miércoles, 31 de julio de 2013

EL ESTILO ESTÁ DEFINIDO


   Lo bueno, lo mejor, es que se va afirmando una idea muy definida: tener la pelota, jugar a partir de la posesión, parar casi todo el equipo en campo rival. Los dos últimos rivales han sido menores pero igual, se transmite una convicción en cuanto al estilo.

   En Salta se monopolizó la bola. Eso sí, las llegadas claras tardaron en llegar y cuando llegaron, faltó justeza. De todas maneras, va pintando.

   Muy bien el Burro Martínez. Protagonista, ofreciéndose siempre, llegando al fondo por derecha y por izquierda. De todas maneras, sobre el Burro se vuelve a apuntar algo que ya dijimos: juega a partir de la recepción de la pelota, no pica al vacío para marcarle el pase al compañero que la lleva.

   Creció mucho, en relación con los dos partidos anteriores, Román y eso, claro está, es fundamental. Se juntó con mucha más frecuencia con la bola y naturalmente, a Boca se lo vio mejor, más fluido, más prolijo y picante. Se entendió mejor con el Gordo Sánchez Miño, también con el Burro y de esas sociedades esperamos mucho.

   Se ve firme la intención de romper por los dos costados. Con el Burro, con el Gordo, con Insúa, con Marín, con Pablito Ledesma. Así se hace: para lograr el desequilibrio por las bandas hay que imponer superioridad numérica, mover a los rivales.

   En la primera que tuvimos, después de una muy buena personal de Martínez, Pablito quedó con el arquero y le pegó mal, muy cruzado. Se rescata que Pablo haya llegado hasta ese lugar de la cancha. Necesitamos un 8 que llegue. Más tarde hubo dos del Gordo, una que le pegó de derecha al lado de un palo y otra que se la sacó el arquero. Ya en el final del primer tiempo, apareció otra vez el arquero para taparlo a Blandi, que llegó muy encimado. En dos de las mencionadas hubo participación de Román. Vale.

   No es normal ni aceptable que en un partido con tanto control de juego, el gol llegue tan tarde, casi a los veinte del segundo. Pero bueno, menos mal que llegó. Fue un gol de corner con movimientos bien mecanizados, bien automatizados: Román desde la izquierda al primer palo y la aparición de Blandi para anticipar de cabeza y ponerla.

   Nico, jugando casi siempre de espaldas al área, comenzó perdiendo mucho, rebotando mal. Después fue calentando el motor y es saludable para él haberla metido. De entrada, Bianchi le va a respetar la titularidad pero sabe que lo tiene a Gigliotti mordiéndole los garrones. No puede permitirse ni un desliz.

   De la función defensiva es poco lo que puede decirse porque ellos prácticamente no atacaron. De cualquier modo, el Cata dio confianza, se movió con soltura, bastoneó a sus compañeros. Y Orion cantó presente en la única en que tuvo que cantar presente, un cabezazo abajo con mucho veneno.

   ¿Por qué no goleamos, si tuvimos todo servido para hacerlo? That is the question. Hay que ganar efectividad pero las ideas están claras. Se viene el Inicial, se acaba el período de pruebas, llega la hora de la verdad. Empezamos con viento a favor, los triunfos en los amistosos entonan. Aguante, Boca.           

domingo, 28 de julio de 2013

GOL DE GIGLIOTTI ESTILO PALERMO


   Que un nueve nuevo meta un gol antes de jugar quince minutos con la camiseta de Boca es una muy buena noticia. Se movió muy bien, Gigliotti, para cabecear el también muy buen centro del pibe Zárate: se detuvo, ganó un espacio ante el defensor que iba con él y puso muy bien la cabeza. Puro estilo Palermo. Lindo, lindo.

   No hay mucho más para destacar ni tendría por qué haberlo de un partido de  características tan amistosas como el que se jugó en San Luis. Se ganó, que siempre cuenta (de no ser así, hoy había más de un picarón molestándonos). La realidad es que hubo un Boca hasta el gol (sólo 13 minutos), firme, decidido, dominante. Después (77 minutos) se hizo la plancha. Se le dejó por demasiado tiempo la bola al rival. Alguna tuvieron como para habernos empatado.

   De Gigliotti ya quedó dicho lo más importante: tuvo una pronto y la metió. Fundamental en un nueve, fundamental para él, para que agarre confianza. Así como el regreso de Gago es, en los papeles, un salto de calidad, el arribo de Gigliotti es una ilusión con mucho de incógnita. Había que traer un nueve, con Viatri y Silva dando signos de ciclo cumplido más Blandi sin afirmarse. Se apostó bien, un tipo que anduvo en los veinte goles durante una temporada en que su equipo, Colón, transcurrió sin pena ni gloria. Ahora veremos pero un golcito de arranque no está nada mal.

   Siguiendo con los nuevos, del Cata esperamos que nos dé, de una vez por todas, credibilidad en la última línea. Se lo vio en nivel aceptable (téngase en cuenta el tiempo sin competencia porque en Atlético de Madrid estaba casi colgado). Se paró preferentemente bastante cerca de la mitad de la cancha, según la idea de Bianchi: jugar en campo rival. Pero como el equipo resignó por mucho tiempo el control de pelota, tuvo que retroceder. El Cata, como lo conociéramos, en la gran etapa de Basile y en la Libertadores con Russo, tendría que aportarnos soluciones que necesitamos.

   Medio raro el experimento de Méndez por izquierda pero Jesús se las rebuscó bien. Trató de estar cerca de Román pero muchas veces como por costumbre se corrió para el medio y para la derecha. La verdad, hasta ahora, Méndez ha parecido ser un tipo que sólo juega bien en Rosario Central. En Boca lo seguimos esperando, vamos a ver. Hizo mucha fuerza para quedarse con nosotros y eso hay que valorarlo. Lo que pasa es que, ya sin Erviti ni Colazo ni Pol Fernández, cuando no esté Sánchez Miño allí, en la izquierda, va a haber que inventar algo. Méndez cumplió, diríamos.

   Se lo vio más metido al Burro Martínez, como más concentrado que otras veces pero igual, no se impone en el uno contra uno. Espera mucho la pelota en lugar de atacar el espacio. En ese sentido, Franquito Cangele, es los minutos que le dieron, insinuó más.

   Al igual que en La Plata, una sensación que pega muy fuerte es la de que Román tiene que tener más contacto con la bocha. Está teniendo una pretemporada redonda, sin ningún tropiezo. Lo primero que necesitaba. Físicamente se lo ve bien, con movilidad (dentro de la movilidad que cabe pedirle a Román). Lo que esperamos es que la agarre él, quela tenga él. La descarga para Zárate, previo al gol de Gigliotti, es una acción muy mecanizada en él: el lateral tiene que darle siempre una opción por allí, como lo hacía Clemente en los viejos buenos tiempos. Zárate lo entiende, pasa bien.

   Ese, el de lateral izquierdo, es uno de los puestos que está más abiertamente en disputa. Bianchi parece haberle dado una luz de ventaja a Insúa pero no hay nada decidido y Nahuelito está ahí. Para los dos serán definitorias las prácticas de fútbol que faltan de aquí hasta el debut oficial.

   El otro lugar en disputa es el de segundo central, el de acompañante del Cata. Bianchi los está viendo a Caruzzo y a Burdisso, que jugó en San Luis y probablemente no lo haga en Salta, el martes próximo. Vaya el voto de este gil para Guille. Tal vez sólo porque no estamos tan cansados de él, lleva un solo año con nosotros. Matías carga con tres y no terminó de despegar jamás. Burdisso es pesado, necesita compañeros que le achiquen espacios. Seguimos esperando a aquél Burdisso de su muy buen momento en Arsenal. Arsenal no es Boca y Guille ya tiene doce meses de experiencia al respecto.

   Por la derecha jugó Alan Aguirre, un pibe de buenas condiciones que tiene que tranquilizarse, madurar. Por ahí, la ventaja, hasta hoy, la lleva Marín pero es como si todos (quizás en primer término los periodistas) estuviesen desesperados porque Boca traiga un cuatro. El uruguayo Varela es carísimo, Matías Fernández poco menos, los antecedentes de Cristian Núñez (libre de Nacional) no justificaban ninguna inversión (otro Albín no, please). Ahora vuelve a hablarse del paraguayo de la Roma. Levantemos el pie. Si no viene el paragua, con Leíto y Alan no estamos mal.        

     Nos reencontramos con Maurito Vigliano, después de aquella insólita expulsión de Burdisso en el primer partido con Newell’s por la Copa y esta vez, Maurito se despachó con el regalo de un penal a los contrarios sobre el final del partido. Menos mal que lo erraron. ¿Anotás o no anotás, Crespi?  

lunes, 22 de julio de 2013

HASTA LA PRÓXIMA MUERTE


   El título precedente no es de la autoría de este gil que escribe. Lo inauguró el gran Osvaldo Ardizzone allá por 1985, cuando la Policía de la Provincia de Buenos Aires asesinó, en la cancha de Independiente, a la vista de 30 mil personas, a un pibe de 14 años. Un tal Adrián Scasserra de cuyo nombre ya nos cuesta acordarnos. Crimen no resuelto por la “Justicia” (¡je!). Desde entonces, claro está, nada ha mejorado en cuanto a la seguridad sino todo lo contrario. No particularmente en el fútbol sino en todos los ámbitos de la sociedad.

   Si nos ceñimos al  fútbol, comenzamos por enfocar mal el problema. Las soluciones, si es que alguna vez llegan, si es que alguna vez alguien las produce, tendrán que abarcar al conjunto. El fútbol es apenas un sector que está muy a la vista de todos, muy expuesto. Muertos por hechos de violencia hay todos los días –todos los días-. Es tan común que, en la generalidad de los casos, ni siquiera son tema de conversación. Si lo son excepcionalmente, como por ejemplo cuando mueren con ocasión de un partido de fútbol o en circunstancias relacionadas de alguna manera, directa o indirecta, con el fútbol.

   Conste que Angelici no es santo de mi devoción pero tuvo toda la razón –toda- al salirle al cruce a Berni. Este gil que escribe viene sosteniendo desde hace cuarenta años por lo menos que los hechos de violencia en el fútbol son, en primer término, un tema de estado. Que sólo el estado podría avanzar en la búsqueda de algún cambio positivo. A este gil que escribe le toca laburar en un ámbito, el periodismo, en que la gran mayoría le apunta primeramente a la dirigencia del fútbol. Muchos por boludos y muchos más por hijos de puta.

   Que todavía hoy se siga con la retahíla de que “a los barras los crearon los dirigentes del fútbol” es tan cierto como estúpido resulta repetirlo. Es evidente que desde tiempo ya casi inmemorial los barras escaparon al control de los clubes. Gámez, el de Vélez, blanqueó una vez, hace ya unos cuantos años: “sí, yo les doy entradas, yo les doy micros, yo les doy plata. Es lo mejor que puedo hacer para tenerlos en cauce”.

   Por supuesto. Cuando los dirigentes quieren confrontar abiertamente con ellos, pierden. Pregúntenle a Cantero, el de Independiente. Si nos remitimos a nuestro Boca, a la hija de Heller una vez casi le sacan un ojo de un piedrazo. Alegre y Heller, cuando arrancaron, querían combatirlos pero tuvieron que bajarse los lienzos con El Abuelo. Más acá en el tiempo, una vez que Macri quiso ponerles un límite, los “bravos” respondieron parándole un partido con Newell’s, en Rosario, desde fuera del estadio. Episodio que terminó con un descuento de puntos a Boca del que ya nadie parece acordarse, allá por 2002. Esto va para los boludos que suponen que la quita de puntos es la solución y para los hijos de puta que saben que no lo es pero igual rompen las pelotas con esa pavada.

   Berni, con toda su pompa de Secretario de Seguridad, sale a la palestra después de comerse el garrón, les tira la pelota a los dirigentes de fútbol y anuncia que va a haber que jugar sin visitantes. En cualquier momento van a disponer que se jueguen a puertas cerradas todos los partidos, quitándole al fútbol uno de sus elementos fundamentales y fundacionales (para eso que no se juegue). Siempre lo mismo y la violencia no para, crece. Desde el diario más leído del país le avisaron que iba a haber un problema y al parecer, Berni no se enteró hasta que fue demasiado tarde. ¿No es causal suficiente para que, si tuviera un poco de vergüenza, renunciara, ese inútil? Se tiraron, según testigos, alrededor de ciento cincuenta tiros y hasta anoche (domingo) su policía tenía un solo detenido, don Berni.  
   El tipo (Berni) la juega de taquito para otro lado, cambia de frente. Y Angelici le contestó bien: “El estado (Berni) los conoce (o debiera). Tiene sus fotos, sus nombres y hasta sus domicilios”. En este punto, seguramente, algún boludo y/o hijo de punta va a salir a retrucarle a este gil que escribe que Angelici los apaña, hasta los subvenciona. Este gil podría comenzar por responder que los políticos de todos los colores se sirven de ellos más y mejor que nadie pero ni siquiera es ése el punto. La pregunta es: ¿el estado (Berni) no cuenta con las herramientas suficientes como para meterlo preso a Angelici o quien correspondiere?  ¿Ah, no? Entonces, ¿en manos de quiénes estamos? ¿Para qué sirven estos tipos? ¿Para dejar fuera de la cancha a los comunes mientras a los otros nadie es capaz de tocarles el negocio? Así gobierna cualquiera, Berni.                    

lunes, 15 de julio de 2013

TODO IGUAL PERO CON CÁNGELE


   En fin, el equipo es básicamente el mismo. Además de ganar (que siempre vale) lo más prometedor fue lo de Cángele. ¿Cuánto hacía que no teníamos un delantero externo que encarara y pasara? Franco lo hizo en la del primer tiempo, previa al segundo gol y en la del segundo, que lo volví a ver esta mañana (lunes) y para mí, fue penal. No tuvo mucha participación pero eso sí que puede aceptarse por ser el primer partido y, por otra parte, fue decisivo.

   Jugó, Cangele, porque se le incendió la casa al Burro Martínez. Carrera rara, la de Franco porque cuando apareció parecía que estaba para grandes cosas. Se diluyó, pasó por Colón y por Independiente sin mayor trascendencia y se fue al exterior. Dicen que en Turquía es Gardel, que sólo un muy serio problema familiar lo obligó a volver al país y comerse seis meses sin competencia. Lo cierto es que, ya maduro, está de nuevo con nosotros. Vamos a ver qué pasa. No es uno de esos jugadores que uno trae con los ojos cerrados en la confianza de que va a marcar diferencia. En la mejor versión suya que recordamos, su aporte podría ser interesante.

   Otro “nuevo” por así decirlo, que tampoco es “nuevo” enteramente, fue Emanuel Insúa. La verdad es que, cuando llegó a la primera de Boca, no destacaba pero creció mucho en Godoy Cruz, más de lo que cabía esperar y por eso Bianchi dijo “tráiganmelo”. En La Plata anduvo bien, pasó algunas veces con convicción y eso fue lo que más quedó, aunque tuvo algunos problemas de marca y con la pelota.

   Ganamos porque aprovechamos dos chambonadas de ellos y no mucho más pero tuvimos poco tiempo la pelota, costó conservarla y mucho más asociarse, crear juego de ataque. Lo mejor de Román fue que se movió mucho, aguantó bien todo el partido pero pocas veces se hizo conductor, no tuvo el contacto con la bola que siempre queremos que tenga.

   Se reafirmó, por otra parte, que hay arquero. Orion dio un rebote muy largo en el gol de Auzqui, después del remate de Luna pero fuera de ésa, estuvo impecable y fueron varias las que le tocaron, señal de que nos llegaron más de lo que quisiéramos.

   Mientras esperamos por, al menos, un central nuevo, que nos dé tranquilidad, Guille Burdisso se anotó con un gol. Vamos a ver si le da confianza. Ellos marcaron mal en un corner, algo que no es de esperar en Estudiantes. Llegó el envío pasado de Cángele y a Sánchez Miño no lo marcó nadie. Después de que el Gordo la devolvió, rechazo forzado y defectuoso. Allí estaba Guille para moverse rápido y engancharla con un giro. Fue la primera llegada y ya estábamos 1-0, así da gusto.

   Y la segunda fue el 2-0. Muy buena, ya se apuntó, la que armó Cángele. Tras el remate y el desvío, el error de Rulli y la aparición del Gordo para facturar. Dice Rulli que alguien le gritó “solo” y por eso se confió. Parece que fue el propio Sánchez Miño, tan modosito, él. La manito no parece que haya sido intencional. Tantas que nos sacó Rulli la vez anterior que fuimos a La Plata, es bueno que nos haya hecho este regalito.

   En definitiva, Cangele y Sánchez Miño participaron de los dos goles. Dice Bianchi que al Gordo tiene que meterle en la cabeza que no juegue de doble cinco, que vaya por afuera. Ahí es donde lo vamos a necesitar, sobre todo para darle aire y salida a Román.

   No hay mucho más para destacar. Bianchi remarcó la importancia de que Pablito Ledesma haya hecho noventa minutos, después de un primer semestre cargado de lesiones. A Pablo seguimos esperándolo. Ribair, siempre bien ubicado pero no siempre prolijo para descargar. Leo Marín se complicó en el segundo tiempo. Caruzzo discreto, poquito de Nico Blandi, que tuvo una y no acertó. Otro “regresado” tras largo exilio, Méndez, entró un ratito y casi marca ese que hubiese sido golazo por arriba de Rulli. Veremos si alguna vez podemos encontrar al Méndez de Rosario Central.

   Empezamos ganando. Seguimos a la espera de algunos nuevos jugadores que nos laven la cara. Porque ojo, se fue Erviti, que al fin y al cabo fue uno de los mejores en la primera parte del año y se fue Somoza cuando por fin parecía que empezaba a acomodarse. No olvidemos que estos que jugaron son, básicamente, los mismos muchachos que nos depositaron en un decimonoveno puesto.