Lo bueno, lo mejor, es que se va afirmando
una idea muy definida: tener la pelota, jugar a partir de la posesión, parar
casi todo el equipo en campo rival. Los dos últimos rivales han sido menores
pero igual, se transmite una convicción en cuanto al estilo.
En Salta se monopolizó la bola. Eso sí, las
llegadas claras tardaron en llegar y cuando llegaron, faltó justeza. De todas
maneras, va pintando.
Muy bien el Burro Martínez. Protagonista,
ofreciéndose siempre, llegando al fondo por derecha y por izquierda. De todas
maneras, sobre el Burro se vuelve a apuntar algo que ya dijimos: juega a partir
de la recepción de la pelota, no pica al vacío para marcarle el pase al
compañero que la lleva.
Creció mucho, en relación con los dos partidos
anteriores, Román y eso, claro está, es fundamental. Se juntó con mucha más
frecuencia con la bola y naturalmente, a Boca se lo vio mejor, más fluido, más
prolijo y picante. Se entendió mejor con el Gordo Sánchez Miño, también con el
Burro y de esas sociedades esperamos mucho.
Se ve firme la intención de romper por los
dos costados. Con el Burro, con el Gordo, con Insúa, con Marín, con Pablito
Ledesma. Así se hace: para lograr el desequilibrio por las bandas hay que
imponer superioridad numérica, mover a los rivales.
En la primera que tuvimos, después de una
muy buena personal de Martínez, Pablito quedó con el arquero y le pegó mal, muy
cruzado. Se rescata que Pablo haya llegado hasta ese lugar de la cancha.
Necesitamos un 8 que llegue. Más tarde hubo dos del Gordo, una que le pegó de
derecha al lado de un palo y otra que se la sacó el arquero. Ya en el final del
primer tiempo, apareció otra vez el arquero para taparlo a Blandi, que llegó
muy encimado. En dos de las mencionadas hubo participación de Román. Vale.
No es normal ni aceptable que en un partido
con tanto control de juego, el gol llegue tan tarde, casi a los veinte del
segundo. Pero bueno, menos mal que llegó. Fue un gol de corner con movimientos
bien mecanizados, bien automatizados: Román desde la izquierda al primer palo y
la aparición de Blandi para anticipar de cabeza y ponerla.
Nico, jugando casi siempre de espaldas al
área, comenzó perdiendo mucho, rebotando mal. Después fue calentando el motor y
es saludable para él haberla metido. De entrada, Bianchi le va a respetar la
titularidad pero sabe que lo tiene a Gigliotti mordiéndole los garrones. No
puede permitirse ni un desliz.
De la función defensiva es poco lo que puede
decirse porque ellos prácticamente no atacaron. De cualquier modo, el Cata dio
confianza, se movió con soltura, bastoneó a sus compañeros. Y Orion cantó
presente en la única en que tuvo que cantar presente, un cabezazo abajo con
mucho veneno.
¿Por qué no goleamos, si tuvimos todo
servido para hacerlo? That is the question. Hay que ganar efectividad pero las
ideas están claras. Se viene el Inicial, se acaba el período de pruebas, llega
la hora de la verdad. Empezamos con viento a favor, los triunfos en los
amistosos entonan. Aguante, Boca.
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