Llegó el día, Román y Fernando juntos en la cancha y se ganó.
Se ganó bien. No puede ser de otra manera, con Román y Gago podrá eventualmente
jugarse mal pero ellos van a marcar las intenciones del equipo, le van a dar
identidad: pelota por abajo, asociaciones, circulación prolija, nada de
pelotazos a dividirla. No sólo por lo que ellos juegan sino porque los demás no
podrían pretender jugar a otra cosa, van a tener que seguirlos. El asunto es el
“realismo” (Bianchi dixit). No puede ser que tardemos 86 minutos en cerrar un
partido que, digámoslo claramente, se presentó fácil. No puede ser que sigamos
dejando pasar tantas y tan buenas oportunidades. Quilmes salió a no
jugar, a cerrar espacios cerca de su área. Es bueno que Boca haya sido paciente
pero llevó tiempo encontrar el camino. Se repitió mucho la salida con Méndez,
que improvisado como lateral derecho cumplió, aunque equivocó unas cuantas entregas.
Si bien se mira, en los primeros 25 minutos de partido no hubo remates, si se
jugaba sin arqueros era igual. El primer tiro llegó a los 27 y fue esa media
vuelta de Gigliotti que sacó Peratta.
El segundo fue
gol. Bien armada desde el medio y el estiletazo mortal de Román para ubicar la
diagonal bien metida por Gigliotti. Perfecta definición del Puma, estaba más
para pegarle de zurda pero sacó un derechazo muy justo, bien cruzado, apretándola
contra el palo. Es un buen dato que el
Puma haya estado en la puntada final de las tres llegadas profundas que produjo
Boca en el primer tiempo, la tercera fue ese corner de Román que peinó por
arriba del travesaño.
Ojo, en el segundo
tiempo Quilmes metió otro delantero, cambió el chip y nos movió bastante el
piso. Tercera vez consecutiva que terminamos con el arco en cero y es
importantísimo pero no nos engañemos, esta vez no defendimos del todo bien. Es
una cagada grande la lesión del negro Ribair. Él nos había dado consistencia.
Es increíble, en tres partidos se nos caen cuatro defensores, contando a Pichi
Erbes como defensor y sin contar que en Reserva, con Racing, también se nos
volvió a caer Leíto Marín. El Cata viene acelerando los tiempos, se muere por
estar con River y son dignas de destacar las ganas pero que no vayan a
apurarlo. Si llega, irá con el Chiqui Pérez y si no, con Caruzzo. Muchos
cambios obligados y permanentes. Nos meo un dinosaurio. El peor momento fueron esos quince minutos iniciales del segundo tiempo. Dimos muchas chances pero después volvimos a levantar, a controlar el juego. De todos modos, el segundo gol pudo haber llegado temprano, con esa en que el Puma gambeteó al arquero (gran asistencia de Ledesma) y la salvó Sebastián Martínez. Gago apareció con más continuidad y verticalidad en el segundo tiempo. Román, previsiblemente, dio signos de cansancio. Bianchi lo liberó para que pudiera jugar más estacionado en el tramo final, cuando entró el pibe Escalante por el Burro pero Román siguió marcando presencia y diferencia, siempre. Y acá es el momento de detenerse en un hombre clave: Pablito Ledesma. Partidazo de Pablo. Él fue vital para que Román y Gago pudieran dedicarse a lo suyo sin que Boca se viera descompensado, sin que se resintiera la contención. Fue como en la Libertadores 2007, cuando el volante central era Banega (que guarda similitudes con Gago), Román estaba en su mejor momento y el jugador que le daba equilibrio al equipo era Ledesma.
¿Qué tendrá que pasar para que el Burro Martínez haga un gol? Esa que terminó en el palo es para morirse. Y fue el preludio de un segmento de juego en que Boca pudo haber goleado y no goleó. Remate de Sánchez Miño desde fuera al lado de un palo, aparición de Escalante por derecha y no se pudo afirmar para rematar o bien dársela a Gigliotti que llegaba de frente, llegada de Gago por el mismo lugar y el tiro muy mordido y cruzado, Sánchez Miño solo con el arquero y afuera. No engranó del todo, fue intermitente el Gordo y para colmo, definió mal en esa muy clara que tuvo. Para destacar, el notable pase de Gago en la del Burro que pegó en el palo y el notable pase de Román en la que Sánchez Miño tiró afuera.
A todo esto, Quilmes nos llegó con un remate alto de Garnier, que nos surgió muy libre en el área y dos cabezazos de Boghossian, desviados. Los dejamos vivir y si nos llegaban a empatar, era para suicidarse.
Menos mal que, aunque haya sido a cuatro minutos del final, llegó el segundo. Gran recuperación de Gago, que en el segundo tiempo también supo meter pierna en el medio. Precisa continuación de Ledesma, con la apertura para Sánchez Miño. El Gordo fue bien por afuera y miró, como tiene que ser, antes de meter el centro justo que el Puma, en el lugar donde tiene que estar un 9, mandó a guardar de cabeza. ¡Qué buena noticia, los dos goles de Gigliotti en un partido! A ver si con él encendido encontramos el “realismo”.
¿Ahora quién viene? Ah, sí. Los que venían llorando y llorando y ayer encontraron el tiro del final, favorcito arbitral mediante. Llegamos bien, lo dijo Bianchi. Lástima lo de Ribair, ojalá llegue el Cata. Lo más positivo es que, si están el 5 y el 10, vamos a ir sabiendo bien a qué queremos jugar. Es bueno empezar con eso.