Hacía
falta. Ocho partidos sin ganarles a los que te jedi a lo largo de
todo el año pasado eran una carga pesadísima. Se ganó bien, con un
trabajo no brillante pero sí sólido, el equipo fue consistente,
parejo, jugó metido, prácticamente no tuvo puntos flojos.
Inobjetable
la decisión del Vasco de guardar a casi todos los que van a jugar
con Vélez. El clásico siempre es el clásico pero el del miércoles
que viene es, sin ninguna duda, el partido más importante de este
segmento, clave con miras al principal objetivo del semestre, que es
la Libertadores.
Se
habló mucho de este tema pero hay algo a lo que no se le prestó
mayor atención: de mitad de cancha hacia arriba, no hay mayores
diferencias entre este equipo que jugó con River y el que va a jugar
con Vélez. Son bastante parejos. En Boca, hoy, son pocos los
titulares indiscutidos.
Repasando
la formación, los principales temores que podíamos llegar a tener
estaban dados por la zaga central. Pero el Chiqui y Burdisso
cumplieron, estuvieron a la altura. Le dieron seguridad al equipo y
en especial Chiqui, se mostró muy Aplomado, muy superado en relación
con sus últimas prestaciones anterores. Hasta estuvo cerca del gol,
en una que le sacó Barovero en el primer tiempo.
Presión
alta y frenética desde el inicio del juego. Boca ahogó a River, no
le dio salida, lo forzó a equivocarse permanentemente con la pelota.
Esa presión, con algún lógico descenso, iba a ser la
característica dominante de todo el primer tiempo.
No
es por pasarse de exigente pero para ser preciso en el análisis, hay
que decir que lo que faltó fue la llegada. Boca controlaba la
situación con autoridad pero no había riesgos concretos para el
arco rival. La verdad es que, antes del gol que iba a ser el único
de la noche, ellos habían llegado a fondo dos veces y nsotros,
ninguna.
Buen
debut de Sara. Sabemos, por lo que se le conoce desde cuando estaba
en Rafaela, que es buen arquero, mejor que Trípodi. Tuvo, cuando el
partido estaba 0 a 0, dos intervenciones fundamentales. En particular
la que le tapó con el pie a Pisculichi, que se nos había aparecido
solo en una de las pocas veces que quedamos mal parados.
El
gol llegó justo porque con un trabajo de presión tan intenso,
sabido es que en algún momento se va a tener que aflojar y si no se
marca la diferencia antes, es como que todo lo anterior pasa por
inservible.
Muy
buena aparición en ataque del Chapa Fuenzalida, que eso es lo que
mejor hace y que tuvo un muy buen primer tiempo. Pisó el área con
decisión y oportunidad y no se apuró ni se sacó la pelota de
encima, sino que eligió bien el destino. La cruzó de derecha a
izquierda, recibió el Pachi Carrizo que tocó para atrás, Pablo
Pérez avanzó con la cabeza levantada y aunque tenía la opción de
terminarla, prefirió el pase mortal al medio, para que al pibe
Cristaldo le quedara de frente al arco. Cristaldo le pegó un poquito
mordida pero igual, la apretó bien contra el piso y contra el palo,
suficiente para que Barovero no pudiese evitar que entrara.
En
la jugada se hizo ver el que fue, en definitiva, el mejor jugador del
partido: Pablo Pérez. Fue el patrón del medio, se complementó muy
bien con Cubitas en la contención pero además, le dio destino
adecuado a la pelota, jugó con sentido de ataque. Y metió, no se
guardó nada, hasta cayó en algún exceso, como en la que le costó
la amonestación. Es lo que tiene que cuidar, juega siempre al límite
y en cualquier momento se zarpa pero si mantiene este nivel, será la
suya una incorporación altamente positiva.
Es
verdad que, antes del gol, había off side del Pachi Carrizo. Estaba
saliendo de la posición adelantada cuando recibió el pase de
Fuenzalida. Se equivocaron Maidana y Pitana pero bueno, era hora de
que los pitos se equivocaran alguna vez para nosotros contra los que
te jedi. En especial dos tipos como Maidana y Pitana, insospechables
de tener alguna predisposición para favorecernos.
Más
tarde, siempre en el primer tiempo, hubo un penal que Pitana no nos
dio. Mercado le rompió una ceja a Burdisso en el área y el pito,
bien, gracias. Pero lo peor fue la doble patada con que Vangioni sacó
de la cancha al pibe Pavón, que estaba jugando bien. Este hijo de
puta, este mala leche, es la tercera vez que nos saca un jugador de
la cancha: Bravo en México, el Burro Martínez en La Bombonera y
ahora, Pavón, que parece que tiene fractura de un dedo, lo que
supone una larga ausencia.
En
el segundo tiempo, como era de prever, ya no se sostuvo la presión
tan alta. Pasamos a jugar más atrás pero siempre firmes, ellos no
le encontraron la vuelta nunca. Lo que hay que señalar como punto en
contra es que cortamos demasiado con foules cerca del área nuestra y
eso es doblemente peligroso contra un buen pateador, como Pisculichi.
Menos mal que los centros los controlamos bien. En el gol que les
anularon, a mí me parece que había off side, finito pero bien
cobrado, aunque Closs opine que no.
Pudo
haberse complicado cuando se fue expulsado Cubitas, que se ganó la
segunda amarilla por cortar lejos una contra pero no, se armaron dos
líneas de cuatro y el equipo aguantó bien. Quedaba más de media
hora por delante pero hubo respuesta adecuada ante la complicación.
En los minutos que tuvieron uno de más, hasta que por fin se fue
expulsado el mala leche Vangioni, ni se dieron cuenta.
La
etapa final se caracterizó por la escasez de llegada pero las dos
mejores, ya cerca del cierre, las tuvimos nosotros. Una, la que erró
Cristaldo, que habia sido una contra muy bien manejada por Nico
Colazo, de buen segundo tiempo al igual que Pachi Carrizo. Cristaldo
corrió mucho y terminó acalambrado, la satisfacción del gol no se la
saca nadie pero tiene que tener más contacto con la pelota, se lo
tiene que ver más. La otra oportunidad fue del pibe Pochettino, que
le dio desviado desde buena posición, al borde del área.
Al
final terminaron con nueve, porque Maidana, calentito, lo agredió al
Puma Gigliotti. El Puma estuvo muy esforzado, como todos pero no
participó en ninguna acción cercana al gol.
Bueno,
nos sacamos un peso de encima, a qué negarlo. No vamos a decir que
con los suplentes les ganamos a los titulares de ellos porque Boca
puso un equipo competente, no regaló nada. Es un resultado que
sirve, tranquiliza, afirma la confianza. Ahora les toca el turno a
los que esta vez se quedaron en Buenos Aires. Es vital ganarle a
Vélez.
EL
BOLETÍN: SARA 7, FUENZALIDA 6, CHIQUI 7, BURDISSO 5, COLAZO 6, PABLO
PÉREZ 8, CUBAS 6, CRISTALDO 6, PAVÓN 6, GIGLIOTTI 4, CARRIZO 6
(FI), VADALÁ 4, POCHETTINO NC, BENTANCUR NC, ACOSTA NC.
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