Y bueno, era de prever que íbamos a tener que andar haciendo cuentas, cargados de especulaciones. No estamos para más, definitivamente. Si metemos uno en Rosario, nos tendrían que meter dos… Si metemos uno en Rosario. Si aguantamos el cero vamos a los penales y allí, llegado el caso, roguemos estar más finos que la última vez con Bianchi (2004, Once Caldas, no metimos ninguno, ¿remember?).
Una lástima no haber podido definir en un primer tiempo en que logramos tanto y tan sostenido control de juego. La deuda sigue siendo la resolución. Román siempre es la luz pero juega lo que el físico le permite. El Burro no arranca. Blandi participa poco. Juega mucho de espaldas y aunque hace bien la de aguantar, pivotear y descargar, si se le tiran bochazos frontales más bien que va a perder contra un Heinze que se las sabe todas y lo único que tiene que hacer es moverlo desde atrás. De fórmulas ofensivas andamos raquíticos, qué le vamos a hacer.
Lo mejor es que, ahora sí, estamos sólidos en la función defensiva. Y eso es en primer término porque tenemos, hoy, una línea de volantes bien parada y aceitada. El primer tiempo de Somoza fue notable, brillante. Fue el patrón del medio, lo que queremos de un cinco de Boca, lo que hemos tenido a lo largo de casi toda la historia. Corte y entrega, aquí y allá, perfecto, impecable. Otra vez bien Erviti, con un fervor inclaudicable. Bien el Pichi, también, ida y vuelta sin desmayos.
Así, a la defensa se le hace más fácil. Caruzzo y Burdisso tienen las protecciones que hasta hace poco no tenían. Buen partido de Clemente, parecía medio desbocado al principio pero se afirmó, marcó y pasó. Correcto Marín. ¿Cuándo nos llegó Newell’s? Esa volea de Scocco, que no le terminó de entrar de lleno, con buena respuesta de Orion. En el córner subsiguiente, un cabezazo de Heinze en el medio del área pero medio forzado, incómodo y desviado. Nada más y eso que Newell’s por lo común tiene gol y eso que en la primera mitad del segundo tiempo, por única vez, nos estaba costando la recuperación, los habíamos dejado crecer.
Tácticamente, les ganamos. Bianchi debe haber visto que el negocio estaba a espaldas de Casco, allí donde la lentitud física de Heinze para cruzar queda a la vista y donde no hay contención tampoco por parte de Figueroa. Por ahí les juntamos a Román, a Erbes, al Burro, a Marín más las diagonales hacia afuera de Erviti. La primera que tuvimos, la mejor de todo el partido, pudo haber sido gol. Bien abierta por Román, bien jugada hacia adentro por el Burro (no hizo mucho más que eso). Walter llegó muy encimado con el arquero, que tapó y la mandó al corner.
Un tiro al aire ese Guzman. El tipo parece dominar el área con suficiencia pero en el momento menos pensado se manda una cagada. Hubo una en que falló, en el primer tiempo y Blandi se sorprendió tanto que no la pudo meter. Poco después, otra parecida y llegó de última el paraguayo Cáceres para anticipar a Nico, que se relamía. En la última del primer tiempo salió a buscar un tiro libre en centro de Román, la bola siguió de largo y por poco no se le mete al lado del palo izquierdo.
No se puede presionar con tanta intensidad durante los noventa, por eso resulta comprensible que, desde el arranque del complemento, Newell’s se nos metiera quince o veinte metros más arriba. El otro tema es que se agotó Román, se fue a tomar aire cerca de los palcos y claro, lo sentimos. Uno puede aventurar que el cambio zoológico, Laucha por Burro, tendría que haber llegado antes pero en fin, Acosta en el rato que jugó tampoco cambió la ecuación. Se nos va haciendo hábito esto de que cuando está Martínez queremos a Acosta y cuando está a Acosta queremos a Martínez.
Igual, en el segundo tiempo también, si bien se mira, llegamos más que ellos. Nico metió una demasiado alta, al comienzo y después otra recta a donde esperaba parado Guzmán. El Burro probó de afuera con una no muy fuerte que contuvo el arquero sobre su izquierda. Román, después del descanso, volvió a tener participación en el último segmento pero no estuvo fino como pretendemos de él. Newell’s estaba fuerte atrás, Mateo era un pulpo.
En el primer tiempo hubo una mano de Maxi Rodríguez en el área pero no fue penal, no hubo intención. Ahora, ¡qué hijos de cuatro mil putas son todos los árbitros, que reventados soretes mal nacidos! ¿Por qué lo echó Vigliano a Burdisso? Para explicarlo hay que hacer todo un catálogo de los vicios más comunes, remanidos y cansadores de estos tipos. Amonestan a los 93 minutos por acciones por las cuales jamás amonestan a los cinco minutos. No esperan a que se ponga la pelota en juego en un córner para después, si corresponde, cobrar penal sino que les avisan a los jugadores antes de que se juegue, “no se agarren porque cobro, eh” (a continuación, por lo general, no cobran un carajo, si es que no cobran falta en ataque). El boludo no se acordó de que poco antes había amonestado a Burdisso (foul pavote de Guille, a Maxi Rodríguez en el medio de la cancha y de espaldas, en lugar de aguantarlo le dio un topetazo). Si se acordaba, seguro que no había amarilla. Pero además y por sobre todo, no pasó nada de nada. Vergini medio que cruza un brazo como para tener referencia de dónde estaba Burdisso y Burdisso trata de escapársele. Por eso (¡¿?!), Vigliano decidió amonestar (en el minuto 93) para hacerse el pija. Cuando se dio cuenta de que Burdisso ya estaba amonestado era tarde, no había marcha atrás. Y nos dejó sin un central titular para ir a Rosario, justo ahora que los centrales habían empezado a responder. ¡Qué hijos de cuatro mil putas son todos los árbitros!
En Rosario nos van a tirar la cancha encima. Ese Delfino no me gustó mucho contra River, es soberbio pero pareciera que cuanto más le reclaman algo, se encapricha y no lo cobra. Eso podría llegar a jugarnos a favor. Chiqui Pérez va a entrar en lugar de Burdisso, le ganó la pulseada a Magallán con esa que sacó sobre la línea contra Colón. ¿Volverá Bianchi al 4-4-1-1? En San Pablo salió bien y sacarlo al Burro Martínez no cuesta nada. Aunque el Gordo Sánchez Miño no está, en los minutos que entró desperdició un par de bolas por inseguro. El barómetro del equipo, hoy, son Somoza y Erviti. Si ellos siguen bien, podemos aguantar. Está todo por jugarse, Boca querido.
viernes, 24 de mayo de 2013
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Impagable la cara de Vigliano cuando se dio cuenta de la cagada que se había mandado. Qué pelotudo.
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