jueves, 16 de mayo de 2013

EL DE LA COPA ES BOCA

“Habría que preguntarle a Riquelme qué quiso hacer”, planteaba Macaya. Quédese tranquilo, Enrique, la quiso poner ahí. Es un genio. “Para mí, quiso tirar centro. Fíjense que no mira”, planteaba, más tarde, uno de los muchachitos del noticiero de Fox. ¿Y para qué habría de mirar, amigo? Él ya sabía dónde estaba el arco y dónde estaba el arquero. ¿No lo creés? ¿Sabés de quién estamos hablando? ¡De Juan Román Riquelme, bebé!


Pasamos y pasamos bien. Boca se plantó en el Pacaembú y jugó el partido que tenía que jugar. Un primer tiempo perfecto, sin fisuras. Con los centrales firmes. ¿Podrá ser que empeceos a confiar en Caruzzo y Burdisso? Con el medio bien parado. Con Walter Erviti en partido personal contra Paulinho porque estaba claro que aunque las estrellas son Emerson y Paolo Guerrero, tipos que pueden romper un partido en cualquier momento, Corinthians se afirma en el tándem Paulinho-Ralf, por allí pasa su centro de gravedad. Y Nico Blandi y el propio Román nunca los dejaron salir cómodos a los defensores. Esto es, un equipo no sólo tácticamente irreprochable sino además solidario y comprometido, como ya lo habíamos visto en el partido de ida.

Por ser brasileño, es raro este Corinthians. Los laterales nunca pasan al ataque. Si no se permite que Paulinho y Ralf se adueñen del medio juego, como no lo permitió Boca, todo se simplifica. Esta vez se nos dieron a favor las macanas de los árbitros. Amarilla se comió el penal por mano de Leíto Marín, absolutamente al pedo pero penal al fin y el asistente Nievas bandereó mal en esa en que Romarinho quedaba sólo ante Orion (ojo, Agustín ya sabía que la jugada estaba parada antes de que Romarinho pateara por primera vez).

El gol a poco de comenzado el segundo tiempo nos desacomodó y les dio a ellos nuevas ínfulas. Ahí se movió el piso. Niembro & Company lo dieron como figura a Orion pero el gol se lo come Agustín. Ese centro era de él, cayó en una zona que tiene que ser del arquero y de nadie más, él acompañó y quedó a mitad de camino, desarmado, en lugar de ir a cortar arriba con decisión como debió haber hecho. Ya poco antes había mandado defectuosamente al córner otro centro que también tendría que haber apretado. Después sí, sacó un par de bolas difíciles, en especial una que manoteó de última con brazo cambiado.

Pato se deglutió ese gol insólito pero otro tanto pasó también con Nico Blandi, esa en que le quedó el rebote de Cassio solo y con el arquero fuera de combate pero le pegó para cualquier lado. El impulso no le duró mucho a Corinthians, Boca resistió bien, sin demasiados sobresaltos y vale volver a mencionar a Mati y a Guille porque les hemos pegado mucho pero esta era una mano brava y respondieron.

No hay caso, en la Copa es difícil que Boca no aparezca. Corinthians ya nos había acostado el año pasado, dos veces seguidas no podía ser. Ahora viene Newell’s, el mejor equipo argentino hoy por hoy, sin duda. Y vamos a tener que ir a definir allá, en la pegajosa Rosario. Lo que nos juega a favor es que ellos tienen que defender la punta del campeonato en paralelo con la Copa, pueda ser que en algún momento lo sientan. Igual, ellos saben, como todos, que somos Boca, carajo.

¡Aaahhh! ¡La que se mandó Walter Erviti después del partido con Tití Fernández! Brillante, sutil, fina, deliciosa, con clase. El broche de oro para una noche bostera y redonda, en la que Boca fue Boca, señores.

1 comentario:

  1. "Mati" y "Guille". Je. La verdad es que jugaron muy bien ambos. No sabés lo que es el lloriqueo acá en la oficina. TODOS miraron el partido. Y los ex-reyes están con un pánico horrible y se hacen los indignados. Gloria.

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