Pachi
Carrizo jugó un partido bárbaro y es lo mejor que nos dejó este
martes frío de Mar del Plata. El Pachi, en el poco tiempo que lleva
con nosotros, no se ha consolidado como ese buen jugador que veíamos
en Central. Se muestra, se mueve y la pide siempre pero en general,
le ha faltado final. Esta vez, no. Encaraba y pasaba. Y lo hizo tanto
por la izquierda, donde jugó casi todo el primer tiempo como por la
derecha, donde pasó buena parte del segundo. Si se afirma en este
nivel de rendimiento, nos va a venir muy bien, nos va a lavar la
cara.
Del
partido, puede resumirse que empezamos y terminamos mejor. En el
medio, por mucho tiempo mandó Vélez. El fondo sigue dando terror. Y
no nos conformemos con que jugaron suplentes porque son jugadores que
vamos a necesitar. Por ejemplo y sin ir más lejos, muchos van a
estar contra River.
Cuando
llegó el primer gol, Boca era claro dominador del juego. Bien la
yunta Pablo Pérez-Cubas en el medio, como base de operaciones y
empezaba a hacerse ver Pachi. También constituían interesante
aporte las apariciones del Chapa Fuenzalida vacío por derecha.
El
gol, linda incursión de Pachi por la izquierda e incontenible y muy
despierto, además de preciso, Pablo Pérez para cruzarse, ir a
buscar, anticipar y definir.
No
duró nada porque enseguida empató Vélez. ¡Qué tibiecitos que
estamos! El pibe Komar, que no tiene ni físico ni vocación ni nada
de lateral, le dio todas las facilidades a Pérez Acuña para que
mandara el centro. Y Fuenzalida se quedó mirándolo a Caraglio desde
abajo. Porque la función defensiva es el lado oscuro del Chapa, no
tiene rigor ni convicción para marcar.
El
empate parcial abrió las puertas de otro partido que manejó Vélez.
Perdimos la bola, nos desacomodamos y perdónese la reiteración, el
fondo no está para aguantar nada. A este experimento del Yagui Bravo
como central ya va siendo hora de ponerle punto final, Vasco. No sabe
ni dónde está parado.
Así
terminó el primer tiempo y empezó el segundo, con algunos jugadores
nuestros que no se sabía en qué lugar de la cancha estaban, casos
Castellani y Cristaldo. No es que Vélez haya llegado mucho, porque
si bien se mira, Trípodi tuvo muy poco trabajo. Pero Boca miraba el
partido y cada centro prometía un desastre.
Así
llegó el segundo, otro centro, esta vez con pelota quieta, por Jerez
y de nuevo Caraglio por arriba. Burdisso, que hasta ahí había
andado aceptablemente, marcó de adelante, miró la pelota y la
pelota lo sobró, perdió por completo la referencia del hombre que
tenía que marcar, Caraglio, que metió el cabezazo por detrás de
él.
Estábamos
realmente mal, para perder otra vez. Se reavivó un poquito la cosa
cuando se fue el inexistente Castellani y entró el chiquito Vadalá,
el pibe del que todos hablan en el club ya desde hace más de un año,
antes de que le metiera los siete goles a Argentinos en sexta. Tiene
que hacerse más fuerte, todavía no cumplió los 18, hay muchas que
las termina mal porque se queda sin aire o pierde el equilibrio pero
sí, tiene como para ilusionarse, no se esconde, encara.
El
gol del empate llegó en un momento en que, la verdad, no se lo veía
venir. Otro buen encuentro de Pablo Pérez con Fuenzalida por
derecha, después de un rato largo. Otra aparición decisiva de
Pachi, esta vez por derecha y el centro perfecto, muy bien ejecutado
para la cabeza del Puma Gigliotti.
¡Estaba,
el Puma! No se lo había encontrado en toda la noche. El primer gol
podría haber sido de él pero lo anticipó Pablo Pérez. No entró
para nada en las jugadas asociadas pero apareció una vez y facturó.
Es condición natural de un goleador y él eso lo tiene. Su promedio
de efectividad está bien arriba. No puede dejar de señalarse, como
esta vez, lo poco que participa del juego pero si la mete, se
convierte en actor fundamental.
Terminamos
mejor nosotros. Cubitas había vuelto a hacerse patrón en el medio
aún después de que se fue Pablo Pérez, que salió cansado pero también tuvo un buen partido. El tercero pudo haber sido con esa corrida de
Vadalá, que incluso dejó atrás al arquero y de última se la
sacaron al corner. Se escapó.
Si
juntamos los partidos con Racing y con Vélez, con dos formaciones
muy diferentes y con la atipicidad que había tenido el juego del
sábado (nos quedamos con nueve en la mitad del primer tiempo), la
primera conclusión, tal vez superficial es que no estamos atacando
mal pero no estamos defendiendo, ni bien ni mal.
¿Quiénes
van a ser los centrales contra River? ¿Quiénes van a ser los
centrales contra Vélez el 28? ¿Quiénes van a ser los centrales en
el arranque de la Copa, con el Cata afuera por tres partidos (la
Conmebol nos ajustició mal con él y con Calleri, Angelici)? ¿Y los laterales? ¿Cómo habrán
llegado los nuevos? ¿Se acomodarán pronto? Preguntas que van a
tener respuesta en poco tiempo pero que por ahora son fuente de
enormes tribulaciones.
EL
BOLETÍN: TRÍPODI 5, FUENZALIDA 4, BRAVO 2, BURDISSO 4, KOMAR 4,
PABLO PÉREZ 6, CUBAS 6, CASTELLANI 3, CRISTALDO 4, GIGLIOTTI 5,
CARRIZO 8 (FI), VADALÁ 6, BENTANCUR 5, POCHETTINO NC.
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