…¡Gagóóó…
Gagóóó!... Es el Rey Fernando. Es como si a los otros les diera vergüenza jugar
mal al lado de él y entonces se enchufan todos. Gran partido de Boca, gran
partido de todos pero en derredor de Fernando. No importó que la cancha
estuviese llena de agua, la pelota corrió limpita, de un pie al otro, casi
siempre por abajo pero… Los dos goles fueron de cabeza. Hubo variantes, hubo
ideas, hubo imaginación, hubo sociedades.
Pablito Ledesma,
como con Vélez, fue el socio ideal de Gago, lo complementó muy bien y fue
fundamental para que Boca tuviese el control de juego prácticamente en todo momento.
Muy bien Sánchez Miño, otro que se entendió a la perfección con el rey
Fernando, fue decidido y punzante con la pelota, llegó al área rival para
hacerse sentir ahí, donde duele. Bien el Burrito Martínez, otro con
determinación, agresividad, verticalidad.
El sector
predilecto de Boca fue la izquierda, la derecha de ellos. Allí convergían
Sánchez Miño, el Burro, Insúa, después Zárate y Racing no le encontró la vuelta
nunca. El primer gol es una radiografía del partido: recuperó Gago (Villar le
metió una patada de amarilla que no apareció), descarga rápida para Sánchez
Miño, el Gordo que arranca incontenible, la apertura para Martínez, el Burro
hasta el fondo de la cancha, cabeza levantada para ponerla en el lugar adecuado
y el Gordo que no se quedó mirando sino que la siguió, fue hasta adentro, allí
donde lo ubicó el Burro para que metiera el frentazo bien dirigido, abajo y
buscando un palo. Con Saja a contrapierna. Impecable todo, así se juega.
El equipo no decayó
en ningún momento. Mandó en los noventa. Pudo (debió) haber goleado. El partido
tendría que haber estado definido al terminar el primer tiempo. Esa que terminó
con el tiro del Pichi Erbes (en plena área de Racing) cruzado al lado del palo,
medio mordido, fue una maniobra combinada colosal, con participación de cuatro,
cinco o seis jugadores. Y la que el rey Fernando, en el segundo tiempo, después
de la pared con Sánchez Miño, le picó a Saja pero sin la suficiente fuerza,
porque llegó mal apoyado, hubiese sido para cerrar la cancha. Cuando se da una
tarde así, no hay que perdonar. Eso sí, perdonamos mucho.
Repasando lo que
fue el juego, es difícil de explicarse que el segundo gol haya llegado recién
en la mitad del segundo tiempo. Menos mal que llegó, a la salida de ese corner.
La encontró Méndez por la izquierda, hizo ese chiclecito que le encanta para
levantarla, la peinada de Ribair y el frentazo de Gigliotti. Gigliotti era el
que menos participaba de los circuitos colectivos pero hizo lo suyo, un gol, le
dieron por primera vez la titularidad y respondió con una pepa, aportó. En
cuanto a Méndez, se ve que Bianchi confía en él, lo puso desde el principio y estuvo
a tono, es de lo mejor que le hayamos visto en Boca. Uno imagina que cuando
esté Román, sale él y Ledesma pasa a la derecha (aunque a Carlos le gusta más
por el medio). Pero es bueno saber que esta vez, por lo menos, Jesús nos dio
soluciones.
Volvió Ribair al
fondo, como tenía que ser. No hay vuelta, es la mejor opción que tenemos para
la coyuntura. Lástima que se haya desgarrado el Cata. No vamos a poder afirmar
a la yunta central. Ahora Bianchi va a tener que elegir entre Burdisso, que
salió del equipo porque venía jugando realmente mal y Caruzzo, que en los tres
años que lleva con nosotros nunca pudo terminar de llenarnos. Ya se señaló más
arriba que, cuando se produjo el dolor lumbar de Insúa, Zárate entró bien.
Ampliemos: para este gil que escribe, Nahuelito es más completo y seguro que el
Pochito, más parejo, más prolijo. Pocho tiene mejor pegada y juego aéreo (esta
última debe ser la razón por la cual Bianchi le dio la prioridad).
Es muy bueno haber
terminado, por fin, con el arco en cero. Y eso que a Agustín le anotamos una
salida muy fuera de foco en el primer tiempo que pudo haber terminado en gol de
Migliónico. Hubiese sido un gol totalmente fuera de contexto. Sí debe
insistirse en que tendríamos que haber hecho cuatro, cinco, seis… Y no los
hicimos. Un solo gol arriba hasta los 22 del segundo tiempo, expuestos a que,
por uno de esos abortos del fútbol, nos empataran. Está visto que podemos
jugar, jugar muy bien, hay que ser más efectivo.
La deuda es la
regularidad. Si el domingo que viene jugamos como contra Olimpo, estaremos otra
vez a fojas cero. Cuesta imaginarse otra debacle como la de Bahía Blanca con
Gago en la cancha pero hace falta que nos consolidemos, que ganemos dos
partidos seguidos, que le demos prolongación al cero en arco propio. No nos
olvidemos de que Racing es, por el momento, el peor equipo del campeonato. Ahora
hay que ir a otra canchita chica, como la de Olimpo. A Argentinos, el Lanús del
Guille lo devolvió a la tierra, Caruso nos va a poner dos ómnibus de larga
distancia en el área chica. Para abrirlos hay que jugar. Así, como con Racing.
¡Que sea, por favor!
Qué emoción ver a Gago en la cancha. Siempre quise mucho al Seba Battaglia, pero este es el mejor 5 que yo haya visto en una cancha argentina (tengo 36).
ResponderEliminarDetalle: no ganábamos por más de un gol desde el 3-1 a Racing del año pasado (gracias por existir Academia).
Discrepo en eso de que La Academia existe.
EliminarDiscrepo en eso de que La Academia existe.
EliminarBueno, existe a su horrible manera.
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