Como con San Martín, como con San Lorenzo. Podría extenderse la lista pero no hace falta. Lo de Boca en Rosario fue inaceptable. Desde que comenzó el partido se supo que el primer gol de Newell’s era cuestión de tiempo, llegó antes de los diez minutos y ahí mismo se terminó la competencia.
¿Qué más decir? Del incendio no se salvó nadie. En el primer tiempo tuvimos una llegada al fondo de Acosta, un cabezazo de Viatri desviado y poco más. Newell’s jugó prácticamente a voluntad, todo el tiempo.
El penal que cometió D’Angelo es, podría decirse, una tradición en muchos arqueros y la verdad es que, racionalmente, no se entiende. ¿Por qué no acompañar al rival que viene con la pelota, intentar cerrarlo en lugar de ir a buscarlo sin medida y voltearlo? D’Angelo hizo lo que hace la mayoría de sus colegas. Sin necesidad. Después, le patea un zurdo y él se tira a la derecha. ¡Tirate a la izquierda, hermano! Los zurdos la cruzan la enorme mayoría de las veces. Si después te la pone a la derecha, bueno, mala suerte. Pero vos jugale al caballo favorito, al que paga dos pesos, no al batacazo. Por otra parte, hay algo que preocupa de D’Angelo y es el hecho de que, en los últimos ciento ochenta minutos que jugó, no atajó ninguna, fueron todas goles. El segundo, directamente, se lo comió él.
Por si algo nos faltara, estuvo la expulsión de Magallán sobre el final del primer tiempo, error de Loustau. Magallán no quiso pisar al rival, quiso pisar la pelota para acelerar el juego y ni siquiera llegó a pisar de lleno al jugador que estaba en el suelo. A lo sumo era amarilla. Eso quedo muy claro.
En el segundo tiempo nos metieron tres goles en muy pocos minutos y menos mal que después se dedicaron a hacer correr la bola, a divertir a la gente que cantaba “ole, ole” mientras Boca iba de una lado a otro, sin agarrarla nunca. Un suplicio. Perdíamos 4 a 0 y lo único que queríamos, jugadores e hinchas, era que terminara cuanto antes.
Hay jugadores que uno no entiende qué les pasó. Nico Colazo, Pol Fernández, hasta podríamos agregarlo en la oportunidad al Yagui Bravo, parecen haber perdido la fe. Viatri juega como si estuviera esperando al 30 de junio para después irse a otro club. Lo de Albín no da para más, ciclo cumplido. Hasta a chicos que venían bien, como Zárate, se los llevó la corriente. A Dino Castagno, que entró en el segundo tiempo, le tocó el peor de los días para su debut oficial. En descargo de todos puede decirse que los mandaron a Rosario medio onda matadero, si hasta Bianchi dudó entre ir o no, pueden haberse sentido desprotegidos y desmotivados. En realidad, todos adivinábamos, temíamos lo que podía llegar a pasar. Y pasó.
Una buena noticia, jugó veinte minutos Ribair Rodríguez, después de dos meses y de un desagarro que no terminaba de cicatrizar nunca. Es un jugador valioso y lo vamos a tener para lo que viene.
Otra buena noticia, faltan cuatro fechas para terminar el Final y Newell’s sigue primero, tres puntos arriba de los que te jedi. Se deben haber ilusionado mucho al ganarle como le ganaron a Rafaela, fácil-fácil, con tres goles. Pero a continuación, Newell’s también ganó fácil-fácil y no metió tres, sino cuatro. Lástima que el rival haya sido Boca.
lunes, 27 de mayo de 2013
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