viernes, 7 de noviembre de 2014

A LA ALTURA DE BOCA

Confieso que cuando el Negro Chávez le erró al arco en la primera me invadió la peor de las premoniciones. Es que el Negro venía con la mira chingada en los últimos partidos y creí adivinar que iba a seguir en la misma sintonía. Por suerte, no. Noche mágica del Negro, nada menos que con dos goles y dos asistencias. Y eso que en el primer tiempo, cuando le empezó a sangrar la nariz, estaba refundido, parecía que estaba más para irse que para quedarse.
Buen Boca, el que pasó por Paraguay y se trajo la clasificación con goleada incluida. Seguro, confiable. Muy firme en el fondo Forlín, secundado por el Chiqui Pérez aún con alguna cavilación y algún fau al pedo. Muy bien Gago, con participación sostenida y muy claro, dándole siempre a la bola el mejor destino.
A continuación de que Ortigoza, perdido por Pichi Erbes, tirara una a las manos de Orion una en que le entró medio mordida, llegó la que Chávez tiró afuera en una maniobra con inmejorable circulación de pelota, asociación de varios jugadores y el primer pase-puñalada de Gago. Como para marcar presencia temprano.
La siguiente fue el gol, antes de los diez, redondo. Hay que apuntar que el tiro de Meli que produjo un desvío lo encontró al Cabezón en plena función ofensiva. Después, lo que hizo el Negro Chávez fue inobjetable, porque atrajo al arquero y la descargó justita para Calleri, que se le ofreció bien y no tuvo más que empujarla. Viene con valor agregado porque algunas veces había parecido, últimamente, que el Negro y Jony no se veían nunca el uno al otro, que el que la empezaba la quería terminar por las de él.
Con el 1-0, un muy buen tramo de Boca, con dominio pleno del juego, absoluto control de la situación. El gol de Cerro llegó en un momento en que no cabía esperarlo pero fue por el único sector de la cancha donde teníamos problemas. Nico Colazo quedaba con mucho terreno para él solo, no encontraba la medida, no tenía un volante que le achicara espacios y Chávez no estaba para darle una mano, porque se había ahogado. Salió el centro bajo de Sperduti y permitimos que gallego Gûiza anticipara en el primer palo, faltó intensidad en el área y por otra parte, Orion se tiró antes y al revés.
Con el empate parcial sí, aparecieron ciertas turbulencias. Ellos se agrandaron y a Boca parecía que lo agobiaba el calor, la pelota salía despedida desde el fondo sin destino fijo y claro, enseguida la recuperaban los paraguas. Igual, no nos llegaron. El fondo aguantaba bien, fuera de lo ya referido que nos pasaba sobre nuestro costado izquierdo. Así, hasta el final del primer tiempo.
Pensé que el Vasco lo sacaba al Negro Chávez, a quien se veía muerto y lo ponía a Pochito Insúa. Menos mal que el Vasco sabe de esto más que yo y conoce mejor a su tropa. El segundo tiempo del Negro iba a ser mágico, memorable.
Los primeros veinte transcurrieron tranqui, Boca bien parado, Orion muy seguro en el juego y muy bicho para ganar tiempo. Los únicos escozores se nos generaron con esos tres tiros libres que el uruguayo Vázquez les dio dio cerca del área, yo creo que dos no fueron pero en fin, justos para la pegada de Fabbro. No hicieron bien ninguna, mejor así.
El segundo gol fue un contraataque perfecto, de manual. La asistencia de Gago, en tiempo y forma, certera, profunda, riquelmiana. El Negro se movió de manera muy astuta porque arrancó al lado de Gago pero se le fue para el adentro, para la zona que los paraguas no podían llegar a cubrir y cuando recibió, el toque ante la salida del arquero fue seco, implacable. Y cuenta el hecho de que, en estas últimas semanas, el Negro parecía no acertar nunca al espacio de 7,32 por 2,44, así que revirtió tendencia.
Fue el golpe de nocaut, porque ya Cerro necesitaba hacer tres goles y le quedaba nada más que medio tiempo. Se resignaron. Boca lo aprovechó, se sirvió. El Negro volvió a aparecer en el tercero, esta vez para asistir cual si fuera Gago, al Puma Gigliotti, que la terminó de la mejor manera. Estaba fresquito, picó, aguantó la carga, lo sacó de foco al arquero y recién después definió, como se debe.
Y en el cuarto, con ellos ya totalmente desarmados, el que asistió fue el Chapa Fuenzalida, que anduvo parejito en los 90, desdoblándose desde el medio hacia arriba. El Negro Chávez coronó su partido soñado con otra resolución sin mácula. Lástima que no haya entrado el sablazo del Cabezón Meli en el travesaño, cantábamos bingo.
Cada vez que se sale a la cancha es una historia nueva, el fútbol es muy cambiante de un día para el otro pero esta fue una producción convincente, que invita a creer que hay equipo, que tiene que haber prolongación, que se puede hacer historia linda. ¿Quién toca en semifinales? Ah, sí. A Estudiantes le cepillaron un penal en La Plata y un gol anoche. ¡Este Pitana!... Sí que andan derechos, los que te jedi pero nosotros somos Boca. El de anoche fue Boca.



EL BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, CHIQUI 5, FORLÍN 7, COLAZO 4, FUENZLALIDA 6, ERBES 5, MELI 6, GAGO 8, CALLERI 6, CHÁVEZ 9 (FI), GIGLIOTTI 7, CUBAS NC, INSÚA NC.

No hay comentarios:

Publicar un comentario