lunes, 24 de junio de 2013

VACACIONES PARA MEDITAR

¿Descorchamos un Perignon bien frapé porque no fuimos últimos? ¿O revisamos seriamente qué es lo que nos está pasando? Porque esto no termina aquí. La vida sigue. La mayoría de los muchachos que deberán presentarse el 2 de julio en Casa Amarilla son los mismos que nos han depositado en este agobiante decimonoveno lugar, con toda la tabla encima.


Mendoza fue un capítulo más de la misma novela. Deseando todo el tiempo que se terminara de una vez porque la tenían siempre ellos. ¿Es psicológico? ¿Es físico? ¿Es actitud? ¿Es futbolístico? ¿Es táctico? ¿Por qué los contrarios corren más que nosotros? ¿Por qué llegan antes en cualquier lugar de la cancha? ¿Por qué la perdemos enseguida? ¿Bianchi, su cuerpo técnico y sus jugadores se harán las mismas preguntas que se hace este gil que escribe? Y si se las hacen, ¿serán capaces de encontrar las respuestas que hasta ahora no encontraron?

Orion (menos mal que estabas, Agustín) tuvo más de diez intervenciones de máximo o mediano compromiso. ¿Y el arquero de ellos? El cabezazo que le sacó a Román antes del gol del Narigón Viatri, otra a los pies de Román contra la raya, podrían agregarse un par de tiritos de Viatri desde afuera. Claro que esos no son los principios de los problemas sino las consecuencias. ¿Cómo vamos a llegar más nosotros si el control del juego lo tienen siempre ellos?

Pocos deben haber sido los partidos en que Román, en la hora que estuvo en cancha, haya tenido tan poca participación. Una primera lectura superficial nos dice que el tema es la recuperación. Ahora bien, de entre lo más rescatable puede señalarse el esfuerzo de Ribair, que metió y metió todo el partido y las buenas intenciones de Pablito Ledesma en el ida y vuelta y en su trato personal con la bola. Eso nos lleva a la conclusión de que la cosa no es individual, es colectiva. Fallan jugadores pero primero, falla el conjunto, el equipo. Cada jugador queda expuesto.

Nos lastimaron mucho por los dos costados y no es la primera vez, aunque cambien los nombres. Castillón empezó siendo una tortura para el pibe Zárate, que después se acomodó un poco mejor pero debe tenerse en cuenta que por la izquierda jugó Pichi Erbes, en un lugar que no es el suyo y que detrás de Zárate estaba Chiqui Pérez. ¡Hace cada cosa, el Chiqui! Esa en que le pegó para arriba y la pelota cayó como la manzana de Newton en el punto del penal fue escalofriante.

Del otro lado, de Leíto Marín, excepto su buen aporte en el gol, hay que decir que la pasó muy mal con el que fuera por allí, principalmente Fernández. Se comió caños, siguió de largo, salió mal con la bocha al pie. Aceptable lo de Magallán, correcto y eso tiene más valor si se toma en cuenta que estuvo mal rodeado.

La única que hicimos bien, la única que trabajamos adecuadamente, fue gol. Jugada simple, muy simple. Por eso llama más la atención que no podamos hacerla más seguido. Ledesma que aguanta la pelota, atrae rivales, fabrica espacio y espera que el lateral le pase para ponérsela. Marín que va con la decisión de llegar al fondo y sacar un centro a favor de los que atacan, no de frente o de costado para que la rechacen o la agarre el arquero, como tantas otras veces. Buen centro y Román que anticipó y cabeceó como si fuera Palermo, pocas veces lo hemos visto meter un frentazo de tal magnitud. El arquero sacó como pudo y el Narigón estaba donde tiene que estar un 9, presto a sacarle el jugo a lo que se le presente en el área.

A propósito de Martín, lindo momento el de los abrazos de él y del Pato con Bianchi, con Viatri, con Ledesma y también con Román, que siempre ha sido un caballero más allá de dimes y diretes. ¡Nos dieron tantas cosas, todos ellos!

Más o menos, Viatri, en su reaparición, quizá su despedida. Sabe, sabe que sabe, se tira bien atrás pero es parsimonioso, displicente, frío. En cuanto a Nico Blandi, es verdad que le llega poco y mal pero pareciera como si a él no lo rebelara la idea de estar mirando el partido desde adentro.

A Román le empezó a doler la rodilla de entrada. Se diría que fue riesgoso haberlo dejado por tanto tiempo. Todos estamos esperando que tenga una buena pretemporada, que lo pongan bien físicamente, que tenga un poco más de aire, de resto para que nos pueda dar lo que sólo él puede darnos.

No podemos quejarnos por el empate, en realidad tendríamos que haber perdido pero no es menos cierto que nos empatan con un penal que no fue. Pocas veces podrá quedar tan claro que una mano no es intencional, el Chiqui Pérez tenía desde mucho antes de que lo golpeara la pelota, antes de ese rebote corto en Orion, los dos bracitos recogidos en ese universal gesto que se lee igual aquí que en China y que significa “miren que yo no quiero tocarla, eh”. Pero Loustau nos cobró penal en contra, Crespi. ¡Crespi!

A Leíto Paredes le dieron media horita, se estacionó en la izquierda, hizo alguna demostración se su manejo y panorama pero no se enciende. Lo amonestan por un foul propio del que no está para marcar, llega tarde en un lugar de la cancha y en una situación incómodos para él, contra la raya y en función de recuperación. Después, pierde una pelota porque no va con la suficiente decisión, se da cuenta y pretende remediarlo con una infracción sin sentido. Segunda amarilla y afuera. ¡Lo que te vas a perder, pibe, si no terminás de entender de qué se trata esto!

Chau, apaguemos la luz, todos necesitamos unas vacaciones después de la peor campaña de la historia. Pero ojo, dentro de nueve días, aunque seamos los mismos, vamos a tener que ser distintos. Que vengan los que tengan que venir, que se vayan los que se tengan que ir pero no nos olvidemos de todo esto que hicimos y que no hicimos en este semestre angustiante que por suerte se acaba. Sólo así podremos empezar a remontar la cuesta.







sábado, 22 de junio de 2013

EL ÚLTIMO GRANDE

   “Al país lo hicieron los conservadores”, “el dulce de leche y el colectivo los inventaron los argentinos”, “los grandes no descienden nunca”. Asertos que repetían los mayores cuando este gil que escribe, allá por la segunda mitad de los cincuenta, despertaba al fútbol y a la vida misma.
   Con el tiempo uno llegó a su propias conclusiones en cuanto a que ya había un país antes de los conservadores (en verdad antes también que los españoles), que buses hay en todos lados, que al dulce de leche en México lo llaman “cajeta” y no hay ninguna certificación de que hayan existido antes acá que allá.
   En cuanto a la indiscutida afirmación de que los grandes no descienden, por aquel entonces había, en el fútbol argentino, siete que no habían mordido el polvo. Con el transcurrir de los años, place comprobar que hemos visto desfilar los cadáveres de los otros seis.
   …..
   En el 60 se fue Newell’s, por promedio. Porque hay muchos desprevenidos que se han creído que los promedios los inventó Grondona justamente para que no descendieran los grandes pero no. Ya por aquel entonces había promedios, impuestos por los chicos, que eran mayoría en el Consejo Directivo de la AFA, como modo de dificultar el arreglo de partidos. El que quiera regalar puntos, debe pensarlo dos veces porque los que no necesita hoy podría llegar a necesitarlos el año que viene o el otro.
   Newell’s recién volvió en el 64 y por la ventana. En el 61, en la B, le descontaron puntos por incentivar a Excursionistas en un partido contra Quilmes, recurrió a la “justicia ordinaria” (vaya si es “ordinaria” la justicia en la Argentina), le dieron la razón dos años más tarde y la AFA, para no hacerla más larga, lo restituyó en Primera por decretazo.
   …..
   En el 81, los cuervos. Esta sí que fue una sorprendente y deslumbrante alegría. Venían por la pendiente, sí, en el curso de los diez años anteriores habían vendido montones de buenos jugadores pero curiosamente el club no tenía un mango. Por entonces, desde el 79, ya no tenía ni cancha. Perdieron un partido clave con Argentinos, Alles le atajó un penal a Delgado y después los ensartó un bostero de ley, el Loco Salinas.
   Salieron campeones de la B al año siguiente y volvieron. Sacaron de sus canchas a varios rivales. Cuando les tocó ir a una cancha difícil, en general, perdieron pero bueno. El año en la B se lo comieron. ¡Lo locos que estaban! Empezaba el partido, el 4 de San Lorenzo la tiraba fuera del estadio, el referí marcaba lateral para los otros y se lo querían comer.
   …..
   Dos años más tarde, Racing. Esta no fue sorpresa. Algún día tenía que ser. Se venían cayendo a pedazos, los albicelestes. Los mandó al descenso su homónimo cordobés en Avellaneda y para colmo de las desgracias, pocos días después les tocó ir a cerrar el campeonato a la cancha de Independiente, que salió campeón. Siempre para el cachetazo, Racing.
   A estos les fue menos sencillo que a San Lorenzo. Se comieron dos años. En el primero, Español, el infalible Español de López-Cavallero, ganó el campeonato con la fusta bajo el brazo. Después, en la final del Reducido, los acostó Gimnasia, que en el primer partido les metió cuatro en Avellaneda. En el segundo año tampoco fueron campeones, el título se lo llevó Central. Después sí, en el Reducido, pudieron ganarle la final a Atlanta. A este gil le tocó, por razones laborales, seguir gran parte de esas campañas. Era divertidísimo ver que si a los diez minutos iban 0 a 0, entraban en trance. Además, cantaban “aunque ganes o pierdas/no me importa una mierda”. ¡Menos mal!
  .….
   En el 86, Huracán. ¿Alguien lo consideró alguna vez grande de verdad, al Globo? Es cierto que en la década del veinte eran los únicos rivales que teníamos en la Asociación Argentina pero… ¿Qué otros vectores de grandeza lo definieron? Convocatoria, seguro que no.
   Los quemeros, a tono con la marcada decadencia comercial del barrio, se comieron cuatro años en el Nacional la primera vez y ahora ya andan por su cuarta estadía en el ascenso, en poco más de veinticinco años. Vaya a saber cuándo vuelven. A comienzos de la presente temporada temieron seriamente por un nuevo descenso, a la B Metro. Los salvó el Chocho Llop para que terminaran echándolo los barras, de muy mala manera.
   …..
   Sinceramente, todavía no puedo creerlo. Temo algún día despertar de un sueño. Sin embargo, para ser un sueño, está durando demasiado así que debe ser verdad, nomás: ¡En 2011 se fueron al descenso los que te jedi!
   También, si bien se mira, se veía venir. En el 2008 habían sido últimos en el Apertura, farol de alerta que tal vez no hayan tomado en cuenta. Todos, hasta bien entrado el Clausura 2011, decíamos: “No, que se van a ir, ahora le ganan a San Lorenzo, ahora le ganan a All Boys, ahora le ganan a Colón, ahora le ganan la Promoción a Belgrano, ahora le ganan el segundo partido a Belgrano y zafan”. No, no, no, no y no. Se fueron.
   ¡Y lo que les costó el Nacional! La verdad, el ascenso se lo regalaron entre Instituto y Rosario Central, que fueron más gashinas que ellos. Igual, será inolvidable haberlos visto perder con Aldosivi, Atlético Tucumán, Boca Unidos, Atlanta, Patronato… Y bueno, eso les pasa por tener bosteros infiltrados, como Passarella y Almeyda.
   …..
   Faltaban los coloraditos. Habían pegado en el palo en el 80, cosa de la que nadie se acuerda. El club con más culo de la historia, contra todos en general y contra nosotros en particular. ¿Quién recuerda cómo entraron a la Copa del 72? Ganaron un título que colgó imposiblemente Vélez, entraron por una definición por penales en que pateó mejor San Lorenzo pero la suerte les sonrió una vez más a estos culorrotos y ahí se les abrió la puerta para las cuatro Libertadores al hilo.
   “La suerte alguna vez se acaba”, lo dijo Román hace algún tiempo. Desde aquel campeonato que dejamos escapar nosotros, en 2002, podría decirse que empezó la debacle. Nadie terminó de enderezarlos. Terminaron escupiéndolo al viejo Iso en la avenida Mitre, puteando a Ducatenzeiler, a Comparada, a Cantero… Se gastaron toda la guita en hacer una cancha más chica, para que parezca que la llenan más y el fútbol se les cayó a pedazos.
   …..
   ¿Quién queda? Ah, sí, Boca. Algunos dicen que Arsenal nunca descendió pero para ser precisos, el clubcito de la familia Grondona bajó de la B a la C en el 84. Si damos por cierto aquel aserto de nuestros mayores, “los grandes no descienden nunca”, habrá que concluir que el único grande es Boca, nomás.
   Si unos años atrás alguien le hubiese dicho a este gil que Boca podía irse al descenso, la respuesta, palabra más, palabra menos, hubiese sido: “Andate a la puta que te parió boludo”. Ahora este mismo gil advierte que hay signos que no debiéramos desconocer pero en fin, ahí estamos, hasta hoy, impolutos, sin mácula, como el cielo refulgentes.    
   Dice ese tal Solessi o algo así, a la sazón vicepresidente de River, que nos vamos a ir al descenso en 2015. ¡Qué cosa, hasta los referentes de los que te jedi, para hacerse notar, suelen ocuparse de nosotros! En el peor de los supuestos, si tuviera razón, si se le hiciera, si nos fuéramos en 2015, los que sobrevivan (este gil no está seguro de contar con ese fortuna en tal hipotético caso) podrán decirle a ese tal Salozzi o algo así: “Vos te fuiste cuatro años antes, estúpido”.  


CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y GODOY CRUZ: 9

Arquero
Larroque, Héctor Damián: 1996 - 1996/98

Segundo marcador central
Bazzi, Elías Iván: 2000/01- 2004

Marcadores laterales izquierdos
Moya, Carlos Daniel: 1990/94 - 1988/89
Insúa, Emanuel Mariano: 2012 - 2012/13 

Volantes centrales
Franco, Carlos Javier: 1983/84 - 1994/95
Franco, Héctor Manuel: 1995 - 1999/2001
Pinto, Gustavo Hernán: 2000/03 - 2006/07

Volante mixto derecho
Arce, Matías Sebastián: 2000/01 - 2005/06

Volante mixto izquierdo
Caneo, Miguel Eduardo: 2003/04 - 2007 

DIRECTOR TÉCNICO: 1
Ribolzi, Jorge Daniel: 2006 - 2002

jueves, 20 de junio de 2013

EL TRISTE ADIÓS A OTRA COPA

Empieza el partido, cagada de Lequi, el Laucha Acosta solo con el arquero. ¿Y qué podía pasar? Ganó el arquero, of course. ¿Cuál podría ser la utilidad de un delantero que no mete un gol jamás, que no la emboca ni de frente al Arco Iris? Faltan diez días para el 30 de junio. Vete, Laucha. ¿No comprendes que me estás matando?


A continuación, penal de Clemente. Uno de esos penales que hace Clemente. Por mirar la pelota, su radar oxidado no detectó al rival que estaba delante de él, se lo llevó puesto. Vildozo no es el Laucha Acosta y para peor nos tiene medio alquilados. Apenas dos minutos, ya estabámos abajo y con la percepción inequívoca de que ya estaba casi todo perdido. Con lo que nos cuesta hacer un gol, incluso cuando jugamos más o menos bien como contra Arsenal, dándole al rival la ventaja de poder esperarnos… ¿Cómo íbamos a hacer?

“Boca no está jugando para la ilusión”, repitió como cien veces el senil Julio Ricardo, un milagro de los medios de comunicación, el tipo lleva cincuenta y pico de años en el primer plano y nunca se lo escuchó decir algo medianamente inteligente, ni siquiera ocurrente.

Hubo un rato del primer tiempo en que se conectó Román pero se desalentó enseguida. All Boys nos juntaba gente por el medio y Boca no tenía posibilidad de romper por los costados, única fórmula posible. Clemente no pasó nunca, el Gordo Sánchez Miño jugó a media agua. Del otro lado, Marín llegaba hasta tres cuartos y sacaba un centrito de compromiso, en realidad se sacaba la pelota de encima, una papita para los defensores que esperaban de frente. Pablo Ledesma tampoco tuvo profundidad y perdón por regresar sobre Acosta: en el año que lleva con nosotros quedó muy claro lo dificultoso que le resulta ganar en el uno contra uno y en tales términos, se repite, ¿para qué sirve un delantero externo? Conclusión, que Cambiasso se entretuvo bajando centritos fáciles, indoloros.

En definitiva, un Boca previsible, híbrido, descolorido, que juega como quien completa un formulario. Una imagen demasiadas veces repetida a lo largo del año. Quedó en el banco Erviti y se acepta que Bianchi, en estos momentos, quiera ver jugadores. Además, Walter suele andar con alguna molestia muscular y hay que cuidarlo pero es evidente que Walter, hoy, dentro de lo que hay, no puede estar fuera del equipo.

En el segundo y en el tercer gol de All Boys pasó lo mismo: la pelota circuló por el corazón del área nuestra con jugadores nuestros que miraban y jugadores de ellos que iban decididamente a buscarla. ¡Que venga el Cata Díaz o alguien, un central en serio! Una diferencia clave en el juego fue la solidez de la defensa de ellos (el regalito inaugural de Lequi no iba a reiterarse) en contraste con las debilidades a flor de piel en el fondo nuestro.

La jugada del gol nuestro, cuando nos pusimos 1-2, fue la única en que un mediocampista jugó con auténtico sentido ofensivo. Pablito Ledesma lo usó a Román como elemento de distracción, pasó él, fue a buscar y definió con ese zurdazo no perfecto pero positivo, que con la ayudita de un desvío terminó en la red. Ese es el Ledesma que necesitamos pero con una participación de esas cada dos partidos no alcanza. Inapropiado el gestito de Pablo, reclamando silencio. No sé qué le habrán dicho desde la platea pero… ¿qué querés que te digan, Pablo? Mientras ustedes jueguen así, la gente se va a enojar y los va a castigar, bancatelá, son las reglas del juego.

Durante unos poquitos minutos creímos que el empate estaba a tiro pero muy pronto llegó el tercero y a otra cosa. Nos fuimos de la Copa Argentina a tono con lo que ha sido todo el semestre. ¿Es que habrá un Boca nuevo a partir del 2 de julio? Los sueños, sueños son y la esperanza jamás se resigna pero seamos lógicos, realistas: son demasiadas las cosas -no sólo los nombres- que hay que cambiar y el tiempo es poco.

lunes, 17 de junio de 2013

DE LA MANO DE ROMÁN

Uno hace ya… ¿Cuánto?... Diecisiete años que lo ve jugar a Román pero nunca termina de descubrirlo. Nadie como él para darle por sí solo el sello de identidad a un equipo. Porque el Barcelona de Messi es el Barcelona de Messi pero también el Barcelona de Iniesta, el Barcelona de Xavi, el Barcelona de Puyol, el Barcelona de Alves, el Barcelona de Busquet. Boca, el Boca de hoy, es el Boca de Román, de nadie más. Eso se hace patente cuando juega, como en este partido con Arsenal pero también se hace notorio cuando no juega. Es que con Román en la cancha todos -todos- hacen un esfuerzo por asociársele, por sintonizar su misma frecuencia, por tocar la misma partitura. A veces sale y a veces no pero la intención se nota, invariablemente.


En derredor de Román, a partir de Román, desde Román, Boca produjo ante Arsenal un buen trabajo. La pelota caminó redonda, se miró, se pensó, se le dio la bocha por lo general al compañero mejor ubicado. Como para que soñemos que si se logra que Román complete un buen trabajo de pretemporada, si no le duele nada, si mantiene las ganas, en el segundo semestre del año podemos llegar a ver un Boca digno de su nombre. Esto, más allá de los retoques que el plantel necesite.

Ganamos. Nada más que 1-0 porque nos cuesta un montón meterla. No entra ni cuando debe entrar. Delfino no nos dio por lo menos un penal indiscutible (el que le hizo Lugüercio a Martínez), la mano de Braghieri podemos conversar sobre si fue intencional o no, a ellos les cepillaron un gol que valía pero nosotros nos comimos un montón de goles. Tendríamos que haber ganado con tres de diferencia, por lo menos. Campestrini sacó como media docena. Menos mal que ganamos y ya no estamos últimos.

Lo más alentador sobre Román, al margen de lo que jugó, es lo bien que se lo vio físicamente. Ligero, suelto y, como consecuencia, dominante. Se tomó un respiro en el primer tramo del segundo tiempo pero en poco tiempo volvió a conectarse. Cuando entró Paredes por Martínez, él fue más arriba, para tener menos recorrido pero en absoluto perdió peso dentro del juego.

Al conjuro del líder, todos se animaron, todos quisieron más. Alguno pudo haber estado impreciso, como Sánchez Miño (obligado a volver después de algún tiempo a una posición que no es la que más le conviene). El Burro Martínez pareciera que no va a despegar nunca, siempre le faltan cinco para el peso, no recupera la confianza, quiere pasar y no le sale. Por lo menos puede decirse que buscó siempre. Erviti volvió a ser un muy buen socio de Román sin descuidar sus demás obligaciones, otro tanto puede decirse de Pichi Erbes, muy dinámico por la derecha. El pibe Di Franco tuvo un buen debut. Marín sigue consolidándose, se muestra siempre. Ribair empezó con algunos problemas pero al final no desentonó. El triángulo Ustari-Pérez-Burdisso, correcto, sin demasiadas exigencias.

Muy bueno lo de Pablito Ledesma en los minutos que le dieron. Otro tanto puede decirse del Laucha Acosta aunque sigue sin meterla. Hubo una en que tendría que haber definido antes, le dio tiempo de achicar a Campestrini y perdió. En la última, la del final, había consumado de manera impecable lo más difícil, la gambeta larga al arquero pero después la tiró afuera. ¡Ay, Laucha, suerte que íbamos ganando y ya terminaba! También hizo lo suyo Paredes, en un lapso muy breve.

El gol, el único que hicimos de los varios que pudimos haber hecho, fue una pinturita. Recorrido de área a área con participación de cinco jugadores. Ledesma recuperó y él mismo salió como un cohete, con pelota al pie, para armar el contraataque. Doble combinación de Román con el Laucha (Román prácticamente le ordenó al Laucha los movimientos con la mirada). Buen centro del Laucha, buena devolución de Pablo (que había empezado la jugada ochenta metros más atrás) y oportuna aparición de Erviti para terminarla, para meterla. Buenísima. ¿Podremos hacer algunas de esas un poco más seguido? Ése debe ser el objetivo primero.

Se acabó, se fue Independiente. Somos los únicos que no nos fuimos al descenso nunca. Reafirmación de grandeza. Cuentan por allí que algunos gilastros tenían listas para la distribución en serie unas remeras en las que se leía “Yo te vi último” pero no, falta una fecha pero por ahora no se las pueden poner. Otra vez será, por qué no. Boca hay uno solo, señores.

sábado, 15 de junio de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y ARSENAL: 18


Arqueros
Merlo, Néstor José: 1989 - 1984/86
Caballero, Wilfredo Daniel: 2002/04 - 2006

Marcadores laterales derechos
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1994/95
Casais, Eduardo Javier: 2005 - 2012/13

Segundos Marcadores centrales
Matellán, Aníbal Samuel: 1996/2001+2004/05 - 2007/10
Burdisso, Guillermo Enio: 2011/12 - 2012/13

Marcadores laterales izquierdos
Gallo, Germán Darío: 1997 - 1999/2000
Krupoviesa, Juan Ángel: 2005/07+2009/10 - 2010/11

Volante central
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1982/83

Volantes mixtos izquierdos
Palavecino, Rubén Osvaldo: 1991/92 - 1998/2002
Andrizzi, Martín Ezequiel: 2000 - 2002/03+2007/08
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 2004
Caffa, Juan Pablo: 2003 - 2005/06+2011/12

Enganche
Lacava Schell, Hugo Nelson: 1974/77 - 1980

Punteros derechos
Mouche, Pablo Nicolás: 2008/12 - 2007
Franzoia, Andrés: 2005/07 - 2010/11

Centrodelanteros
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 2002/03
Sava, Facundo: 2006 - 2008/09

DIRECTOR TÉCNICO: 1
López, Miguel Ángel: 1983/84 - 2006

lunes, 10 de junio de 2013

BARRANCA ABAJO

Temo que vamos a terminar últimos y ruego desesperadamente estar equivocado. Es que cuando se ingresa al despeñadero es imposible detenerse y así venimos, caída libre, sin freno. La imagen dejada en Avellaneda es angustiante, no fuimos (no sólo los hinchas), faltamos a la cita.


Este gil iba hacia la cancha de Racing y pensaba por el camino en las cosas lindas que tiene este laburo, los privilegios de ser trabajador de prensa. Uno estuvo en el gallinero la noche de los penales, en 2004. También estuvo unos días atrás con Colón. Y también iba a estar en la cancha de Racing. Sin embargo, visto lo sucedido, uno se plantea si no hubiese sido mejor quedarse en casa.

Breve digresión. Sobre la inutilidad tácitamente confesa de los organismos de seguridad ni vale la pena explayarse porque es al absoluto pedo. Los repelotudos inservibles incompetentes parasitarios no saben qué otra cosa hacer que dejar gente fuera de la cancha y encima, ni así logran el cometido de que no pase nada. Por el contrario, los quilombos son cada vez más grandes. Los que quieren armar bardo lo hacen a cara descubierta, total, saben que no va a pasarles nada.

Volvamos a lo nuestro, al fútbol. Lo que se ve es que ya estamos de vacaciones, con anticipación. Uno fue al entrenamiento del viernes y lo que se divirtieron los muchachos, en un ejercicio de definición más recreativo que riguroso, entre tres grupos de jugadores, resultaba envidiable. Risas, cargadas, manteadas, jolgorio total. No parecía el trabajo de un equipo que venía de quedarse pocos días antes fuera de la Libertadores y que está penúltimo en el campeonato. ¿Será lo mejor, tratar de distenderse dos días antes de jugar un clásico? No parece, de acuerdo con lo observado 48 horas más tarde en el verde césped.

Las declaraciones de Bianchi, después del partido, con perdón por la comparación, me hicieron acordar a Falcioni. ¿Cómo que “hicimos un buen primer tiempo”? La única que tuvimos fue esa de Blandi, de frente al arco, después de un mal rechazo de Cahais. Le pegó mal, abrió el pie, fue como que la pelota lo sorprendió. Algo parecido le había pasado en el primer partido con Newell’s, en esa en que falló el arquero y él no llegó, no la esperaba. No puede menos que evocarse a Palermo. A Martín, en el área, no lo sorprendía nada.

Lo que sí es cierto es que hubo dos partidos, uno hasta el primer gol y otro a partir de entonces, larguísimo, interminable, lacerante. Como en All Boys, como en San Juan, como en San Lorenzo, como en Rosario. En los primeros veinte minutos Racing tampoco había hecho nada. Era el mismo del conversado partido con Quilmes.

El gol en contra tampoco fue una “casualidad”, como lo definió Bianchi. ¿Cómo va a ir Burdisso así, de frente a su propio arco? Es como si se hubiese equivocado de área. Una torpeza clamorosa. En la Copa, en los últimos partidos, habíamos encontrado cierta confiabilidad defensiva pero la perdimos de nuevo porque se ve que los muchachos se desconectaron.

Empieza el segundo tiempo y sas, esa mano del propio Burdisso en el área, tan guaranga que apenas se protestó. Le fallaron los reflejos, sucumbió a sus instintos. Tétrica nochecita, la de Guille. Saja nos rompió el kiosco y adiós cualquier esperanza de levantarlo. Y quedaba un tiempo completo. El único testimonio de presencia de Boca en la cancha fue esa corrida de Martínez que terminó con el tiro en el palo. Para peor, el Burro se quedó en el piso, lamentándose. Si se paraba enseguida, en una de esas llegaba a la segunda jugada, la pelota no le pasó lejos.

Dice Bianchi que le gustó el rendimiento del Burro, que desbordó un montón de veces. En realidad, metió algunos desbordes pero a continuación siempre llegó forzado para sacar el centro. Si no se logra espacio para hacer el centro correctamente afirmado, la utilidad del desborde previo se acota o bien podríamos decir que es un desborde a medias.

Como expresión individual, se rescata el primer segmento de partido de Sánchez Miño, que se hizo eje de la circulación y estaba descargando bien, con criterio y precisión. Duró poco, en cuanto quedamos en desventaja al Gordo también se lo llevó la corriente. Es difícil salvarse solo si no hay respaldo colectivo. A Ustari no se le puede decir nada y los demás poco aportaron.

Somoza y Erviti, centros de gravedad en los últimos buenos rendimientos de la Copa, retrocedieron varios casilleros. Erviti pareció como que no estaba en condiciones óptimas, ni por asomo tuvo la prodigalidad característica en él. Somoza pegó desde que empezó el partido hasta que terminó, no se fue expulsado porque Pezzotta estaba “permisivo”.

No fue el ùnico que pegó, Somoza. Por lo menos Caruzzo y Pablito Ledesma también se descontrolaron. Caruzzo lo pagó con la roja. Es que ellos tienen algunos jovenzuelos (Vietto, Centurión, De Paul, Fariña) que cuando la mano viene bien son gastadorcitos, jodones. Cuando la mano viene mal es otra cosa pero eso es asunto de ellos. Lo que nos importa a nosotros es que, para colmo de males, empezamos a pegar por impotencia y quedamos más expuestos que nunca una catástrofe de dimensiones mayúsculas.

Otro signo de que ya estamos de vacaciones, cuerpo técnico incluido, es el hecho de que los suplentes, salvo Pablito Ledesma cuando se lesionó Pichi Erbes, ni siquiera se pararon para calentar. Resulta que el equipo es un desastre, perdemos, nos toquetean y los suplentes permanecen sentaditos y hacemos un solo cambio, obligado. ¿Es que Bianchi sentía que en el banco no tenía ninguna solución? Gravísimo. ¿O habrá sido que no quería quemar a ningún otro jugador? Gravísimo. ¿O tenía a mano sólo jugadores que ya están más fuera que dentro del club? Gravísimo.

Es lunes y tenemos que estar atentos a que Argentinos no le vaya a ganar esta noche a San Lorenzo porque de ser así, vamos a estar últimos. A lo que hemos llegado. A este semestre le quedan dos partidos pero lo que aterra es que, para Bianchi y el plantel, se diría que esos dos partidos ya no cuentan, Como tampoco contó este que perdimos penosamente con Racing. Ojo, el que crea que cuando termine el último partido con Godoy Cruz se da vuelta la página y arrancamos de cero, se equivoca. Así no son las cosas. Cada partido tiene un valor en sí mismo y si así no lo entendemos, nos seguirá yendo mal, muy mal.



sábado, 8 de junio de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y RACING: 86


Arqueros
Ricardo, Héctor: 1954 - 1946/47
Spilinga, Antonino Rodolfo: 1963 - 1967
Rodríguez, Carlos Alberto: 1977/79+1981/82 - 1982/83
Balerio, Julio César: 1984/85 - 1987/89
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1986/87
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 - 2008/09
Lucchetti, Cristian David: 2010/11 - 2004/05

Marcadores laterales derechos
Cardozo, Raúl: 1968 - 1969
Bargas, Eduardo Oscar: 1982 - 1981
Suárez, José María: 1976/82 - 1984
Abramovich, Luis Ernesto: 1986/92 - 1992/93
Barroso, Julio Alberto: 2005+2008/10 - 2006
Sosa, Franco Sebastián: 2011/13 - 2007/09

Primeros marcadores centrales
Casares, Claudio Darío: 1972/74 - 1978
D’Angelo, Norberto Horacio: 1978 - 1974/75
Tesare, José Luis: 1975/82 - 1983
Brown, José Luis: 1985 - 1989/90
Ortiz, Fernando: 1998 - 2012/13

Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 - 1961/64
Blanco, Oscar Domingo: 1972 - 1973
Fabbri, Néstor Ariel: 1994/98 - 1986/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2004/07
Cahais, Matías: 2005/07 - 2009/13

Marcadores laterales izquierdos
Malbernat, Oscar Miguel: 1972 - 1973/74
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 - 1979/80
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1981/82
Mac Allister, Carlos Javier: 1992/96 - 1996/98
Pascual Garrido, Alberto: 1995 - 1996
Bedoya, Gerardo Alberto: 2004 - 2001/03

Centre halves – volantes centrales
Fleitas Solich, Manuel Agustín: 1927/31 -1931
Rastelli, Alberto Inocencio: 1945 - 1949/55
Arcos, Rafael: 1955/56 - 1949
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 - 1969/72+1974/77
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 - 1981/82
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1976/81+1988/90

Volantes mixtos derechos
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1963
Rulli, Juan Carlos: 1963/65 - 1965/70
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1969
Benítez, Jorge José: 1973/83 - 1969/72
Brindisi, Miguel Ángel: 1981/82 - 1984
Basualdo, José Horacio: 1996+1997+1998/2000 - 1991/92
Barros Schelotto, Gustavo: 1997+1998/2000 - 2001/02
Marchant, Julio Javier: 2000/02 - 2002/03
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 - 2005

Volantes mixtos izquierdos
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 1995/96
Ríos, Cristian Alejandro: 2004 - 2001/02

Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1978/80
La Fata, Edgardo José: 1985/86 - 1989
Marinelli, Carlos Ariel: 2004 - 2004

Medias puntas
Menotti, César Luis: 1965/66 - 1964
Rojas, Ángel Clemente: 1963/71 - 1974
Ramoa, Jorge Ernesto: 1981/82 - 1989/90
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1991/92
Latorre, Diego Fernando: 1987/92+1996/98 - 1998/99

Punteros derechos
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1914/18
Tossoni, Mario Miguel: 1938/39 - 1943
Boyé, Mario Emilio Heriberto: 1941/49+1955 - 1950/53
Corbatta, Oreste Osmar: 1963/65 - 1955/62
Pentrelli, Luis: 1951 - 1964/65
Ferreira, Benicio: 1963/64 - 1965
Luna, José Luis: 1966/67 - 1971
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1978
Matuszyczk, Horacio Ignacio: 1981/82 - 1982/84
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1989/90
Graciani, Alfredo Oscar: 1985/91+1993/94 - 1992/93
Delgado, Marcelo Alejandro: 2000/03+2005/06 - 1995/2000
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 2005/06
Castromán, Lucas Martín: 2008 - 2009/10

Insider derecho
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 - 1952/54+1956/62

Centrodelanteros
Benítez Cáceres, Delfín: 1932/39 - 1939/41
Lizhterman, José: 1939 - 1941/43
Monestés, Federico: 1941 - 1942/46
Cesáreo, Luis Ernesto: 1950 - 1951
Angelillo, Antonio Valentín: 1956/57 - 1955
Mansilla, Pedro Enrique: 1956/60 - 1960/63
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1973/74
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1973/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1981
Pavón, Daniel Severiano: 1977/78+1980 - 1984/87
Aldape, Marcelo Alberto: 1985 - 1986/87
Carrario, Silvio René: 1996 - 1995/96
Moreno, Alfredo David: 1999/2000+2002/03 - 2001
Sava, Facundo: 1996 - 2006/08

Insider izquierdo
Rodríguez, Juan José: 1956/60+1964 - 1965/67

Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 - 1925
Danza, Rodolfo Horacio: 1939 - 1946/47

DIRECTORES TÉCNICOS: 11
Fortunato, Mario Francisco: 1930/37+1946+1956 - 1938/39
Cesarini, Renato: 1949 - 1945
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1954+1971
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1963/64
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1980
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1982/83+1986
Pastoriza, José Omar: 1988/89 - 1981/82
Cappa, Ángel: 1987* - 1998+2003
Brindisi, Miguel Ángel: 2004 - 1995/96
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1977+1985+1986/89+1996/97+2012
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2010/11
*: En dupla con Poncini, Rogelio Alejandro.

lunes, 3 de junio de 2013

¿POR QUÉ YA NO PUTEAMOS AL DT DE VÉLEZ?

¿Es que la traición prescribe? El veterano arrugado de los apliques capilares decolorados pisa el césped de La Bombonera, atraviesa el campo y ya nadie repara en él. Es el mismo que 28 años atrás nos hizodaño, muchodaño. Le debían guita. El club que le dio su identidad, que lo hizo alguien, le debía guita. Claro que tenía el derecho de defender lo suyo. Lo que importa son las formas. Se enamoró de una oferta absolutamente falta de ética por parte de River (siendo jugador de Boca) y montó un circo infernal. Utilizó a sus periodistas amigos para imponer una presión insostenible, demonizó públicamente a la mitad de sus compañeros (“no sirve”, dijo por radio, televisión y medios gráficos de un intocable como lo es Roberto Mouzo), forzó una huelga de futbolistas y se salió con la suya. Apareció por todos lados vestido de rojo y blanco, loco de contento. Lo puteamos durante algunos años, ahora ya no.


Hay quienes dicen que es el mejor de los tres, que lo llevaron a la rastra los otros dos. Su socio, su secuaz, esa basura al que no queremos nosotros pero por suerte tampoco lo quieren ni los de River ni los de Vélez ni los de San Lorenzo ni los de Independiente. Por algo será, ¿no? Ese reventado que iba a ser técnico de la selección, impulsado por toda una feroz movida mediática y que terminó de panelista en grotescos envíos televisivos humorístico/deportivos. A los dos los guiaba el siniestro, el anticristo, el ex marido de Yuyito González, esa rata al que una vez se le había dado permiso para ponerse la camiseta de Boca en un amistoso. ¿Así que el veterano arrugado de los apliques capilares decolorados se deja llevar de las narices por dos hijos de puta y alguien cree que puede rescatárselo?

La edad promedio de quienes concurren hoy a la cancha debe andar por los cuarenta años, tal vez menos. Es decir que muchos de los que pueblan las tribunas, allá por 1984/85, eran niños o ni siquiera habían nacido. Eso explica que ya no se lo putee pero no lo justifica. Es bueno saber historia, siempre. Un clásico axioma enseña que los pueblos sin memoria están condenados a repetir sus errores. Si queremos futuro, no debemos nunca desconocer el pasado.

Al uruguayo Sosa lo matamos. ¿Y qué nos hizo, Sosa? No había arreglado su continuidad en el club, nadie se le había acercado, recibió una buena oferta de Vélez, se presentó una mañana en Ezeiza, en la vuelta a los entrenamientos, dijo “me voy”, les dio la mano a todos y adiós. ¿Qué podríamos reprocharle?

El Pocho Insúa fue a patear un corner en el primer tiempo y lo silbaron. Después, en el segundo tiempo, fue a patear otro corner del otro lado y lo aplaudieron. Insúa tuvo un excelente primer ciclo en Boca, el de los cinco títulos sobre cinco con Basile. Se fue, volvió y no anduvo bien (jugaba sobre la izquierda, Román le robó el rol dentro del equipo). Boca prescindió de él. ¿Qué podemos decirle?

Al que había que putear era al otro. Para ese sí, ni olvido ni perdón. Se lo ganó con creces. Pero no lo puteamos.

……..

Más que aceptable partido de Boca con Vélez. Buena disposición, buena circulación, buenas asociaciones, buenas ideas. No lo definimos. Como con Toluca, como con Lanús, como con Belgrano, como con Estudiantes, como con Newell’s. Vamos a tener que encontrar resolución para que, cuando manejamos un partido, podamos ganarlo.

Magnífica producción la del Gordo Sánchez Miño. Se soltó. ¿Será que se inhibe cuando está Román? De ser así, tendrá que superarlo porque está para dejar huella. No lo podían parar. Ni por las buenas ni por las malas. El marido de Nicole (¿el 8.40?) le metió dos golpes cobardes y arteros, uno en el primer tiempo y otro en el segundo. ¿Cuándo lo jubilan a ese grandote pelotudo de Maglio, cuánto hace que arbitra? ¿Aumente, Scime y el cuarto estaban pintados?  Lo malo es que el Gordo entró. Le metió un golpe a Romero y se fue con roja. Se puede decir que tiene que aprender, que lo que hizo no es de profesional y bla-bla-bla pero si a un tipo le pegan y le pegan, es de esperar que en algún momento reaccione mal, es humano. No se trata de “proteger a los habilidosos”, como suele pregonar la gilada periodística sino simplemente de que vean lo que pasa a su alrededor y sean justos. Sólo eso.

Otro que anduvo bien fue Erviti, una vez más. Bastante mejorado el Burrito Martínez. Algunos desacoples en el fondo, sobre todo en el primer tiempo. Algunas torpezas de Guille Burdisso con la pelota. Una vez más, pagamos caro un foul al pedo de Caruzzo. Entro a forcejear y manotear en una jugada en que no hacía falta y en el borde del área. Falta e Insúa nos la colgó de un ángulo. ¡Matías, Matías!...

Excelente la jugada del empate. Lo que le hizo el Gordo al marido de Nicole (¿el 9 menos 20?) fue una preciosura, una sutileza de la que pocos son capaces pero sutileza productiva. La siguió bien Clemente, certero centro de Erviti e implaclable cabezazo de Nico Blandi, cambiándole el palo a Sosa. Agresividad y precisión de punta a punta. Eso es lo que tenemos que encontrar con mayor frecuencia.

Ojo, estamos penúltimos. Que nadie crea que los tres partidos que faltan son para cumplir y nada más. Hay que escalar los peldaños que se pueda. Nunca terminamos últimos. Dentro de poco, si todo sigue como viene alumbrando, podríamos llegar a ser los únicos que nunca descendimos. Sigamos siendo Boca.

sábado, 1 de junio de 2013

CON LAS DOS CAMISETAS

JUGADORES EN BOCA Y VÉLEZ SARSFIELD: 67


Arqueros
Navarro Montoya, Carlos Fernando: 1988/96 - 1984/85+1987/88
Guzmán, Sandro Daniel: 1996/97 - 1994/96
Sosa, Carlos Sebastián: 2012 - 2012/13

Marcadores laterales derechos
Cuenya, Héctor: 1937/39 - 1943/44
Simeone, Carmelo: 1962/67 - 1955/61
Pernía, Vicente Alberto: 1973/81 - 1982
Segovia, Pablo César: 1984 - 1981/83

Back derecho – Primer marcador central
Fiaño, Juan Alberto: 1954/59 - 1959
Ortiz, Fernando: 1998 - 2010/12

Segundos marcadores centrales
Gutiérrez, Osvaldo Edmundo: 1976 - 1977
Cuciuffo, José Luis: 1987/90 - 1982/87
Giuntini, Alejandro Víctor: 1991/94 - 1988/90
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1990/92
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2000/01

Marcadores laterales izquierdos
Otero, Héctor Raúl: 1948/56 - 1957/58
Atela, Luis María: 1971 - 1964/70
Ovide, Armando Oscar: 1966/76 - 1977

Volantes centrales
González, Rubén Adán: 1965 - 1964
Squeo, Carlos Vicente: 1977/79 - 1973
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1986/90
Mancuso, Alejandro Víctor: 1993/94 - 1988/92
Somoza, Leandro Daniel: 2011/13 - 2001/06+2008/10
Gago, Fernando Rubén: 2004/06 - 2013

Half izquierdo
Micheloni, Luis: 1955 - 1957

Volantes mixtos derechos
Pico, Walter Reinaldo: 1988/92+1994/96 - 1992/93
Basualdo, José Horacio: 1996+1997+1998/2000 - 1992/95

Volantes mixtos izquierdos
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1980
Vázquez, Jorge Alberto: 1982/84 - 1991
Pompei, Roberto Fabián: 1996/97 - 1991/92+1993/95
Escudero, Damián Ariel: 2010 - 2006/08

Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1981/82
César, Raúl Andrés: 1989/91 - 1984
Rentera, Ricardo Nicolás: 1991/92 - 1992/95
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2001/06
Insúa, Federico: 2005/06+2009/10 - 2012/13

Punteros derechos
Nardini, Miguel Ángel: 1931/33 - 1934
Navarro, Juan Carlos: 1953/55 - 1956/57
Pérsico, Antonio: 1954/56 - 1957
Luna, José Luis: 1966/67 - 1968/70
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1979
Escudero, Osvaldo Salvador: 1981 - 1979
Castromán, Lucas Martín: 2008 - 1998/2001+2004/07
Martínez, Juan Manuel: 2013 - 2003/05+2006+2009/12

Insiders derechos
Scliar, Isaac: 1949 - 1944/49
Quaglia, Francisco Santiago: 1951/52 - 1956
Basílico, Miguel Ángel: 1957/59 - 1960/62
Biaggio, Osvaldo Lorenzo: 1957/59 - 1966/68

Centrodelanteros
Garasini, Alfredo: 1916/18+1919/21+1922/28 - 1919
Vargas, Florentino: 1931 - 1934
Providente, Francisco Eugenio: 1935/37 - 1941
Espinoza, Emilio: 1949/50 - 1945/49
Ferraro, Juan José: 1949/52 - 1944/48+1953/57
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1952/54
Rolando, Roberto Oscar: 1953 - 1958
Outes, Norberto Daniel: 1980/81 - 1985/86
Gutiérrez, Humberto Daniel: 1987/89 - 1985/87
Torres, Gustavo Alejandro: 1984/87 - 1987/89
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1989/92
Pandolfi, Fernando Daniel: 2000/01 - 1993/97+1998/2000+2001/02
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2007/08+2010/11
Pratto, Lucas David: 2009 - 2012/13

Insiders izquierdos
Zubeldía, Osvaldo Juan: 1956/57 - 1949/55
Callá, Pedro Eugenio: 1962+1964/65 - 1960/61

Punteros izquierdos
Martínez, Marcelino: 1920/21 - 1919
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1962/63
Villagra, Aldo Virgilio: 1969/70+1972 - 1966
Comas, Jorge Alberto: 1986/89 - 1981/86

DIRECTORES TÉCNICOS: 11
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1969
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1982/83
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1990+1991
Bianchi, Carlos: 1998/2001+2003/04+2013 - 1993/96
Tabárez, Óscar Washington: 1991/93+2002 - 2000/01
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1984/86+1989/90
La Volpe, Ricardo Antonio: 2006 - 2007
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2005/06
Ischia, Carlos Luis: 2008/09 - 1994+1995+2002/04
Falcioni, Julio César: 2011/12 - 1997/2000