lunes, 15 de julio de 2013

TODO IGUAL PERO CON CÁNGELE


   En fin, el equipo es básicamente el mismo. Además de ganar (que siempre vale) lo más prometedor fue lo de Cángele. ¿Cuánto hacía que no teníamos un delantero externo que encarara y pasara? Franco lo hizo en la del primer tiempo, previa al segundo gol y en la del segundo, que lo volví a ver esta mañana (lunes) y para mí, fue penal. No tuvo mucha participación pero eso sí que puede aceptarse por ser el primer partido y, por otra parte, fue decisivo.

   Jugó, Cangele, porque se le incendió la casa al Burro Martínez. Carrera rara, la de Franco porque cuando apareció parecía que estaba para grandes cosas. Se diluyó, pasó por Colón y por Independiente sin mayor trascendencia y se fue al exterior. Dicen que en Turquía es Gardel, que sólo un muy serio problema familiar lo obligó a volver al país y comerse seis meses sin competencia. Lo cierto es que, ya maduro, está de nuevo con nosotros. Vamos a ver qué pasa. No es uno de esos jugadores que uno trae con los ojos cerrados en la confianza de que va a marcar diferencia. En la mejor versión suya que recordamos, su aporte podría ser interesante.

   Otro “nuevo” por así decirlo, que tampoco es “nuevo” enteramente, fue Emanuel Insúa. La verdad es que, cuando llegó a la primera de Boca, no destacaba pero creció mucho en Godoy Cruz, más de lo que cabía esperar y por eso Bianchi dijo “tráiganmelo”. En La Plata anduvo bien, pasó algunas veces con convicción y eso fue lo que más quedó, aunque tuvo algunos problemas de marca y con la pelota.

   Ganamos porque aprovechamos dos chambonadas de ellos y no mucho más pero tuvimos poco tiempo la pelota, costó conservarla y mucho más asociarse, crear juego de ataque. Lo mejor de Román fue que se movió mucho, aguantó bien todo el partido pero pocas veces se hizo conductor, no tuvo el contacto con la bola que siempre queremos que tenga.

   Se reafirmó, por otra parte, que hay arquero. Orion dio un rebote muy largo en el gol de Auzqui, después del remate de Luna pero fuera de ésa, estuvo impecable y fueron varias las que le tocaron, señal de que nos llegaron más de lo que quisiéramos.

   Mientras esperamos por, al menos, un central nuevo, que nos dé tranquilidad, Guille Burdisso se anotó con un gol. Vamos a ver si le da confianza. Ellos marcaron mal en un corner, algo que no es de esperar en Estudiantes. Llegó el envío pasado de Cángele y a Sánchez Miño no lo marcó nadie. Después de que el Gordo la devolvió, rechazo forzado y defectuoso. Allí estaba Guille para moverse rápido y engancharla con un giro. Fue la primera llegada y ya estábamos 1-0, así da gusto.

   Y la segunda fue el 2-0. Muy buena, ya se apuntó, la que armó Cángele. Tras el remate y el desvío, el error de Rulli y la aparición del Gordo para facturar. Dice Rulli que alguien le gritó “solo” y por eso se confió. Parece que fue el propio Sánchez Miño, tan modosito, él. La manito no parece que haya sido intencional. Tantas que nos sacó Rulli la vez anterior que fuimos a La Plata, es bueno que nos haya hecho este regalito.

   En definitiva, Cangele y Sánchez Miño participaron de los dos goles. Dice Bianchi que al Gordo tiene que meterle en la cabeza que no juegue de doble cinco, que vaya por afuera. Ahí es donde lo vamos a necesitar, sobre todo para darle aire y salida a Román.

   No hay mucho más para destacar. Bianchi remarcó la importancia de que Pablito Ledesma haya hecho noventa minutos, después de un primer semestre cargado de lesiones. A Pablo seguimos esperándolo. Ribair, siempre bien ubicado pero no siempre prolijo para descargar. Leo Marín se complicó en el segundo tiempo. Caruzzo discreto, poquito de Nico Blandi, que tuvo una y no acertó. Otro “regresado” tras largo exilio, Méndez, entró un ratito y casi marca ese que hubiese sido golazo por arriba de Rulli. Veremos si alguna vez podemos encontrar al Méndez de Rosario Central.

   Empezamos ganando. Seguimos a la espera de algunos nuevos jugadores que nos laven la cara. Porque ojo, se fue Erviti, que al fin y al cabo fue uno de los mejores en la primera parte del año y se fue Somoza cuando por fin parecía que empezaba a acomodarse. No olvidemos que estos que jugaron son, básicamente, los mismos muchachos que nos depositaron en un decimonoveno puesto.                      

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