Confieso que cuando el
Negro Chávez le erró al arco en la primera me invadió la peor de
las premoniciones. Es que el Negro venía con la mira chingada en los
últimos partidos y creí adivinar que iba a seguir en la misma
sintonía. Por suerte, no. Noche mágica del Negro, nada menos que
con dos goles y dos asistencias. Y eso que en el primer tiempo,
cuando le empezó a sangrar la nariz, estaba refundido, parecía que
estaba más para irse que para quedarse.
Buen Boca, el que pasó
por Paraguay y se trajo la clasificación con goleada incluida.
Seguro, confiable. Muy firme en el fondo Forlín, secundado por el
Chiqui Pérez aún con alguna cavilación y algún fau al pedo. Muy
bien Gago, con participación sostenida y muy claro, dándole siempre
a la bola el mejor destino.
A continuación de que
Ortigoza, perdido por Pichi Erbes, tirara una a las manos de Orion
una en que le entró medio mordida, llegó la que Chávez tiró
afuera en una maniobra con inmejorable circulación de pelota,
asociación de varios jugadores y el primer pase-puñalada de Gago.
Como para marcar presencia temprano.
La siguiente fue el
gol, antes de los diez, redondo. Hay que apuntar que el tiro de Meli
que produjo un desvío lo encontró al Cabezón en plena función
ofensiva. Después, lo que hizo el Negro Chávez fue inobjetable,
porque atrajo al arquero y la descargó justita para Calleri, que se
le ofreció bien y no tuvo más que empujarla. Viene con valor
agregado porque algunas veces había parecido, últimamente, que el
Negro y Jony no se veían nunca el uno al otro, que el que la
empezaba la quería terminar por las de él.
Con el 1-0, un muy buen tramo de Boca, con dominio pleno del juego, absoluto control de la
situación. El gol de Cerro llegó en un momento en que no cabía
esperarlo pero fue por el único sector de la cancha donde teníamos
problemas. Nico Colazo quedaba con mucho terreno para él solo, no
encontraba la medida, no tenía un volante que le achicara espacios
y Chávez no estaba para darle una mano, porque se había ahogado.
Salió el centro bajo de Sperduti y permitimos que gallego Gûiza
anticipara en el primer palo, faltó intensidad en el área y por
otra parte, Orion se tiró antes y al revés.
Con el empate parcial
sí, aparecieron ciertas turbulencias. Ellos se agrandaron y a Boca
parecía que lo agobiaba el calor, la pelota salía despedida desde
el fondo sin destino fijo y claro, enseguida la recuperaban los
paraguas. Igual, no nos llegaron. El fondo aguantaba bien, fuera de
lo ya referido que nos pasaba sobre nuestro costado izquierdo. Así,
hasta el final del primer tiempo.
Pensé que el Vasco lo
sacaba al Negro Chávez, a quien se veía muerto y lo ponía a
Pochito Insúa. Menos mal que el Vasco sabe de esto más que yo y
conoce mejor a su tropa. El segundo tiempo del Negro iba a ser
mágico, memorable.
Los primeros veinte
transcurrieron tranqui, Boca bien parado, Orion muy seguro en el
juego y muy bicho para ganar tiempo. Los únicos escozores se nos generaron con esos tres tiros libres que el uruguayo Vázquez les
dio dio cerca del área, yo creo que dos no fueron pero en fin,
justos para la pegada de Fabbro. No hicieron bien ninguna, mejor así.
El segundo gol fue un
contraataque perfecto, de manual. La asistencia de Gago, en tiempo y
forma, certera, profunda, riquelmiana. El Negro se movió de manera
muy astuta porque arrancó al lado de Gago pero se le fue para el
adentro, para la zona que los paraguas no podían llegar a cubrir y
cuando recibió, el toque ante la salida del arquero fue seco,
implacable. Y cuenta el hecho de que, en estas últimas semanas, el
Negro parecía no acertar nunca al espacio de 7,32 por 2,44, así que
revirtió tendencia.
Fue el golpe de nocaut,
porque ya Cerro necesitaba hacer tres goles y le quedaba nada más
que medio tiempo. Se resignaron. Boca lo aprovechó, se sirvió. El
Negro volvió a aparecer en el tercero, esta vez para asistir cual si
fuera Gago, al Puma Gigliotti, que la terminó de la mejor manera.
Estaba fresquito, picó, aguantó la carga, lo sacó de foco al
arquero y recién después definió, como se debe.
Y en el cuarto, con
ellos ya totalmente desarmados, el que asistió fue el Chapa
Fuenzalida, que anduvo parejito en los 90, desdoblándose desde el
medio hacia arriba. El Negro Chávez coronó su partido soñado con
otra resolución sin mácula. Lástima que no haya entrado el sablazo
del Cabezón Meli en el travesaño, cantábamos bingo.
Cada vez que se sale a
la cancha es una historia nueva, el fútbol es muy cambiante de un
día para el otro pero esta fue una producción convincente, que
invita a creer que hay equipo, que tiene que haber prolongación, que
se puede hacer historia linda. ¿Quién toca en semifinales? Ah, sí.
A Estudiantes le cepillaron un penal en La Plata y un gol anoche.
¡Este Pitana!... Sí que andan derechos, los que te jedi pero
nosotros somos Boca. El de anoche fue Boca.
EL
BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, CHIQUI 5, FORLÍN 7, COLAZO 4,
FUENZLALIDA 6, ERBES 5, MELI 6, GAGO 8, CALLERI 6, CHÁVEZ 9 (FI),
GIGLIOTTI 7, CUBAS NC, INSÚA NC.
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