celular. Terminó el primer tiempo de Peñarol-River, metieron tanda, después el informativo, después otra tanda y como diez minutos después, reapareció el Turco, para informar que habíamos ganado 3-0 y que el tercero lo había hecho Vadalá.
Más tarde empecé a hacer zapping para ver si en algún noticiero embocaba los goles. En Fox pasaron la palabra de Marín, la de Pichi Erbes, la de Chávez pero ninguna escena del partido. No quiero creer que Fox haya tenido vedada la posibilidad de tomar escenas del partido. ¿Será que los editores de Fox suponen que interesan más las boludeces que puedan decir los jugadores que el juego mismo? ¿Y si resultara que los editores de Fox tienen razón? Es para matarse.
Al final pude ver los goles esta mañana (jueves) por ESPN. Estos muchachos de Ferro Carril Sud estaban muy paraditos y abiertos pero algo se puede extractar.
En el primero, muy bueno, profundo el pase de Castellani. Se durmieron ellos pero vale la decisión del Chapa Fuenzalida para ir y ganar. Eso lo hace bien, el Chapa, va bien por afuera. El Puma no tuvo oposición, meterla fue un trámite.
En el segundo, el Pichi Erbes se mandó un pase propio de Román, muy buena la diagonal de Pachi para definir con justeza.
En el tercero, Gago la aguantó bien, esperó y la descargó justa para Vadalá, que la cruzó sn dudar y con mucha precisión.
El Vasco puso en el primer tiempo la base que va a jugar con River y en el segundo, la base que va a jugar con Vélez. Por ahora, no nos engañemos, estamos peor que el año pasado. Perdimos gente en defensa y sigue faltándonos el volante de creación que conduzca, porque Gago es otra cosa y en 2014 no alcanzó.
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Nadie dice que sea fácil pero los movimientos de Simón y los dirigentes se ven demasiado lentos. Ya se ha señalado desde este mismo foro que no estamos mucho más que para cambiar figuritas y esperemos que en el revoleo del toma y daca nos vaya bien.
Parece que ya está lo de Rolín. ¿Alguien tiene idea precisa de cómo juega Rolín? Se supone que el Vasco sí pero de todos modos, era tercera alternativa. Primero, porque se fue imprevistamente Forlín. Segundo, porque lo de Tobio no pudo ser. Entonces apareció Rolín. Viene de la B de Italia y encima está recuperándose de un desgarro que no es el primero. Por las dudas, no descorchemos nada hasta que apruebe la revisión médica. ¿Remember Perotti junior?
Otro que, según dicen, está al caer es el chileno Mena. A éste sí, este gil que escribe lo tiene, es interesante, aguerrido. No es que vaya a marcar un “salto de calidad” ni mucho menos pero podría sernos útil.
¿Y el volante que juegue? ¿Para cuándo? Lodeiro estaba muy bien pensado pero era de prever, la guita no nos alcanza.
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Angelici lo hizo echar a Claudito Freire de Fox por ser amigo de Román. Así se cuecen las habas. Para los distraídos que le cargan las tintas a Román, que miren bien. Román no se fue de Boca porque quisiera, señores. Se fue porque lo echaron. Era el mejor jugador del equipo y Angelici, en lugar de decir “sí, vamos a renovarle” decía “vamos a evaluarlo”. A Ledesma lo echaron por ser amigo de él y ahora lo hicieron echar a Claudio.

Es de imaginar que Freire va a tener conchabo pronto. Tiene muchos años adentro del club (desde mucho antes de que a Angelici se lo viera por ahí) y conoce el “Mundo Boca” como pocos. Aunque habrá que ver.si estos mafiosos lo dejan laburar.