Que un nueve nuevo meta un gol antes de
jugar quince minutos con la camiseta de Boca es una muy buena noticia. Se movió
muy bien, Gigliotti, para cabecear el también muy buen centro del pibe Zárate:
se detuvo, ganó un espacio ante el defensor que iba con él y puso muy bien la
cabeza. Puro estilo Palermo. Lindo, lindo.
No hay mucho más para destacar ni tendría
por qué haberlo de un partido de características tan amistosas como el que se
jugó en San Luis. Se ganó, que siempre cuenta (de no ser así, hoy había más de
un picarón molestándonos). La realidad es que hubo un Boca hasta el gol (sólo
13 minutos), firme, decidido, dominante. Después (77 minutos) se hizo la
plancha. Se le dejó por demasiado tiempo la bola al rival. Alguna tuvieron como
para habernos empatado.
De Gigliotti ya quedó dicho lo más importante:
tuvo una pronto y la metió. Fundamental en un nueve, fundamental para él, para
que agarre confianza. Así como el regreso de Gago es, en los papeles, un salto
de calidad, el arribo de Gigliotti es una ilusión con mucho de incógnita. Había
que traer un nueve, con Viatri y Silva dando signos de ciclo cumplido más
Blandi sin afirmarse. Se apostó bien, un tipo que anduvo en los veinte goles
durante una temporada en que su equipo, Colón, transcurrió sin pena ni gloria.
Ahora veremos pero un golcito de arranque no está nada mal.
Siguiendo con los nuevos, del Cata esperamos
que nos dé, de una vez por todas, credibilidad en la última línea. Se lo vio en
nivel aceptable (téngase en cuenta el tiempo sin competencia porque en Atlético
de Madrid estaba casi colgado). Se paró preferentemente bastante cerca de la
mitad de la cancha, según la idea de Bianchi: jugar en campo rival. Pero como
el equipo resignó por mucho tiempo el control de pelota, tuvo que retroceder.
El Cata, como lo conociéramos, en la gran etapa de Basile y en la Libertadores
con Russo, tendría que aportarnos soluciones que necesitamos.
Medio raro el experimento de Méndez por izquierda
pero Jesús se las rebuscó bien. Trató de estar cerca de Román pero muchas veces
como por costumbre se corrió para el medio y para la derecha. La verdad, hasta
ahora, Méndez ha parecido ser un tipo que sólo juega bien en Rosario Central.
En Boca lo seguimos esperando, vamos a ver. Hizo mucha fuerza para quedarse con
nosotros y eso hay que valorarlo. Lo que pasa es que, ya sin Erviti ni Colazo
ni Pol Fernández, cuando no esté Sánchez Miño allí, en la izquierda, va a haber
que inventar algo. Méndez cumplió, diríamos.
Se lo vio más metido al Burro Martínez, como
más concentrado que otras veces pero igual, no se impone en el uno contra uno.
Espera mucho la pelota en lugar de atacar el espacio. En ese sentido, Franquito
Cangele, es los minutos que le dieron, insinuó más.
Al igual que en La Plata, una sensación que
pega muy fuerte es la de que Román tiene que tener más contacto con la bocha.
Está teniendo una pretemporada redonda, sin ningún tropiezo. Lo primero que
necesitaba. Físicamente se lo ve bien, con movilidad (dentro de la movilidad
que cabe pedirle a Román). Lo que esperamos es que la agarre él, quela tenga
él. La descarga para Zárate, previo al gol de Gigliotti, es una acción muy
mecanizada en él: el lateral tiene que darle siempre una opción por allí, como
lo hacía Clemente en los viejos buenos tiempos. Zárate lo entiende, pasa bien.
Ese, el de lateral izquierdo, es uno de los
puestos que está más abiertamente en disputa. Bianchi parece haberle dado una
luz de ventaja a Insúa pero no hay nada decidido y Nahuelito está ahí. Para los
dos serán definitorias las prácticas de fútbol que faltan de aquí hasta el
debut oficial.
El otro lugar en disputa es el de segundo
central, el de acompañante del Cata. Bianchi los está viendo a Caruzzo y a
Burdisso, que jugó en San Luis y probablemente no lo haga en Salta, el martes
próximo. Vaya el voto de este gil para Guille. Tal vez sólo porque no estamos
tan cansados de él, lleva un solo año con nosotros. Matías carga con tres y no
terminó de despegar jamás. Burdisso es pesado, necesita compañeros que le
achiquen espacios. Seguimos esperando a aquél Burdisso de su muy buen momento
en Arsenal. Arsenal no es Boca y Guille ya tiene doce meses de experiencia al
respecto.
Por la derecha jugó Alan Aguirre, un pibe de
buenas condiciones que tiene que tranquilizarse, madurar. Por ahí, la ventaja,
hasta hoy, la lleva Marín pero es como si todos (quizás en primer término los
periodistas) estuviesen desesperados porque Boca traiga un cuatro. El uruguayo Varela
es carísimo, Matías Fernández poco menos, los antecedentes de Cristian Núñez (libre
de Nacional) no justificaban ninguna inversión (otro Albín no, please). Ahora
vuelve a hablarse del paraguayo de la Roma. Levantemos el pie. Si no viene el
paragua, con Leíto y Alan no estamos mal.
Nos reencontramos con Maurito Vigliano,
después de aquella insólita expulsión de Burdisso en el primer partido con
Newell’s por la Copa y esta vez, Maurito se despachó con el regalo de un penal
a los contrarios sobre el final del partido. Menos mal que lo erraron. ¿Anotás
o no anotás, Crespi?
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