El momento fue el primer tiempo en La Bombonera, se nos escapó, lo dejamos pasar y listo. No fuimos menos, en 180 minutos, que el mejor equipo argentino de hoy lo cual, claro está, mal podría significar consuelo alguno. Perdimos y chau, no es de bostero gemir en estos casos.
En Rosario se jugó como se debía, se cedió la bola durante mucho tiempo pero Newell’s, en su casa y con su gente, nunca estuvo cómodo y si bien se mira, también allá pudimos haber ganado. Ellos no tuvieron ninguna tan concreta como las dos de Blandi, la que sacó Casco en la raya y la que devolvió el travesaño (después de una delicia de Román). La mejor de Newell’s fue la última, la que se desvió en Zárate y resolvió muy bien Orion, que tuvo otro partido impecable, sin fallas.
Seguramente mucho se va a hablar, y durante mucho tiempo, de la decisión de Bianchi de sacar a Blandi cuando fue expulsado Clemente. Carlos hizo lo correcto, que no se dude. Las dos líneas de cuatro estaban aguantando el partido, de hecho lo aguantaron, estaba pensado así y salió, no era cuestión de cambiar una estrategia que estaba dando resultados. Román no iba a salir así que había que sacrificar a Nico, no había otro.
Por supuesto, nos resignamos a jugar por más de media hora sin posibilidad cierta de llegar alguna vez, les dejamos definitivamente campo y pelota a ellos pero así lo imponían las circunstancias y el cero se sostuvo. No había alternativa mejor de acuerdo a cómo estaba planteada la situación.
En cuanto a la expulsión de Clemente, no es la primera vez que le pasa. Se sabe que a los árbitros no hay cosa que los saque más de las casillas que meterse con ellos. La amarilla a Clemente se imponía, por reiteración de faltas. No es que su reacción haya sido extrema pero hacer como que le ponía el pecho a Delfino fue una imprudencia, el pito se enojó y adiós. Clemente es grande, cuesta entender que sigan ocurriéndole estas cosas.
Como dijo Bianchi, en tres partidos seguidos con Newell’s terminamos, casualmente, con uno menos. Lo que hizo Vigliano con Burdisso fue una barbaridad, un despropósito, una hijaputez. Magallán yo no creo que haya querido pisar al rival pero el pito creyó que sí y se acabó. La de Clemente es la que menos puede discutirse.
Boca estuvo a la altura, por si a alguno le sirviera para quedarse más tranquilo. La función defensiva del equipo fue intachable, sin fisuras. Le teníamos mucho miedo al Chiqui Pérez pero el grandote, después de algún desatino inicial con la pelota, se hizo fuerte y sobre todo por arriba, su zona fue siempre suya. Caruzzo, en el nivel de estos últimos partidos. El tándem Somoza-Erviti, más atrás que en La Bombonera, volvió a responder. Muy buen trabajo de Leo Marín en una región de la cancha en que Newell’s suele ser particularmente peligroso. Del Gordo Sánchez Miño seguimos esperando más pero esa jugadita que hizo en el primer tiempo, aguantando con pelota al piso y cambiando el frente, lo mejor de Boca en esa etapa, le abre el crédito. No se borró nadie. Firme, Boca, en una parada brava.
Los penales no son suerte, gana el que patea mejor pero a cualquiera, al más pintado le cabe fallar como pasó con Román en el primero, que nos dejó condicionados para toda la serie. En el face to face con el arquero, se elige y lo que pueda suceder es imprevisible. Román apostó a que Guzmán se le iba a tirar para un lado, le pegó al medio, Guzmán se le quedó parado y sonamos. Después Vergini y el propio Orion cuando pateó iba a hacer la misma apuesta que Román y les salió bien.
Se puede elegir patear apretadito contra un palo y que entre, como en el primero de Chiqui Pérez o que se vaya, como en el de Caruzzo. El pibe Zárate acató la recomendación de Bianchi, le pegó fuerte y se le fue a cualquier parte. Marín y el Chiqui la segunda vez también le dieron fuerte y la clavaron en un ángulo. Si algo le faltaba al Burrito Martínez para redondear un período de absoluta defraudación fue marrar el penal que nos dejó afuera de una Libertadores.
Ahora, a lamer las heridas, a ver si se puede levantar un poquito la puntería en lo que queda del Final y a delinear el futuro, que siempre se viene encima. El primer semestre de 2013 se fue con pena, ya está.
jueves, 30 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
OTRO PAPELÓN
Como con San Martín, como con San Lorenzo. Podría extenderse la lista pero no hace falta. Lo de Boca en Rosario fue inaceptable. Desde que comenzó el partido se supo que el primer gol de Newell’s era cuestión de tiempo, llegó antes de los diez minutos y ahí mismo se terminó la competencia.
¿Qué más decir? Del incendio no se salvó nadie. En el primer tiempo tuvimos una llegada al fondo de Acosta, un cabezazo de Viatri desviado y poco más. Newell’s jugó prácticamente a voluntad, todo el tiempo.
El penal que cometió D’Angelo es, podría decirse, una tradición en muchos arqueros y la verdad es que, racionalmente, no se entiende. ¿Por qué no acompañar al rival que viene con la pelota, intentar cerrarlo en lugar de ir a buscarlo sin medida y voltearlo? D’Angelo hizo lo que hace la mayoría de sus colegas. Sin necesidad. Después, le patea un zurdo y él se tira a la derecha. ¡Tirate a la izquierda, hermano! Los zurdos la cruzan la enorme mayoría de las veces. Si después te la pone a la derecha, bueno, mala suerte. Pero vos jugale al caballo favorito, al que paga dos pesos, no al batacazo. Por otra parte, hay algo que preocupa de D’Angelo y es el hecho de que, en los últimos ciento ochenta minutos que jugó, no atajó ninguna, fueron todas goles. El segundo, directamente, se lo comió él.
Por si algo nos faltara, estuvo la expulsión de Magallán sobre el final del primer tiempo, error de Loustau. Magallán no quiso pisar al rival, quiso pisar la pelota para acelerar el juego y ni siquiera llegó a pisar de lleno al jugador que estaba en el suelo. A lo sumo era amarilla. Eso quedo muy claro.
En el segundo tiempo nos metieron tres goles en muy pocos minutos y menos mal que después se dedicaron a hacer correr la bola, a divertir a la gente que cantaba “ole, ole” mientras Boca iba de una lado a otro, sin agarrarla nunca. Un suplicio. Perdíamos 4 a 0 y lo único que queríamos, jugadores e hinchas, era que terminara cuanto antes.
Hay jugadores que uno no entiende qué les pasó. Nico Colazo, Pol Fernández, hasta podríamos agregarlo en la oportunidad al Yagui Bravo, parecen haber perdido la fe. Viatri juega como si estuviera esperando al 30 de junio para después irse a otro club. Lo de Albín no da para más, ciclo cumplido. Hasta a chicos que venían bien, como Zárate, se los llevó la corriente. A Dino Castagno, que entró en el segundo tiempo, le tocó el peor de los días para su debut oficial. En descargo de todos puede decirse que los mandaron a Rosario medio onda matadero, si hasta Bianchi dudó entre ir o no, pueden haberse sentido desprotegidos y desmotivados. En realidad, todos adivinábamos, temíamos lo que podía llegar a pasar. Y pasó.
Una buena noticia, jugó veinte minutos Ribair Rodríguez, después de dos meses y de un desagarro que no terminaba de cicatrizar nunca. Es un jugador valioso y lo vamos a tener para lo que viene.
Otra buena noticia, faltan cuatro fechas para terminar el Final y Newell’s sigue primero, tres puntos arriba de los que te jedi. Se deben haber ilusionado mucho al ganarle como le ganaron a Rafaela, fácil-fácil, con tres goles. Pero a continuación, Newell’s también ganó fácil-fácil y no metió tres, sino cuatro. Lástima que el rival haya sido Boca.
¿Qué más decir? Del incendio no se salvó nadie. En el primer tiempo tuvimos una llegada al fondo de Acosta, un cabezazo de Viatri desviado y poco más. Newell’s jugó prácticamente a voluntad, todo el tiempo.
El penal que cometió D’Angelo es, podría decirse, una tradición en muchos arqueros y la verdad es que, racionalmente, no se entiende. ¿Por qué no acompañar al rival que viene con la pelota, intentar cerrarlo en lugar de ir a buscarlo sin medida y voltearlo? D’Angelo hizo lo que hace la mayoría de sus colegas. Sin necesidad. Después, le patea un zurdo y él se tira a la derecha. ¡Tirate a la izquierda, hermano! Los zurdos la cruzan la enorme mayoría de las veces. Si después te la pone a la derecha, bueno, mala suerte. Pero vos jugale al caballo favorito, al que paga dos pesos, no al batacazo. Por otra parte, hay algo que preocupa de D’Angelo y es el hecho de que, en los últimos ciento ochenta minutos que jugó, no atajó ninguna, fueron todas goles. El segundo, directamente, se lo comió él.
Por si algo nos faltara, estuvo la expulsión de Magallán sobre el final del primer tiempo, error de Loustau. Magallán no quiso pisar al rival, quiso pisar la pelota para acelerar el juego y ni siquiera llegó a pisar de lleno al jugador que estaba en el suelo. A lo sumo era amarilla. Eso quedo muy claro.
En el segundo tiempo nos metieron tres goles en muy pocos minutos y menos mal que después se dedicaron a hacer correr la bola, a divertir a la gente que cantaba “ole, ole” mientras Boca iba de una lado a otro, sin agarrarla nunca. Un suplicio. Perdíamos 4 a 0 y lo único que queríamos, jugadores e hinchas, era que terminara cuanto antes.
Hay jugadores que uno no entiende qué les pasó. Nico Colazo, Pol Fernández, hasta podríamos agregarlo en la oportunidad al Yagui Bravo, parecen haber perdido la fe. Viatri juega como si estuviera esperando al 30 de junio para después irse a otro club. Lo de Albín no da para más, ciclo cumplido. Hasta a chicos que venían bien, como Zárate, se los llevó la corriente. A Dino Castagno, que entró en el segundo tiempo, le tocó el peor de los días para su debut oficial. En descargo de todos puede decirse que los mandaron a Rosario medio onda matadero, si hasta Bianchi dudó entre ir o no, pueden haberse sentido desprotegidos y desmotivados. En realidad, todos adivinábamos, temíamos lo que podía llegar a pasar. Y pasó.
Una buena noticia, jugó veinte minutos Ribair Rodríguez, después de dos meses y de un desagarro que no terminaba de cicatrizar nunca. Es un jugador valioso y lo vamos a tener para lo que viene.
Otra buena noticia, faltan cuatro fechas para terminar el Final y Newell’s sigue primero, tres puntos arriba de los que te jedi. Se deben haber ilusionado mucho al ganarle como le ganaron a Rafaela, fácil-fácil, con tres goles. Pero a continuación, Newell’s también ganó fácil-fácil y no metió tres, sino cuatro. Lástima que el rival haya sido Boca.
viernes, 24 de mayo de 2013
TODO POR VERSE
Y bueno, era de prever que íbamos a tener que andar haciendo cuentas, cargados de especulaciones. No estamos para más, definitivamente. Si metemos uno en Rosario, nos tendrían que meter dos… Si metemos uno en Rosario. Si aguantamos el cero vamos a los penales y allí, llegado el caso, roguemos estar más finos que la última vez con Bianchi (2004, Once Caldas, no metimos ninguno, ¿remember?).
Una lástima no haber podido definir en un primer tiempo en que logramos tanto y tan sostenido control de juego. La deuda sigue siendo la resolución. Román siempre es la luz pero juega lo que el físico le permite. El Burro no arranca. Blandi participa poco. Juega mucho de espaldas y aunque hace bien la de aguantar, pivotear y descargar, si se le tiran bochazos frontales más bien que va a perder contra un Heinze que se las sabe todas y lo único que tiene que hacer es moverlo desde atrás. De fórmulas ofensivas andamos raquíticos, qué le vamos a hacer.
Lo mejor es que, ahora sí, estamos sólidos en la función defensiva. Y eso es en primer término porque tenemos, hoy, una línea de volantes bien parada y aceitada. El primer tiempo de Somoza fue notable, brillante. Fue el patrón del medio, lo que queremos de un cinco de Boca, lo que hemos tenido a lo largo de casi toda la historia. Corte y entrega, aquí y allá, perfecto, impecable. Otra vez bien Erviti, con un fervor inclaudicable. Bien el Pichi, también, ida y vuelta sin desmayos.
Así, a la defensa se le hace más fácil. Caruzzo y Burdisso tienen las protecciones que hasta hace poco no tenían. Buen partido de Clemente, parecía medio desbocado al principio pero se afirmó, marcó y pasó. Correcto Marín. ¿Cuándo nos llegó Newell’s? Esa volea de Scocco, que no le terminó de entrar de lleno, con buena respuesta de Orion. En el córner subsiguiente, un cabezazo de Heinze en el medio del área pero medio forzado, incómodo y desviado. Nada más y eso que Newell’s por lo común tiene gol y eso que en la primera mitad del segundo tiempo, por única vez, nos estaba costando la recuperación, los habíamos dejado crecer.
Tácticamente, les ganamos. Bianchi debe haber visto que el negocio estaba a espaldas de Casco, allí donde la lentitud física de Heinze para cruzar queda a la vista y donde no hay contención tampoco por parte de Figueroa. Por ahí les juntamos a Román, a Erbes, al Burro, a Marín más las diagonales hacia afuera de Erviti. La primera que tuvimos, la mejor de todo el partido, pudo haber sido gol. Bien abierta por Román, bien jugada hacia adentro por el Burro (no hizo mucho más que eso). Walter llegó muy encimado con el arquero, que tapó y la mandó al corner.
Un tiro al aire ese Guzman. El tipo parece dominar el área con suficiencia pero en el momento menos pensado se manda una cagada. Hubo una en que falló, en el primer tiempo y Blandi se sorprendió tanto que no la pudo meter. Poco después, otra parecida y llegó de última el paraguayo Cáceres para anticipar a Nico, que se relamía. En la última del primer tiempo salió a buscar un tiro libre en centro de Román, la bola siguió de largo y por poco no se le mete al lado del palo izquierdo.
No se puede presionar con tanta intensidad durante los noventa, por eso resulta comprensible que, desde el arranque del complemento, Newell’s se nos metiera quince o veinte metros más arriba. El otro tema es que se agotó Román, se fue a tomar aire cerca de los palcos y claro, lo sentimos. Uno puede aventurar que el cambio zoológico, Laucha por Burro, tendría que haber llegado antes pero en fin, Acosta en el rato que jugó tampoco cambió la ecuación. Se nos va haciendo hábito esto de que cuando está Martínez queremos a Acosta y cuando está a Acosta queremos a Martínez.
Igual, en el segundo tiempo también, si bien se mira, llegamos más que ellos. Nico metió una demasiado alta, al comienzo y después otra recta a donde esperaba parado Guzmán. El Burro probó de afuera con una no muy fuerte que contuvo el arquero sobre su izquierda. Román, después del descanso, volvió a tener participación en el último segmento pero no estuvo fino como pretendemos de él. Newell’s estaba fuerte atrás, Mateo era un pulpo.
En el primer tiempo hubo una mano de Maxi Rodríguez en el área pero no fue penal, no hubo intención. Ahora, ¡qué hijos de cuatro mil putas son todos los árbitros, que reventados soretes mal nacidos! ¿Por qué lo echó Vigliano a Burdisso? Para explicarlo hay que hacer todo un catálogo de los vicios más comunes, remanidos y cansadores de estos tipos. Amonestan a los 93 minutos por acciones por las cuales jamás amonestan a los cinco minutos. No esperan a que se ponga la pelota en juego en un córner para después, si corresponde, cobrar penal sino que les avisan a los jugadores antes de que se juegue, “no se agarren porque cobro, eh” (a continuación, por lo general, no cobran un carajo, si es que no cobran falta en ataque). El boludo no se acordó de que poco antes había amonestado a Burdisso (foul pavote de Guille, a Maxi Rodríguez en el medio de la cancha y de espaldas, en lugar de aguantarlo le dio un topetazo). Si se acordaba, seguro que no había amarilla. Pero además y por sobre todo, no pasó nada de nada. Vergini medio que cruza un brazo como para tener referencia de dónde estaba Burdisso y Burdisso trata de escapársele. Por eso (¡¿?!), Vigliano decidió amonestar (en el minuto 93) para hacerse el pija. Cuando se dio cuenta de que Burdisso ya estaba amonestado era tarde, no había marcha atrás. Y nos dejó sin un central titular para ir a Rosario, justo ahora que los centrales habían empezado a responder. ¡Qué hijos de cuatro mil putas son todos los árbitros!
En Rosario nos van a tirar la cancha encima. Ese Delfino no me gustó mucho contra River, es soberbio pero pareciera que cuanto más le reclaman algo, se encapricha y no lo cobra. Eso podría llegar a jugarnos a favor. Chiqui Pérez va a entrar en lugar de Burdisso, le ganó la pulseada a Magallán con esa que sacó sobre la línea contra Colón. ¿Volverá Bianchi al 4-4-1-1? En San Pablo salió bien y sacarlo al Burro Martínez no cuesta nada. Aunque el Gordo Sánchez Miño no está, en los minutos que entró desperdició un par de bolas por inseguro. El barómetro del equipo, hoy, son Somoza y Erviti. Si ellos siguen bien, podemos aguantar. Está todo por jugarse, Boca querido.
Una lástima no haber podido definir en un primer tiempo en que logramos tanto y tan sostenido control de juego. La deuda sigue siendo la resolución. Román siempre es la luz pero juega lo que el físico le permite. El Burro no arranca. Blandi participa poco. Juega mucho de espaldas y aunque hace bien la de aguantar, pivotear y descargar, si se le tiran bochazos frontales más bien que va a perder contra un Heinze que se las sabe todas y lo único que tiene que hacer es moverlo desde atrás. De fórmulas ofensivas andamos raquíticos, qué le vamos a hacer.
Lo mejor es que, ahora sí, estamos sólidos en la función defensiva. Y eso es en primer término porque tenemos, hoy, una línea de volantes bien parada y aceitada. El primer tiempo de Somoza fue notable, brillante. Fue el patrón del medio, lo que queremos de un cinco de Boca, lo que hemos tenido a lo largo de casi toda la historia. Corte y entrega, aquí y allá, perfecto, impecable. Otra vez bien Erviti, con un fervor inclaudicable. Bien el Pichi, también, ida y vuelta sin desmayos.
Así, a la defensa se le hace más fácil. Caruzzo y Burdisso tienen las protecciones que hasta hace poco no tenían. Buen partido de Clemente, parecía medio desbocado al principio pero se afirmó, marcó y pasó. Correcto Marín. ¿Cuándo nos llegó Newell’s? Esa volea de Scocco, que no le terminó de entrar de lleno, con buena respuesta de Orion. En el córner subsiguiente, un cabezazo de Heinze en el medio del área pero medio forzado, incómodo y desviado. Nada más y eso que Newell’s por lo común tiene gol y eso que en la primera mitad del segundo tiempo, por única vez, nos estaba costando la recuperación, los habíamos dejado crecer.
Tácticamente, les ganamos. Bianchi debe haber visto que el negocio estaba a espaldas de Casco, allí donde la lentitud física de Heinze para cruzar queda a la vista y donde no hay contención tampoco por parte de Figueroa. Por ahí les juntamos a Román, a Erbes, al Burro, a Marín más las diagonales hacia afuera de Erviti. La primera que tuvimos, la mejor de todo el partido, pudo haber sido gol. Bien abierta por Román, bien jugada hacia adentro por el Burro (no hizo mucho más que eso). Walter llegó muy encimado con el arquero, que tapó y la mandó al corner.
Un tiro al aire ese Guzman. El tipo parece dominar el área con suficiencia pero en el momento menos pensado se manda una cagada. Hubo una en que falló, en el primer tiempo y Blandi se sorprendió tanto que no la pudo meter. Poco después, otra parecida y llegó de última el paraguayo Cáceres para anticipar a Nico, que se relamía. En la última del primer tiempo salió a buscar un tiro libre en centro de Román, la bola siguió de largo y por poco no se le mete al lado del palo izquierdo.
No se puede presionar con tanta intensidad durante los noventa, por eso resulta comprensible que, desde el arranque del complemento, Newell’s se nos metiera quince o veinte metros más arriba. El otro tema es que se agotó Román, se fue a tomar aire cerca de los palcos y claro, lo sentimos. Uno puede aventurar que el cambio zoológico, Laucha por Burro, tendría que haber llegado antes pero en fin, Acosta en el rato que jugó tampoco cambió la ecuación. Se nos va haciendo hábito esto de que cuando está Martínez queremos a Acosta y cuando está a Acosta queremos a Martínez.
Igual, en el segundo tiempo también, si bien se mira, llegamos más que ellos. Nico metió una demasiado alta, al comienzo y después otra recta a donde esperaba parado Guzmán. El Burro probó de afuera con una no muy fuerte que contuvo el arquero sobre su izquierda. Román, después del descanso, volvió a tener participación en el último segmento pero no estuvo fino como pretendemos de él. Newell’s estaba fuerte atrás, Mateo era un pulpo.
En el primer tiempo hubo una mano de Maxi Rodríguez en el área pero no fue penal, no hubo intención. Ahora, ¡qué hijos de cuatro mil putas son todos los árbitros, que reventados soretes mal nacidos! ¿Por qué lo echó Vigliano a Burdisso? Para explicarlo hay que hacer todo un catálogo de los vicios más comunes, remanidos y cansadores de estos tipos. Amonestan a los 93 minutos por acciones por las cuales jamás amonestan a los cinco minutos. No esperan a que se ponga la pelota en juego en un córner para después, si corresponde, cobrar penal sino que les avisan a los jugadores antes de que se juegue, “no se agarren porque cobro, eh” (a continuación, por lo general, no cobran un carajo, si es que no cobran falta en ataque). El boludo no se acordó de que poco antes había amonestado a Burdisso (foul pavote de Guille, a Maxi Rodríguez en el medio de la cancha y de espaldas, en lugar de aguantarlo le dio un topetazo). Si se acordaba, seguro que no había amarilla. Pero además y por sobre todo, no pasó nada de nada. Vergini medio que cruza un brazo como para tener referencia de dónde estaba Burdisso y Burdisso trata de escapársele. Por eso (¡¿?!), Vigliano decidió amonestar (en el minuto 93) para hacerse el pija. Cuando se dio cuenta de que Burdisso ya estaba amonestado era tarde, no había marcha atrás. Y nos dejó sin un central titular para ir a Rosario, justo ahora que los centrales habían empezado a responder. ¡Qué hijos de cuatro mil putas son todos los árbitros!
En Rosario nos van a tirar la cancha encima. Ese Delfino no me gustó mucho contra River, es soberbio pero pareciera que cuanto más le reclaman algo, se encapricha y no lo cobra. Eso podría llegar a jugarnos a favor. Chiqui Pérez va a entrar en lugar de Burdisso, le ganó la pulseada a Magallán con esa que sacó sobre la línea contra Colón. ¿Volverá Bianchi al 4-4-1-1? En San Pablo salió bien y sacarlo al Burro Martínez no cuesta nada. Aunque el Gordo Sánchez Miño no está, en los minutos que entró desperdició un par de bolas por inseguro. El barómetro del equipo, hoy, son Somoza y Erviti. Si ellos siguen bien, podemos aguantar. Está todo por jugarse, Boca querido.
miércoles, 22 de mayo de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y NEWELL’S OLD BOYS: 50
Arqueros
Musimessi, Julio Elías: 1953/59 - 1944/52
Castro, José Manuel: 1956 - 1951/55
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1981
Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1947/51
Alas, Julio Luis: 1964/67 - 1969
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1970/78
Saldaña, Julio César: 1993/96 - 1989/93+1996/2002
Back derecho – primeros marcadores centrales
Colman, Juan Carlos: 1950/57 - 1945/49
Simón, Juan Ernesto: 1988/94 - 1977/83
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1988/93+1999/2000
Bermúdez, Jorge Hernán: 1997/2001 - 2003/04
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 2007/09+2009/11
Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 - 1958/60
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1972/78
Samuel, Walter Adrián: 1997/2000 - 1996/97
Crosa, Diego Sebastián: 2000/04 - 1995/99
Insaurralde, Juan Manuel: 2010/12 - 2008/10
Marcador lateral izquierdo
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 1995/99
Centre half – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1930
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 - 1970/78
Berti, Alfredo Jesús: 1997 - 1992/95
Rosada, Javier Ariel: 1996/99+2009/10 - 2003/05
Pinto, Gustavo Hernán: 2000/03 - 2008
Half izquierdo
Poi, José: 1958/59 - 1959
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1981
Volantes mixtos izquierdos
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 2007/09
Marino, Guillermo Andrés: 2005/07+2009/10 - 2000/04
Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1970/76
Rocha, Juan Ramón: 1979 - 1972/78
Escalada, Luis Miguel: 2004/05 - 2008
Media punta
Maradona, Diego Armando: 1981+1995/97 - 1994
Punteros derechos
Nardiello, Osvaldo Ángel: 1958/62 - 1955/57
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1975/76
Robles, Sergio Apolo: 1979/80 - 1974/78+1983
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1987/88
Noir, Ricardo Daniel: 2008/10+2011 - 2011/12
Insiders derechos
Scliar, Isaac: 1949 - 1943
Montaño, Elio Rubén: 1952/53 - 1949/51
Centrodelanteros
Tarasconi, Domingo Alberto: 1922/32 - 1933
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1976/79
Palacios, José Antonio: 1979 - 1976+1981
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1981
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1988/89
Boldrini, Ariel Eduardo: 1991/92 - 1990/91
Marioni, Bruno: 2007 - 1995/97
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2005
Insider izquierdo
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1956/58+1963/64
Punteros izquierdos
Sánchez, Mariano: 1943/45 - 1939/42
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1954/58
Becerra, Heraldo: 1977 - 1968/71
DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1948/50+1959/60+1964/65
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1960
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1970
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1996/97
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 2002/04
Ribolzi, Jorge Daniel: 2006 - 2000/01
Arqueros
Musimessi, Julio Elías: 1953/59 - 1944/52
Castro, José Manuel: 1956 - 1951/55
Sánchez, Rubén Omar: 1966/75 - 1981
Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1947/51
Alas, Julio Luis: 1964/67 - 1969
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1970/78
Saldaña, Julio César: 1993/96 - 1989/93+1996/2002
Back derecho – primeros marcadores centrales
Colman, Juan Carlos: 1950/57 - 1945/49
Simón, Juan Ernesto: 1988/94 - 1977/83
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1988/93+1999/2000
Bermúdez, Jorge Hernán: 1997/2001 - 2003/04
Schiavi, Rolando Carlos: 2001/05+2011/12 - 2007/09+2009/11
Segundos marcadores centrales
Sacchi, Federico Jorge: 1965/66 - 1958/60
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1972/78
Samuel, Walter Adrián: 1997/2000 - 1996/97
Crosa, Diego Sebastián: 2000/04 - 1995/99
Insaurralde, Juan Manuel: 2010/12 - 2008/10
Marcador lateral izquierdo
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 1995/99
Centre half – volantes centrales
Spitale, Cataldo: 1931 - 1930
Berta, José Orlando: 1979+1982/84 - 1970/78
Berti, Alfredo Jesús: 1997 - 1992/95
Rosada, Javier Ariel: 1996/99+2009/10 - 2003/05
Pinto, Gustavo Hernán: 2000/03 - 2008
Half izquierdo
Poi, José: 1958/59 - 1959
Volante mixto derecho
Peracca, Rubén Oscar: 1969/73 - 1981
Volantes mixtos izquierdos
Donnet, Matías Abel: 2002/05 - 2007/09
Marino, Guillermo Andrés: 2005/07+2009/10 - 2000/04
Enganches
Zanabria, Mario Nicasio: 1976/80+1982 - 1970/76
Rocha, Juan Ramón: 1979 - 1972/78
Escalada, Luis Miguel: 2004/05 - 2008
Media punta
Maradona, Diego Armando: 1981+1995/97 - 1994
Punteros derechos
Nardiello, Osvaldo Ángel: 1958/62 - 1955/57
Salas, Jorge Rodolfo: 1976/78 - 1975/76
Robles, Sergio Apolo: 1979/80 - 1974/78+1983
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1987/88
Noir, Ricardo Daniel: 2008/10+2011 - 2011/12
Insiders derechos
Scliar, Isaac: 1949 - 1943
Montaño, Elio Rubén: 1952/53 - 1949/51
Centrodelanteros
Tarasconi, Domingo Alberto: 1922/32 - 1933
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1976/79
Palacios, José Antonio: 1979 - 1976+1981
Álvarez, Carlos Alberto: 1977/79 - 1981
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1988/89
Boldrini, Ariel Eduardo: 1991/92 - 1990/91
Marioni, Bruno: 2007 - 1995/97
Silva, Santiago Martín: 2012/13 - 2005
Insider izquierdo
Pereyra, Luis Manuel: 1959/60 - 1956/58+1963/64
Punteros izquierdos
Sánchez, Mariano: 1943/45 - 1939/42
Yudica, José Antonio: 1959/61 - 1954/58
Becerra, Heraldo: 1977 - 1968/71
DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1948/50+1959/60+1964/65
Baldonedo, Emilio: 1951/52 - 1960
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1970
Zanabria, Mario Nicasio: 1984+1985/86 - 1996/97
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 2002/04
Ribolzi, Jorge Daniel: 2006 - 2000/01
¿CUÁNDO SERÁ LA HORA DE AVANZAR?
Lo primero que debiera preocuparnos es que jugar un partido a las 21.30 constituya un problema. Hasta no hace mucho se jugaba y nadie decía nada pero ahora, más vale, la situación de inseguridad en que vivimos enciende una alarma cuando se programa para tan tarde, entre las sombras.
En verdad y aún con las públicas y notorias inseguridades nunca se ha dejado de jugar a tales horas, por copa y por campeonato sin que el tema llegara a los titulares de los medios pero ahora, coyunturalmente, se ha mezclado una puja política y entonces los medios se ocupan de que todos nos ocupemos del tema. Nos llevan de las narices, como suele ocurrir.
Cuando el gobierno tomó, en 2009, la decisión política de expropiarle el fútbol al Grupo Clarín, la medida despertó adhesiones y rechazos según el color del cristal del que miraba. Tratando de verlo desde afuera, por cierto que encarnaba una aberración, una deformación, una discriminación, una injusticia suprema (por más que desde la mentalidad elitista-clasista de Macri y de la derecha se pretenda no verlo así) que el fútbol se codificara y que quien no podía pagar cable se quedara sin los goles hasta el domingo por la noche y por Canal 13.
Sí, obviamente, considerada la erogación que para el estado significa el “Fútbol para Todos”, lo primero que a cualquier hijo de vecino se le cruza por la cabeza son las tantas y más importantes cosas que podrían hacerse con esa guita, las variadas formas en que podría ayudarse a gente con necesidades más urgentes que fútbol. Por otra parte, efecto negativo colateral, hay que soportar que nos atiborren de publicidad oficial antes, en el entretiempo y después de los partidos. Incluso durante, cuando el que relata es el plomo de Javier Vicente.
Ahora, dice la oposición, ponen a Boca y a River los domingos a las 21.30 para quitarle espectadores a quien parece haberse convertido en máximo referente del antikirchnerismo, el inefable e impresentable Gordo Lanata, el ex revolucionario-zurdito a la violeta-progre. Aunque fuera cierto, cabe preguntarse por qué nunca, hasta este momento, se había levantado tamaña polvareda cada vez que Boca o River o cualquiera jugaban a esa hora. Perdón, me corrijo, no cabe preguntarse nada, la respuesta ya la sabemos.
Hasta divierte que quien lleve la bandera, hoy, sea Angelici, un soldadito de Macri. Hasta asusta pensar que el propio gobierno de Santa Fe haya sugerido a la AFA jugar más temprano y que la AFA no le haya dado bola. No vaya a ser que el gobierno de Santa Fe, en represalia, libere el Parque de la Independencia en la medianoche del domingo próximo. Estemos listos para cualquier cosa cuando de imposiciones y conveniencias políticas se trate.
Por si a alguien le importara, quede aclarado que este gil que escribe no es oficialista ni opositor, hace mucho tiempo dejó de creerles a todos (todos) los políticos. Mucho más cuando como en este caso y tantas otras veces, se siente rehén de una guerra entre malos, sin ningún bueno. Sí tiene claro, este gil, que algunos son más enemigos que otros. Quede expresado, asimismo, en defensa de los políticos, que no son marcianos. Los produce, los forma esta sociedad que todos integramos. Es decir, son nosotros, genuinos y cabales representantes nuestros, en el fondo.
Ocupándonos del fútbol en particular pero tocando de manera tangencial un tema central que lo excede en mucho, lo peor es que estemos definitivamente resignados a que ya para siempre jugar a la noche tarde sea un riesgo, por la inseguridad. Entonces, ¿qué proponemos? No jugar tan tarde. Es decir, retroceder. A nadie se le ocurre de que modo instrumentar soluciones para que la que retroceda sea la inseguridad y jugar al fútbol tan tarde no encierre un peligro latente. También cabe apuntar que desastres han ocurrido y seguirán ocurriendo tanto a la tarde como a la mañana. "Yo que el gobierno prohibía el fútbol", decía hace más de cuarenta años el recalcitrante conservador de mi tío Luis.
Quizás al comienzo de la política del retroceso quepa ubicarlo en 1924, cuando Argentina y Uruguay no pudieron jugar en la cancha de Sportivo Barracas porque el público desbordó e invadió el campo. No se pudo encontrar una manera natural de impedir que el público entrara a la cancha así que se dispuso incorporar el alambrado perimetral (“olímpico”, porque los uruguayos acababan de salir campeones olímpicos). Paso atrás.
Otro hito podemos establecerlo allá por fines de los ochenta. Ya se hacía insostenible que desde las tribunas se les tiraran objetos contundentes a jugadores y árbitros en las cercanías de los accesos al campo. Imposible ir a buscar a los que tiraban cosas, detenerlos, procesarlos, condenarlos y excluirlos del fútbol así que inventamos las mangas. Paso atrás.
Desde entonces y hasta hoy, la canción sigue siendo la misma. La violencia (que por supuesto no es propia ni exclusiva del fútbol) no puede ser contenida por el medio más lógico y directo, es decir, identificar a sus responsables y caerles con el peso de la ley. De modo que seguimos sumando paliativos. Tratando un cáncer terminal con aspirinas. Vallados, pulmones, partidos sin público visitante, partidos a puertas cerradas… Paso atrás, paso atrás, paso atrás, paso atrás…
¿Alguna vez la sociedad en su conjunto dejará de retroceder para pasar -en el buen sentido- al ataque? ¿Alguna vez los buenos dejaremos de dar pasos hacia atrás, de cederles terreno a los malos? Perdón de nuevo, no nos preguntemos nada. Las respuestas, también en este caso, ya las sabemos.
En verdad y aún con las públicas y notorias inseguridades nunca se ha dejado de jugar a tales horas, por copa y por campeonato sin que el tema llegara a los titulares de los medios pero ahora, coyunturalmente, se ha mezclado una puja política y entonces los medios se ocupan de que todos nos ocupemos del tema. Nos llevan de las narices, como suele ocurrir.
Cuando el gobierno tomó, en 2009, la decisión política de expropiarle el fútbol al Grupo Clarín, la medida despertó adhesiones y rechazos según el color del cristal del que miraba. Tratando de verlo desde afuera, por cierto que encarnaba una aberración, una deformación, una discriminación, una injusticia suprema (por más que desde la mentalidad elitista-clasista de Macri y de la derecha se pretenda no verlo así) que el fútbol se codificara y que quien no podía pagar cable se quedara sin los goles hasta el domingo por la noche y por Canal 13.
Sí, obviamente, considerada la erogación que para el estado significa el “Fútbol para Todos”, lo primero que a cualquier hijo de vecino se le cruza por la cabeza son las tantas y más importantes cosas que podrían hacerse con esa guita, las variadas formas en que podría ayudarse a gente con necesidades más urgentes que fútbol. Por otra parte, efecto negativo colateral, hay que soportar que nos atiborren de publicidad oficial antes, en el entretiempo y después de los partidos. Incluso durante, cuando el que relata es el plomo de Javier Vicente.
Ahora, dice la oposición, ponen a Boca y a River los domingos a las 21.30 para quitarle espectadores a quien parece haberse convertido en máximo referente del antikirchnerismo, el inefable e impresentable Gordo Lanata, el ex revolucionario-zurdito a la violeta-progre. Aunque fuera cierto, cabe preguntarse por qué nunca, hasta este momento, se había levantado tamaña polvareda cada vez que Boca o River o cualquiera jugaban a esa hora. Perdón, me corrijo, no cabe preguntarse nada, la respuesta ya la sabemos.
Hasta divierte que quien lleve la bandera, hoy, sea Angelici, un soldadito de Macri. Hasta asusta pensar que el propio gobierno de Santa Fe haya sugerido a la AFA jugar más temprano y que la AFA no le haya dado bola. No vaya a ser que el gobierno de Santa Fe, en represalia, libere el Parque de la Independencia en la medianoche del domingo próximo. Estemos listos para cualquier cosa cuando de imposiciones y conveniencias políticas se trate.
Por si a alguien le importara, quede aclarado que este gil que escribe no es oficialista ni opositor, hace mucho tiempo dejó de creerles a todos (todos) los políticos. Mucho más cuando como en este caso y tantas otras veces, se siente rehén de una guerra entre malos, sin ningún bueno. Sí tiene claro, este gil, que algunos son más enemigos que otros. Quede expresado, asimismo, en defensa de los políticos, que no son marcianos. Los produce, los forma esta sociedad que todos integramos. Es decir, son nosotros, genuinos y cabales representantes nuestros, en el fondo.
Ocupándonos del fútbol en particular pero tocando de manera tangencial un tema central que lo excede en mucho, lo peor es que estemos definitivamente resignados a que ya para siempre jugar a la noche tarde sea un riesgo, por la inseguridad. Entonces, ¿qué proponemos? No jugar tan tarde. Es decir, retroceder. A nadie se le ocurre de que modo instrumentar soluciones para que la que retroceda sea la inseguridad y jugar al fútbol tan tarde no encierre un peligro latente. También cabe apuntar que desastres han ocurrido y seguirán ocurriendo tanto a la tarde como a la mañana. "Yo que el gobierno prohibía el fútbol", decía hace más de cuarenta años el recalcitrante conservador de mi tío Luis.
Quizás al comienzo de la política del retroceso quepa ubicarlo en 1924, cuando Argentina y Uruguay no pudieron jugar en la cancha de Sportivo Barracas porque el público desbordó e invadió el campo. No se pudo encontrar una manera natural de impedir que el público entrara a la cancha así que se dispuso incorporar el alambrado perimetral (“olímpico”, porque los uruguayos acababan de salir campeones olímpicos). Paso atrás.
Otro hito podemos establecerlo allá por fines de los ochenta. Ya se hacía insostenible que desde las tribunas se les tiraran objetos contundentes a jugadores y árbitros en las cercanías de los accesos al campo. Imposible ir a buscar a los que tiraban cosas, detenerlos, procesarlos, condenarlos y excluirlos del fútbol así que inventamos las mangas. Paso atrás.
Desde entonces y hasta hoy, la canción sigue siendo la misma. La violencia (que por supuesto no es propia ni exclusiva del fútbol) no puede ser contenida por el medio más lógico y directo, es decir, identificar a sus responsables y caerles con el peso de la ley. De modo que seguimos sumando paliativos. Tratando un cáncer terminal con aspirinas. Vallados, pulmones, partidos sin público visitante, partidos a puertas cerradas… Paso atrás, paso atrás, paso atrás, paso atrás…
¿Alguna vez la sociedad en su conjunto dejará de retroceder para pasar -en el buen sentido- al ataque? ¿Alguna vez los buenos dejaremos de dar pasos hacia atrás, de cederles terreno a los malos? Perdón de nuevo, no nos preguntemos nada. Las respuestas, también en este caso, ya las sabemos.
domingo, 19 de mayo de 2013
¡POR FIN!
Un triunfo para suspirar profundo. Hacía falta porque el fondo de la tabla ya estaba demasiado cerca, porque doce partidos sin ganar es demasiado y porque cada partido que iba agregándose a la lista tenía el peso de una palada más de tierra sobre nuestras cabezas. Lástima que testigo del acontecimiento haya sido una Bombonera vacía, con el frío y la tristeza propios de los mausoleos. Para colmo en una noche de perros, lluviosa y desapacible. Démosles las gracias a los giles que pararon el partido con River.
Se ganó bien. Ajustado, porque podía preverse que cuando la racha se cortase iba a ser mediante un parto con forceps. Por desarrollo, tendría que haber sido más fácil pero no quería entrar.
Más allá del valor que en sí mismo encierra el triunfo imprescindible, hubo signos altamente positivos en algunas respuestas individuales de muchachos que necesitaban su reencuentro. El gol del Burro Martínez pueda ser que le devuelva la fe y podamos ver a aquél jugador que era en Vélez. El Burro anduvo poco por afuera, se movió más bien por adentro. Ya en el primer tiempo había tenído esa que dio en el palo, un fierrazo que era gol en todos lados y que no fue. Antes había tenido otra, de zurda, que rebotó providencialmente en Raldes.
El gol fue un cabezazo bien metido, hacia abajo, como debe ser, aunque en definitiva, para que entrara hubo que contar con la complicidad de Pozo, que puso manos de mantequita. En cuanto al centro, fue obra de otro de los hombres fundamentales de esta victoria, el Laucha Acosta. Con mucha participación, decidido para encarar, lo volvió realmente loco a Urribarri. Y en la del gol mostró, de punta a punta, lo afilado que estaba porque le cambiaron la pelota de izquierda a derecha, la bajó de una como un maestro y no se apuró: miró, pensó, tocó hacia atrás para Albín y marcó el pase para que el uruguayo se la devolviera. Finalmente fue hasta el fondo y sacó un centro mortal. No fue el primero. Buen partido del Laucha, a ver si arranca de una vez por todas, él también.
Apenas habían pasado cinco minutos del gol y casi nos empatan. Nos llegaron por la derecha, por la zona de Albín, donde tuvimos los mayores problemas, Orion había quedado fuera de combate con el centro de Gómez y el cabezazo de Graciani parecía un gol irremediable, consumado. ¿De dónde apareció el Chiqui Pérez? Una salvada monumental (con perdón de la palabra), épica. Es, señores, lo primero realmente bueno que hace el Chiqui desde que lo trajimos. Anduvo bastante bien. ¿Le servirá para ir en ascenso y que podamos creerle? Veremos.
Otro punto clave fue Orion. Un riesgo haberlo puesto, con Ustari lesionado. Se ve que Bianchi no le tiene mucha fe a D’Angelo. Lo cierto es que Agustín justificó su presencia, dio seguridad y tuvo no muchas participaciones pero decisivas, como el anticipo con el pie a Graciani en el primer tiempo, el mano a mano con Urribarri y en el final, el cabezazo de Ramírez, porque otra vez, casi nos empatan cuando el partido ya se moría.
Visto lo sucedido, cabe conjeturar que si Morant lo ponía a Luque media hora antes, por ahí nos arruinaba la digestión porque Luque metió, en los últimos minutos, dos desbordes con centro que nos hicieron temblar, uno lo cabeceó Ramírez y el otro Caire.
Efectivamente, esos dos desbordes tuvieron por escenario la zona de Albín pero en fin, tampoco lo matemos al uruguayo. Sus problemas de marca son conocidos pero además, tenía delante de él a un ocho que no es volante, como el Laucha Acosta. Se apostó por un sistema muy ofensivo y eso implica brindar en otro sentido alguna ventaja, la viejo pero ´siempre válido concepto de la “manta corta” de la que hablaba el brasileño Tim. Con la pelota anduvo mejor que otras veces, Albín.
De los volantes, sin contar a Acosta que fue un delantero camuflado, lo más rescatable fue lo de Pol Fernández a quien se vio recuperado, más decidido y comprometido de lo que venía siendo. Ojalá también en el caso suyo se trate del punto de arranque para una superación sostenida. El Yagui Bravo cumplió sin lucir, con mucho esfuerzo y en cuanto al Gordo Sánchez Miño, alternó apariciones firmes y profundas con acciones en las que se nubló, se enredó, se confundió con la pelota, algo difícil de aceptarle a él. Ya se ha establecido que cuando no está Román, Sánchez Miño tiene que sentirse patrón, mandar, hacerse eje. Esta vez estuvo lejos de eso.
Bueno, es domingo a mediodía y la tabla la podemos mirar sin tanta pavura. Zarpamos a Vélez, el (para muchos) “modelo a seguir” hasta hace poco, que en pocos días se quedó sin la Copa y está decimoctavo en el campeonato. El semestre de Vélez es un fracaso, un desastre pero de eso se habla poco. Claro está, Vélez dista mucho de ser Boca. También pasamos a Unión, que hoy podría darnos una alegría aunque nos pase de nuevo pero es difícil, por no decir imposible, ya está en la B Nacional. Vamos a ver cuántos puntos juntamos de los quince que quedan, dijo Bianchi después del partido. Por ahora, nos sacamos un gran peso de encima. Y se viene la trifecta con Newell’s, vamos Boca, todavía.
Se ganó bien. Ajustado, porque podía preverse que cuando la racha se cortase iba a ser mediante un parto con forceps. Por desarrollo, tendría que haber sido más fácil pero no quería entrar.
Más allá del valor que en sí mismo encierra el triunfo imprescindible, hubo signos altamente positivos en algunas respuestas individuales de muchachos que necesitaban su reencuentro. El gol del Burro Martínez pueda ser que le devuelva la fe y podamos ver a aquél jugador que era en Vélez. El Burro anduvo poco por afuera, se movió más bien por adentro. Ya en el primer tiempo había tenído esa que dio en el palo, un fierrazo que era gol en todos lados y que no fue. Antes había tenido otra, de zurda, que rebotó providencialmente en Raldes.
El gol fue un cabezazo bien metido, hacia abajo, como debe ser, aunque en definitiva, para que entrara hubo que contar con la complicidad de Pozo, que puso manos de mantequita. En cuanto al centro, fue obra de otro de los hombres fundamentales de esta victoria, el Laucha Acosta. Con mucha participación, decidido para encarar, lo volvió realmente loco a Urribarri. Y en la del gol mostró, de punta a punta, lo afilado que estaba porque le cambiaron la pelota de izquierda a derecha, la bajó de una como un maestro y no se apuró: miró, pensó, tocó hacia atrás para Albín y marcó el pase para que el uruguayo se la devolviera. Finalmente fue hasta el fondo y sacó un centro mortal. No fue el primero. Buen partido del Laucha, a ver si arranca de una vez por todas, él también.
Apenas habían pasado cinco minutos del gol y casi nos empatan. Nos llegaron por la derecha, por la zona de Albín, donde tuvimos los mayores problemas, Orion había quedado fuera de combate con el centro de Gómez y el cabezazo de Graciani parecía un gol irremediable, consumado. ¿De dónde apareció el Chiqui Pérez? Una salvada monumental (con perdón de la palabra), épica. Es, señores, lo primero realmente bueno que hace el Chiqui desde que lo trajimos. Anduvo bastante bien. ¿Le servirá para ir en ascenso y que podamos creerle? Veremos.
Otro punto clave fue Orion. Un riesgo haberlo puesto, con Ustari lesionado. Se ve que Bianchi no le tiene mucha fe a D’Angelo. Lo cierto es que Agustín justificó su presencia, dio seguridad y tuvo no muchas participaciones pero decisivas, como el anticipo con el pie a Graciani en el primer tiempo, el mano a mano con Urribarri y en el final, el cabezazo de Ramírez, porque otra vez, casi nos empatan cuando el partido ya se moría.
Visto lo sucedido, cabe conjeturar que si Morant lo ponía a Luque media hora antes, por ahí nos arruinaba la digestión porque Luque metió, en los últimos minutos, dos desbordes con centro que nos hicieron temblar, uno lo cabeceó Ramírez y el otro Caire.
Efectivamente, esos dos desbordes tuvieron por escenario la zona de Albín pero en fin, tampoco lo matemos al uruguayo. Sus problemas de marca son conocidos pero además, tenía delante de él a un ocho que no es volante, como el Laucha Acosta. Se apostó por un sistema muy ofensivo y eso implica brindar en otro sentido alguna ventaja, la viejo pero ´siempre válido concepto de la “manta corta” de la que hablaba el brasileño Tim. Con la pelota anduvo mejor que otras veces, Albín.
De los volantes, sin contar a Acosta que fue un delantero camuflado, lo más rescatable fue lo de Pol Fernández a quien se vio recuperado, más decidido y comprometido de lo que venía siendo. Ojalá también en el caso suyo se trate del punto de arranque para una superación sostenida. El Yagui Bravo cumplió sin lucir, con mucho esfuerzo y en cuanto al Gordo Sánchez Miño, alternó apariciones firmes y profundas con acciones en las que se nubló, se enredó, se confundió con la pelota, algo difícil de aceptarle a él. Ya se ha establecido que cuando no está Román, Sánchez Miño tiene que sentirse patrón, mandar, hacerse eje. Esta vez estuvo lejos de eso.
Bueno, es domingo a mediodía y la tabla la podemos mirar sin tanta pavura. Zarpamos a Vélez, el (para muchos) “modelo a seguir” hasta hace poco, que en pocos días se quedó sin la Copa y está decimoctavo en el campeonato. El semestre de Vélez es un fracaso, un desastre pero de eso se habla poco. Claro está, Vélez dista mucho de ser Boca. También pasamos a Unión, que hoy podría darnos una alegría aunque nos pase de nuevo pero es difícil, por no decir imposible, ya está en la B Nacional. Vamos a ver cuántos puntos juntamos de los quince que quedan, dijo Bianchi después del partido. Por ahora, nos sacamos un gran peso de encima. Y se viene la trifecta con Newell’s, vamos Boca, todavía.
viernes, 17 de mayo de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y COLÓN: 40
Arqueros
Errea, Néstor Martín: 1962/65+1968 - 1966/67
Perassi, José Felipe: 1977 - 1990/93
Marcadores laterales derechos
Ayres Moraes Albuquerque: 1963/65 - 1968
Cardozo, Raúl: 1968 - 1965/67
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1971/72
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1981
Ibarra, Hugo Benjamín: 1998/2001+2002/03+2005/10 - 1993/98
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 2002/04
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 - 2005/08
Primer marcador central
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 1996/2001
Segundos marcadores centrales
Bachino, Marcelo Fabián: 1982/83 - 1986/87
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1986
Díaz, Daniel Alberto: 2005/07 - 2004/05
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2008
Marcadores laterales izquierdos
Verón, Andrés César: 1978 - 1979
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 - 1981
Pineda, Mauricio Héctor: 1996/97 - 2004
Bedoya, Gerardo Alberto: 2005 - 2004
Urribarri, Bruno Saúl: 2007 - 2011/13
Volantes centrales
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1986
Prediger, Leonardo Sebastián: 2010 - 2004/06+2007/09+2011/13
Volantes mixtos derechos
Molina, Hugo Martín: 1983 - 1986/87
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1995/96+1999/2000+2002/03
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 - 2005
Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 - 1965/68+1982
Irazoqui, José Luis: 1985/88 - 1990/91
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1974/75
Díaz, Damián Rodrigo: 2008/09 - 2010/11
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2012
Media punta
Menéndez, Norberto: 1962/67 - 1968
Punteros derechos
López, José Omar: 1977/78 - 1979
Favret, Rubén Omar: 1975/77 - 1981
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1984
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 2004/05
Cángele, Franco Darío: 2003/04 - 2005/06
Centrodelanteros
Saldaño, José Luis: 1978 - 1975/76
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1974/76
Punteros izquierdos
Comas, Jorge Alberto: 1986/89 - 1980/81+1994/95
Sotelo, Juan Manuel: 1982/84 - 1989/90
Scalise, Claudio Alberto: 1986 - 1991/92
DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1959
Silvero, José María: 1970/71 - 1972/73
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1980
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 2004
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1999
Falcioni, Julio César: 2011/12 - 2006/07
Arqueros
Errea, Néstor Martín: 1962/65+1968 - 1966/67
Perassi, José Felipe: 1977 - 1990/93
Marcadores laterales derechos
Ayres Moraes Albuquerque: 1963/65 - 1968
Cardozo, Raúl: 1968 - 1965/67
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1971/72
Rebottaro, Andrés Orlando: 1979 - 1981
Ibarra, Hugo Benjamín: 1998/2001+2002/03+2005/10 - 1993/98
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 2002/04
Jerez, Pablo Ezequiel: 2003/04 - 2005/08
Primer marcador central
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 1996/2001
Segundos marcadores centrales
Bachino, Marcelo Fabián: 1982/83 - 1986/87
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1986
Díaz, Daniel Alberto: 2005/07 - 2004/05
Crosa, Diego Sebastián: 2002/04 - 2008
Marcadores laterales izquierdos
Verón, Andrés César: 1978 - 1979
Alonso, Ricardo Oscar: 1975/78 - 1981
Pineda, Mauricio Héctor: 1996/97 - 2004
Bedoya, Gerardo Alberto: 2005 - 2004
Urribarri, Bruno Saúl: 2007 - 2011/13
Volantes centrales
Di Gregorio, Jorge Sergio: 1985 - 1986
Prediger, Leonardo Sebastián: 2010 - 2004/06+2007/09+2011/13
Volantes mixtos derechos
Molina, Hugo Martín: 1983 - 1986/87
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1995/96+1999/2000+2002/03
Villarreal, Javier Alejandro: 2001/04 - 2005
Volantes mixtos izquierdos
Medina, Orlando José: 1969/72 - 1965/68+1982
Irazoqui, José Luis: 1985/88 - 1990/91
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1974/75
Díaz, Damián Rodrigo: 2008/09 - 2010/11
Gracián, Leandro: 2007/09+2011 - 2012
Media punta
Menéndez, Norberto: 1962/67 - 1968
Punteros derechos
López, José Omar: 1977/78 - 1979
Favret, Rubén Omar: 1975/77 - 1981
Saturno, Sergio Omar: 1992/94 - 1984
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 2004/05
Cángele, Franco Darío: 2003/04 - 2005/06
Centrodelanteros
Saldaño, José Luis: 1978 - 1975/76
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1974/76
Punteros izquierdos
Comas, Jorge Alberto: 1986/89 - 1980/81+1994/95
Sotelo, Juan Manuel: 1982/84 - 1989/90
Scalise, Claudio Alberto: 1986 - 1991/92
DIRECTORES TÉCNICOS: 6
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1959
Silvero, José María: 1970/71 - 1972/73
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1980
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 2004
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 1999
Falcioni, Julio César: 2011/12 - 2006/07
jueves, 16 de mayo de 2013
EL DE LA COPA ES BOCA
“Habría que preguntarle a Riquelme qué quiso hacer”, planteaba Macaya. Quédese tranquilo, Enrique, la quiso poner ahí. Es un genio. “Para mí, quiso tirar centro. Fíjense que no mira”, planteaba, más tarde, uno de los muchachitos del noticiero de Fox. ¿Y para qué habría de mirar, amigo? Él ya sabía dónde estaba el arco y dónde estaba el arquero. ¿No lo creés? ¿Sabés de quién estamos hablando? ¡De Juan Román Riquelme, bebé!
Pasamos y pasamos bien. Boca se plantó en el Pacaembú y jugó el partido que tenía que jugar. Un primer tiempo perfecto, sin fisuras. Con los centrales firmes. ¿Podrá ser que empeceos a confiar en Caruzzo y Burdisso? Con el medio bien parado. Con Walter Erviti en partido personal contra Paulinho porque estaba claro que aunque las estrellas son Emerson y Paolo Guerrero, tipos que pueden romper un partido en cualquier momento, Corinthians se afirma en el tándem Paulinho-Ralf, por allí pasa su centro de gravedad. Y Nico Blandi y el propio Román nunca los dejaron salir cómodos a los defensores. Esto es, un equipo no sólo tácticamente irreprochable sino además solidario y comprometido, como ya lo habíamos visto en el partido de ida.
Por ser brasileño, es raro este Corinthians. Los laterales nunca pasan al ataque. Si no se permite que Paulinho y Ralf se adueñen del medio juego, como no lo permitió Boca, todo se simplifica. Esta vez se nos dieron a favor las macanas de los árbitros. Amarilla se comió el penal por mano de Leíto Marín, absolutamente al pedo pero penal al fin y el asistente Nievas bandereó mal en esa en que Romarinho quedaba sólo ante Orion (ojo, Agustín ya sabía que la jugada estaba parada antes de que Romarinho pateara por primera vez).
El gol a poco de comenzado el segundo tiempo nos desacomodó y les dio a ellos nuevas ínfulas. Ahí se movió el piso. Niembro & Company lo dieron como figura a Orion pero el gol se lo come Agustín. Ese centro era de él, cayó en una zona que tiene que ser del arquero y de nadie más, él acompañó y quedó a mitad de camino, desarmado, en lugar de ir a cortar arriba con decisión como debió haber hecho. Ya poco antes había mandado defectuosamente al córner otro centro que también tendría que haber apretado. Después sí, sacó un par de bolas difíciles, en especial una que manoteó de última con brazo cambiado.
Pato se deglutió ese gol insólito pero otro tanto pasó también con Nico Blandi, esa en que le quedó el rebote de Cassio solo y con el arquero fuera de combate pero le pegó para cualquier lado. El impulso no le duró mucho a Corinthians, Boca resistió bien, sin demasiados sobresaltos y vale volver a mencionar a Mati y a Guille porque les hemos pegado mucho pero esta era una mano brava y respondieron.
No hay caso, en la Copa es difícil que Boca no aparezca. Corinthians ya nos había acostado el año pasado, dos veces seguidas no podía ser. Ahora viene Newell’s, el mejor equipo argentino hoy por hoy, sin duda. Y vamos a tener que ir a definir allá, en la pegajosa Rosario. Lo que nos juega a favor es que ellos tienen que defender la punta del campeonato en paralelo con la Copa, pueda ser que en algún momento lo sientan. Igual, ellos saben, como todos, que somos Boca, carajo.
¡Aaahhh! ¡La que se mandó Walter Erviti después del partido con Tití Fernández! Brillante, sutil, fina, deliciosa, con clase. El broche de oro para una noche bostera y redonda, en la que Boca fue Boca, señores.
Pasamos y pasamos bien. Boca se plantó en el Pacaembú y jugó el partido que tenía que jugar. Un primer tiempo perfecto, sin fisuras. Con los centrales firmes. ¿Podrá ser que empeceos a confiar en Caruzzo y Burdisso? Con el medio bien parado. Con Walter Erviti en partido personal contra Paulinho porque estaba claro que aunque las estrellas son Emerson y Paolo Guerrero, tipos que pueden romper un partido en cualquier momento, Corinthians se afirma en el tándem Paulinho-Ralf, por allí pasa su centro de gravedad. Y Nico Blandi y el propio Román nunca los dejaron salir cómodos a los defensores. Esto es, un equipo no sólo tácticamente irreprochable sino además solidario y comprometido, como ya lo habíamos visto en el partido de ida.
Por ser brasileño, es raro este Corinthians. Los laterales nunca pasan al ataque. Si no se permite que Paulinho y Ralf se adueñen del medio juego, como no lo permitió Boca, todo se simplifica. Esta vez se nos dieron a favor las macanas de los árbitros. Amarilla se comió el penal por mano de Leíto Marín, absolutamente al pedo pero penal al fin y el asistente Nievas bandereó mal en esa en que Romarinho quedaba sólo ante Orion (ojo, Agustín ya sabía que la jugada estaba parada antes de que Romarinho pateara por primera vez).
El gol a poco de comenzado el segundo tiempo nos desacomodó y les dio a ellos nuevas ínfulas. Ahí se movió el piso. Niembro & Company lo dieron como figura a Orion pero el gol se lo come Agustín. Ese centro era de él, cayó en una zona que tiene que ser del arquero y de nadie más, él acompañó y quedó a mitad de camino, desarmado, en lugar de ir a cortar arriba con decisión como debió haber hecho. Ya poco antes había mandado defectuosamente al córner otro centro que también tendría que haber apretado. Después sí, sacó un par de bolas difíciles, en especial una que manoteó de última con brazo cambiado.
Pato se deglutió ese gol insólito pero otro tanto pasó también con Nico Blandi, esa en que le quedó el rebote de Cassio solo y con el arquero fuera de combate pero le pegó para cualquier lado. El impulso no le duró mucho a Corinthians, Boca resistió bien, sin demasiados sobresaltos y vale volver a mencionar a Mati y a Guille porque les hemos pegado mucho pero esta era una mano brava y respondieron.
No hay caso, en la Copa es difícil que Boca no aparezca. Corinthians ya nos había acostado el año pasado, dos veces seguidas no podía ser. Ahora viene Newell’s, el mejor equipo argentino hoy por hoy, sin duda. Y vamos a tener que ir a definir allá, en la pegajosa Rosario. Lo que nos juega a favor es que ellos tienen que defender la punta del campeonato en paralelo con la Copa, pueda ser que en algún momento lo sientan. Igual, ellos saben, como todos, que somos Boca, carajo.
¡Aaahhh! ¡La que se mandó Walter Erviti después del partido con Tití Fernández! Brillante, sutil, fina, deliciosa, con clase. El broche de oro para una noche bostera y redonda, en la que Boca fue Boca, señores.
domingo, 12 de mayo de 2013
¡BASTA!
Dejémonos de joder, ni Copa ni acumulación de partidos ni racha de lesionados ni arbitrajes ni nada. Nada justifica, nada excusa, nada explica esta campaña. Esta serie de doce fechas sin ganar en el torneo local es una vergüenza, un asco, una tortura. Ojo, señores, que así empezó River en 2008 y terminó en la B tres años más tarde. Si ganan Argentinos y Estudiantes vamos a estar últimos. Aunque pasemos a Corinthians el miércoles, no se puede bancar esta situación.
Cuando parece que se está por arrancar, cuando aparecen signos de recuperación, de pronto patapúfete, volvemos a la lona. Jugamos bastante bien con Lanús y a continuación nos comimos seis en San Juan. No jugamos tan mal con Belgrano ni con Estudiantes, tampoco con River y ahora esto.
A San Lorenzo le duramos diez minutos. El tiempo que les llevó a ellos desatar el nudo de la mitad de la cancha, descubrir que a las espaldas de Albín y del pibe García Basso podían hacerse un picnic porque no había volantes que les achicaran los espacios a los laterales ni centrales que cruzaran en tiempo y forma. No es casualidad que los dos primeros goles de San Lorenzo hayan empezado por el mismo lado.
En el primero, el pase de Kannemann a Piatti tomó a Albín a mitad de camino, desarmado. Piatti se fue como Perico por su casa hasta el fondo de la cancha y todo lo que vino después fue irreversible porque ya todo el equipo estaba irremediablemente a contramano de la jugada. Centro al lado opuesto, Buffarini que la devuelve para el lado del que venía y Verón que la mete. Nosotros, mirábamos.
En el segundo, antes del penal, Magallán tenía pelota y posición ganadas. Como por arte de magia Verón, como si Magallán no fuera material sino gaseoso, Verón apareció detrás de él con la bola dominada. Otra vez la misma película, tipo que se nos va hasta el fondo sin que haya manera de ponerle un obstáculo. Después sí, Correa se tiró y Pezzotta nos cagó pero si nos detenemos en los árbitros vamos a perder el foco de la cuestión. El problema somos nosotros.
Lo peor, lo inaceptable es que, claramente, nos sentimos derrotados ya con el primer gol. No apareció en la cancha nadie que levantara la bandera, que contagiara. Cada cual por su lado. Se pueden rescatar los esfuerzos de Escalante y Bravo pero perdieron con holgura contra Kalinski y Navarro porque ellos sabían lo que tenían que hacer, se apoyaban unos a otros. Buffarini dista mucho de ser un gran futbolista, es apresurado, acelerado pero el tipo es indomable, transmite fervor, obliga a sus compañeros a seguirlo. Nosotros no tuvimos uno así. Iban 18 minutos de partido y ya sabíamos que perdíamos. Por supuesto, perdimos.
Uno lo miraba desde arriba y parecía como que los equipos eran dos porque Silva siempre estaba como a treinta metros del compañero más cercano. Paredes miró el partido desde adentro. No fue ni media punta ni enganche, no fue nada. Es un pibe pero alguien va a tener que ayudarlo a que defina pronto qué quiere hacer con su vida. Por capacidad técnica es un privilegiado pero si los partidos siguen pasándolo por encima, como viene ocurriendo, todo lo que tiene no le va a servir para nada. Se lo va a llevar la corriente para siempre.
Lo más parecido a una acción de ataque bien elaborada que tuvimos fue esa del primer tiempo que Colazo jugó para que Pol llegara hasta el área por derecha, Pol la puso para atrás y el Tanque, a la carrera, le erró al arco. Pero es que el Tanque llegaba apareado por uno de ellos que no le permitió definir cómodo. Viene a cuento porque la jugada del tercer gol de ellos fue muy parecida y en el mismo sector de la cancha. La diferencia fue que cuando Buffarini la puso para atrás, el de ellos que llegaba de frente, Correa, no tuvo a nadie nuestro que lo molestara y nos rompió el arco.
No tenemos en el plantel un solo central que sea de fiar. Ahora les volvió a tocar el turno a Magallán y Chiqui Pérez y no es que a este gil que escribe le guste estar repitiendo siempre lo mismo pero de verdad, hay momentos en que parece que nunca hubiesen jugado al fútbol antes. Y se trata de dos jugadores a los que fuimos a buscar. Magallán fue una recomendación de esa indescifrable (o más bien parasitaria) “Secretaría Técnica” que integran el tal Budna, el Ruso Ribolzi y el hijo de Vidallé. Los mismos que también recomendaron a Albín y a otro central, Casasola, que costó un montón y ni se entrena con el plantel principal. ¡La guita que se deben estar llevando esos tres! A Chiqui Pérez lo pidió Bianchi. ¿Qué pasa, Carlos? Usted antes difícilmente se comiera esos caramelitos.
A modo de última imagen del naufragio quedó, ya en el minuto 92, el penal que tiró Silva a Uruguay o a la estratosfera o a la concha de su madre. Una grosería. Es que en ese, nuestro total fracaso de vivir, ni el tiro del final iba a salirnos. Si, estamos desorientaos y no sabemos que trole hay que tomar para seguir. Y en ese desencuentro con la fe queremos cruzar el mar y no podemos, Catulín querido.
Cuando parece que se está por arrancar, cuando aparecen signos de recuperación, de pronto patapúfete, volvemos a la lona. Jugamos bastante bien con Lanús y a continuación nos comimos seis en San Juan. No jugamos tan mal con Belgrano ni con Estudiantes, tampoco con River y ahora esto.
A San Lorenzo le duramos diez minutos. El tiempo que les llevó a ellos desatar el nudo de la mitad de la cancha, descubrir que a las espaldas de Albín y del pibe García Basso podían hacerse un picnic porque no había volantes que les achicaran los espacios a los laterales ni centrales que cruzaran en tiempo y forma. No es casualidad que los dos primeros goles de San Lorenzo hayan empezado por el mismo lado.
En el primero, el pase de Kannemann a Piatti tomó a Albín a mitad de camino, desarmado. Piatti se fue como Perico por su casa hasta el fondo de la cancha y todo lo que vino después fue irreversible porque ya todo el equipo estaba irremediablemente a contramano de la jugada. Centro al lado opuesto, Buffarini que la devuelve para el lado del que venía y Verón que la mete. Nosotros, mirábamos.
En el segundo, antes del penal, Magallán tenía pelota y posición ganadas. Como por arte de magia Verón, como si Magallán no fuera material sino gaseoso, Verón apareció detrás de él con la bola dominada. Otra vez la misma película, tipo que se nos va hasta el fondo sin que haya manera de ponerle un obstáculo. Después sí, Correa se tiró y Pezzotta nos cagó pero si nos detenemos en los árbitros vamos a perder el foco de la cuestión. El problema somos nosotros.
Lo peor, lo inaceptable es que, claramente, nos sentimos derrotados ya con el primer gol. No apareció en la cancha nadie que levantara la bandera, que contagiara. Cada cual por su lado. Se pueden rescatar los esfuerzos de Escalante y Bravo pero perdieron con holgura contra Kalinski y Navarro porque ellos sabían lo que tenían que hacer, se apoyaban unos a otros. Buffarini dista mucho de ser un gran futbolista, es apresurado, acelerado pero el tipo es indomable, transmite fervor, obliga a sus compañeros a seguirlo. Nosotros no tuvimos uno así. Iban 18 minutos de partido y ya sabíamos que perdíamos. Por supuesto, perdimos.
Uno lo miraba desde arriba y parecía como que los equipos eran dos porque Silva siempre estaba como a treinta metros del compañero más cercano. Paredes miró el partido desde adentro. No fue ni media punta ni enganche, no fue nada. Es un pibe pero alguien va a tener que ayudarlo a que defina pronto qué quiere hacer con su vida. Por capacidad técnica es un privilegiado pero si los partidos siguen pasándolo por encima, como viene ocurriendo, todo lo que tiene no le va a servir para nada. Se lo va a llevar la corriente para siempre.
Lo más parecido a una acción de ataque bien elaborada que tuvimos fue esa del primer tiempo que Colazo jugó para que Pol llegara hasta el área por derecha, Pol la puso para atrás y el Tanque, a la carrera, le erró al arco. Pero es que el Tanque llegaba apareado por uno de ellos que no le permitió definir cómodo. Viene a cuento porque la jugada del tercer gol de ellos fue muy parecida y en el mismo sector de la cancha. La diferencia fue que cuando Buffarini la puso para atrás, el de ellos que llegaba de frente, Correa, no tuvo a nadie nuestro que lo molestara y nos rompió el arco.
No tenemos en el plantel un solo central que sea de fiar. Ahora les volvió a tocar el turno a Magallán y Chiqui Pérez y no es que a este gil que escribe le guste estar repitiendo siempre lo mismo pero de verdad, hay momentos en que parece que nunca hubiesen jugado al fútbol antes. Y se trata de dos jugadores a los que fuimos a buscar. Magallán fue una recomendación de esa indescifrable (o más bien parasitaria) “Secretaría Técnica” que integran el tal Budna, el Ruso Ribolzi y el hijo de Vidallé. Los mismos que también recomendaron a Albín y a otro central, Casasola, que costó un montón y ni se entrena con el plantel principal. ¡La guita que se deben estar llevando esos tres! A Chiqui Pérez lo pidió Bianchi. ¿Qué pasa, Carlos? Usted antes difícilmente se comiera esos caramelitos.
A modo de última imagen del naufragio quedó, ya en el minuto 92, el penal que tiró Silva a Uruguay o a la estratosfera o a la concha de su madre. Una grosería. Es que en ese, nuestro total fracaso de vivir, ni el tiro del final iba a salirnos. Si, estamos desorientaos y no sabemos que trole hay que tomar para seguir. Y en ese desencuentro con la fe queremos cruzar el mar y no podemos, Catulín querido.
viernes, 10 de mayo de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y SAN LORENZO DE ALMAGRO: 64
Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1949/50
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1988/89
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 - 2009/13
Orión, Agustín Ignacio: 2011/13 - 2003/09
Marcadores laterales derechos
Corsetti, Francisco: 1933 - 1928/32+1934
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1981/82
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 - 1997/2005
Primeros marcadores centrales
Nicolau, Miguel Alberto: 1967/72+1974/75 - 1977
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1983/86
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 2001/03
Ortiz, Fernando: 1998 - 1999/2000
Segundos marcadores centrales
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1971
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1981
Zacarías, Claudio Hugo: 1986/87 - 1987/88+1991/92
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1994/97
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1992/94
Coloccini, Fabricio: 1999 - 2001
Marcadores laterales izquierdos
Hrabina, Enrique Oscar: 1985/91 - 1983/84
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 2001
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 1998/2004
Centre half – volantes centrales
Grecco, Salvador: 1949/50 - 1941/47+1949
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1977
Suñé, Rubén José: 1967/72+1976/80 - 1981
Krasouski, Ariel José: 1981/85+1986/88 - 1985/86
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1976/79
Giunta, Blas Armando: 1989/93+1995/97 - 1983/84+1986/89
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90+1994/96 - 1990/94
Cenci, Carlos Claudio: 1991/93 - 1995/96
Half izquierdo
Rosato, Carlos: 1917 - 1918/19
Volante mixto derecho
Rivero, Diego Alejandro: 2011/13 - 2006/10
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1968/74
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1981
Bilos, Daniel Rubén: 2005/06 - 2007/08
González, Cristian Alberto: 1995/96 - 2009/10
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2011
Erviti, Walter Daniel: 2011/13 - 1999/2002
Enganche
Ponce, José Daniel: 1989/90 - 1991/92
Media punta
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1996
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1935/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1940/42
Mesones, Felipe: 1952 - 1953
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1979
Lorea, César José: 1979 - 1978
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1971/75+1979+1981
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 1995/2002
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2003/04
Cardoso de Oliveira, Edilio Jean: 2003 - 2005
Insider derecho
Alarcón, Ricardo Roberto: 1939/41 - 1933/39
Centrodelanteros
Colla, Enrique: 1915/17 - 1918
Fernández Real, Rubén Evaristo: 1953/54 - 1957/58
Veglio, Carlos José: 1976/78+1980 - 1968/75
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1979/80
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1981
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1980
Husillos, Armando Mario: 1977/80 - 1983
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1980/84+1992
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1979/81+1983/88
Acosta, Alberto Federico: 1993/94 - 1988/90+1991/92+1998+2001/03
Bueno, Carlos Éber: 2007 - 2012
Insiders izquierdos
Martino, Rinaldo Fioramonte: 1951 - 1941/48
Sanfilippo, José Francisco: 1963 - 1953/62+1972
Punteros izquierdos
Garabal, Antonio Héctor: 1960 - 1966
Peña, Ignacio Ramón: 1969/72 - 1980
Coronel, José Gustavo: 1991 - 1991/92
DIRECTORES TÉCNICOS: 17
Tarrío, Oscar: 1942 - 1940
Orth, Giorgy: 1953 - 1944
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1954
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1956
Amándola, Pablo Juan: 1953 - 1963
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1971+1977
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1961/62+1965/66+1972/73+1981/82+1985
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1978
Román, Carlos Alberto: 1978+1979 - 1981
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1980
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1990
Bilardo, Carlos Salvador: 1996 - 1979
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 1996
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1980+1983/84+1987/90+1992/96+2004/05
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1998
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2008/09
Batista, Norberto Rubén: 2010 - 2008
Arqueros
Carletti, Leopoldo Evaristo: 1951/52 - 1949/50
Pogany, Esteban Ernesto: 1989/94 - 1988/89
Migliore, Pablo Alejandro: 2006/08 - 2009/13
Orión, Agustín Ignacio: 2011/13 - 2003/09
Marcadores laterales derechos
Corsetti, Francisco: 1933 - 1928/32+1934
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1981/82
Paredes, Aldo Gustavo: 1994/95 - 1997/2005
Primeros marcadores centrales
Nicolau, Miguel Alberto: 1967/72+1974/75 - 1977
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1983/86
Medero, Luis Adrián: 1992/96 - 2001/03
Ortiz, Fernando: 1998 - 1999/2000
Segundos marcadores centrales
Bordón, Miguel Ángel: 1978/80 - 1971
Capurro, Armando Rafael: 1979/80 - 1981
Zacarías, Claudio Hugo: 1986/87 - 1987/88+1991/92
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1994/97
Lorenzo, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1992/94
Coloccini, Fabricio: 1999 - 2001
Marcadores laterales izquierdos
Hrabina, Enrique Oscar: 1985/91 - 1983/84
Fagiani, Daniel Fernando: 2000 - 2001
Morel Rodríguez, Claudio Marcelo: 2004/10 - 1998/2004
Centre half – volantes centrales
Grecco, Salvador: 1949/50 - 1941/47+1949
Palmieri, Horacio Norberto: 1972/74 - 1977
Suñé, Rubén José: 1967/72+1976/80 - 1981
Krasouski, Ariel José: 1981/85+1986/88 - 1985/86
Marangoni, Claudio Oscar: 1988/90 - 1976/79
Giunta, Blas Armando: 1989/93+1995/97 - 1983/84+1986/89
Carrizo, Fabián Gustavo: 1983/90+1994/96 - 1990/94
Cenci, Carlos Claudio: 1991/93 - 1995/96
Half izquierdo
Rosato, Carlos: 1917 - 1918/19
Volante mixto derecho
Rivero, Diego Alejandro: 2011/13 - 2006/10
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1968/74
Larrosa, Omar Rubén: 1967/68+1970 - 1981
Bilos, Daniel Rubén: 2005/06 - 2007/08
González, Cristian Alberto: 1995/96 - 2009/10
Giménez, Matías Alejandro: 2010 - 2011
Erviti, Walter Daniel: 2011/13 - 1999/2002
Enganche
Ponce, José Daniel: 1989/90 - 1991/92
Media punta
Carranza, Luis Alberto: 1992/95 - 1996
Punteros derechos
Orlando, Roberto Nicolás: 1934 - 1935/38
Fattoni, Juan Alberto: 1936 - 1940/42
Mesones, Felipe: 1952 - 1953
Letanú, Alfredo Raúl: 1972/75+1980 - 1979
Lorea, César José: 1979 - 1978
Scotta, Héctor Horacio: 1982 - 1971/75+1979+1981
Estévez, Raúl Enrique: 2002/04 - 1995/2002
Carreño, Ariel Sebastián: 1998+2001/02+2004 - 2003/04
Cardoso de Oliveira, Edilio Jean: 2003 - 2005
Insider derecho
Alarcón, Ricardo Roberto: 1939/41 - 1933/39
Centrodelanteros
Colla, Enrique: 1915/17 - 1918
Fernández Real, Rubén Evaristo: 1953/54 - 1957/58
Veglio, Carlos José: 1976/78+1980 - 1968/75
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1979/80
Sánchez, Hugo Paulino: 1975/76 - 1981
Morandini, Osvaldo Daniel: 1983 - 1980
Husillos, Armando Mario: 1977/80 - 1983
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1980/84+1992
Perazzo, Walter Osvaldo: 1988/90 - 1979/81+1983/88
Acosta, Alberto Federico: 1993/94 - 1988/90+1991/92+1998+2001/03
Bueno, Carlos Éber: 2007 - 2012
Insiders izquierdos
Martino, Rinaldo Fioramonte: 1951 - 1941/48
Sanfilippo, José Francisco: 1963 - 1953/62+1972
Punteros izquierdos
Garabal, Antonio Héctor: 1960 - 1966
Peña, Ignacio Ramón: 1969/72 - 1980
Coronel, José Gustavo: 1991 - 1991/92
DIRECTORES TÉCNICOS: 17
Tarrío, Oscar: 1942 - 1940
Orth, Giorgy: 1953 - 1944
Díaz, Gerónimo: 1953 - 1954
Fernández Roca, Ángel: 1939/40 - 1956
Amándola, Pablo Juan: 1953 - 1963
Domínguez, Rogelio Antonio: 1973/75 - 1971+1977
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1961/62+1965/66+1972/73+1981/82+1985
Pedernera, Adolfo Alfredo: 1966/67 - 1978
Román, Carlos Alberto: 1978+1979 - 1981
Faraone, Carmelo: 1982/83 - 1980
Saporiti, Roberto Marcos: 1987 - 1990
Bilardo, Carlos Salvador: 1996 - 1979
Aimar, Carlos Daniel: 1989/90 - 1996
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1980+1983/84+1987/90+1992/96+2004/05
Basile, Alfio Rubén: 2005/06+2009 - 1998
Russo, Miguel Ángel: 2007 - 2008/09
Batista, Norberto Rubén: 2010 - 2008
lunes, 6 de mayo de 2013
HABLEMOS DE FÚTBOL
A los cuarenta segundos de juego Guille Burdisso metió un gran quite pero a continuación, de puro atolondrado, desde el piso le regaló la pelota a Sánchez con todo Boca parado al revés (él mismo fuera de combate en primer término) y llegó el gol de Lanzini.
A los 56 minutos del segundo tiempo Guille Burdisso, de puro atolondrado, le fue con los dos pies para adelante a Sánchez y lo rajaron. Irreprochable, Delfino. Cierto es que, de producirse la jugada a los cinco minutos del primer tiempo y no a los 56 del segundo, Delfino, de acuerdo con los parámetros de comportamiento normales en los árbitros, no lo hubiese rajado pero eso es harina de otro costal.
En medio de ambas “burdissadas” hubo un partido ordinario, tamaño mediano en el fútbol argentino 2013, a tono con las medidas estándar del actual Boca y del actual River.
Dice Bianchi que, habiendo salido 0-1 de los vestidores, Boca no perdió el orden y controló el juego. Con la veneración de siempre, Carlos, en el primer tiempo Boca estuvo expuesto a una catástrofe. Si Iturbe hubiese levantado la cabeza, si hubiese pensado mejor la terminación de alguna de las muchas jugadas que lo tuvieron por protagonista en esa Avenida 9 de Julio que le regalamos por la izquierda (la derecha nuestra), si Funes Mori no se hubiese quedado en su casa, si Sánchez no le hubiese pegado con la sandalia Hawaiana a esa que le quedó servida delante del arco, marchábamos.
Metimos la primera que tuvimos, la única de todo el primer tiempo e iban 38 minutos. Bien armada y terminada (¡una!). La comenzó bien el Tanque Silva, la siguió bien Pablito Ledesma con la cabeza, le dio volumen Erviti, el mejor jugador de Boca, con un giro imprevisto que dejó sin asunto al que lo marcaba y la definió bien el propio Silva, anticipando y apretadita contra un palo, para dejar a Barovero de estatua.
Habíamos quedado al borde del nocaut en el primer round pero en el comienzo del segundo tiempo, los groggy eran ellos. Estaba para Boca y nosotros también, a nuestro turno, como ellos antes, la dejamos pasar. Cuando llegaron el tiro al que le entró mal Leíto Paredes y la que le sacó Barovero al Gonza Escalante, ya el partido estaba definitivamente degenerado por razones que son de dominio público.
Se rescata que se está afirmando la intención de tratar bien la pelota, de pensar en su destino, de no regalarla, de no dividirla porque sí. Como se vio con Lanús, con Belgrano, hasta con Toluca, con Estudiantes, mucho más con Corinthians, también ahora con River. No está tan mal. La deuda es la profundidad, la resolución. ¿Cuàntas claras tuvimos? Tres en todo el partido. Es muy poco.
Lindo haber terminado el clásico con siete chicos de la casa en cancha. Lindo, sobre todo, porque no se trata de algo circunstancial sino que los pibes vienen pidiendo pista. Al Gordo Sánchez Miño ya puede considerárselo un jugador prácticamente consolidado. De los que asoman atrás, Nahuel Zárate pinta lindo de verdad, serio, atinado, sin alharacas. Paredes, en los ratitos que tuvo con Estudiantes y con River, pareciera que va queriendo volver. Escalante estuvo a punto de ser el héroe y Barovero no lo dejó. Marín quedó muy expuesto en el primer tiempo pero el puesto que estaba de remate, por ahora, es suyo. A Pol lo tenemos en observación tras algunas decepciones, esta vez tuvo poco tiempo. El Yagui Bravo, discreto, sigue sumando partidos completos, ya tiene 90 minutos de un Boca-River sobre el lomo y un espacio muy bien ganado en el plantel.
Linda, también, la despedida a Walter Erviti, la ovación que lo bañó cuando se fue con un golpe en el ojo. Lo hemos castigado mucho durante mucho tiempo pero lo primero que hay que reconocerle es que el tipo no se borró jamás. Y ahora está jugando, enhorabuena.
Pasó otro Boca-River y nos dejó poco. ¿Dónde vio el técnico de ellos que hayamos festejado el empate? Sólo los estábamos gastando porque se fueron a la B. Él también. ¿O es que él alguna vez dejó de ser parte de River?
A los 56 minutos del segundo tiempo Guille Burdisso, de puro atolondrado, le fue con los dos pies para adelante a Sánchez y lo rajaron. Irreprochable, Delfino. Cierto es que, de producirse la jugada a los cinco minutos del primer tiempo y no a los 56 del segundo, Delfino, de acuerdo con los parámetros de comportamiento normales en los árbitros, no lo hubiese rajado pero eso es harina de otro costal.
En medio de ambas “burdissadas” hubo un partido ordinario, tamaño mediano en el fútbol argentino 2013, a tono con las medidas estándar del actual Boca y del actual River.
Dice Bianchi que, habiendo salido 0-1 de los vestidores, Boca no perdió el orden y controló el juego. Con la veneración de siempre, Carlos, en el primer tiempo Boca estuvo expuesto a una catástrofe. Si Iturbe hubiese levantado la cabeza, si hubiese pensado mejor la terminación de alguna de las muchas jugadas que lo tuvieron por protagonista en esa Avenida 9 de Julio que le regalamos por la izquierda (la derecha nuestra), si Funes Mori no se hubiese quedado en su casa, si Sánchez no le hubiese pegado con la sandalia Hawaiana a esa que le quedó servida delante del arco, marchábamos.
Metimos la primera que tuvimos, la única de todo el primer tiempo e iban 38 minutos. Bien armada y terminada (¡una!). La comenzó bien el Tanque Silva, la siguió bien Pablito Ledesma con la cabeza, le dio volumen Erviti, el mejor jugador de Boca, con un giro imprevisto que dejó sin asunto al que lo marcaba y la definió bien el propio Silva, anticipando y apretadita contra un palo, para dejar a Barovero de estatua.
Habíamos quedado al borde del nocaut en el primer round pero en el comienzo del segundo tiempo, los groggy eran ellos. Estaba para Boca y nosotros también, a nuestro turno, como ellos antes, la dejamos pasar. Cuando llegaron el tiro al que le entró mal Leíto Paredes y la que le sacó Barovero al Gonza Escalante, ya el partido estaba definitivamente degenerado por razones que son de dominio público.
Se rescata que se está afirmando la intención de tratar bien la pelota, de pensar en su destino, de no regalarla, de no dividirla porque sí. Como se vio con Lanús, con Belgrano, hasta con Toluca, con Estudiantes, mucho más con Corinthians, también ahora con River. No está tan mal. La deuda es la profundidad, la resolución. ¿Cuàntas claras tuvimos? Tres en todo el partido. Es muy poco.
Lindo haber terminado el clásico con siete chicos de la casa en cancha. Lindo, sobre todo, porque no se trata de algo circunstancial sino que los pibes vienen pidiendo pista. Al Gordo Sánchez Miño ya puede considerárselo un jugador prácticamente consolidado. De los que asoman atrás, Nahuel Zárate pinta lindo de verdad, serio, atinado, sin alharacas. Paredes, en los ratitos que tuvo con Estudiantes y con River, pareciera que va queriendo volver. Escalante estuvo a punto de ser el héroe y Barovero no lo dejó. Marín quedó muy expuesto en el primer tiempo pero el puesto que estaba de remate, por ahora, es suyo. A Pol lo tenemos en observación tras algunas decepciones, esta vez tuvo poco tiempo. El Yagui Bravo, discreto, sigue sumando partidos completos, ya tiene 90 minutos de un Boca-River sobre el lomo y un espacio muy bien ganado en el plantel.
Linda, también, la despedida a Walter Erviti, la ovación que lo bañó cuando se fue con un golpe en el ojo. Lo hemos castigado mucho durante mucho tiempo pero lo primero que hay que reconocerle es que el tipo no se borró jamás. Y ahora está jugando, enhorabuena.
Pasó otro Boca-River y nos dejó poco. ¿Dónde vio el técnico de ellos que hayamos festejado el empate? Sólo los estábamos gastando porque se fueron a la B. Él también. ¿O es que él alguna vez dejó de ser parte de River?
LA 12 ME TIENE LOS GÜEVOS LLENOS
No es folklore ni color ni fiesta. Que una manga de estúpidos (sean cientos, miles o millones) interrumpa un partido es un hecho aberrante que no deja de indignar. Al menos en el caso de este gil que escribe, porque pareciera que a muchos otros ya no les importa (por acostumbramiento) y muchos otros, lo que es peor, lo acompañan (por inercia).
No se trata, por supuesto, de ninguna espontaneidad. Que con perfecta sincronización aparezca humo azul y amarillo detrás de los dos arcos no se concibe sin una cuidada planificación ni tampoco sin complicidad institucional. Vaya casualidad, por estos días, la conducción de Boca, contra lo que es clamor palpable en el seno del club, alienta el proyecto de hacer una cancha nueva. Un negocio monstruoso, propiamente. San Lorenzo lucha desde hace más de treinta años por recuperar su lugar en el mundo y Boca está en camino de abandonar el suyo. ¡Qué infausta e imprevista consecuencia, para Angelici y su gente (por llamarlos de alguna manera) que ahora vayan a ser clausuradas dos tribunas de La Bombonera, tal vez el estadio todo!
El partido llegó a su final reglamentario solo por la buena voluntad, digámoslo así, de Delfino, Barovero y los demás jugadores de River. Los árbitros se ve que tienen la instrucción de terminar los partidos a como dé lugar. A Barovero le explotó una bomba al lado. Si yo (este gil que escribe) soy Barovero, ni me tiro al suelo ni hago teatro ni nada de eso. Sólo me dirijo al capitán de mi equipo y al árbitro y les comunico: “Me voy porque yo así no puedo jugar”. Enfilo para el vestuario y a otra cosa, mariposa. A ver qué árbitro se atreve a proseguir un partido en tales condiciones. A ver qué jugador de River se atreve a no ser solidario con su compañero. A ver qué Tribunal de Disciplina o qué Grondona se atreven a darle por perdido el partido a River. Cierto es que tal actitud podría significar, a no muy largo plazo, el final de la carrera de Barovero y ya cargamos con demasiados mártires sin que haya servido para nada. Una vez, hace ya mucho, Vélez no salió a jugar un segundo tiempo con Estudiantes en La Plata porque le llenaron el vestuario de humo, gran parte del periodismo (¡horror!) postulaba que había que darle por perdido el partido a Vélez y al fin la AFA, en un rapto de lucidez, hizo jugar el segundo tiempo otro día pero a Estudiantes no le cupo ninguna sanción dolorosa. Y ojo, desde aquí no se defiende, se rechaza la quinta de puntos. Eso abriría las puertas a incongruencias peores.
(Presuntos) hinchas de Boca pararon el partido en un momento propicio para Boca, con un desarrollo del juego en que un gol de Boca no hubiese sorprendido. Especulación personal no comprobable por parte de este gil que escribe. Sabemos desde hace mucho que a esa manga de estúpìdos (sean cientos, miles o millones) poco les importa que Boca gane, pierda o empate. Alguien les hizo creer alguna vez que ellos son los verdaderos protagonistas, se lo creyeron y peor aún, pareciera haber creciente consenso social en que es así. Este gil, desde su pupitre, observaba a los plateístas de adelante y a todos se los veía gozosos, cantando “vos sos de la B” mientras el partido no se jugaba. ¡La guita que pagaron y pagan para que no se juegue! A este gil le gusta más que a nadie en el mundo que se cante “vos sos de la B” pero que se juegue. Porque este gil sigue yendo a la cancha, en primer término, para ver jugar al fútbol. Tal vez se trate de una antigüedad, un anacronismo.
Y bueno, son sólo cotidianas comprobaciones de la enfermedad quizá terminal que aqueja a nuestra sociedad. A alguien podrá parecerle que hablar de una “sociedad enferma” no es más que una presuntuosa y vacua enunciación disparada desde una torre de cristal. Para nada. Es nada más una evidencia que está al alcance de quien quiera verla. ¿De qué modo calificar a una sociedad en que la gente común, el vecino de cualquier lugar del país y hasta del extranjero, le pide autógrafos y se saca fotos con el jefe de La 12, un mafioso? ¡Incluso garpan por estar cerca de él, por verlo! No, este gil que escribe no es un sociólogo calificado ni un intelectual de fuste ni un librepensador reconocible. Es apenas un oscuro trabajador de prensa que trata, humildemente, de seguir la indicación que alguna vez le dejara caer, como al descuido, Osvaldo Ardizzone: “Vamos, vemos y contamos”.
No es folklore ni color ni fiesta. Que una manga de estúpidos (sean cientos, miles o millones) interrumpa un partido es un hecho aberrante que no deja de indignar. Al menos en el caso de este gil que escribe, porque pareciera que a muchos otros ya no les importa (por acostumbramiento) y muchos otros, lo que es peor, lo acompañan (por inercia).
No se trata, por supuesto, de ninguna espontaneidad. Que con perfecta sincronización aparezca humo azul y amarillo detrás de los dos arcos no se concibe sin una cuidada planificación ni tampoco sin complicidad institucional. Vaya casualidad, por estos días, la conducción de Boca, contra lo que es clamor palpable en el seno del club, alienta el proyecto de hacer una cancha nueva. Un negocio monstruoso, propiamente. San Lorenzo lucha desde hace más de treinta años por recuperar su lugar en el mundo y Boca está en camino de abandonar el suyo. ¡Qué infausta e imprevista consecuencia, para Angelici y su gente (por llamarlos de alguna manera) que ahora vayan a ser clausuradas dos tribunas de La Bombonera, tal vez el estadio todo!
El partido llegó a su final reglamentario solo por la buena voluntad, digámoslo así, de Delfino, Barovero y los demás jugadores de River. Los árbitros se ve que tienen la instrucción de terminar los partidos a como dé lugar. A Barovero le explotó una bomba al lado. Si yo (este gil que escribe) soy Barovero, ni me tiro al suelo ni hago teatro ni nada de eso. Sólo me dirijo al capitán de mi equipo y al árbitro y les comunico: “Me voy porque yo así no puedo jugar”. Enfilo para el vestuario y a otra cosa, mariposa. A ver qué árbitro se atreve a proseguir un partido en tales condiciones. A ver qué jugador de River se atreve a no ser solidario con su compañero. A ver qué Tribunal de Disciplina o qué Grondona se atreven a darle por perdido el partido a River. Cierto es que tal actitud podría significar, a no muy largo plazo, el final de la carrera de Barovero y ya cargamos con demasiados mártires sin que haya servido para nada. Una vez, hace ya mucho, Vélez no salió a jugar un segundo tiempo con Estudiantes en La Plata porque le llenaron el vestuario de humo, gran parte del periodismo (¡horror!) postulaba que había que darle por perdido el partido a Vélez y al fin la AFA, en un rapto de lucidez, hizo jugar el segundo tiempo otro día pero a Estudiantes no le cupo ninguna sanción dolorosa. Y ojo, desde aquí no se defiende, se rechaza la quinta de puntos. Eso abriría las puertas a incongruencias peores.
(Presuntos) hinchas de Boca pararon el partido en un momento propicio para Boca, con un desarrollo del juego en que un gol de Boca no hubiese sorprendido. Especulación personal no comprobable por parte de este gil que escribe. Sabemos desde hace mucho que a esa manga de estúpìdos (sean cientos, miles o millones) poco les importa que Boca gane, pierda o empate. Alguien les hizo creer alguna vez que ellos son los verdaderos protagonistas, se lo creyeron y peor aún, pareciera haber creciente consenso social en que es así. Este gil, desde su pupitre, observaba a los plateístas de adelante y a todos se los veía gozosos, cantando “vos sos de la B” mientras el partido no se jugaba. ¡La guita que pagaron y pagan para que no se juegue! A este gil le gusta más que a nadie en el mundo que se cante “vos sos de la B” pero que se juegue. Porque este gil sigue yendo a la cancha, en primer término, para ver jugar al fútbol. Tal vez se trate de una antigüedad, un anacronismo.
Y bueno, son sólo cotidianas comprobaciones de la enfermedad quizá terminal que aqueja a nuestra sociedad. A alguien podrá parecerle que hablar de una “sociedad enferma” no es más que una presuntuosa y vacua enunciación disparada desde una torre de cristal. Para nada. Es nada más una evidencia que está al alcance de quien quiera verla. ¿De qué modo calificar a una sociedad en que la gente común, el vecino de cualquier lugar del país y hasta del extranjero, le pide autógrafos y se saca fotos con el jefe de La 12, un mafioso? ¡Incluso garpan por estar cerca de él, por verlo! No, este gil que escribe no es un sociólogo calificado ni un intelectual de fuste ni un librepensador reconocible. Es apenas un oscuro trabajador de prensa que trata, humildemente, de seguir la indicación que alguna vez le dejara caer, como al descuido, Osvaldo Ardizzone: “Vamos, vemos y contamos”.
No se trata, por supuesto, de ninguna espontaneidad. Que con perfecta sincronización aparezca humo azul y amarillo detrás de los dos arcos no se concibe sin una cuidada planificación ni tampoco sin complicidad institucional. Vaya casualidad, por estos días, la conducción de Boca, contra lo que es clamor palpable en el seno del club, alienta el proyecto de hacer una cancha nueva. Un negocio monstruoso, propiamente. San Lorenzo lucha desde hace más de treinta años por recuperar su lugar en el mundo y Boca está en camino de abandonar el suyo. ¡Qué infausta e imprevista consecuencia, para Angelici y su gente (por llamarlos de alguna manera) que ahora vayan a ser clausuradas dos tribunas de La Bombonera, tal vez el estadio todo!
El partido llegó a su final reglamentario solo por la buena voluntad, digámoslo así, de Delfino, Barovero y los demás jugadores de River. Los árbitros se ve que tienen la instrucción de terminar los partidos a como dé lugar. A Barovero le explotó una bomba al lado. Si yo (este gil que escribe) soy Barovero, ni me tiro al suelo ni hago teatro ni nada de eso. Sólo me dirijo al capitán de mi equipo y al árbitro y les comunico: “Me voy porque yo así no puedo jugar”. Enfilo para el vestuario y a otra cosa, mariposa. A ver qué árbitro se atreve a proseguir un partido en tales condiciones. A ver qué jugador de River se atreve a no ser solidario con su compañero. A ver qué Tribunal de Disciplina o qué Grondona se atreven a darle por perdido el partido a River. Cierto es que tal actitud podría significar, a no muy largo plazo, el final de la carrera de Barovero y ya cargamos con demasiados mártires sin que haya servido para nada. Una vez, hace ya mucho, Vélez no salió a jugar un segundo tiempo con Estudiantes en La Plata porque le llenaron el vestuario de humo, gran parte del periodismo (¡horror!) postulaba que había que darle por perdido el partido a Vélez y al fin la AFA, en un rapto de lucidez, hizo jugar el segundo tiempo otro día pero a Estudiantes no le cupo ninguna sanción dolorosa. Y ojo, desde aquí no se defiende, se rechaza la quinta de puntos. Eso abriría las puertas a incongruencias peores.
(Presuntos) hinchas de Boca pararon el partido en un momento propicio para Boca, con un desarrollo del juego en que un gol de Boca no hubiese sorprendido. Especulación personal no comprobable por parte de este gil que escribe. Sabemos desde hace mucho que a esa manga de estúpìdos (sean cientos, miles o millones) poco les importa que Boca gane, pierda o empate. Alguien les hizo creer alguna vez que ellos son los verdaderos protagonistas, se lo creyeron y peor aún, pareciera haber creciente consenso social en que es así. Este gil, desde su pupitre, observaba a los plateístas de adelante y a todos se los veía gozosos, cantando “vos sos de la B” mientras el partido no se jugaba. ¡La guita que pagaron y pagan para que no se juegue! A este gil le gusta más que a nadie en el mundo que se cante “vos sos de la B” pero que se juegue. Porque este gil sigue yendo a la cancha, en primer término, para ver jugar al fútbol. Tal vez se trate de una antigüedad, un anacronismo.
Y bueno, son sólo cotidianas comprobaciones de la enfermedad quizá terminal que aqueja a nuestra sociedad. A alguien podrá parecerle que hablar de una “sociedad enferma” no es más que una presuntuosa y vacua enunciación disparada desde una torre de cristal. Para nada. Es nada más una evidencia que está al alcance de quien quiera verla. ¿De qué modo calificar a una sociedad en que la gente común, el vecino de cualquier lugar del país y hasta del extranjero, le pide autógrafos y se saca fotos con el jefe de La 12, un mafioso? ¡Incluso garpan por estar cerca de él, por verlo! No, este gil que escribe no es un sociólogo calificado ni un intelectual de fuste ni un librepensador reconocible. Es apenas un oscuro trabajador de prensa que trata, humildemente, de seguir la indicación que alguna vez le dejara caer, como al descuido, Osvaldo Ardizzone: “Vamos, vemos y contamos”.
No es folklore ni color ni fiesta. Que una manga de estúpidos (sean cientos, miles o millones) interrumpa un partido es un hecho aberrante que no deja de indignar. Al menos en el caso de este gil que escribe, porque pareciera que a muchos otros ya no les importa (por acostumbramiento) y muchos otros, lo que es peor, lo acompañan (por inercia).
No se trata, por supuesto, de ninguna espontaneidad. Que con perfecta sincronización aparezca humo azul y amarillo detrás de los dos arcos no se concibe sin una cuidada planificación ni tampoco sin complicidad institucional. Vaya casualidad, por estos días, la conducción de Boca, contra lo que es clamor palpable en el seno del club, alienta el proyecto de hacer una cancha nueva. Un negocio monstruoso, propiamente. San Lorenzo lucha desde hace más de treinta años por recuperar su lugar en el mundo y Boca está en camino de abandonar el suyo. ¡Qué infausta e imprevista consecuencia, para Angelici y su gente (por llamarlos de alguna manera) que ahora vayan a ser clausuradas dos tribunas de La Bombonera, tal vez el estadio todo!
El partido llegó a su final reglamentario solo por la buena voluntad, digámoslo así, de Delfino, Barovero y los demás jugadores de River. Los árbitros se ve que tienen la instrucción de terminar los partidos a como dé lugar. A Barovero le explotó una bomba al lado. Si yo (este gil que escribe) soy Barovero, ni me tiro al suelo ni hago teatro ni nada de eso. Sólo me dirijo al capitán de mi equipo y al árbitro y les comunico: “Me voy porque yo así no puedo jugar”. Enfilo para el vestuario y a otra cosa, mariposa. A ver qué árbitro se atreve a proseguir un partido en tales condiciones. A ver qué jugador de River se atreve a no ser solidario con su compañero. A ver qué Tribunal de Disciplina o qué Grondona se atreven a darle por perdido el partido a River. Cierto es que tal actitud podría significar, a no muy largo plazo, el final de la carrera de Barovero y ya cargamos con demasiados mártires sin que haya servido para nada. Una vez, hace ya mucho, Vélez no salió a jugar un segundo tiempo con Estudiantes en La Plata porque le llenaron el vestuario de humo, gran parte del periodismo (¡horror!) postulaba que había que darle por perdido el partido a Vélez y al fin la AFA, en un rapto de lucidez, hizo jugar el segundo tiempo otro día pero a Estudiantes no le cupo ninguna sanción dolorosa. Y ojo, desde aquí no se defiende, se rechaza la quinta de puntos. Eso abriría las puertas a incongruencias peores.
(Presuntos) hinchas de Boca pararon el partido en un momento propicio para Boca, con un desarrollo del juego en que un gol de Boca no hubiese sorprendido. Especulación personal no comprobable por parte de este gil que escribe. Sabemos desde hace mucho que a esa manga de estúpìdos (sean cientos, miles o millones) poco les importa que Boca gane, pierda o empate. Alguien les hizo creer alguna vez que ellos son los verdaderos protagonistas, se lo creyeron y peor aún, pareciera haber creciente consenso social en que es así. Este gil, desde su pupitre, observaba a los plateístas de adelante y a todos se los veía gozosos, cantando “vos sos de la B” mientras el partido no se jugaba. ¡La guita que pagaron y pagan para que no se juegue! A este gil le gusta más que a nadie en el mundo que se cante “vos sos de la B” pero que se juegue. Porque este gil sigue yendo a la cancha, en primer término, para ver jugar al fútbol. Tal vez se trate de una antigüedad, un anacronismo.
Y bueno, son sólo cotidianas comprobaciones de la enfermedad quizá terminal que aqueja a nuestra sociedad. A alguien podrá parecerle que hablar de una “sociedad enferma” no es más que una presuntuosa y vacua enunciación disparada desde una torre de cristal. Para nada. Es nada más una evidencia que está al alcance de quien quiera verla. ¿De qué modo calificar a una sociedad en que la gente común, el vecino de cualquier lugar del país y hasta del extranjero, le pide autógrafos y se saca fotos con el jefe de La 12, un mafioso? ¡Incluso garpan por estar cerca de él, por verlo! No, este gil que escribe no es un sociólogo calificado ni un intelectual de fuste ni un librepensador reconocible. Es apenas un oscuro trabajador de prensa que trata, humildemente, de seguir la indicación que alguna vez le dejara caer, como al descuido, Osvaldo Ardizzone: “Vamos, vemos y contamos”.
sábado, 4 de mayo de 2013
CON LAS DOS CAMISETAS
JUGADORES EN BOCA Y RIVER: 96
Arqueros
Solans, Luis: 1916 - 1909/10
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1964/68
Barisio, Carlos José: 1983 - 1971/73
Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1961
Barberis, Juan Carlos: 1957/59 - 1962
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1970
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1975/81
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1986/88+1990
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1998/99
Vivas, Nelson David: 1994/97 - 2003
Back central – Primeros marcadores centrales
Ferreiro, Ramón: 1910 - 1907
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1969/70
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1988/92
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1990/92
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1993/94
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 1992/93
Cáceres, Julio César: 2008/09 - 2006
Maidana, Jonatan Ramón: 2006/08 - 2010/12
Backs izquierdos – Segundos marcadores centrales
Priano, Francisco: 1909 - 1906/10+1913
Lanata, Agustín José: 1910/15 - 1918
Gaete, Luis Demóstenes: 1919 - 1915
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1985/88
Erbín, Pablo Carlos: 1988/89 - 1987/88
Marcadores laterales izquierdos
Ditro, Roque Mario: 1965/66 - 1962/64
Tarantini, Alberto César: 1973/77 - 1980/83
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1970/74
Centre halves – Volantes centrales
Angotti, Agustín: 1911 - 1910
Penney, Alberto Juan: 1908/10 - 1912/15
Cacopardo, Eugenio: 1923+1929 - 1927
Spitale, Cataldo: 1931 - 1933
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1981/84
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1982/83
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1993/95
Méndez, Jesús David José: 2010 - 2004/05+2006
Halves izquierdos
Lamique, Ramón: 1911 - 1910
Elli, Alfredo: 1916/28 - 1914/15
Bonelli, Camilo José: 1934 - 1927/32
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1962
Volantes mixtos derechos
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1958
López, Juan José: 1983 - 1970/81
Melgar, José Milton: 1985/88 - 1988/90
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1991/95
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1976
Berti, Sergio Ángel: 1989 - 1990/92+1993/95+1996/99
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1972/73
Tapia, Carlos Daniel: 1985/87+1988/89+1990/91+1992/94 - 1980/84
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1988/89
Talarico, Fabio Mario: 1993 - 1987/90
Medias puntas
Menéndez, Norberto: 1962/67 - 1954/60
Loayza, Miguel Ángel: 1961/63 - 1966
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1974/75
Cedrés, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1994/96
Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1908/10
García, Anempodisto: 1911 - 1907/09
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1913
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1931/34
De Zorzi, Alberto Emilio: 1947 - 1951
Rodríguez, Miguel Ángel: 1960 - 1957/59
Luna, José Luis: 1966/67 - 1961
Mastrangelo, Ernesto Enrique: 1976/81 - 1972/74
Cibeyra, Aníbal Francisco: 1977 - 1969+1971/72
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1978/79
Caniggia, Claudio Paul: 1995/98 - 1985/88
Insiders derechos
Moltedo, Pedro: 1908/09 - 1905/06
Oñate, Vicente: 1910 - 1907
Marassi, Pedro: 1933 - 1931
Negri, Juan José Eufemio: 1948/49 - 1949/50
Moreno, José Manuel: 1950 - 1935/44+1946/48
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 - 1951
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 - 1914+1917
Garasini, Alfredo: 1916/20+1922/29 - 1920
Ameal Pereyra, Antonio: 1922 - 1909/20
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1923/25
Stagi, Ricardo Octavio: 1939 - 1939
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1943/48
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1961
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1977/78
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1970/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1982/83
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1983
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1985
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1986/90
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1988/89
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1989/90
Da Silva, Ruben Fernando: 1993/95 - 1989/91+1992/93
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1994/96
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1997/2000
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1988/89
Figueroa, Luciano Gabriel: 2008/09 - 2006
Insiders izquierdos
Abbatangelo, Donato: 1909+1912/14 - 1910/11
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1957/58
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1959
Punteros izquierdos
Taggino, Francisco: 1910/15 - 1916/18
Pertini, Dante Santiago: 1920+1922/26 - 1922
Alvarez, Severiano: 1915 - 1925
Diz, Jorge Alberto: 1957 – 1962
DIRECTORES TÉCNICOS: 12
Césarini, Renato: 1949 - 1939+1940/44+1965/66
Platko, Ferenc: 1949/50 - 1940
Moreno, José Manuel: 1958/59 - 1964
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1961/62+1974
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1967
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1967
Di Stefano, Alfredo Stefano: 1969+1985 - 1981/82
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1982
Varacka, José: 1972 - 1983
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1984/87
Cappa, Angel: 1987 - 2010
ACLARACIONES
1) En los casos en que se repite el año no se trata de errores sino de jugadores o técnico que estuvieron en el mismo año en los dos. .
2) Chiappe, Arturo Alejandro Aníbal: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó partidos no oficiales.
3) Ganduglia, Antonio - Ganduglia, Juan: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
4) Hernández, Raúl: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó amistosos.
5) Magdalena, Rubén Alfredo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
6) Menotti, César Luis: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
7) Fernández, Jorge Hugo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
8) Palmieri, Horacio Norberto: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
9) Bargas, Héctor Norberto - Bargas, Eduardo Oscar: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
10) Cappa, Angel: dirigió a Boca en un partido interinamente, en dupla con Rogelio Alejandro Poncini, por enfermedad de César Luis Menotti.
11) Pedernera, Adolfo Alfredo: Dirigió a Boca, en River fue jefe de cuerpo técnico interino pero delegó la función de director técnico de campo.
Arqueros
Solans, Luis: 1916 - 1909/10
Gatti, Hugo Orlando: 1976/88 - 1964/68
Barisio, Carlos José: 1983 - 1971/73
Marcadores laterales derechos
Lombardo, Francisco: 1952/60 - 1961
Barberis, Juan Carlos: 1957/59 - 1962
Silguero, Daniel Juan Tomás: 1977 - 1970
Comelles, Pablo Agustín: 1983 - 1975/81
Gómez, Rubén Darío: 1985 - 1986/88+1990
Martínez, Jorge Daniel: 2001/02 - 1998/99
Vivas, Nelson David: 1994/97 - 2003
Back central – Primeros marcadores centrales
Ferreiro, Ramón: 1910 - 1907
Sa, Francisco Pedro Manuel: 1976/81 - 1969/70
Higuaín, Jorge Nicolás: 1986/87 - 1988/92
Sánchez, Juan Amador: 1986 - 1990/92
Gamboa, Fernando Andrés: 1994/96 - 1993/94
Cáceres, Fernando Gabriel: 1996 - 1992/93
Cáceres, Julio César: 2008/09 - 2006
Maidana, Jonatan Ramón: 2006/08 - 2010/12
Backs izquierdos – Segundos marcadores centrales
Priano, Francisco: 1909 - 1906/10+1913
Lanata, Agustín José: 1910/15 - 1918
Gaete, Luis Demóstenes: 1919 - 1915
Ruggeri, Oscar Alfredo: 1980/84 - 1985/88
Erbín, Pablo Carlos: 1988/89 - 1987/88
Marcadores laterales izquierdos
Ditro, Roque Mario: 1965/66 - 1962/64
Tarantini, Alberto César: 1973/77 - 1980/83
Pérez, Osvaldo Alejandro: 1983 - 1970/74
Centre halves – Volantes centrales
Angotti, Agustín: 1911 - 1910
Penney, Alberto Juan: 1908/10 - 1912/15
Cacopardo, Eugenio: 1923+1929 - 1927
Spitale, Cataldo: 1931 - 1933
Olarticoechea, Julio Jorge: 1985/86 - 1981/84
Cabrera, Claudio Martín: 1991 - 1982/83
Villarreal, José Luis: 1987/92 - 1993/95
Méndez, Jesús David José: 2010 - 2004/05+2006
Halves izquierdos
Lamique, Ramón: 1911 - 1910
Elli, Alfredo: 1916/28 - 1914/15
Bonelli, Camilo José: 1934 - 1927/32
Isella, Néstor Ítalo Julio: 1960 - 1962
Volantes mixtos derechos
Zarich, Hugo Marcos: 1966/67 - 1958
López, Juan José: 1983 - 1970/81
Melgar, José Milton: 1985/88 - 1988/90
Toresani, Julio César: 1996/97 - 1991/95
Volantes mixtos izquierdos
Cocco, Victorio Nicolás: 1978 - 1976
Berti, Sergio Ángel: 1989 - 1990/92+1993/95+1996/99
Enganches
López, Carlos Ángel: 1984 - 1972/73
Tapia, Carlos Daniel: 1985/87+1988/89+1990/91+1992/94 - 1980/84
Reinoso, Gerardo Manuel: 1991 - 1988/89
Talarico, Fabio Mario: 1993 - 1987/90
Medias puntas
Menéndez, Norberto: 1962/67 - 1954/60
Loayza, Miguel Ángel: 1961/63 - 1966
Salinas, Carlos Horacio: 1978/80 - 1974/75
Cedrés, Néstor Gabriel: 1996/97 - 1994/96
Punteros derechos
Politano, Silvio: 1910 - 1908/10
García, Anempodisto: 1911 - 1907/09
Canaveri, Zoilo: 1919/20 - 1913
Zatelli, Ricardo: 1934/36 - 1931/34
De Zorzi, Alberto Emilio: 1947 - 1951
Rodríguez, Miguel Ángel: 1960 - 1957/59
Luna, José Luis: 1966/67 - 1961
Mastrangelo, Ernesto Enrique: 1976/81 - 1972/74
Cibeyra, Aníbal Francisco: 1977 - 1969+1971/72
Galletti, Rubén Horacio: 1971/72 - 1978/79
Caniggia, Claudio Paul: 1995/98 - 1985/88
Insiders derechos
Moltedo, Pedro: 1908/09 - 1905/06
Oñate, Vicente: 1910 - 1907
Marassi, Pedro: 1933 - 1931
Negri, Juan José Eufemio: 1948/49 - 1949/50
Moreno, José Manuel: 1950 - 1935/44+1946/48
Pizzuti, Juan José: 1955+1962/63 - 1951
Centrodelanteros
Martín, Alfredo: 1918/21+1923 - 1914+1917
Garasini, Alfredo: 1916/20+1922/29 - 1920
Ameal Pereyra, Antonio: 1922 - 1909/20
Fallatti, Casildo Atilio: 1923 - 1923/25
Stagi, Ricardo Octavio: 1939 - 1939
Martínez, Joaquín: 1949/50 - 1943/48
Rojas, Alfredo Hugo: 1965/68 - 1961
Coscia, Hugo Oscar: 1980 - 1977/78
Morete, Carlos Manuel: 1981 - 1970/75
Randazzo, Carlos Damián: 1978/80+1983/84 - 1982/83
Trossero, Oscar Víctor: 1972 - 1983
Gareca, Ricardo Alberto: 1978/80+1981/84 - 1985
Centurión, Ramón Miguel: 1985 - 1986/90
Rinaldi, Jorge Roberto: 1986/88 - 1988/89
Batistuta, Gabriel Omar: 1990/91 - 1989/90
Da Silva, Ruben Fernando: 1993/95 - 1989/91+1992/93
Amato, Gabriel Omar: 1991/92 - 1994/96
Rambert, Sebastián Pascual: 1996/97 - 1997/2000
Balbo, Abel Eduardo: 2002 - 1988/89
Figueroa, Luciano Gabriel: 2008/09 - 2006
Insiders izquierdos
Abbatangelo, Donato: 1909+1912/14 - 1910/11
Vairo, Juan Apolonio: 1953/54 - 1957/58
Rosello, Iseo Fausto: 1954/57 - 1959
Punteros izquierdos
Taggino, Francisco: 1910/15 - 1916/18
Pertini, Dante Santiago: 1920+1922/26 - 1922
Alvarez, Severiano: 1915 - 1925
Diz, Jorge Alberto: 1957 – 1962
DIRECTORES TÉCNICOS: 12
Césarini, Renato: 1949 - 1939+1940/44+1965/66
Platko, Ferenc: 1949/50 - 1940
Moreno, José Manuel: 1958/59 - 1964
Rossi, Néstor Raúl: 1965/66 - 1961/62+1974
D’Amico, José: 1960+1961/63+1968 - 1967
Lorenzo, Juan Carlos: 1976/79+1987 - 1967
Di Stefano, Alfredo Stefano: 1969+1985 - 1981/82
Cap, Vladislao Wenceslao: 1982 - 1982
Varacka, José: 1972 - 1983
Menotti, César Luis: 1987+1993/94 - 1988/89
Veira, Héctor Rodolfo: 1997/98 - 1984/87
Cappa, Angel: 1987 - 2010
ACLARACIONES
1) En los casos en que se repite el año no se trata de errores sino de jugadores o técnico que estuvieron en el mismo año en los dos. .
2) Chiappe, Arturo Alejandro Aníbal: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó partidos no oficiales.
3) Ganduglia, Antonio - Ganduglia, Juan: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
4) Hernández, Raúl: Jugó oficialmente en River, en Boca jugó amistosos.
5) Magdalena, Rubén Alfredo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
6) Menotti, César Luis: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
7) Fernández, Jorge Hugo: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó amistosos.
8) Palmieri, Horacio Norberto: Jugó oficialmente en Boca, en River jugó en Reserva.
9) Bargas, Héctor Norberto - Bargas, Eduardo Oscar: Uno jugó en River y otro en Boca, en algunas publicaciones se los confunde.
10) Cappa, Angel: dirigió a Boca en un partido interinamente, en dupla con Rogelio Alejandro Poncini, por enfermedad de César Luis Menotti.
11) Pedernera, Adolfo Alfredo: Dirigió a Boca, en River fue jefe de cuerpo técnico interino pero delegó la función de director técnico de campo.
jueves, 2 de mayo de 2013
SE RECUPERÓ LA IDENTIDAD
Así da gusto, uno se sintió representado. Boca nos debía un partido así en una instancia clave. Fue un equipo compacto, que no dejó espacios entre líneas, solidario, metido. Y le ganó bien, muy bien a un rival de los más difíciles que pueda presentar esta Libertadores.
Se podría pensar que el 1-0 es exiguo pero a Brasil vamos bien, retemplados, con jugadores que han ganado confianza. Es fundamental, en estos cruces, mantener el cero en arco propio como local en partido de ida. Allá ellos van a tener sobre sus cabezas un arma de doble filo, si les llegamos a meter uno tendríamos el noventa por ciento del pase en el bolsillo. Y allá esperamos contar con Román, en un partido cortado a su medida.
Como se ha venido apuntando desde aquí, tenía que mejorar el medio. Y esta vez Boca contó con una línea de volantes impecable, implacable, siempre bien parada, aguerrida, coordinada. Pero además, todos hicieron circular bien la pelota. Se mantuvo el control del juego casi en todo momento porque hubo prolijidad en el armado y convicción respecto de lo que debía hacerse.
Debe haber sido el mejor partido de Leo Somoza desde que llegó a Boca. Firme, seguro, aplomado, como tiene que serlo un 5 de Boca. A su lado, Walter Erviti también jugó en gran nivel, con el despliegue habitual pero sin desordenarse nunca y participando de las acciones mejor elaboradas.
La vuelta de Pichi Erbes es fundamental. Hasta el año pasado se complicaba cuando lo ponían por la derecha pero ahora parece haber encontrado allí su mejor lugar en la cancha. Un ida y vuelta incansable. Del otro lado, el Gordo Sánchez MIño tuvo algún altibajo pero cuando se conectó, su buen manejo se hizo notar.
Bien planteada la superioridad numèrica por las dos bandas, con los desdoblamientos Erbes-Marín por un costado y Clemente-Sánchez Miño por el otro. Clemente levantó muchísimo, tuvo recorrido y seguridad con la pelota. Y da placer verlo tan recuperado a Leo Marín, un pibe que pintaba para mucho, después había quedado casi condenado al olvido durante mucho tiempo y ahora, recuperada la fe, con continuidad, crece y se afirma.
El punto más flojo fue el Burro Martínez, que sigue sin terminar de despegar. No marcó desequilibrio nunca. En realidad, era como para pensar que el primer cambio tenía que ser Acosta por Martínez pero explicó Bianchi que los cambios que hizo fueron prácticamente obligados, por jugadores que sentían el esfuerzo.
En cuanto a Nico Blandi, sigue fiel a su condición de delantero que no participa demasiado pero aparece y mata en el área en el momento menos pensado. Aguanta bien la pelota de espaldas, eso es importante para darle consistencia a la llegada de los volantes. Si Nico, en algún momento, empieza a meterse en el juego con mayor frecuencia, definitivamente estaremos en presencia de un 9 como para hacer historia.
La jugada del único gol, además de lo que significó en sí misma, contuvo elementos muy positivos. La armaron muy bien Clemente y Sánchez Miño por la izquierda, con paciencia e imaginación. Después de un rebote, Pichi Erbes le pegó sin hesitar, sin dar tiempo a que el rival se acomodara. Y por el camino apareció como un fantasma Nico para corregir la trayectoria y mandarla adentro. Buenísimo, de punta a punta.
Corinthians, más allá de algunas incorporaciones de renombre (¡lo tiene a Pato en el banco!) es, básicamente, el equipo del año pasado, con un ADN que cuesta reconocer como brasileño, duro, mañero y especulativo, nada de lirismo, nada de regalar ventajas. Recién cuando estuvo 0-1 se decidió a salir y la verdad es que tuvieron dos que metieron miedo, la de Romarinho que sacó muy bien Orion (apareció cuando tuvo que aparecer, Agustín) y la del peruano Guerrero en el palo, que hay que reconocer, fue una delicia por cómo le pegó a colocar, menos mal que por milímetros no fue gol. Después y hasta el final, Boca volvió a tomar las riendas.
Al fondo, en general, se lo vio consistente. Muy mejorado y marcando presencia Guille Burdisso. Sin desentonar para nada Caruzzo, más allá de ese foul a un metro del área cerca del final, absolutamente al pedo, contra un rival de espaldas, muy de Caruzzo.
Una lástima lo de Pablito Ledesma, que había entrado muy bien al igual que el pibe Bravo. Es una boludez sacarse la camiseta y si encima te anulan el gol, como le pasó a Pablo, uno quiere matarse pero se comprende, venían pasándole muchas cosas en los últimos tiempos, necesitaba un desahogo. En cuanto al foul inmediato que le valió la segunda amarilla y la expulsión, no era para tanto pero se ve que el chileno lo tenía entre ojos.
Ahora viene otro partidito que no lo queremos perder. ¿A quiénes pondrá Bianchi? A alguno va a guardar, la recuperación en tres días después de semejante esfuerzo no va a ser óptima, hay que tener cuidado. Salgan a la cancha quienes salgan, eso sí, tenemos que ser Boca. En ese sentido, con Corinthians se dio un inmenso paso hacia adelante. Se recuperó la identidad, no volvamos a perderla.
Se podría pensar que el 1-0 es exiguo pero a Brasil vamos bien, retemplados, con jugadores que han ganado confianza. Es fundamental, en estos cruces, mantener el cero en arco propio como local en partido de ida. Allá ellos van a tener sobre sus cabezas un arma de doble filo, si les llegamos a meter uno tendríamos el noventa por ciento del pase en el bolsillo. Y allá esperamos contar con Román, en un partido cortado a su medida.
Como se ha venido apuntando desde aquí, tenía que mejorar el medio. Y esta vez Boca contó con una línea de volantes impecable, implacable, siempre bien parada, aguerrida, coordinada. Pero además, todos hicieron circular bien la pelota. Se mantuvo el control del juego casi en todo momento porque hubo prolijidad en el armado y convicción respecto de lo que debía hacerse.
Debe haber sido el mejor partido de Leo Somoza desde que llegó a Boca. Firme, seguro, aplomado, como tiene que serlo un 5 de Boca. A su lado, Walter Erviti también jugó en gran nivel, con el despliegue habitual pero sin desordenarse nunca y participando de las acciones mejor elaboradas.
La vuelta de Pichi Erbes es fundamental. Hasta el año pasado se complicaba cuando lo ponían por la derecha pero ahora parece haber encontrado allí su mejor lugar en la cancha. Un ida y vuelta incansable. Del otro lado, el Gordo Sánchez MIño tuvo algún altibajo pero cuando se conectó, su buen manejo se hizo notar.
Bien planteada la superioridad numèrica por las dos bandas, con los desdoblamientos Erbes-Marín por un costado y Clemente-Sánchez Miño por el otro. Clemente levantó muchísimo, tuvo recorrido y seguridad con la pelota. Y da placer verlo tan recuperado a Leo Marín, un pibe que pintaba para mucho, después había quedado casi condenado al olvido durante mucho tiempo y ahora, recuperada la fe, con continuidad, crece y se afirma.
El punto más flojo fue el Burro Martínez, que sigue sin terminar de despegar. No marcó desequilibrio nunca. En realidad, era como para pensar que el primer cambio tenía que ser Acosta por Martínez pero explicó Bianchi que los cambios que hizo fueron prácticamente obligados, por jugadores que sentían el esfuerzo.
En cuanto a Nico Blandi, sigue fiel a su condición de delantero que no participa demasiado pero aparece y mata en el área en el momento menos pensado. Aguanta bien la pelota de espaldas, eso es importante para darle consistencia a la llegada de los volantes. Si Nico, en algún momento, empieza a meterse en el juego con mayor frecuencia, definitivamente estaremos en presencia de un 9 como para hacer historia.
La jugada del único gol, además de lo que significó en sí misma, contuvo elementos muy positivos. La armaron muy bien Clemente y Sánchez Miño por la izquierda, con paciencia e imaginación. Después de un rebote, Pichi Erbes le pegó sin hesitar, sin dar tiempo a que el rival se acomodara. Y por el camino apareció como un fantasma Nico para corregir la trayectoria y mandarla adentro. Buenísimo, de punta a punta.
Corinthians, más allá de algunas incorporaciones de renombre (¡lo tiene a Pato en el banco!) es, básicamente, el equipo del año pasado, con un ADN que cuesta reconocer como brasileño, duro, mañero y especulativo, nada de lirismo, nada de regalar ventajas. Recién cuando estuvo 0-1 se decidió a salir y la verdad es que tuvieron dos que metieron miedo, la de Romarinho que sacó muy bien Orion (apareció cuando tuvo que aparecer, Agustín) y la del peruano Guerrero en el palo, que hay que reconocer, fue una delicia por cómo le pegó a colocar, menos mal que por milímetros no fue gol. Después y hasta el final, Boca volvió a tomar las riendas.
Al fondo, en general, se lo vio consistente. Muy mejorado y marcando presencia Guille Burdisso. Sin desentonar para nada Caruzzo, más allá de ese foul a un metro del área cerca del final, absolutamente al pedo, contra un rival de espaldas, muy de Caruzzo.
Una lástima lo de Pablito Ledesma, que había entrado muy bien al igual que el pibe Bravo. Es una boludez sacarse la camiseta y si encima te anulan el gol, como le pasó a Pablo, uno quiere matarse pero se comprende, venían pasándole muchas cosas en los últimos tiempos, necesitaba un desahogo. En cuanto al foul inmediato que le valió la segunda amarilla y la expulsión, no era para tanto pero se ve que el chileno lo tenía entre ojos.
Ahora viene otro partidito que no lo queremos perder. ¿A quiénes pondrá Bianchi? A alguno va a guardar, la recuperación en tres días después de semejante esfuerzo no va a ser óptima, hay que tener cuidado. Salgan a la cancha quienes salgan, eso sí, tenemos que ser Boca. En ese sentido, con Corinthians se dio un inmenso paso hacia adelante. Se recuperó la identidad, no volvamos a perderla.
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